jueves, 6 de octubre de 2022

Medio Siglo

Entre recortes que examiné sin motivo, apareció un artículo en "El Mercurio" de diciembre de 1971 de Alone, seudónimo de Hernán Díaz Arrieta, el más famoso crítico literario de entonces, titulado "Salvemos la Palabra". Se refería a un comentario mío del 6 de diciembre de 1971 en Radio Agricultura, según el cual el país estaba siendo destruido por el gobierno marxista. Alone concluía que, mientras eso pudiera denunciarse, todavía quedaba una esperanza. 

Medio siglo después estoy en lo mismo. De nuevo Chile en manos del comunismo y siendo arruinado por éste. La diferencia: hoy está apoyado en su principal propósito, derogar la Constitución, por, prácticamente, todas las fuerzas sociales, de opinión y políticas importantes: gobierno, partidos de oposición, principales diarios, canales de TV, radios, figuras representativas de todos los colores políticos. Por poner nombres de actualidad, desde Cayetana Álvarez de Toledo a Daniel Matamala, discrepantes en todo, salvo en lo que más interesa al comunismo: cambiar la Constitución. Se reconoce el triunfo de éste en "la batalla de las batallas", pese a haber perdido estruendosamente, hace un mes, el plebiscito que ratificó la Constitución. Más notable es, como acaba de probar José Antonio Kast, desmintiendo a Matamala, que nunca en 30 años el cambio de ella fue prioridad entre la gente. Pero para los rojos es el gran bastión de la libertad a derribar.

Chile está hoy más indefenso que en 1971, porque está más equivocado. Mejor dicho, engañado. Es casi unánime la versión de que el modelo neoliberal ha generado el malestar. Falso. Lo generó la izquierda con su Transantiago, que privó a la masa de horas de hogar; con la inmigración descontrolada de Bachelet, que hizo caer las remuneraciones de los pobres y resintió los servicios de salud y educación; con las alzas de impuestos de Bachelet-Piñera, que contrajeron el crecimiento y los empleos; con la anulación de Carabineros, que les impidió reprimir saqueos, vandalismo e incendios del metro, iglesias, buses y propiedades. 

Fue, en verdad, un golpe maestro: trastrocar la verdad y culpar al "neoliberalismo". Recorté lo que escribió una empresaria, completamente engañada, el 1ª de noviembre de 2019: "muda, estupefacta, en silencio. Así he estado en estas últimas semanas, con un profundo dolor por la ceguera de no haber visto y no haber empatizado con el malestar generalizado a pesar de todas las señales de evidente descontento y pido perdón por eso". 

Eso no ha parado. El marxismo ha destruido grifos, semáforos, trenes, buses, maquinaria; saqueado comercios, liquidado barrios enteros y devastado comunas como Valparaíso y Santiago. Y la empresaria se autoculpó de haberlo provocado. Ayer Evelyn Matthei se abraza con el subsecretario comunista Cataldo, persecutor de Carabineros, como si fuera un benefactor. Y hoy Richard von Appen, por los industriales, y Marisol Peña, por los juristas, se ofrecen en "El Mercurio" para facilitar la sustitución de la Carta, bajo la cual se salvó el país de la ruina y la guerra civil hace 50 años, y que les dio diez años de vida adicionales y diez centímetros más de estatura a los chilenos. ¡Hay que cambiarla cuánto antes!

Si Neruda pudiera resucitar de felicidad por lo que sus camaradas están logrando a expensas de la ingenuidad de los chilenos, lo haría hoy.

domingo, 2 de octubre de 2022

Derechistas de Izquierda

Los de derecha de verdad, a secas y sin apellido, sostenemos que la causante del descontento ciudadano manifestado en la violencia de octubre de 2019 (que el des-gobierno del ex DC, no derechista, Sebastián Piñera, renunció a controlar y penalizar) fue la izquierda. El plan socialista Transantiago de Lagos-Bachelet deterioró el nivel de vida y generó pérdidas fiscales exorbitantes; la inmigración descontrolada bajo Bachelet deterioró las remuneraciones, por la competencia de la mano de obra extranjera, y sobrecargó y deterioró las prestaciones sociales de salud y educación; y, en fin, los aumentos socialista-comunistas de impuestos y royalty resintieron el crecimiento, destruyendo empleos y colmando el descontento social. Fue un estallido generado por la izquierda y alentado por la izquierda. 

La gran ironía, o más bien burla, es que se culpó a la derecha y a la Constitución de 1980. Peor aún ¡la derecha compró ese relato! Es que dentro de ella hay demasiados izquierdistas, no ideológicamente pero sí en el sentido de obrar según manda la izquierda. Entreguistas. Ahora mismo sucede: el reciente plebiscito, que ganó la derecha por amplio margen y mantuvo la Constitución (elaborada bajo un gobierno de derecha, como lo fue el militar, y redactada por una comisión predominantemente de derecha, primero, y después casi totalmente integrada por gente de esas ideas) ahora dirigentes de la UDI, RN y Evópoli, partidos de centroderecha, e incluso uno del Partido Republicano, el único de derecha, fueron a La Moneda a ofrecerle transformar su derrota en triunfo e iniciar un nuevo proceso constituyente. El republicano posteriormente se distanció, pero los restantes han continuado entregándose y precisando "bordes" (que están todos en la Constitución actual) para evitar que el nuevo proceso termine igual que el primero.

Para peor, la élite empresarial en pleno apoya este nuevo proceso. Su vocera, Cristina Bitar, explica que lo hace "porque Chile tiene que responder al descontento ciudadano". ¡Confesión de culpa! Pero vimos que el descontento es culpa de la izquierda. ¡Empresarios buenos para ganar plata y perder elecciones con 62 %!

"El Mercurio", otrora bastión de la derecha, hoy con una legión mayoritaria de columnistas de izquierda, entrevista sólo a personalidades de izquierda o entreguistas. Apareció el lunes 5 de septiembre con un editorial que no habría pasado el cedazo de su propia sección "El Polígrafo", pues convocaba a "Completar el proceso constituyente", justamente ya completado el día anterior reafirmando la Constitución actual.

¿Por qué servirle en bandeja esta revancha al adversario? Los dirigentes partidarios argumentan que antes ofrecieron al centro y la izquierda, para atraerlos a votar Rechazo, un nuevo proceso si triunfaba esta última opción. Dicen cumplir su palabra. Pero hay algo más que eso: el historiador e investigador del CEP Juan Luis Ossa, cercano a RN, dice a "La Tercera" del 01.10.22: "Lo que yo veo ahora es una oportunidad de marginarse de los sectores más radicales de la derecha". El término "marginarse" apunta a un deseo de deshacerse de la derecha.

Ya desde su fundación, en los años '80, la difícil convivencia de RN con la UDI hizo imposible que ambas tendencias integraran un solo partido, Renovación Nacional. De ahí surgió la escisión UDI: Unión Demócrata Independiente, con Jaime Guzmán a la cabeza.

En un comienzo, en los años '90, la UDI obtuvo triunfos electorales superiores a los de RN y parecía destinada a ganar la Presidencia de la República con Joaquín Lavín, pero entonces surgió en RN la figura de su senador Sebastián Piñera, que confesaba no ser de derecha. Después éste llegó a la Presidencia "abrazando las ideas de la izquierda", como confesó su lugarteniente, Rodrigo Hinzpeter. El mismo Lavín (UDI) emprendió igual deriva, distanciándose del gobierno militar (ambas colectividades eliminaron de sus declaraciones de principios el reconocimiento al régimen militar). Y Lavín terminó declarándose "socialdemócrata".. 

Esta dificultad de la derecha para ser tal amainó con el triunfo de José Antonio Kast, de derecha declarado, en la primera vuelta de 2021. Hasta entonces la izquierda y la DC creían lapidar a cualquiera con sólo tacharlo "de derecha." Kast obligó a revisar tal estrategia, en particular cuando en la misma ronda resultó relegado al cuarto lugar el candidato de RN, el centroizquierdista Sichel, favorito de las élites entreguistas. Y quinta quedó la DC Provoste. Surge la pregunta: ¿hasta cuándo se va a entregar la "centroderecha"? ¿Hasta que ya no quede sino lo que describía el dictador Allende el 7 de septiembre de 1973, "harina para tres días más"?

El país sólo puede ser salvado por una derecha con personalidad. A lo Meloni: "Dios, Patria, Familia y Libertad". Con Constitución recién ratificada (por tercera vez) y el orden que legara Pinochet. Y sin terrorismo ni conflicto en la Araucanía; con bajos impuestos, Estado pequeño subsidiario y creciendo 10 % anual.


viernes, 30 de septiembre de 2022

Cuando Digan "Social", Arranca

Un niño Schalper, de la centroderecha entreguista, dijo que van a hacer suyo el "Estado Social de Derecho" derrotado el 4 de septiembre por el sentido común. 

Para sobrevivir en Chile hoy necesitas reglas: 1) Cuando oigas decir "social", arranca: es para robarte. Cuando Boric dice "redistribuir", es porque va a quitarte algo de lo tuyo. Naranjo, un marxista que viene haciendo daño desde 1964, cuando fue elegido en una complementaria para suceder a "su apá", acaba de anunciar un "impuesto Robin Hood", un asaltante de los bosques de Sherwood, en Inglaterra medieval. Los marxistas no producen, pero controlan el estado, su botín, quitándoles a unos para quedarse ellos con "la parte del león". Arruinan países, pero "lo comido y lo bailado" no se los quita nadie. Ahora discurren otro impuesto, de medio por ciento a toda transacción de valores, el "impuesto Robin Hood". Se van a apropiar de unos tres mil millones de dólares que hasta ahora eran de otros. Eso es "social". Arranca a tiempo, como el entrenador de Colo Colo, que acaba de cambiar su domicilio tributario a Portugal.

2) Todo su cuento es falso. El "malestar social", dicen, fue por "el modelo neoliberal" y "los abusos". Mentira: fue por el Transantiago marxista (Lagos-Bachelet), que les quitó a los habitantes de la Región Metropolitana dos horas al día por la peor locomoción. Después el negocio marxista de la inmigración masiva les dejó millones, porque los haitianos, venezolanos y cubanos pagaban por venirse a una economía libre. Eso significó caída de ingresos de los pobres, por la competencia de los inmigrantes, que además llenaron consultorios y colegios municipales. Y también vino el aumento de impuestos de la ultramarxista Bachelet, adoradora de Alemania Oriental y su muro, que hizo caer el PIB. EL MALESTAR LO PROVOCÓ EL MARXISMO, pero le echaron la culpa al "modelo neoliberal". Y hasta la derecha compró la mentira.

