El columnista John Biehl (DC) llena hoy de elogios a Sebastián Piñera, en "La Segunda", por colmar sus expectativas: "El gobierno de Sebastián Piñera tiene todo el derecho y la legitimidad para sumarse al engrandecimiento de la democracia y del país". Sus aplausos vienen a dar base a la afirmación de que nos gobierna "el IV Presidente DC".
Pero unas lìneas más abajo, en el mismo diario, el socialista (¿o radical? no recuerdo bien) ex ministro Roberto Pizarro dice que "temas sensibles para la centroizquierda han sido bien enfrentados por Piñera". Y en seguida lo elogia por no aplicar la Ley Antiterrorista a los terroristas, criticando, de paso, a la Concertación por haberla utilizado ante la ola de atentados en el sur. También lo ensalza por haber suprimido la cotización del 7 por ciento de salud para los jubilados (aunque yo, personalmente, no conozco a ninguno al cual se la hayan suprimido, porque viene con una "letra chica" que no estaba en el anuncio del 21 de mayo). Aplaude, asimismo, la suspensión de la central de Punta de Choros, pasando por sobre la institucionalidad ambiental, la certidumbre jurídica y las necesidades de abastecimiento energético del país. Y, por supuesto, elogia el apoyo al socialista Correa, en Ecuador, criticando, de paso, a su propio conglomerado, la Concertación, por haber aplaudido la fugaz sustitución de Chávez, hace algunos años.
La opinión pública, cuya mayoría a veces (muy pocas) se da cuenta de algo, opina (52 %) que no ve diferencia entre el actual gobierno y los de la Concertación, de acuerdo con la encuesta CERC. Este sería un argumento, entonces, para habler de que estamos regidos por un "V Gobierno de la Concertación".
Sea cual fuere la denominación, la izquierda tiene muchas razones para estar feliz. El royalty es un sueño suyo, nacido del precandidato presidencial comunista de hace unos años, Jorge Lavandero, quien luchó incansablemente hasta consagrarlo, contra la opinión inicial del propio gobierno de Lagos y, por supuesto, de la Alianza, que, sin embargo, ahora está dichosa de que se aumente, aunque se ponga en tela de juicio la palabra del país frente a los inversionistas y se amenace los nuevos proyectos mineros. ¡Cómo nos cambia la vida! (A mí no, por suerte. Por eso se ha extremado mi condición minoritaria).
Y el viejo sueño comunista de terminar con el DFL 2, que ahora quedará limitado a dos propiedades por persona, casi se cumple. Pues hasta ahora era el destino de grandes inversiones de personas de alta renta, que se beneficiaban de una baja tributación, por un lado, pero por otro aportaban ingentes recursos para que se construyeran decenas de miles de viviendas económicas al año. Es que era un mecanismo de prosperidad para todos, ideado bajo un gobierno de derecha, el de Jorge Alessandri. Al fin ha sido castigado por el IV Presidente DC o V Presidente de la Concertación (a elección). Y el alza de las contribuciones a las casas y departamentos de mayor valor ha sido siempre una aspiración izquierdista, hoy también satisfecha.
¿Y la derecha? Poco o nada tiene qué decir. Los que sufren de muerte clínica habitualmente no pueden expresarse.
jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Protagonismo Versus Seguridad
El hecho de que la operación de rescate de los 33 mineros de Atacama sea, al mismo tiempo, un proceso de alto riesgo y una operación publicitaria de grandes alcances políticos, pone en pugna intereses de muy diferente peso ético.
La primera prioridad debería ser asegurar el salvamento de los mineros. Como ésa es la premisa fundamental, no ha habido ahorro en gastos que, naturalmente, gravarán al contribuyente. Pero éste parece estar conforme en gastar todo lo necesario para asegurar el rescate. Por eso hay tres equipos de muy alto costo de operación que están haciendo la misma tarea. Dos de ellos fatalmente terminarán habiendo trabajado en vano, si todo resulta bien, pero nadie puede discutir que, por razones de seguridad, los tres equipos perforadores trabajen simultáneamente.
