sábado, 30 de diciembre de 2023

El "Premio" a Cheyre

La dictadura judicial ha "premiado" a Juan Emilio Cheyre, excomandante en jefe del Ejército, condenándolo a cinco años de libertad vigilada como cómplice de 15 fusilamientos en que no tuvo nada qué ver, ocurridos en La Serena el 16 de octubre de 1973, al paso de la Comitiva del general Arellano. "Premiado" porque a los demás militares (r) en igual situación los jueces rojos habitualmente los condenan a presidio efectivo de diez años o más.

¿Qué "mérito" exhibe Cheyre para tener trato privilegiado? Uno: en 2004 declaró públicamente al Ejército responsable "de todos los hechos punibles y moralmente reprochables del pasado". ¡Todos en Chile eran inocentes y sólo había un gran culpable: el Ejército anterior a Cheyre! 

En mi libro de 2000 "La Verdad del Juicio a Pinochet" describí lo que realmente sucedió en La Serena el 16 de octubre de 1973: el comandante Sergio Arredondo, que se había subido al helicóptero de la Comitiva de Arellano en Santiago esa mañana, ordenó, por sí y ante sí, fusilar a 15 presos que sacó de la cárcel local, sin conocimiento del comandante del regimiento, Ariosto Lapostol, ni del jefe de la comitiva, general Arellano, ni menos del ayudante del primero, un joven teniente llamado Juan Emilio Cheyre, que estaban reunidos a cuadras de distancia del lugar del fusilamiento. 

No fue eso lo peor: Arredondo hizo lo mismo esa noche en Antofagasta y al día siguiente en Calama, totalizando 56 fusilamientos ilegales. Les ordenaba perpetrarlos a jóvenes oficiales subalternos que, si no le obedecían, podían también ser ejecutados en el acto. A esa actitud de un solo individuo se debió que los medios bautizaran a la Comitiva, inmerecidamente, como "Caravana de la Muerte", aunque su misión fuera acelerar los consejos de guerra que juzgaban a los numerosos detenidos por los regimientos.

Nadie le ocasionó más daño a la imagen de la Junta que el comandante Arredondo en esos dos días, con el añadido de que los autores de otros fusilamientos simultáneos, como los de Copiapó la noche antes y bajo responsabilidad del regimiento local, trataran después de cargárselos también a la Comitiva, que ni siquiera había salido de Santiago cuando ocurrieron.

Cheyre ha sido "premiado" con la "libertad vigilada" que no alcanzan los 340 camaradas suyos, injustamente presos, que vegetan de manera inhumana y violatoria ¡oh paradoja! de su derecho humano al debido proceso, en penales como Punta Peuco, Colina I y otros en diferentes partes del país. 

Hace poco un libro notoriamente falso, producido por orden del anterior comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau, que su sucesor sacó de la página web institucional, culpó a la Comitiva de los 13 fusilamientos en Copiapó, ocurridos cuando ella todavía no había salido de Santiago. Sólo el odioso rector de la UC, Ignacio Sánchez, "le prestó ropa" a Martínez Menanteau para promover su falso texto y presentarlo en el salón de honor de la universidad.

Pero día llegará en que alguna institución más seria que la UC estudie estos "juicios de DD. HH." y denuncie públicamente la corrupción judicial que los ha presidido. La reacción general será tan escandalizada como la suscitada por algunos audios de reciente publicación.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

El Ocaso de un Entreguista

El 17 de diciembre pasó a ser una efeméride porque se alinearon los astros para evitar que el entreguismo nos condenara el estancamiento.

Cosas peores le han sucedido al país, como tener un gobierno marxista-leninista integral, que casi lo destruyó entre 1970 y 1973, y después de salvado y vivir un gran auge, sufrir una sucesión de gobiernos de izquierda y dos derechamente entregados a ella, como los de Sebastián Piñera. 

La consecuencia fue caer en 2022 en un segundo gobierno marxista-leninista, presidido por Gabriel Boric, quien se sitúa, según propia confesión, a la izquierda del comunismo. 

Por eso estamos en crisis, disputando con Haití el último lugar de América Latina y, de acuerdo a la mejor columna de la semana (Cecilia Cifuentes, 26.12, El Mercurio), en una situación en que "La Solución Está en Manos del Problema".  

Pero el 17 de diciembre sucedió algo bueno: Chile le dio un portazo al mayor entreguista de su historia, Sebastián Piñera, que con tal de satisfacer al comunismo es capaz de cualquier cosa: aumentar el número de ministerios, subir los impuestos (a la par que él compraba una sociedad zombie con enormes pérdidas para bajar los suyos), trasladar a oficiales presos desde el penal militar Cordillera (con la hoz y el martillo instalada sobre su pórtico), a Punta Peuco y triplicar el número de querellas contra los agentes que derrotaron al terrorismo.

