viernes, 11 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ ME PIDEN PLATA EL 11?

El camión de la basura me pidió plata con motivo del 11. El repartidor del diario, pese a que la mitad del año no me llevó Las Últimas Noticias, a la que también estoy suscrito junto con El Mercurio, también me pide plata el 11. El cartero lo mismo: me dejó un sobrecito con su cuenta corriente para que le deposite.

¿Qué pasó un 11 de septiembre, que todos me piden plata? Busco en El Mercurio, que me llegó todo mojado y no tuvieron una bolsita plástica para un día de lluvia. Pero en El Mercurio no dice nada sobre que hubiera ocurrido algo extraordinario un 11 de septiembre de algún año pasado en Chile. Todo lo contrario, su primer editorial viene con elogios para Camilo Escalona, dirigente socialista recién fallecido, que un 11 de septimbre de 1973, como parte activa de la guerrilla marxista que entonces denunciaba El Mercurio, buscaba refugio en alguna embajada.

Sí, algo debe haber ocurrido un 11 de septiembre en Chile. Algo que también lleva al lumpen de izquierda, todos los años, a causar especiales destrozos, desórdenes y atentados en esa fecha. Algo que lleva a ciertos grupos a vandalizar el monumento a Jaime Guzmán, senador asesinado por el Partido Comunista, a la entrada de Vitacura. No hay ninguna estatua de Jaime Guzmán, porque sus amigos, al momento de inaugurarlo, supieron que los comunistas la iban a destruir. Pero de todas maneras, el recinto es vandalizado cada 11, porque algo sucedió --que no sale en el diario-- que lleva al lumpen de izquierda a destruir en esta fecha. 

A lo mejor hay gente que piensa que sin un 11 de septiembre hoy seríamos como Cuba, con su 95 % de pobreza, sin  libertad de expresión y con un partido único, mucha escasez y mucho retraso, cuya gente quiere irse. Por lo menos los que han venido a Chile de allá son los mejores defensores de la memoria de Pinochet. ¿Quién es Pinochet? Hoy ningún diario lo nombra, pero sí lo nombran los videos de cubanos exiliados que se declaran "partidarios del capitalismo salvaje de Pinochet, porque si necesito gas lo pido por teléfono y me lo vienen a dejar, no como en Cuba, donde hay que hacer cola para conseguirlo y no te lo venden si no tienes tarjeta de radcionamiento." Eso dicen los cubanos exiliados acá, todos pinochetistas y defensores del "capitalismo salvaje" chileno.

Algo debe haber ocurrido acá un 11 de septiembre para que hoy sucedan y se digan todas estas cosas. Si alguien averigua qué pasó, que llame al principal diario para que se entere e informe a sus lectores, aunque sea con retraso.


jueves, 10 de septiembre de 2026

¿ERA PINOCHET UN DICTADOR?

Con motivo de este 11 de septiembre un catedrático español se ha hecho esa pregunta... y la ha respondido de la siguiente manera:

Aunque lo pregonen a los cuatro vientos los interesados voceros de la falsa libertad, siga muda la amplia y congelada meseta austral, y se marchite cada otoño la roja flor del copihue; la pregunta para el pueblo racional chileno seguirá siendo la misma, después de cincuenta y tres años de haber salvado al pueblo de la tiranía marxista, aún vigente en nuestro hemisferio en Cuba y Nicaragua: ¿era Pinochet un dictador?

Los griegos elogiaron siempre las dictaduras, y los romanos tuvieron que acudir a ellas para salvar el Imperio del caos y la molicie; ambos pueblos distinguieron claramente entre dictaduras y tiranías. Plutarco y Cicerón fueron los primeros en dar carta de naturaleza al pueblo para resistirse a los tiranos que gobernaban en contra de sus intereses. Tomás de Aquino, Francisco Suárez o el padre Mariana avanzaron sobre la licitud del tiranicidio; sobre aquellos usurpadores del poder, ejercido sin título alguno; o contra el “dictador soberano” que, accediendo legítimamente al poder, lo ejerce de manera despótica y en detrimento del interés general.

De estas y otras enseñanzas debían haberse valido los gobernantes revanchistas de laizquierda más blanqueada y abyecta, Bachelet y Boric; y la derecha más ayuna deprincipios y cobarde, Piñera, para no mantener a los defensores de la libertad en Chile en 1973, prisioneros, ad eternum, como delincuentes sin ningún derecho exigiblecomo al resto de los ciudadanos.

