sábado, 30 de marzo de 2013

Sebastián Te Va a Dejar sin Luz, Michelle

Así como Lagos te dejó de regalo el Transantiago, ahora Sebastián te va a dejar sin luz. Porque la energía ya no va a faltar este año, según parece, pero sí el próximo.

Lo que sucede es que, como casi todas las cosas buenas para el país, los proyectos energéticos son impopulares, y lo que más preocupa a Sebastián es la popularidad. Ya ha logrado remontar en una encuesta sobre su apoyo, Adimark, que es la única que se publica, porque la otra, en que siguió cayendo, CERC, no la publicó nadie. Además, el punto negro que tenía era la delincuencia, pero ahora logró una encuesta en que la delincuencia disminuyó. El diputado Harboe se quejó de que para esta encuesta cambiaron las preguntas, pero nadie le ha dado mayor cabida a sus críticas. Las preguntas también cambiaron en la encuesta de empleo y en la de la pobreza (CASEN). Son las que yo he llamado "piñericosas". Pero el hecho es que la corriente dominante de los medios ya ha dejado establecido que el gobierno lo ha hecho bien en empleo, pobreza y delincuencia. Sebastián quiere terminar bien, con indicadores favorables y con el apoyo a su persona en ascenso, porque piensa ser candidato en 2017. Por eso no va a abordar este año el tema energético, que es impopular. HidroAysén es esencial, pero lo rechaza la mayoría. Lo mismo la interconexión eléctrica. Michelle, el "queso" te lo va a traspasar a ti.

"El Mercurio" del 21 de marzo contiene una advertencia que deberías oír, proveniente de un alto ejecutivo del sector eléctrico: "El Gobierno no tiene política energética. Había más de ocho mil MW que han desaparecido del mapa bajo este Gobierno, por trabas administrativas o legales, y ha aumentado gravemente la discrecionalidad de la autoridad, debilitando la certeza jurídica que es imprescindible para la inversión. Los graves errores en el intento de generar la conexión SING-SIC son una prueba de ello. El próximo gobierno pagará la cuenta, porque esta administración trancó el desarrollo energético". ¿Estás lista para pagar, Michelle?

Desde que Sebastián, al comienzo de su gestión, vetó Barrancones, proyecto que tenía todos los permisos administrativos y ambientales, con una llamada telefónica al dueño de Suez Energy, haciéndole una proposición misteriosa que no pudo rechazar, hasta ahora, en que no se puede proceder a la interconexión del sistema central (SIC) con el del norte grande (SING), porque él ha tenido que viajar mucho y asistir al entierro de Chávez y montarle guardia de honor, para luego ir a Roma a entronizarse con el Papa y, después de todo ese ajetreo, descansar en familia en Cerro Castillo, el tema eléctrico sigue esperando, pues el único que realmente lo maneja es él. "Esperamos que con su regreso podamos resolver el curso de acción", declaraba el 21 de marzo el ministro de Energía. Y como no regresa, seguimos esperando.

El Consejo de Ministros que debía revisar las reclamaciones contra HydroAysén tenía 60 días para pronunciarse, pero ese plazo ya expiró con exceso. El ministro Longueira declara hoy que ese Consejo no se pronunciará si Endesa y Colbún no revocan su decisión de no invertir más, tomada debido a que el Consejo de Ministros no se pronunciaba... Parece cosa de locos. Es que, Michelle, los chilenos estamos un poco locos. Tanto, que una mayoría quiere reelegirte.

Mientras, apróntate para los cortes de luz. "Las autoridades esperaban que este mes --decía también "El Mercurio" del 21 de marzo-- el Senado votara la idea de legislar del proyecto que crea una carretera eléctrica. No obstante, pese a la calificación de urgencia, el tema quedó para abril, debido a la premura que La Moneda impuso a otras inicativas". De ahí a que quede "p'a mayo" hay solo un paso. Mientras tanto, los políticos han sumido al país en un tan trabajoso cuanto inútil proceso de "primarias" que los tendrá preocupados a todos hasta junio inclusive; y ya después, en plena campaña presidencial y parlamentaria, nadie se va a preocupar de un tema tan tedioso e impopular como lo es el de permitir que en Chile se genere más electricidad.