3) Nada de lo que oigas de Pinochet es verdad. Él entregó Chile en el primer lugar de América Latina, sin conflicto en la Araucanía, sin delincuencia y con democracia. Podías andar tranquilo por la calle de noche. Hoy te asaltan y roban (y a veces te matan) de día claro. Te aconsejan: "entrega el auto y la plata al tiro". El marxismo y los kerenskys crearon un sistema judicial favorable a los delincuentes. Los jueces de izquierda los liberan al tiro y condenan a los policías y al ciudadano honrado que porta armas para defenderse.

Se han ido 86 mil chilenos y 80 mil millones de dólares en dos años. Es lo prudente. Yo no me voy porque en 1973 hice malvender mucho a mi padre y después vino el golpe y lo que vendió se multiplicó por mil. Nunca me lo perdonó, así es que moriré con la bandera al tope, pues ahora no veo venir un golpe por ninguna parte, aunque ya se cumple lo que dijo el profeta Jaime Guzmán en 1973 en "A esta hora se improvisa": aquí ni gobierno ni oposición tienen capacidad de gobernar, sólo la tienen las fuerzas armadas.

Una última mala noticia: supe al fin por qué ChileVamos quiere llevarle el amén a Boric en su intento de otra Convención Constituyente: Juan Luis Ossa jr. dice que el piñerismo les prometió a los Amarillos apoyarla si votaban Rechazo, y deben respetar su palabra. Malos negociadores, porque los Amarillos iban a votar Rechazo de todas maneras. Pero al menos son más avispados que los entreguistas, pues toman distancia del nuevo disparate.

Es la "última tontera" del entreguismo de la derecha, que le ha costado tan caro al país: primero se entregaron gratis a Frei Montalva y éste le puso alfombra roja al marxismo; antes votaron la Reforma Agraria exigida por EE. UU., que les robó el campo a los agricultores; después votaron por robarles el cobre a los norteamericanos, que demostraron tenérselo merecido cuando se aliaron con la URSS contra el gobierno militar (Enmienda Kennedy, voto contra Chile en la ONU, Margaret Albright en 2000: se debe "condenar a Pinochet"; y nos mandaron a "Dirty Harry" a derrocarlo en los 80).

Entonces, si quieres vivir acá, allá tú, pero informado. Aconséjate con John Cobin, tres años preso por defenderse de una turba. Se había nacionalizado creyendo que el país de Pinochet iba a ser para siempre. 


 

martes, 27 de septiembre de 2022

Yo También Fui Imbécil

El otro día vi un video de Tomás Mosciatti donde decía que no era de su agrado usar el término "imbécil" para describir conductas políticas, pero algunas veces se le hacía difícil no emplearlo. Y, efectivamente, es difícil. Justamente uno de mis blogs más leídos de estos años se titula "Imbéciles" y se refiere a un diálogo imaginario entre dos comunistas que se aprovechan de los "útiles" de derecha y centro (ver el de 28 de abril de 2020, con 9.355 lecturas a la fecha).

De hecho, es una expresión antigua en nuestra política. Recuerdo que hace casi medio siglo le comenté al principal político de derecha de entonces, Francisco Bulnes Sanfuentes, senador con enorme personalidad, el error de la derecha de entonces de haber restado nuestro apoyo a Julio Durán (excelente candidato presidencial, radical de derecha y confiable), en 1963, para adherir a Eduardo Frei Montalva (DC que resultó no confiable), ante el temor de que en 1964 ganara Allende, días después del "naranjazo" de 1963 (elección complementaria de un diputado, ganada por el UP de ese apellido y donde el candidato de Durán salió segundo y el de Frei tercero). 

Bulnes me contestó que muchos derechistas le habían dicho lo mismo y que a todos ellos les contestaba: "¡Fue por culpa tuya, imbécil!" En el hecho me lo estaba diciendo también a mí, en ese tiempo "joven e indocumentado" (he dejado de ser las dos cosas). Encontré su juicio exagerado y recibí el insulto callado. Pero la verdad fue que, después, todos los derechistas de mi generación nos arrepentimos y nos sentimos "imbéciles", tras haber votado por Frei, gobernante izquierdista y mera antesala del comunismo del dictador Allende (ver documentado libro, recién aparecido, sobre el gobierno de éste, de Nicolás Márquez). 

Es que, esa vez, nos arrepentimos demasiado tarde. Con el tiempo, nos consolábamos reflexionando: "Si no hubiera habido un Allende, no habría habido después una Junta encabezada por Pinochet".

Fui imbécil en 1963 y aprendí. Por eso hoy simplemente no puedo entender a personas de derecha que le hagan el juego a la DC y la izquierda. Que la RN de Piñera se pase al enemigo no es novedad, pero no me cabe en la cabeza que la UDI esté matriculada en ese "proceso constituyente" que sólo es del gusto de Boric y el comunismo. Sobre todo en circunstancias en que hoy sólo rige, por mandato constitucional y decisión popular plebiscitaria aplastante, la Constitución de 1980. Y punto. 

Es la nuestra, la que mejor nos representa, la que le ha dado a Chile los mejores años de su historia en lo económico, lo político y lo social; la que nos garantiza la libertad y su principal sustento, la propiedad. La más legitimada, respaldada y ratificada de la historia de Chile. Pues si algún malestar hubo bajo ella fue porque el socialismo inventó un Transantiago que echó a perder la vida de los ciudadanos y porque la "burocracia caviar" de la izquierda se quedó con la plata que el modelo generosamente produjo para los más pobres. (Ver Rolf Lüders, "La Tercera", 01.11.19). 

Juro nunca más volver a ser imbécil. Haberlo sido de joven me da autoridad para advertir a otros hoy. Nunca más volver a regalar el país por mera imbecilidad.

sábado, 24 de septiembre de 2022

El Estallido en la Cara de Boric

El 2 de septiembre hice un tuit sobre la grabación descriptiva de una reunión en La Moneda, cuyo texto publiqué en este blog el día antes ("Con las Manos en la Masa", 01.09.22). Según ella, Boric amenazó al director de la PDI por la posible filtración de grabaciones vinculando al oficialismo con Llaitul. El aludido le respondió que no las había filtrado y no se preocupara, porque si quisiera presionar a La Moneda podría dar a conocer grabaciones donde personajes de palacio aparecían haciendo lo necesario para que el estallido de octubre de 2019 "se desarrollara como se desarrolló". Esta "tranquilización" hizo palidecer y enmudeció al presidente por los siguientes minutos. Por supuesto, después "todo quedó ahí". 

Eppur si muove, pues las tales grabaciones existen. Y sospecho que el Mossad está detrás (y tiene sus razones) de la revelación, ahora, de las hackeadas a las Fuerzas Armadas, donde está la misma evidencia. Las huellas digitales de los políticos de los 14 partidos y grupos que provocaron la violencia ¡y lo confesaron con publicidad en su declaración del 12 de noviembre de 2019! están ahí. 

Consecuencia: que podría y debería solicitarse al Tribunal Constitucional la declaración de inconstitucionalidad, desde la DC al PC, porque los hechos no están prescritos y el artículo 19 número 15 de la Constitución dice: "Son inconstitucionales los partidos y movimientos u otras formas de organización... que hagan uso de la violencia, la propugnen o inciten a ella como método de acción política. Corresponderá al Tribunal Constitucional declarar esta inconstitucionalidad".

Si en 2019 hubiera habido un verdadero Presidente de la República, éste debería haber pedido y obtenido la inconstitucionalidad de los 14 partidos y movimientos insurrectos que ese 12 de noviembre confesaron públicamente, con sus logos al pie del documento (cuya copia conservo), haberse valido de la violencia o "movilizaciones" para "correr el cerco de lo posible" y "cambiar el modelo político, económico y social". 

Además, el artículo 60 inciso 5° de la Constitución declara que "cesará... en sus funciones el diputado o senador que de palabra o por escrito incite a la alteración del orden público o propicie el cambio del orden jurídico institucional por medios distintos de los que establece esta Constitución". La petición de cesación en el cargo deberá formularse por diez o más parlamentarios, con los cuales Piñera contaba y que están disponibles hoy, si bien sólo en el Partido Republicano, que hasta el momento "no se ha pasado al enemigo". Esa cesación declarada a posteriori acarrearía la inhabilidad por cinco años de los ex parlamentarios afectados para optar a otros cargos y, desde luego, a la Presidencia.

Además, los diputados de Chile Vamos ya le habían hecho casi todo el trabajo a Piñera, pues el 6 de enero de 2020 pidieron ante el Tribunal Constitucional la cesación en el cargo del diputado comunista Hugo Gutiérrez por los mismos fundamentos que alcanzan al resto; y acompañaron antecedentes y pruebas completísimos, que las grabaciones hackeadas (y las que tiene el director de la PDI) confirman, acerca de los culpables del uso de la violencia y el llamado a la alteración del orden público. 

Los hechos no están prescritos y deberían ahora mismo ser planteados ante el Tribunal Constitucional por el Partido Republicano y la parte de la centroderecha aún no entregada al gobierno. Y si el TC fallara en derecho, debería declarar: (1) La inconstitucionalidad de los 14 partidos y movimientos sediciosos y (2) las inhabilidades de Boric y demás inhabilitados por cinco años. De esa declaración derivaría la actual imposibilidad constitucional de aquél para desempeñarse como Presidente de la República y también su consiguiente remoción del cargo.

Todo eso suponiendo que en Chile existiera un "estado de derecho", es decir, rigieran las leyes. Por supuesto, no hay tal, sino un confeso "parlamentarismo de facto." 

Pero, si no rige el derecho, entonces ¿qué rige? Obvio: "la ley del más fuerte". ¿Quién es el más fuerte en Chile? ¿No es obvio? Todo esto es lo que ha estallado en la cara de Boric.  

