viernes, 30 de junio de 2017

La Crisis Moral de la Derecha


          La mejor prueba de que la hay es su incondicional adhesión a Sebastián Piñera. Pero otros testimonios la tornan irrefutable. Llamé la atención, en mi comentario del día 20, sobre un hecho insólito: el apoyo público al mismo Piñera del más vehemente abogado defensor de los Presos Políticos Militares contra la prevaricación de los jueces de izquierda. ¿Cómo podía ser posible que él adhiriera al mayor promotor de querellas contra uniformados, al punto de que las triplicó durante su mandato, convirtiéndose así en cómplice activo de la prevaricación contra la cual ese abogado tanto ha luchado?

          En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.

          Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.

          ¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?

¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?

¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?

Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.

          Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.

          La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.

          Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.

Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.

          Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.

          Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.

          En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.

Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.

          Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.

          Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.

martes, 27 de junio de 2017

Le Voy a Desobedecer a mi Candidato


          Mi candidato es José Antonio Kast, el único de derecha, del “Sí”, manos limpias, sin boletas ni facturas truchas, defensor del legado del Gobierno Militar que no tenía “problema mapuche” (ganó el “Sí” en la Araucanía), bajo el cual delincuentes y terroristas recibían lo suyo, los jueces no se atrevían a prevaricar (y por lo tanto no había presos políticos militares); en fin, del gobierno que dejó a Chile como “la joya más preciada de la corona latinoamericana” (Clinton, 1991).

          Mi candidato ha sugerido no ir a votar a las primarias de “ChileVamos”, pero no le haré caso, porque siempre estaré listo para librar a mi Patria de cualquier amenaza de un mal mayor, representado en este caso por quien encabeza las encuestas y puede ganar la primaria, el exponente de todo lo contrario de mi candidato, es decir, un heredero del “No”, detractor del Gobierno Militar, cómplice activo de la prevaricación y de la prisión política de los militares, que tiene su alma donde está la mayor parte de su dinero, es decir, en paraísos fiscales, y que batió el récord en materia de facturas truchas cuando desvió parte de los fondos que le dieron empresas a través de ellas, no a su elección, sino a lucrar pagando bonos de desempeño a ejecutivos de una de sus empresas.

Entonces votaré el domingo por Ossandón, que es de derecha, fue del “Sí” y alcalde de una comuna de izquierda donde primero sacó 40%, después 60% y finalmente 70% de los votos. Así es que, de saber gobernar, sabe. “Por sus frutos los conoceréis”. Además, tiene las manos limpias, cosa que a mí me importa, si bien en el país (y, lo peor, en la derecha) ha ido perdiendo importancia. Dicen que le faltan estudios, pero no creo que tenga menos que Ronald Reagan, un actor de derecha que hizo los mejores dos gobiernos norteamericanos del siglo XX.

Algunos dicen que Piñera creó muchos empleos, pero no fue él: sólo aprovechó el impulso fiscal y monetario de Andrés Velasco en 2009 (aumento del gasto fiscal en un inédito 16,5% y de la inversión pública en un también inédito 25,1%) que permitieron crear 500 mil empleos en 2010. Nada de esto pasó en 2017. Con Piñera olvídense de muchos más empleos en 2018. Pero después Piñera, en su gobierno, endeudó al Estado (50% de aumento de la deuda pública como porcentaje del PIB), bajó la penalidad a los atentados incendiarios, lo que culminó en la muerte de un matrimonio quemado dentro de su casa en la Araucanía; hizo caer al país en el ránking de competitividad y, al revés de Ossandón, que fue subiendo en votos, su gobierno bajó y perdió la elección de 2013 con un 38%, contra 62% de sus adversarios. “Por sus frutos los conoceréis”.

          En cuanto a Felipe Kast, la otra opción del domingo, no votaría por él después de informarme en su franja que, según dice, hay que hablar de “dictadura” y no de “Gobierno Militar” y que sus personajes más admirados son, entre otros (ninguno de derecha) Patricio Aylwin (el primer perseguidor de  militares, después de haberlos azuzado; el segundo fue Piñera) y el padre Felipe Berríos (sin comentarios).
          