Ahora que se aproxima un desenlace, resulta que debe optarse por encamisar o no la totalidad de la perforación del equipo conocido como Plan B, con la perforadora X 130 Stratta. El encamisamiento implica instalar una tubería que asegurará el más fácil desplazamiento de las cápsulas de rescate. Pero si se encamisa menos extensión, el rescate puede realizarse tres días antes, aunque con más riesgo. Si se encamisa la totalidad del trayecto, el rescate podría retrasarse seis o más días, pero las cápsulas podrían ser izadas con mucho mayor seguridad.
Lo que interfiere en este análisis es el deseo del Presidente de protagonizar él dicho rescate, teniendo en cuenta que el día 15, o a más tardar el 17, tiene comprometida una visita a Europa.
Por supuesto, para la seguridad de los mineros no tiene ninguna importancia que el Presidente esté o no presente en el lugar cuando ellos sean rescatados. Esto sólo tiene importancia para los fines político-publicitarios del Gobierno, como lo expresa un "cercano al Jefe del Estado", de acuerdo con "La Segunda" de hoy, p.10: "El rescate cierra el año y será el gran tema del Gobierno hasta el verano". Agrega que ello le permite al Ejecutivo contar con una eficaz herramienta comunicacional.
Es explicable que el Presidente quiera aprovechar ese acontecimiento publicitario y liderarlo. Todas las respectivas imágenes quedarán para la posteridad. Pero más importante que eso es la seguridad de los mineros en la operación de rescate, y eso aconseja postergarla hasta que el orificio por el cual serán izados esté completamente encamisado, aunque ello pueda demorar seis o nueve días más.
Cuando el protagonismo presidencial pugne con la seguridad de los mineros, es esta última la que debe prevalecer. Se ha hecho un gasto enorme, estimado en 13 millones de dólares, según las estimaciones, que yo creo demasiado optimistas, para entrar a ahorrar en un encamisado de la perforación.
Además, hay un gran riesgo propagandístico envuelto para el propio Presidente: ¿qué sería de su imagen si algún tropiezo se registrare en el rescate por no haber encamisado la perforación, para apurar la operación y no atrasar el viaje presidencial a Europa? Entonces, el riesgo no sólo es para los mineros, sino también para quien desea encabezar su rescate.
Definitivamente, si el protagonismo presidencial y la seguridad de los mineros están en pugna, debe prevalecer esta última.
La primera prioridad debería ser asegurar el salvamento de los mineros. Como ésa es la premisa fundamental, no ha habido ahorro en gastos que, naturalmente, gravarán al contribuyente. Pero éste parece estar conforme en gastar todo lo necesario para asegurar el rescate. Por eso hay tres equipos de muy alto costo de operación que están haciendo la misma tarea. Dos de ellos fatalmente terminarán habiendo trabajado en vano, si todo resulta bien, pero nadie puede discutir que, por razones de seguridad, los tres equipos perforadores trabajen simultáneamente.
Ahora que se aproxima un desenlace, resulta que debe optarse por encamisar o no la totalidad de la perforación del equipo conocido como Plan B, con la perforadora X 130 Stratta. El encamisamiento implica instalar una tubería que asegurará el más fácil desplazamiento de las cápsulas de rescate. Pero si se encamisa menos extensión, el rescate puede realizarse tres días antes, aunque con más riesgo. Si se encamisa la totalidad del trayecto, el rescate podría retrasarse seis o más días, pero las cápsulas podrían ser izadas con mucho mayor seguridad.
Lo que interfiere en este análisis es el deseo del Presidente de protagonizar él dicho rescate, teniendo en cuenta que el día 15, o a más tardar el 17, tiene comprometida una visita a Europa.
Por supuesto, para la seguridad de los mineros no tiene ninguna importancia que el Presidente esté o no presente en el lugar cuando ellos sean rescatados. Esto sólo tiene importancia para los fines político-publicitarios del Gobierno, como lo expresa un "cercano al Jefe del Estado", de acuerdo con "La Segunda" de hoy, p.10: "El rescate cierra el año y será el gran tema del Gobierno hasta el verano". Agrega que ello le permite al Ejecutivo contar con una eficaz herramienta comunicacional.
Es explicable que el Presidente quiera aprovechar ese acontecimiento publicitario y liderarlo. Todas las respectivas imágenes quedarán para la posteridad. Pero más importante que eso es la seguridad de los mineros en la operación de rescate, y eso aconseja postergarla hasta que el orificio por el cual serán izados esté completamente encamisado, aunque ello pueda demorar seis o nueve días más.