Michelle, tu socialismo ya es malo con abastecimiento eléctrico normal. Puedes imaginarte cómo va a resultar si ya desde el momento en que empieces a aplicarlo se te va a cortar la luz. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Otro Hipido de la Derecha Avergonzada

"El Mercurio" de hoy nos informa que un libro sobre los 175 años del Ministerio de Justicia, obra de la historiadora Patricia Arancibia y escrito bajo encargo del anterior titular de la cartera, Teodoro Ribera, no será distribuido, por decisión de la actual ministra, Patricia Pérez. Parecen haberle molestado afirmaciones del texto, como la de que Salvador Allende fue el primer Presidente marxista en la historia de Chile o la de que la Ley de Amnistía de 1978 estaba destinada a fortalecer la unidad de los chilenos.

El ministerio sostiene que, además, hay "fallas de edición muy graves", como la de llamar "Joaquín Prieto" al Presidente de ese nombre, que se habría llamado , según el Ministerio, "José Joaquín Prieto". Pocos libros de historia podrían circular bajo esa exigencia: la "Historia de Chile" de Encina habla de "Joaquín Prieto" (tomo X, p. 603); la de Luis Galdames también (p. 348); y asimismo lo hace la de Sergio Villalobos, Osvaldo Silva, Fernando Silva y Patricio Estellé (p. 525). ¿Habrá que recoger las respectivas ediciones de esas historias de Chile? En realidad, el supuesto "error" descubierto por la "derecha avergonzada" gobernante no es tal y probablemente emana de su propia ignorancia histórica, que así como la lleva a comprar el balurdo comunista respecto de la gestión del Gobierno Militar que reconstruyó el país, la hace ahora confundir el nombre de Prieto con el de José Joaquín Pérez. "Oyó repicar, pero no supo dónde".

En estos días se ha recordado el esfuerzo del senador DC Adolfo Zaldívar, en 1995, en memorable discurso en el Senado, por dejar atrás las odiosidades y deformaciones del derecho y de la historia y aplicar en plenitud la Ley de Amnistía. El reciente fallo de la Corte Superior de Roma exculpando al fiscal Podlech y dando plena vigencia a la prescripción también ha sido un hito importante. Así han quedado más de manifiesto que nunca los incumplimientos del Presidente Piñera a sus promesas como candidato de velar por el debido proceso a los presos políticos uniformados.

Siempre he sostenido que la única esperanza de éstos de encontrar justicia no debe buscarse ni en el Poder Ejecutivo ni en el Judicial, el primero manejado por la "derecha avergonzada" y el último indefectiblemente controlado por la extrema izquierda, que prevarica con absoluta impunidad, mientras Ubilla presenta cada vez más querellas por hechos prescritos, amnistiados y muchas veces ya juzgados, de hace casi cuarenta años.

En Chile estas cosas no se resuelven por la vía del derecho ni la de la razón, sino por la fuerza. Y dado que nuestro sector, y en particular el de los presos políticos uniformados, jamás ha aplicado ninguna medida de fuerza y se ha resignado a sufrir las consecuencias de la prevaricación judicial, ha surgido una sola reacción digna de llamarse tal: el Plan Ahora, que consiste en castigar electoralmente a la derecha que ha cohonestado los abusos y la falsificación histórica.

El Plan Ahora significó que, visiblemente, en la elección municipal, el número de votos de los alcaldes de derecha fuera mayor que el de los concejales del mismo sector, respecto de quienes el Plan disponía anular el voto. Es decir, el castigo fue efectivo. En lo sucesivo, el Plan propone actuar votando tanto en las elecciones primarias como en las parlamentarias y presidenciales. En las primeras ha ordenado "votar en contra del precandidato Andrés Allamand, por su clara animadversión al mundo militar, al Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden y a la verdad histórica". Allamand, como Ministro de Defensa, se caracterizó por la persecución contra los oficiales en retiro que trabajaban en esa repartición, por el solo hecho de haber alguna vez pertenecido a la DINA o la CNI, e incluso, en un caso, nada más que por haber sido el oficial (r) afectado yerno de un ex director de la primera entidad.

