Los ciudadanos comparativamente más ricos, por su mayor ingreso, en Chile son los que trabajan en el Estado. Porque ganan mucho más que el promedio de los chilenos. Lo acreditó un estudio publicado en La Tercera del 20 de noviembre de 2021, que hasta hoy nunca ha sido contradicho ni desmentido. Reveló que la remuneración promedio de quienes trabajaban para el Estado era de $ 964.453 mensuales, mientras que el promedio del país ganaba $ 635.134.
El ingreso mensual en el sector privado, que se guía por el mercado, era todavía menor, pues los de los empleados públicos hicieron subir el promedio total.
La izquierda, y un reciente informe del BID, dicen que el más grave problema chileno es la desigualdad. Claro, pero es la desigualdad que favorece a los empleados públicos en relación a los ciudadanos particulares. Sobre todo si son éstos los que pagan los impuestos con los cuales se financian los sueldos de aquéllos.
Un sorprendente estudio del exministro de Hacienda Ignacio Briones, publicado en La Tercera del 5 de noviembre de 2022, probó que el modelo neoliberal chileno era tan igualitario como los de Dinamarca, Finlandia, Francia y Alemania, antes de impuestos. Sorprendentemente, dejaba de ser igualitario ¡después de los impuestos! ¿Por qué?: obvio, porque éstos van a financiar el sector público, donde se encuentran los que ganan más, los burócratas. Los impuestos sirven para financiar a los que ganan más, los funcionarios.
Por eso si el llamado "gasto social" del Estado les llegara a las familias más pobres en Chile, y no a las de burócratas de mayores ingresos, los dos deciles más pobres tendrían un ingreso familiar de 2,5 millones de pesos mensuales por familia y no serían pobres. Eso lo probó el economista Rolf Lüders en un artículo de La Tercera del 1° de noviembre de 2019.
¡Entonces, que paguen los ricos del Estado, que son los que ganan más!
Las empresas estatales generalmente pierden dinero y deben financiar los altos sueldos que ganan quienes trabajan en ellas con impuestos cobrados a los particulares. Un buen ejemplo es TVN.
El exministro de Salud Jaime Mañalich dijo en La Tercera del 22 de abril último que el gasto estatal en Salud ha crecido 84 % en diez años, mientras la productividad ha disminuido 38 %. ¡El problema es el Estado!
En 1985, gracias a la mayor disciplina, cuando se redujo a 10 % el impuesto a las empresas, al mismo tiempo se privatizó mucho y el Estado se alivió de muchas pérdidas y las transformó en impuestos que recibía de las empresas entonces privatizadas. Pero es probable que si hubiera habido un Consejo Fiscal Autónomo, habría opinado, lo mismo que ahora, en contra de la rebaja del impuesto a las empresas.
Y otra cosa: el profesor de Economía de la Universidad de Chile, Manuel Agosín, ha opinado que la disminución de 27 a 23% del tributo de las empresas más que se compensará con el aumento de pago de impuesto global complementario de los dueños de esas empresas, a raíz de las mayores utilidades que derivarán de la baja del 27 al 23%.
Es que la disminución del tamaño del Estado burocrático de 1985 fue la clave del mayor crecimiento que se logró a partir de entonces.
Como lo será ahora con el Plan de Reconstrucción del actual gobierno. E iniciará "los segundos mejores 30 años de la historia de Chile".