 

jueves, 22 de septiembre de 2022

La Derecha a Secas Se Ríe

Por supuesto que nos da risa oír a Evelyn Matthei y sus seguidores decirse partidarios de una "buena y nueva Constitución" y de un "Estado Social de Derecho", como reza el inicio del engendro ya rechazado. Ella capitanea la enésima y acostumbrada "vuelta de chaqueta" de la centroderecha. Por supuesto, es demasiado inteligente como para creer en el Viejo Pascuero. Pero así capta simpatías de la mayoría repetidora de consignas, que nunca ha entendido nada. Hasta hoy Evelyn se ha negado a revelar cómo votó en el plebiscito de entrada. ¿Dividendo? Según reciente encuesta, es la persona más popular de la política.

Los de derecha a secas somos impopulares, pues no le miramos la cara a nadie. Sabemos que la noción de "Estado social" es una redundancia y lo decimos: todo Estado es social. Hace 500 años Luis XIV fue el primero y el último en decir "el Estado soy yo" y en describir un "Estado individual". Nunca hubo otro. El Estado es, pues, "social" per se. Ca va sans dire.

Ahora ¿qué se entiende por "social"? Hasta el vulgo lo sabe: que pagan otros, no uno. Y esa idea encanta, por supuesto. Pero no funciona. Quedó plasmada en la foto de Boric pasando bajo el torniquete del metro, poco antes del incendio de las estaciones. ¿Quién pagó el pasaje que él "se ahorró"? Los demás. El pasaje gratis no existe. Justamente el metro había subido la tarifa en $30 porque le había aumentado "la cuenta de la luz" en 270%, por haber incurrido en el disparate de cambiarse a "energías limpias" (que no son limpias y sí son más caras). "¡No son 30 pesos, son 30 años!" gritaban Boric, Camila, Karol y Jackson. Los 30 mejores años de la historia de Chile, gracias al modelo del GM, quien recibió a los chilenos viviendo 63,6 años (1972) y los devolvió a los políticos viviendo 73,4 (1990, "El Mercurio, 18.09.22, C-7). Nos regaló diez años más de vida. Y diez centímetros más de estatura. La izquierda no lo puede soportar. ¡Otra Constitución, por favor, que nadie nombre a Pinochet!

Cuando Ludwig Erhard instaló la economía libre en la Alemania de posguerra le añadió "social" al nombre del modelo, porque tenía que hacérselo tragable a los ocupantes norteamericanos, que eran y son como la Evelyn, es decir, viven pendientes de la izquierda. Por algo hubo "enmienda Kennedy" para castigar a Chile por librarse del comunismo. Michelle Bachelet, que es lo más próximo al comunismo fuera del PC y con excepción de Boric, ¡después condecoró a Kennedy! 

Erhard sabía que la economía libre iba dar plata demás para los pobres, tal como lo hizo en Chile (Rolf Lüders, "La Tercera" 01.11.19). Pero acá el gasto social no les llegó a los pobres sino a la burocracia dorada de izquierda, que gana un 50% por sobre los sueldos del mercado  ("La Tercera", "Pulso", 20.11.21).

En fin, el último término de la frase "Estado social de derecho" que subyuga a la Evelyn, es lo mejor de todo. "Estado de Derecho" es la mala traducción del inglés "rule of law", que quiere decir "imperio de la ley", lo cual acá ya no hay, como lo reconociera el senador Jaime Quintana del PPD, quien confesó en 2019 estar viviendo un "parlamentarismo de facto". Mandan los políticos y nadie hace respetar el derecho, comenzando por el presidente de entonces, Piñera, que se rindió y entregó a sus enemigos la "joya más valiosa de la corona", la Constitución, pese a tener facultades para meterlos presos a todos por insurrección violenta e inhabilitarlos por cinco años. Ahí se perdió al país. Ahora la Evelyn y la masa de claudicantes, con Piñera reincorporado, quieren volver a perderlo. ¡Los personajes de la Kyoto se reencuentran 30 años después!

Y los de la derecha a secas, sentados, como los árabes, a la puerta de nuestra tienda, semper fidelis a nuestras ideas, nos reímos de tanto entreguismo y esperamos ¡otra vez/ y qué fue! ver pasar el cadáver del enemigo. 

lunes, 19 de septiembre de 2022

Gran Parada de Patrañas

Gabriel Boric saludando amablemente a los jefes militares es un chiste, todos lo sabemos después de ver su video expresando el deseo de "orinar en un casco militar", dicho en términos más decentes que los de él. Pero no importa, porque en el país de hoy usted puede hacer o decir impunemente cualquier cosa, salvo la verdad. Por ejemplo, ha sido declarado Allende, que destruyó tanto y fue dictador (léase a Nicolás Márquez), como el mejor chileno de la historia; y en cambio a Pinochet, que reconstruyó "desde las cenizas" (léase a Hermógenes Pérez de Arce) no se le puede siquiera nombrar y, cuando se lo hace, es para decirle dictador.  

Junto con el funeral de la Reina se desarrolló en Santiago la tradicional Parada Militar, presidida por tantas mentiras flagrantes que postula a ser la más increíble de todas. Para empezar, el que fungía como presidente de la República no podía ni debía haberlo sido, porque llegó a su cargo mediante la violencia política, lo que, según la Constitución (art. 19 N° 15) acarrea declaración de inconstitucionalidad de su partido y (art. 60 inc. 5°) inhabilitación de su persona en el cargo parlamentario que tenía, inhabilitación que a su turno le vedaba postular a cualquier otra función durante cinco años. ¡Presidió la Parada un presidente de mentira!

Eso sólo fue posible porque su antecesor tampoco fue verdadero presidente. Sebastián Piñera no ejerció sus prerrogarivas ni emprendió acción alguna contra los sediciosos alzados mediante la fuerza, condición que publicaron, reconocieron y confesaron en solemne documento divulgado por todos los medios el 13 de noviembre de 2019. ¡Tan poco presidente real era Piñera que no interpuso recurso de inconstitucionalidad ni promovió (con respaldo de diez de sus parlamentarios) las declaraciones de inhabilidad de los insurrectos concertados para derrocarlo! Ni menos los mandó a detener, como procedía ante actuaciones contrarias a las leyes de Seguridad y Antiterrorista.

En la tribuna presidencial estaban los presidentes de la Cámara, Soto, y del Senado, Elizalde, ambos también jurídicamente susceptibles de haber sido inhabilitados, por haber sus respectivos partidos incurrido en uso de violencia, y haberlo confesado por documento del 12 de noviembre de 2019.

Y, ciertamente, asistía también a la Parada el tercer poder y más mentiroso de todos, el Judicial, representado por el titular de la Corte Suprema, que en su último fallo por completo contrario a la verdad, como es costumbre tratándose de juicios a militares (r), condenó a diez años de presidio al general (r) Luis Prüssing ¡ya fallecido! por mantener secuestrado desde 1973 y hasta la fecha (este último tiempo en su tumba, se supone) a Mario Salinas. Si no me cree, lea el fallo en la página del Poder Judicial. Además, mediante tal mentira flagrante la Corte se ha prestado para sustraer al indefenso e inocente fisco chileno otros 50 millones de pesos de indemnización. Dejo a su imaginación la distribución de esa suma, porque si usted cree que llegó íntegra a manos de la familia de Mario Salinas, entonces no merece la nacionalidad chilena por exceso de ingenuidad.

No es extraño que vivamos en una atmósfera de patrañas generalizadas, porque el comunismo está en el poder y, todos sabemos, ya Lenin declaró a la mentira como su herramienta de gobierno favorita y forjó la notable frase: "Si la Revolución  no coincide con los hechos, mucho peor para los hechos".

En Chile siempre se ha mentido, pero nunca tanto como desde el 18 de octubre de 2019 hasta hoy, pues se bautizó como "estallido social" lo que no era tal sino la enésima insurrección violenta comunista. Han sido más de veinte las que han tenido lugar desde que existe el partido en Chile y al solo Pinochet le hicieron 17. La última, la de 2019, partió con el alza del metro en 30 pesos, que culminó con la destrucción de 80 estaciones y el incendio de más de veinte, que Piñera no fue capaz de evitar, como era su deber. Dicha alza se originó en otra mentira: que la electricidad que abastecía al metro contaminaba y había que reemplazarla por centrales eólicas y solares. Como esto hizo subir 270 % la cuenta de luz del metro, debió subir las tarifas en 30 pesos. Pero (léase a y véanse videos de Douglas Pollock) las centrales eólicas y solares contaminan igual. En todo caso, el aporte de impurezas de Chile a la atmósfera es. 0,00% y algún decimal más no medible por instrumentos

Y si hubiera habido descontento popular en 2019, debería haberse debido a los políticos de izquierda y no al sistema económico-social libre, pues este último aportó demás para haber hecho desparecer la pobreza: si los políticos y sus clientelas no se hubieran quedado con "la parte del león" del gasto social, cada familia de los dos deciles más pobres habría recibido $2,5 millones mensuales y no habría sido pobre.

En fin, las sonrisas de Boric a los militares fueron sólo la guinda de la torta del engaño general, desde que todo el mundo ha visto ya su video de repudio contra ellos.

Ante lo anterior los comunistas chilenos, reales conductores del actual gobierno, deben pensar que Voltaire tenía toda la razón cuando decía "¡Mentid, mentid, que algo queda!".

jueves, 15 de septiembre de 2022

Doble Error de "El Mercurio"

En su primer editorial de hoy, 15 de septiembre, el diario más antiguo de habla castellana comete un doble error, al titular su primer editorial "Completar el Proceso Constitucional" (puesto que el proceso está ya completo) y al afirmar, en sus primeras líneas, que "un 78% de la población se pronunció en favor de una nueva carta", lo cual es una media verdad o, lo que es lo mismo, una media falsedad.

Si sometiera esta frase a su sección "El Polígrafo", ésta sin duda la denunciaría como una "media verdad".

En cambio, si este blog afirma, como lo ha hecho: "Un 62 % de la población se pronunció en favor de mantener la carta vigente", "El Polígrafo" no podría objetarlo, porque el art. 142 inciso final de la Constitución dice: "Si la cuestión planteada en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución". Fue precisamente lo que decidió el 62% de la ciudadanía el 4 de septiembre. "El Polígrafo" no podría objetarlo. Fin de la historia. A otro tema. Y aquí no ha pasado nada.
 