El Plan Ahora advierte que no apoya al otro contendor de las primarias, el ex ministro Golborne, al cual sólo respaldará si toma compromisos específicos de cumplir lo que Piñera no cumplió. En fin, llama a no votar tampoco por ningún diputado que no se allane a comprometerse notarialmente a velar por la aplicación de la legalidad al caso de los presos políticos.

Ante la vergonzosa claudicación derechista frente a los atropellos al derecho, a la verdad histórica y al debido proceso de los uniformados (r), el Plan Ahora ha sido y sigue siendo la única herramienta, limitada y todo, capaz de hacer valer el argumento que vale en la sociedad chilena de hoy: la fuerza.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Los Chilenos Ante Sí Mismos


Nótese que no niego el favoritismo de ella en la carrera presidencial. Éste es innegable y lo revelan todas las encuestas... hasta que una nueva diga la contrario. Lo que señalo es que la noticia que revoluciona y mantiene en vilo a los medios de comunicación no es capaz de interesar a la gente ni sacarla de su indiferencia. Es que a la gente no le importa la política. Por eso, cuando se le dio el derecho a elegir entre ir o no a votar, la gran mayoría no fue a hacerlo. Y la gente, en general, no cree en la política. En las encuestas (CERC última, por ejemplo) los senadores, diputados y políticos son los grupos en que menos confianza manifiesta tener la gente. Pero son los que manejan al país, es decir, los que tienen en sus manos los destinos de la misma masa que desconfía de ellos.

Todo esto es hasta divertido, en el fondo, porque cuando algún independiente se presenta proponiendo desplazar a los menospreciados políticos en los cargos de elección popular, tampoco la gente vota por él. Por eso hay tan pocos independientes en el Congreso. ¿Cómo puede ser esto, si el grupo en que menos confianza tienen los chilenos, "los políticos" (sólo 15% confía en ellos)? Hay una explicación: porque hay todavía otro grupo en el cual los chilenos dicen tener aún menos confianza que en "los políticos", según la misma encuesta CERC: el de "los otros chilenos". Pues sólo un 14% de las personas confía en ellos. ¿No es esto muy decidor?

¿En quién creen, entonces, los chilenos? La mayoría dice que en nadie. La minoría más alta cree en Carabineros (46%); la segunda más alta cree los militares (35%). Los sacerdotes y los jueces (20% de credibilidad c/u) están casi al nivel de los políticos (15%)  y no tan lejos de los peor evaludados de todos, los demás chilenos (como señalé antes, sólo el 14% cree en ellos).

Hoy los medios de comunicación construyeron un acontecimiento que, supuestamente, tuvo al país en vilo. Pero no era verdad. Al espectáculo no concurrió casi nadie. Porque, en el fondo, al país le da lo mismo. Descree de todo y desconfía de todo, y muy especialmente de los demás. Y yo le encuentro toda la razón.






sábado, 23 de marzo de 2013

Traduciendo a Vidal

Yo le pongo atención a lo que dice Francisco Vidal porque es el único izquierdista que habla cosas más o menos concretas y porque él se ha ido apoderando de la figura de Michelle Bachelet, a quien todas las encuestas señalan como favorita para ganar la Presidencia.

Vidal hace años que había tratado de apoderarse de Bachelet, pero durante el gobierno de ésta no pudo, porque ella prefería a Andrés Velasco, y las ideas de éste eran y son considerablemente más moderadas que las de la izquierda en general y las de Vidal en particular. Pero ahora Velasco corre con ambiciones presidenciales propias, lo que naturalmente lo ha distanciado de Bachelet y esto ha derivado en un vacío político que automáticamente ha ocupado Vidal, "siempre listo" para administrarla. Los demás jefes de la Concertación no tienen importancia para efectos programáticos, primero, porque son parlamentarios y una característica de éstos es que nunca tienen tiempo para nada, y en particular para pensar; y, segundo, porque odian los trabajos que requieren concentrarse en un escritorio en lugar de asistir a asambleas, mitines y reuniones y hacer uso de la palabra interminablemente. En cambio, Vidal no es parlamentario y tiene tiempo para para pensar y trabajar, de modo que yo creo que va a ser el artífice del programa de Michelle Bachelet, porque va a haber sido el único en preparar uno, del cual nos da un anticipo hoy en su columna de "El Mercurio", titulada "Programa y Oposición".

