viernes, 31 de agosto de 2012

"Picardía Criolla" e Imprecisiones Nacionales

Una de las cosas que tienen embromado a Chile es la "picardía criolla", que es el eufemismo usado acá para aludir a las conductas indebidas. Como tal "picardía" siempre ha sido tratada con benevolencia desde el púlpito de las comunicaciones, y se considera un rasgo más gracioso que malintencionado, todos, en un grado u otro, la practicamos o cohonestamos.

Pero tiene un costo. Alexis Sánchez se ha desprestigiado en España por practicarla, dejándose caer en el área "por si" el árbitro "pisa el palito" y cobra penal. Los españoles, que sufren una exportación no tradicional chilena, como lo es la de los carteristas y timadores, no han vacilado en denunciar a Sánchez por sus tentativas.

Acá las encuestas se prestan a controversia, debido a la sospecha de que la "picardía criolla" haya incidido en ellas. Ahora "El Mostrador" y "Ciper" han denunciado que en la última CASEN la pobreza prácticamente se mantuvo, según el resultado que obtuvo la CEPAL (15% en 2011, vs. 15,1% de 2009). Pero entonces el gobierno, se afirma, habría pedido a la CEPAL incluir otra pregunta, llamada "y11", para sumar ingresos de familiares sin trabajo, y con eso la pobreza bajó a 14,4%. ¿Picardía criolla?

Además, el dato se dio a conocer por parte del gobierno sin informar al mismo tiempo sobre el margen de error de la encuesta, que, según se publicó después, fue de 0,7%, es decir, igual a la supuesta caída de la pobreza, lo que impedía proclamar con certeza que la misma cayó. ¿Otra picardía criolla?

Después se dio a conocer la encuesta CEP, que arrojó una aprobación al Presidente de 27%. Pero pocos días antes se había publicado la de Adimark-GFK, que le daba 36%. Uno se pregunta cómo dos encuestas, tomadas prácticamnte en los mismos días, pueden tener una diferencia de 33 por ciento en un mismo indicador. ¿Picardía criolla? ¿Pero en cuál encuesta?

Luego, leyendo el fallo sobre la central Castilla de la Corte Suprema, uno se pregunta, ¿no estarán los altos jueces buscando "la quinta pata al gato", como se acostumbra en nuestro foro? ¿No habrá "picardía criolla" de por medio? Pues se ha ido estructurando una justicia de izquierda que ya, en los fallos contra uniformados, ha dictado cátedra en materia de ardides para eludir el sentido natural y obvio de las leyes. Y entonces ahora resulta que en este fallo de Castilla se objeta un estudio de impacto ambiental porque es "conjunto" de la actividad generadora y la de transporte, en lugar de haberse hecho "por separado" para ambas. De ello no puede sino dimanar un perfume de "quinta pata del gato" y politización inconfundible.

Pues, por si alguien no se hubiera dado cuenta, una de las causas que ha abrazado la izquierda desde que cayó el muro de Berlín y desde que la lucha por la revolución socialista perdiera todo sentido, ha sido la del ambientalismo.

¿O son todos estos nada más que errores involuntarios y sin mala intención, como llamar "Nicolás Parra" a nuestro principal poeta vivo (al cual antes, alguna vez, la misma fuente dio por muerto); o "Ambrosio Rodríguez" al fundador de Linares?

Puede ser. Un intelectual de antaño decía que nunca debe achacarse a malicia lo que puede explicarse por mera imprecisión o ineficiencia. Pero otro replicaba con un antiguo refrán: "piensa mal y pecarás, pero no errarás".

miércoles, 29 de agosto de 2012

Millonario en Riqueza y Pordiosero en Política

Al Presidente le han rechazado en el Senado la idea de legislar en materia tributaria. Crónica de un fracaso anunciado. Tomó otra bandera del adversario (subir impuestos), procuró, al mismo tiempo, satisfacer a sus partidarios (bajar otros impuestos), y terminó en una situación de "lose-lose", como le advertimos desde un principio, porque se aprobará las alzas y se rechazará las rebajas. Perdió por partida doble. Es que no era como en los negocios, pura ganancia para él.