Pero el peor acto de entreguismo de Piñera fue rendirse en 2019 ante la subversión desatada, dando en ofrenda la Constitución de la Libertad, la misma que le brindó a Chile el único top-one de su historia como nación: la que más redujo la pobreza entre 1985 y 2015.

Cuando el pueblo derrotó el proyecto de nueva Constitución el 4 de septiembre de 2022, el gran entreguista se apresuró a buscar una fórmula para inventar un segundo proceso que contuviera contornos aparentemente moderados ("bordes") para hacer que la mayoría se lo "tragara" y sustituir así a la Constitución de la Libertad. Pero como el escorpión no pudo sobreponerse a su naturaleza, no pudo evitar hacer trampa e ideó un procedimiento ilícito y doblemente inconstitucional. Esto le importó a la élite menos que el "método Hermosilla" y lo apoyó con entusiasmo.

La misma élite que preguntaba en 2008 "¿qué le pasa a Hermógenes?"  cuando me opuse a Piñera, porque lo había conocido bien, ahora emite imprecaciones en mi contra por contribuir a evitar que, además de rendirse ante el terrorismo comunista, "se echara" la Carta de 1980.

Pero el 17 de diciembre el pueblo se lo impidió. Piñera fue "un puente demasiado lejos" en su entreguismo. Chile le hizo un "parelé" final, marcando el ocaso del gobernante que más daño le ha inferido al país en su historia, con la posible y triple excepción de Marmaduque Grove, Salvador Allende y Gabriel Boric. 

domingo, 24 de diciembre de 2023

Nos Robaron el Plebiscito

Para los que desde el primer día estuvimos contra la propuesta inconstitucional, que ahora se diga que el ganador del plebiscito fue Boric y que "lo perdió la derecha", como afirman casi todos los medios y comentaristas, es inaceptable, porque:

1) Boric es parte del "Acuerdo por Chile" con Piñera, al cual después adhirió Kast, y cuyo fruto fue la propuesta derrotada. Boric nunca dijo que abandonaba el acuerdo, que yo califiqué de "contubernio". Que el texto resultante no fuera de su agrado era una cosa previsible, porque todos los adherentes sabían que iba a ser objeto de una transacción y no iba a interpretar plenamente a ninguno.

2) El derrotado A Favor no era "la derecha", porque lo integraron sectores que siempre se han autodescrito como "centroderecha" y, en particular, el piñerismo, cuyo inspirador y guía siempre sostuvo no ser de derecha.

3) En la única votación contemplada antes del plebiscito, la destinada a elegir consejeros constitucionales del 7 de mayo pasado, se distinguieron nítidamente las fuerzas de derecha, representadas por el Partido Republicano, de las de centroderecha, representadas por el pacto ChileVamos, integrado por Renovación Nacional, Unión Demócrata Independiente y Evópoli.

4) Fue público y notorio que el único partido que se opuso a una nueva Constitución fue el Republicano, que por tanto recibió el caudal de votos de la derecha "a secas". Esto derivó en que recibiera un número de sufragios que le permitió controlar el Consejo Constitucional. Pues las resoluciones de éste debían adoptarse por 3/5 de los votos y los Republicanos solos tenían 22, es decir, más de 1/5.

5) En conjunto, la derecha mas la centroderecha tenían 34 votos, es decir, podían por sí solas aprobar cualquier texto. Pero el compromiso implícito en la campaña para la elección del 7 de mayo, asumido por los Republicanos, fue de oponerse a una nueva Constitución. Esto quedó de manifiesto en la publicidad preelectoral grabada en video de al menos un aspirante republicano (caso Sfeir).

6) Ex post de la elección del 7 de mayo el excandidato presidencial republicano y figura dominante del partido, José Antonio Kast, cambió de postura y se manifestó partidario de una nueva Constitución, lo que de hecho lo incorporó al "Acuerdo por Chile" de Gabriel Boric y los diez partidos de gobierno y Sebastián Piñera y los de la centroderecha (ChileVamos).

7) Conocido el texto aprobado por los Consejeros Constitucionales, diferentes personalidades y partidos de izquierda se manifestaron En Contra de la respectiva propuesta. Es decir, llevaron a cabo el movimiento ex post inverso al de José Antonio Kast.

8) En resumen, los vencedores originarios en el plebiscito somos los de la derecha a secas. Los vencedores advenedizos llegados con posterioridad son los partidos de izquierda del gobierno de Boric, quien nunca expresó un apoyo explícito a nuestra posición, como que la sección El Polígrafo de El Mercurio lo buscó y sólo encontró su declaración de que "cualquier texto es preferible al de la Constitución de los cuatro generales."

9) En resumen, los perdedores originarios en el plebiscito son los signatarios del "Acuerdo por Chile" encabezados por Boric y Piñera. Y los perdedores advenedizos son José Antonio Kast y su Partido Republicano que, desconociendo lo prometido a su electorado, se trasladaron ex post al bando perdedor.