He resuelto traducirla para los chilenos, porque está escrita en el idioma de la izquierda, que no ha sido creado para ser entendido sin traducción. Dice Vidal que Bachelet va a hacer lo siguiente:
"1. Chile requiere de cambios constitucionales y políticos para profundizar la democracia." Traducción: tenemos que eliminar los quórums especiales para reformar la Constitución, de modo que todo pueda hacerse por simple mayoría. Esto tiene mucha importancia, porque los quórums especiales han sido los que han impedido el completo desmantelamiento del modelo del Gobierno Militar, que convirtió a Chile en "la joya más preciada de la corona latinoamericana". Sin ellos seríamos hoy otra Venezuela u otra Argentina.

"2. Chile requiere la consagración de los derechos sociales y la necesidad de una efectiva reforma tributaria". Traducción: hay que subir más los impuestos, para que el Estado haga casi todas las cosas y, en lo posible, todas; y para que sean gratuitas, todo ello realizado por una legión de funcionarios que los partidos de centro-izquierda y de izquierda aportaremos con ejemplar generosidad.

"3. Chile quiere reformas laborales para un país más justo e igualitario". Traducción: los sueldos deben ser fijados por ley y ser mucho más altos; el empleo debe ser propiedad del trabajador, que no podrá ser despedido por necesidades de la empresa; el derecho de huelga debe ser absoluto y sin cortapisas ni excepciones.

"4. Chile requiere un nuevo Estado para un nuevo modelo de desarrollo económico y social". Traducción: nada fuera del Estado, todo dentro del Estado, fin de la subsidiariedad estatal. Como expresara Ricardo Lagos en su fundamental obra "La Concentración del Poder Económico en Chile", "la única solución es que todos los medios de producción pasen a manos del Estado".

"5. Chile requiere políticas para el desarrollo regional, la equidad territorial, la sustentabilidad y la protección medioambiental". Traducción: nosotros vamos a decidir cómo se distribuirán las tierras, las aguas, los permisos y las autorizaciones a lo largo del país, que, para efectos prácticos, va a recibir directivas de una verdadera y gran "Comisión Nacional de Acreditación" de todos los proyectos y al que quiera celeste, que le cueste, siempre que le dé trabajo a un sobrina desempleada que tiene su presidente.

Los inversionistas en la Bolsa son como los maridos engañados, los últimos en darse cuenta. Ahora la Bolsa ha comenzado a bajar sostenidamente porque esos inversionistas al fin se han dado cuenta de que los dividendos son más bajos debido a los impuestos que subió Piñera (con el aplauso de ellos); debido a que el gobierno de Piñera carece de una política energética y la luz se va a cortar a más tardar en 2015, si es que no en 2014, pues los cortes a dos años plazo no inciden en el apoyo al Presidente en las encuestas ("después de mí, el diluvio"); y debido a que el control de Bachelet ha pasado, de manos de Andrés Velasco, a manos de Francisco Vidal, lo que es una muy mala noticia para el futuro del país.

jueves, 21 de marzo de 2013

Tontilandia es Así

Hace sesenta o setenta años el periodista y parlamentario Jenaro Prieto escribía columnas en "El Diario Ilustrado" sobre las cosas que discurrían los chilenos. Analizando el grado de mérito intelectual de las mismas, había rebautizado al país como "Tontilandia". Cada cierto tiempo los chilenos hacemos lo necesario para que este nombre de reemplazo se revalide.

La última tontería nacional es la persecución parlamentaria contra el Ministro de Educación, Harald Beyer, por su presunta falta de diligencia en sancionar a los dueños de universidades que puedan haber percibido un lucro en su actividad.

Lo más absurdo de esto es que la iniciativa proviene de la Concertación, que durante veinte años de gobierno no hizo NADA por castigar el hecho de conseguir ganancias en las universidades.

Lo segundo más absurdo es que la Concertación OBRÓ BIEN al no hacer nada al respecto, pues castigar el lucro es una tontería casi tan grande como prohibirlo. Como cualquiera debería saber, el lucro es una ganancia que se obtiene a partir de cualquier actividad. Si usted invierte seis y cosecha siete, el lucro es de uno. Si usted invierte seis y cosecha cinco, no hay lucro, sino pérdida, y usted es un tontilandés que al cabo de seis años va a haber perdido su universidad y su trabajo y quedará a las órdenes de la síndica (no sé por qué hasta las feministas le dicen "síndico") Loreto Ried.