Punta Peuco es, cada día que pasa, un mayor atentado al estado de derecho, una injusticia lacerante, una ignominia colectiva irreparable, una impiedad manifiesta con personas que, además de salvar a Chile del comunismo, tienen una edad que no admite la permanente venganza. Descubrir las profundas razones por las que Pinochet dejó el poder, de forma procesal y plebiscitaria, y mantuvo la neutralidad del ejército, ayudaría. ¡El odio y la ceguera no pueden soslayar esas evidencias!

La figura política de Augusto Pinochet ha sido objeto de intensas controversias, en el hipócrita universo del liberalismo democrático, porque su dictadura no era de izquierdas, progresista. Porque procuraba el progreso de su pueblo, salvaguardando la integridad de la nación. Porque no admitía el juego partitocrático siempre divisor y corrosivo.

Un mínimo, pero riguroso examen sobre la naturaleza del poder ejercido por el jefe del Estado Chileno entre 1973 y 1990, nos debería llevar al convencimiento de que su régimen militar distó mucho de ser una dictadura. Abordó el concepto técnico de dictadura; el modo en que Pinochet accedió al mando; la estructura jurídica de su mandato; el proceso constituyente que éste generó y la dimensión psicológica del propio Pinochet. El resultado, analizando esas variables, nos lleva al convencimiento de que no fue una “dictadura soberana”, querida y buscada por él, por un grupo social o un partido. Bien al contrario, su poder fue un mandato esencialmente “comisorio, autolimitado, que deriva de un mandato histórico y moral”, refrendado ampliamente por los chilenos en todo el período constituyente, en que se convirtieron sus diecisiete años de paz y progreso”. Lo comprendieron pronto los intelectuales comunistas de entonces, y de ahora, que esperaron que el tiempo dinamitara la gratitud, el respeto y el valor de aquella generación de chilenos fundantes.

Conviene acotar lo que se entiende, en filosofía política, por dictadura, siguiendo el racionalismo europeo, dónde se afirma, “es una magistratura suprema, personal y excepcional”. Suprema, porque actúa con capacidad decisoria última; personal, porque se concentra en un individuo dotado de carisma o autoridad militar; y excepcional, porque no constituye una forma política ordinaria, sino que aparece en momentos críticos de la vida nacional.

Pero dentro de ese marco, deben distinguirse dos modalidades: La dictadura soberana, en la que la voluntad del gobernante es fuente creadora de todo el ordenamiento y poder público. Y la dictadura comisoria, limitada por un mandato histórico, en circunstancias de emergencia que afectan tanto a su misión como a su duración. Esta segunda modalidad es la que encaja con el gobierno de Pinochet, que crea un orden nuevo, ex nihilo, como un mandato requerido por unas circunstancias críticas y asumido como una obligación limitadora.

En segundo lugar, resulta necesario explicar, que tanto la elección de Pinochet, como su legitimación, no fue una autoproclamación, sino la asunción de su obligación como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, garantes de la independencia y soberanía de su nación. En dicha excepcionalidad se le otorgan “todos los poderes del Estado”, sin limitación temporal, para la gobernanza y la paz, tras el colapso de la legalidad de Allende, y como respuesta a un vacío de poder efectivo. De ahí que Pinochet no se impusiera a la sociedad, sino que fue “alzado por ella”; una apreciación evidenciada por la sociedad que sostuvo la responsabilidad histórica de su ascenso, compartido “por una fracción mayoritaria del pueblo y la nación”.

En tercer lugar, desde el punto de vista estrictamente jurídico e histórico, el gobierno de Pinochet fue un poder regulado, incompatible con la voluntad creadora absoluta.

No puede considerarse, la magistratura de Pinochet, como una dictadura soberana,aunque recibiera plenos poderes; pues éstos se fueron progresivamente autolimitando, mediante la creación de un orden constitucional propio, articulado a través de las leyes y los gobiernos en sus mandatos, que configuraban una estructura política estable, previsible y reglada.

Ello acredita el proceso autolimitador y constituyente de Pinochet, a medida que la situación nacional se estabilizaba. Lejos de perpetuar una concentración ilimitada de poder, construyó gradualmente un entramado jurídico-político que fijaba competencias, definía instituciones y permitía la continuidad histórica de Chile, más allá de su persona. Esto resulta innegable, hoy. Este proceso había culminado en 1990, dando paso al nuevo orden, donde se precisan las funciones del Estado, del Gobierno, de las Cortes y del propio jefe del Estado, creando una separación de poderes funcional que reducía la discrecionalidad personal. Pinochet pretendió ser el fundador de un orden temporal, muy beneficioso para el pueblo chileno; no el gestor arbitrario de un régimen personalista.

