martes, 24 de mayo de 2022

Síndrome de Estocolmo

La UDI supuestamente apoya el Rechazo, pero parece inexplicablemente atemorizada ante la posibilidad de que triunfe y entonces pide a Boric, si eso sucede, dar pasos para iniciar otro proceso constituyente. Sí, leyó bien. Usted creía que lo mejor para Chile era continuar bajo la Constitución actual. Es lo mismo que opino yo. Pero la "centroderecha" parece que se nos pasó al otro bando de nuevo, pues RN piensa igual. 

El "Wall Street Journal" opina que un triunfo del Apruebo equivaldría a un "suicidio constitucional". Comparto esa opinión. El ex ministro DC René Cortázar dice, en un video dirigido a dirigentes sociales de centroizquierda, que si triunfara el Apruebo "Chile dejaría de ser Chile". También comparto esa opinión. Entonces la centroderecha quiere ayudar a Boric a que, si gana el Rechazo, pueda mantenerse la perspectiva del suicidio constitucional y de que Chile deje de ser Chile.

¿Completa locura? No sé. Prefiero llamarlo "síndrome de Estocolmo". En 1973 unos bandidos asaltaron un banco en Estocolmo y tomaron como rehenes a los clientes que estaban en su interior. Cuando la policía rodeó el banco, procurando evitar heridas o muerte a los rehenes, descubrió que éstos había hecho causa común con los asaltantes. Extensa literatura procura explicarlo desde entonces. 

Mi mujer sostiene que la actitud de la UDI es efecto de la vacuna. Yo creo que es el síndrome de Estocolmo. Le pasó también a Patty Hearst, hija del magnate del periodismo norteamericano William Randolph Hearst, secuestrada hace años y, tras ser liberada a cambio de un alto rescate, volvió a la libertad elogiando a sus captores y criticando a su padre. Se quedó para siempre en el otro bando y hasta ella misma protagonizó asaltos. ¿Por qué no le iba a suceder a la centroderecha? ¿O a la mayoría del país, salvo la derecha, naturalmente? 

Pues durante décadas le han lavado el cerebro a Chile. Escribía Milan Kundera sobre su natal Checoslovaquia, tras caer en manos del comunismo: "Para liquidar a las naciones lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido". (Citado por Adolfo Paúl en su último libro, "Sapiens et Fidele Consilium" ("Consejo Sabio y Leal"), que recomiendo leer, porque explica lo que nos ha pasado.

En 30 años el comunismo, sus compañeros de ruta y los "tontos útiles" lavaron los cerebros de la chilenidad de siempre. Y ahora que nos estamos jugando el país al todo o nada el 4 de septiembre, y al leer que la UDI y RN, aunque ganen con el Rechazo, quieren de hecho perder y seguir con la locura del Apruebo, haciendo causa común con nuestros captores rojos, temo que probablemente ya lo tengamos perdido. 

sábado, 21 de mayo de 2022

¡La Casa de Todos Ya Existía!

En 1980 la Constitución fue aprobada en un plebiscito en que un 62,5 % votó "Sí" y un 34,82 % votó "No". El historiador Gonzalo Vial escribió al respecto: "...la holgada y libre victoria del "Sí", como verdad general, sólo podía negarse por obcecación" ("Pinochet", tomo II, p. 423). 

Se recortó la cédula de identidad de cada votante para evitar el doble sufragio.

En 1989 la oposición a Pinochet y éste negociaron reformas a la Carta, que fueron aprobadas en un plebiscito que cumplía todas las exigencias puestas por los opositores. Resultado: triunfó el "Sí" con 91,25 % de los votos.

Una ratificación contundente. Similar a la legitimación de un hijo por matrimonio posterior de los padres. Más parecido a la Casa de Todos era difícil.

Pero en 2005 el presidente Ricardo Lagos propició nuevas reformas para llegar a esa meta, y según él, la alcanzó. Pues la mayoría aplastante de los representantes de todos en el Congreso las aprobó. De modo que cuando las promulgó, Lagos pudo decir que teníamos "una Constitución democrática, acorde con el espíritu de Chile, del alma permanente de Chile. El nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu de TODOS los chilenos y hoy EL PAÍS SE UNE tras este texto constitucional" (mayúsculas mías).

Entonces no me parece errado ni exagerado decir que ya estamos viviendo en LA CASA DE TODOS. Luego, hay que marcar "Rechazo" a la propuesta de otra Constitución que ya no va a ser DE TODOS. 

viernes, 20 de mayo de 2022

O Rechazo o Comunismo

En el último pleno del PC Guillermo Teiller les dijo a sus camaradas que el plebiscito del 4 de septiembre será "la batalla de las batallas" y que deben ganarla, porque Allende ganó un 4 de septiembre. En efecto, ganó y encabezó una tentativa de hacer de Chile un país comunista. Pero lo arruinó en el intento y lo dejó al borde de la guerra civil, que no se concretó. Le levantaron un monumento junto a La Moneda por eso. ¡Seremos entreguistas! 

Desde 1973 civiles y militares reconstruimos, restablecimos una democracia protegida y devolvimos a una mayoría ingrata el mejor país de América Latina, pacificado y sirviendo de ejemplo al mundo. Nuestro principal enemigo se derrumbaba en todas partes con su "muro de la vergüenza" y su "telón de hierro".

Consagramos la libertad económica y por eso hasta los comunistas fundaron un colegio ("Latinoamericano de Integración") y una universidad ("Arcis", la que después arruinaron). Incluso había suficiente libertad como para que pudieran rendir homenaje a Allende en el Teatro Cariola, en 1987. Lo que no podemos hacer hoy los partidarios de Pinochet, porque nos agreden y golpean (Teatro Caupolicán).

Ahora el plebiscito de salida es definitorio, porque nuestra Constitución garantiza la libertad y el pluralismo y, en cambio, el proyecto de la Convención no, tanto que dice: "El Estado tendrá iniciativa pública en la actividad económica" y "podrá desarrollar actividades empresariales". Los particulares sólo podrán hacer lo que el Estado autorice. Al revés de hoy, en que el Estado sólo puede desarrollar actividades empresariales si "nosotros el pueblo" lo autorizamos expresamente. La "batalla de las batallas" de Teillier es para que el Estado (ellos) haga lo que quiera y nosotros sólo lo que ellos nos dejen hacer. Hoy, nosotros el pueblo hacemos libremente cualquier cosa y autorizamos al Estado a lo que expresamente le permitamos. Porque somos nosotros, el pueblo, los que mandamos al Estado y no al revés.

Luego, si gana el Rechazo Chile seguirá siendo libre, con "democracia plena", como teníamos según el índice de The Economist, hasta 2019. Después nos degradó a "democracia defectuosa" porque los comunistas impusieron su violencia y el "parlamentarismo de facto", abusando de la debilidad de Piñera y después aprovechando la toma del poder por su compañero de ruta Boric.

Si la mayoría vota Apruebo y comunismo, acuérdense que cuando quede "harina para pocos días más" (Allende en "El Mercurio", 07.09.73), ya saben a quiénes vamos a llamar al rescate. Y más rápido que el 73, porque el caos será pronto, dado que el comunismo ha puesto al granero de Chile en llamas. 

Pero... pero, la mayoría millenial votó Boric y probó no haber aprendido de la historia. Porque durante más de treinta años se la enseñaron profesores, baradites y periodistas comunistas o compañeros de ruta. Consecuencia: cerebros lavados pueden repetir la historia. 