          Por eso votaré el domingo por Ossandón y el 19 de noviembre por José Antonio Kast, confiando en que Piñera pierda el domingo y deje para siempre la política y se vaya a contar billetes a un paraíso fiscal, mientras acá arreglamos los problemas que crearon él mismo y el gobierno que lo sucedió, con sus alzas tributarias sucesivas, caída del ahorro, creación de ministerios superfluos y la persecución a los militares que salvaron a Chile del terrorismo de izquierda y del subsecuente régimen totalitario.
       
          En fin, también votaré el domingo por Ossandón porque prefiero que mi candidato compita con un ganador de la primaria que sea un tipo decente y de derecha, que no mienta ni haga trampas ni chistes malos, sobre todo si son ajenos y viejos.

viernes, 23 de junio de 2017

Traspié de la Justicia de Izquierda


          La tarea principal y conjunta de la izquierda, la DC “vuelta de chaqueta” y la derecha piñerista “arrepentida” después de 1990, ha sido demonizar a Pinochet. Una de las primeras estrategias que adoptaron fue buscar acusarlo de corrupción, ya que en lo político no podían ocultar que salvó al país de la guerra civil, lo devolvió a la democracia, lo sacó de la retaguardia subdesarrollada y lo puso a la cabeza del crecimiento latinoamericano.

Pero en medio del denigratorio “juicio por los diarios” se toparon con que Impuestos Internos examinó todos los ingresos y gastos del ex Presidente, de 1973 a 1990 y sólo encontró, en casi 17 años, una diferencia de apenas 544 mil dólares (“La Tercera”, 08.10.05), que poco después se demostró ridícula, porque desde los Presidentes y ministros para abajo los gobernantes de la Concertación se llevaban gastos reservados “para la casa” en sobres con billetes y sustraían CADA DOS MESES lo mismo que el Director socialista del SII le imputaba a Pinochet haber percibido extra en casi 17 años.

Con el acuerdo de Longueira y su gente los receptores concertacionistas de sobres con billetes no sólo fueron perdonados (“hecha la trampa, hecha la ley”), sino que premiados, pues el monto que antes sustraían clandestinamente fue incorporado a sus sueldos. En ese tiempo don Patricio Aylwin, bajo cuyo gobierno comenzó esa práctica, le confesó a “El Mercurio”, con su candor característico: “Fue una corruptela”.

          El famoso caso del Banco Riggs, usado para enlodar a Pinochet, se generó en 1996, cuando el dueño de ese banco vino a Chile, le manifestó su admiración política al general y lo convenció de que, si depositaba sus ahorros en ese banco obtendría una alta rentabilidad. Como la Concertación buscaba por todos los medios, en alianza con la justicia de izquierda, perseguir a Pinochet hasta desprestigiarlo y arruinarlo, éste hizo lo que el instinto aconseja en casos como ése y “ocultó la billetera” en el Riggs y otros bancos del exterior.

          Cuando el Consejo de Defensa del Estado, controlado por la izquierda, descubrió una cuenta de Pinochet en el Banco Espíritu Santo de Miami, demandó a la institución en Estados Unidos acusándola de prestarse para un “lavado de dinero”, “fraude fiscal” y “malversación de fondos públicos”, con enorme publicidad y la complicidad de la prensa dominante local. El banco mandó a un abogado a Chile, con quien me reuní y al cual probé que Pinochet había sido un gobernante honesto y, finalmente, el Banco Espíritu Santo ganó el juicio al Consejo de Defensa del Estado y la justicia norteamericana declaró que los fondos depositados en Miami eran bienhabidos. Por supuesto, esta noticia no se dio en Chile, donde quedó flotando sólo el escándalo de los anuncios iniciales de las odiosas abogadas de izquierda que había interpuesto la demanda y seguido otro “juicio por los diarios” contra el ex Presidente.

          La persecución inicialmente quedó en manos del más izquierdista de todos los jueces, Carlos Cerda, que partió por sí y ante sí ordenando la detención de toda la familia del ex Presidente. Su tinglado se vino abajo completo y la familia resultó sobreseída, pero entonces Cerda y sus sucesores en la causa descubrieron que los ayudantes personales del ex Comandante en Jefe habían abierto, desde hacía muchos años, cuentas para gastos en el exterior que necesitaran hacer, en el Banco Riggs. Y así, el “caso Riggs” pasó a ser el de las cuentas de los oficiales ayudantes y pudieron seguir voceando que había “lavado de dinero”, “malversación de caudales públicos” y “fraude al fisco” para formar “la fortuna de Pinochet”.