En todo caso, los ganadores originarios, a quienes en los medios se nos ha robado el triunfo, cedemos nuestro éxito a la mayoría del pueblo chileno que lo hizo posible. 

viernes, 22 de diciembre de 2023

Fue el Cantante y No la Canción

El gran derrotado del domingo fue Sebastián Piñera. Culpable principal, por omisión cobarde, del desastroso cuatrienio iniciado el 18 de octubre de 2019 y terminado (de iure, pero no de facto) el 17 de este mes. La gran culpa de Piñera: haberse rendido ante la subversión de extrema izquierda (a la que antes y después favoreció, a la vez, por tantos conceptos), teniendo a su disposición una panoplia constitucional y legal que le habría permitido poner entre rejas a los subversivos y fuera de la ley a los partidos que los apoyaron y cobijaron.

A Pinochet, bajo la misma Constitución, los subversivos le hicieron 17 "estallidos" entre 1983 y 1987 y ninguno duró más de un día. Y al dejar él el poder los grupos terroristas habían sido aplastados. Por supuesto, había más de mil terroristas presos, a quienes Aylwin liberó.

Por oponerse en el Senado a la norma que se lo permitió fue asesinado Jaime Guzmán por los comunistas.

Ya en la Constitución de 1925 el Presidente tenía amplios poderes, si bien menos que en la actual. Pues carecía de los del art. 19 Nº 5 y del 60 que le permiten declarar inconstitucionales a los partidos que se amparan en la violencia y privar de sus cargos a sus parlamentarios. Pero así y todo en 1948 González Videla propició la Ley de Defensa de la Democracia, que puso fuera de la legalidad al Partido Comunista, excluyéndolo de los cargos públicos y del Congreso. Así estuvieron por nueve saludables (para el país) años.

Bernardo Leighton, ministro del Interior de Frei Montalva (1964-70), metió presa a la directiva del Partido Nacional por el solo hecho de haber publicado una inserción en los diarios, sin "estallido" ni violencia ni subversión. Por supuesto, los tribunales revocaron la medida, pero ella habla de lo que puede hacer un presidente, sin que le pase nada, a sus opositores. Don Víctor García Garzena, entonces presidente del PN, dejó un ameno relato de su experiencia carcelaria.

Salvador Allende refirió que, cuando él y los suyos llamaron a una paralización nacional revolucionaria en el segundo gobierno de Ibáñez (1952-58), éste convocó a La Moneda a una decena de dirigentes de extrema izquierda, que fueron sentados en dos filas en el despacho presidencial. Estaban esperando cuando entraron cinco carabineros que, sin decir palabra, se llevaron detenida a una de las filas. Después entró Ibáñez y le dijo a la otra fila, en la que estaba Allende: "O llaman hoy a deponer el paro nacional o también se van presos". "¿Y ustedes qué hicieron?", le preguntaron a Allende. "Pusimos fin al paro", contestó escuetamente éste.

¿Se entiende lo que quiere decir "un presidente con pantalones"? 

El cuatrienio ruinoso es culpa de Boric y su gente, pero también de Piñera. Los dos procesos constituyentes innecesarios, que costaron $150 mil millones, crisis económica a incertidumbre no tenían por que haber sucedido.

Por suerte, todo terminó el domingo. Pero todavía falta que la mayoría pase la cuenta.


martes, 19 de diciembre de 2023

Piñera Perdió

Tengo problemas con un par de amigos que sufragaron A Favor, porque se ofendieron cuando les pregunté por qué habían votado por Piñera. Ellos niegan haberlo hecho. Uno me dijo que atribuirle eso era como "sacarle la madre". 

Pero es obvio que su voto era por Piñera. Fue quien lo hizo todo, para suplir su falta de autoridad como presidente. Cuando en 2019 la izquierda le hizo la revolución y se plegaron a ella 14 partidos, desde la DC hasta el PC, lo que correspondía era declararlos inconstitucionales de acuerdo al art. 19 Nº 15 de la Constitución. Para eso contaba con mayoría en el Tribunal Constitucional. Y se podía después pedir la cesación en sus cargos de todos los parlamentarios comprometidos en la violencia, de acuerdo a su art. 60. Habrían quedado todos fuera de sus dietas y prebendas, cívicamente muertos y la revolución huérfana de cerebros. La primera línea no habría tenido dónde ir a cobrar.

Así habría derrocado a los que querían derrocarlo a él y sin disparar un tiro. Mucho antes, bajo la Constitución de 1925, que no tenía esas defensas antisubversivas de la actual, Gabriel González Videla consiguió una legislación para poner fuera de la ley a los comunistas que quisieron derrocarlo y los sacó del parlamento y de todos los cargos públicos. Dejaron de existir durante nueve años y desaparecieron, hasta que Ibáñez, en un mal momento, derogó la ley. Y entonces los comunistas le hicieron la revolución a él, el 2 y 3 de abril de 1957. 