Los entreguistas de derecha se mueren de miedo e imploran: "No nombren a Pinochet, por favor... digan que de todas maneras queremos cambio de Constitución, aunque gane el Rechazo, por favor... hay que 'matar al padre' (Pinochet) o nos van a matar a nosotros... si gana el Rechazo, los rojos van a reanudar la insurrección." Por supuesto, lo harán. Es lo único que saben hacer: 1932, 1934, 1949, 1957, 1973 y 27 insurrecciones durante los '80, que duraban uno o dos días, pues no estaba Piñera, sino Pinochet; y la de 2019, que sigue hasta hoy  porque estaba Piñera y no Pinochet. Nos pilló con un presidente analfabeto político, pusilánime y con una derecha entreguista. 

Entonces, la "batalla de las batallas" del 4 de septiembre va a definir quién gana esta vez: Rechazo o Comunismo. Si éste vence ya sabemos: mil días después o antes no habrá pan. Y rogando por que Maya Fernández y Galo Edelstein no hayan alcanzado a hacer bien su pega, pues si la hacen, los comunistas se quedarán para siempre en el poder, ahora con el apoyo de los mismos que salvaron a Chile en 1973. 


   

miércoles, 18 de mayo de 2022

Estoy en Desacuerdo

Estoy en desacuerdo con que la Constitución esté muerta, como dice la mayoría: está plenamente vigente y hay que hacerla respetar. Pero en Chile ya no hay estado de derecho (una mala traducción de "rule of law"), como dicen, pues no se respeta la ley. Su principal violadora es la Corte Suprema, que acaba de condenar al brigadier (r) Miguel Krassnoff por un delito "de lesa humanidad" inexistente a la fecha de los hechos. Mismo oficial que ha sido sentenciado a 843 años de presidio, algo inverosímil, sin pruebas y sólo en virtud de una ficción ilegal, confesada ante las cámaras por el juez que más lo condenó. Los prevaricadores deberían ir a la cárcel, pero acá van a la Corte Suprema, cuyo acceso está vedado a los honestos (Raquel Camposano y Alfredo Pfeiffer, por nombrar sólo dos.)

Tempoco el modelo de economía libre está muerto, como dice la mayoría. Hay cerca de un millón de emprendedores que todavía tienen (si bien cada vez menos) libertad para producir y vender lo que producen. El mercado está más vivo que nunca, si bien en parte es negro. Pero produce.
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El "malestar" que supuestamente se declaró en 2019, si lo hubo, no fue culpa del modelo, sino del Estado. Las listas de espera en la salud pública son culpa del Estado. La falta de aprendizaje en la educación y las tomas de establecimientos se radican en la estatal. Las malas pensiones se deben a que se mantiene la edad de jubilación en 60 años para mujeres y 65 para hombres, fijadas cuando vivían menos de 70 años, en circunstancias que hoy viven, gracias al modelo, 80 ellos y más ellas. No atreverse a aumentar la edad de jubilación es culpa del Estado.

Los "campamentos" y la falta de viviendas también son su culpa, porque no financia más construcciones debido a que paga en exceso a sus funcionarios: un 50 % más que en iguales tareas del sector privado. Y porque ha multiplicado por siete su personal entre 1990 y 2015. Entonces el gasto en burocracia y pitutos no deja plata para los sin casa. Si se redujera en 10 % las remuneraciones excesivas del Estado se podría financiar una pensión mínima de $400 mil pesos mensuales.

Un parlamentario gana 25 salarios mínimos, aparte de variados agregados "para gastos". Uno sueco gana cinco salarios mínimos. En el exceso de remuneraciones y personal del sector público se va la plata de los que pagamos impuestos. Lo que hay que cambiar es el sector público, no la Constitución.

El auge del delito también es culpa del Estado. Estoy en desacuerdo con que se persiga a los carabineros y policías más que a los delincuentes y con la actual justicia prodelito. Fin a la puerta giratoria. Supresión del Instituto de Derechos Humanos, persecutor de las fuerzas de orden. Cada vez que toman preso a un delincuente flagrante, resulta que estaba libre teniendo una o más condenas u órdenes de detención pendientes. Culpa del Estado. Y de inmediato la justicia lo deja libre. Consecuencia: más portonazos, encerronas, asaltos. En Chile hoy el maleante es un rey. Casi no paga costos y es el único que puede portar armas y usarlas. Hay que destronarlo. Operación rastrillo en poblaciones y todos los patos malos para adentro.

Estoy en desacuerdo con que los reos no paguen con trabajo su deuda con la sociedad. Deberían mandarlos a algunas de nuestras numerosas islas a sembrar papas, en lugar de estar hacinados en penales saturados, cuyo suelo está cubierto de excrementos, donde las peleas con machetes y las perversiones son parte de la rutina diaria y "el bueno se hace malo y el malo se hace peor".

Sí, estoy en desacuerdo con este Chile de izquierda y en proceso de desintegración institucional y social en que, sobre todo si otra vez gana el Apruebo, ya no va a valer la pena vivir.



  

domingo, 15 de mayo de 2022

¡Váyanse a la Punta del Cerro!

Una amiga, otrora piñerista y actual entreguista, que ha dejado de leerme porque, dice, yo insisto en mencionar a Pinochet como un libertador y en decir que si gana el Rechazo hay que seguir con la Constitución del 80, me ha confesado que todos los taxistas con que habla, en sus diarios desplazamientos derivados de su trabajo, le dicen que se necesita otro Pinochet.

--Por supuesto-- le he replicado-- pues los taxistas son voceros del sentido común y saben que lo que más le urge a Chile hoy es recobrar el orden, restablecer la legalidad ("rule of law", mal traducido como "estado de derecho") y una economía libre, fundada en disminuir el tamaño del Estado, respetar el derecho de propiedad y la subsidiariedad. 

Rasgos que caracterizaron al gobierno de Pinochet, el más exitoso de nuestra historia en términos de los cambios positivos que introdujo y de los desafíos económicos y armados internos y externos que superó. Y además procuró respetar y hacer respetar los derechos humanos, cosa que puedo probar fácilmente, pero por sostener la cual me echaron de un programa del Canal 13 (cuyo dueño pidió perdón a la audiencia por haberme convidado) y me aplicaron censura previa en la Revista del Abogado (usted puede leer el artículo censurado retrocediendo al 27 de marzo de 2015 en este blog).

Lo que yo sostengo lo repudia violentamente la izquierda, no lo comparte el centro y no se atreve a decirlo la derecha, parte de la cual, además, sobre todo la de menor edad, tampoco lo cree, pues ha comprado las consignas mentirosas de la izquierda.

Este blog, donde he mantenido siempre la misma línea, últimamente ha disminuido su número de lectores a la mitad, en la cual, sin embargo, se han quedado los más opuestos a mis ideas, supongo que para poder seguir contradiciéndome y/o insultándome en sus comentarios. Pero yo nunca he condicionado lo que escribo al número de seguidores, sino sólo a lo que realmente opino.

