Ya parece probado que la mayor parte del aumento de la abstención corrió por cuenta de la derecha. Un estudio de "La Tercera" acreditó, por ejemplo, que el porcentaje de pérdida electoral de la UDI fue más del doble que el del Partido Socialista, a raíz de la introducción del voto voluntario. Por eso en la Concertación han dejado de hablar de restablecer el sufragio obligatorio, pese a ser éste el que más se aviene con su ideario, esencialmente restrictivo de las libertades personales.
¿Y por qué menos izquierdistas que derechistas se abstuvieron? Por la diferencia de motivación. Porque, como he dicho en blogs anteriores, la izquierda sigue anclada al Gobierno Militar, pero por rabia. El domingo, decenas de izquierditas se arrodillaron a pleno sol en el Estadio Nacional, con las manos sobre la cabeza, en la actitud de guerrilleros rendidos y hechos prisioneros, a punto de ser ejecutados. ¿Qué tiene que ver eso con la actualidad? Nada. Es que están "anclados"; ellos ahora recuerdan a supuestas "víctimas". Pero, para los que conocemos la historia, eso fue un recordatorio de cuando la izquierda organizó la revolución y, estando a punto de dar el zarpazo a nuestra democracia, los militares (a pedido de la mayoría democrática) los derrotaron. Entonces, en los primeros tiempos, llevaron a los presos subversivos al Estadio Nacional. Operó la autodefensa de la sociedad. Pero se ha reescrito la historia.
Sea como fuere, resultó notorio el domingo que la izquierda se desplazó en masa a votar contra Labbé, por ejemplo, precisamente por la rabia que todavía le provoca su derrota armada. Y la derecha no fue a votar a favor de Labbé, supongo que por comodidad, por tener el cerebro lavado, por estar "arrepentida" o por todas las razones anteriores.
El ideario de la izquierda siempre se ha fundado en la pugna de clases, pero acá eso tiene una connotación especial y reforzada: el enemigo sigue siendo el Gobierno Militar. Porque, primero, ese gobierno derrotó a la izquierda en el terreno propio de ella, el de la lucha armada; segundo, porque también la derrotó en el campo de la ideología: reemplazó al socialismo imperante por un sistema de libertades; y, tercero, porque el cambio fue tan exitoso que el resto del mundo no sólo lo admiró, sino que lo imitó. ¿Puede algo enrabiar más a la izquierda que todo eso? Ella no soporta que Pinochet haya sido seminal en el restablecimiento cabal, en sucesivos países, de la economía de mercado y los principios de la sociedad libre. Algunos podrán decir que fueron Hayek y Friedman los inspiradores, pero ninguno de ambos puso en vigor sus principios en el seno de un país concreto; en cambio, Pinochet sí lo hizo.
Y si ya eso era suficiente para enrabiar a la izquierda y movilizarla a las urnas a execrar su memoria y su legado, se añadió a lo anterior el hecho de que, llegados los propios socialistas al poder después de 1990, simplemente no pudieron desmontar el modelo, aun queriendo hacerlo. Sabían que cuando algo funciona no hay que cambiarlo. Y tuvieron que limitarse a echarlo a perder un poco. Eso les dio más rabia aún.
¿Cómo manifestarla? Yendo a votar el domingo, con sufragio voluntario y todo, contra lo más representativo de su vencedor. Vimos la rabia expresada en los recintos de votación, cuando Labbé llegó a sufragar. La vimos en el cómputo de votos de Sabat en Ñuñoa, donde cada vez que el vocal voceaba su nombre, alguien lanzaba una injuria contra el alcalde, aunque debiera repetirla centenares de veces. El odio moviliza a la gente como nada.
Juan Pablo II decía que "el amor es más fuerte". En otras partes, tal vez; pero en Chile lo vence el odio.
miércoles, 31 de octubre de 2012
lunes, 29 de octubre de 2012
La Caída del Último de los Mohicanos
Yo había designado a la elección de Providencia como la "Madre de Todas las Batallas" porque ahí estaba en pie nuestro "último baluarte". Y ha caído.
La Concertación le había lavado el cerebro al país. Había reemplazado la memoria histórica por otra confeccionada a su medida. Como lo he escrito ya dos veces en estos días, había transformado "en agredidos a los agresores, en víctimas a los terroristas y en demócratas a los totalitarios".
Y en el lado opuesto le llevaban el amén, se declaraban "arrepentidos", devenían "defensores de los derechos humanos", exclamaban "nunca más", pedían perdón y hasta exoneraban del Ministerio de Defensa a los asesores militares (r) por el solo hecho de "haber estado" en la DINA o la CNI e, incluso, a uno, sólo por "ser yerno de". Es que han resultado "más papistas que el Papa". Repiten que "si yo hubiera sabido" habrían pensado igual que la Concertación y repudiado al Gobierno Militar. Por eso, cuando llegaron al gobierno, fueron más severos para perseguir a uniformados (r) de lo que lo habían sido los gobiernos precedentes.
Pero lo que la Concertación no ha podido perdonar ni evitar es que el país siga anclado al Gobierno Militar. Lo está y lo seguirá estando, porque fue ese gobierno el que transformó a Chile en una nación mucho mejor, a la cual "le cambió el chip". Nos convirtió en un país serio, progresista y admirado. Tan bueno, que en 20 años de Concertación ésta "no le pudo cambiar el chip". O no se atrevió.
En lo que ella sí se empeñó fue en generar una "nueva memoria colectiva" y convertir a Pinochet en un paria.
Pero quedaba un político exitoso, coronel (r) por añadidura, que daba la cara por ese régimen proscrito, no renegaba de él, solidarizaba con sus camaradas "caídos tras las líneas enemigas" y ejercía la autoridad como nadie más investido de ella se atrevía a hacerlo en el país: Cristián Labbé.