Cuando el protagonismo presidencial pugne con la seguridad de los mineros, es esta última la que debe prevalecer. Se ha hecho un gasto enorme, estimado en 13 millones de dólares, según las estimaciones, que yo creo demasiado optimistas, para entrar a ahorrar en un encamisado de la perforación.
Además, hay un gran riesgo propagandístico envuelto para el propio Presidente: ¿qué sería de su imagen si algún tropiezo se registrare en el rescate por no haber encamisado la perforación, para apurar la operación y no atrasar el viaje presidencial a Europa? Entonces, el riesgo no sólo es para los mineros, sino también para quien desea encabezar su rescate.
Definitivamente, si el protagonismo presidencial y la seguridad de los mineros están en pugna, debe prevalecer esta última.
martes, 5 de octubre de 2010
Malagradecido
Hoy los partidarios del "no" celebraron otro aniversario de su triunfo en el plebiscito de 1988. La Concertación hizo una ceremonia, como todos los años, y el Presidente Piñera, que también votó "no" entonces (los partidarios del "sí" ni siquiera pudimos tener candidato en la última elección) encontró oportuno (aunque resultó muy inoportuno) comentar: "Esta fecha interpreta a todos los chilenos de buena voluntad".
Ergo, el 43 por ciento de los chilenos que entonces votamos "sí" somos, para él, chilenos de mala voluntad. Pero resulta que sin el voto de ellos Sebastián Piñera no habría llegado a ser Presidente de la República. Porque esos chilenos de mala voluntad, con unas pocas excepciones, entre las cuales me cuento, votaron por él en la última elección y gracias a ellos triunfó, pues los dos partidos más importantes que lo patrocinaron, RN y la UDI, habían apoyado el "sí" en 1988, es decir, hoy serían, para Piñera, partidos de mala voluntad.
En consecuencia, el Presidente es malagradecido, porque lo menos que podría pedírsele sería que no descalificara a los electores que lo llevaron a La Moneda.
Claro, hay que tener en cuenta que en Chile la costumbre de "darse vuelta la chaqueta" después de las elecciones siempre ha sido religiosamente observada. Si hoy se encuestara a la gente acerca de cómo votó en 1988, los del "sí" podríamos estar reducidos a una mínima expresión.
Entre paréntesis, esta expresión de "darse vuelta la chaqueta" tuvo su origen en la Revolución de 1891, cuando los soldados leales al Gobierno de Balmaceda, al darse cuenta de que eran derrotados en Placilla, decidieron pasarse a las filas de los revolucionarios. Éstos tenían casacas blancas, mientras los soldados del régimen las tenían de color azul marino, pero con forro blanco. Para poder pasarse al enemigo sin que éste les disparara, "se dieron vuelta la chaqueta" y quedaron vistiendo casacas blancas, como sus adversarios.
Esta edificante costumbre nacional ha sido rigurosamente mantenida como una tradición autóctona representativa del temple de la raza y en cada elección los que se dan vuelta la chaqueta forman legión. Por eso hoy día es difícil encontrar votantes del "sí" en 1988 e imposible, como se demostró el año pasado, encontrar un candidato que representara esa opción.
Náufragos, minoritarios, apoyando medidas contrarias a sus ideas, los del "sí" deambulan como zombies de la política y de aquí en más lo hacen, además, por edicto presidencial, investidos oficialmente de la calidad de "ciudadanos de mala voluntad", por quien así les agradece la adhesión y el voto que le permitieron alcanzar la más alta función política del país.
Ergo, el 43 por ciento de los chilenos que entonces votamos "sí" somos, para él, chilenos de mala voluntad. Pero resulta que sin el voto de ellos Sebastián Piñera no habría llegado a ser Presidente de la República. Porque esos chilenos de mala voluntad, con unas pocas excepciones, entre las cuales me cuento, votaron por él en la última elección y gracias a ellos triunfó, pues los dos partidos más importantes que lo patrocinaron, RN y la UDI, habían apoyado el "sí" en 1988, es decir, hoy serían, para Piñera, partidos de mala voluntad.
En consecuencia, el Presidente es malagradecido, porque lo menos que podría pedírsele sería que no descalificara a los electores que lo llevaron a La Moneda.
