domingo, 15 de mayo de 2022

¡Váyanse a la Punta del Cerro!

Una amiga, otrora piñerista y actual entreguista, que ha dejado de leerme porque, dice, yo insisto en mencionar a Pinochet como un libertador y en decir que si gana el Rechazo hay que seguir con la Constitución del 80, me ha confesado que todos los taxistas con que habla, en sus diarios desplazamientos derivados de su trabajo, le dicen que se necesita otro Pinochet.

--Por supuesto-- le he replicado-- pues los taxistas son voceros del sentido común y saben que lo que más le urge a Chile hoy es recobrar el orden, restablecer la legalidad ("rule of law", mal traducido como "estado de derecho") y una economía libre, fundada en disminuir el tamaño del Estado, respetar el derecho de propiedad y la subsidiariedad. 

Rasgos que caracterizaron al gobierno de Pinochet, el más exitoso de nuestra historia en términos de los cambios positivos que introdujo y de los desafíos económicos y armados internos y externos que superó. Y además procuró respetar y hacer respetar los derechos humanos, cosa que puedo probar fácilmente, pero por sostener la cual me echaron de un programa del Canal 13 (cuyo dueño pidió perdón a la audiencia por haberme convidado) y me aplicaron censura previa en la Revista del Abogado (usted puede leer el artículo censurado retrocediendo al 27 de marzo de 2015 en este blog).

Lo que yo sostengo lo repudia violentamente la izquierda, no lo comparte el centro y no se atreve a decirlo la derecha, parte de la cual, además, sobre todo la de menor edad, tampoco lo cree, pues ha comprado las consignas mentirosas de la izquierda.

Este blog, donde he mantenido siempre la misma línea, últimamente ha disminuido su número de lectores a la mitad, en la cual, sin embargo, se han quedado los más opuestos a mis ideas, supongo que para poder seguir contradiciéndome y/o insultándome en sus comentarios. Pero yo nunca he condicionado lo que escribo al número de seguidores, sino sólo a lo que realmente opino.

Y opino que Chile nunca ha sido más libre y democrático que bajo la Constitución actual. Mientras ella rigió sin cortapisas The Economist situó al país entre las "democracias plenas". Cuando sobrevino el actual "parlamentarismo de facto", nos rebajó a "democracia defectuosa". Luego, hay que restablecer la normalidad legal para recobrar nuestra democracia, perseguir la delincuencia y garantizar el orden. Y pese a que los contribuyentes financiamos caras y bien equipadas fuerzas para mantener la paz interna, los políticos actuales no se atreven a usarlas y reina el delito. ¡Que nos devuelvan la plata!

Chile nunca ha mejorado más en términos de orden interno, riqueza material, estabilidad política y superación de la pobreza que bajo la Constitución de 1980. Esto es objetivo y perfectamente comprobable. ¿Cómo podría yo estar de acuerdo en reemplazarla, sólo porque me amenazan con la violencia si no lo hago? ¿O porque dejan de leer este blog?

¿Por qué si, a través de la violencia ilegal y el parlamentarismo de facto, se ha llegado a un "plebiscito de salida" que (¡sorpresa general!) el Rechazo va a ganar, yo debería, sin embargo, opinar que hay que cambiar la Carta de todas maneras? La mayoría popular va a decir que no y yo, partidario de esa Carta ¿debo insistir en cambiarla? ¿Me creen imbécil? Porque sólo los imbéciles se meten a "arreglar" lo que anda bien. Sobre todo si la mayoría tampoco quiere "arreglarlo".

¡Váyanse a la punta del cerro!

viernes, 13 de mayo de 2022

Incertezas 2, Incertidumbre 1

Iba a escribir acerca de cómo miente la Corte Suprema, cómo atropella las leyes y condena a inocentes, pero leí "El Mercurio" y resolví cambiar de tema.