La finalidad de la acción política de Pinochet, en el ejercicio del poder, estuvo guiada por un principio de servicio público, entendido como un deber moral. Pinochet vivió su responsabilidad “como un compromiso”, orientado al restablecimiento del orden, la reconstrucción económica y la continuidad histórica de Chile. No hubo voluntad de dominio personalista o mesiánico, sino una actitud de “protector o procurador”.

El perfil psicológico de Pinochet, dado por quienes lo conocieron bien y lo trataron durante años, conviene traerlo a colación, ahora. Pinochet era, por su carácter, la contrafigura del prototipo dictatorial. Los dictadores clásicos - desde Pisístrato a Sila, desde Napoleón a Mussolini, Stalin, Fidel Castro o Chávez - se caracterizaban por voluntades fuertes, impetuosas, egocéntricas y marcadas por un talante autoritario.

En cambio, Pinochet, poseía un temperamento “abierto, respetuoso, bonachón y extraordinariamente dúctil”, que lo situaba “en las antípodas del arquetipo autoritario” identificado por la psicología política contemporánea. Ello también explica su capacidad de escucha, la serenidad en la toma de decisiones y su sentido del deber, favoreciendo una estabilidad institucional que evitó las tensiones propias y externas del tiempo que le tocó gobernar.

Jaime Alonso García, abogado, expresidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, España.


martes, 8 de septiembre de 2026

¡¡¡KRRRAAASSSNOOOFFF!

Los comunistas se especializan no sólo en el asesinato de personas, como los cien millones que les acreditó "El Libro Negro del Comunismo", de Stphanne Courtois y otros, sino que son eximios en el "asesinato de personalidades". En divulgar atrocidades sobre sus adversarios, por falsas que sean. Lo notable es que personas no comunistas repitan sus imputaciones. 

Yo mismo me auto sorprendí hace años diciendo que el de Gabriel González Videla había sido un mal gobierno, influido por todo lo negativo que le imputaban los comunistas, a los cuales había llevado a su gobierno, primero y, luego de conocerlos y darse cuenta de que fraguaban un golpe en su contra, había puesto fuera de la ley (Ley de Defensa de la Democracia, mejor conocida, gracias a la propaganda comunista, como "Ley Maldita".)

Cuando entré a la redacción de El Mercurio en 1962, siendo "joven e indocumentado" así y todo sabía que un destacado intelectual peruano, Eudocio Ravines, que había sido comunista, se había desilusionado y dejado de serlo, Había escrito un libro muy inteligente y honesto, "La Gran Estada", que se vendía en toda Sudamérica y en particular en Chile. Probaba que el comunismo es lo que casi todo el mundo sabe o debería saber: una gran estafa.

Entonces el comunismo desató contra Ravines una campaña de denigración e injurias parecida a la que mundialmente desató y patrocinó desde 1973 contra Augusto Pinochet y a la que antes había desplegado para "asesinar la personalidad" de González Videla. Un redactor le propuso al director del diario entrevistar a Ravines, que estaba acá, pero el director se negó, diciendo que Ravines "estaba desprestigiado". Compró la propaganda comunista. Me sorprendió mucho. No fue la última vez.

El turno ha sido, desde los 90, contra Pinochet y Miguel Kraaanoff. Ha sido tan terrible contra éste que ya su solo nombre ha pasado a ser sinónimo de horror. Los jueces se sienten autorizados a condenarlo por cualquier cosa, sin probarlo. La candidata presidencial comunista Jeannette Jara lo describió practicando un aborto a una prisionera con objetos metálicos, ante una teleaudiencia de millones. Un monstruo. Contra Krassnoff no importa no tener pruebas.

Hace poco la entrevistadora de Mega, Constanza Santa María, usaba su apellido, pronunciando rítmicamente "Krassnoff", para acosar a un diputado de derecha, como sinónimo de "horror".

Y últimamente el senador DC Iván Flores ha dicho, para justificar su nula disposición a alguna forma alternativa de cumplimiento de sus penas por los presos octogenarios y nonagenarios: "No estoy dispuesto a aprobar ningún beneficio para Krassnoff", como si estuviera nombrando al demonio mismo. Un antiguo "malo" del cine se llamaba Boris Karloff y eso rima y ayuda a demonizar a Krassnoff.