Por eso el éxito en ellos no garantiza el éxito político, porque la condición básica de lo primero es el afán de ganancia personal, mientras en lo segundo es el de ganancia impersonal, es decir, general. La gente no cree que Piñera se haya dedicado a subir impuestos a las empresas, a los ahorros de las personas, a las viviendas, incluso económicas, porque así piense o haya creido honestamente servir los reales intereses del país. La gente sabe que ése no es su pensamiento íntimo, sino que cree que lo ha hecho para ganar popularidad personal, y eso la misma gente lo castiga. Y por eso el mismo afán de ganancia que reditúa en los negocios arroja pérdidas en política.

Incluso el más extremo de los comunistas castiga a Piñera por estos ardides. Entre ellos el que usó para conquistar el voto de la familia militar. Aunque al rojo le dé una gran satisfacción que haya aumentado a mil los trescientos procesos contra militares que había cuando asumió y que su Ministerio del Interior haya apelado una sentencia relativamente benévola contra uniformados (541 días remitidos) para conseguir con la Sala Penal de izquierda que se les aplicara penas más altas (cinco años y un día efectivos), ese mismo comunista no considera al autor del ardid como digno de su apoyo en las encuestas, porque no está dispuesto a premiar un engaño. De hecho, la promesa a los uniformados (r) lo fue, y fue entregada para conseguir una ventaja electoral personal. Si hubiera sido un negocio, habría resultado un "win-win", obteniendo primero los dividendos de la familia militar y después el apoyo de los comunistas; pero ha resultado otro "lose-lose", porque los uniformados, sintiéndose traicionados, han discurrido el Plan Ahora para castigar con sus votos en blanco para concejales al sector de Piñera; y una mayoría del otro sector, incluidos los comunistas, tampoco desea premiar una conducta doble dándole apoyo en las encuestas.

De igual manera, ahora el proyecto tributario significará un logro más para la Concertación: menos recursos en manos de los privados, que saben hacerlos producir, y más en manos de la burocracia, que sabe dilapidarlos; y un gran triunfo dialéctico para la izquierda, pues la "solución" al problema educacional del gobierno "de centroderecha" pasará por fortalecer al Estado en desmedro de la libertad de enseñanza de los particulares.

¿Era o no, entonces, "el V Gobierno de la Concertación"?

lunes, 27 de agosto de 2012

El "Efecto Allende"

Una de las herencias más nocivas que le dejó Salvador Allende al país (y no fueron pocas), fue el "efecto Allende", que se define más o menos así: "Por muy pocos votos que tengas, por mal que te vaya en las elecciones y en las encuestas, si tienes suficiente paciencia y nunca dejas de candidatearte, algún día llegarás a ser Presidente de la República".

Allende se presentaba siempre y perdía siempre. Lo tomaba con humor, porque en una entrevista le preguntaron cuál iba a ser su epitafio y contestó: "Salvador Allende, Futuro Presidente de Chile".

Y, en realidad, no ganó nunca, porque tampoco lo logró en 1970, pues todas las encuestas bien hechas aseguraban que ganaría Jorge Alessandri, lo que llevó a un grado de confianza sin límites en la derecha, que no se preocupó de algo fundamental, como lo era el tener un apoderado en cada mesa de todo el país. Como Tomic y Allende habían hecho un pacto secreto contra Alessandri (eso está bien documentado), en las numerosas comunas populares, donde Alessandri tenía muchos votos pero carecía de apoderados, los vocales de mesa DC e izquierdistas se repartían equitativamente sus votos, para lo cual bastaba que el presidente de la mesa leyera cada cédula para él como si fuera de Allende y de Tomic, por mitades.

Esto no lo puedo probar sino por presunciones, constituidas por las encuestas serias de la época. Como Allende ganó por 39 mil votos entre cuatro millones, el fraude fue suficiente para asegurarle la victoria en las urnas contra Alessandri y el pacto con Tomic suficiente para garantizarle que la DC obraría como siempre, pavimentándole el camino al marxismo en el Congreso Pleno, cosa que entonces hizo, había hecho antes, hace hoy y seguirá haciendo per sécula seculórum, porque está en su ADN. Y el "efecto Allende" probó su eficacia, pues tanto fue el cántaro al agua que al fin Allende gano la Presidencia.