Hernán Büchi ha hecho enormes contribuciones al país y de alguna manera comparte con Augusto Pinochet, la Junta y Sergio de Castro la honra de ser padres de nuestra actual (todavía) sociedad libre. Pero también ha hecho contribuciones al idioma: hace muchos años (1989) incorporó el concepto de "contradicción vital", representado por la incompatibilidad de personalidades como la suya con la de Sebastián Piñera; y el año pasado incorporó el término "incerteza" al dar las razones por las cuales se iba a vivir a su ancestral Suiza. Todos los que habíamos dicho siempre "incertidumbre" fuimos inmediatamente al diccionario a ver si "incerteza" estaba dentro del idioma y comprobamos que sí, que está aceptada por la Academia. Y la innovación de Büchi prendió tanto que hoy el primer editorial de "El Mercurio" dice dos veces "incerteza" y una sola "incertidumbre", para describir lo que sucede en Chile.

Si ustedes retroceden una página desde el primer editorial de hoy se encontrarán con un artículo del gerente de la Clínica Alemana, Cristián Piera, donde dice que las listas de espera en la salud pública son las más largas de la historia, "según reconoce la autoridad." Y añade que en EE. UU. el gasto por persona en salud es de 9 mil dólares al año, mientras en Chile es de mil 402 dólares, es decir, menos de la sexta parte. Pero allá el promedio de vida ha retrocedido a 77 años y acá ha aumentado a 80 años. Entonces, ¡tres hurras por el sistema privado chileno de salud, que no tiene listas de espera y aumenta la expectativa de vida! Pero no, la nueva Constitución va a suprimir el sistema privado y todos sa van a tener que ir al público para alargar más sus listas de espera ya más largas de la historia. ¿Están locos los chilenos? La mayoría sí, pero están cambiando, volviendo en sí, según veremos.

Precisamente el Rechazo a la nueva Constitución y su estatización de la salud, entre otras razones, se explica porque la mayoría está volviendo en sí.

No obstante, hasta la UDI, como señala el primer editorial citado, dice que la actual Constitución "está muerta". Pero ¿qué le pasa a la UDI? Que desde el asesinato de Jaime Guzmán ya nunca volvió a ser la misma. Ahora es entreguista.

Anoche vi en el canal nacional a Matías del Río entrevistando a un economista de izquierda, Sebastián Edwards, que también vive fuera, en los EE. UU., diciendo también que la Constitución y el sistema neoliberal, que nos da más años de vida que allá y todo, "están muertos". Pero ¡cómo lo mata también, si gastamos un sexto que los norteamericanos en salud y vivimos más! 

¿Esta entregada la UDI? ¿Está perdido Edwards? Both. A lo primero sí y a lo segundo también. Es que la UDI perdió su temple, es decir, se rinde ante un adversario al que va a ganar. Y Edwards es de izquierda, usted sabe, esa receta que no ha funcionado en ninguna parte.

Lo peor es que en la derecha hoy casi todos son entreguistas, porque creen que hay que cambiar el país más exitoso de América Latina y uno de los más exitosos del mundo porque la izquierda, y en particular los comunistas, que mataron a Guzmán, lo piden. ¿O será que "better red than dead"? 

En todo caso, "Imbéciles", como titulé un blog muy leído del 28 de abril de 2020, que les recomiendo consultar o volver a leer.

martes, 10 de mayo de 2022

Entregarse Hasta Que Duela

La centroderecha, representada por Chile Vamos, es tan entreguista que ahora  parece desesperada porque en el plebiscito de salida puede ganar el Rechazo. 

Ayer vi en "El Mercurio" una carta de Juan Ignacio Piña, abogado centroderechista, declarándose preocupado porque no hay "un itinerario" para saber qué hacer si sucede algo tan terrible. 