Nunca se ha probado seriamente que haya detenido a alguien, pero circulan relatos atroces cuidadosamente inventados. Una vez el juez Solís, que le inventó sus primeras condenas sin pruebas y le dio 600 años de presidio, relató en cámara en la TV cómo había asesinado con sus propias manos a Diana Arón y salido del recinto chorreando sangre y diciendo: "era marxista y judía además". Yo insté a Miguel a mandar un dossier probando su inocencia en el caso --ocurrido cuando él no estaba en Chile-- al embajador de Israel, pero éste se lo devolvió airado sin siquiera abrirlo. El actual embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik (UDI), apareció en Wikipedia afirmando que Krassnoff había asesinado a Diana Arón.

El paroxismo llegó cuando en 2015 el juez Mario Carroza le agregó otros veinte años a los casi mil de condena, por el "asesinato" del jefe del MIR, Miguel Enríquez, que cayó en una balacera en 1974 cuando, gracias a las averiguaciones del entonces teniente, se ubicó su guarida. El Ejército le impuso la Medalla al Valor, que no se otorgaba desde .a Guerra del Pacífico. Fue felicitado por la ciudadanía y los sindicatos bancarios porque Enríquez era un avezado asaltante de bancos y había ordenado a sus compinches disparar seis tiros a un agente bancario que se había negado a abrir la bóveda de su sucursal. 

Nunca se le ha probado un secuestro y está condenado por haber perpetrado más de 50, sosteniendo los jueces que hasta hoy mantiene al medio centenar de personas secuestradas. Ésa es la "verdad judicial". La primera vez que se le detuvo hace treinta años por el secuestro de Miguel Ángel Sandoval, escribió una carta a El Mercurio, que se la publicó, afirmando nunca en su vida haber visto, conocido ni menos detenido a esa persona. 

En medio de su orgía prevaricadora el solo juez Alejandro Solís lo condenó a 600 años por una treintena de supuestos secuestros, los que con el tiempo otros jueces han aumentado a casi el doble. Está condenado a más de mil años. Los abogados de izquierda le han sacado miles de millones de pesos al erario por el medio centenar de "secuestrados" que hasta hoy (es la "verdad judicial") mantiene Krassnoff.

Ésa es la forma de burlar la amnistía y la prescripción. Todo el mundo sabe que es todo falso, pero como se trata de "Krassnoff", que se ha convertido en sinónimo de "horror", está bien y la mentira judicial y la estafa al fisco deben continuar.

¡Lo que puede la propaganda comunista! Ya Miguel cumplió 30 años tras las rejas, es octogenario y es inocente, pero no saca nada: se llama Krassnoff, rima con Karloff y le produce plata a la extrema izquierda, de modo que, con la ayuda de la DC y la centrodereccha, debe continuar.