Claro, hay que tener en cuenta que en Chile la costumbre de "darse vuelta la chaqueta" después de las elecciones siempre ha sido religiosamente observada. Si hoy se encuestara a la gente acerca de cómo votó en 1988, los del "sí" podríamos estar reducidos a una mínima expresión.
Entre paréntesis, esta expresión de "darse vuelta la chaqueta" tuvo su origen en la Revolución de 1891, cuando los soldados leales al Gobierno de Balmaceda, al darse cuenta de que eran derrotados en Placilla, decidieron pasarse a las filas de los revolucionarios. Éstos tenían casacas blancas, mientras los soldados del régimen las tenían de color azul marino, pero con forro blanco. Para poder pasarse al enemigo sin que éste les disparara, "se dieron vuelta la chaqueta" y quedaron vistiendo casacas blancas, como sus adversarios.
Esta edificante costumbre nacional ha sido rigurosamente mantenida como una tradición autóctona representativa del temple de la raza y en cada elección los que se dan vuelta la chaqueta forman legión. Por eso hoy día es difícil encontrar votantes del "sí" en 1988 e imposible, como se demostró el año pasado, encontrar un candidato que representara esa opción.
Náufragos, minoritarios, apoyando medidas contrarias a sus ideas, los del "sí" deambulan como zombies de la política y de aquí en más lo hacen, además, por edicto presidencial, investidos oficialmente de la calidad de "ciudadanos de mala voluntad", por quien así les agradece la adhesión y el voto que le permitieron alcanzar la más alta función política del país.
lunes, 4 de octubre de 2010
La Pesada Vocación del Protagonismo
El Presidente tiene un problema, porque necesita protagonizar el viaje presidencial a Europa y, al mismo tiempo, protagonizar el rescate de los mineros en Copiapó.
Por una desafortunada coincidencia, los mineros serán rescatados en la misma fecha del viaje presidencial a entrevistarse con Sarkozy, Ángela Merkel y Cameron.
Como no sería bien visto postergar el rescate hasta después de la gira a Europa, parece que será ésta la que deberá posponerse.
Europa lamentará tener que esperar unos días más a Sebastián Piñera, pero, en cambio, él estará rescatando a los mineros acá. Porque lo ha dicho textualmente, lo hará él: "Yo espero poder rescatarlos antes de partir a Europa" ("La Segunda", p. 3).
"En cierta forma --ha añadido-- va a ser una noticia que va a llevar esperanza y alegría al mundo entero". ¿Cómo, entonces, no va a estar en el centro de la misma? Por cruel que resulte hacer esperar a los europeos, si él no rescata a los mineros ¿quién? ¿Sougarret? ¿La máquina Stratta?
Ya antes el Presidente tuvo que elegir dolorosamente, como también lo reveló hoy a "La Segunda": "Y recordó que el día en que se supo que los 33 estaban vivos, murió en sus brazos su suegro, pero su mujer le pidió que viajara a Atacama".
Ojalá las cosas se den, esta vez, en tal forma de que él no tenga que volver a enfrentar opciones dolorosas. Ojalá pueda estar en el centro de la noticia en ambos acontecimientos.
Es el sino de una trabajosa vocación, la del protagonismo.
Por una desafortunada coincidencia, los mineros serán rescatados en la misma fecha del viaje presidencial a entrevistarse con Sarkozy, Ángela Merkel y Cameron.
Como no sería bien visto postergar el rescate hasta después de la gira a Europa, parece que será ésta la que deberá posponerse.
Europa lamentará tener que esperar unos días más a Sebastián Piñera, pero, en cambio, él estará rescatando a los mineros acá. Porque lo ha dicho textualmente, lo hará él: "Yo espero poder rescatarlos antes de partir a Europa" ("La Segunda", p. 3).
"En cierta forma --ha añadido-- va a ser una noticia que va a llevar esperanza y alegría al mundo entero". ¿Cómo, entonces, no va a estar en el centro de la misma? Por cruel que resulte hacer esperar a los europeos, si él no rescata a los mineros ¿quién? ¿Sougarret? ¿La máquina Stratta?
Ya antes el Presidente tuvo que elegir dolorosamente, como también lo reveló hoy a "La Segunda": "Y recordó que el día en que se supo que los 33 estaban vivos, murió en sus brazos su suegro, pero su mujer le pidió que viajara a Atacama".