"El Polígrafo" podría precisarle al editorial de "El Mercurio" la "verdad completa": los artículos 130 y siguientes de la carta estipulan que, de triunfar el Apruebo en el plebiscito de entrada, como sucedió, una Convención Constitucional debía preparar una propuesta y someterla al plebiscito ratificatorio, como también sucedió. Si en éste resultara rechazada, seguiría vigente la actual Constitución. Esto fue lo que aconteció. Si el editorial de "El Mercurio" hubiera dicho: "El 78% se pronunció a favor de un proceso constituyente que ya se completó", ahí habría pasado la prueba de El Polígrafo, pues es la pura verdad. Pero, en cambio, afirmó que el 78% se pronunció por una nueva Constitución, lo cual no es la pura verdad, sino, en el mejor de los casos, una verdad a medias, una mera expectativa o posibilidad, que no pasa la prueba de El Polígrafo.

El procedimiento descrito entre los artículos 130 y 142, que es por una sola vez, pues tiene estipulada fecha de inicio y ocasión de término, se completó el 4 de septiembre de 2022 y determinó que en Chile hay una sola Constitución vigente (la actual). Luego, no hay ningún "proceso constitucional" por completar.

En conclusión, "El Mercurio" y  la centroderecha entreguista se están de nuevo rindiendo de antemano a la izquierda sediciosa, al encaminarse, junto además al comunismo y la falange extremista y subversiva, por un camino errado que no es el elegido por la mayoría del electorado. 

Y se vuelven a equivocar como lo han venido haciendo desde 2009, cuando levantaron a Sebastián Piñera, carente de atributos esenciales, como candidato presidencial; como lo volvieron a hacer en 2019, cuando se rindieron junto a éste, en lugar de aplicar a sus adversarios sediciosos y violentos la Constitución y las leyes y someterlos a todas las consecuencias jurídicas del uso de la violencia (declaración de inconstitucionalidad de partidos y movimientos e inhabilitación de todos sus parlamentarios por cinco años). Nadie le informó al más ignorante de los presidentes de Chile, con excepción de Boric, que podía inhabilitar a los jefes de la sedición y meterlos presos con las leyes de seguridad y penales, poniendo término a la insurrección sin derramar una gota de sangre.

"De aquellos polvos vinieron estos lodos".

lunes, 12 de septiembre de 2022

Miedo de Izar la Bandera

Ordené izar la bandera ayer 11, pero me preguntaron si quería que incendiaran la casa. No se izó.

Quise celebrar el triunfo y su significado, art. 142: "continuará vigente la presente Constitución". Pero un proyecto "amarillo" reemplaza dicho artículo y autoriza un nuevo "proceso constituyente". Típica trampa politiquera. Es como si a una escritura que uno acaba de firmar después le cambian una cláusula para que, en vez de cobrar, deba pagar.

"La centroderecha y la centroizquierda estamos en el mismo carril", confiesa Francisco Chahuán (RN). Tremenda novedad. Dicho eso se fue a entregar a La Moneda, para inaugurar otro circo constituyente. Son capaces de hacerlo. Y volverá a terminar igual. 

Celebré la gran verdad expresada el mismo día 4 por Gustavo Petro: "Revivió Pinochet". Lo felicité en este blog y me leyeron menos que nunca. Entonces no me sorprendo de leer en El Mercurio (10.09.22) que la parlamentaria española Cayetana Álvarez de Toledo, guardiana de las ideas de derecha, diga: "lo de Petro ... (es) una muestra... de frivolidad, desprecio a la democracia y desprecio a los chilenos. ... Me parece que el presidente Boric debe pedirle o debió pedirle públicamente una disculpa pública y que el Presidente de Colombia está obligado a darla." ¡Nombrar a Pinochet es, para ella, "un desprecio a la democracia y a los chilenos!" Gorbachov me dijo algo así en los 90 cuando vino y lo paré en seco. Se interesó y me pidió "elaborar". Lo hice mientras él engullía otro canapé del cóctel que le ofreció "El Mercurio".

Pues bien, la democracia se la debemos a Pinochet y la Junta. Si no hubiera sido por ellos hoy seríamos igual a Cuba o Venezuela. Escribí un libro de 600 páginas sobre la Revolución Militar Chilena, tras leer no menos de cien textos y haber vivido los hechos. Mi conclusión documentada fue que Pinochet ha sido el principal estadista chileno, en términos de los desafíos que venció, los conflictos que evitó y el éxito que obtuvo. Y ahora quieren que nadie lo vuelva a nombrar.

Ahí comprendí la eficacia del "character assassination" comunista mundial, iniciado por el KGB el mismo 11 de septiembre de 1973 y que ha surtido enorme efecto. Pero, al igual que dice Paul Johnson, que proclamó a Pinochet como gran estadista de la historia en su libro "Héroes", digo "yo conozco los hechos". 

No en vano el tambaleante Boric se aferra a "los horrores de Pinochet". Dice que hubo 1.200 desaparecidos y él los va a encontrar. Ignorante. Todos sus paraderos han sido precisados. Leer págs. 245 y sigtes. de mi libro "Terapia para Cerebros Lavados" (2008). Boric promete un Plan Nacional de Ubicación de desaparecidos. No lo va a hacer. Es un truco publicitario. Cuando terminó el gobierno militar había poco más de 600 casos denunciados. El Informe Rettig dijo que eran 979, pero en su anexo con el detalle aparecen sólo 828. Y cuando estudié el tema me encontré con que sólo en 2007 desaparecieron (denuncias por presunta desgracia menos personas halladas) 2.432. Hoy todos los paraderos de desaparecidos 1973-1990 están precisados.

Puedo tener miedo de izar la bandera y de salir en auto, pero no de repetir que Pinochet ha sido el mayor estadista chileno de la historia y salvó la democracia. Y lo puedo probar, mal que le pese a Cayetana.

viernes, 9 de septiembre de 2022

"Revivió Pinochet"

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue quien más se aproximó a la verdad desnuda cuando escribió, sobre el resultado chileno, "revivió Pinochet". Sabemos que el marxismo no perdona a los suyos cuando son sorprendidos diciendo la verdad y aquello suscitó una oleada de críticas contra Petro. Entonces éste se asustó y tuvo que emitir después una larga explicación. Pero "quien se explica se complica" y no le sirvió de nada tener toda la razón. Porque el domingo Pinochet revivió. 

No tanto acá en Chile, donde casi todo el mundo ha perdido el sentido común y la opinología dominante se ha dedicado a afirmar que Petro se equivocó. Al último que leí asegurándolo fue a Arturo Fontaine, en el medio digital centroizquierdista moderado, Ex Ante: "El presidente Gustavo Petro tuiteó desde Bogotá: 'resucitó Pinochet'. Todo lo contrario. La Constitución del 80 es un muerto caminando". ¡Difunta envidiable, que arrasó en la votación!

Los norteamericanos llaman a eso de Fontaine "wishful thinking", pues el 62 por ciento votó ciñiéndose al artículo 142: "Si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución". Y punto. Entonces ella está vigente, está "viva caminando". Todo lo contrario de lo que asegura Fontaine. Y como es la de Pinochet, entonces, en cierto modo, "revivió Pinochet". Bien por "Petro versión I."

De otro lado, en ninguna parte norma plebiscitada alguna decía que después del 4 de septiembre debía inaugurarse una segunda Convención, como pretende la sempiternamente entreguista centroderecha de Piñera. Pues las únicas opciones, como se encargaron de aclararlo los videos del presidente Boric y su ministra Vallejo, eran dos: Apruebo o Rechazo. 

La Constitución de Pinochet no está muerta sino requetecontra viva, además,  porque: (1) Obtuvo recién el 62 % de los votos reafirmándola y sufragó el 86 por ciento de los inscritos. (2) Ya en 2005 había concitado el acuerdo gobierno-oposición que hizo innecesario un plebiscito. (3) Antes, en 1989, había obtenido el 91,25 % de los votos en otro plebiscito, en que la legitimó el 92,5 % de los inscritos, pues antes muchos la objetaban. (4) Y en 1980 había conseguido el 67 % de los votos en otro plebiscito en que votaron 6.271.868 chilenos, el 56 % de la población.

Por supuesto, entonces, que "revivió Pinochet", bajo quien se podía salir a la calle tranquilo(a), metían presos a delincuentes y terroristas y no a los carabineros, Chile crecía 10 % anual (1989), las empresas pagaban 10% de impuesto, el desempleo caía al 5 % (enero de 1990), la burocracia era de la cuarta parte de lo que es hoy, los jueces fallaban de acuerdo a la verdad y la ley, no había conflicto en la Araucanía y los caciques condecoraban al presidente, en vez de incendiarlo todo, los bosques se plantaban y a uno le devolvían el 90% de lo invertido, Otto Wilde trabajaba las 800 hectáreas que había comprado en el sur (se había venido de Suiza ¡de Suiza!) con su familia; hoy le han robado su fundo los delincuentes, obligándolo a vivir de allegado en un container; todos querían venir a vivir a Chile, en particular los escritores de izquierda, para poder criticar al gobierno desde acá; era tanta la tolerancia política que en 1987 le hicieron un homenaje al dictador comunista Salvador Allende en el Teatro Cariola con toda tranquilidad, la libertad de emprender permitía hasta a los comunistas fundar el Colegio Latinoamericano de Integración y la Universidad Arcis... en fin ¡qué gran país pluralista era el de Pinochet! 

¡Cómo no íbamos a revivirlo el domingo! Por supuesto que lo hicimos. Petro versión I tuvo toda la razón.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Perder con 62 Por Ciento

La derecha ganó el gobierno en 2017 y dos años después ya había perdido el control del país, entregado la Constitución y se había batido en retirada, dejando en la impunidad a los que le impusieron sus términos usando la violencia. Esto fue inconstitucional y está penado por las leyes, pero quedaron impunes. Vimos todo eso con enorme perplejidad, porque nadie sufrió la menor sanción, sino al contrario: los insurrectos se proclamaron vencedores y el gobierno fue unánimemente considerado derrotado.

Casi tres años después, el domingo, concluyó el proceso y la derecha ha obtenido un resonante e inesperado triunfo en las urnas, junto con los Amarillos. La Constitución que aquella había rendido en ofrenda a sus adversarios ha quedado plenamente reivindicada y restablecida. Olvidada quedó la falta de coraje del gobierno en 2019 para haber procedido a declarar inconstitucionales a los partidos que prohijaron la violencia y para haber perseguido judicialmente a sus dirigencias por sus atentados contra la seguridad pública e incluso la soberanía patria. 