Ya he explicado ayer por qué la norma prohibiendo el lucro en las universidades, discurrida bajo el Gobierno Militar, constituyó una solemne tontería. La atribuí al sector estatista de las fuerzas armadas, el mismo que originalmente había reservado al Estado todas las minas, lo cual, si no hubiera sido remediado por Piñera "el Bueno", es decir, José, nos tendría hoy sentados sobre un montón de riquezas del subsuelo sin percibir un peso.

Pero alguien me ha sugerido otra razón que hubo para prohibir el lucro en la educación superior: el lobby de las universidades existentes, que eran muy pocas y gozaban de un oligopolio educacional. Los redactores de la norma abriendo a más interesados la enseñanza universitaria querían evitar la competencia de una apertura completa y con la frase "sin fines de lucro" pensaron que los verdaderos emprendedores, que son los más eficientes, que hacen ganancias y no pérdidas, no entrarían al negocio y sólo fundarían nuevas universidades las congregaciones, las fundaciones y las obras pías, las cuales constituían una competencia perfectamente derrotable, porque normalmente vegetan sin que sus cmpetidores tendgan nada qué temer.

Pero era tan evidente la falta de universidades en Chile que el mercado daba señales de que en ese quehacer había ganancias extraordinarias, y como a los abogados chilenos lo primero que nos enseñan  en la universidad es a "buscarle la quinta pata al gato", muy pronto se solucionó el problema y el lucro se pudo obtener a través de las "sociedades espejo" y todo el mundo quedó contento. Y la competencia habría hecho el resto del trabajo, para gran beneficio social, si no hubiera sido porque el "lobby" de las universidades existentes convenció a los gobernantes izquierdistas de volver a levantar barreras a la entrada de nuevos oferentes al negocio de la educación superior. Pero así y todo los tontilandeses quedaron contentos: las universidades existentes obteniendo ganancias extraordinarias, el número de estudiantes universitarios multiplicado por ocho o diez veces y los nuevos emprendedores, que habrían podido fundar muchas más universidades, bajando así los precios de la educación superior, chupándose el dedo.

Nada de esto lo entiende la izquierda, pues si entendiera algo no se le habría venido abajo el Muro de Berlín, y hoy acusa constitucionalmente a Harald Beyer (que sí entiende todo, pero es ministro de Piñera, de modo que jamás va a poder contar toda la verdad, que es políticamente incorrecta). Pero el absurdo de la acusación es que Beyer ha sido EL ÚNICO ministro que ha hecho ALGO contra el lucro en las universidades. Yo lo critico por ese "algo", porque debería haber defendido el concepto del lucro, por ser socialmente beneficioso, pero todos sabemos que con el actual Presidente eso habría significado su salida del gabinete.

Todo está mal. Se quiere castigar algo bueno, como es trabajar generando ganancias y no pérdidas; se ha liquidado una fuente de inversión en un sector que mucho la necesita, como lo es la educación superior; se ha perpetuado un oligopolio con ganancias sobrenormales, con perjuicio para los alumnos y sus familias; y se pretende castigar a un ministro por no ser diligente en el agravamiento de tonterías cometidas en el pasado.

Es que Tontilandia es así. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

La Precandidatura Piñera

Como he dicho otras veces, éste es el gobierno de, por y para Sebastián Piñera y, por consiguiente, su preocupación fundamental y predominante es la de mejorar la imagen de éste de la manera que sea. A ese propósito unipersonal obedecen las iniciativas que ocupan a los medios en estos días, el bono-marzo y el aumento del salario mínimo, ideas de la Concertación que, según consenso unánime, son "populares" y "la gente las pide".