Y opino que Chile nunca ha sido más libre y democrático que bajo la Constitución actual. Mientras ella rigió sin cortapisas The Economist situó al país entre las "democracias plenas". Cuando sobrevino el actual "parlamentarismo de facto", nos rebajó a "democracia defectuosa". Luego, hay que restablecer la normalidad legal para recobrar nuestra democracia, perseguir la delincuencia y garantizar el orden. Y pese a que los contribuyentes financiamos caras y bien equipadas fuerzas para mantener la paz interna, los políticos actuales no se atreven a usarlas y reina el delito. ¡Que nos devuelvan la plata!

Chile nunca ha mejorado más en términos de orden interno, riqueza material, estabilidad política y superación de la pobreza que bajo la Constitución de 1980. Esto es objetivo y perfectamente comprobable. ¿Cómo podría yo estar de acuerdo en reemplazarla, sólo porque me amenazan con la violencia si no lo hago? ¿O porque dejan de leer este blog?

¿Por qué si, a través de la violencia ilegal y el parlamentarismo de facto, se ha llegado a un "plebiscito de salida" que (¡sorpresa general!) el Rechazo va a ganar, yo debería, sin embargo, opinar que hay que cambiar la Carta de todas maneras? La mayoría popular va a decir que no y yo, partidario de esa Carta ¿debo insistir en cambiarla? ¿Me creen imbécil? Porque sólo los imbéciles se meten a "arreglar" lo que anda bien. Sobre todo si la mayoría tampoco quiere "arreglarlo".

¡Váyanse a la punta del cerro!

viernes, 13 de mayo de 2022

Incertezas 2, Incertidumbre 1

Iba a escribir acerca de cómo miente la Corte Suprema, cómo atropella las leyes y condena a inocentes, pero leí "El Mercurio" y resolví cambiar de tema.

Hernán Büchi ha hecho enormes contribuciones al país y de alguna manera comparte con Augusto Pinochet, la Junta y Sergio de Castro la honra de ser padres de nuestra actual (todavía) sociedad libre. Pero también ha hecho contribuciones al idioma: hace muchos años (1989) incorporó el concepto de "contradicción vital", representado por la incompatibilidad de personalidades como la suya con la de Sebastián Piñera; y el año pasado incorporó el término "incerteza" al dar las razones por las cuales se iba a vivir a su ancestral Suiza. Todos los que habíamos dicho siempre "incertidumbre" fuimos inmediatamente al diccionario a ver si "incerteza" estaba dentro del idioma y comprobamos que sí, que está aceptada por la Academia. Y la innovación de Büchi prendió tanto que hoy el primer editorial de "El Mercurio" dice dos veces "incerteza" y una sola "incertidumbre", para describir lo que sucede en Chile.

Si ustedes retroceden una página desde el primer editorial de hoy se encontrarán con un artículo del gerente de la Clínica Alemana, Cristián Piera, donde dice que las listas de espera en la salud pública son las más largas de la historia, "según reconoce la autoridad." Y añade que en EE. UU. el gasto por persona en salud es de 9 mil dólares al año, mientras en Chile es de mil 402 dólares, es decir, menos de la sexta parte. Pero allá el promedio de vida ha retrocedido a 77 años y acá ha aumentado a 80 años. Entonces, ¡tres hurras por el sistema privado chileno de salud, que no tiene listas de espera y aumenta la expectativa de vida! Pero no, la nueva Constitución va a suprimir el sistema privado y todos sa van a tener que ir al público para alargar más sus listas de espera ya más largas de la historia. ¿Están locos los chilenos? La mayoría sí, pero están cambiando, volviendo en sí, según veremos.

Precisamente el Rechazo a la nueva Constitución y su estatización de la salud, entre otras razones, se explica porque la mayoría está volviendo en sí.

No obstante, hasta la UDI, como señala el primer editorial citado, dice que la actual Constitución "está muerta". Pero ¿qué le pasa a la UDI? Que desde el asesinato de Jaime Guzmán ya nunca volvió a ser la misma. Ahora es entreguista.

Anoche vi en el canal nacional a Matías del Río entrevistando a un economista de izquierda, Sebastián Edwards, que también vive fuera, en los EE. UU., diciendo también que la Constitución y el sistema neoliberal, que nos da más años de vida que allá y todo, "están muertos". Pero ¡cómo lo mata también, si gastamos un sexto que los norteamericanos en salud y vivimos más! 

¿Esta entregada la UDI? ¿Está perdido Edwards? Both. A lo primero sí y a lo segundo también. Es que la UDI perdió su temple, es decir, se rinde ante un adversario al que va a ganar. Y Edwards es de izquierda, usted sabe, esa receta que no ha funcionado en ninguna parte.

Lo peor es que en la derecha hoy casi todos son entreguistas, porque creen que hay que cambiar el país más exitoso de América Latina y uno de los más exitosos del mundo porque la izquierda, y en particular los comunistas, que mataron a Guzmán, lo piden. ¿O será que "better red than dead"? 

En todo caso, "Imbéciles", como titulé un blog muy leído del 28 de abril de 2020, que les recomiendo consultar o volver a leer.

martes, 10 de mayo de 2022

Entregarse Hasta Que Duela

La centroderecha, representada por Chile Vamos, es tan entreguista que ahora  parece desesperada porque en el plebiscito de salida puede ganar el Rechazo. 

Ayer vi en "El Mercurio" una carta de Juan Ignacio Piña, abogado centroderechista, declarándose preocupado porque no hay "un itinerario" para saber qué hacer si sucede algo tan terrible. 

Inmediatamente mandé otra (no apareció hoy) diciendo: "Señor Director: La carta de Juan Ignacio Piña da una voz de alarma porque todavía no se traza el itinerario del camino a seguir en caso de que gane la opción Rechazo. Lo encuentro inexplicable: Chile ha vivido desde 1981 los mejores años de su historia, hasta el 18 de octubre de 2019, bajo la Constitución actual, que será la que continuará imperando si gana el Rechazo. El itinerario futuro es obvio. Lo que el país debe preparar es cómo vivir la total incertidumbre y el máximo trastorno nacional que significaría el triunfo de la opción Apruebo."

Hoy se informa que los entreguistas de Chile Vamos se están reuniendo con los socialistas para analizar cómo, si gana el Rechazo, puede hacerse lo que ÉSTOS quieren. ¡Están buscando una fórmula para que el Apruebo salga ganancioso, después de haber perdido! Parece que quieren repetir plebiscitos hasta que en alguno gane, por fin, el Apruebo.

Con esta centroderecha ¿quién necesita una izquierda? ¿Y la derecha-derecha? No existe. Lo más parecido a ella era el Partido Republicano, pero hace poco su presidente, Rojo Edwards, también se entregó y propuso una "tercera vía" para el plebiscito de salida, porque también parece temer el triunfo del Rechazo. 

El único columnista-no-entreguista en los medios es, paradójicamente, un ex comunista, Sergio Muñoz Riveros, que dice categórico en "El Mercurio": "Y será mejor no alentar malentendidos con la afirmación de que la Constitución vigente quedó superada o 'murió' en el plebiscito de entrada. Es como decir que no tenemos Constitución. O que el Presidente y el Congreso recién elegidos son ilegítimos. El texto vigente no ha sido derogado en el terreno firme que pisamos. Tenemos que actuar de acuerdo a esa legalidad incluso para cambiarla".