Al término del irregular proceso, impuesto por la fuerza, casi dos tercios de los chilenos, un 62 por ciento, restablecieron la plena vigencia de la Constitución. Fue un triunfo que alcanzó amplio eco internacional. El exguerrillero y hoy presidente Petro de Colombia gritó desde el fondo de su alma una gran verdad: "¡Ha resucitado Pinochet!". Un escalofrío recorrió las espaldas de todos los izquierdistas. Maduro reconoció su derrota: admitiendo que no habría una soñada "Chilezuela". La derecha bajó la vista avergonzada y guardó silencio.

Aun así no contábamos con que la centroderecha, representada la noche del domingo por Matthei y Chahuan, serían capaces de aparecer derrotados en cámara con el 62 % a favor y ofrecer al gobierno transformar en victoria la resonante derrota que había sufrido. Y hoy alcancé todavía mayor nivel de perplejidad cuando leí a Cecilia Cifuentes, una economista que siempre ha acertado en todo y a la que he seguido en sus impecables artículos de El Mercurio, incursionando en política y afirmando:  "...necesitamos tener una Constitución que sea validada por una amplia mayoría y la actual no cumple con esa característica". ¿Quéeee? ¿62 % no es una "amplia mayoría"? ¿Necesitamos 99 %, como lo que Fidel obtenía en sus plebiscitos? 

Y el domingo no fue la primera vez que esta Constitución ha sido "validada por una amplia mayoría", pues se ha impuesto con 63 % en 1980, con 91,25 % en 1989, con la unanimidad gobierno-oposición en 2005 (por eso no fue necesario un plebiscito) y con 62 % el domingo último.

Pero hubo más: también El Mercurio, al día siguiente de la victoria concluyó (C1) que será necesario "definir un rayado de cancha adecuado para un nuevo proceso". ¡Hey, Mercurio, si el domingo ganamos, no perdimos! Vean los videos de Camila Vallejo y Gabriel Boric afirmando categóricamente que, si ganaba el Rechazo, el proceso se terminaba. Fin. The End. ¿Qué parte de eso no entendieron?

Me declaro definitivamente incapaz de comprender los circuitos mentales de quienes parecen constituir una mayoría en la derecha chilena y son capaces de discutir insólitos términos de rendición ante un adversario al cual han derrotado con 62 por ciento de los votos. 

lunes, 5 de septiembre de 2022

Entregándose Hasta que Duela

Los chilenos ejercimos nuestro derecho a ser estúpidos nada más que hasta ayer 4 de septiembre y le pusimos punto final a la locura constituyente. Ésta se apoderó del país en 2019, cuando por primera vez en su historia un presidente en pánico y sin pantalones no se atrevió a derrotar a la enésima insurrección comunista registrada. 

Al solo presidente Pinochet los rojos le habían perpetrado 17 "estallidos" similares entre 1983 y 1987. A Frei Montalva le hicieron uno (Pampa Irigoin) en 1969, a Ibáñez otro el 2 y 3 de abril de 1957 y a Gabriel González Videla le hicieron la "revolución de la chaucha" de 1949, parecida a la de los "30 pesos" del 18 de octubre de 2019. Pero GGV tenía pantalones, derrotó a la subversión y puso un conscripto con fusil en cada micro (yo los ví), cuando los conscriptos todavía disparaban al que incendiara micros. Y también puso fuera de la ley a los comunistas (que es donde deben estar, pero sólo estuvieron nueve años). En cambio, en 2019 había un presidente que les había hecho y hacía "la pata" desde siempre y que se rindió ante ellos a los primeros incendios de micros y estaciones de metro, regalándoles finalmente hasta la Constitución, que fue lo que milagrosamente recuperamos ayer por 62-38 %.

El art. 142 inciso final de esa Constitución dice: "Si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución". Luego, hubo punto final. The end. Finito. Se acabó. 

No hay ningún artículo que diga que habrá otro proceso constituyente. Si Evelyn Matthei le promete a Felipe Harboe en Estado Nacional que habrá otro o si Francisco Chahuán se lo ofrece a Boric en el noticiero del 13, son sólo deseos de políticos cuya vocación de vida, como la de Piñera, es "entregarse hasta que duela" a la izquierda, pero no son mandatos constitucionales.

Aquí, según dijo el presidente Petro, de Colombia, "revivió Pinochet" quien, como el Cid Campeador, gana batallas después de muerto. Y el texto que manda en el país es su Constitución, echada a perder por Lagos en 2005, tras lo cual este último proclamó que "se pone a la altura del espíritu de todos los chilenos". ¡La Casa de Todos! Echada a perder y todo siguió garantizando la libertad general y un Estado pequeño. 

En definitiva, esto es lo que no soportan los políticos de izquierda, porque ellos viven del Estado y, si es pequeño, no les alcanza para sus crecientes clientela y necesidades. No les basta con haber multiplicado su personal por cuatro en treinta años ni que el Estado les pague sueldos 50 % por sobre los de mercado. Quieren más $$$. ¡Todos los $$$!   

Por eso ése es un tema que interesa sólo a los políticos de izquierda. Si usted revisa las encuestas del CEP de hace cuatro o cinco años, nunca la ciudadanía manifestó, entre sus diez principales preocupaciones, la necesidad de una nueva Constitución. Nunca. ¿Por qué los políticos inventaron esto y lograron metérselo en la cabeza a mucha gente? Porque ellos no producen nada útil y viven del Estado. Lo necesitan cada vez más grande, para que él dé toda clase de permisos, para tener agua, para concesionar una mina, para construir un edificio, para obtener certificados y cualquier cosa. Un Estado administrado por sus funcionarios puede ser una mina de oro y $$$. Y prepararon otra Constitución para eso. Pero ella llenaba de privilegios al 11 % de los chilenos indígenas a expensas del 89 % de no indígenas. No se fijaron en ese detalle. Deberían haber perdido el plebiscito ratificatorio por 89-11%, pero les fue bien y lo perdieron sólo 68-32%. 

Y su proyecto se fue a las pailas. Y entonces ahora quieren empezar de nuevo, con la ayuda de la centroderecha, que siempre se entrega hasta que duela. Y en un nuevo intento creen que lo van a lograr. Inconstitucional, pero posible. No creen que los militares se den cuenta esta vez. Ni que, si se dan cuenta, se vayan a meter. Tienen buenas pensiones. Y todavía queda harina y el pueblo no les pide intervenir y echarlos a todos (yo incluido) como el 73. 

"¡Vamos que todavía se puede!" dicen

sábado, 3 de septiembre de 2022

Y las Últimas Verdades...

Hoy en la revista Sábado de El Mercurio aparece el escritor de izquierda Alberto Mayol diciendo que Michelle Bachelet es el "símbolo de una época, hija de un militar torturado y asesinado, ella y su madre fueron detenidas y torturadas. Este es un símbolo de la transición".

Nada de eso es verdad. Sin perjuicio de lo cual lo cree el 78 % de los chilenos, que votará mañana en consecuencia. Los del 22 % restante no contamos para nada. Sabemos que éste dejó de ser nuestro país. Pues una mayoría engañada elegirá entre la ruina inmediata (Apruebo) y la ruina postergada en el tiempo (Rechazo para preparar otra Constitución). 

A los partidarios de mantener la actual nos han pedido desaparecer para que no gane el Apruebo y lo hemos hecho. Pero yo, por lo menos, saco de manera transitoria aquí la cabeza a la superficie porque no estoy dispuesto a dejarlos que mientan demasiado impunemente, pues:

1) El general Bachelet no fue torturado ni asesinado. Sí fue procesado por haber fraguado entre 1970 y 1973 la toma violenta de la base El Bosque de la FACH por el MIR y oficiales de izquierda como él. Los respectivos procesos de la FACH están documentados en el libro "Proceso a una Traición", del periodista DC Ricardo Boizard. Allí consta que el general Bachelet nunca, en los interrogatorios, admitió tener culpabilidad. Era obvio que nadie lo torturó para declararse inocente.

2) Sí es verdad que en 1974 estaba en la cárcel, porque otras personas lo habían incriminado en el complot. Compartía celda con el senador socialista Eric Schnake, quien declaró a la revista Qué Pasa que Bachelet falleció tras un partido de básquetbol desaconsejado para su condición cardíaca: "Se sintió un poquito mal. Paramos el partido y Bachelet cayó a suelo". Murió de un infarto. (P. 149 de mi libro "Terapia para Cerebros Lavados").

Cuando la ley 19.980, años después, consagró un bono de diez millones de pesos para los deudos de los muertos del gobierno militar, Michelle Bachelet, la "mujer símbolo de la transición", no tuvo inconveniente para cobrarlo por su padre fallecido de un infarto. ¡Y se lo pagaron! ¿Quién dijo que mentir no era rentable? Muchos años después un ministro sumariante de izquierda "legalizó" ese cobro, pues en una sentencia inverosímil dictaminó que el general Bachelet había muerto víctima de las torturas. Nuevo desembolso fiscal.

Bonus track: La senadora Isabel Allende, cuyo padre se suicidó, también cobró el bono como si lo hubieran matado los militares (ver p. 388 de mi libro antes citado). Chicas de izquierda buenas para cobrar.

3) Lo de las posteriores torturas a madre e hija tampoco fue verdad. Michelle Bachelet, en los años 70, era ayudista del MIR (ver su biografía de Andrea Inzunza y Javier Ortega) y como tal fue detenida durante seis días junto a su madre, que "no relata torturas físicas a su persona pero sí un duro trato" (La Segunda, 18.11.04).

Por mi parte, vi a Michelle reconocer personalmente en la televisión, cuando fue designada ministra de Salud, que no había sido torturada, "pero mi madre sí", añadió entonces. Lo que, según acabamos de ver, no era verdad. Entrevistada por El Mercurio de 23.04.00, tampoco habló de torturas durante su detención. Pero ya candidata presidencial, en El Mercurio del 14.11.04, no resistió más tiempo diciendo la verdad y resolvió hacer un upgrade a "torturada": "Sí, me torturaron, me cuesta recordar detalles. Como que se me bloquearon los malos recuerdos". 

Y entonces esa otra mentira quedó instalada urbi et orbi. Tanto que muchos años después recuerdo una entrevista suya en la televisión norteamericana, ante un grupo de cuatro viejas cluecas elegantes y maquilladas en exceso que la rodearon cacareando, todas completamente subyugadas por el cuento de que hubiera sido torturada y hubiera tenido una hija fuera del matrimonio, que era visiblemente lo que encontraban más cool.