Tras su paroxismo inicial de ordenar la detención de toda la familia, Cerda alcanzó su epifanía cuando fue a interrogar a su casa al ya anciano y decaído ex Presidente y comenzó con la siguiente pregunta de antología: “A ver, cuénteme sus diabluritas”.

Eso escandalizó hasta a los más críticos de Pinochet, como lo expresó el historiador Gonzalo Vial en su columna de “La Segunda”.

          Hace pocos días la Corte de Apelaciones de Santiago ha terminado de absolver a los ocho oficiales que fueron ayudantes o secretarios personales del Comandante en Jefe del Ejército entre 1981 y 1997, a seis de los cuales el último ministro sumariante de izquierda a cargo de la persecución, Manuel Valderrama, había condenado a cuatro años de libertad vigilada por supuesta malversación para enriquecer al Comandante en Jefe.

          Con esto se viene abajo el tinglado armado por Cerda, premiado hace no mucho por la “Alianza del No”, que va desde el comunismo hasta el piñerismo, con el ascenso a la Corte Suprema. Cerda, merced a su tesis de que si él no estaba de acuerdo con las leyes, peor para las leyes, estuvo al borde de ser marginado del Poder Judicial en los ’80, pero como era de izquierda se salvó y con el tiempo cayeron en sus manos las querellas comunistas y socialistas contra el ex Presidente, acusándolo de enriquecerse con el uso de gastos reservados del gobierno.

          Como era un proceso político, el ministro sumariante y sus sucesores se aferraron a esa última tabla que flotaba, las cuentas en el Riggs de cada uno de los ocho oficiales secretarios privados o ayudantes personales del Comandante en Jefe desde 1981 hasta 1997 y que utilizaban tal cuenta para las compras en el exterior. El movimiento en ellas era, en general, de poca monta. Cuando cada uno terminaba su gestión, cerraba la cuenta y se abría otra a nombre del sucesor, a la cual se trasladaban los fondos de la primera. Para mala suerte de los ministros sumariantes de izquierda, hubo dos oficiales que conservaban hasta hoy la documentación del movimiento de la cuenta, Guillermo Garín y Gustavo Collao, y el respectivo sumariante se vio obligado a sobreseerlos, porque todos sus comprobantes estaban en orden y no había constancia de uso indebido de fondos públicos. De los seis restantes, hubo uno que fue procesado y condenado por haberse limitado a depositar, una vez y por orden del Comandante en Jefe, un cheque de 23 mil dólares en la cuenta y simplemente no recordaba, después de más de veinte años, ni el motivo ni el origen del depósito, “delito de olvido” que no está en el código, no obstante lo cual fue condenado a cuatro años de libertad vigilada..

          Ahora la Corte de Apelaciones lo ha absuelto también a él y los otros cinco oficiales condenados, por haber prescrito el supuesto delito. Y como era la única causa en que se basaba el “caso Riggs”, el embargo o comiso de los bienes de la sucesión del ex Presidente ha debido alzarse.

          Este proceso era el altavoz de los del “No” para denostar al ex Presidente y exponer propagandísticamente, en el acostumbrado “juicio por los diarios”, la llamada  “fortuna de Pinochet”. Cuando el sumariante fue Sergio Muñoz, hoy en la Corte Suprema, propagó la cifra de 27 millones de dólares, sólo había embargado dos millones, teniendo facultades para incautar el total. Lo malo era que no existía.

El último sumariante, Manuel Valderrama, pidió –de manera igualmente innecesaria-- otro informe, ahora a la Universidad de Chile, y rebajó la “fortuna” a 21 millones de dólares. Pero la sucesión del ex Presidente había encargado a un perito la misma tasación y determinado un patrimonio de siete millones de dólares. Sin embargo, de hecho, el tribunal del “caso Riggs”, con atribuciones para incautar cualquier bien del ex Presidente en Chile o el mundo, sólo incautó seis millones de dólares, que es el monto ahora liberado.