sábado, 5 de septiembre de 2026

EL 11 Y UNA OPORTUNIDAD PARA KAST

Nadie puede elegir a sus hermanos. A nosotros nos tocaron los hermanos argentinos, que tienen el poco fraternal defecto de ambicionar territorio chileno. Y británico. En cambio nosotros no ambicionamos territorio argentino. Pero sí ambicionamos tener un presidente como el de ellos, Javier Milei, que vino acá y dijo algo que muchos chilenos no saben, porque "el relato" lo maneja la izquierda: Chile se hizo grande a partir de 1973, cuando consagró la libertad de iniciativas y se deshizo del comunista Allende. 
O sea, dijo lo que el presidente chileno no se atreve a decir. Y, peor, que además anuncia que no va a conmemorar el 11 de septiembre. ¡La segunda fecha más trascendental de la historia del país! ¿Nadie del gobierno va a decir nada de la efeméride en que Chile se libró de una tiranía comunista --Aylwin dixit-- y se inició un gobierno que nos convirtió en el primer país del hemisferio en crecimiento y reducción de la pobreza, dando lugar al llamado universalmente "milagro chileno"? Supongo que todo chileno honesto lo va a celebrar en su fuero interno.
Efeméride que, por añadidura, fue decisiva para provocar la caída mundial de los socialismos reales, de la Cortina de Hierro y del Muro de Berlín. Porque la URSS acusaba al gobierno chileno de violar los dd. hh. y entonces otros gobiernos y los medios les preguntaron a los soviéticos si en los territorios que dominaban se respetaban los dd. hh. Gorbachov dijo que sí y empezó a permitir algunas libertades. Lo cual fue un "orificio en el muro de Berlín" y terminó derribándolo y generando un torrente que arrasó con los principales "socialismos reales". Gracias a la Junta chilena. 
Pero Kast dice que no hay nada que conmemorar. Me recuerda al excomandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, quien, tras declarar en 2004 que su institución asumía la responsabilidad de "todos los hechos punibles y moralmente reprochables del pasado", preguntado si iba a celebrar el 11 el sábado siguiente, contestaba: "va a ser un sábado como cualquier otro sábado".
Lamentablemente nuestro presidente no opina como Milei y sí como Cheyre.  
Pero el destino le brinda una oportunidad de reivindicarse al menos en algo: los comunistas están pidiendo un indulto para un anciano terrorista suyo que cumple condena por diversos crímenes y sufre graves problemas de salud.
Como lo piden los comunistas, es probable que Kast acceda. Y entonces se le presenta la oportunidad de indultar también a presos políticos militares igualmente enfermos y ancianos que, por añadidura, están cumpliendo condenas dictadas en juicios ilegales.
A propósito de lo cual tengo una importante noticia: la magna obra del abogado penalista Jorge Montero Mujica,"Castigos Sin Ley y Juicios Sin Garantías", que arrasa con todas las rebuscadas argumentaciones de los juristas, jueces y abogados de izquierda para contravenir la legalidad y esquilmar al erario, será lanzada en un hotel de la capital. No doy más datos porque el recinto teme una funa.
El lanzamiento ha sido historiado, porque primitivamente estaba programado en el Estadio Español, pero una socia de dicho recinto, cuyo color político podemos sospechar, protestó ante la directiva del Estadio y éste se vio obligado a incumplir con la cesión del salón para lanzar el libro. Son las típicas dificultades que la extrema izquierda pone al conocimiento de la verdad histórica. 
Ello redobla la necesidad de leer el texto de 469 páginas. Es un importante aporte al conocimiento de la verdad jurídica en Chile. Y un antecedente más en favor del término del mayor escándalo moral de nuestro tiempo: la prevaricación sistemática en perjuicio de los militares que nos salvaron de la tiranía comunista y del lucro desmedido de la falange de abogados de izquierda, encabezados por el ínclito Nelson Caucoto, íntimo de los supremos. Esta corrupción ha llevado al Poder Judicial al más alto  desprestigio entre la ciudadanía y a la consiguiente sustracción ilícita de dinero del erario, que ni siquiera la Contralora Dorothy Pérez se ha atrevido a investigar. Perpetrada impunemente ya por más de diez años.

martes, 1 de septiembre de 2026

CARTA ABIERTA AL FORO DE MADRID

Distinguidos señores: Participo plenamente de vuestras ideas. Soy militante del Partido Nacional Libertario, el único de derecha "a secas" del país y que no contemporiza con la izquierda.

Esta derecha cabal nunca repite consignas comunistas contra el gobierno militar 1973-1990, como suelen hacerlo los contemporizadores. Y claramente, también a diferencia de ellos, defiende la obra y el legado de dicho régimen, el cual nos puso a la cabeza del hemisferio en crecimiento, reducción de la pobreza y estabilidad democrática.

Estimamos que el mayor escándalo chileno actual son los llamados "juicios de derechos humanos", en los cuales se violan las leyes y hasta el propio derecho humano a un debido proceso de los exmilitares que derrotaron al terrorismo marxista. Y mediante esos juicios prevaricatorios se sustrae, ya por más de diez años e ilícitamente, dinero al erario, a título de indemnizaciones.

Quiero colaborar a vuestra reunión en Santiago aportándoos antecedentes de mi especialidad, que es la historia reciente del país. Me anticipo a deciros que no me queda claro si en vuestra cita acá "van a estar todos los que son". Pero sí ya sé que "no van a ser todos los que están", pues ha sido invitado a participar el Presidente de la República, don José Antonio Kast, devenido un destacado contemporizador con la izquierda. 

Porque él, si alguna vez "fue", ya no "es". En su gobierno predomina la centroderecha entreguista, que basa su estrategia en no causar molestias mayores al centro ni a la izquierda. En ese sentido, el régimen ha elegido ser una reedición de la presidencia de Sebastián Piñera (2010-2014), aunque no persigue a exmilitares como éste, pero tampoco indulta a octogenarios y nonagenarios víctimas de la venganza judicial de la izquierda.

