El principal héroe de la resistencia contra la dictadura judicial que impera hace diez años se llama Jaime Manuel Ojeda Torrent y es teniente coronel (r) del Ejército.
El epítome de su coraje se alcanzó en el aula magna de la Universidad Católica, cuando el entonces saliente (2023) comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, publicaba un libro con la tesis de que Pinochet usó a la comitiva de Arellano para cometer crímenes y luego achacárselos a los comandantes de regimientos locales. Ojeda trepó a la testera y le dijo a Martínez lo que pensaba de él y precisó las razones que motivaron la expulsión del Ejército de su señor padre. Sufrió intentos de agresión y fue sacado por carabineros. La escena quedó inmortalizada en la televisión y el video estremece a todos hasta hoy.
El libro de Ricardo Martinez pretendía reivindicar el ethos del Ejército, supuestamente elevado e impecable. "El malo", según él, era Pinochet. El mismo Martínez había puesto al libro en la página web del Ejército. Pero en el principal caso usado por él para ejemplificar que las ejecuciones las había perpetrado la comitiva de Arellano, se probó que dicha comitiva permanecía en Santiago a la hora de las muertes. Luego, la cosa, al menos en ese caso, era al revés: se quería culpar a la comitiva de ejecuciones perpetradas por el regimiento local. Se derrumbó así la tesis principal. El sucesor de Martínez en el Ejército, general Iturriaga, ordenó entonces retirar la obra de la página web institucional. Ver detalles en dos columnas mías de la época: "El Nuevo Ejército Enloda al Viejo Ejército", del 4 de marzo de 2022 y "Chileno: la Universidad Católica Miente", de 28 de agosto de 2023.
Pues el entonces rector de la UC, Ignacio Sánchez, vitriólico injuriador espontáneo del gobierno militar, no pudo soportar que el libro de Martínez fuera desmentido y por eso ofreció a éste el aula magna para presentarlo.
Yo aproveché de titular mi columna de rechazo a ello parafraseando el letrero que en 1968 los tomadores comunistas de la referida universidad habían extendido contra El Mercurio.
Ahora el máximo héroe de los exmilitares está siendo buscado por la dictadura judicial comunista porque, finalmente, ésta logró imponerle una pena privativa de libertad por un delito que no cometió: habiendo sido teniente en octubre de 1973, se le ordenó disparar a 12 detenidos que habían sido retirados de la cárcel de La Serena, a los cuales el general Arellano había ordenado someter a consejos de guerra. Pero un subalterno suyo, el comandante Sergio Arredondo, recién incorporado a la comitiva, había decidido, por sí y ante sí, ejecutarlos en el mismo regimiento y esa misma mañana, sin que el comandante local ni el jefe de la comitiva lo supieran.
El teniente coronel Ojeda Torrent ha entregado en días pasados en La Moneda un sólido texto de 45 carillas, que he leído en su integridad, solicitando al presidente José Antonio Kast el indulto que no sólo merece sino que es una deuda que la chilenidad sana, respetuosa del derecho y de la verdad, debe pagar.
Para quienes deseen enterarse exacta y verazmente de lo que sucedió al paso de la comitiva del general Arellano por La Serena, sugiero leer mi libro, nunca desmentido, de hace casi veinte años, "La Verdad del Juicio a Pinochet". Puede adquirirse en este blog.
El más valiente de los exmilitares había sido condenado en primera instancia a cinco años remitidos, lo que fue confirmado por la Corte de Apelaciones. Pero la segunda sala de la Corte Suprena, teniendo como fundamento la cantidad de veces en que Ojeda Torrent, mediante megáfonos de alta resonancia, la había acusado de prevaricar y violar el derecho humano al debido proceso, decidió prevaricar una vez más y doblarle la pena a diez años, para cumplir la cual está siendo buscado por sus esbirros.
Hasta ahora los servicios policiales no han podido dar con el más valiente de los exmilitares, aunque él se comunique con quien le interesa.
Vaya mi sentido homenaje a Ojeda Torrent y demás víctimas de la dictadura judicial. La opinión mayoritaria, sana y respetuosa del derecho, quiere verlo en libertad para rendirle el público tributo que se merece.