4) Falta todavía el broche de oro de los asertos falsos de Mayol, el declarar a Michelle Bachelet: "un símbolo de la transición". Porque tampoco hubo esa "transición". La misma terminó el 11 de marzo de 1990, en que cesaron de aplicarse los artículos transitorios de la Constitución y entró de lleno a regir su articulado permanente. Después simplemente hubo vida democrática definitiva y no transitoria en el país pujante, libre y progresista que legó Pinochet, que comenzó a vivir los mejores 30 años de su historia a partir del "segundo milagro chileno". Éste consistió en que sus opositores mantuvieran el Ladrillo casi intacto y sólo le rayaran la pintura,. Claro, Chile creció cada vez menos, pero mantuvo hasta 2019 el primer lugar de América Latina, cuando estalló una insurrección armada que el presidente en ejercicio no fue capaz de sofocar y cuya rendición incondicional nos ha traído al punto en que nos encontramos hoy: decidir si nos vamos al diablo al contado ("Apruebo") o a plazo ("Rechazo" para volver a reformar), tirando El Ladrillo a la basura.

Los partidarios de la actual Constitución y de El Ladrillo casi no existimos y nos dividimos entre los que se fueron, los que se van a ir y la minoría de los que nos vamos a quedar tratando de salvar lo que se pueda de las exacciones de los del "Apruebo", del "Apruebo para Reformar" y del "Rechazo para hacer una que nos una", todos los cuales, con sus nuevos 4/7 para robar más fácil (en eso consisten "los cambios"), quieren repartirse lo nuestro lo antes posible.


jueves, 1 de septiembre de 2022

Con las Manos en la Masa

Reunión muy reciente en La Moneda, en versión grabada de un concurrente: 

"...dentro de las personas invitadas había un par de oficiales superiores de las instituciones armadas y el director de la PDI. Entonces la reunión empezó a tomar un aire un poco más tóxico, cuando salió el tema Llaitul y Merluzing no encontró nada mejor que increpar de manera más o menos directa, en realidad directa, al director de la PDI, diciéndole que era inaceptable que se hubieran filtrado las conversaciones entre la asistente de la ministra y Llaitul, a lo que el director de la PDI, muy galantemente, le dijo que ellos no habían filtrado nada y que él podía dar fe de eso y que la filtración venía desde la fiscalía y desde ahí había salido la información y que eso había originado todo lo demás. 

"Hasta ahí todo normal y todo indicaba que moría la conversación en ese minuto. Pero a este saco de pelotas no se le ocurrió nada mejor que decirle al director de la PDI una frase más o menos del siguiente tenor: 'Yo espero que lo que usted está diciendo sea cierto, porque de lo contrario usted va a sufrir consecuencias muy graves'. 

"Ése fue el tono de la amenaza. Y la respuesta del director de la PDI, que yo no sé si estaba con algún medicamento en el cuerpo o algo parecido, fue del siguiente corte: dijo 'no, no presidente, no se preocupe, si es real lo que yo le estoy indicando, porque si se tratara de sacar a la luz alguna información que comprometiera al gobierno, lo que nosotros podríamos sacar son las transcripciones de las conversaciones de muchos de los políticos que hoy día ocupan su cartera, previo a los días del estallido social, cómo se realizaron las coordinaciones y cómo se coordinó todo para que el estallido se desarrollara como se desarrolló'. 

"Ni les explico las caras de los presentes. Ni se los explico. El único que tenía cara de póker era el general de Carabineros, que evidentemente tenía clara la información. Pero, del mundo político, los que estaban ahí, fue así como ¡uuuhaaah! porque en el fondo lo que dice es eso: 'tenemos las conversaciones de los políticos y de los partidos cuando se coordinaron para dar origen al estallido'. 

"Boric calló, se silenció, como que había quedado en estado de shock. Y después de... cuánto habrá sido, cinco minutos, retomó el habla, si es que no un poquito más, y mientras tanto todos estában conversando y le preguntan al presidente, '¿vamos a continuar con la reunión?'. 

"Estaba en shock, absolutamente en shock... éste claramente sabía, lo que no sabía es que estaba la información y que existe registro. ¿Qué va a pasar? No tengo ni la más remota idea, pero esta cuestión se está caldeando en niveles que yo no había visto y está tomando características de camarilla dentro de La Moneda. Porque como se están disparando entre todos y como le quisieron disparar al director de la PDI, éste dijo: '¿voh me vai a hundir? Piénsalo dos veces, porque si me voy a hundir yo no me hundo solo. Ehhh... me llevo gente conmigo', en el fondo, así es que por eso la información es delicada. Traten de no publicarla, de no comentarla. Si la comentan, coméntenla con alguien cercano, evidentemente resguardando las fuentes."

Yo no voy a publicarla ni comentarla. Sólo la estampo en la intimidad de este blog. Ahora, conclusiones:

1) Piñera y su gente tenían bajo sus narices, en la PDI, todos los antecedentes y pruebas para acusar a los catorce partidos que le estaban dando el golpe de estado, de que eran una asociación ilícita terrorista e incurrían en la causal de inconstitucionalidad consistente en usar la violencia política. Esto acarreaba la destitución de todos sus parlamentarios y la prohibición por cinco años de participar en votaciones populares. 

2) Estaba en sus manos requerir del Tribunal Constitucional dicha inconstitucionalidad y hasta de acusarlos ante la justicia ordinaria de constituir una asociación ilícita terrorista y atentar contra la seguridad interior. En ese tiempo el TC le era favorable. Con el knock out de los políticos y del financiamiento, la violencia callejera habría cesado sin derramamiejto de sangre. Punto final. Ley de Seguridad Interior. Ley Antiterrorista. Todos destituidos y los condenados confesos y presos.

3) La oposición habría quedado literalmente liquidada y la violencia callejera habría cesado instantáneamente, como cuando anteriores presidentes, como Ibáñez, González Videla y Alessandri Palma habían liquidado sin problemas otros alzamientos insurreccionales comunistas.

4) Todas las mismas normas que habrían acarreado el impeachment de los políticos de izquierda en 2019 están vigentes hoy y los hechos no están prescritos, de modo que, si hubiera rule of law en Chile o estado de derecho, que no lo hay, de Boric para abajo tendrían que irse para la casa y buscar abogados defensores.

Los reales garantes de la institucionalidad tienen la palabra. La Constitución y las leyes de Seguridad Interior y Antiterrorista indican claramente lo que hay que hacer.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Chile Gangrenado

Antes se respetaba el emblema patrio. Víctor Domingo Silva, interpretando el sentir nacional, compuso su poema a la bandera: "¿Conciudadanos ¿qué nos une en este instante/ qué nos llama/ encendidas las pupilas y frenéticas las manos?/...Es el épico estandarte/ es la espléndida oriflama/ es el patrio pabellón/ que halla en cada ciudadano un paladín". 

Ahora degenerados han reemplazado a paladines y ultrajan públicamente la bandera delante de los niños y hasta limpian con ella sus detritus. Un tal @gabrielboric, de esta nueva hornada, escribía a las 3.28 de un 18 de septiembre de 2016: "Maldigo la solitaria estrella de la bandera". La misma de la cual el poeta escribía: "La soñamos inmortal/ con su blanco, con su rojo y con su azul/ en que descuella --perla viva y colosal--/ esa estrella arrancada para ella/ del océano de luz del cielo austral". ¿Cuándo se perdieron los valores? Fueron enterrados junto a Pinochet. La derecha se entregó a un adversario de éste, Piñera, que les "hacía la pata" a más no poder a los comunistas y, no contento con eso, les terminó regalando la Constitución y el país.

Dice el artículo primero de ésta, que todavía está en pleno vigor, aunque el senador entreguista Moreira afirme en la TV que "ya cumplió su ciclo": "La familia es el núcleo fundamental de la sociedad". Pero de hecho, en manos de los destructores de la familia y del país, ella ya no es el núcleo, pues ésta es la nación en que más niños nacen fuera del matrimonio: 74 %. En Japón y en Corea del Sur es el 2 %. ¿Cuándo se destruyó la familia? Justo antes de que empezara la destrucción general. Casi todos cooperaron. 

Toda moral se derrumbó. Ya el 30 % elude el pasaje en el metro y la locomoción. Una de las fotos más conocidas del presidente actual lo muestra pasando bajo un torniquete del metro. ¡Qué buen ejemplo! La juventud votó en masa por él.

Al destruirse su núcleo, en la sociedad se está produciendo un "estallido nuclear" y el país agoniza, regido por el delito. Ayer a Carlos Grollmus, de 79 años, le han amputado una pierna tras recibir disparos de terroristas de izquierda impunes, que también dispararon e hicieron perder un ojo a un joven que intentó auxiliarlo, mientras incendiaban el centenario Molino Grollmus, monumento nacional, su casa y sus vehículos en Contulmo. 

Se ha tolerado por amplia mayoría que la violencia se enseñoree. ¿Por qué, si la Constitución declara inconstitucionales los partidos, movimientos u otras formas de organización que hagan uso de la violencia, la propugnen o inciten a ella? Porque se ha renunciado a hacer respetar la Constitución. Catorce partidos y movimientos emitieron un documento el 12 de noviembre de 2019 exigiendo, en nombre de la violencia ("la ciudadanía movilizada", la denominaban), una nueva Constitución. El gobierno de Piñera no hizo nada y se rindió. Lo estamos pagando hoy. 

Como todavía es tiempo y hay acción pública --dice la misma Constitución-- para pedir se declare la inconstitucionalidad de los catorce partidos y grupos sediciosos, yo me propuse ingenuamente recurrir al Tribunal Constitucional. Quise dar un ejemplo. Pero luego me enteré de que, según la ley, en caso de desecharse el recurso, quien lo hubiere presentado deberá pagar las costas. Éstas, en un caso contra catorce partidos y movimientos, serían millonarias. Y además se exige una fianza, a hacerse efectiva si el recurso es desechado. En fin, la jurisprudencia del Tribunal Constitucional anticipa que lo desechará: ya antes rechazó la declaración de inconstitucionalidad de la Coordinadora Arauco-Malleco, de Héctor Llaitul, y la inhabilidad del diputado comunista Hugo Gutiérrez.