Para ilustrar a los derechistas que concurran al Foro, añadiré que esta cita de Santiago, equivaldría a un Foro de Madrid que tuviera lugar en esa ciudad y al cual fuera convocado como partícipe destacado Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, de la centroderecha.

Pues Kast encabeza un gobierno cuya estrategia consiste en llevar a cabo su programa sólo en la medida en que no ocasione grandes molestias a la izquierda. Desde luego, no indulta a Presos Políticos Militares ni privatiza empresas estatales.

Su Partido Republicano alguna vez fue la única derecha. En esa condición obtuvo un gigantesco triunfo electoral el 7 de mayo de 2023, gracias a que se opuso a la idea de una nueva Constitución. Cuadruplicó en votos a los partidos que le siguieron. Consiguió elegir tantos consejeros que podría haber hecho lo que hubiera querido en el Consejo, que no podía adoptar acuerdos sin votos republicanos. 

Pero, consumada esa estruendosa victoria, el jefe del partido, José Antonio Kast, cambió de opinión y se pasó al bando de sus adversarios Boric (izquierda) y Piñera (centroderecha), que querían una nueva Constitución. Afortunadamente el pueblo elector "supo mejor" y la rechazó. 

Fue un desfallecimiento inexplicable e inexplicado de Kast. Y gatilló un quiebre entre los republicanos, pues los más consecuentes renunciaron y formaron otra colectividad, el Partido Nacional Libertario, de verdadera derecha, que reunió rápidamente 55 mil firmas y pudo constituirse ante el Servicio Electoral. 

Entonces el PNL pasó a ser "la derecha" en Chile, el único equivalente a Vox de España. 

Es cuanto quería informar a nuestros huéspedes para evitar que la cita del Foro de Madrid en Santiago sea desvirtuada.

domingo, 30 de agosto de 2026

LA REFORMA CONSTITUCIONAL QUE FALTA

El marxismo revolucionario ha conseguido en todo el mundo maniatar la defensa armada de las sociedades libres introduciendo el tema de "las violaciones de los derechos humanos". Ellos se coluden, arman e intentan derrocar a los regímenes libres mediante la violencia armada, y cuando éstos se defienden, los marxistas los acusan de "violaciones a los derechos humanos" de la guerrilla. Y entonces hasta algunos no-marxistas les creen.

Dada esa lenidad de la ciudadanía libertaria para defenderse y tener su propio "relato" informativo sobre la necesidad de defender por las armas la democracia, cuando es atacada por las armas, termina resultando que el agresor marxista pasa a ser "víctima" y no es querellado por nadie. Mientras, el militar defensor del régimen establecido es perseguido judicialmente, a veces hasta con apoyo de quienes lo convocaron. 

Fue el caso chileno: Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Lagos interpusieron 300 querellas y Sebastián Piñera mil, contra exmilitares a los cuales la derecha, la DC, los radicales y hasta un partido de la UP (el de Izquierda Radical) habían convocado para derrotar y derrocar a la guerrilla fortalecida por Allende en su gobierno.

Emulando a José Stalin, que en términos estratégicos siempre tuvo muy claras las cosas para cometer sus atrocidades, podríamos preguntar: "¿Cuántas divisiones tiene la guerrilla?" Respuesta: muchas menos que el Estado. Por eso fue que en 1973 el segundo mando del ejército, Augusto Pinochet, pudo asegurar al comandante en jefe Carlos Prats, ante la evidencia del armamentismo marxista: "esos gallos no nos aguantan ni una crujida". Lo que enojó a Prats, que era allendista en ese momento (esta afirmación da para un análisis aparte). Eso está en las Memorias de Prat. 

Y entonces vinieron los llamados civiles de la Cámara, de la Corte Suprema, de los colegios profesionales y de una mayoría de opinión pública conminando a los militares. Y, efectivamente, la guerrilla no aguantó "ni una crujida". Antes del fin de 1973 estaba derrotada. Después se dedicó a asaltar bancos y a asesinar personas a mansalva.

Pero si bien el marxismo perdió la batalla de las armas, con los años ganó la posguerra de la propaganda: los victimarios se travistieron de "víctimas", los agresores devinieron "agredidos" y los totalitarios se disfrazaron de "demócratas". Aylwin II sostuvo que jamás había dicho lo que Aylwin I había declarado en defensa de los militares del 73, y 18 años después los persiguió con saña. 

