Cuando ayer vi en El Mercurio, el principal diario del país, el recuento de las transmisiones del mando presidencial en nuestra historia, en el cual no figuraba la de Augusto Pinochet a Patricio Aylwin en 1990, supe que la teoría de Gramsci había triunfado en Chile.
Antonio Gramsci fue un intelectual socialista italiano de los años 30 y sostenía que la revolución debía triunfar apoderándose de todos los centros de educación y opinión del país, más que basándose en la lucha armada. Pero a veces ambas vías van de la mano. Por ejemplo, hace veinte años o más fui al famoso Café Torres de la Alameda a comer uno de sus proverbiales churrascos, y vi que, como parte de la decoración del local, en una pared estaba la lista completa de los presidentes de Chile, pero entre 1973 y 1990 no figuraba ninguno, tal como ayer en El Mercurio.
En la columna que entonces mantenía en éste llamé la atención sobre la omisión del Torres. Entonces una periodista de La Segunda se interesó en el tema e hizo una crónica al respecto. Refería que había ido a inquirirle al encargado o gerente del local por su razón para excluir a la presidencia de Pinochet. Y el personaje lc respondió que habían entrado unos jóvenes, solicitando hablar con él, y le habían dicho que si no suprimía a Pinochet del listado mural le incendiarían el local. Y él entonces, decidió precaverse contra ese peligro de incendio y borrar a Pinochet de la nómina mural. Puro sentido común. Sus clientes van ahí por la calidad de las comidas y no por el rigor histórico. Una combinación de las estrategias de Gramsci con las de Lenin, Stalin o Castro.
Pero en El Mercurio ha operado la del primero. Lo mismo en otros medios. También en la educación, entregada a profesores de izquierda que enseñan la versión marxista de la historia de Chile.
Di a conocer la omisión gramsciana de El Mercurio en un twitter y entre los comentarios hubo uno del exdiputado Jorge Schaulsohn, justificándola, porque Pinochet no habría sido elegido. Pero sí lo fue, con un 67 % en 1980. Por añadidura, el presidente DC del Colegio de Abogados, Alejandro Silva Bascuñán, había dejado establecida la legitimidad jurídica y política del gobierno militar en una separata de la Revista de Derecho y Jurisprudencia de octubre de 1973.
El Mercurio va a tener dificultades para explicar a sus lectores, si es que éstos se lo solicitan, por qué les informó que no hubo transmisión del mando en 1990. Más de uno escribirá al diario pidiendo una explicación. Será interesante ver qué le contestan.