Ojalá las cosas se den, esta vez, en tal forma de que él no tenga que volver a enfrentar opciones dolorosas. Ojalá pueda estar en el centro de la noticia en ambos acontecimientos.
Es el sino de una trabajosa vocación, la del protagonismo.
domingo, 3 de octubre de 2010
Un Gobierno de Rodillas
Esta noche he visto al Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, decir con viril energía y serena firmeza que él cumplirá "estrictamente su palabra". ¿Qué acto heroico se habrá comprometido a consumar?, me pregunté. En seguida quedó claro: cumplirá con rebajar la penalidad a los terroristas del sur, a fin de que no sigan siendo procesados por la Ley Antiterrorista, sino por la normativa benévola del derecho penal común.
Los terroristas saben que están tratando con un gobierno débil y han usado contra él la herramienta por antonomasia contra tales gobiernos: la huelga de hambre. Dudosa huelga de hambre, porque dura 84 días y, según el conocimiento previo, pocos seres humanos pueden subsistir sin alimentos por casi tres meses. En todo caso, de verdad o no, ha surtido su efecto. Ha puesto de rodillas al Gobierno.
Los anteriores de la Concertación ya habían sido suficientemente blandos, llegando a la política suicida de entregar tierras a los terroristas más violentos, lo que sólo consiguió incrementar la violencia. Entonces, hasta la blandísima, inclusiva y angelical Presidenta Bachelet se dio cuenta de que había seguido el camino equivocado y, aconsejada por su Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que algo sabe de lidiar con terroristas, aplicó la ley dictada precisamente para combatir ese flagelo. Y gracias a ello se ha logrado, aunque de manera todavía limitada, disminuir los actos de terrorismo en el sur.
Como ha aparecido en estos días en la prensa, la región de la Araucanía ha dejado, prácticamente, de recibir inversiones en los últimos años, lo que explica el empobrecimiento de sus habitantes. Pero, como sucede habitualmente, eso es interpretado al revés por la mayoría de los chilenos, que se alimenta de consignas y eslóganes y rara vez percibe el fondo de los problemas. Pues la pobreza de la Araucanía no es una "deuda histórica" del país con una etnia determinada, sino que se debe a que, primero, se ha impedido por ley la libre venta de tierras por parte de asignatarios mapuches, lo que los ha convertido en modernos "siervos de la gleba", explotando minifundios improductivos que no pueden vender; y, segundo, la pobreza consiguiente ha derivado en terrorismo, que ha sido la causa de que la pobreza se mantenga o acentúe, pese a los ingentes recursos destinados a las entidades de supuesta ayuda a los indígenas. Se han hecho a su amparo grandes negociados a costa del Estado y con ganancias indebidas para huincas e indígenas más vivos que el resto.
Lo que el Gobierno de Rodillas conseguirá ahora será acentuar la violencia y el despilfarro, porque ha logrado probar una cosa: que cede ante las amenazas ilegales.
Esto ya ha trascendido y surtido efectos. En Isla de Pascua un clan aborigen se ha apropiado de las inversiones de la familia Schiess, por 30 millones de dólares, destinadas a un hotel de primer nivel, para aprovechar el auge turístico. Como Isla de Pascua está bajo la soberanía del mismo Gobierno de Rodillas, el clan usurpador ha dicho que se le debe pagar a la familia Schiess los 30 millones de dólares invertidos (que deberán aportar los contribuyentes, por supuesto) y que además el Gobierno de Rodillas deberá "rentabilizar" la explotación del hotel, para que el clan usurpador pueda beneficiarse de la inversión que hizo la familia Schiess. Los miembros de ésta miran atónitos cómo son atropellados impunemente sus derechos. Y el clan usurpador sabe que seguirá impune, porque las señales que llegan de la Araucanía le dicen que el Gobierno de Rodillas no es capaz de imponer el imperio de la ley.
Se puede prever que en unos días más Hinzpeter va a anunciar, con viril energía y serena firmeza, que cumplirá rigurosamente su palabra y les entregará a los miembros del clan usurpador pascuense el hotel de los Schiess y les dará, además, los recursos necesarios para rentabilizarlo. Y, por supuesto, una vez más, pagará Moya.
Los terroristas saben que están tratando con un gobierno débil y han usado contra él la herramienta por antonomasia contra tales gobiernos: la huelga de hambre. Dudosa huelga de hambre, porque dura 84 días y, según el conocimiento previo, pocos seres humanos pueden subsistir sin alimentos por casi tres meses. En todo caso, de verdad o no, ha surtido su efecto. Ha puesto de rodillas al Gobierno.