A todo esto ¿es o ha sido tan terrible la Constitución actual, que seguirá rigiendo si triunfa el Rechazo? Veamos (cifras publicadas por Axel Kaiser): la inflación bajó de 31,2 % en 1980 a menos de 5 % en 2000; el ingreso per cápita se multiplicó por cuatro y llegó a ser el más alto de América Latina; la pobreza cayó de 45 % a 8% ; en 1980 el 27 % tenía TV y en 2014 el 97 %; refrigeradores: el 49 % pasó a 96 %; lavadoras: de 35 % a 93 %; autos: de 18 % a 48 %; la esperanza de vida subió de 69 a 79 años; el hacinamiento bajó del 56 % al 17 %; la clase media aumentó del 23,7 % al 64,3 % (2015), según el Banco Mundial; la pobreza extrema cayó del 34,5 % al 2,5 %; el acceso a la educación superior se multiplicó por 5 y el del quintil más bajo por ocho; entre 1996 a 2015 el ingreso del diez por ciento más rico aumentó 30% y el del 10 % más pobre en 145 %; el índice de desigualdad de Gini bajó de 52,1 en 1990 a 47,6 en 2015; la diferencia de ingreso entre el 10 % más rico y el 40 % más pobre se redujo de 14,8 a 10,8 veces y un estudio de la OCDE determinó que Chile era el país con mayor movilidad social (tránsito de pobre a rico) de ese grupo de naciones. Y bajo la Constitución de 1980 llegamos a ser el país con el Indice de Desarrollo Humano más alto de América Latina. Frente a todo eso los marxistas, socialistas y entreguistas de centroderecha parecen buscar la fórmula para que no siga sucediendo. 

¿Alternativa? Una nueva UP, supongo. Boric admira a Allende, que nos puso a la zaga de América Latina, con la mayor inflación del mundo, harina para pocos días más (el mismo dixit) y al borde de una guerra civil que nos cueste 500 mil muertos (cálculo del general Prats) o hasta un millón (cálculo del comandante Pepe comunicado a Nena Ossa).

¿Seremos?

sábado, 7 de mayo de 2022

Ejemplo de Ex Comunista

El entreguismo de Piñera le dio el triunfo a la insurrección de extrema izquierda y el país está pagando y pagará las consecuencias. Por suerte la gente se ha ido dando cuenta de que el gobierno y su Convención conducen a Chile a un desastre, llevado a su máxima peligrosidad por la propuesta de nueva Constitución, que en caso de aplicarse desmantelaría la nación que bajo el imperio de la Constitución de la Libertad llegó al primer lugar de América Latina y consumó el "milagro chileno", mundialmente admirado.

La experiencia indica que si hubo un Piñera fue porque toda una clase dirigente se entregó al adversario ideológico y, por cobardía, rindió culto a las concesiones hacia la izquierda. Y sobrevino el suicidio colectivo.

Ahora, pese a que el pueblo aparece en todas las encuestas mayoritariamente consciente y convencido de que la Covención Constitucional llevaría a la patria al despeñadero, los entreguistas de siempre insisten en no parar de entregarse y ¡ni siquiera quieren aceptar el triunfo inminente!. Proponen toda suerte de martingalas para apaciguar al adversario derrotado: "rechazar para reformar", "reconocer que la Constitución de 1980 está muerta", "elegir un nueva Convención de hombres (y mujeres, por cierto) 'buenos'", "buscar una tercera vía"...

Hoy quiero destacar que nos da un ejemplo de claridad, definición y firmeza un intelectual ex comunista, que escribe frecuentemente en "El Mercurio" y "La Tercera". Se llama Sergio Muñoz Riveros y hoy dice en el primero: "Como está a la vista, Chile no se dejará refundar. (...) No hay que elegir otra Convención. Ya fue suficiente con una. Y será mejor no alentar malentendidos con la afirmación de que la Constitución vigente quedó superada o 'murió' en el plebiscito de entrada. Es como decir que no tenemos Constitución. O que el Presidente y el Congreso recién elegidos son ilegítimos. El texto vigente no ha sido derogado en el terreno firme que pisamos. Tenemos que actuar de acuerdo a esa legalidad incluso para cambiarla".

No es la extrema derecha, no es un duro, no es un pinochetista ultra: es uno que fue comunista y "ha visto la luz", por lo cual ha quedado, sin proponérselo, a la derecha de los entreguistas, cuya tradicional miopía y/o cobardía les impide ver esa misma realidad.   

  

viernes, 6 de mayo de 2022

Estamos Bien los Duros

Los de la derecha dura pinochetista y partidaria del Rechazo, a la que pertenezco, estamos bien, porque la opinión pública, según todas las encuestas, está por mantener la Constitución de 1980, lo que representa un triunfo para nosotros.

Pero el entreguismo, que es un mal endémico en la derecha, está desorientado y discurre las más variadas fórmulas para complacer a la izquierda, inminentemente derrotada, a la cual pese a ello teme y rinde culto. Pues ésta no se resigna a su derrota. Así, muertos de miedo, los entreguistas discurren mil y una fórmulas para complacer al adversario: una "tercera vía" en el plebiscito, abrir una opción al proyecto de Bachelet, crear una instancia obligatoria de nueva Constitución, redactada esta vez por una "comisión de hombres buenos" o estipular que el Congreso reciba un mandato plebiscitario de forjar una nueva Carta. 

No se resignan a continuar tranquilos, por voluntad electoral, bajo la Constitución más exitosa y más popularmente ratificada de nuestra vida independiente (90,25% obtuvo en el plebiscito ratificatorio de 1989). Y además consolidada en la práctica, pues nos ha dado reales libertad y democracia y brindado los mejores años de la historia de Chile en términos de progreso material y paz social (hasta la insurrección de 2019). Según el escalafón de The Economist, éramos "democracia plena". Obviamente, después del 18 de octubre de ese año nos degradaron a "democracia defectuosa".

No sé dónde nos situará ahora ese escalafón, dada la revolución violenta que se ha agudizado en el país, la cual Boric, en un twit de anteayer, declaró encabezar, invitando a los inmigrantes a sumarse al alzamiento. Pero él mismo bajó abruptamente ese twit a media mañana, lo que algunos atribuyen a que se tomó la primera pastilla de las que le tienen prescrita para tratar su condición.

En general, en la derecha dura y no entreguista siempre nos ha ido bien, pese a lo cual el grueso del "sector" no nos sigue. Recuerdo, bajo el gobierno militar, cuando el general Leigh, ni más ni menos, se entregó al otro bando y declaró en 1977 que la Junta debía irse cuanto antes. Eso sirvió para generar una consulta popular en que el gobierno recibió el apoyo del 77,47% y el que debió irse cuanto antes fue el entreguista.

Después, en 1982 y bajo "la crisis de la deuda" y la insurrección comunista del FPMR, iban a almorzar a El Mercurio ex parlamentarios entreguistas del Partido Nacional, a decirnos que debíamos preparar una "cancha de aterrizaje" para el caso de que cayera el gobierno militar, porque en ese caso nos iban a "colgar de los faroles". Esta expresión de pánico era muy usada por el entreguismo de entonces.

Más adelante, cuando el FPMR comunista desató el grueso de su violencia armada, perpetró más de 27 estallidos insurreccionales (que Pinochet sofocaba en un día o dos) y oscurecía al país con sus bombas a torres de alta tensión, los entreguistas entraron en aún mayor pánico y se organizaron, reclutando al Cardenal Fresno y prepararando un "Acuerdo Nacional" para la salida de los militares antes de tiempo. "Supongo que estarás con el Acuerdo", me decía una distinguida periodista de derecha que no me conocía bien. Pero Pinochet sólo recibió al Cardenal tres años después, en 1985, y cuando éste quiso pasarle el texto, aquel se lo volvió a introducir, con una sonrisa, en la bocamanga de su sotana, junto con darle un regalo navideño. Y del Acuerdo Nacional nunca más se supo.