Sebastián Piñera aprendió el "efecto Allende", pues vio postergadas sus pretensiones presidenciales en 1993, como consecuencia del "Piñeragate" desatado a partir de la versión de una grabadora Kyoto, operación que tuvo su origen en que Evelyn Matthei iba mejor que él en las encuestas. Después, en 1999, insistió en su candidatura, pero tampoco logró remontar en las encuestas, el candidato fue Lavín y aquél no participó en la campaña. No se desanimó y en 2005, también a la zaga en las encuestas, logró ser candidato de RN, dividiendo a la derecha. Y pasó a segunda vuelta contra Michelle Bachelet, quien declaró algo muy importante, pero casi nadie se dio cuenta, como les sucede a los chilenos con las cosas importantes que se dicen: "Muchos de mis partidarios me dijeron que votarían por Piñera en la primera vuelta para evitar que pasara Lavín". Porque, claramente, Piñera es el mal menor para la izquierda... y lo sigue siendo, como lo ha demostrado en su gobierno. Bueno, y al final, por cansancio, amenazando (electoralmente) a quienes debía amenazar, halagando a otros y comportándose como el Alcalde de la Pérgola de las Flores, que es el personaje más parecido a Piñera de todo el folklore nacional (su lema: "le digo a todo el mundo que sí y luego hago lo que me conviene más"), ganó la Presidencia de la República, pese a mi férrea e inclaudicable oposición, que el pueblo, a estas alturas, a través de las encuestas, demuestra haber comprendido que era sólidamente fundada.

Pero el "efecto Allende" volvió a operar y quedó todavía más consolidado. Entonces, políticos que llevan la banda presidencial en su cartapacio (es decir, todos), aunque resulten castigados en las encuestas, aunque no tengan ni siquiera apoyo en su casa a la hora del té y aunque carezcan de toda posibilidad verosímil de ser electos, van a seguir insistiendo en su empeño, diseñando estrategias, urdiendo combinaciones y preparando sus programas de gobierno, porque la historia les enseña que nunca debe perderse la esperanza de que, de repente, salte la liebre.

Y mi opinión es que hay que dejarlos hacer, porque demostradamente Chile es un país en que, tarde o temprano, salta la liebre.

domingo, 26 de agosto de 2012

Sepa Moya

El dicho de "paga Moya" se debe al ex ministro Pablo Baraona, en la crisis de 1982, pero es una deformación del decir tradicional "sepa Moya". Baraona lo utilizaba en tiempos de una pugna en que el gobierno de entonces quería evitar que las insolvencias privadas las terminara pagando el Estado, es decir, "todos los chilenos", a quienes identificaba con Moya. Y "paga Moya" prendió, pero no por eso el decir tradicional dejó de ser "sepa Moya".

Es lo que me he dicho en estos días al tratar de entender el desenlace de la controversia entre Codelco y Angloamerican. Como se recordará, Codelco tenía una opción de compra muy conveniente sobre el 49 por ciento de la ex minera Disputada, hoy Anglo American Sur, perteneciente a la minera Anglo American, porque el precio predefinido de la adquisición era mucho menor que el valor comercial de ese 49 por ciento. Pero debía ejercerla en enero de 2011. Fuera del referido mes, según el contrato, Anglo American podía libremente disponer del total de Anglo American Sur. Y, efectivamente, encontró a un interesado, la japonesa Mitsubishi, a la cual le vendió la mitad, es decir, el 24,5 por ciento, en un precio muy superior al de la opción de Codelco.

Entonces esta última demandó a Anglo American procurando defender el derecho, que había perdido, a comprar la opción. La firma anglosajona inundó los diarios con informes en derecho de los más destacados juristas de la plaza para confirmar lo que todos habíamos sabido desde que leímos el contrato, es decir, que la opción de Codelco sólo podía ejercerse en enero y fuera de ese mes el dominio de Anglo American le permitía disponer libremente del 49 por ciento.