Inmediatamente mandé otra (no apareció hoy) diciendo: "Señor Director: La carta de Juan Ignacio Piña da una voz de alarma porque todavía no se traza el itinerario del camino a seguir en caso de que gane la opción Rechazo. Lo encuentro inexplicable: Chile ha vivido desde 1981 los mejores años de su historia, hasta el 18 de octubre de 2019, bajo la Constitución actual, que será la que continuará imperando si gana el Rechazo. El itinerario futuro es obvio. Lo que el país debe preparar es cómo vivir la total incertidumbre y el máximo trastorno nacional que significaría el triunfo de la opción Apruebo."

Hoy se informa que los entreguistas de Chile Vamos se están reuniendo con los socialistas para analizar cómo, si gana el Rechazo, puede hacerse lo que ÉSTOS quieren. ¡Están buscando una fórmula para que el Apruebo salga ganancioso, después de haber perdido! Parece que quieren repetir plebiscitos hasta que en alguno gane, por fin, el Apruebo.

Con esta centroderecha ¿quién necesita una izquierda? ¿Y la derecha-derecha? No existe. Lo más parecido a ella era el Partido Republicano, pero hace poco su presidente, Rojo Edwards, también se entregó y propuso una "tercera vía" para el plebiscito de salida, porque también parece temer el triunfo del Rechazo. 

El único columnista-no-entreguista en los medios es, paradójicamente, un ex comunista, Sergio Muñoz Riveros, que dice categórico en "El Mercurio": "Y será mejor no alentar malentendidos con la afirmación de que la Constitución vigente quedó superada o 'murió' en el plebiscito de entrada. Es como decir que no tenemos Constitución. O que el Presidente y el Congreso recién elegidos son ilegítimos. El texto vigente no ha sido derogado en el terreno firme que pisamos. Tenemos que actuar de acuerdo a esa legalidad incluso para cambiarla".

A todo esto ¿es o ha sido tan terrible la Constitución actual, que seguirá rigiendo si triunfa el Rechazo? Veamos (cifras publicadas por Axel Kaiser): la inflación bajó de 31,2 % en 1980 a menos de 5 % en 2000; el ingreso per cápita se multiplicó por cuatro y llegó a ser el más alto de América Latina; la pobreza cayó de 45 % a 8% ; en 1980 el 27 % tenía TV y en 2014 el 97 %; refrigeradores: el 49 % pasó a 96 %; lavadoras: de 35 % a 93 %; autos: de 18 % a 48 %; la esperanza de vida subió de 69 a 79 años; el hacinamiento bajó del 56 % al 17 %; la clase media aumentó del 23,7 % al 64,3 % (2015), según el Banco Mundial; la pobreza extrema cayó del 34,5 % al 2,5 %; el acceso a la educación superior se multiplicó por 5 y el del quintil más bajo por ocho; entre 1996 a 2015 el ingreso del diez por ciento más rico aumentó 30% y el del 10 % más pobre en 145 %; el índice de desigualdad de Gini bajó de 52,1 en 1990 a 47,6 en 2015; la diferencia de ingreso entre el 10 % más rico y el 40 % más pobre se redujo de 14,8 a 10,8 veces y un estudio de la OCDE determinó que Chile era el país con mayor movilidad social (tránsito de pobre a rico) de ese grupo de naciones. Y bajo la Constitución de 1980 llegamos a ser el país con el Indice de Desarrollo Humano más alto de América Latina. Frente a todo eso los marxistas, socialistas y entreguistas de centroderecha parecen buscar la fórmula para que no siga sucediendo. 

¿Alternativa? Una nueva UP, supongo. Boric admira a Allende, que nos puso a la zaga de América Latina, con la mayor inflación del mundo, harina para pocos días más (el mismo dixit) y al borde de una guerra civil que nos cueste 500 mil muertos (cálculo del general Prats) o hasta un millón (cálculo del comandante Pepe comunicado a Nena Ossa).