Sintomáticamente, en la reciente propuesta de nueva Carta derrotada el domingo, no hay una norma como la del art. 19 Nº 15 actual, lo que habla de la injerencia en aquélla de la izquierda. 

En 2019 Piñera se acobardó y se rindió. Quedó explícito en el "Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución". "La paz" significaba que los subversivos de izquierda dejaban de tratar de derrocarlo por la fuerza. Y "una nueva Constitución" era el precio a pagar. Pero finalmente el pueblo la rechazó el 4 de septiembre de 2022. Entonces Piñera, entreguista sempiterno, discurrió otra fórmula del agrado de la izquierda, pero que a la vez fuera "tragable" para el electorado. Ahí nació el segundo proceso, ilícito, porque Piñera hizo trampa, saltándose la consulta a la ciudadanía, y cometió además otras dos inconstitucionalidades. 

En todo caso, la propuesta fue inspirada y monitoreada por Piñera personalmente. Había suscrito un pacto con Boric para asegurarla ("Acuerdo por Chile"). A éste se sumó imprevistamente José Antonio Kast. El trío hizo un texto encuadrado en los límites o bordes dispuestos por Piñera. Pero la ciudadanía de nuevo la rechazó, anteayer.

Absolutamente todo fue discurrido por Piñera. La cosa era ceder, entregarse, terminar con la Constitución actual. Pero el pueblo le volvió a decir NO. 

Todo el plan, todo el entreguismo, toda la búsqueda de cómo sazonar el bocado para que esta vez se lo tragara el electorado, fue obra suya. Era A Favor de él, y quienes lo votaron, votaron por él. Y quienes lo derrotaron, lo derrotaron a él.

Y si algunos del A Favor no se dieron cuenta, mala suerte, pero así fue y perdieron junto con él. Hasta que intente entregarse otra vez.

sábado, 16 de diciembre de 2023

La Penúltima Trampa de Piñera

"Penúltima", porque Piñera siempre está urdiendo otra más, para cumplir su misión en la tierra: amarse intensamente a sí mismo y engañar a los demás cuanto sea necesario para seguirlo haciendo. 

Su penúltima trampa: pergeñar este segundo proceso constituyente, que es ilícito por haber sido perpetrado sin consultar al poder constituyente (la ciudadanía) y cometiendo dos atropellos más a la Constitución. Ninguna persona honesta puede ni debe apoyar el engendro constitucional resultante, por su ilegitimidad de origen. Por mi parte, lo rechacé desde un principio y por esa sola razón, aunque después aparecieran muchas más. 

Hoy la trampa piñerista está materializada en el voto A Favor, abrazado por la élite, a la cual la legalidad parece no importarle. Y ella repite como un mantra dos disparates: que somos comunistas, porque éstos también votan En Contra, igual que nosotros. ¿Y qué culpa tenemos, cuando han sido ellos los que se han venido a la derecha? Y bienvenidos son. 

El otro disparate es que sólo con el A Favor "termina el proceso", cuando han sido los diez partidos de gobierno los que se han comprometido a no iniciar ningún proceso si vence el En Contra. Y sin sus votos no puede haberlo.

Piñera ha hecho profesión de halagar al comunismo. La suya es una "servidumbre humana", porque los comunistas lo odian y, sin embargo, mientras más lo odian él más se empeña en complacerlos. Lo último:  asociándose con su gobierno en el "Acuerdo por Chile", para derribar entre ambos la Constitución de Pinochet. 

A ese contubernio, inesperadamente, se unió José Antonio Kast, protagonista de la mayor traición política de lo que va del siglo XXI: él y su partido republicano prometieron, antes de la elección del 7 de mayo, oponerse a una nueva Constitución. La ciudadanía les creyó y votó por ellos, convirtiéndolos en el mayor partido de Chile. Entonces Kast se cambió de bando y se unió al contubernio comunista-piñerista, violatorio de la Constitución, para redactar otra nueva. 

Ésta resultó obesa y engañosa y fue acertadamente bautizada como "Trampantojo" (engaño) por el rector Peña, culpable del pecado inicial de fabricar un segundo proceso, pero hoy arrepentido del daño inferido al país con su idea. En su memorable columna del 20 de octubre, Peña "viajó a Canossa", procuró "remediar el mal causado" y llamó a los consejeros a reunir 21 votos para rechazar el Trampantojo, pero se juntaron sólo 17. Faltaron cuatro. Habrían sido "los cuatro de la fama". Pero parece que era demasiado pedir a los 22 republicanos. Y por eso estamos hoy aquí, listos para derrotar una vez más al entreguismo piñerista en las urnas. 