Era "una piedra en el zapato". No podían deshacerse de él, porque ganaba las elecciones con mayorías crecientes y encabezaba una comuna de lujo. ¡Cuántos años habían estado procurando cambiarle el nombre a la Avenida 11 de Septiembre y no habían podido hacerlo! Habían suprimido la placa del Hospital del Profesor fundado por Pinochet. Habían cambiado el nombre de la Carretera Austral, que se llamaba "Presidente Pinochet". Habían removido todas las placas inaugurales de los puentes de dicha carretera, construidos por Pinochet. Hasta sacaron las placas recordatorias del interior de la Escuela Militar y la exhibición de objetos personales del ex Presidente que allí había. Y borraron su firma de la propia Constitución, apropiándosela. Pero no habían conseguido cambiar el nombre a la "Avenida 11 de Septiembre".
La nueva ley que posibilitó la inscripción automática les brindó la oportunidad que buscaban. Hubo un período para cambiar la inscripción electoral. Y entonces fueron en masa a reinscribirse a Providencia. El odio siempre es más fuerte y moviliza masas. Lo vimos en la mañana de la votación. En las mesas del Campus Oriente, constituidas por nuevos electores, ganaba Josefa Errázuriz con amplitud. En las mesas antiguas de Providencia, como las del Liceo Lastarria, ganaba Labbé, pero no fue suficiente.
Además, muchos partidarios y partidarias de Labbé no fueron a votar, confiados en su antigua y creciente mayoría. Y así se perdió "la Madre de Todas las Batallas". Pereció en ella el "último de los mohicanos". Pero ha caído como buen soldado chileno de antes, sin rendirse y dando batalla hasta el final.
Ojalá hubiera habido más como él.
La Concertación le había lavado el cerebro al país. Había reemplazado la memoria histórica por otra confeccionada a su medida. Como lo he escrito ya dos veces en estos días, había transformado "en agredidos a los agresores, en víctimas a los terroristas y en demócratas a los totalitarios".
Y en el lado opuesto le llevaban el amén, se declaraban "arrepentidos", devenían "defensores de los derechos humanos", exclamaban "nunca más", pedían perdón y hasta exoneraban del Ministerio de Defensa a los asesores militares (r) por el solo hecho de "haber estado" en la DINA o la CNI e, incluso, a uno, sólo por "ser yerno de". Es que han resultado "más papistas que el Papa". Repiten que "si yo hubiera sabido" habrían pensado igual que la Concertación y repudiado al Gobierno Militar. Por eso, cuando llegaron al gobierno, fueron más severos para perseguir a uniformados (r) de lo que lo habían sido los gobiernos precedentes.
Pero lo que la Concertación no ha podido perdonar ni evitar es que el país siga anclado al Gobierno Militar. Lo está y lo seguirá estando, porque fue ese gobierno el que transformó a Chile en una nación mucho mejor, a la cual "le cambió el chip". Nos convirtió en un país serio, progresista y admirado. Tan bueno, que en 20 años de Concertación ésta "no le pudo cambiar el chip". O no se atrevió.
En lo que ella sí se empeñó fue en generar una "nueva memoria colectiva" y convertir a Pinochet en un paria.
Pero quedaba un político exitoso, coronel (r) por añadidura, que daba la cara por ese régimen proscrito, no renegaba de él, solidarizaba con sus camaradas "caídos tras las líneas enemigas" y ejercía la autoridad como nadie más investido de ella se atrevía a hacerlo en el país: Cristián Labbé.
Era "una piedra en el zapato". No podían deshacerse de él, porque ganaba las elecciones con mayorías crecientes y encabezaba una comuna de lujo. ¡Cuántos años habían estado procurando cambiarle el nombre a la Avenida 11 de Septiembre y no habían podido hacerlo! Habían suprimido la placa del Hospital del Profesor fundado por Pinochet. Habían cambiado el nombre de la Carretera Austral, que se llamaba "Presidente Pinochet". Habían removido todas las placas inaugurales de los puentes de dicha carretera, construidos por Pinochet. Hasta sacaron las placas recordatorias del interior de la Escuela Militar y la exhibición de objetos personales del ex Presidente que allí había. Y borraron su firma de la propia Constitución, apropiándosela. Pero no habían conseguido cambiar el nombre a la "Avenida 11 de Septiembre".
La nueva ley que posibilitó la inscripción automática les brindó la oportunidad que buscaban. Hubo un período para cambiar la inscripción electoral. Y entonces fueron en masa a reinscribirse a Providencia. El odio siempre es más fuerte y moviliza masas. Lo vimos en la mañana de la votación. En las mesas del Campus Oriente, constituidas por nuevos electores, ganaba Josefa Errázuriz con amplitud. En las mesas antiguas de Providencia, como las del Liceo Lastarria, ganaba Labbé, pero no fue suficiente.
Además, muchos partidarios y partidarias de Labbé no fueron a votar, confiados en su antigua y creciente mayoría. Y así se perdió "la Madre de Todas las Batallas". Pereció en ella el "último de los mohicanos". Pero ha caído como buen soldado chileno de antes, sin rendirse y dando batalla hasta el final.
Ojalá hubiera habido más como él.
domingo, 28 de octubre de 2012
La Madre de Todas las Batallas
El comunismo, que ha fijado la agenda del país desde hace tiempo, pero en particular durante este V Gobierno de la Concertación, se ha dado cuenta de que en Providencia se da hoy la Madre de Todas las Batallas. Por eso sus agentes han acudido hoy a agredir al Alcalde Labbé cuando éste ha ido a votar. Los asesinos le gritaban "asesino", pues estamos en un país en que los terroristas se han convertido en víctimas, los agresores en agredidos y los totalitarios en demócratas.