Pero había dos instituciones que tenían algo qué decir en la materia: los tribunales de justicia, ante los cuales había demandado Codelco a la firma anglosajona, y el Servicio de Impuestos Internos, que en lugar de gravar la venta con 20 por ciento de impuesto a las ganancias de capital podía gravar una siguiente venta con 35 por ciento de impuesto adicional a la renta.

Todos sabemos, incluidos los ingleses, que los tribunales chilenos son "un tiro al aire" y están politizados. Pues para ellos las leyes (entre las cuales está la que el derecho conoce como "la ley del contrato") no tienen mayor importancia, frente a la "corrección política", que es como se llama a lo que piensa la izquierda y que es lo que aplican los jueces. Como prueba de esto están las decenas de presos políticos uniformados y centenares de procesados contra toda ley. Justamente tengo a la vista un artículo en "El Mercurio" de hace unos cinco años, de un prestigioso abogado penalista y decano de una universidad, detallando cómo los fallos judiciales desconocen la cosa juzgada, la prescripción, el principio de legalidad, el de la irretroactiviedad de la ley penal y el de la presunción de inocencia, en sucesivos fallos y de manera impune, y llamando a la Corte Suprema a ejercer su supervigilania directiva y correccional sobre los tribunales para "rescatar la correcta interpretación y aplicación de los principios básicos en que se fundamenta el Estado de Derecho", llamado al cual la Corte Suprema, por supuesto, no hizo el menor caso. Darle un buen palo "al imperialismo" venía a ser una tentación demasiado grande para jueces demostradamente capaces de reírse del derecho.

Y los ingleses no sólo deben saber todo eso, sino también que en 1971 la sociedad chilena, por unanimidad, confiscó sin pago numerosas propiedades mineras extranjeras (lo que hoy se llama Codelco), en un acuerdo transversal, de izquierda a derecha, actuando a la mejor manera de lo que después ha venido a ser conocido como "los zarpazos de la señora K". Y eso no tiene el menor peso en la conciencia de los chilenos actuales, como no lo tienen los presos políticos militares, de modo que perfectamente podrían volver a hacerlo por unanimidad otra vez.

Entonces los ingleses lograron que la CEO de Anglo, Cynthia Carroll, que mantenía una porfiada insistencia en hacer respetar el contrato y en creer en el imperio de la ley, se quedara en Londres. Y así los negociadores chilenos consiguieron sentar a sus colegas varones, menos intransigentes y más realistas, a negociar.

De esa manera hemos conseguido un "final feliz". Todos se declaran gananciosos y contentos, lo cual, por supuesto, no puede ser cierto, porque alguien tiene que haber cedido algo. Codelco, porque no pudo comprar barato el 49 por ciento, como habría sucedido si hubiera podido ejercer su opción en enero; Anglo American, porque no pudo vender el resto de ese 49 por ciento que le quedaba, un 24,5 por ciento, tan caro como el que le vendió a Mitsubishi; y esta última firma y su connacional Mitsui, porque, según se ha informado, han debido comprar caro el 20,4 y el 9,5 por ciento con que finalmente se quedarán.

Sin embargo, leo que el representante de Anglo American, John Mackenzie, declara a "El Mercurio" (24.08.12): "Logramos US$2.300 millones más que si Codelco hubiera comprado la opción de 49%". El editorial de "El Mercurio" del mismo día dice que, para Codelco, "el beneficio contable implícito en la operación es levemente superior al que hubiese tenido en la opción original". El representante de Mitsui dice, "sí, estamos satisfechos", y Mitsubishi debe también estarlo, porque vendió un 4,1 por ciento de lo que tenía a muy buen precio.

En todas las transacciones la partes ceden algo, pero en ésta todos dicen que obtuvieron más. ¿De quién? Sepa Moya.

sábado, 25 de agosto de 2012

Pinochet Vive

Encuentro de lo más extraordinario que yo escriba un blog sobre mi teléfono y la respuesta de los lectores sea más masiva que de costumbre, pero... para hablar del Plan Z y, en definitva, de Pinochet.