¿Cuál será la siguiente trampa urdida por Piñera para seguir entregándose a la izquierda? Las élites, Chilevamos y los republicanos están listos para apoyar esa iniciativa "sensata". Y los libertarios patriotas listos para oponernos, denunciarla y derrotarla en las urnas otra vez más.

jueves, 14 de diciembre de 2023

No Puede Ser

Hoy vi que Rodericus, en Día a Día de El Mercurio, dice que va a votar A Favor. Lo mismo que Pancho Bayo, uno de los 34 diputados del Partido Nacional de 1973, también proclama desde el sur, según leo en Las Noticias de Angol. ¿Qué está pasando en la derecha? Gente absolutamente nuestra ahora adepta al contubernio Boric - Piñera - Kast y a la consagración general de la ilicitud que perpetra su "Acuerdo por Chile". Amenaza suceder lo impensable: una "Inconstitución", generada dentro de una ilegalidad flagrante y que nos sumiría en la incertidumbre por años.

Ayer se repitió en las redes el video de 10 minutos del abogado Rodrigo Logan y su descripción de los sucesivos atropellos a la Constitución y a las leyes que ha supuesto este segundo proceso, impulsado por el  contubernio Boric-Piñera, al que se plegó José Antonio Kast, traicionando inesperadamente al electorado que recién había votado por sus Republicanos en atención a que se oponían a una nueva Constitución.  

Logan expone la complicidad del presidente del Senado, Álvaro Elizalde, del presidente Boric y del Contralor Bermúdez, todos "dejando pasar" el ilícito segundo proceso constituyente, generador de la propuesta sobre la cual nos vamos a pronunciar el domingo. Si triunfa, nacerá con ilegitimidad de origen. La más sorprendente revelación de Logan: de las sesiones de los "expertos", responsables del 57 % del texto, no quedaron actas. No las hubo. El art. 19 del Código Civil dice que para interpretar la ley se puede recurrir a "la historia fidedigna de su establecimiento". En el caso de esta "Inconstitución" no la hay, porque no hubo actas. Detrás de mí tengo los nueve tomos de las "Actas Oficiales de la Comisión Constituyente" de la Carta de 1980. No sé cómo puede haber gente que vote A Favor.

Yo he expresado mi confianza en los casi cinco millones de votantes obligados y apolíticos, que golpearon todos los pronósticos, y también a los que querían otra Carta, el 4 de septiembre del año pasado, con un 62 % de los votos. Ésa es la última esperanza de la rule of law (estado de derecho). 

Pero con tanta gente hasta ahora confiable que defecciona, a uno le sobrevienen dudas y se dice "¡No puede ser! ¿Qué está pasando?" La mejor espada del En Contra en los debates, Axel KaIser, nos golpea desde El Mercurio (09.12.23, C7): "...aseguró ayer que no votará en contra de la propuesta de nueva Constitución (...) El abogado aseguró que tampoco se cuadra con el A Favor ni que el hecho de reconocer que no votará En Contra signifique que votará por la otra opción". ¿Qué puede haberlo llevado a tal grado de confusión? 

La obscena diferencia entre los donativos que varios millonarios han hecho al A Favor a través del Servel y la inopia del En Contra, que casi carece de donativos, me hizo recordar un sardónico comentario a la frase de Lincoln "se puede engañar a todos poco tiempo, a pocos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo": "Se puede engañar a todos todo el tiempo si hay suficiente presupuesto".  

Desoladora perspectiva. Sólo queda confiar en esos cinco millones de apolíticos, en su mayoría honrados (pudiendo eludir los torniquetes á la Boric, en su mayoría pagan el pasaje). Confío en que ellos evitarán que el "método Hermosilla" termine determinando el resultado del domingo.

martes, 12 de diciembre de 2023

La Constitución en Capilla

Si "Chile Hoy" fuera una película dramática, en ella la joven heroína Constitución ahora estaría en manos de sus secuestradores, a punto de ser ejecutada. Sólo el noble Pueblo puede salvarla el domingo. Aquéllos están empeñados en poner en su lugar a la usurpadora Obesa Mórbida, cómplice de los propósitos socialistas, globalistas, onunistas e indigenistas. 

Casi todos sus antiguos defensores han abandonado a la Bella Constitución. Raúl Bertelsen, que escribió una apología de ella hace no mucho, ahora dice que se ha puesto fea y no sirve para nada, y se ha manifestado a favor de la gorda, a la cual dice que encuentra regia.

Hasta el otrora confiable Carlos Cáceres, que tanto contribuyó a fortalecer y prolongar el exitoso reinado de la Bella Constitución, ahora dice que ella genera incertidumbre. Cuando todo el mundo sabe que quien la genera es la impredecible Obesa Marxistoide y sus treinta leyes, once mega-entes estatales nuevos y años de discusión parlamentaria acerca de cómo consumar el nuevo Chilenicidio. Hasta los marxistas reales y originales dicen que la Obesa Mórbida traerá consigo incerteza y burocratización y prefieren libertar a la Bella Constitución.

