miércoles, 1 de abril de 2026

SI JAIME GUZMÁN VIViERA

Seríamos un país mejor, pero tal vez no tan distinto.

Fue una sorpresa que resultara elegido senador en 1989, pues la Concertación llevaba en la misma circunscripción a dos grandes figuras: Andrés Zaldívar y Ricardo Lagos. El resultado fue doblemente inesperado: Zaldívar sacó más votos que Lagos y su lista, que se creía inderrotable, no dobló a la de la derecha, en la cual Guzmán aventajó por pocos votos a Miguel Otero. 

En un memorable foro televisivo, semanas antes, Lagos había desplegado toda su soberbia contra Guzmán, que le respondió sólo con ironía... y después lo dejó fuera del Senado. "La soberbia se paga en vida".

Si estuviera vivo, Sebastián Piñera no habría sido presidente respaldado por la derecha. La UDI jamás lo habría apoyado. Guzmán lo consideraba "nefasto" y así me lo dijo. Por consiguiente, no habría habido hoy 400 presos políticos militares (más cien fallecidos en cautiverio). De todos ellos Piñera fue el principal perseguidor (interpuso mil de un total de mil trescientas querellas prevaricatorias).

Probablemente el Partido Comunista estaría hoy fuera de la ley, como debería estarlo y lo está en la Unión Europea. Pues nuestra Constitución veda la existencia a colectividades dedicadas a promover la violencia. Antes Guzmán, en los años 80, consiguió del Tribunal Constitucional la declaración de inconstitucionalidad del Movimiento Demoçrático Popular que había organizado dicho partido. No pidió la inconstitucionalidad del PC mismo porque legalmente él no existía.

Si estuviera vivo jamás habría habido un consejo general de la UDI, en los '90, que acordara borrar de su Declaración de Principios el reconocimiento al legado del Gobierno Militar. Reconocimiento que había escrito Jaime de su puño y letra.

Si no hubiera sido asesinado, no habría existido en los '90 ningún "arrepentido" de la UDI pidiendo perdón por haber apoyado al régimen que rescató y reconstruyó a Chile. Es inimaginable que Joaquín Lavín, Hernán Larraín, Andrés Chadwick y otros "arrepentidos" se hubieran atrevido a pronunciar sus ridículos mea culpas públicos. Jaime los habría lapidado.

Hoy tendría 80 años. La UDI, si él viviera, sería la única derecha. Pues RN se esforzó siempre por ser "centroderecha" y buscadora de sonrisas del otro lado. Hoy no habría ni Partido Republicano, nacido de la decisión de José Antonio Kast de dejar la UDI debido a su izquierdización, ni Partido Nacional Libertario, nacido del éxodo de republicanos ante la inesperada adhesión de Kast al "Acuerdo por Chile" entre Piñera y Boric para una nueva Constitución.

Pero, si siguiera vivo, sería perfectamente verosímil una Presidencia de la República de José Antonio Kast. Hoy día Jaime sería un patriarca atentamente vigilante de que no hubiera desfallecimientos ni deserciones en la tarea de reconstruir un país mejor que el esquilmado por tantos años de izquierdismo paralizador.


lunes, 30 de marzo de 2026

"EL PROBLEMA ES EL ESTADO, ESTÚPIDO"

Puedo haber antes titulado igual otra columna. No tengo tiempo de verificarlo. Pero es el título que corresponde ahora. La frase deriva de la consigna que cambió la estrategia de Clinton en los años 90, cuando iba perdiendo frente a Bush padre: "It's the economy, stupid". Ése era el tema en que había que poner el acento. Se convirtió en un clásico universal. 

Hoy acá, ante el problema energético (y ante todos los demás) el responsable es el Estado y nadie parece darse cuenta.

Si la compra y venta de combustibles hubiera sido sin precios oficiales y en manos privadas, todo habría sido distinto y mejor. Para el gobierno de Kast, desde luego: el triunfo de éste en diciembre hizo bajar el dólar entre 10 y 15 por ciento. De cerca de $1.000 a que llegó a estar, a cerca de $800 a que llegó a bajar. Los privados habrían entonces bajado los precios a público equivalentemente. Pues los costos de producción en la economía (todo hay que transportarlo) habrían disminuido. Los salarios reales habrían podido comprar más. Bienestar general aumentado. Lo comenté en mi columna anterior.

Pero no pasó nada de eso porque el negocio está en manos del Estado. Burocrático, indiferente. Nadie puede buscar petróleo o gas en Chile sin su previa autorización. Y cuesta obtenerla. Y fija los precios. 