¿Seremos?

sábado, 7 de mayo de 2022

Ejemplo de Ex Comunista

El entreguismo de Piñera le dio el triunfo a la insurrección de extrema izquierda y el país está pagando y pagará las consecuencias. Por suerte la gente se ha ido dando cuenta de que el gobierno y su Convención conducen a Chile a un desastre, llevado a su máxima peligrosidad por la propuesta de nueva Constitución, que en caso de aplicarse desmantelaría la nación que bajo el imperio de la Constitución de la Libertad llegó al primer lugar de América Latina y consumó el "milagro chileno", mundialmente admirado.

La experiencia indica que si hubo un Piñera fue porque toda una clase dirigente se entregó al adversario ideológico y, por cobardía, rindió culto a las concesiones hacia la izquierda. Y sobrevino el suicidio colectivo.

Ahora, pese a que el pueblo aparece en todas las encuestas mayoritariamente consciente y convencido de que la Covención Constitucional llevaría a la patria al despeñadero, los entreguistas de siempre insisten en no parar de entregarse y ¡ni siquiera quieren aceptar el triunfo inminente!. Proponen toda suerte de martingalas para apaciguar al adversario derrotado: "rechazar para reformar", "reconocer que la Constitución de 1980 está muerta", "elegir un nueva Convención de hombres (y mujeres, por cierto) 'buenos'", "buscar una tercera vía"...

Hoy quiero destacar que nos da un ejemplo de claridad, definición y firmeza un intelectual ex comunista, que escribe frecuentemente en "El Mercurio" y "La Tercera". Se llama Sergio Muñoz Riveros y hoy dice en el primero: "Como está a la vista, Chile no se dejará refundar. (...) No hay que elegir otra Convención. Ya fue suficiente con una. Y será mejor no alentar malentendidos con la afirmación de que la Constitución vigente quedó superada o 'murió' en el plebiscito de entrada. Es como decir que no tenemos Constitución. O que el Presidente y el Congreso recién elegidos son ilegítimos. El texto vigente no ha sido derogado en el terreno firme que pisamos. Tenemos que actuar de acuerdo a esa legalidad incluso para cambiarla".

No es la extrema derecha, no es un duro, no es un pinochetista ultra: es uno que fue comunista y "ha visto la luz", por lo cual ha quedado, sin proponérselo, a la derecha de los entreguistas, cuya tradicional miopía y/o cobardía les impide ver esa misma realidad.   

  

viernes, 6 de mayo de 2022

Estamos Bien los Duros

Los de la derecha dura pinochetista y partidaria del Rechazo, a la que pertenezco, estamos bien, porque la opinión pública, según todas las encuestas, está por mantener la Constitución de 1980, lo que representa un triunfo para nosotros.

Pero el entreguismo, que es un mal endémico en la derecha, está desorientado y discurre las más variadas fórmulas para complacer a la izquierda, inminentemente derrotada, a la cual pese a ello teme y rinde culto. Pues ésta no se resigna a su derrota. Así, muertos de miedo, los entreguistas discurren mil y una fórmulas para complacer al adversario: una "tercera vía" en el plebiscito, abrir una opción al proyecto de Bachelet, crear una instancia obligatoria de nueva Constitución, redactada esta vez por una "comisión de hombres buenos" o estipular que el Congreso reciba un mandato plebiscitario de forjar una nueva Carta. 

No se resignan a continuar tranquilos, por voluntad electoral, bajo la Constitución más exitosa y más popularmente ratificada de nuestra vida independiente (90,25% obtuvo en el plebiscito ratificatorio de 1989). Y además consolidada en la práctica, pues nos ha dado reales libertad y democracia y brindado los mejores años de la historia de Chile en términos de progreso material y paz social (hasta la insurrección de 2019). Según el escalafón de The Economist, éramos "democracia plena". Obviamente, después del 18 de octubre de ese año nos degradaron a "democracia defectuosa".