Los protagonistas de este trasvestismo político han concentrado en Providencia todos sus esfuerzos, apoyados por la Concertación, la cual siempre se ha ubicado bajo el paraguas de la violencia marxista.
Es que Providencia es la única comuna del país en que se ha hecho valer la autoridad frente a las asonadas estudiantiles extremistas; la única en que se ha progresado de manera pluralista, moderna y libre, con inciciativas como las bicicletas vecinales y las ciclovías; de este modo, allí se ha creado una atmósfera ejemplar y a ella vienen a estudiar alumnos de otras comunas más pobres, porque saben que son admitidos (si no faltan a la disciplina) y que sus colegios municipalizados son los mejores; en fin, sobre todo, es única porque su Alcalde, Cristián Labbé, es una personalidad bastante única, dado que, a diferencia de tantos, nunca ha renegado del Gobierno Militar ni ha dado la espalda a sus camaradas "caídos tras las líneas enemigas", condenados ilegalmente por haber combatido el terrorismo marxista en Chile.
Por decidor contraste con esto último, el frentista César Bunster, que preparó en 1986 un atentado homicida cuyo saldo fue de cinco asesinados y numerosos heridos a mansalva con fusiles M-16 y lanzacohetes Law, ha quedado y circula completamente impune, indultado por la Concertación, sobreseído generosamente por la justicia de izquierda y se presenta como candidato a Alcalde por Puente Alto. ¡Qué distinto destino les ha ofrecido la Patria a quienes dispararon y asesinaron para instalar un gobierno totalitario que a los militares que, convocados por la mayoría democrática, les impidieron consumar ese propósito!
Josefa Errázuriz, que en la anterior elección municipal no alcanzó siquiera votos para ser concejal (si bien hace unos meses ganó una miniprimaria opositora con tres mil votos, los mismos que no le alcanzaron para ser concejal), ha sido elevada a la categoría de figura nacional. Hay encuestas que la dan como posible ganadora, porque tiene el respaldo del comunismo y de toda la Concertación. Por supuesto, a ella no se le hicieron contramanifestaciones cuando fue a votar, porque los agentes del odio están de su lado y los que estamos del otro recibimos las agresiones del odio, pero no lo profesamos ni las respondemos. Entre esas dos posturas se elige en Providencia hoy.
Allí, en consecuencia, hemos visto confirmado, una vez más, cuál es el origen de la violencia en Chile. Y ahora se dice que es por hechos de hace casi cuarenta años, provocados justamente por los mismos que ejercen esa violencia hoy. ¿Por qué el odio se eterniza? Porque sus cultores manejan e imponen la fuerza, atemorizan, fijan la agenda. Todavía el marxismo-leninismo no existía en 1891, cuando la reconciliación fue muy pronta, pese a la gravedad de la confrontación, que arrojó diez mil muertes.
Pero hoy esa doctrina de la confrontación está viva en Chile, está financiada y subvencionada por el Estado, impone la fuerza cada vez que lo considera necesario, y queda impune. Ni siquiera tolera que sus adversarios ejerciten su libertad de expresión y su libertad de reunión. Y termina imponiendo sus términos.
Así, hoy espera imponerlos en Providencia, y por eso se libra allí mucho más que una mera elección de Alcalde. Si hubiera sido sólo eso, Labbé habría obtenido, como en 2008, dos tercios de los votos. Pero no ha sido eso, sino que se ha transformado en la Madre de Todas las Batallas. Su desenlace nos dirá mucho acerca del futuro que le espera a Chile.
Los protagonistas de este trasvestismo político han concentrado en Providencia todos sus esfuerzos, apoyados por la Concertación, la cual siempre se ha ubicado bajo el paraguas de la violencia marxista.
Es que Providencia es la única comuna del país en que se ha hecho valer la autoridad frente a las asonadas estudiantiles extremistas; la única en que se ha progresado de manera pluralista, moderna y libre, con inciciativas como las bicicletas vecinales y las ciclovías; de este modo, allí se ha creado una atmósfera ejemplar y a ella vienen a estudiar alumnos de otras comunas más pobres, porque saben que son admitidos (si no faltan a la disciplina) y que sus colegios municipalizados son los mejores; en fin, sobre todo, es única porque su Alcalde, Cristián Labbé, es una personalidad bastante única, dado que, a diferencia de tantos, nunca ha renegado del Gobierno Militar ni ha dado la espalda a sus camaradas "caídos tras las líneas enemigas", condenados ilegalmente por haber combatido el terrorismo marxista en Chile.
Por decidor contraste con esto último, el frentista César Bunster, que preparó en 1986 un atentado homicida cuyo saldo fue de cinco asesinados y numerosos heridos a mansalva con fusiles M-16 y lanzacohetes Law, ha quedado y circula completamente impune, indultado por la Concertación, sobreseído generosamente por la justicia de izquierda y se presenta como candidato a Alcalde por Puente Alto. ¡Qué distinto destino les ha ofrecido la Patria a quienes dispararon y asesinaron para instalar un gobierno totalitario que a los militares que, convocados por la mayoría democrática, les impidieron consumar ese propósito!
Josefa Errázuriz, que en la anterior elección municipal no alcanzó siquiera votos para ser concejal (si bien hace unos meses ganó una miniprimaria opositora con tres mil votos, los mismos que no le alcanzaron para ser concejal), ha sido elevada a la categoría de figura nacional. Hay encuestas que la dan como posible ganadora, porque tiene el respaldo del comunismo y de toda la Concertación. Por supuesto, a ella no se le hicieron contramanifestaciones cuando fue a votar, porque los agentes del odio están de su lado y los que estamos del otro recibimos las agresiones del odio, pero no lo profesamos ni las respondemos. Entre esas dos posturas se elige en Providencia hoy.