Es como ese antiguo chiste de "los fenicios", que era la única materia que sabía un examinando y apenas se sentaba ante la comisión examinadora y sacaba la ficha con el tema, comenzaba su disertación sobre los fenicios. Los examinadores miraban la ficha y le decían: "los romanos", de los cuales el alumno no sabía nada y entonces volvía a su asiento reprobado. La vez siguiente sacó la ficha y comenzó de nuevo a disertar sobre "los fenicios", un examinador miró la ficha y le dijo: "los griegos", de los cuales tampoco sabía nada. Reprobado. Y la tercera y última vez se repitió la escena, sacó la ficha y comenzó su disertación sobre los fenicios, pero repentinamente se interrumpió a sí mismo y exclamó "¡recórcholis, los fenicios!", pues ése era el tema de la ficha. Bueno, aquí uno escribe sobre cualquier cosa, aunque sólo sea de su teléfono, y los chilenos se las arreglan para terminar hablando de Pinochet.

Y tienen razón, porque fue el estadista chileno más grande del siglo XX y, por supuesto, también del XXI. Sobre el XIX tengo algunas dudas, porque siempre he considerado que Aníbal Pinto se vio enfrentado a desafíos mayores que Pinochet y Diego Portales legó una república "en forma" al menos tan sólida como la que le entregó Pinochet a la civilidad en 1990.

Pues a propósito de mi teléfono un provocador de izquierda que comenta mi blog sacó a colación la supuesta falsedad del Plan Z ("los fenicios") y ello ha dado lugar a que otro comentarista haya aportado una publicación de origen cubano con las declaraciones de un personaje altamente colocado del régimen de allá, que confirma palmariamente dicho Plan y no sólo eso, sino que le asigna proyecciones todavía más graves que las que se desprenden del texto escrito que capturaron las fuerzas armadas el 11 de septiembre, pues ponen de manifiesto una inminente intervención militar cubana (con la aquiescencia del gobierno de Allende) de imprevisibles consecuencias para la civilidad democrática.

Como "Pinochet vive", suceden cosas tan extrañas como la llegada en estos días de una comisión de la ONU, evidentemente manejada por la izquierda internacional, para ¡impulsar! más juicios contra ex uniformados, como si no fuera poco lo que ya ha hecho al servicio de esta causa del comunismo internacional el gobierno de Sebastián Piñera, cuyo ministerio del Interior ha llevado de trescientos a más de mil los juicios ilegales persecutorios contra ex uniformados que derrotaron a los agentes locales del Plan Z.

El "Plan Ahora" de anulación del voto por concejales que promueve la familia militar, será la respuesta a esa traición de la derecha, hoy en el gobierno, contra quienes pusieron la cara para salvar a Chile... y a esa misma derecha. Un oficial retirado ha revelado en el diario digital "Chile Informa" haber puesto al tanto a la senadora von Baer, que estaba promocionando a un candidato a concejal de la UDI, del Plan Ahora, al cual ella le restó importancia. Ha hecho mal, porque es la última y desesperada herramienta de quienes han visto horrorizados cómo la derecha ha dejado hacer a la venganza marxista, cuando no ha colaborado con ella, persiguiendo a los uniformados (r).

"¡Los fenicios!". El país vuelve al tema Pinochet una y otra vez. La "asamblea constituyente", la "última locura de Mel Brooks", suprema aspiración comunista, porque es el truco que hace posible el retorno totalitario hoy vedado por la democracia protegida legada por Pinochet, encuentra (¡cuándo no!) ya eco en los Kerenkys chilenos.