No sé dónde nos situará ahora ese escalafón, dada la revolución violenta que se ha agudizado en el país, la cual Boric, en un twit de anteayer, declaró encabezar, invitando a los inmigrantes a sumarse al alzamiento. Pero él mismo bajó abruptamente ese twit a media mañana, lo que algunos atribuyen a que se tomó la primera pastilla de las que le tienen prescrita para tratar su condición.

En general, en la derecha dura y no entreguista siempre nos ha ido bien, pese a lo cual el grueso del "sector" no nos sigue. Recuerdo, bajo el gobierno militar, cuando el general Leigh, ni más ni menos, se entregó al otro bando y declaró en 1977 que la Junta debía irse cuanto antes. Eso sirvió para generar una consulta popular en que el gobierno recibió el apoyo del 77,47% y el que debió irse cuanto antes fue el entreguista.

Después, en 1982 y bajo "la crisis de la deuda" y la insurrección comunista del FPMR, iban a almorzar a El Mercurio ex parlamentarios entreguistas del Partido Nacional, a decirnos que debíamos preparar una "cancha de aterrizaje" para el caso de que cayera el gobierno militar, porque en ese caso nos iban a "colgar de los faroles". Esta expresión de pánico era muy usada por el entreguismo de entonces.

Más adelante, cuando el FPMR comunista desató el grueso de su violencia armada, perpetró más de 27 estallidos insurreccionales (que Pinochet sofocaba en un día o dos) y oscurecía al país con sus bombas a torres de alta tensión, los entreguistas entraron en aún mayor pánico y se organizaron, reclutando al Cardenal Fresno y prepararando un "Acuerdo Nacional" para la salida de los militares antes de tiempo. "Supongo que estarás con el Acuerdo", me decía una distinguida periodista de derecha que no me conocía bien. Pero Pinochet sólo recibió al Cardenal tres años después, en 1985, y cuando éste quiso pasarle el texto, aquel se lo volvió a introducir, con una sonrisa, en la bocamanga de su sotana, junto con darle un regalo navideño. Y del Acuerdo Nacional nunca más se supo.

Después los opositores, unidos en la Concertación y ensoberbecidos, dijeron que no aceptaban la Constitución de 1980, pero el gobierno simplemente abrió los registros electorales para el plebiscito presidencial y las elecciones consiguientes y la gente fue masivamente a inscribirse. Entonces la Concertación humildemente negoció, aceptó la Constitución y también mandó a su gente a inscribirse.

Y después no sólo se resignaron a la Carta Fundamental, sino al modelo de economía libre que había hecho famoso en el mundo al "milagro chileno". Eran los tiempos en que Joaquín Lavín, todavía en la derecha, escribía "Adiós, América Latina" y la UDI superaba electoralmente en los 90 a la RN entreguista de Piñera y Allamand.

Hoy ni siquiera un triunfo del Apruebo nos arredraría a los duros de derecha, porque sabemos que "más temprano que tarde", como decía Allende, el propio pueblo se va a poner duro y va llamar, mil días después o incluso antes si hay peligro de hambre ("queda harina para pocos días más"  decía el mismo Allende en El Mercurio del 07.09.73) a que Alguien ponga orden, como en 1973. Y Alguien lo oirá.

martes, 3 de mayo de 2022

+ AFP

¡Entreguistas de derecha, por favor dejen de hacer concesiones, porque vamos ganando! Es el colmo: hasta el Rojo Edwards, del Partido Republicano, que era el más firme, propone una "tercera vía" para que el derrotado Apruebo salve la cara. Parece un entreguista más de Chile Vamos. ¿Para qué? ¡Si el Rechazo a secas va a ganar lejos, dicen todas las encuestas! Y, en el peor de los casos, si no ganara y triunfara el Apruebo, eso desataría tal caos en el país que igualmente las mayorías pedirían, como el '73, echarlos a todos. Por favor no hagan más concesiones.