Después los opositores, unidos en la Concertación y ensoberbecidos, dijeron que no aceptaban la Constitución de 1980, pero el gobierno simplemente abrió los registros electorales para el plebiscito presidencial y las elecciones consiguientes y la gente fue masivamente a inscribirse. Entonces la Concertación humildemente negoció, aceptó la Constitución y también mandó a su gente a inscribirse.

Y después no sólo se resignaron a la Carta Fundamental, sino al modelo de economía libre que había hecho famoso en el mundo al "milagro chileno". Eran los tiempos en que Joaquín Lavín, todavía en la derecha, escribía "Adiós, América Latina" y la UDI superaba electoralmente en los 90 a la RN entreguista de Piñera y Allamand.

Hoy ni siquiera un triunfo del Apruebo nos arredraría a los duros de derecha, porque sabemos que "más temprano que tarde", como decía Allende, el propio pueblo se va a poner duro y va llamar, mil días después o incluso antes si hay peligro de hambre ("queda harina para pocos días más"  decía el mismo Allende en El Mercurio del 07.09.73) a que Alguien ponga orden, como en 1973. Y Alguien lo oirá.

martes, 3 de mayo de 2022

+ AFP

¡Entreguistas de derecha, por favor dejen de hacer concesiones, porque vamos ganando! Es el colmo: hasta el Rojo Edwards, del Partido Republicano, que era el más firme, propone una "tercera vía" para que el derrotado Apruebo salve la cara. Parece un entreguista más de Chile Vamos. ¿Para qué? ¡Si el Rechazo a secas va a ganar lejos, dicen todas las encuestas! Y, en el peor de los casos, si no ganara y triunfara el Apruebo, eso desataría tal caos en el país que igualmente las mayorías pedirían, como el '73, echarlos a todos. Por favor no hagan más concesiones.

Lo que antes sucedía era que estábamos tan perdidos que una mayoría clamaba "¡No + AFP!" y era creída por casi todos. Pero de pronto, milagrosmente, la mayoría vio la luz y se convenció de que lo mejor que habían tenido los trabajadores eran las AFP. Pues hasta la China Comunista, que es económicamente capitalista, está instalando el régimen de AFP. Su sistema de reparto, como el que el Apruebo quiere reinstalar acá, está en crisis debido a que los viejos pasivos son cada vez más y los jóvenes activos cada vez menos, por lo que han decidido permitir cuentas individuales de ahorro previsional, como el chileno. Seguramente se han enterado de que en nuestro país, por cada peso que uno cotiza en su cuenta individual, la AFP le ha depositado dos a lo largo de los años, provenientes de una buena rentabilidad. 

Por supuesto, hasta hace poco casi ningún chileno se había dado cuenta de ello, pues acá la mayoría carece de buena información y sólo oye y repite consignas socialistas y comunistas falsas. Ellas sostenían que las AFP "se robaban la plata", siendo que no era así. Aunque hubieran querido robársela, no habrían podido, porque la Superintendencia de AFP las habría pillado. 

La actual ministra del Trabajo, Jeanette Jara, le dijo el otro día a Constanza Santa María, en TVN, que la razón por la cual los chilenos querían retirar sus fondos previsionales era para impedir que las AFP se los robaran, cuando todo el mundo sabe que es el temor a que el gobierno de la sita Jeanette se los escamotee. Pues por algo la Convención Constitucional, dominada por partidarios del gobierno de la sita Jeanette, rechazó en comisiones la propuesta que garantizaba la no expropiación de esos fondos.

Verdaderamente notable es la paradoja de que la masa de población que apoyaba 78 % a 22% el Apruebo, entre otras razones, por creer la consigna "NO + AFP" (que todavía adorna los pupitres de los parlamentarios de izquierda en el Congreso), ahora se ha percatado de que los fondos de los trabajadores no sólo están ahí y son de ellos, sino que se han multiplicado. 

El país se lo debe a Pamela Jiles y su idea inmensamente popular, pero socialmente nefasta, de que los trabajadores pudieran retirar fondos de las AFP.. Con eso Pamela llegó a estar transitoriamente a la cabeza de los presidenciables. Matar la gallina de los huevos de oro parecía una excelente idea y, además. era un trampolín para llegar a La Moneda. Tanto que el retiro de fondos tenía el apoyo del 86 % de la opinión pública, según las encuestas.

Pero eso produjo un vuelco inesperado: los trabajadores se preguntaron "pero ¿no nos habían convencido de que las AFP se habían robado la plata?" ¡Y resultaba que estaba ahí, la consigna no era verdad! Más aún, por cada peso que ellos habán cotizado, las AFP les habían abonado otros dos en sus cuentas. Y entonces vinieron uno, dos y tres retiros. Muchos se quedaron sin fondos, pero aquellos que todavía los tenían vieron que la buena administración ¡recuperaba! buena parte de lo retirado, en poco tiempo. Y ahora, tal como los comunistas chinos, la mayoría de los trabajadores chilenos quieren "+ AFP" y no quieren saber nada del Apruebo ni de su representante Boric, ambos en caída libre en las encuestas. 

Los únicos que no se han dado cuenta de nada son los millenials, que siguen votando por ambos. Pero el resto del país comprende que la juventud es una enfermedad que se quita con el tiempo. Y además, afortunadamente, los más jóvenes solos ya no deciden elecciones ni plebiscitos.

Díganme si no hay razones para pensar que todo ha sido otro milagro de la Patrona de Chile. 

sábado, 30 de abril de 2022

Más Fatal Entreguismo

El entreguismo de la derecha ha sido fatal para la suerte del país, cuya "república en forma" fue fundada por la derecha en el siglo XIX, salvada por la derecha en el siglo XX (pues el de Pinochet fue un régimen de derecha, qué duda cabe) y entregado a la civilidad en 1990 pacificado, a la cabeza del crecimiento de América Latina y sin conflicto mapuche. 

Pinochet nunca fue entreguista, pero la derecha que lo sucedió sí lo era y es, lamentablemente. Ése es el problema. Si no lo fuera jamás habría gobernado un Piñera, porque Piñera, que no es de derecha, es producto del entreguismo. Sin él no estaríamos donde estamos, al borde del colapso de la nacionalidad (¿saben ustedes cuántas veces se dice "nación chilena" en el texto ya aprobado por el pleno de la Convención? Ninguna (aporte de la convencional Katherine Montealegre). Ahí puede estarse escribiendo el último capítulo de la Historia de Chile propiamente tal. Gracias al entreguismo.

Hoy un buen columnista de derecha de "El Mercurio", Gerardo Varela, hace un recuento de los 60 y los 70 y termina el párrafo así: "Después vino Pinochet y la tragedia conocida". ¿Tragedia? ¿Conocida de quién? ¿Dónde estudió historia, en los textos de Baradit? Pues Pinochet pacificó el país. Habiendo en 1973 más de veinte  mil guerrilleros confesos y la perspectiva de una guerra civil con 500 mil muertos (memorias de Prats) y hasta un millón (declaración del comandante Pepe a la periodista Nena Ossa), la intervención militar costó apenas 3.097 bajas. Y el 58 % de las mismas (1.823) cayó entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973, con el aplauso de Frei y Aylwin y el beneplácito mayoritario. 