A donde vamos, la historia política nos golpea. Semanas atrás fui invitado a un salón de tertulia de personas de derecha a hablar del tema. Uno de los concurrentes contó una experiencia personal, que resumo de memoria: "Durante el gobierno de la UP yo mantenía amistad con un obispo muy de izquierda, monseñor Alvear. Teníamos posturas políticas contrapuestas, pero conservábamos amistad, porque no nos agredíamos el uno al otro. En 1973 él viajó a Europa, y antes de irse me dijo, preocupado, lo siguiente: 'Un joven feligrés muy simpatizante del gobierno me ha dicho que mientras yo esté en Europa, acá en Chile se va a producir una situación muy sangrienta, que va a provocar doscientos mil muertos, porque el triunfo de la revolución exige darle un golpe final a la reacción, para que nunca más vuelva a levantar cabeza'". Parece que monseñor Alvear miraba el anuncio con el mismo espanto que el amigo derechista al cual se lo relató.

¿Será "el último ajuste de cuentas" a que se refería Max Colodro en "La Segunda", en columna que comenté días atrás?

El hecho es que Pinochet vive. La doctrina del odio, desaparecida en todo el mundo pero vigente acá, lo mantiene con vida. Y por eso, si yo hablo de mi teléfono, no falta quien salga con "Pinochet" y lo convierta en personaje central de la discusión.

viernes, 24 de agosto de 2012

En Exclusivo Beneficio de mi Interés Particular

Cuando hace un año y medio me cortaban la luz a cada rato en nuestra casa del "borde costero", como se llama ahora, yo dediqué un blog a denunciar las falencias de Chilquinta, con el resultado de que vinieron legiones de operarios y funcionarios a arreglarnos el problema y uno de los jefes dejó dicho que "el tremendo blog" que yo había escrito había movilizado a la superioridad de la empresa. Así es que ahora, cuando hay una falla, llamamos a ese jefe, que nos dejó sus teléfonos directos, y ella se soluciona inmediatamente.

Pero con Telefónica no ha sucedido lo mismo. Tenemos el peor teléfono fijo de la galaxia: cuando funciona, es con ruido; cuando llueve, se corta (por suerte hemos tenido dos años secos); antes, cuando uno reclamaba, se demoraban mucho en venir a arreglarlo, pero ahora ya ni siquiera vienen. Hace ocho días me habían dicho "son cinco días hábiles" en el 104 de reclamos. Pasaron y cuando vuelvo a llamar, tras cumplir con lo que piden varias grabaciones, me basta ingresar el número para que ellos corten, lo que demuestra que les importa un rábano nuestro teléfono.

Además, imagino que los españoles, que ahora están sin un cobre, deben de haber reducido la planta del departamento de reparaciones para bajar costos. Y viendo que nosotros somos unos giles siempre puntuales para pagar la cuenta, pese al pésimo servicio (pagamos 47 mil pesos el mes pasado), decidieron que era mejor negocio quedarse con la plata y no dar el servicio.

Mi mujer me había dicho muchas veces, "dedícales un blog de cuero de diablo, ya viste el éxito que tuvimos con Chilquinta", pero yo le contestaba: "no puedo hacerle una cosa tan terrible a la Telefónica" y entonces ella me replicaba: "lo más bien que se lo hiciste a Chilquinta", y ahí yo duplicaba: "ésos son amigos míos, en cambio éstos son españoles, seguramente socialistas del gobierno anterior, y si les hago un blog sólo se van a complacer de verme disgustado y van a comentar entre sí: 'A ese tío no lo lee nadie'", cosa que no está lejos de ser verdad.

Ahora con los celulares uno puede defenderse, es cierto, pero yo necesito la línea fija porque está conectada con la alarma. Por suerte los asaltantes no se han dado cuenta de que está cortada, cosa que revelo aquí sólo porque sé que ningún lector de este blog es asaltante.

Un hijo tecnocrático que tengo me dice que devuelva el teléfono y me cambie a VTR, que lo puedo hacer por internet, y probablemente es lo que voy a hacer más rato. Otro más peleador me dice que vaya al SERNAC y formule una denuncia, pero la línea está a nombre de mi mujer y cuando le sugerí que dedicara una mañana de uno de estos días en la costa a ir al SERNAC, puso el grito en el cielo y me acusó de estar eludiendo mis deberes de jefe de hogar y que mejor mande un mail a "Línea Directa" de "El Mercurio" a su nombre (lo hice anteayer) y haga un blog contra Telefónica; y ya si nada de eso diera resultado, veríamos lo del SERNAC. Bueno, y en eso estoy.