Lo que antes sucedía era que estábamos tan perdidos que una mayoría clamaba "¡No + AFP!" y era creída por casi todos. Pero de pronto, milagrosmente, la mayoría vio la luz y se convenció de que lo mejor que habían tenido los trabajadores eran las AFP. Pues hasta la China Comunista, que es económicamente capitalista, está instalando el régimen de AFP. Su sistema de reparto, como el que el Apruebo quiere reinstalar acá, está en crisis debido a que los viejos pasivos son cada vez más y los jóvenes activos cada vez menos, por lo que han decidido permitir cuentas individuales de ahorro previsional, como el chileno. Seguramente se han enterado de que en nuestro país, por cada peso que uno cotiza en su cuenta individual, la AFP le ha depositado dos a lo largo de los años, provenientes de una buena rentabilidad. 

Por supuesto, hasta hace poco casi ningún chileno se había dado cuenta de ello, pues acá la mayoría carece de buena información y sólo oye y repite consignas socialistas y comunistas falsas. Ellas sostenían que las AFP "se robaban la plata", siendo que no era así. Aunque hubieran querido robársela, no habrían podido, porque la Superintendencia de AFP las habría pillado. 

La actual ministra del Trabajo, Jeanette Jara, le dijo el otro día a Constanza Santa María, en TVN, que la razón por la cual los chilenos querían retirar sus fondos previsionales era para impedir que las AFP se los robaran, cuando todo el mundo sabe que es el temor a que el gobierno de la sita Jeanette se los escamotee. Pues por algo la Convención Constitucional, dominada por partidarios del gobierno de la sita Jeanette, rechazó en comisiones la propuesta que garantizaba la no expropiación de esos fondos.

Verdaderamente notable es la paradoja de que la masa de población que apoyaba 78 % a 22% el Apruebo, entre otras razones, por creer la consigna "NO + AFP" (que todavía adorna los pupitres de los parlamentarios de izquierda en el Congreso), ahora se ha percatado de que los fondos de los trabajadores no sólo están ahí y son de ellos, sino que se han multiplicado. 

El país se lo debe a Pamela Jiles y su idea inmensamente popular, pero socialmente nefasta, de que los trabajadores pudieran retirar fondos de las AFP.. Con eso Pamela llegó a estar transitoriamente a la cabeza de los presidenciables. Matar la gallina de los huevos de oro parecía una excelente idea y, además. era un trampolín para llegar a La Moneda. Tanto que el retiro de fondos tenía el apoyo del 86 % de la opinión pública, según las encuestas.

Pero eso produjo un vuelco inesperado: los trabajadores se preguntaron "pero ¿no nos habían convencido de que las AFP se habían robado la plata?" ¡Y resultaba que estaba ahí, la consigna no era verdad! Más aún, por cada peso que ellos habán cotizado, las AFP les habían abonado otros dos en sus cuentas. Y entonces vinieron uno, dos y tres retiros. Muchos se quedaron sin fondos, pero aquellos que todavía los tenían vieron que la buena administración ¡recuperaba! buena parte de lo retirado, en poco tiempo. Y ahora, tal como los comunistas chinos, la mayoría de los trabajadores chilenos quieren "+ AFP" y no quieren saber nada del Apruebo ni de su representante Boric, ambos en caída libre en las encuestas. 

Los únicos que no se han dado cuenta de nada son los millenials, que siguen votando por ambos. Pero el resto del país comprende que la juventud es una enfermedad que se quita con el tiempo. Y además, afortunadamente, los más jóvenes solos ya no deciden elecciones ni plebiscitos.

Díganme si no hay razones para pensar que todo ha sido otro milagro de la Patrona de Chile. 

sábado, 30 de abril de 2022

Más Fatal Entreguismo

El entreguismo de la derecha ha sido fatal para la suerte del país, cuya "república en forma" fue fundada por la derecha en el siglo XIX, salvada por la derecha en el siglo XX (pues el de Pinochet fue un régimen de derecha, qué duda cabe) y entregado a la civilidad en 1990 pacificado, a la cabeza del crecimiento de América Latina y sin conflicto mapuche. 