Y para producir hay que pedirle permiso y no lo da o lo demora.

A mí un municipio me cobró, sin notificarme, un derecho durante 16 años por una actividad que nunca ejercí. Le tuve que pagar varios millones porque, como yo nada sabía, se acumuló. Y para no seguir cobrándome me exige un "término de giro" que el mismo Estado no me da. Estoy citado a un juzgado de policía local por eso. Cuando el Estado te muerde, no te suelta. Kafkiano.

El otro día un buque oceanográfico alemán descubrió en el fondo marino, frente a la isla Santa María, enormes yacimientos gasíferos. Salió en  el diario. Nadie ha hecho nada, porque es una actividad monopolizada por el Estado. Si los privados hubieran podido trabajar en este sector, todo habría sido distinto. Si hubiera habido libre exploración y explotación de hidrocarburos, ya habría empresas privadas nacionales o extranjeras interesadas en el descubrimiento. El buque alemán no lo sabe, pero arriesga una multa.

El Estado no soluciona los problemas, los agrava. ¿Se han dado cuenta de lo que sucede en  su Poder Judicial? Escandaloso. Fuera de la ley. Una sucesión de trampas impunes para sustraer fondos fiscales de manera ilícita. A los jueces no les importa nada la ley. Ellos son el Estado en toda su expresión.

No tengo tiempo ni espacio para entrar en otros temas en que no soluciona el problema, sino que ES el problema y lo ahonda. Como en los permisos, el clima, la generación de energía, el transporte. 

Los funcionarios públicos ganan un 50 % más que en iguales cargos del sector privado. Por dificultar o procurar impedir que los privados produzcan las rentas con que se pagan las remuneraciones de ¡esos funcionarios! Es decir, los particulares financiamos a los que nos dificultan o no nos dejan producir las rentas ¡que los financian a ellos!

viernes, 27 de marzo de 2026

MONOPOLIO ESTATAL DEL PETRÓLEO

El petróleo es demasiado importante como para estar entregado a un monopolio estatal. Ese mercado debe abrirse a la libre exploración y explotación. Si las hubiera, sucedería lo mismo que en el cobre y la minería, donde hoy los mayores productores son privados, gracias a la Ley Minera del entonces ministro José Piñera. Pues originariamente el "dominio eminente" de los yacimientos era del Estado, según la Constitución de 1980. Esto había sido conseguido por algunos oficiales "estatistas" del entorno próximo del presidente Pinochet, pero no daba confianza a los privados.  

Hace 40 años estuve en Aberdeen, Escocia, para visitar pozos petroleros en el Mar del Norte. Por el mal tiempo los helicópteros no pudieron despegar. Me tuve que quedar conversando con algunos ejecutivos y les pregunté si habían explorado en Chile la existencia de petróleo. Me dijeron que sí, pero constreñidos a un rectángulo que les había permitido ENAP. Quedaron con la impresión de que había petróleo cerca, pero era demasiado engorroso y lento conseguir otro rectángulo de mar para buscarlo. Problemas del estatismo. 

Éste, además, se presta para el abuso político. Ello acaba de confirmarse: en diciembre, tras la elección presidencial, cayó el dólar en Chile desde cerca de $1.000 a $850 o menos.  Eso significaba que, en pesos, el petróleo se hacía 10 o 15 % más barato. ¿Por qué no fue aprovechado y consagrado por el gobierno de Boric? Porque la izquierda había perdido la elección y no quería entregarle gratis a Kast una "luna de miel" de menores precios, mayores salarios reales y más bienestar.

Al contrario, ENAP les subió el precio a los combustibles, si bien muy poco, alegando que habían encarecido en el mercado mundial. "Se quedaron con la plata". Porque los dólares para comprar los combustibles les costaban 10 o 15 % más baratos que antes y los vendían a mayor precio que antes.

Ahora yo creo que el estrecho de Ormuz se va a reabrir en unos días más, el petróleo va a bajar y, si ENAP no se queda de nuevo con la plata, los precios al consumidor también van a disminuir. Luego, los salarios reales van a remontar. Y la popularidad del gobierno también va a recuperarse.