La verdad sea dicha, la sociedad democrática, en su mayoría, "compró el cuento a los marxistas". Al extremo de que un posterior comandante en jefe del Ejército, ya incondicionalmente rendido en la posguerra propagandística, hablaba de "nuestros camaradas y las víctimas".

¿Cómo Chile ha podido soportar semejante birlibirloque? Por debilidad política. La "centroderecha", fatídica ella, llegó al extremo de llevar a la presidencia a un Sebastián Piñera que triplicó las querellas contra los militares por haber cumplido su deber elemental de derrotar el golpe armado totalitario. En lugar de condecorar a los uniformados, los han metido presos (pero incluso a su principal víctima, Miguel Krassnoff, alcanzaron a condecorarla con la Medalla al Valor por haber capturado al cabecilla del MIR, Miguel Enríquez, antes de condenarlo ¡42 años después! a mil años de presidio, de los cuales veinte fueron por el "asesinato" de Enríquez). Y lleva 30 cumplidos. 

Además la extrema izquierda ha logrado todo esto sustrayéndole ilegalmente al erario miles de millones de dólares. El hijo de Enríquez, ME-O, que se vanagloriaba diciendo "mi padre murió en combate", tuvo que dejar de decirlo para poder cobrar la multimillonaria indemnización que le brindó el ínclito prevaricador en visita Mario Carroza.  

Pero todo esto tiene una solución legal para que no vuelva a suceder: darle rango constitucional al derecho de la democracia a defenderse con las armas que tiene, superiores a las de la guerrilla.

Esas disposiciones existen en nuestro ordenamiento, pero la demagogia política ha logrado derogarlas tácitamente con leyes favorables a la subversión, Si aquellas normas estuvieran en la Constitución no podrían invalidarlas como lo han hecho mediante otras leyes.

Por eso yo propongo elevar a rango constitucional, como incisos siguientes del art. 19 N° 15 de la Constitución, al artículo 208 del Código de Justicia Militar que dice: "Será causal eximente de responsabilidad para los militares el hacer uso de sus armas cuando no exista otro medio racional de cumplir la consigna recibida de mantener el orden público".

Y a continuación debería añadirse al mismo N°15 del artículo 16 de la Constitución las siguientes líneas de los artículos 410 y 411 del mismo código que dicen:

"Será causal eximente de responsabilidad penal para los Carabineros, el hacer uso de sus armas en defensa propia o en la defensa inmediata de un extraño al cual, por razón de su cargo, deban prestar protección y auxilio".

"Estará también exento de responsabilidad penal el Carabinero que haga uso de sus armas en contra del preso o detenido que huya y no obedezca las intimaciones de detenerse".

Los abogados de izquierda y los ministros sumariantes en juicios contra militares y carabineros han hecho caso omiso de estas normas legales. Pero si ellas están en la Constitución no podrán hacerlo sin ser objeto de una acusación constitucional.

Dejo lanzada la idea, sin mayor ilusión de que pueda hacerse efectiva antes de que Johannes Kaiser asuma en 2030. Pero cualquier parlamentario puede presentar la moción e ir ganando tiempo.

jueves, 27 de agosto de 2026

KAST NO INDULTA NI PRIVATIZA

José Antonio Kast ha adoptado una estrategia de no-confrontación con la izquierda, pero tomando medidas que permitan combatir mejor la delincuencia y el terrorismo y que disminuyan los obstáculos que dicha izquierda, nacional e internacional (ONU), ha instalado en Chile para dificultar la creación de empleo y el crecimiento. Está bien. Son políticas positivas para salir del marasmo. Pero Chile va a crecer sólo 1,8 % este año.

Miremos cuarenta años atrás para saber qué se hizo entonces para salir del marasmo de la crisis de la deuda de esa década ("la década perdida de América Latina") y empezar a crecer tres veces más que hoy. 

Dos cosas: se combatió a la delincuencia y el terrorismo con toda la fuerza del Estado, como se había venido haciendo desde 1973, hasta pacificar completamente al país. Eso se logró derrotando a los subversivos en combates y apresándolos tras procesos ante la justicia ordinaria, que era independiente. La Junta y el presidente siempre respetaron al Poder Judicial y acataron sus fallos.