También he dicho antes que el salario mínimo perjudica a los más pobres. En el segundo editorial de "El Mercurio" de hoy se anota que ha disminuido en el último año la creación de empleo entre los jóvenes de 20 a 24 años, siendo que en el resto de los tramos ha aumentado. Éste es un efecto del salario mínimo: margina a la mano de obra menos calificada del mercado formal y la lanza al mercado informal, donde ese nuevo contingente o mayor oferta de brazos baja el nivel de equilibrio del salario informal, que es el que ganan los más pobres. O sea, les baja los sueldos a los más pobres y aumenta la desigualdad. Pero en todo el mundo el salario mínimo obligatorio es popular y aquí de lo que se trata es de hacer cosas populares. ¿Para qué? Para que Sebastián Piñera abandone el poder con un porcentaje de apoyo digno y pueda ser candidato en 2018. ¿Por qué? Porque quiere ahora incorporarse al selecto grupo de los presidentes que "se han repetido el plato", y después va a querer reelegirse de nuevo en 2022 ¿por qué no? y así ser el único chileno elegido tres veces presidente.

Entonces en la agenda hay sólo temas populares, que por coincidencia son los que interesan a la Concertación. En materia de universidades, por ejemplo, todo gira en torno a la persecución contra el "lucro". Bajo este gobierno se ha destruido una fuente de atractivo a la inversión nacional y extranjera en un sector que mucho la necesitaba: el de la educación universitaria. Pues habían venido conglomerados de otros países y junto a emprendedores locales habían fundado universidades y hecho grandes inversiones en ellas. El número de estudiantes universitarios se multiplicó por ocho. Como lo prevé el ideario de derecha, allí donde había una gran necesidad social acudieron libremente los recursos y la satisficieron. Por eso la economía de libre mercado y el interés social coinciden: porque la primera espontáneamente satisface al segundo.

Pero había quedado en pequeño lastre socialista originado en el propio Gobierno Militar, pues éste, al consagrar la libertad para fundar universidades, obedeciendo al complejo socialista chileno ("en la mochila de cada chileno va siempre alguna idea para coartar la libertad de los demás"), decretó que las universidades no debían tener fines de lucro. Pues en ese régimen benemérito había sectores minoritarios estatistas, los mismos que hicieron prevalecer en la Constitución de 1980 la idea de que todas las minas debían ser del Estado, lo que sólo logró sortear el ministro José Piñera, en los '80, al proponer como derecho real igual de firme que el de propiedad el de "concesión real minera". (Por cada buena idea de José Piñera se puede encontrar una mala idea de Sebastián Piñera).

En el caso de las universidades, se encontró la fórmula de generar beneficios a través de sociedades proveedoras de aquellas ("sociedades espejo") y superar la traba socialista de "sin fines de lucro". Bueno, ahora el socialismo en general y el sector populista del gobierno en particular están empeñados en terminar de liquidar el negocio de las universidades, persiguiendo a los inversionistas que obtengan ganancias. Se puede asegurar que la destrucción de valor en la educación superior ha sido gigantesca, desde que se desató la persecución comunista contra el lucro, que después todos hicieron suya, incluido el gobierno, que también trata de demostrar por todos los medios que está contra él.

Bueno, todo esto obedece a una sola razón: que Piñera es precandidato y necesita remontar en las encuestas. Ya consiguió subir de 32 a 38% en la Adimark, que se publicó en todos los diarios, al revés de la CERC, que lo mostraba bajando a 30%, y no se publicó en ninguna parte, salvo en este blog y en algún diario digital. Entonces, "hay ambiente" para la precandidatura.

¿Las elecciones de este año? ¿El pronunciamiento final de Bachelet? ¿El desastre de las primarias? ¿A quién le importa todo eso? Lo único que importa es la precandidatura de Sebastián. A ello debe dedicarse absorbentemente su gobierno.

lunes, 18 de marzo de 2013

La Indiferencia

A la mayoría de los chilenos, hoy, les da lo mismo quién esté en el poder, porque este gobierno, que se suponía iba a representar "la alternancia", ha hecho más o menos lo mismo que la Concertación: ha dado bonos, subido los impuestos, creado ministerios y superintendencias, perseguido a los militares (r), denostado a los empresarios y dejado que siga rotando la puerta giratoria por la cual vuelven a salir los delincuentes a la calle.  El viernes quedó libre "uno de los mayores lanzas del metro", según dice el diario, después de haber sido sorprendido in fraganti robando a una pasajera en la estación Manuel Montt y haber sido formalizado antes tres veces por el mismo delito. Y como la pena es reducida y la Concertación consagró numerosas garantías en favor de los delincuentes, es seguro que no abandonará su "oficio", en el cual es reconocidamente experto. Como él, dicen las autoridades del metro, hay otros trescientos "lanzas" operando diariamente, en la impunidad. Entonces, uno de los cambios más voceados que iba a hacer este gobierno, y uno de los que más interesaba a la mayoría de la gente, que en varias encuestas sindica a la delincuencia como el principal problema del país,  tampoco se ha producido.

