Los cerebros más lúcidos del sector tenían pensado sumar votos de derecha en la primaria de la izquierda, para favorecer a la candidata comunista Jeannette Jara y conseguir que ella triunfara.
De ese modo, reflexionaban, si en la primera vuelta presidencial no pasaran a la segunda dos candidatos de derecha, sino uno solo, la otra postulante sería la candidata comunista.
Como la mayoría popular es contraria al comunismo, según todas las encuestas, ello aseguraría el triunfo del candidato de derecha.
En la elección de consejeros constitucionales del 7 de mayo de 2023 el Partido Republicano se benefició mucho, justamente, por aparecer como el único de derecha y opuesto a una nueva Constitución. Johannes Kaiser era diputado de ese partido.
Pero después vino la inexplicable y todavía inexplicada deserción de su jefe máximo, José Antonio Kast, que se pasó al "Acuerdo por Chile" de Piñera y Boric para hacer una nueva Constitución.
La verdadera derecha se sintió traicionada. El diputado Kaiser, de una sola línea y que permaneció leal a la postura contraria, se vio forzado a renunciar a la colectividad y formó otra representativa de las posiciones de derecha, que se constituyó como Partido Nacional Libertario.
Reunió prestamente casi 50 mil firmas. Es el único respetuoso del legado del gobierno militar, reconocido en su Declaración de Principios. Precisamente, similar texto retiraron apresuradamente de las suyas, en los 90, RN y la UDI, a instancias de Sebastián Piñera, empeñado en llevárselos a la izquierda. Y los Republicanos no se atrevieron a incluir ese reconocimiento en su Declaración de Principios. Por eso yo finalmente no firmé por ese partido, pese a haber llevado gente a notaría cuando pensaba que iba reconocer el legado de Pinochet.
Y, por tanto, hoy el Partido Nacional Libertario y su candidato Kaiser son los únicos en condiciones de reeditar "los mejores 30 años de la historia de Chile" y mantener una sola línea. Nunca "se han dado vuelta la chaqueta".
Eso es lo que quiere recuperar la mayoría de los chilenos. Mayoría que no se interesa por la política pero, obligada por ley a votar, cuando lo hace aplica el sentido común y elige la libertad, autoridad y orden, como imperaban en Chile el 11 de marzo de 1990 y nos ponían a la cabeza de América Latina.
El resultado de ayer indica que, hasta el momento, todo marcha según lo que se ha planificado y Chile elegirá entre eso y un futuro con la particular democracia de Cuba que nos ofrece, con gran encanto, Jeannette Jara.