          Debe advertirse que el general Pinochet había hecho una declaración jurada de bienes en 1973, al asumir el poder, que en plata de hoy equivaldría a unos dos millones de dólares. Su fortuna real en 2005 se explica fácilmente con sus ahorros como gobernante y la posibilidad de invertir sus fondos previsionales en acciones del capitalismo popular, como lo hicimos seguramente todos los que teníamos derecho a indemnización por años de servicio, la cual se permitió emplear para comprar acciones de Endesa, Compañía de Teléfonos y otras empresas privatizadas que, con el tiempo y gracias a la privatización, multiplicaron su valor.

          También hay que reiterar que su cuenta personal en el Banco Riggs la abrió Pinochet a invitación del dueño de ese banco en 1996, cuando éste visitó Chile y le manifestó su admiración política al general. Esto consta del informe del Senado norteamericano que dio cuenta de la investigación sobre las inversiones del mandatario chileno, informe en el cual, aun adjudicándole la propiedad de 125 cuentas de personas que estimó “de su entorno”, se llegó a una cifra total de siete millones de dólares.

          Ayer en la mañana fui entrevistado por CNN sobre la sentencia recaída en el “caso Riggs” y dije las cosas escritas más arriba. Salí “en vivo y en directo” a las nueve de la mañana, pero en el resto del día sólo han repetido las declaraciones del abogado comunista Hugo Gutiérrez y de la abogada socialista Carmen Hertz criticando el fallo de Apelaciones. De mí “nunca más se supo”, porque no es políticamente correcto defender la memoria del principal estadista chileno del siglo XX, cuya denigración es la tarea común que tienen la izquierda, el centro y la centroderecha piñerista.

martes, 20 de junio de 2017

Algo Huele Mal en Chile


          Estaba pensando escribir un blog con ese título, cuando encontré en “Estrategia”, diario financiero donde mantengo una columna los miércoles, otra ya escrita por un profesor universitario porteño, Javier Scavia, titulada precisamente así.

Siempre he pensado que hay una especie de ionósfera donde están las ideas y de ahí bajan a las mentes de distintas personas que se creen autoras de ellas. Hace años se me había ocurrido escribir mi “Autobiografía No Autorizada”, título que encontraba ingenioso y muy original, cuando descubrí que ya había escrito, con ese mismo título, su propia autobiografía un periodista argentino. Entonces la mía debí retitularla, perdiendo bastante gracia: “Autobiografía Desautorizada”, ello agravado por una desafortunada foto mía de la portada. Estuvo seis semanas entre los best sellers y desde hace años está agotada en librerías, pese a lo cual la editorial no la ha reeditado por razones que ignoro. La gente me pide ejemplares reiteradamente y no se los puedo dar. Por fortuna, ahora está disponible en este blog, vía internet. Pero muchos lectores de mi generación dicen que nunca es lo mismo leer una pantalla que un texto impreso.

          El profesor Scavia se refiere en “Estrategia” a los contratos relacionados de Codelco, objetados por el Contralor, que huelen muy mal. Precisamente yo los resumí en una columna el 5 de marzo de 2015 que alcanzó un alto nivel de lectoría, titulada “Máquinas Chilenas de Defraudar”. El profesor Scavi se refiere a ésa y otras cosas que huelen mal, como el uso desmedido de celulares pagados por el Congreso por los parlamentarios y la desprolijidad general de éstos.

          En estos días ha remecido a la opinión pública la denuncia contra un candidato de “manos limpias” –un espécimen singular en nuestra política— a quien el entorno de un rival, que las tiene menos aseadas, acusa de haber requerido, hace veinte años y de un empresario, dos boletas de honorarios falsas para poder pagar a su hermana diez millones de pesos por parte de la municipalidad de la cual era alcalde. Lo notable es que la denuncia, que hasta ahora se ha demostrado completamente infundada, proviene del entorno de un candidato que comprobadamente, a través de una empresa suya, obtuvo financiamiento a través de facturas falsas por 36 veces más que lo imputado al de “manos limpias” y con el agravante de que desvió a pagar gastos de una empresa personal suya la mayor parte de esa captación. Es decir, sus partidarios han denunciado con escándalo una supuesta paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el de su propio representado.