En resumen, Su Seguro Servidor no presentará el recurso y la violencia política seguirá prevaleciendo impune y gangrenando el organismo social, hasta que se proceda a la amputación, si la hubiere una vez más.

sábado, 27 de agosto de 2022

Su Seguro Servidor

Escribo inspirado en una frase de la columna de Axel Kaiser en El Mercurio de hoy, p. B5: "Hay cosas que se deben hacer simplemente porque es lo correcto". 

A instancias de jóvenes de derecha estamos grabando la Constitución vigente en video. Al hacerlo me enteré de disposiciones que había olvidado y que permiten poner fuera de la ley a quienes empleen la violencia con fines políticos, como también permiten marginarlos de los cargos para los que hubieren sido elegidos (art. 19 Nº 15 y art. 60, incisos 5º y 6º). Esas normas, aplicadas a tiempo, habrían permitido al gobierno de Sebastián Piñera y sus parlamentarios terminar, en un día, con la insurrección violenta iniciada el 18 de octubre de 2019, detener con todo derecho, en la primera jornada de saqueos e incendios, a todos sus cabecillas y después demandar del Tribunal Constitucional la declaración de inconstitucionalidad de los partidos comprometidos en la revuelta y la inhabilitación y destitución de sus parlamentarios, vedándoles por cinco años el acceso a cargos de elección popular. Boric no habría podido ser candidato.

Piñera, por razones que debería explicar, no hizo nada de eso sino que se rindió tres días después a los insurrectos.

Pero aquellas normas siguen vigentes. Y los hechos constitutivos de inconstitucionalidad persisten y no están prescritos. Cualquier ciudadano puede interponer hoy ante el Tribunal Constitucional un recurso para pedir que se declare la  inconstitucionalidad de los partidos, organizaciones y movimientos que confesaron, pública y notoriamente, en declaración conjunta que suscribieron desde comunistas a democratacristianos el 12 de noviembre de 2019, su rol en la revolución violenta. Así es que me propongo presentar ese recurso esta semana. 

Y además, con el respaldo de diez parlamentarios que exige la Constitución, todavía se podría recurrir ante el mismo Tribunal para que declare la inhabilidad del actual Presidente de la República y de los que hoy son parlamentarios de las entidades declaradas inconstitucionales y comprometidas en la revolución violenta. Al efecto, envié recado el lunes pasado, con un distinguido militante republicano, a diez parlamentarios de su partido para que demanden dicha declaración de inhabilidad ante el TC. De ser acogido su recurso, provocaría la vacancia del cargo del Jefe del Estado y de numerosas bancas de senadores y diputados, repito, desde comunistas a democratacristianos, firmantes de su convocatoria-confesión pública llamando a la violencia del 12 de noviembre de 2019.

No he recibido todavía respuesta. Nadie ha dicho nada. No interesa el tema. Chile hoy está entregado, rendido al comunismo, y no desea esto. Es que, como prueba la columna de Axel Kaiser, el país ya se sometió a la violencia y se fue al diablo por gran mayoría. Aunque gane el Rechazo, opción que, por lo demás, ya está en manos de la izquierda "amarilla". A la derecha le han pedido invisibilizarse. Ahora, si gana el Apruebo, Chile actual simplemente desaparecerá a corto plazo.

Como casi toda la gente está "en otra", ocultando patrimonio o huyendo, no quiere saber de nada que tenga que ver con luchar por la ley y orden. Sin embargo, garantizo que hay una persona, al menos, decidida a hacer valer lo que dicen la Constitución y la ley, es decir, a defender eso con lo cual todos hacen gárgaras, pero simultáneamente y casi por unanimidad atropellan a diario: el estado de derecho. Los partidos de centroderecha están rendidos y embarcados, junto con la centroizquierda y la izquierda, en reeditar la asamblea constituyente aunque gane el Rechazo. Les han pedido sumarse a "los cambios" y lo han hecho. Pero yo no.

Voy a presentar en solitario el recurso de inconstitucionalidad de los partidos y grupos firmantes del llamado al alzamiento del 12 de noviembre de 2021. Puede que vaya a parar al archivador redondo que la Presidente del TC tiene en el suelo al lado de su escritorio, tras declararlo improcedente por "mal planteado" y sin explicar por qué. También puede que los diez parlamentarios republicanos ni siquiera respondan mi recado. Entonces habrá habido un solo habitante que, cuando Chile se está yendo al diablo, habrá hecho lo correcto: Su Seguro Servidor.


jueves, 25 de agosto de 2022

Los Hechos y el Derecho Están Ahí

El artículo 19 Nº 15 de la Constitución declara inconstitucionales a "los partidos, movimientos u otras formas de organización... que hagan uso de la violencia, la propugnen o inciten a ella". La norma está ahí, cualquiera puede leerla. Cualquiera puede pedir la correspondiente declaración de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional (art. 93 Nº 16).

Su artículo 60, inciso quinto, declara la cesación en el cargo del diputado o senador que propicie el cambio del orden jurídico institucional por medios distintos de los que establece la Constitución. Esa norma también está ahí y cualquiera puede leerla. Pero se requieren diez parlamentarios para pedir la inhabilidad.

Su artículo 90 Nº 10 declara la responsabilidad de las personas que participaren en los hechos motivantes de la declaración de inconstitucionalidad. El texto también está ahí y cualquiera puede leerlo.

El inciso quinto del número 15 de su art. 19 impide a esas mismas personas optar a cargos públicos de elección popular. Está claro también ahí. Como lo está la norma que determina la procedencia de la cesación en su actual cargo de Gabriel Boric y de parlamentarios electos en la misma ocasión cuando dice: "Si a esa fecha (la de declaración de inconstitucionalidad) las personas referidas estuvieren en posesión de las funciones o cargos indicados, los perderán de pleno derecho". 

Sin esperar eso Boric debería irse. Los hechos y el derecho están claros y son públicos y notorios. Por eso antes de que se emita la declaración de inconstitucionalidad de su partido yo le he pedido renunciar voluntariamente. Las normas que imposibilitan su permanencia están ahí y cualquiera las puede leer. No obstante, de acuerdo al art. 93 Nº 10 de la Carta, para destituirlo se requiere el acuerdo del Senado. Si él no renuncia voluntariamente, entonces deberá obtenerse ese acuerdo.

La confesión de su conducta inconstitucional por parte de todos los insurrectos de 2019 y sus partidos, organizaciones y movimientos consta en su declaración conjunta del 12 de noviembre de ese año, publicada en toda la prensa de los días siguientes. Allí dijeron que fue "la ciudadanía movilizada" (manera retórica de describir a hechores de incendios, saqueos, lanzamiento de molotovs, apedreos y pateaduras contra la policía) la que había "corrido el cerco de lo posible". Una acción de facto, dirigida --confesaron-- a "establecer un nuevo modelo político, económico y social". Esa confesión culmina con la aceptación explícita de la inconstitucionalidad y antijuridicidad de la posterior y ya difunta Convención Constitucional y sus prolegómenos, al expresar: "el proceso constituyente ya estaba establecido por la vía de los hechos". 

"Vías de hecho" que nunca han sido un antecedente jurídico para justificar nada, ni menos una nueva Constitución, en ninguna parte.

De acuerdo con el art. 262 del Código Penal, cualquier persona puede detener a quienes están desempeñándose en actitud de flagrancia contra la ley o la Constitución. Desde luego, todos los electos en diciembre pasado en nombre de la violencia de hecho, se hallan hoy en condición de flagrancia y pueden ser legalmente detenidos por cualquier persona, para ser puestos a disposición de una autoridad competente.

Los hechos y el derecho están ahí. Si los titulares de los cargos, los partidos, los movimientos y las organizaciones se hacen los desentendidos y el establishment resuelve mirar para otro lado y no hacer nada, entonces, cuando alguien actúe para restablecer la legalidad y la constitucionalidad perdidos --porque algún día alguien lo hará-- por favor que no se le diga siquiera que no tenía de su parte al estado de derecho y a la verdad.


lunes, 22 de agosto de 2022

"Boric, Renuncie"

En mi último blog confesé no haberme dado cuenta en su momento de que, con estricto apego a la Constitución, Piñera podría haber terminado en un día y sin derramamiento de sangre con la violenta insurrección de 2019. En efecto, respetando aquélla y la ley, podría haber dado vuelta el naipe a su favor si tan solo hubiera tenido los pantalones y abogados necesarios.

Cuando la izquierda quiso hacerle al presidente Ibáñez, en los años '50, lo que acostumbraba periódicamente y que era lo mismo que le hizo a Piñera hace casi tres años, aquél convocó a los políticos alzados a su despacho y los sentó en dos filas. Entonces entraron unos carabineros y, sin decir nada, se llevaron detenidos a los de una fila. Ibáñez se paró frente a la otra, en la cual estaba el senador pro-violencia, Salvador Allende, y les dijo: "O ponen fin al movimiento hoy o también se van detenidos". "¿Y qué hicieron ustedes?" le preguntó su interlocutor a Allende, cuando le relató el episodio: "Terminamos el movimiento", le contestó escuetamente éste. Está en un libro de memorias políticas de un exministro de Ibáñez. "No tengo en este momento la cita".

Pero Piñera carecía de los pantalones de Ibáñez y no había leído la Constitución. Pues el artículo 19 número 15 de ésta dice que son inconstitucionales los partidos, movimientos u organizaciones que hagan uso de la violencia. Y su art. 60, inciso quinto añade: "...cesará asimismo en sus funciones el diputado o senador que de palabra o por escrito incite a la alteración del orden público o propicie el cambio del orden jurídico-institucional por medios distintos de los que establece esta Constitución..." Es decir, precisamente lo que hicieron los parlamentarios, que iban desde comunistas a DC, el 12 de noviembre de 2019, en un documento que firmaron y publicaron:

"...la ciudadanía movilizada... ha corrido el cerco de lo posible para... establecer un nuevo modelo político, económico y social.... el proceso constituyente ya estaba establecido por la vía de los hechos". (Negritas mías). Es decir, propiciaron el cambio del orden jurídico-institucional por medios violentos y distintos de los que establece la Constitución. Ergo, según la letra de la Constitución deben irse, si todavía son parlamentarios. Y Boric. según veremos, debería dejar la presidencia.