Los anteriores de la Concertación ya habían sido suficientemente blandos, llegando a la política suicida de entregar tierras a los terroristas más violentos, lo que sólo consiguió incrementar la violencia. Entonces, hasta la blandísima, inclusiva y angelical Presidenta Bachelet se dio cuenta de que había seguido el camino equivocado y, aconsejada por su Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que algo sabe de lidiar con terroristas, aplicó la ley dictada precisamente para combatir ese flagelo. Y gracias a ello se ha logrado, aunque de manera todavía limitada, disminuir los actos de terrorismo en el sur.
Como ha aparecido en estos días en la prensa, la región de la Araucanía ha dejado, prácticamente, de recibir inversiones en los últimos años, lo que explica el empobrecimiento de sus habitantes. Pero, como sucede habitualmente, eso es interpretado al revés por la mayoría de los chilenos, que se alimenta de consignas y eslóganes y rara vez percibe el fondo de los problemas. Pues la pobreza de la Araucanía no es una "deuda histórica" del país con una etnia determinada, sino que se debe a que, primero, se ha impedido por ley la libre venta de tierras por parte de asignatarios mapuches, lo que los ha convertido en modernos "siervos de la gleba", explotando minifundios improductivos que no pueden vender; y, segundo, la pobreza consiguiente ha derivado en terrorismo, que ha sido la causa de que la pobreza se mantenga o acentúe, pese a los ingentes recursos destinados a las entidades de supuesta ayuda a los indígenas. Se han hecho a su amparo grandes negociados a costa del Estado y con ganancias indebidas para huincas e indígenas más vivos que el resto.
Lo que el Gobierno de Rodillas conseguirá ahora será acentuar la violencia y el despilfarro, porque ha logrado probar una cosa: que cede ante las amenazas ilegales.
Esto ya ha trascendido y surtido efectos. En Isla de Pascua un clan aborigen se ha apropiado de las inversiones de la familia Schiess, por 30 millones de dólares, destinadas a un hotel de primer nivel, para aprovechar el auge turístico. Como Isla de Pascua está bajo la soberanía del mismo Gobierno de Rodillas, el clan usurpador ha dicho que se le debe pagar a la familia Schiess los 30 millones de dólares invertidos (que deberán aportar los contribuyentes, por supuesto) y que además el Gobierno de Rodillas deberá "rentabilizar" la explotación del hotel, para que el clan usurpador pueda beneficiarse de la inversión que hizo la familia Schiess. Los miembros de ésta miran atónitos cómo son atropellados impunemente sus derechos. Y el clan usurpador sabe que seguirá impune, porque las señales que llegan de la Araucanía le dicen que el Gobierno de Rodillas no es capaz de imponer el imperio de la ley.
Se puede prever que en unos días más Hinzpeter va a anunciar, con viril energía y serena firmeza, que cumplirá rigurosamente su palabra y les entregará a los miembros del clan usurpador pascuense el hotel de los Schiess y les dará, además, los recursos necesarios para rentabilizarlo. Y, por supuesto, una vez más, pagará Moya.
sábado, 2 de octubre de 2010
La Decisión de Cristina
Recibí una carta de Cristina Fernández de Kirschner (esto no es verdad, naturalmente, y entra dentro de lo que se llama "licencias del blog"; adviértase que cuando falto a la verdad lo digo por anticipado, cosa que casi nadie hace). La carta está concebida en los siguientes términos:
Ché Hermógenes querido, me decís que Apablaza es terrorista porque su movimiento puso autos-bombas ante edificios igual que los iraníes ante la AMIA y que yo pretendo la extradición de los iraníes y niego la de Apablaza, contradicción que sólo puede explicarse por eso que llaman "el eterno femenino"-
Por favor, no seás tan machista y sólo dejame que te diga una cosa: ustedes los chilenos han indultado a todos los camaradas de Apablaza, que hoy andan sueltos por el mundo y en el mismo Chile. ¿No sabés que el tal Villanueva hacia clases en la universidad, en Valparaíso? Y por favor acordate del señor Aylwin, que pidió la facultad de indultar terroristas en una reforma constitucional que el senador Guzmán votó en contra (y por eso lo mataron) pero el senador Piñera votó a favor (y quedó más vivo que nunca). Entonces que no me venga ahora a cargar las tintas a mí por lo mismo que siempre han hecho ustedes. Yo sé que lo hicieron por miedo a los comunistas, que son capaces de cualquier cosa, pero, escuchame querido, nosotros también les tenemos miedo a los comunistas y entre pelear con el señor Piñera y pelear con los comunistas, nos da mucho más miedo lo segundo, así es que yo no tenía dónde perderme.