Con esa justicia despolitizada, había en 1990 más de 900 delincuentes y subversivos presos. Y nunca el ambiente de seguridad y tranquilidad había sido tan pleno. Sobre todo en las poblaciones populares. ¿De dónde creen ustedes que venían los miles que hicieron cola toda la noche para despedir los restos del presidente Pinochet? ¿De las señoras "empingorotadas" de que hablaba Aylwin II, némesis de Aylwin I, que defendía a los militares? Pero Aylwin II inició el declive en la seguridad indultando ¡a todos! los delincuentes y terroristas presos. Y sentó en el banquillo de los acusados a los militares que los habían derrotado. Entonces no pregunte por qué aumentó la inseguridad y se llegó a perpetrar finalmente un golpe subversivo totalitario en 2019 con el lumpen en primera línea y 600 cubanos y venezolanos organizando el caos.

La dupla Pinochet-Büchi, entre 1985 y 1989, privatizó: disminuyó el tamaño del Estado. La electricidad, la telefonía, el gas, el acero y el salitre pasaron a manos privadas. De ser empresas estatales con pérdidas, pasaron a ser empresas particulares con utilidades y que pagaban impuestos. Éstos fueron bajados y se dio especiales garantías de invariabilidad tributaria a los inversionistas extranjeros en el DL600, después derogado por Bachelet II.

Todo eso "cambió de pelo" a Chile, que dobló su PIB en una década. El mundo lo llamó "milagro chileno". Joaquín Lavín (hoy un incomprensible "arrepentido") escribió "Chile: Revolución Silenciosa" explicando lo logrado.

Entre 1985 y 1989 Chile pasó a crecer 6,4 % anual, según cifras del Banco Central. Y después Bill Clinton, antes de venir en los 90, le escribía a Eduardo Frei Ruiz-Tagle que nuestro país era "la joya más preciada de la corona latinoamericana".

Ahí está la diferencia. La estrategia actual de José Antonio Kast sólo promete disminuir los problemas. La estrategia de la "derecha a secas" (Pinochet-Büchi, Johannes) consiste en erradicar los problemas.

Y Kaiser será imposible de derrotar, porque hará al pueblo una oferta que no podrá rechazar. 

Para empezar indultará a todos los hoy ancianos presos sobrevivientes que combatieron a la guerrilla y el terrorismo marxistas. Quedan alrededor de 400, pues han muerto cien, pero cada día aumentan los "juicios de derechos humanos" que, atropellando el debido proceso, sustraen ilícitamente y por ya más de una década recursos fiscales. 

Pienso que la prevaricación con fines de lucro de los juicios de derechos humanos es el mayor atentado a la legalidad que se ha cometido en la historia del país. Fue agudizado por Sebastián Piñera, que tenía una legión de abogados de izquierda para perseguir militares y no tenía ninguno para apresar a los marxistas que intentaron derrocarlo mediante el golpe de 2019.

Entonces, por fortuna en Chile habrá, dentro de tres años, alternancia en el poder, pero hacia la derecha. Johannes Kaiser ha señalado que indultará a los presos políticos militares y privatizará Codelco, con cuyo precio se podrá pagar a sus dueños (todos los chilenos, la mitad de los cuales nunca ha tenido un millón de pesos), dos millones a cada uno. Y sólo para empezar.

Tal vez pueda ser más. Es una cifra prudencial. Y, por añadidura, el Estado mantiene una treintena de empresas que desarrollan negocios particulares. Bajo un régimen de "Estado Subsidiario" no tienen por qué estar en manos de la burocracia estatal. También serán privatizadas. Oportunamente se les irá anunciando a sus dueños, "todos los chilenos", cómo y cuándo recibirán el precio de las que se licite al mejor postor.

Será una oferta que el pueblo no podrá rechazar. Por tanto, habrá alternancia en el poder, pero hacia la derecha y desde un régimen que, en busca de acuerdos con la izquierda, no indulta ni privatiza. 

Tal nuevo régimen será perfectamente democrático y todos estaremos mejor: el Estado, más pequeño, será más eficiente y barato de financiar. Los particulares verán sus patrimonios aumentados. Chile, creciendo a un ritmo más de tres veces superior al actual, difícilmente va a volver a cambiar de conducción, porque el auge hará que haya menos envidiosos que en 1988, 1989 o 2021, cuando mayorías jubilosas de tarados celebraron haber matado a la "gallina de los huevos de oro".