          Pero lo que peor me ha olido de todo ha sido la fotografía de uno de los más destacados abogados defensores de los Presos Políticos Militares, tomado amistosamente de la mano y expresando su apoyo al ex Presidente que más persiguió a esos ex uniformados, que los ha denigrado y denigra y que llevó de 300 a mil 300 las querellas en su contra, durante su gobierno. ¿Cómo explicarlo? Ni siquiera quiero intentarlo.

          Por algo un actual comentarista, que elogia ahora frecuentemente al mismo aspirante a la reelección, escribía a mediados del 2015 lo siguiente sobre él, en “El Mercurio”: “En su caso… nada parece resultar escandaloso. De una extraña manera él parece estar vacunado contra el desprestigio… Se produce así la máxima paradoja que es habitual en la política. Frente a un mismo hecho… el que posee el peor comportamiento previo es quien tiene menos riesgo de salir dañado”. Pero ahora frecuentemente lo elogia y critica a sus adversarios.

          Pero este particular personaje, que con su magia personal u otro activo suyo convierte a sus adversarios naturales en aliados antinaturales, ha sido hoy sorprendido tratando de lucirse con un chiste ajeno, pagando un subido costo. Son “pasadas”, o “payasadas”, como alguien las ha calificado, que pretende hacer en ejercicio del humor, y como no lo tiene propio, se vale del ajeno. En este caso le ha traído críticas generalizadas por su mal gusto, al hablar de “mujeres que se hacen las muertas, sobre las cuales nos lanzamos los hombres haciéndonos los vivos”. Quiso pasar por ingenioso y no le resultó, pues ofendió a las mujeres. Hace años contó en México el antiguo chiste de los políticos (o los diplomáticos) y las mujeres, ofensivo para estas últimas. Hace poco tiempo twitteó que en Estados Unidos los personajes de Walt Disney, Donald (Trump) y Mickey (Pence), iban a gobernar juntos. Pero el chiste lo había twitteado otro antes, y lo pillaron. También twitteó que en el mismo país un matrimonio blanco (los Trump) iba a ocupar la casa habitada por ocho años por una familia negra (los Obama). También resultó que era un chiste ajeno y tuvo que culpar del plagio “a su equipo de twitter”, revelando, de paso, que él no es el autor de los que se supone suyos, sino que paga a otros por publicarlos bajo su firma.

          Pero muchos votarán por el citado personaje porque, pese a todo, dicen, creó un millón de empleos y lo volverá a hacer. Pero les tengo malas noticias: no lo volverá a hacer. Entre 2010 y 2014 fueron creados, efectivamente, un millón de empleos, pero la mitad lo fue en el solo 2010, y la causa fue que en 2009 el ministro de Hacienda de Michelle Bachelet 1.0, Andrés Velasco, incrementó el gasto público en un porcentaje sin precedentes, 16,5 % (“El Mercurio”, 30.09.16), y la inversión pública todavía más, en 25,1 % (“El Mercurio”, 01.10.16). Por eso y porque el país venía saliendo de una recesión, se crearon quinientas mil nuevas ocupaciones en el solo 2010, la mitad de las del cuatrienio, y otro tanto en los otros tres años.

          Eso no se va a repetir en el futuro próximo, según las previsiones más razonables. Este año ya no hubo un impulso fiscal como el de 2009, pues el gasto no aumentará ni de cerca como ese año y la inversión pública tampoco. Por tanto, no habrá 500 mil empleos más en 2018 ni un millón en el cuatrienio siguiente.

Si aun sabiendo eso una mayoría se vuelve a pronunciar en favor del personaje de las “pasadas” y las “payasadas”, definitivamente algo huele mal en Chile.

viernes, 16 de junio de 2017

Declaración de Intereses


          El debate por las primarias presidenciales es de interés minoritario. Vemos que el rating de los programas televisivos en que se presentan los candidatos lo ve una minoría, pues se considera muy exitoso si llega al diez por ciento y en algunos casos es la tercera parte de eso. Pero ello no le resta importancia institucional a tal debate, pues él conduce, en último término, a elegir a la persona que durante cuatro años va a tener más poder en el país, el Presidente o la Presidenta de la República.