¿Con què derecho me criticás tanto por hacer lo mismo que hizo Aylwin? Además, acá le damos refugio a Apablaza, pero no le damos guita (cuesta mucho encontrar a un argentino regalando guita), mientras que ustedes han llenado de plata a los guerrilleros y se me informa que se van a iniciar más de mil nuevos juicios para pedir indemnizaciones millonarias por hechos de la lucha antiterrorista bajo Pinochet. Ustedes perdonan y dan plata y está bien, y por el hecho de que yo apenas conceda refugio, sin perdonar nada ni dar un peso (argentino) ¿ahora Piñera rasga vestiduras? Hacéme el favor (es sólo una manera de decir), querido, sólo te pido un poco de consecuencia. Bancate lo de Apablaza y dejate de joder.
Tuya, siempre (es sólo otra manera de decir), Cristina F.
Ché Hermógenes querido, me decís que Apablaza es terrorista porque su movimiento puso autos-bombas ante edificios igual que los iraníes ante la AMIA y que yo pretendo la extradición de los iraníes y niego la de Apablaza, contradicción que sólo puede explicarse por eso que llaman "el eterno femenino"-
Por favor, no seás tan machista y sólo dejame que te diga una cosa: ustedes los chilenos han indultado a todos los camaradas de Apablaza, que hoy andan sueltos por el mundo y en el mismo Chile. ¿No sabés que el tal Villanueva hacia clases en la universidad, en Valparaíso? Y por favor acordate del señor Aylwin, que pidió la facultad de indultar terroristas en una reforma constitucional que el senador Guzmán votó en contra (y por eso lo mataron) pero el senador Piñera votó a favor (y quedó más vivo que nunca). Entonces que no me venga ahora a cargar las tintas a mí por lo mismo que siempre han hecho ustedes. Yo sé que lo hicieron por miedo a los comunistas, que son capaces de cualquier cosa, pero, escuchame querido, nosotros también les tenemos miedo a los comunistas y entre pelear con el señor Piñera y pelear con los comunistas, nos da mucho más miedo lo segundo, así es que yo no tenía dónde perderme.
¿Con què derecho me criticás tanto por hacer lo mismo que hizo Aylwin? Además, acá le damos refugio a Apablaza, pero no le damos guita (cuesta mucho encontrar a un argentino regalando guita), mientras que ustedes han llenado de plata a los guerrilleros y se me informa que se van a iniciar más de mil nuevos juicios para pedir indemnizaciones millonarias por hechos de la lucha antiterrorista bajo Pinochet. Ustedes perdonan y dan plata y está bien, y por el hecho de que yo apenas conceda refugio, sin perdonar nada ni dar un peso (argentino) ¿ahora Piñera rasga vestiduras? Hacéme el favor (es sólo una manera de decir), querido, sólo te pido un poco de consecuencia. Bancate lo de Apablaza y dejate de joder.
Tuya, siempre (es sólo otra manera de decir), Cristina F.
viernes, 1 de octubre de 2010
Números para Borrar Sonrisas de Políticos
Si usted ha leído los diarios de hoy puede haber comprobado lo siguiente: el gasto del proyecto de Presupuesto es de 53 mil millones de dólares; el 68 por ciento del mismo es "gasto social", es decir, el destinado a los pobres. Eso equivale a 36 mil millones de dólares. Como los pobres son el 15% de los 17 millones de chilenos, es decir, dos millones 550 mil, si el "gasto social" realmente fuera para ellos, cada pobre recibiría 1.178 dólares al mes, es decir $571.220 mensuales. Una familia de cuatro personas recibiría dos millones 285 mil pesos mensuales y no sería pobre, sino rica.
Eso dicen los números anunciados por el proyecto de Presupuesto del Gobierno. Entonces ¿por qué el Presidente dice que va a terminar con la pobreza en algunos años más, cuando tiene la plata en el Presupuesto para transformar en ricos a los pobres actuales este otro año?