¿Consecuencia? A una gran mayoría le da lo mismo quién gobierne y por eso no va ni irá a votar, en particular desde que se consagró la libertad de hacerlo o no, la cual aplaudo, pues soy partidario de respetar las decisiones individuales. Y a raíz de esa indiferencia la gran mayoría observa desde la distancia el espectáculo de los partidos políticos que monopolizan el quehacer electoral. Estos han discurrido un ejercicio completamente inútil, desde el punto de vista del interés general, como lo es el de las elecciones primarias, para resolver las pugnas entre sus caciques, tanto al interior de la Alianza como de la Concertación. Pero han logrado que el erario pague por ese procedimiento para superar sus diferencias que les interesa solamente a ellos.

Tengamos en cuenta que el 60% de la gente no fue a votar en las últimas elecciones para elegir autoridades municipales. ¿Puede alguien creer que la gente se va a molestar en ir a votar para elegir candidatos a autoridades? Antes los partidos consultaban las encuestas, designaban al más popular y el erario no tenía que desembolsar nada. Si había dudas, hacían una primaria local o interna y la pagaban. Bueno, ahora tenemos que pagarla todos. Pero el tema sigue sin interesar a la gente.

La indiferencia es tan grande que en la elección de directiva demócratacristiana (que no es una primaria y, supongo, no la pagamos los contribuyentes), elección que ha ocupado titulares y espacio televisivo durante semanas, se ha abstenido de votar el 78% de los militantes del partido que tenían derecho a hacerlo.

En la primaria para elegir candidato presidencial de la DC votaron poco más de 50 mil personas, es decir, mucho menos de la mitad de los militantes de la colectividad, que son 113.926. Todavía más, esa primaria era "abierta", es decir, podían votar todos los ciudadanos que no estuvieran afiliados a otros partidos, es decir, más de 13 millones. Pero fueron a sufragar poco más de 50 mil, es decir, el 0,3% de los habilitados para hacerlo. Yo estaba en Algarrobo y pensé en ir a votar por Claudio Orrego, por ser hijo de su padre del mismo nombre, de quien fui amigo, y por estar a la derecha de su contendora, la senadora Rincón. Pero no pude sufragar, porque nadie sabía, entre quienes pregunté, dónde quedaba el local de votación. De paso, el hecho de que las primarias sean abiertas puede dar lugar a que sean desfiguradas por votantes adversarios (como era mi caso) de la colectividad que las convoca.

Bueno, pero si los militantes tienen ese grado de desinterés, podemos imaginarnos el que reina entre la gente que no se interesa por la política, que es una gran mayoría.

El principal adversario de los candidatos es la indiferencia del electorado. Yo pienso que ella es mayor en la gente de ideas más moderadas, que no está movilizada por la codicia de apropiarse de lo ajeno ni por el odio de clases. En consecuencia, me temo que ella va a castigar mucho más fuerte a las colectividades de centro y derecha. Y si esto se hace notar en la primaria presidencial del 30 de junio, en esa fecha ya podríamos tener un veredicto electoral anticipado.

Que no va a ser de ninguna manera diferente al que nos señalen las encuestas, si están debidamente depuradas de la abstención, como no lo estuvieron antes de la elección municipal del año pasado. Y las encuestas tienen la ventaja de que nada le cuestan al erario (salvo las que se hacen con dineros públicos) y que la obligación de pronunciarse deben cumplirla sólo los encuestados y no todo el electorado.

El punto es que los principales adversarios de los candidatos no son sus oponentes, sino la indiferencia general de las personas hacia el quehacer de los políticos, el cual, por otra parte, merece la más alta desaprobación de la ciudadanía, según coinciden en señalar todas las encuestas.