Allí, en consecuencia, hemos visto confirmado, una vez más, cuál es el origen de la violencia en Chile. Y ahora se dice que es por hechos de hace casi cuarenta años, provocados justamente por los mismos que ejercen esa violencia hoy. ¿Por qué el odio se eterniza? Porque sus cultores manejan e imponen la fuerza, atemorizan, fijan la agenda. Todavía el marxismo-leninismo no existía en 1891, cuando la reconciliación fue muy pronta, pese a la gravedad de la confrontación, que arrojó diez mil muertes.
Pero hoy esa doctrina de la confrontación está viva en Chile, está financiada y subvencionada por el Estado, impone la fuerza cada vez que lo considera necesario, y queda impune. Ni siquiera tolera que sus adversarios ejerciten su libertad de expresión y su libertad de reunión. Y termina imponiendo sus términos.
Así, hoy espera imponerlos en Providencia, y por eso se libra allí mucho más que una mera elección de Alcalde. Si hubiera sido sólo eso, Labbé habría obtenido, como en 2008, dos tercios de los votos. Pero no ha sido eso, sino que se ha transformado en la Madre de Todas las Batallas. Su desenlace nos dirá mucho acerca del futuro que le espera a Chile.
viernes, 26 de octubre de 2012
Catástrofes Que Pueden Ocurrir
Comentaristas de este blog dicen que cómo es posible que varios comunistas se hayan infiltrado en él y diariamente contradigan lo que yo afirmo y añadan toda suerte de imprecaciones contra las ideas y personalidades que yo más defiendo y contra otros comentaristas de igual pensamiento. Por supuesto, yo podría borrar los comentarios adversos y dejar sólo los favorables, pero en ese caso éste se convertiría en un blog de estilo comunista, de partido único y sin voces disidentes. Como, en cambio, es democrático, los del partido rojo se aprovechan de él para sus fines, confiscan para sí una audiencia que de otro modo no tendrían y tergiversan e insultan diariamente. Bueno, lamentablemente, en eso consiste la democracia desprotegida, que está lejos de ser un régimen perfecto, pero, como decía Winston Churchill, es menos malo que todos los demás.
De manera que debemos resignarnos a soportar a los comunistas en este blog. Peor sería que se convirtiera en un blog estilo "Granma", como el que tendrían los hermanos Castro.
Ahora que hay elecciones, los comunistas, sus compañeros de ruta, sus "tontos útiles" (así llaman ellos, no yo, a unos y otros) y los kerenskys (este nombre sí que es responsabilidad mía), han concentrado todos sus fuegos en una sola figura. Porque saben perfectamente dónde está el verdadero enemigo, el que personifica ley, orden y autoridad. En este caso lo es el Alcalde de Providencia, coronel (r) Cristián Labbé, la ÚNICA AUTORIDAD DEL PAÍS, háyase ella llamado Presidente, Ministro, Subsecretario, otros Alcaldes o lo que fuere, que se atrevió a enfrentar con la fuerza de la ley a los estudiantes extremistas alzados en un motín violento e ilegal, en el curso del cual usurparon prácticamente todos los colegios municipalizados.
Labbé personifica, eantonces, los tres valores más conspicuamente ausentes en la sociedad chilena de hoy: autoridad, legalidad y orden. Se ha jugado por ellos, lo que ha provocado que se haya levantado en su contra un frente que renunció a todo con tal de destruirlo como figura política. Los comunistas han sido capaces de llamar a votar por una Errázuriz si de ese modo derriban a una figura representativa de las bases más sólidas de la nacionalidad. Y como en Chile el resto de la izquierda y la DC siempre terminan haciendo lo que dicen los comunistas (hasta que en el momento crítico la mayoría silenciosa despierta de su sueño de marmota y recurre, para que los salve, a alguien como Labbé), ahí tenemos una campaña bien organizada y financiada de "todos contra Labbé", desde la izquierda extrema, los concertacionistas, la "derecha boutique" (pregunten ustedes con quién está la diputada Marcela Ssbat, de RN), los tránsfugas "políticamente correctos" y los cerebros lavados que nunca faltan, listos para derribar al último ícono de la gobernabilidad.
No vacilo en advertir que si Labbé se pierde, estaríamos auténticamente ante una catástrofe política, de negras proyecciones institucionales.
Otra que podría ocurrir sería que no tuviera ningún efecto visible el Plan Ahora, el único y último recurso de presión discurrido para rescatar a los prisioneros políticos uniformados. Ningún medio importante ha querido hacerle publicidad. Algunos ni siquiera lo han mencionado. Peor aún: parte de la derecha que más debe a los militares que salvaron al país del extremismo marxista sostiene que la idea de anular marcando dos preferencias en el voto para concejales "sólo favorece a la izquierda", cuando justamente la fuerza del Plan Ahora reside en eso: en demostrar a quienes no han cumplido con sus promesas de un debido proceso para los uniformados, que quienes los apoyamos podemos decidir dejar fuera a sus candidatos simplemente anulando nuestros votos, que de otra manera habrían sido para ellos.
Si ahora lo hacemos sólo en la elección de concejales, el próximo año lo podríamos hacer en las de diputados, senadores o presidente.
La diferencia entre los votos válidos para alcaldes y concejales de la Alianza testimoniará lo que representa el Plan Ahora. Si ella fuera insignificante, eso representaria otra catástrofe, porque querría decir que ya ni siquiera podría reunirse un número significativo de chilenos capaz de hacer un mínimo gesto en favor de quienes salvaron al país y de la vigencia a su respecto de la legalidad, del debido proceso, de la justicia igual para todos y del estado de derecho.
De manera que debemos resignarnos a soportar a los comunistas en este blog. Peor sería que se convirtiera en un blog estilo "Granma", como el que tendrían los hermanos Castro.