Lo más doloroso acontecido a la cautiva fue que su Pueblo salvador eligió el 7 de mayo al contingente Republicano, que había prometido rescatarla, y lo llenó de votos y atribuciones para que hiciera lo necesario para restablecer su reinado. Pero su jefe, el lábil José Antonio Kast, la traicionó y se cambió al bando de la Obesa Mórbida y al contubernio Merluzo - Brazos Cortos, que pretendía ejecutar a la Bella Constitución.

Pero su leal Pueblo todavía puede salvarla este domingo 17. Aunque el Entreguista número uno, Brazos Cortos, que siempre le tuvo ojeriza por ser libertaria e hija legítima del verdadero salvador de Chile, se asoció en contubernio con el violentista Merluzo para reemplazar a la Bella Constitución. Y cuando el noble Pueblo la salvó el 4 de septiembre de 2022 y después, en la votación del 7 de mayo, dio plenos poderes a sus rescatadores Republicanos, vino la traición ya vista de José Antonio, que se sumó al contubernio de sus captores.

Pero no pueden ejecutarla sin la connivencia de su Pueblo. Y el domingo 17 éste dará su veredicto. Si vota A Favor del contubernio, ese mismo Pueblo pagará las consecuencias. Y los Chilenos Leales la añoraremos. Nos dio los mejores años de nuestra historia. 

Sólo el domingo en la tarde sabremos si ella y Chile se salvan o si, por el contrario, vencen el A Favor, el entreguismo y la traición. Y la Obesa Mórbida toma las riendas del país para desgracia de muchos años de toda su población.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Los Honrados Que Van Quedando

La élite ha logrado sembrar confusión, manifiesta en el intelectual más lúcido de este período, Axel Kaiser, quien en El Mercurio declara "que no votará En Contra de la propuesta de nueva Constitución. (...) No obstante, el abogado aseveró que tampoco se cuadra con el A Favor ni que el hecho de reconocer que no votará En Contra signifique que votará por la otra opción".

Por suerte los simples mortales tenemos las cosas más claras. Yo nunca he dudado de votar En Contra de un proceso doblemente inconstitucional. Lo dije desde un principio.

Además, he visto evolucionar al autor primigenio de la idea de un segundo proceso constituyente, el rector Carlos Peña, columnista de El Mercurio, desde su propuesta inicial a la desilusión con el resultado. Pues ha manifestado que hoy día la opción es entre algo "deplorable" y algo "peor". Y en su columna del 20 de octubre de El Mercurio incitó a los consejeros constitucionales a rechazar el proyecto y ponerle término al proceso el 30 de octubre, en que les correspondía aprobarlo o rechazarlo. Para esto último bastaban 21 votos, pero sólo se reunieron 17. Y el rector Peña, en la misma columna, calificaba el trabajo del Consejo Constitucional, es decir, su propuesta de nueva Carta, como un "trampantojo", un engaño.

Obviamente la Constitución vigente, cuyas partes medulares ("Bases de la Institucionalidad", "Derechos y Deberes Constitucionales") están intactas, es superior al "trampantojo" que los comentaristas internacionales más oídos en Chile, José Ramón Rallo, de España y Agustín Laje, de Argentina, no vacilan en calificar de abiertamente estatista.

Además, quienes aparecen públicamente A Favor (ejemplo reciente, Carlos Cáceres) dan un argumento erróneo para justificar su posición: "el cierre del proceso constitucional". Pues ya está cerrado y confirmado que no puede renovarse después del 17. Porque así lo han declarado los partidos de gobierno, en documento emitido en días pasados. Como controlan la mitad de la Cámara y del Senado, su declaración de que "nuestros votos no estarán disponibles para tener hoy otro proceso constitucional" significa que no puede haberlo. Pues abrirlo requiere más de la mitad de los parlamentarios.

Pero mi confianza está puesta en los casi cinco millones de votantes obligados, que son apolíticos y seguramente no entienden bien lo que los políticos han tramado. Pero tienen la peor opinión de éstos (véase cualquier encuesta) y saben que votando En Contra los contradicen, y que eso será lo correcto. Y, por lo demás, los pocos ciudadanos que decidan informarse más van a confirmar que el proceso, emprendido sin consultarle al pueblo, es ilícito.

Se puede confiar en que la mayoría es honrada, porque paga su pasaje en la locomoción pudiendo eludirlo. Luego, va a votar complacida En Contra de la trampa de los políticos.

Es el último bastión de honestidad en medio de la anomia actual. Y gracias a él En Contra ganará.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

¿Por Qué No Nos Calmamos?

El plebiscito que habrá en once días más será uno interno de la derecha. Compiten el pinochetismo, que vota En Contra, y el piñerismo, que vota A Favor. El primero representa a la Constitución vigente y el segundo a la propuesta de los republicanos y del piñerismo. Pues la izquierda ha desaparecido: los diez partidos que la forman y que integran el gobierno han manifestado públicamente abrazar principios de derecha, como la preocupación por el incremento de la burocracia estatal que supone la propuesta republicano-piñerista y la incertidumbre que generaría la misma, en perjuicio de la inversión. Son preocupaciones netamente de derecha. 