Pero vemos que en los medios de comunicación actúan numerosas personas que participan en ese debate y a veces lo protagonizan: periodistas, analistas, columnistas y opinólogos que, alternativamente, lapidan, ridiculizan o enaltecen a los candidatos.

          Pues bien, yo sostengo que todos esos personajes deberían dar a conocer en cada oportunidad una “declaración de intereses”, para saber hasta qué grado sus juicios están influidos por su situación económica personal.

          Yo, por ejemplo, como autor de este blog, si obtuviera financiamiento personal o para una sociedad mía de algún candidato, debería declararlo a la hora de opinar sobre la campaña presidencial. Pero no tengo ninguno de esa índole comprometido.

          Pero yo veo que otros analistas, columnistas, opinólogos y periodistas ardientemente partidarios de Sebastián Piñera, por ejemplo, lo defienden con denuedo y atacan, a veces hasta ferozmente, a los adversarios de éste o a quienes lo critican, en circunstancias que uno tiene la certeza, en algunos casos, o la fundada sospecha, en otros, de que Piñera o sus sociedades o fundaciones financian los programas radiales o televisivos o medios de prensa en que intervienen, o aportan al financiamiento de las instituciones para las cuales trabajan.

          La única persona a la cual he oído hacer una explícita declaración de intereses a este respecto ha sido la ex ministra de Piñera, Cecilia Pérez, a quien oí personalmente decir, en una edición de hace meses del programa radial ”Las Cosas por su Nombre”, que en ese tiempo protagonizaba con Fernando Villegas, que ella recibía tres millones de pesos mensuales del ex mandatario y que provenían de los cerca de veinte millones de pesos mensuales –diez como dieta y diez como compensación de gastos de representación-- que los ex Presidentes reciben del erario nacional, en una prebenda que el país ha aceptado a título de que ellos le habrían prestado, supuestamente, señalados servicios. Pero ha sido la única.

Otros columnistas u opinantes no declaran explícitamente, por ejemplo, “doy a conocer que el candidato tal y tal, por sí o a través de su sociedad o fundación tal y tal, aporta anualmente tantos millones de pesos a la institución en que yo trabajo o me paga la suma de tanto, en un sobre con billetes”. Ninguna radioemisora o estación televisiva o diario hace explícito que recibe (o no recibe, porque la “declaración de intereses” debería ser aclaratoria también de la no dependencia económica de quien la formula) financiamiento del candidato por quien rompe lanzas o en favor de quien formula demoledoras acusaciones a sus adversarios.

          En tal sentido, yo he declarado antes en este blog que estimo malsano para la democracia chilena que exista un candidato con una fortuna tan cuantiosa como la de Sebastián Piñera y con su reconocida falta de escrúpulos, la misma que lo llevó, por ejemplo, siendo Presidente, a liquidar un proyecto termoeléctrico como el de Barrancones con una sola llamada telefónica a su principal ejecutivo, pasando por sobre toda la institucionalidad regular y sin revelar al país con qué ofrecimiento, amenaza o promesa logró disuadirlo. ¿Quién garantiza que ese mismo personaje no pueda llamar a un medio de comunicación y expresarle a su dueño o responsable, por ejemplo, “mira, no me agrada que se publiquen los comentarios de fulano de tal y si tú quieres que en tu medio se publiquen avisos por equis millones de pesos de mis sociedades y fundaciones locales o de paraísos fiscales, más vale que dejes de publicar las opiniones de ese personaje?


          Declaración de intereses: que cada opinante público de un medio escrito, radial o televisivo diga qué personas o sociedades le financian el sustento a él o ella o a su medio o al programa que protagonizan, como lo hiciera Cecilia Pérez en “Las Cosas por su Nombre”.

lunes, 12 de junio de 2017

Paraísos Fiscales y Pecados Carnales


          Sebastián Piñera, en una grabación suya de septiembre de 2016, reproducida el domingo en “Tolerancia Cero”, dijo: “Es muy importante que los paraísos fiscales desaparezcan, porque muchas veces se utilizan  para actividades reñidas con la ley y con la moral, como lavado de dinero u ocultamiento de dineros que provienen del narcotráfico o el crimen organizado y la evasión de impuestos”.