Ahora que hay elecciones, los comunistas, sus compañeros de ruta, sus "tontos útiles" (así llaman ellos, no yo, a unos y otros) y los kerenskys (este nombre sí que es responsabilidad mía), han concentrado todos sus fuegos en una sola figura. Porque saben perfectamente dónde está el verdadero enemigo, el que personifica ley, orden y autoridad. En este caso lo es el Alcalde de Providencia, coronel (r) Cristián Labbé, la ÚNICA AUTORIDAD DEL PAÍS, háyase ella llamado Presidente, Ministro, Subsecretario, otros Alcaldes o lo que fuere, que se atrevió a enfrentar con la fuerza de la ley a los estudiantes extremistas alzados en un motín violento e ilegal, en el curso del cual usurparon prácticamente todos los colegios municipalizados.
Labbé personifica, eantonces, los tres valores más conspicuamente ausentes en la sociedad chilena de hoy: autoridad, legalidad y orden. Se ha jugado por ellos, lo que ha provocado que se haya levantado en su contra un frente que renunció a todo con tal de destruirlo como figura política. Los comunistas han sido capaces de llamar a votar por una Errázuriz si de ese modo derriban a una figura representativa de las bases más sólidas de la nacionalidad. Y como en Chile el resto de la izquierda y la DC siempre terminan haciendo lo que dicen los comunistas (hasta que en el momento crítico la mayoría silenciosa despierta de su sueño de marmota y recurre, para que los salve, a alguien como Labbé), ahí tenemos una campaña bien organizada y financiada de "todos contra Labbé", desde la izquierda extrema, los concertacionistas, la "derecha boutique" (pregunten ustedes con quién está la diputada Marcela Ssbat, de RN), los tránsfugas "políticamente correctos" y los cerebros lavados que nunca faltan, listos para derribar al último ícono de la gobernabilidad.
No vacilo en advertir que si Labbé se pierde, estaríamos auténticamente ante una catástrofe política, de negras proyecciones institucionales.
Otra que podría ocurrir sería que no tuviera ningún efecto visible el Plan Ahora, el único y último recurso de presión discurrido para rescatar a los prisioneros políticos uniformados. Ningún medio importante ha querido hacerle publicidad. Algunos ni siquiera lo han mencionado. Peor aún: parte de la derecha que más debe a los militares que salvaron al país del extremismo marxista sostiene que la idea de anular marcando dos preferencias en el voto para concejales "sólo favorece a la izquierda", cuando justamente la fuerza del Plan Ahora reside en eso: en demostrar a quienes no han cumplido con sus promesas de un debido proceso para los uniformados, que quienes los apoyamos podemos decidir dejar fuera a sus candidatos simplemente anulando nuestros votos, que de otra manera habrían sido para ellos.
Si ahora lo hacemos sólo en la elección de concejales, el próximo año lo podríamos hacer en las de diputados, senadores o presidente.
La diferencia entre los votos válidos para alcaldes y concejales de la Alianza testimoniará lo que representa el Plan Ahora. Si ella fuera insignificante, eso representaria otra catástrofe, porque querría decir que ya ni siquiera podría reunirse un número significativo de chilenos capaz de hacer un mínimo gesto en favor de quienes salvaron al país y de la vigencia a su respecto de la legalidad, del debido proceso, de la justicia igual para todos y del estado de derecho.
martes, 23 de octubre de 2012
Encerrando a Golborne
El ministro Golborne fue a 33 comunas (mismo número de los mineros) durante el fin de semana, porque lo llamaron candidatos de todas ellas para que los acompañara. ¿Por qué creen ustedes que un candidato a concejal o a alcalde solicita a Golborne que lo acompañe? Porque sabe que eso lo favorece, pues el ministro es muy popular. Y éste acude porque se lo solicitan, no porque quiera hacer campaña. Hacer campaña es lo que se llama "una lata", porque uno debe oír atentamente y con cara de arrobamiento las cosas aburridas que le dice (o peticiones que le hace) mucha gente; y debe contestar algo que deje satifecha a esa misma gente.
Yo hice campaña dos veces en mi vida. En la primera me fue bien, creo que porque seguí el consejo de una señora que se me acercó en una de mis primeras visitas a terreno y me dijo: "Mire, usted no entusiasma a las personas; usted tiene votos gracias a lo que habla por radio, pero los pierde cuando se presenta personalmente". Entonces no hice más "puerta a puerta", me constreñí a la radio y salí elegido con muchos votos. En la segunda campaña ya no tenía radio y me limité a las apariciones personales, acompañado de alguien que iba anotando todas las peticiones que me formulaba la gente, para tratar de suplir mi falta de carisma. Pero pese a que llenamos un cuaderno completo no resulté elegido. Es que "lo que Natura non da, Salamanca non presta".
Golborne, en cambio, representa el caso contrario: sus presentaciones personales convocan a la gente, porque tiene muchísimo carisma. En realidad, "la gente lo pide". Además, a él no le afecta ningún impedimento legal para visitar comunas fuera de su horario de trabajo, en días feriados.
Pero los dirigentes opositores han acudido hoy en masa a La Moneda para protestar por ese despliegue del ministro, que califican de "intervención electoral". En realidad, lo que quieren es encerrar a Golborne, para que no descuente la ventaja que, por ahora, le lleva "todos sabemos quién".
Y el propio Presidente, seguramente presionado por "no cuesta mucho saber quién", ha dispuesto que todos los ministros deben ir a encerrarse a La Moneda el domingo, porque sabe que un candidato al cual Golborne le ha dado público apoyo va a resultar electo y podría querer aparecer en el balcón de la Municipalidad a festejar su triunfo junto a él, dando lugar a una escena victoriosa, que va a aparecer en todos los medios, va a valer más que mil palabras y no va a poder ser emulada el domingo por ningún otro candidato presidencial en ninguna otra parte.