Y después Chile vivió uno de los períodos más pacíficos de su historia, ése fue el fruto de "la tragedia de Pinochet". Hasta que a comienzos de los '80 ingresó la guerrilla del FPMR con amplio apoyo de la URSS, Cuba, Alemania Oriental y otros países tras la Cortina de Hierro. Entre 1983 y 1987 le hicieron 27 estallidos insurreccionales al presidente constitucional Augusto Pinochet, que los sofocó todos en uno o dos días, hasta derrotar completamente al terrorismo, el que en 1990 estaba aniquilado. Es decir, "la tragedia de Pinochet" culminó entregando un país a la cabeza del crecimiento de América Latina, de nuevo pacificado, con el terrorismo de extrema izquierda derrotado, bajo una Constitución que garantizaba la libertad y la democracia y sin conflicto mapuche ni de ninguna otra índole. ¡Cuánto daría Chile actual por "sufrir" otra "tragedia" como ésa!

¿De dónde deriva el entreguismo? De que se ha dejado "contar el cuento" a la extrema izquierda. Y la derecha ha terminado por creérselo y, peor, repetirlo, siendo que es falso. Yo escribí la "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" refiriendo la verdad. Nunca un medio de derecha la ha siquiera comentado ni mencionado, para no decir promovido. 

El historiador inglés Paul Johnson, reconociendo que las que llama "élites habladoras" del mundo condenan a Pinochet porque "han comprado" el asesinato de su imagen por parte del KGB y los repetidores de falsedades, considera al ex presidente como uno de los "héroes" de la historia de la Humanidad porque, dice, "yo conozco los hechos".

Hoy vi un video de ocupantes ilegales de un fundo en la Araucanía, que se saben impunes, conminando al dueño a irse de su propiedad "o los weichafes lo van a echar". Ése es el fruto del entreguismo: que hay que entregar ya la legítima propiedad a usurpadores ilegales impunes. Hoy en "Hace 50 años" de "El Mercurio" se reproduce un discurso de Allende de 1972 donde incita a los trabajadores a tomarse las empresas, lo que luego hicieron y fue el comienzo del fin del gobierno de aquél. Está pasando de nuevo, por ahora en el campo.

Las palabras tienen consecuencias. Los entreguistas no saben medirlas y siguen repitiéndolas con el país al borde del abismo, tildando de "tragedia" lo que ya una vez fue su salvación. "Júpiter confunde a los que quiere perder".

miércoles, 27 de abril de 2022

No Hay Chile Sin Carabineros de Chile

En medio de la demolición de los fundamentos de la nacionalidad y del desmembramiento del territorio que está intentando perpetrar la mayoría de la Convención Constitucional, se ha aprobado la supresión del Cuerpo de Carabineros, una institución que se ha hecho carne en la chilenidad durante su existencia casi centenaria. 

Aún siendo un dedicado conocedor del daño que el extremismo de izquierda y, en particular, los seguidores del marxismo-leninismo, han inferido a nuestra colectividad durante el último siglo, nunca imaginé que su culto a la antipatria los iba a llevar a tener éxito en consagrar, faltando ahora un solo paso plebiscitario para consumarlo, un acto de lesa chilenidad tan grave como la supresión de Carabineros de Chile.

La convencional Teresa Marinovic, en un discurso contra ese atentado, ha parafraseado a Winston Churchill en su referencia a los pilotos británicos durante la Batalla de Inglaterra, cuando expresó: "nunca tantos debieron tanto a tan pocos". Pues Marinovic sostuvo, con razón, que los 18 millones de chilenos debemos mucho a los 60 mil carabineros desplegados a lo largo de todo nuestro extenso territorio, siempre atentos a ser convocados cuando surge cualquier peligro. Bien sabemos que, ante la menor amenaza, la primera reacción chilena es "llamar a Carabineros".

También nos hemos enorgullecido cuando extranjeros nos han relatado que, intentando eludir un parte del tránsito o una citación con motivo de cualquier irregularidad, al intentar sobornar a un carabinero se han encontrado con una severa y honesta reacción que sólo agrava la infracción. En otras partes no se encuentra la misma respuesta policial.

Hasta en el ámbito artístico tuvo eco internacional la fama de Carabineros, justamente en los mismos días en que se iniciaba el estallido insurreccional marxista. En un repleto y enfervorizado Movistar Arena el músico suizo André Rieu, a la cabeza de su gran conjunto orquestal y coral, requirió la presencia del Orfeón de Carabineros. Lo subió completo al escenario en reconocimiento e interpretó en conjunto con él las más famosas piezas musicales, ante un público arrebatado por el orgullo nacional.

Tal vez por eso las fuerzas más torvas, oscuras y violentas que siempre subyacen junto al detritus de toda colectividad, y que últimamente parecen haberse apoderado en Chile de la conducción del país, quieren suprimir al Cuerpo de Carabineros. Pero, como en definitiva no podrán hacer desaparecer al país mismo, a la verdadera alma nacional, tampoco lo lograrán con nuestros carabineros, que son parte de ella.

Así, confiamos en que, finalmente, los propios chilenos, mayoritariamente, como ya una vez lo hicimos a través de nuestros representantes en la Cámara, pero esta vez directamente con nuestros sufragios en el plebiscito, salvaremos al benemérito Cuerpo, sabiendo que sin él tampoco subsistiría mucho tiempo nuestra patria como nación libre y soberana.

domingo, 24 de abril de 2022

La Picá de Clinton

La mayoría eligió a un candidato joven, pero extremista, inexperto e ignorante. Ganó con los votos, especialmente, de mujeres y jóvenes que no vivieron la UP. Dice estar a la izquierda de los comunistas y los llevó al gobierno, igual que Allende. Y está reeditando la UP, tanto que el primer día prometió repartir la riqueza ajena, principal propósito de aquélla.  

Antes las mujeres nos salvaban del comunismo, ahora lo llevan al poder. El 70 % de las menores de 30 años votó por Boric. 

Antes solía haber una clase dirigente con personalidad. Ahora no. Está entregada. A los torneos empresariales sólo invita a expositores de izquierda, como Cristián Warnken, Pepe Auth, Eugenio Tironi. No quiere oír hablar siquiera de Pinochet. Su candidato presidencial favorito, por años, fue un detractor de éste, Sebastián Piñera. En la campaña de 2017, donde logró encaramarse también un candidato de derecha, José Antonio Kast, el empresariado hasta dudó de convidarlo a su principal cónclave. Pero al fin lo invitaron y sacó el mayor aplauso de la concurrencia, más derechista que sus dirigentes. ¿Y qué les dijo Kast en 2017? "Si ustedes siguen haciendo las mismas cosas, éste es el gobierno que van a tener en 2022", mientras proyectaba una diapositiva de Boric y Jackson.

Dicho y hecho. Hasta la juventud de clase alta ha sido capturada por la izquierda. Los "niñitos bien" del Verbo Divino, de Avenida Presidente Errázuriz, hicieron su propio "estallido social" de "descontento", como el del 18 de octubre de 2019, provocando daños en el colegio y sus alrededores. La juventud se fue a la izquierda. Si en Chile hubieran votado sólo los mayores de 40, hoy gobernaría Kast y habría menos inflación, más inversión y dólar a $650.