Entonces debería darse la oportunidad de abrir a la competencia este mercado. Si ello sucede, más de alguien va a reconocer el acierto de los chinos, entre quienes la palabra "crisis" se escribe con dos símbolos: el del "peligro" y el de la "oportunidad". 

martes, 24 de marzo de 2026

DÉJÀ VU

Los cuatro años de este gobierno, el primero de derecha desde el de Augusto Pinochet, van a ser –ojalá-- parecidos al período 1986-90 de ese gobierno. Aunque no creo que las medidas liberalizadoras, privatizadoras y tributarias vayan a ser de la misma profundidad. Por ejemplo, el ministro de Hacienda Quiroz anuncia una rebaja del impuesto corporativo del 27 al 23 %. En 1986 el entonces ministro Büchi rebajó a 10 por ciento ese impuesto.

Los resultados son diferentes en uno u otro caso. En carta a El Mercurio de ayer el ingeniero y economista Jorge Claro Mimica expresa: “simulaciones razonables muestran que los proyectos rentables podrían aumentar en torno al 20% con una tasa de 23 % y hasta cerca de un 70 % con una tasa de 10 %”.

Eso hizo posible que Chile creciera 5,6 % en 1986, 6,5 % en 1987, 7,3 % en 1988 y 10,6 % en 1989, poniéndose a la cabeza del hemisferio.

En 1986 el desempleo era de 10,4 %, en 1987 de 9,6 %, en 1988 de 8 % y en 1989 de 7,1 % promedio, culminando en 5 % en enero de 1990. Cifras del Banco Central usadas en mi libro “Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990”.

Hubo entonces medidas muy valientes que no creo este gobierno se atreva a tomar, como privatizaciones aceleradas con posibilidad de pagarlas con papeles de la deuda externa a su valor nominal, cuando podían comprarse a una fracción de eso en los mercados bursátiles. O la congelación del salario mínimo obligatorio en 1985.

A quienes dicen que la disminución de impuestos va a traducirse en menores ingresos fiscales se les puede responder que el déficit presupuestario era de 6,3 % del PIB en 1985 y se redujo a 2,5 % del PIB en 1989.

¿Estaba contenta la mayoría en ese tiempo de enorme progreso material en todos los órdenes? No, porque la propaganda adversa era muy poderosa y sostenía que había cinco millones de pobres y eso no se podía tolerar. Y decían que el progreso era sólo para los más ricos y las reducciones tributarias los beneficiaban a ellos y no al grueso de la población. Pero entraron un millón de alumnos a las universidades, cuando ese mercado era todavía libre, cuyos padres no habían tenido posibilidad de acceder a la educación superior.

A posteriori todo el mundo concuerda en que el mejor período en la historia de Chile en lo económico, lo social y hasta lo político fue 1985-2015, “los mejores treinta años”. Se forjaron sobre la base de las medidas del último presidente de derecha y su ministro Büchi. Pero el primero perdió su reelección en 1988 (claro que mediando un "cohecho” norteamericano y europeo occidental de $2,5 millones de dólares en favor del No). Y en 1989 Büchi perdió ampliamente frente a Aylwin, que ya era Aylwin II y había olvidado todo lo que Aylwin I dijo e hizo para que un gobierno militar nos salvara de una "tiranía comunista" (sic).

Los pueblos, o sus mayorías, no son agradecidos. Más bien son “interesados”. También hoy. Preste oídos a las críticas del marxismo y la izquierda en general. Son las mismas que en 1985-90.  Y hace poco más de cuatro años el pueblo eligió a la némesis de Pinochet, que iba a repartir todo lo de los demás, y arrasó.

Y la prédica negativa ya ha hecho bajar seis puntos el apoyo a Kast. Déjâ vu.

 


domingo, 22 de marzo de 2026

PRESOS LIBRES Y JUECES PRESOS

La mayor y más evidente corrupción en el Chile actual se registra, y desde hace dos décadas, en el Poder Judicial. Concretamente, a raíz de los juicios sobre supuestas violaciones de derechos humanos. 

La Corte Suprema, las de Apelaciones y los ministros sumariantes de primera instancia han protagonizada la falsificación de la verdad y el atropello al derecho más descarados de la historia judicial chilena.

Esto ha sido denunciado reiteradamente, pero los medios de la corriente dominante han preferido mirar para otro lado y el grueso de la opinión pública, por eso, ni siquiera se ha enterado. Peor aún: merced a muy repetidas consignas falsas ("relato mata dato") la mayoría cree lo contrario.

Llegado un nuevo gobierno, hubo esperanzas de que esto cambiaría, porque el Presidente de la República tiene los atributos constitucionales y legales para hacerlo cambiar. Pero las señales apuntan a que todo seguirá igual. Y por una razón evidente: Kast incorporó preferentemente a sus equipos a la raíz del mal: los partidos de los gobiernos de Piñera. Pues ellos desataron la mayor parte de la persecución político-judicial prevaricatoria (prevaricación: fallar contra ley expresa y vigente) contra los uniformados. 