Error presidencial. Pues se sabe que esa estrategia no funciona desde que la Cenicienta conquistó al príncipe pese a que su madrastra la encerró para que no opacara a las hijas feas de ésta en el baile del rey.
Yo hice campaña dos veces en mi vida. En la primera me fue bien, creo que porque seguí el consejo de una señora que se me acercó en una de mis primeras visitas a terreno y me dijo: "Mire, usted no entusiasma a las personas; usted tiene votos gracias a lo que habla por radio, pero los pierde cuando se presenta personalmente". Entonces no hice más "puerta a puerta", me constreñí a la radio y salí elegido con muchos votos. En la segunda campaña ya no tenía radio y me limité a las apariciones personales, acompañado de alguien que iba anotando todas las peticiones que me formulaba la gente, para tratar de suplir mi falta de carisma. Pero pese a que llenamos un cuaderno completo no resulté elegido. Es que "lo que Natura non da, Salamanca non presta".
Golborne, en cambio, representa el caso contrario: sus presentaciones personales convocan a la gente, porque tiene muchísimo carisma. En realidad, "la gente lo pide". Además, a él no le afecta ningún impedimento legal para visitar comunas fuera de su horario de trabajo, en días feriados.
Pero los dirigentes opositores han acudido hoy en masa a La Moneda para protestar por ese despliegue del ministro, que califican de "intervención electoral". En realidad, lo que quieren es encerrar a Golborne, para que no descuente la ventaja que, por ahora, le lleva "todos sabemos quién".
Y el propio Presidente, seguramente presionado por "no cuesta mucho saber quién", ha dispuesto que todos los ministros deben ir a encerrarse a La Moneda el domingo, porque sabe que un candidato al cual Golborne le ha dado público apoyo va a resultar electo y podría querer aparecer en el balcón de la Municipalidad a festejar su triunfo junto a él, dando lugar a una escena victoriosa, que va a aparecer en todos los medios, va a valer más que mil palabras y no va a poder ser emulada el domingo por ningún otro candidato presidencial en ninguna otra parte.
Error presidencial. Pues se sabe que esa estrategia no funciona desde que la Cenicienta conquistó al príncipe pese a que su madrastra la encerró para que no opacara a las hijas feas de ésta en el baile del rey.
domingo, 21 de octubre de 2012
Lo Que Representa Labbé
Pienso que la elección más importante del país el próximo domingo será la de Providencia, donde se enfrentan Cristián Labbé y Josefa Errázuriz, justamente por lo que ambos representan.
Cristián Labbé es un coronel en retiro que ha desplegado como alcalde de Providencia una gestión eficiente y honesta, la cual le valió la reelección en sucesivos períodos y mayorías crecientes, hasta obtener en 2008 el 64 % de los votos.
Pero en 2012, sin embargo, su reelección se presenta difícil porque ella ha trascendido del ámbito comunal para proyectarse al nacional por dos razones, que no tienen que ver con su capacidad de gestión. A esta última, una mayoría de la gente de Providencia sigue dándole su reconocimiento (ver encuesta en "La Tercera" de hoy).
En efecto, esta elección se ha transformado en un plebiscito nacional.
Primero, porque Labbé fue en 2011 LA ÚNICA AUTORIDAD DEL PAÍS que, ante la huelga estudiantil revolucionaria encabezada por la líder comunista Camila Vallejo, aplicó sin vacilaciones la ley, hizo desalojar los colegios usurpados con la fuerza policial e impuso sanciones (expulsión) a los cabecillas de las tomas. Nadie más se atrevió a cumplir con esos deberes propios de toda autoridad.
Esto provocó la ira opositora, pero también la molestia celosa del oficialismo, que había revelado gran miopía (el Presidente calificó el movimiento revolucionario de "idealista, noble, hermoso", en su discurso ante la ONU en Nueva York, cuando lo que los alzados buscaban era deponerlo a él) y falta de energía y autoridad para hacer respetar las leyes y restablecer la normalidad, como era su deber. De hecho, en el resto del país los colegios permanecieron indefinida e impunemente tomados.
Finalmente, la justicia de izquierda, que controla la Corte Suprema, desautorizó a Labbé y los usurpadores quedaron impunes, pero eso ya no dependía de él.
Y, segundo, Cristián Labbé ha sido, sin ninguna vacilación, reserva ni renunciamiento, valiente y leal para defender al Gobierno Militar y, en particular, a sus camaradas presos políticos, "caídos tras las líneas enemigas". Cuando se trató de dar oportunidad de defender la honra e inocencia de la principal víctima propiciatoria elegida por el comunismo, sus "compañeros de ruta", sus "tontos útiles" (estos nombres se los atribuyen ellos, no los he inventado yo) y "kerenskys" (este sí lo hemos inventado los que piensan como yo y yo mismo), el brigadier (r) Miguel Krassnoff, que nunca detuvo a nadie, jamás torturó a nadie ni permitió que en su presencia se torturara a nadie (lo afirmo porque él me lo aseguró así personalmente y, como es un caballero cabal, yo le creo), no obstante lo cual los jueces de izquierda lo han condenado, contra todas las leyes y la verdad de los hechos (y uno de ellos sin siquiera interrogarlo), a más de un siglo de presidio, bueno, Cristián Labbé tuvo el coraje que ninguna otra autoridad política ni militar ha tenido después de 1990 y facilitó locales municipales para presentar sucesivas ediciones del libro autobiográfico del citado brigadier (r), como, por lo demás, lo hacía en los casos de presentaciones de otros libros de cualquier orientación. La funa del extremismo marxista fue terrible y destructiva, pero se arreglaron para que quienes quedáramos con mala imagen fuéramos Labbé y los sitiados y agredidos en el local de Providencia.
Ese rasgo de consecuencia y coraje político del Alcalde ha tenido para él un costo electoral infinito, dado el país en que tuvo lugar, que es el de las "vueltas de chaqueta" y del "lavado cerebral".