Pero la gente "políticamente correcta" de derecha tiene pánico de que la identifiquen con Pinochet, porque éste fue demonizado por el comunismo, y aquélla "compra" las consignas comunistas. El otro día el columnista de centroderecha de "El Mercurio" y director del CEP, Leonidas Montes, escribía que Pinochet debía "quedar para la historia --mala historia--", decía textualmente. "Mala historia": un país pacífico y libre, sin terrorismo y con democracia, como el que había en 1990, y a la cabeza de América Latina en crecimiento de "la torta". 

No obstante todos, salvo uno, de los 43 senadores, de izquierda a derecha, incluyendo expinochetistas, fueron votantes del Apruebo, es decir, culpables directos del desastre actual. El único que votó Rechazo en 2020 fue un almirante (r), Kenneth Pugh, que nuevamente está llamando al Rechazo en el plebiscito de salida. Ojalá esta vez algunos otros lo acompañen.

En la Convención Constitucional derivada de ese Apruebo se han rechazado ya, de plano, los siguientes contenidos en favor de nuestra patria y su libertad: (1) El castellano como lengua oficial de Chile, (2) La familia como base de la sociedad, (3) La no expropiabilidad de los fondos de pensiones, (4) El deber del Estado de garantizar la seguridad de personas y familias, (4) La obligación del Estado de no discriminar racialmente, (5) La posibilidad de que el Estado entregue "vouchers" o "vales" de gasto social a las familias pobres para que ellas elijan salud y educación, (6) La prohibición de los impuestos al patrimonio, (7) La declaración del terrorismo como contrario a los dd. hh., (8) La obligación del Estado de deportar a los inmigrantes ilegales, (9) El derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, (10) La declaración expresa de que los trabajadores son dueños de su ahorro previsional. Todo lo conducente a la libertad de elegir, la familia, la propiedad privada y el orden público, rechazado. 

Y la opinión pública es manejada por la extrema izquierda, qué duda cabe. En la encuesta CEP de fines de 2017 la preocupación por una nueva Constitución ni siquiera figuraba entre los primeros diez asuntos de interés para los encuestados. Sólo el dominio izquierdista de los medios logró posicionar ese tema, del cual espontánemante la gente no se preoupaba, porque no era ni es un problema real. Pero el periodismo de extrema izquierda masificó el mensaje falso de que si una Constitución garantizaba "derechos sociales", como salud, educación, vivienda y altos ingresos, éstos beneficios iban a caer del cielo. Y el 78 % de los votantes les creyó y votó Apruebo. Pobre gente, cree que porque lo dice una Constitución se lo van a dar. Pero no será así, sino peor que antes, y para todos.

Lo que va a hacer la nueva Constitución a la gente será quitarle cosas: ya no contemplará los poderes públicos Ejecutivo, Legislativo y Judicial que tenemos hoy. Nadie sabe todavía qué terminará disponiendo al respecto, pero serán otras cosas. Claro, los que algo entienden saben que al fin de cuentas mandará una asamblea obediente a la izquierda. Así ha sido en la URSS, demás países detrás de la Cortina de Hierro, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Para allá vamos.

Antes de eso Chile ya ha perdido en parte la democracia. En el ranking de The Economist fuimos "democracia plena" hasta 2019; después, "democracia defectuosa". Hoy, parlamentarismo de facto. Y si triunfa el Apruebo el 4 de septiembre, democracia fallida.

Si la publicidad que está preparando el oficialismo en favor del Apruebo le resulta exitosa, se va a instalar un país "plurinacional", es decir, no "chileno" (aunque nadie ha podido definir lo que es "plurinacional"), dividido en trece territorios pertenecientes, doce de ellos, a etnias indígenas, y un décimotercero en el cual nos deberemos apretujar los que, por no ser originarios, resultamos indignos de la plena democracia y la amplia libertad que teníamos. 

Réquiem para "la joya más valiosa de la corona latinoamericana", como nos describía Bill Clinton, antes de visitarnos en 1998 y dejar por todo legado "la picá de Clinton" en San Antonio al llegar a Agustinas, donde se tomó, para perpetua memoria, medio vaso de Coca o de Pepsi, no estoy seguro.

 

martes, 19 de abril de 2022

El Peor de los Congresos Quedó Atrás

Entre las reformas que echaron a perder la Constitución de 1980, dos disputan el podio de la peor: la que derogó el sistema electoral binominal y la que modificó el artículo 8°, que permitía poner fuera de la ley al Partido Comunista, que es donde debería estar. 

Me detendré en la primera, porque fue la que dio lugar, como era esperable, al peor Congreso Nacional de la historia. Éste completó su período el 11 de marzo pasado. A partir de esa fecha la situación mejoró, porque en la elección de 2021 hubo un viraje a la derecha que permitió reemplazar a algunos de los malos elementos elegidos con míseras cantidades de votos, debido a la exagerada proporcionalidad que reemplazó al binominalismo.

Esta mejoría del Congreso se ha reflejado en la votación de ayer, en que fueron rechazados dos proyectos gravemente lesivos para el interés del país, pues permitían retirar fondos destinados a las jubilaciones, dejando a éstas más desfinanciadas y sustrayendo del mercado de capitales recursos para inversión y crecimiento, desviándolos hacia el consumo y agravando la inflación.

Muchos miraban esos retiros como una manera de impedir que fondos de los trabajadores pasen al Estado. Pero la manera de asegurar la propiedad particular de ellos no es provocando un grave daño a la economía, sino votando en el plebiscito de salida por la opción Rechazo, que los mantendrá en manos de sus dueños, gozando de la protección que brinda la Constitución vigente.

Pero el ex vicepresidente de la Convención, Jaime Bassa, ha advertido: "Si gana el Rechazo vamos a tener una crisis política y social importante". Quiere asustar a la gente y llevarla a que, por temor a la violencia que conocemos, vote Apruebo. Pero yo, por lo menos, me voy a sobreponer al miedo de que pueda caer Boric y pienso que mucha gente también.

Sobre todo si hay base para temer que la nueva Carta no ofrezca seguridad al derecho de propiedad. El ex diputado Francisco Bartolucci ha publicado un artículo denunciando que se pone en tela de juicio el derecho de los dueños de bienes raíces, al estipular la Comisión de Derechos Fundamentales: “Toda persona tiene derecho a una vivienda digna y adecuada”, para luego señalar: “El Estado deberá tomar todas las medidas necesarias para asegurar el goce universal y oportuno de este derecho” ¿Qué significa esto? Que el Estado puede resolver que una casa tiene piezas sobrantes y asignarlas a una familia de un campamento. Los que vieron "Doctor Zhivago" saben cómo se materializó eso en la Revolución Rusa. En la Revolución Chilena actual, que sigue el mismo patrón (según nos informó la convencional María Rivera) no tiene por qué ser diferente.

Yo, por lo menos, me voy a sobreponer al miedo de que los violentos derroquen a Boric y, como también prefiriría que el Estado no distribuyera entre gente ajena las piezas de mi casa que un burócrata estime "sobrantes", votaré Rechazo. Y parece que los de esta opinión somos mayoría, a juzgar por las encuestas más recientes, de Pulso Ciudadano y Cadem. 