Cuando dijo eso todavía no se sabía que él y su familia mantenían en ellos las tres cuartas partes de su patrimonio. Pero él sí lo sabía. Para entender los detallo: Panamá, donde radica la sociedad dueña de su Parque Tantauco; Islas Vírgenes, donde radican las sociedades de sus hijos y nietos, “Ilíada” y “Odisea”; y Luxemburgo, donde radica su sociedad “Eneida”.

El periodista Fernando Paulsen la preguntó la razón por la cual ha constituido sociedades en esos paraísos fiscales si cree, por razones legales y morales, que deben desaparecer. Piñera entró en una larga digresión sobre las ventajas de los paraísos fiscales. Entonces Paulsen le insistió en que, si eran tan convenientes, por qué debían desaparecer. Piñera le respondió que ya le había explicado tres veces lo que no había explicado ninguna y que el periodista no le había entendido.

Como la teleaudiencia tampoco, yo se lo voy a aclarar: es muy distinta la situación antes de que a uno lo pillen que después.

Si uno es un moralista que condena la existencia de casas de niñas de vida disipada y después lo pillan en una, es obvio que tiene que explicar algo, aunque la explicación no se entienda. Que se la acepten, es otra cosa.

Piñera dijo contar con un certificado del Director del SII diciendo que ha cumplido todas sus obligaciones tributarias. El moralista de la casa de niñas podría también exhibir un certificado de su eclesiástico confesor autorizándole un desahogo.

Pero en ambos casos todos los demás tendríamos derecho a que el Director del SII y el confesor nos instruyeran, respectivamente, cómo invertir en paraísos fiscales sin evadir y cómo visitar a las niñas de vida alegre sin pecar.

Sería de justicia.

Un momento conmovedor de la participación del político más fresco de Chile en “Tolerancia Cero” tuvo lugar cuando afirmó, francamente emocionado: “Siempre he sido respetuoso de mis adversarios”. En el aire resonó la grabadora Kioto cuando Piñera le pedía al “pelado” Richard maltratar a su adversaria en la carrera presidencial de los ’90, Evelyn Matthei, en un foro televisivo: “déjala como cabra chica”, “ca…ándola”, le sugería.

Cuando yo competí con él como candidato a senador, un amigo me llamó para informarme que un sitio contiguo a su domicilio había sido llenado con carteles míos destrozados. Más adelante Piñera ordenaba a su gente: “Bajen el zepelín de Hermógenes  (del Parque Arauco) y no me pregunten cómo”. Un partidario suyo decente nos llamó para advertirnos. Un espía suyo le informaba de cosas que sucedían en mi comando antes de que yo las supiera (una vez el propio Piñera me informó de una de ellas). Me desconectaban los micrófonos cuando yo iba a hacer uso de la palabra, avisaban a las radios que yo me había retirado de la campaña. 

Un amigo común, que también había sido derrotado como candidato a senador, me contó después que Piñera le había dicho: “Es que debías haberte dedicado a destruir a tu compañero de lista”. Así es de respetuoso con sus adversarios.

Emocionante su respeto por éstos. Casi como el que tiene por las leyes. “La Segunda” dice que “fue recibido como héroe en su comando después de su participación en “Tolerancia Cero”.

Si triunfan “héroes” como éste, no sé qué va a ser de nuestra Patria.

domingo, 11 de junio de 2017

Impunidades Garantizadas

           La justicia no funciona contra la izquierda, pero a veces las policías sí. Esta semana la mexicana ha detectado a uno de los autores materiales del asesinato de Jaime Guzmán, Raúl Escobar Poblete, prófugo desde 1991. El otro autor material, Ricardo Palma Salamanca, escapó de la Cárcel de Alta Seguridad con vistosa complicidad oficial, pues su cómplice en la fuga, Marie Emmanuelle Verhoeven, que ayudó a los frentistas a prepararla desde dentro, estaba contratada por Gendarmería y la pagaba, entre otros, usted, querido contribuyente.

El propio Escobar Poblete con ocasión de esa fuga disparaba desde el helicóptero que la hizo posible, al cual los gendarmes no le hicieron nada. Les habían cambiado las armas por otras con menor poder de fuego y habían reemplazado a los antiguos con novicios (ver mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, p. 371).