Y por eso mismo no es raro que Labbé haya sido designado en esta elección como la "bestia negra" del comunismo y sus acompañantes circunstanciales (que, dependiendo de la coyuntura, a veces son casi todos los chilenos). Y se les ha presentado en Providencia la oportunidad de vencerlo con una candidata que es mujer como la Michelle, que ha hecho labor vecinal, que es de izquierda, si bien lo disimula, y también es de familia aristocrática, lo que atrae a la nueva "derecha boutique" (como la bautizó Máximo) compradora del balurdo comunista completo de los derechos humanos, de la conversión de los agresores en agredidos, de los terroristas en víctimas y de los totalitarios en defensores de la democracia.
Lo que representa Labbé no es sólo la buena gestión y la honestidad edilicia. Es mucho más que eso: es la capacidad de tener una sola línea, es el sentido de autoridad, es el coraje político y es la lealtad. Y son ésos los valores que van a estar en juego en Providencia el próximo domingo. Por dichas razones el país entero va a estar mirando hacia allá.
Cristián Labbé es un coronel en retiro que ha desplegado como alcalde de Providencia una gestión eficiente y honesta, la cual le valió la reelección en sucesivos períodos y mayorías crecientes, hasta obtener en 2008 el 64 % de los votos.
Pero en 2012, sin embargo, su reelección se presenta difícil porque ella ha trascendido del ámbito comunal para proyectarse al nacional por dos razones, que no tienen que ver con su capacidad de gestión. A esta última, una mayoría de la gente de Providencia sigue dándole su reconocimiento (ver encuesta en "La Tercera" de hoy).
En efecto, esta elección se ha transformado en un plebiscito nacional.
Primero, porque Labbé fue en 2011 LA ÚNICA AUTORIDAD DEL PAÍS que, ante la huelga estudiantil revolucionaria encabezada por la líder comunista Camila Vallejo, aplicó sin vacilaciones la ley, hizo desalojar los colegios usurpados con la fuerza policial e impuso sanciones (expulsión) a los cabecillas de las tomas. Nadie más se atrevió a cumplir con esos deberes propios de toda autoridad.
Esto provocó la ira opositora, pero también la molestia celosa del oficialismo, que había revelado gran miopía (el Presidente calificó el movimiento revolucionario de "idealista, noble, hermoso", en su discurso ante la ONU en Nueva York, cuando lo que los alzados buscaban era deponerlo a él) y falta de energía y autoridad para hacer respetar las leyes y restablecer la normalidad, como era su deber. De hecho, en el resto del país los colegios permanecieron indefinida e impunemente tomados.
Finalmente, la justicia de izquierda, que controla la Corte Suprema, desautorizó a Labbé y los usurpadores quedaron impunes, pero eso ya no dependía de él.
Y, segundo, Cristián Labbé ha sido, sin ninguna vacilación, reserva ni renunciamiento, valiente y leal para defender al Gobierno Militar y, en particular, a sus camaradas presos políticos, "caídos tras las líneas enemigas". Cuando se trató de dar oportunidad de defender la honra e inocencia de la principal víctima propiciatoria elegida por el comunismo, sus "compañeros de ruta", sus "tontos útiles" (estos nombres se los atribuyen ellos, no los he inventado yo) y "kerenskys" (este sí lo hemos inventado los que piensan como yo y yo mismo), el brigadier (r) Miguel Krassnoff, que nunca detuvo a nadie, jamás torturó a nadie ni permitió que en su presencia se torturara a nadie (lo afirmo porque él me lo aseguró así personalmente y, como es un caballero cabal, yo le creo), no obstante lo cual los jueces de izquierda lo han condenado, contra todas las leyes y la verdad de los hechos (y uno de ellos sin siquiera interrogarlo), a más de un siglo de presidio, bueno, Cristián Labbé tuvo el coraje que ninguna otra autoridad política ni militar ha tenido después de 1990 y facilitó locales municipales para presentar sucesivas ediciones del libro autobiográfico del citado brigadier (r), como, por lo demás, lo hacía en los casos de presentaciones de otros libros de cualquier orientación. La funa del extremismo marxista fue terrible y destructiva, pero se arreglaron para que quienes quedáramos con mala imagen fuéramos Labbé y los sitiados y agredidos en el local de Providencia.
Ese rasgo de consecuencia y coraje político del Alcalde ha tenido para él un costo electoral infinito, dado el país en que tuvo lugar, que es el de las "vueltas de chaqueta" y del "lavado cerebral".
Y por eso mismo no es raro que Labbé haya sido designado en esta elección como la "bestia negra" del comunismo y sus acompañantes circunstanciales (que, dependiendo de la coyuntura, a veces son casi todos los chilenos). Y se les ha presentado en Providencia la oportunidad de vencerlo con una candidata que es mujer como la Michelle, que ha hecho labor vecinal, que es de izquierda, si bien lo disimula, y también es de familia aristocrática, lo que atrae a la nueva "derecha boutique" (como la bautizó Máximo) compradora del balurdo comunista completo de los derechos humanos, de la conversión de los agresores en agredidos, de los terroristas en víctimas y de los totalitarios en defensores de la democracia.
Lo que representa Labbé no es sólo la buena gestión y la honestidad edilicia. Es mucho más que eso: es la capacidad de tener una sola línea, es el sentido de autoridad, es el coraje político y es la lealtad. Y son ésos los valores que van a estar en juego en Providencia el próximo domingo. Por dichas razones el país entero va a estar mirando hacia allá.
sábado, 20 de octubre de 2012
El Espíritu Santo Preside Sobre Nosotros
Siempre he creído en milagros, y ahora he visto reafirmada mi fe al acreditarse uno más que se ha producido entre nosotros.