Porque el "gasto social", contra lo que pretenden hacer creer los polìticos, no va a manos de los pobres, sino que a las del Estado, es decir, de la burocracia que han formado los políticos, personas que trabajan poco o nada, a cambio de sueldos, la mayoría no muy altos, pero que reciben frecuentes reajustes, pero también a las ONG de partidarios del gobierno de turno, a honorarios por "informes" que hacen los políticos y que son innecesarios, pero muy bien pagados y, en fin, a una cantidad de gastos superfluos, de modo que lo que llega a manos de los pobres es un "chorreo" miserable, que los mantiene recibiendo menos de 50 mil pesos al mes por persona, cuando deberían recibir (si el gasto social fuera realmente para ellos) 571 mil pesos al mes por persona y dos millones 285 mil pesos mensuales por familia de cuatro personas.
Si recibieran eso los pobres podrían mandar a sus hijos a los mejores colegios y no tendrían que enviarlos a los municipalizados; podrían tener un buen plan de salud en las isapres y atenderse en las mejores clìnicas, y no en los hospitales y consultorios públicos, donde los vejan y los maltratan, si es que los atienden.
Como ustedes comprenderán, para que algo de eso sucediera, tendría que haber una verdadera revolución de derecha, y en Chile no puede haberla porque la derecha está muerta y ni siquiera llevó candidato presidencial en la última elección. Por eso el Presidente que se eligió, lejos de terminar con la burocracia que impide que los pobres dejen de serlo, está anunciando la creación de más burocracia, dos ministerios nuevos, que se van a quedar todavía con otra porción del "gasto social" que debería ir a los pobres.
Si usted algún día se encuentra ante alguno de esos polìticos con una sonrisa plástica que le dice que él va a terminar con la pobreza, pregúntele por qué no lo hace ya, inmediatamente, si la plata está, y basta suprimir la bucrocracia que se queda con ella y dársela directamente a los pobres.
Ahí verá cómo se le borra la sonrisa.
Eso dicen los números anunciados por el proyecto de Presupuesto del Gobierno. Entonces ¿por qué el Presidente dice que va a terminar con la pobreza en algunos años más, cuando tiene la plata en el Presupuesto para transformar en ricos a los pobres actuales este otro año?
Porque el "gasto social", contra lo que pretenden hacer creer los polìticos, no va a manos de los pobres, sino que a las del Estado, es decir, de la burocracia que han formado los políticos, personas que trabajan poco o nada, a cambio de sueldos, la mayoría no muy altos, pero que reciben frecuentes reajustes, pero también a las ONG de partidarios del gobierno de turno, a honorarios por "informes" que hacen los políticos y que son innecesarios, pero muy bien pagados y, en fin, a una cantidad de gastos superfluos, de modo que lo que llega a manos de los pobres es un "chorreo" miserable, que los mantiene recibiendo menos de 50 mil pesos al mes por persona, cuando deberían recibir (si el gasto social fuera realmente para ellos) 571 mil pesos al mes por persona y dos millones 285 mil pesos mensuales por familia de cuatro personas.
Si recibieran eso los pobres podrían mandar a sus hijos a los mejores colegios y no tendrían que enviarlos a los municipalizados; podrían tener un buen plan de salud en las isapres y atenderse en las mejores clìnicas, y no en los hospitales y consultorios públicos, donde los vejan y los maltratan, si es que los atienden.
Como ustedes comprenderán, para que algo de eso sucediera, tendría que haber una verdadera revolución de derecha, y en Chile no puede haberla porque la derecha está muerta y ni siquiera llevó candidato presidencial en la última elección. Por eso el Presidente que se eligió, lejos de terminar con la burocracia que impide que los pobres dejen de serlo, está anunciando la creación de más burocracia, dos ministerios nuevos, que se van a quedar todavía con otra porción del "gasto social" que debería ir a los pobres.
Si usted algún día se encuentra ante alguno de esos polìticos con una sonrisa plástica que le dice que él va a terminar con la pobreza, pregúntele por qué no lo hace ya, inmediatamente, si la plata está, y basta suprimir la bucrocracia que se queda con ella y dársela directamente a los pobres.
Ahí verá cómo se le borra la sonrisa.
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