Pinochet nunca fue entreguista, pero la derecha que lo sucedió sí lo era y es, lamentablemente. Ése es el problema. Si no lo fuera jamás habría gobernado un Piñera, porque Piñera, que no es de derecha, es producto del entreguismo. Sin él no estaríamos donde estamos, al borde del colapso de la nacionalidad (¿saben ustedes cuántas veces se dice "nación chilena" en el texto ya aprobado por el pleno de la Convención? Ninguna (aporte de la convencional Katherine Montealegre). Ahí puede estarse escribiendo el último capítulo de la Historia de Chile propiamente tal. Gracias al entreguismo.

Hoy un buen columnista de derecha de "El Mercurio", Gerardo Varela, hace un recuento de los 60 y los 70 y termina el párrafo así: "Después vino Pinochet y la tragedia conocida". ¿Tragedia? ¿Conocida de quién? ¿Dónde estudió historia, en los textos de Baradit? Pues Pinochet pacificó el país. Habiendo en 1973 más de veinte  mil guerrilleros confesos y la perspectiva de una guerra civil con 500 mil muertos (memorias de Prats) y hasta un millón (declaración del comandante Pepe a la periodista Nena Ossa), la intervención militar costó apenas 3.097 bajas. Y el 58 % de las mismas (1.823) cayó entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973, con el aplauso de Frei y Aylwin y el beneplácito mayoritario. 

Y después Chile vivió uno de los períodos más pacíficos de su historia, ése fue el fruto de "la tragedia de Pinochet". Hasta que a comienzos de los '80 ingresó la guerrilla del FPMR con amplio apoyo de la URSS, Cuba, Alemania Oriental y otros países tras la Cortina de Hierro. Entre 1983 y 1987 le hicieron 27 estallidos insurreccionales al presidente constitucional Augusto Pinochet, que los sofocó todos en uno o dos días, hasta derrotar completamente al terrorismo, el que en 1990 estaba aniquilado. Es decir, "la tragedia de Pinochet" culminó entregando un país a la cabeza del crecimiento de América Latina, de nuevo pacificado, con el terrorismo de extrema izquierda derrotado, bajo una Constitución que garantizaba la libertad y la democracia y sin conflicto mapuche ni de ninguna otra índole. ¡Cuánto daría Chile actual por "sufrir" otra "tragedia" como ésa!

¿De dónde deriva el entreguismo? De que se ha dejado "contar el cuento" a la extrema izquierda. Y la derecha ha terminado por creérselo y, peor, repetirlo, siendo que es falso. Yo escribí la "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" refiriendo la verdad. Nunca un medio de derecha la ha siquiera comentado ni mencionado, para no decir promovido. 

El historiador inglés Paul Johnson, reconociendo que las que llama "élites habladoras" del mundo condenan a Pinochet porque "han comprado" el asesinato de su imagen por parte del KGB y los repetidores de falsedades, considera al ex presidente como uno de los "héroes" de la historia de la Humanidad porque, dice, "yo conozco los hechos".

Hoy vi un video de ocupantes ilegales de un fundo en la Araucanía, que se saben impunes, conminando al dueño a irse de su propiedad "o los weichafes lo van a echar". Ése es el fruto del entreguismo: que hay que entregar ya la legítima propiedad a usurpadores ilegales impunes. Hoy en "Hace 50 años" de "El Mercurio" se reproduce un discurso de Allende de 1972 donde incita a los trabajadores a tomarse las empresas, lo que luego hicieron y fue el comienzo del fin del gobierno de aquél. Está pasando de nuevo, por ahora en el campo.

Las palabras tienen consecuencias. Los entreguistas no saben medirlas y siguen repitiéndolas con el país al borde del abismo, tildando de "tragedia" lo que ya una vez fue su salvación. "Júpiter confunde a los que quiere perder".