Los diez partidos de gobierno llaman a votar En Contra, porque prefieren la Constitución de Pinochet al proyecto republicano-piñerista. Michelle Bachelet también. No me pregunten por qué: simplemente es así.

Yo soy pinochetista y votaré En Contra, pero buena parte de la derecha se ha alineado con el piñerismo y votará A Favor. Pinochetistas insignes han desertado. Rodrigo Cooper, que presentó mi último libro, "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", me explica que su A Favor se debe a lealtad con el partido Republicano al cual pertenece. Adolfo Paúl, autor del mejor libro de 2023 ("Las Grandes Alamedas las Abrió el Gobierno Militar", www.editorialconservadora.cl) y quien se hallaba en Tierra Santa en los días críticos del "giro" de Kast, al volver se manifestó por el A Favor. Le escribí y convencí de votar En Contra, pero días después, tras emitir un extenso manifiesto, ha comunicado que votará A Favor.

Raya para a suma: el gobierno, convertido a la derecha, vota En Contra. El pinochetismo, con algunas dolorosas deserciones, vota En Contra. Republicanos (mermados), las élites social y empresarial, es decir, el piñerismo y "la casta política", votan A Favor.

Como la campaña se ha llenado de ataques y descalificaciones personales, propongo que nos calmemos. En sólo once días más la ciudadanía sufragará y ganará la opción con más votos. Prometo no usar la palabra "imbécil" ni ninguna de sus variantes. A mi turno pido que no nos digan "comunistas" ni "zonzos" ni que "nos jodamos".

Si gana el A Favor vendrán cambios e incertidumbre. Si gana el En Contra todo seguirá igual que ahora y hasta que Boric se vaya y sea elegido un presidente de derecha o centroderecha, ya sea pinochetista o piñerista. En el primer caso, "afírmate Catalina, que vamo' a galopiar". En el segundo, habrá entreguismo del que tuvimos desde 2018 y tenemos hoy. 

Espero escribir unos tres blogs más sin criticar, por ejemplo, a Wolf von Apen por haberle dado más de $300 millones al A Favor ni a Raúl Bertelsen, profesor de Constitucional, por adherir a quienes están trasgrediendo la Carta que él ha defendido antes y ha enseñado a respetar. 

Y el 17, "vox pópuli, vox Dei" y acatemos el veredicto popular.


martes, 5 de diciembre de 2023

Mera Imbecilidad

La Ley de Seguridad Interior castiga con presidio o reclusión de 541 días a 5 años a quienes de palabra o por escrito llamen a "perturbar el orden constitucional". El rector de la Universidad Diego Portales y columnista de El Mercurio, Carlos Peña,  llamó a más que a eso en los días siguientes al 4 de septiembre de 2022, estando plenamente vigente la Constitución de 1980. Pues conminó a "lanzarla lejos" y a continuar un proceso constituyente que estaba ya fenecido, para dictar una nueva Carta. No tenía ningún sustento jurídico, pero los políticos le prestaron oídos y formaron el contubernio Piñera - Boric para llevar a cabo un ilícito segundo proceso.

Y lo hicieron sin consultar al titular de la potestad constituyente, la ciudadanía, desoyendo a la cátedra: "Las normas constitucionales actuales no facultan a los poderes colegisladores para elaborar una nueva Constitución". (Prof. J. I. Vásquez, El Mercurio, 17.01.23). 

¡Que se joda! le dijeron a la cátedra. No les importó nada, pese a ser todo tan absolutamente ilegal como las situaciones que constan de las conversaciones grabadas del abogado Luis Hermosilla con el empresario Daniel Sauer y la abogada Leonarda Villalobos, que han provocado tanta expectación y escándalo.

Ahora leo que la Universidad Andrés Bello otorgará un premio especial al rector Peña por su mérito social. En realidad, el más notorio ha sido inspirar este segundo proceso nulo de derecho público y doblemente inconstitucional que sumió al país en un torrente de gastos, incertidumbre, desembolsos para pagar asesores, consejeros, expertos y árbitros. Además ha habido utilización de edificios públicos, cuerpos especiales en los diarios, una elección nacional el 7 de mayo más un plebiscito final, con los desembolsos consiguientes. 

Foros, paneles y farándula por más de un año y una propuesta de Constitución que, pese a tener origen en la derecha, significaría un aumento del tamaño del Estado y del trabajo legislativo para dictar más de 30 leyes y fundar once nuevas entidades burocráticas que generarían gran incertidumbre. Todo ello ocuparía al gobierno y al congreso por años. 