Antes de Piñera había 300 querellas comunistas y ninguna acogida. Piñera, sólo en su primer gobierno, presentó mil más. Han resultado 500 militares condenados, de los cuales cien han muerto tras las rejas.

Pero un libro puede cambiar la historia. Y dos pueden asegurar el cambio. El primero, Prevaricato, de Adolfo Paúl Latorre, reedición actualizada. Ahí están todas las denuncias de los delitos cometidos durante veinte años por jueces chilenos, "de capitán a paje": desde la Corte Suprema a los sumariantes de primera instancia.

Y luego, Condenas Sin Ley, Juicios Sin Garantías, del abogado penalista Jorge Eduardo Montero Mujica, aún no publicado y que estoy leyendo con admiración, porque no conozco otra obra jurídica nacional de tal rigor y erudición. 

Son 380 páginas que moralmente obligan al inmediato indulto de los 400 Presos Políticos Uniformados sobrevivientes y a la interposición de querellas ante las Fiscalías por prevaricación reiterada, dirigidas contra los actuales y pasados ministros sumariantes y de las Cortes.

Adicionalmente, el Presidente Kast debería denunciar (poner término) al Tratado que nos vincula a la Corte Interamericana de DD. HH. que, a su turno, ha quebrantado su propio estatuto, como bien prueba Montero Mujica. 

Y si Kast no lo hace, lo hará Johannes Kaiser en cuatro años más.

jueves, 19 de marzo de 2026

CONTRADICCIÓN VITAL

Soy optimista acerca de cómo le va a ir a este gobierno en lo económico. Es tal la cantidad de "grasa" acumulada en el Estado socialista forjado por seis gobiernos del No, que con pocas medidas se puede sanear el déficit presupuestario en  un tiempo razonable y dejar al país en pie para repetir los segundos mejores 30 años de su historia.

Un estudio dado a conocer por La Tercera del 20 de noviembre de 2021 y que nadie ha objetado hasta hoy revela que la remuneración media en el sector público era de $964.000, mientras en el mercado era de $635.000. Multiplique la diferencia por 1.250.000 funcionarios que hay en Chile y tendrá una idea de la magnitud del derroche burocrático socialista.

José Antonio Kast dijo que se proponía reducir en US$6 mil millones el gasto público. La izquierda protestó, asegurando que entonces iba a reducir "los derechos sociales". Pero un solo dato permite saber que se puede reducir más del doble de aquella cifra sin tocar los derechos sociales: en La Tercera de hoy, p. 22, se señala que el fisco retendrá las devoluciones de exceso de impuesto a la renta a los deudores morosos del CAE que dejaron de pagarlo, siendo individuos de altos ingresos. E informa que la deuda morosa del CAE asciende a 14 mil millones de dólares, más del doble que la reducción de gastos anunciada por Kast. Pero luego he visto un video del ministro de Hacienda diciendo que la deuda del CAE es de US$20 millones. Él debe saber mejor. Pero de que hay mucha "grasa", la hay.

Caso típico: un diputado del Frente Amplio, que goza de alta renta y subidos reembolsos de gasto, debía el año pasado $30 millones del CAE.

Se trata de 150 mil personas que recibieron un préstamo para financiar sus estudios universitarios y que, habiendo recibido el mayor "capital humano" y teniendo altas rentas, están morosas.

Pero el presente económico promisorio se ve ensombrecido por una mancha moral: los 400 presos políticos militares ilegalmente privados de libertad. Eso no admite espera. Hay una completa corrupción del sistema penal en materia de derechos humanos. Es de larga data. Pero la idea de un indulto es rechazada por el 59 %, según la encuesta CADEM.

Y además hay una contradicción vital, política, dentro del gobierno: el piñerismo domina allí. Y el principal promotor de los juicios ilegales contra militares fue Sebastián Piñera: presentó tres de cada cuatro querellas prevaricatorias que terminaron en condenas.

Sugiero al presidente que lea, cuando aparezca, la obra del penalista Jorge Eduardo Montero Mujica, "Condenas Sin Ley. Juicios Sin Garantías". Son sólo 380 páginas y "ahí está todo". Y que después  decida en conciencia y conforme a la legalidad vigente.

lunes, 16 de marzo de 2026

PERSONALIDAD

Cuando el presidente Pinochet entregó el mando a su sucesor, Patricio Aylwin, una de las razones por las cuales el país estaba pacificado y en orden ese 11 de marzo de 1990 era que mantenía a cerca de mil violentistas presos y las asociaciones ilícitas terroristas MIR y FPMR habían, por eso, dejado de operar. Pero Aylwin los indultó a todos.