Hoy vi en "La Tercera" una encuesta del PNUD en que aparecen como las entidades peor calificadas por los chilenos, los parlamentarios, los partidos políticos y las grandes empresas. La enésima vez que Telefónica me cortó la comunicación, cuando llamé al 104 para reclamar, comprendí por qué.

jueves, 23 de agosto de 2012

"El Último Ajuste de Cuentas"

Leí el artículo “Montajes”, de Max Colodro, en “La Segunda” anteayer, me entretuve, estimé que le daba palos al gobierno y a la oposición por igual y, cuando lo terminé, pensé que tenía razón en su tesis fundamental de que aquí la oposición quiere la guerra y el gobierno no se ha dado cuenta y sigue impulsando “una agenda de tiempos de paz”. Y de que Colodro está en su trinchera de izquierda, por supuesto. Y di vuelta la hoja.

Entonces ayer, también en “La Segunda”, vi una carta del ex comandante en jefe de la Armada, almirante Miguel Angel Vergara, comentando que Colodro a lo mejor tiene razón, en el sentido de que la reconciliación y el consenso serían meras utopías, pues la oposición lo único que quiere es desalojar al gobierno y éste no se ha dado cuenta de que se mueve en un escenario de trincheras. Pero en seguida viene otra carta, de Edmundo Eluchans, quien dice que dificulta haber leído un artículo más lleno de odio y mala fe que el de Colodro, que es “realmente miserable” y que ilustra cómo piensan y razonan quienes creen estar dando “una lección doctoral de lo que es hacer una oposición eficaz”. Dos lecturas distintas.

¿Por qué Eluchans se irrita tanto? Porque toma algunas ironías de Colodro en serio, cuando éste habla del montaje de Hinzpeter con los bombazos, del montaje de Carabineros en los buses quemados, del montaje regresivo para favorecer a los ricos en la reforma tributaria, del montaje de Lavín y las mentiras del presidente en la encuesta CASEN. Pienso que Colodro tampoco cree en esos montajes. ¿O sí cree en ellos y se justifica la ira de Eluchans? Porque aquél antecede la enumeración con la siguiente frase: “…está sometida la derecha al fantasma de sus propios montajes, como un “plan Z”, devuelto irónicamente contra sus autores intelectuales”.
Pero el “plan Z” no fue un montaje. El historiador Gonzalo Vial, que lo recibió de los militares en 1973, en medio de varios sacos de documentos capturados a la UP; y que tuvo la iniciativa de hacer con ellos un “Libro Blanco”, refiere así lo sucedido, en “La Tercera” del 24 de marzo de 2002:

“Apareció este documento y nos encontramos con nuestro contacto, que era un oficial de la Armada. ‘Esto hay que publicarlo’, le dije. ‘No, esto no se puede publicar, es muy grave e incendiario’, contesta. Tuvimos que movernos mucho, hacer incontables diligencias para que nos permitieran publicar la fotocopia del ‘Plan Z’. Eso para mí es un antecedente de que es auténtico”.

Y basta leerlo para saber que es auténtico. Pero Max Colodro es un izquierdista de tomo y lomo (la única diferencia con la mayoría de los demás es que se expresa en términos civilizados). Y por eso dice civilizadamente que el “Plan Z” fue un montaje. Pero, estoy cierto, íntimamente comulga con su contenido. Y esa condición suya se revela palmariamente en la última frase de su controvertida columna, en la cual habló con elocuencia su subconsciente: “Ahora descubren que no bastaba con prepararse para hacer un buen gobierno, sino que debían estar disponibles para que buena parte del país pudiera finalmente hacer su último ajuste de cuentas”.

¡Ahí está todo! Lo que está teniendo lugar es una revolución de la izquierda buscando “su último ajuste de cuentas”. Vea usted cualquier película y sabrá lo que es un “ajuste de cuentas”.