Como es bien sabido, el chileno medio es intrínsecamente socialista. Así como Napoleón afirmaba que en la mochila de cada uno de sus soldados iba siempre un bastón de mariscal, se le podría parodiar diciendo que la mochila de todo chileno porta siempre un proyecto socialista para cercenar alguna libertad de los demás.
Acá hasta la derecha, cuando tiene ocasión de elegir un Presidente, opta por un socialistoide como el actual, que aumenta los impuestos, crea cada vez más ministerios, subsecretarías y superintendencias y compra densitómetros y fibroscopios a sobreprecios dignos del más auténtico gobernante socialista.
Los obispos chilenos, han sido más explícitos en su posicionamiento político y acaban de emitir un Manifiesto Socialista. Entonces los democratacristianos, que en el fondo también siempre tienden al socialismo, han jugado su papel de dibujarle un rostro humano a la supresión de libertades implícita en dicho Manifiesto. Todo el mundo debería leer el artículo de Ignacio Walker hoy, en A-2 de "El Mercurio", en el cual adoba místicamente el marxismo episcopal para que los católicos puedan tragárselo.
Por cierto, el socialismo del resto de la Concertación es tan obvio que ni siquiera es necesario probarlo.
Pues bien, en este contexto existe un Chile pujante en el cual impera una economía de libre mercado capaz de sobreponerse a todas las trabas socialistas que discurren tantos chilenos para asfixiarla. Y sobrevive. Aunque la quieran dejar sin energía, con decisiones de la Corte Suprema socialista para impedir la construcción de la central Castilla o el dictum del Presidente socialistoide para vetar la central de Barrancones.
Esta sobrevivencia de la libertad ecnómica ya es un milagro. Pero ha habido otro completamente inexplicable, salvo que se atribuya a la injerencia del Espíritu Santo: se consagró en Chile el voto voluntario.
Eso tiene desesperados a todos los socialistas propiamente tales, a los democratacristianos y a los derechistas que siempre llevan en su mochila como idea favorita la del voto obligatorio.
¡Sin darse cuenta lo consagraron como voluntario y lo incorporaron a la Constitución! En este blog, que ya cumple dos años y medio, me cupo satirizar en 2010 a costa de los dirigentes políticos que todavía defendían "la permanencia del voto obligatorio", sin haberse percatado de que a fines de 2009 ellos mismos habían reformado la Constitución y consagrado el sufragio voluntario.
Un triunfo notable de la libertad individual. Un rasgo propio de la sociedad libre consagrado con el propio concurso de la corriente dominante que procura por todos los medios ahogarla. Los políticos socialistas y socialistoides, en medio de su vorágine de reuniones, sesiones, entrevistas, discursos, cocteles, almuerzos, sobremesas y bajativos dedicados a discurrir nuevas cortapisas a las libertades de los chilenos, consagraron sin darse cuenta una muy importante. Díganme si eso no es una prueba de que el Espíritu Santo preside sobre nosotros.
Como es bien sabido, el chileno medio es intrínsecamente socialista. Así como Napoleón afirmaba que en la mochila de cada uno de sus soldados iba siempre un bastón de mariscal, se le podría parodiar diciendo que la mochila de todo chileno porta siempre un proyecto socialista para cercenar alguna libertad de los demás.
Acá hasta la derecha, cuando tiene ocasión de elegir un Presidente, opta por un socialistoide como el actual, que aumenta los impuestos, crea cada vez más ministerios, subsecretarías y superintendencias y compra densitómetros y fibroscopios a sobreprecios dignos del más auténtico gobernante socialista.
Los obispos chilenos, han sido más explícitos en su posicionamiento político y acaban de emitir un Manifiesto Socialista. Entonces los democratacristianos, que en el fondo también siempre tienden al socialismo, han jugado su papel de dibujarle un rostro humano a la supresión de libertades implícita en dicho Manifiesto. Todo el mundo debería leer el artículo de Ignacio Walker hoy, en A-2 de "El Mercurio", en el cual adoba místicamente el marxismo episcopal para que los católicos puedan tragárselo.
Por cierto, el socialismo del resto de la Concertación es tan obvio que ni siquiera es necesario probarlo.
Pues bien, en este contexto existe un Chile pujante en el cual impera una economía de libre mercado capaz de sobreponerse a todas las trabas socialistas que discurren tantos chilenos para asfixiarla. Y sobrevive. Aunque la quieran dejar sin energía, con decisiones de la Corte Suprema socialista para impedir la construcción de la central Castilla o el dictum del Presidente socialistoide para vetar la central de Barrancones.
Esta sobrevivencia de la libertad ecnómica ya es un milagro. Pero ha habido otro completamente inexplicable, salvo que se atribuya a la injerencia del Espíritu Santo: se consagró en Chile el voto voluntario.
Eso tiene desesperados a todos los socialistas propiamente tales, a los democratacristianos y a los derechistas que siempre llevan en su mochila como idea favorita la del voto obligatorio.
¡Sin darse cuenta lo consagraron como voluntario y lo incorporaron a la Constitución! En este blog, que ya cumple dos años y medio, me cupo satirizar en 2010 a costa de los dirigentes políticos que todavía defendían "la permanencia del voto obligatorio", sin haberse percatado de que a fines de 2009 ellos mismos habían reformado la Constitución y consagrado el sufragio voluntario.
Un triunfo notable de la libertad individual. Un rasgo propio de la sociedad libre consagrado con el propio concurso de la corriente dominante que procura por todos los medios ahogarla. Los políticos socialistas y socialistoides, en medio de su vorágine de reuniones, sesiones, entrevistas, discursos, cocteles, almuerzos, sobremesas y bajativos dedicados a discurrir nuevas cortapisas a las libertades de los chilenos, consagraron sin darse cuenta una muy importante. Díganme si eso no es una prueba de que el Espíritu Santo preside sobre nosotros.
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