Marie Verhoeven estaba libre, pero como las policías funcionan, fue apresada en la India, para ser extraditada a Chile, donde la justicia la dejará otra vez libre, porque es de izquierda. Es decir, la condenará a pena remitida, como a los demás que han sido capturados como autores intelectuales del crimen de Guzmán. Es el caso del cuarto en jerarquía del FPMR en 1991, Enrique Villanueva Molina, también en libertad y hoy viviendo sin sobresaltos en la V Región.

          Antes de su “condena” se sentía tan seguro y amparado por los gobiernos de la Concertación, incluido por supuesto el de Piñera, que cuando me veía trotando por la costa detenía la camioneta en que iba a hacer clases  (de terrorismo, supongo) a la universidad y me cubría de insultos, pero no de balas, lo cual yo agradecía en silencio y por eso seguía trotando. Otras veces detenía su camioneta frente a mi casa costera y me gritaba palabrotas a voz en cuello, que yo no respondía para que no extrajera su arma. Últimamente ha dejado de hacerlo debido, seguramente, a que podría comprometer su libertad vigilada.

En otra oportunidad, en 2014, en medio de su impunidad, convidaron a Villanueva a un foro conmigo en “Mentiras Verdaderas”, en La Red, pero parece que le advirtió al conductor Jean-Philippe Cretton que armaría un escándalo, así que éste me ubicó en un pasillo alejado, varios pisos más arriba, con un micrófono y una cámara aparte, desde donde tuve que debatir con el terrorista en forma desdorosa, mientras él y Cretton hacían la apología del Frente y denostaban  al Gobierno Militar que nos salvó del totalitarismo. A raíz de eso escribí el blog “Verdaderas Mentiras” con fecha 20 de agosto de 2014.

          Si llegan alguna vez a extraditar a Escobar Poblete jamás lo van a meter a la cárcel. Y si lo hacen se va a fugar como los demás y seguirá impune.

En Chile hay dos entes que gozan de la más absoluta impunidad: la izquierda y su cómplice activo Sebastián Piñera, unidos en la tarea de ocultar la verdad histórica, perseguir a los militares y garantizarles, a la izquierda recursos ilimitados como indemnizaciones por habérseles privado del “derecho” a tomarse el poder por las armas, y a Piñera impunidad tributaria total.

          Sin ir más lejos, esta semana ha sido sorprendido en una nueva evasión, que ha dado a conocer “The Clinic” sin ser desmentido. Ella, por supuesto, no ha aparecido en ningún medio de la corriente dominante (pero dominada por él): su voceado fundo de 118 mil hectáreas en Chiloé, “Parque Tantauco”, que decía haber comprado hace doce años “por amor a la naturaleza”, en realidad no es de él, sino de una sociedad “off-shore” radicada en un paraíso tributario, Panamá. Ya había sido sorprendido habiendo formado esa sociedad, pero había declarado que estaba “inactiva”.

          Ha formado otras con hijos y nietos en otros paraísos fiscales, como Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo. Hoy su hija y socia en ellas, Magdalena, declara en “El Mercurio” que no sabe nada de eso, lo que confirma que se trata de una fórmula para evadir impuestos. Ella dice que vive de su sueldo, de modo que seguramente no sabe que la sociedad “Odisea”, de Islas Vírgenes, a la cual aparece aportando ocho millones de dólares, a su turno recibió 500 millones de dólares de otra sociedad, “Eneida”, formada por los nietos de Piñera en todavía otro paraíso tributario, Luxemburgo. Si alguna vez no le alcanza el sueldo a Magdalena, ya sabe adónde recurrir.

Entretanto los militares siguen presos sin la libertad vigilada ni la pena remitida de que gozan los terroristas y los chilenos de a pie seguimos pagando los impuestos que nos aumentaron primero Piñera y después Bachelet. Y en agradecimiento al primero la gente lo mantiene a la cabeza de las encuestas, tal como lo mantenía en 2009, cuando lucía el mérito de haber sido recién condenado por compra de acciones LAN con información privilegiada, única excepción a su prolongada y reconocida impunidad, reafirmada entonces con su triunfo electoral final.