Pues en 1990 había un partido (de facto) con personalidad: el comunista. No tenía personalidad jurídica, porque su conglomerado, el MDP, había sido declarado inconstitucional, logro personal de Jaime Guzmán. Pero los comunistas participaban en la vida pública y repetían consignas de las que muchos, aun no siendo comunistas, se hacían eco, lo que sigue ocurriendo hasta hoy. Tienen muchas "antenas repetidoras". 

Aylwin, a través de su hermano Andrés, muy de izquierda, había recibido el recado comunista: "O indulta a todos nuestros presos o le haremos la vida imposible, porque, usted sabe, tenemos armas 'por si las moscas'". Aylwin "entendió" e indultó a los casi mil terroristas presos. Casi nadie dijo nada., porque el mundo no comunista es así, sumiso. Salvo Jaime Guzmán, pero entonces los comunistas lo mataron.

Hoy hay cerca de 400 presos políticos militares (PPM) en Punta Peuco, Colina 1, Centro de Detención Femenino y otros recintos menores a lo largo del país. Están ilegal e inmoralmente privados de libertad sobre la base de una mentira: por tener secuestradas personas. Un ardid de los jueces de izquierda para burlar la amnistía y la prescripción. 

Por consiguiente, si el presidente Kast los indulta nadie tiene nada qué decir, no sólo porque tiene la facultad sino porque todo el mundo sabe que, legalmente, son ciudadanos inocentes ilícitamente privadas de libertad, pues nunca ha existido ningún "secuestrado permanente" en ninguna parte.

Antes, en la historia del país, siempre se respetaron la amnistía y la prescripción (precedentes: la matanza del Seguro Obrero en 1938 y la  revolución de 1891).

Pero hoy el comunismo se ha enseñoreado del Poder Judicial y por eso éste prevarica sin miedo y se ha condenado ilegalmente a los militares, desconociéndoles las leyes de amnistía y prescripción. Lo notable ha sido que, entretanto, miles de extremistas de izquierda se han beneficiado de la amnistía. 

¿Por qué pasa todo esto? Por la "personalidad" de los comunistas, que los hace más temibles que los militares. Los comunistas harán cualquier cosa para liberar a camaradas presos; los militares nada. Y por afán de lucro, porque los jueces prevaricadores asignan suculentas indemnizaciones de cargo fiscal cada vez que condenan por secuestro inexistente a un militar.

Pero como la primera obligación de un jefe de estado es respetar y hacer respetar la ley, él sí puede poner remedio, aunque muy tardío, a la increíble injusticia cometida. 

¿Y los comunistas y su "personalidad"? Van a mentir y decir a los cuatro vientos que se ha liberado a "violadores de derechos humanos", cuando sólo son, en realidad, víctimas a las cuales se les ha violado su derecho humano a un debido proceso. 

Lamentablemente, ya por 36 años en Chile prevalecen las consignas comunistas por sobre la legalidad.

Además, los jueces les imputan el secuestro a militares que, como funcionarios públicos que eran, no lo pudieron cometer. Pues el código tipifica ese delito sólo en el caso de los particulares. Y ninguno de los presos actuó como particular al recibir la orden de combatir a asociaciones ilícitas como el MIR, el FPMR y similares.

El inventor de la artimaña del "secuestro permanente" confesó ante una teleaudiencia de millones, delante de mí, en 2015, programa El Informante de TVN, conducido por Juan Manuel Astorga, que él "fingía" el delito: "es una ficción jurídica", dijo textualmente. Añadió: "No estoy diciendo que ésa haya sido la realidad". Una manera elegante de confesar: "mentí". Porque el juez debe "probar" el delito para derrotar la presunción de inocencia a que todo ciudadano tiene derecho.

El presidente Kast debería, por consiguiente y por obligación legal de hacer cumplir la ley, indultar a todos los PPM. Si no lo hace es solo ante la "personalidad" amenazadora del comunismo. 

Para efectos históricos y políticos, José Antonio Kast tendrá que elegir si quiere parecerse más ante la posteridad a Patricio Aylwin o a Augusto Pinochet. Mientras no indulte a los presos políticos militares se estará pareciendo más al primero. Pero cuando por fin se sepa la verdad histórica ta ¿siglo XXII?) eso no va a ser bueno para él.