Ya el mismo 13 de noviembre de 2019 Piñera debió haber presentado el requerimiento al TC para cesar a los firmantes del ultimátum. Pero estaba dedicado a rendirse. Sin embargo, todavía puede presentarse. Y el TC debería acogerlo, porque los autores están confesos.

Además, si Piñera hubiera tenido abogados dedicados a defenderlo en lugar de perseguir a militares (r), debió haber pedido al Tribunal Constitucional algo más: la declaración de inconstitucionalidad de los antes nombrados partidos y movimientos. Y habría habido otra consecuencia: "Las personas que hubieren tenido participación en los hechos que motiven la declaración de inconstitucionalidad --dice la Constitución-- no podrán optar a cargos de elección popular." Boric no podría haber sido candidato presidencial. 

Ninguna de estas acciones ante el TC está prescrita y, por tanto, pueden interponerse mañana mismo. No importa que en el ínterin Boric u otros firmantes hayan sido elegidos, pues la Constitución aclara el punto: "Si a esa fecha las personas referidas estuvieren en posesión de las funciones o cargos indicados, los perderán de pleno derecho" (art. 19 Nº 15). De iure, de pleno derecho, Boric ya perdió la Presidencia de la República. Sólo falta que el órgano competente lo declare así.

Jurídica y constitucionalmente debería dejar sus funciones. Si no renuncia, la petición de destitución podría presentarse y debería ser acogida, porque está patente y confeso el compromiso con la violencia de quienes suscribieron el ultimátum del 12 de noviembre de 2019.

¿Quién garantiza que todo esto se cumpla? La "rule of law" o "estado de derecho". Y a su vez garantiza el estado de derecho la "doctrina legalista de Schneider", comandante en jefe del Ejército, sentada en una reunión de generales del 23 de julio de 1970, en que estaban también presentes los generales Prats y Pinochet, y cuya acta dice: "Hacer uso de las armas para asignarse una opción implica una traición al país". Esa es la parte más citada por los políticos, que suelen olvidar su último párrafo: "La única limitación de este pensamiento legalista está en que los poderes del Estado abandonen su posición legal. En tal caso, las Fuerzas Amadas, que se deben a la nación --que es lo permanente-- más que al Estado --que es lo temporal-- quedan en libertad para resolver una situación que es absolutamente anormal y que sale de los marcos jurídicos en que se sustenta la conducción del país" (libro de Manuel Fuentes Wendling citado por Gonzalo Vial Correa en "La Segunda" de 24 de octubre de 2000). Las negritas son mías.

Boric, renuncie. Es lo que jurídicamente le corresponde hacer.

viernes, 19 de agosto de 2022

Si Se Hubiera Aplicado la Constitución

Yo creía conocer la Constitución que presidió nuestro tránsito desde el último lugar del crecimiento (1973) al primero (1989) de América Latina y nos permitió vivir diez años más que antes y uno más que los norteamericanos. Y multiplicar por cuatro el salario mínimo real y tener diez centímetros más de estatura. Pero cuando unos jóvenes me propusieron días atrás hacer un video leyendo la Carta, resultó que ni siquiera recordaba bien lo que decía. El gobierno derrocha millones divulgando el engendro que nos puede dividir para siempre, pero no gasta nada en dar a conocer la Constitución actual. Ergo, debemos hacerlo los particulares.

A poco de la lectura nos encontramos con el artículo 19 número 15, cuyas partes pertinentes resumo a continuación: 

"La Constitución... garantiza el pluralismo político. Son inconstitucionales los partidos, movimientos y otras formas de organización cuyos objetivos, actos o conductas... hagan uso de la violencia, la propugnen e inciten a ella como método de acción política. Corresponderá al Tribunal Constitucional declarar esta inconstitucionalidad."

Añade el número 15: "...las personas que hubieren tenido participación en los hechos que motiven la declaración de inconstitucionalidad... no podrán participar en la formación de otros partidos políticos, movimientos u otras formas de organización política ni optar a cargos públicos de elección popular ni desempeñar los cargos que se mencionan en los números 1 a 6 del artículo 57 (ministros, subsecretarios, parlamentarios, altos funcionarios) por el término de cinco años, contados desde la resolución del Tribunal. Si a esa fecha las personas referidas estuvieren en posesión de las funciones o cargos indicados, las perderán de pleno derecho. Las personas sancionadas en virtud de este precepto no podrán ser rehabilitadas durante el plazo señalado en el inciso anterior".

Si Piñera hubiera presentado ese recurso al TC en noviembre de 2019 debería haber sido acogido y habrían quedado destituidos desde comunistas y frenteamplistas a democratacristianos. De hecho, la prueba de su responsabilidad en la violencia la aportaron ellos mismos, en la declaración que firmaron el 12 de ese mes, el día de mayor violencia. Confesaron que "la ciudadanía movilizada" había corrido "el cerco de lo posible" para "establecer un nuevo modelo económico, político y social" y que "el proceso constituyente ya estaba establecido por la vía de los hechos". Es decir, de facto. Habían confesado uso de la "violencia como método de acción política". "A confesión de parte, relevo de pruebas". Hasta el fiscal Abbott habría considerado probada la causal. Luego, el Tribunal Constitucional habría debido acoger el recurso. Un Presidente enérgico lo habría hecho entender "con buenas palabras". 

La declaración de inconstitucionalidad de violentistas como Teillier, Jadue, Provoste, Boric, Jackson, Quintana y compañía, habría conducido a que perdieran sus cargos por una causal jurídicamente impecable. A la calle y sin sueldo millonario. Y no habrían podido optar después a ser candidatos presidenciales ni reelegidos parlamentarios durante otros cinco años. ¿Y Chile? Una taza de leche.

¿Por qué no lo hizo Sebastián Piñera, en lugar de rendirse? Porque su gobierno lleno de abogados socialistas dedicados a perseguir militares (r) seguramente ni se lo informó. Y con el miedo que tenía... El sentido de autoridad no está en su naturaleza. Es cosa de leer la historia para ver que varios presidentes anteriores sí tuvieron los pantalones necesarios. Con cualquiera de ellos el estallido insurreccional habría sido sofocado lo mismo que los 17 que le hicieron a Pinochet en los 80, que el que le hicieron a Frei en Pampa Irigoin en los 60, a Ibáñez en los 50 y a González Videla en los 40, tras el cual éste dictó la Ley de Defensa de la Democracia que puso al comunismo fuera de la ley por nueve años. Es donde hoy se ha situado y debería estar jurídicamente.

Y Chile se habría salvado en noviembre de 2019 y seguiría progresando, en lugar de estarse yendo al diablo. Boric ni ninguno como él habría podido siquiera ser candidato presidencial.. 

miércoles, 17 de agosto de 2022

"Más Discurre un Hambriento..."

La mayor parte del siglo XX Chile fue un país mediocre, generalmente izquierdista y pobre. Lo sé porque nací y viví en él. Cuando era niño, los grandes siempre decían: "¡Qué mala está la situación!" y los chicos preguntábamos qué era "la situación". Cuando llegaron unos buses Reo nuevos para reemplazar góndolas y micros viejas con gente colgando, vi a hombres con navaja tajear los flamantes asientos de cuero verde de los nuevos. Entonces intuí por qué era mala "la situación". En mi madurez ese Chile "difícil" hizo crisis y cuando, en 1973,  parecía que la cosa culminaba y todos nos íbamos al diablo, pues gobernaban quienes justificaban a los que tajeaban asientos, inesperadamente se inició un intervalo lúcido de 17 años, el mundo habló de un "milagro chileno", el país se elevó al primer lugar de América Latina y después hasta entró a la OECD. Pero todavía quedaba gente según la cual estaba "mala la situación".

Lo curioso de ese intervalo lúcido de 17 años fue que se generó porque, como dice el refrán, "mejor discurre un hambriento que cien letrados": pues el 7 de septiembre de 1973 Allende declaraba que sólo quedaba harina para tres días más y la mayoría hambrienta entonces opinaba que para salir de la penuria él debía irse. Personas lanzaban maíz a los cuarteles militares, molestas porque los uniformados no lo sacaban. Los hambrientos discurrieron entonces pedir a sus letrados elegidos al Congreso (me consta, yo era uno de éstos) que conminaran a los militares a sacarlo. Pues fueron sus propias "bases electorales" las que presionaron a Frei Montalva y Aylwin, cuyo partido había llevado a Allende al poder, a cambiar de bando y hasta a decir "esto se arregla sólo con fusiles", el primero, y "Allende se aprestaba a dar un autogolpe... la intervención de las fuerzas armadas no hizo más que anticiparse", el segundo. Después este último se olvidó y lo negó, pero había quedado grabado en video. 

Los militares cumplieron la orden de los letrados instados por los hambrientos el 11 de septiembre. El pueblo estaba feliz y "se levantaban banderas en las poblaciones" (carta de Frei a un hijo suyo). En el barrio alto (hoy "cota mil") descorchaban champagne. Es verdad que después algunas actitudes cambiaron. Bueno, en fin, el resto es historia. 

Pues cuando los otrora hambrientos ya tuvieron qué comer se fueron poniendo exigentes y encontraron que era poco. Los comunistas formaron su grupo revolucionario y azuzaron a la mayoría a rebelarse contra el modelo que les dio de comer, en nombre de la "igualdad sustantiva" y de que era injusto que algunos tuvieran más. Entonces la mayoría de los letrados traicionó a los militares que había convocado a sacar a Allende, los culpó por usar sus fusiles y los metió presos y les pidió perdón a quienes había pedido echar.  Las plumas de izquierda y teleseries reescribieron la historia, los malos pasaron a ser los buenos y viceversa. Y los gobiernos y jueces llenaron escandalosamente de plata a los violentos. Los cerebros fueron completamente lavados y "la situación" culminó con el 78 % del Apruebo y el 55 % de Boric llevado a la presidencia junto con los comunistas. 

Ésa es "la situación" hoy. Volvimos a fojas 1. Todavía queda harina para algún tiempo. No hay aún hambrientos que discurran mejor que cien letrados. Pero desde el poder éstos, a su turno, sólo discurren políticas conducentes a que los haya en el futuro no tan lejano. 

Es cuestión, como dicen los árabes, de sentarse a la puerta de la tienda a esperar que pase el cadáver del enemigo. Lo que sucederá cuando cada hambriento otra vez discurra más que cien letrados.