La propuesta ha concitado el apoyo de una parte minoritaria pero adinerada de la élite, según la encuesta CEP, pero un amplio rechazo entre la mayoría de la población, según ésa y casi todas las demás encuestas. Terminará, afortunadamente, el 17 de diciembre próximo.

En descargo del galardonado rector Peña hay que decir que él se arrepintió de haber originado el proceso, aunque no ha pedido perdón. Pero en memorable columna del 20 de octubre ejercitó la circunstancia atenuante de procurar remediar el mal causado e instó a los consejeros constitucionales a echar por la borda todo lo obrado, que describió como un "trampantojo" (engaño), votando en conciencia. Parecía sugerir rechazar en la votación final del 30 de octubre. Habría bastado que lo hicieran 21, pero sólo le obedeció la izquierda, que reunió 17 votos de rechazo. Se habría requerido sólo cuatro más para librar al país del trampantojo y de la agria división entre A Favor y En Contra.

Por suerte hay casi cinco millones de chilenos apolíticos, es decir, no contaminados por la confusión general, que el 17 de diciembre pueden lanzar al basurero de la historia el torrente de disparates discurrido por las élites entreguistas.

Y entretanto casi nadie ha tomado debida cuenta de que la izquierda vive un intervalo lúcido: los diez partidos de gobierno han llamado a rechazar el trampantojo, al que acusan de crear excesiva burocracia y generar una incertidumbre que desalienta la inversión. La izquierda reivindicando ideas de derecha. ¿Qué está pasando en Chile? Mientras la derecha se va a la izquierda, la izquierda se viene a la derecha. Y la gente cuerda que no es de la una ni de la otra ya no quiere saber más del tema y va a rechazar todo. 


viernes, 1 de diciembre de 2023

Exit Kast Enter Boric

Como la "prensa seria" no se da cuenta de las cosas realmente trascendentales, no publicó o casi no publicó el documento más importante de lo que va del año en la política: el comunicado de los diez partidos de gobierno. Es decir, del gobierno.

Éste anuncia, en síntesis, que el régimen abandona sus ímpetus revolucionarios. Pues las diez colectividades oficialistas respaldan la Constitución vigente, que es la de 1980, e instan por restablecer un clima de certidumbre para la inversión y el crecimiento. 

Esto las lleva a rechazar la propuesta del Consejo Constitucional, a la cual los partidos de gobierno sindican como creadora de incerteza e inestabilidad. 

El comunicado implica, además, renunciar a "enterrar el modelo neoliberal", pues el mismo se funda en la libertad que garantiza la Carta actual y en la subsidiariedad estatal que la inspira. 

Los diez partidos además añaden: "Nuestros votos no estarán disponibles para tener hoy otro proceso constitucional". Es decir, cierran el tema en el Congreso, porque sin su apoyo no puede haber reforma constitucional ni otro proceso para dictar una nueva Constitución.

En fin, llaman a votar En Contra para reforzar el modelo de economía libre fundado en la Carta de 1980, que le ha dado a Chile los mejores años de su historia, diciendo: "La opción A Favor sólo genera incertidumbre..." y acusando a la propuesta de nueva Constitución de que "como han anticipado diversos juristas, mandata la creación de decenas de proyectos de ley, nuevos organismos que profundizan la burocracia estatal y genera un conflicto interpretativo que tardaremos décadas en corregir para dar mayor certeza jurídica a la inversión". 

Esta preocupación del gobierno por el excesivo crecimiento del aparato burocrático estatal y por dar mayor certeza jurídica a la inversión, obviamente referida a la privada, nacional y extranjera, anuncia un giro de ciento ochenta grados en las políticas oficiales, que de estar centradas en traspasar al Estado la mayor cantidad de recursos y actividades, pasa a estarlo en reducir el tamaño de la "burocracia estatal" y en discurrir incentivos para la inversión privada (pues la pública la resuelve el propio gobierno).

Así como fue un golpe para la derecha la deserción de José Antonio Kast y su Partido Republicano de la misión de mantener en Chile la Constitución que nos brindó una sociedad libre, ahora debiera serlo para la izquierda la decisión de todos los partidos de su gobierno de adoptar políticas de derecha, reducir el tamaño del Estado y dar garantías a la inversión privada, lo que supone fortalecer el modelo de economía libre que en algún momento Gabriel Boric se propuso destruir.

Es una toma de conciencia, una verdadera epifanía, como la que experimentó el gestor inicial del segundo proceso constituyente doblemente inconstitucional y nulo de derecho público, Carlos Peña, que al ver la criatura nacida de su iniciativa no pudo menos que horrorizarse y describirla, en su famosa columna del 20 de octubre en El Mercurio, como un "trampantojo", un engaño, que afortunadamente el pueblo chileno, según las encuestas más acreditadas, se apresta a rechazar en dos semanas más.

Exit Kast y desolación de la derecha. Enter Boric y la derecha vuelve a renacer.