Si no lo hacemos, quedaremos expuestos a que se haga realidad la frase más aplaudida (y más amenazante) del discurso de Boric el día que asumió: la de que iba a redistribuir la riqueza del país de manera más igualitaria. Basado, supongo, en normas como la aprobada en la Comisión de Derechos Fundamentales. 

viernes, 15 de abril de 2022

El Daño Hecho por el Entreguismo

"¿Qué le pasó a Chile?" preguntan afuera, como si no tuvieran ninguna responsabilidad. Pues "afuera" tiene su porción de culpa: tuvo responsabilidad cuando vio en los '70 que Chile era víctima de una embestida guerrillera apoyada por el comunismo internacional y, sin embargo, se alineó con la URSS y sus satélites para acusar al régimen chileno de violar los derechos humanos, creándole un clima mundial imposible. Los Estados Unidos y Europa Occidental "se entregaron" a la URSS y sus satélites en su acoso a Chile, en momentos delicadísimos de crisis económica y desafíos externos. ¿O la Enmienda Kennedy, cuando estaban todas nuestras fronteras amenazadas, no fue un vil expediente entreguista en toda la línea? Sólo una marxista-leninista obcecada, como Michelle Bachelet, pudo después haber condecorado a Kennedy por esa puñalada trapera a nuestra patria.

¿Y qué mayor entreguismo que el que hubo dentro de la propia Junta, cuando el general Gustavo Leigh, en 1978, declaraba a la prensa extranjera que los militares debían dejar el poder y describía un país al borde de la asfixia? Habían derrotado a la guerrilla, el territorio estaba pacificado (en 1978 hubo sólo 9 muertos por enfrentamientos con terroristas) y la economía crecía al 7 %, pero él se había doblegado ante la crítica opositora y extranjera y las diarias transmisiones de Radio Moscú, leídas por el comunista José Miguel Varas. 

Otro uniformado de alto rango que se entregó fue el general Juan Emilio Cheyre, cuando declaró en 2004 que el Ejército que él comandaba era responsable "de todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado". ¿Qué de extraño tiene entonces que, a partir de esa época, los jueces se dedicaran a encarcelar ilegalmente a uniformados en retiro y a llenar de dinero a la guerrilla marxista derrotada, cosa que siguen haciendo ilícitamente hasta hoy?

El entreguismo de los políticos de derecha no fue menor. De partida, pasaron a llamarse "centroderecha", para hacerse perdonar por la izquierda y aliviar sus "culpas". Adoptaron como hijo favorito a Sebastián Piñera, un adversario de la Junta, que había votado "No" en 1980 y 1988 y se dedicaba (y dedica hasta hoy, cuando habla) a denigrarla. En igual sintonía aplaudieron la traición de Aylwin a los militares en 1991, olvidando que había incitado y defendido a los uniformados, incluso cuando ya habían muerto, entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973,  al 57 % de todos los izquierdistas caídos en los casi 17 años. 

Los entreguistas de centroderecha eligieron y reeligieron a Piñera, pese a haber éste, en su primer mandato, triplicado las querellas contra exuniformados, trasladado a los de mayor rango a un penal peor y acusado a los propios partidos que lo eligieron de ser "cómplices pasivos" de violaciones a los derechos humanos.

Lo que constituyó un verdadero hito entreguista fue la supresión, en las Declaraciones de Principios de RN y la UDI, para no ser vituperados por los comunistas, de los reconocimientos muy justificados, que originalmente contenían, a la intervención militar que salvó a Chile. El de la UDI lo había escrito de puño y letra Jaime Guzmán, pero a sus sucesores en el partido no les importó nada eso, con tal de poder librarse de las críticas de la izquierda  

En fin, el paroxismo entreguista se alcanzó cuando Piñera rindió la Constitución el 15 de noviembre de 2019, para que las hordas marxistas no lo derrocaran y por no atreverse a usar la fuerza pública legal. Antes, por contraste con él, al presidente constitucional Augusto Pinochet el extremismo armado le había perpetrado 27 "estallidos" de violencia entre 1983 y 1987 y los había superado, todos y cada uno, en uno o dos días. Ello le permitió entregar a los civiles en 1990 un país pacificado, a la cabeza del crecimiento de América Latina y sin ningún conflicto en la Araucanía, la que, al contrario, le estaba agradecida, votaba mayoritariamente por él y cuyos caciques lo habían designado "gran conductor y guía" ("ullmen f''ta lonko" en mapuche, idioma que el entreguismo permitirá situar, si triunfa de nuevo el Apruebo, en un nivel superior al castellano.) 

Los que somos de derecha, a la cual algunos llaman "dura" y otros "ultraderecha", que nunca nos hemos entregado y, Dios mediante, jamás lo haremos, ahora estamos circulando un "cuadro del entreguismo actual" de centroderecha (ninguno de derecha se entrega) con los 12 parlamentarios, 11 alcaldes, 10 ministros y 4 dirigentes partidistas, más Piñera mismo, es decir, un total de 38, que votaron Apruebo y fueron cómplices activos del desastre que vive Chile en manos del marxismo. 

Lugar destacado en el entreguismo presente y párrafo aparte merece un "diario del sector", "La Tercera", que llamó editorialmente a votar Apruebo antes del fatídico 25 de octubre de 2021 y así contribuyó a ponernos, como país, en el disparadero actual.

En resumen, el entreguismo ha sido decisivo para hundir a Chile. Confiamos en que no lo siga siendo. Si el amarillismo en la izquierda parece predispuesto a votar Rechazo el 4 de septiembre, lo menos que se puede esperar de los entreguistas a la derecha del centro es que ahora, sin siquiera necesidad de pedir perdón, piensen por una vez en su patria y no sólo en sonreírle a la izquierda, y voten bien.

martes, 12 de abril de 2022

Ganar Sin Moverse del Escritorio

Como antes he pronosticado, a este segundo gobierno marxista le doy mil días, tal como duró el primero. Pero también admito la posibilidad de que, a tumbos, Boric llegue al final de su periodo, dando entonces lugar a que triunfe José Antonio Kast por amplia mayoría en 2026, la cual se va a haber dado cuenta del disparate de haber destruido el modelo y la prosperidad para todos que generó el legado de Pinochet. Históricamente ante los disparates de la izquierda Chile se ha vuelto a la derecha. Así es que ésta puede obtener el triunfo final sin moverse de su escritorio.

Hasta el 15 de noviembre de 2019 (demonización de Pinochet de por medio) el modelo de la sociedad libre había sido respetado en las grandes líneas y sólo le habían "rayado la pintura". Pero sobrevinieron la revolución violenta del 18 de octubre de 2019 y la subsecuente rendición de Piñera ante ella, el 15 de noviembre del mismo año, cuando entregó en bandeja a los agresores la piedra angular de dicha sociedad libre, la Constitución. Y así entró a imperar el actual y desquiciado parlamentarismo de facto.

Bueno, resulta ahora que no estoy solo en mi pronóstico del triunfo final de la libertad, en 2026. Hoy el columnista de izquierda de "El Mercurio", Eugenio Tironi, vaticina igual cosa y además coincide conmigo en algo adicional: en el peor de los casos (el de que triunfe el Apruebo el 4 de septiembre próximo y el país sea descuartizado por los bárbaros, lo mismo que lo fue su fundador, Pedro de Valdivia), Tironi también prevé que la derecha va a poder aprovechar esa coyuntura en beneficio propio. 

Pues, en efecto, yo he sostenido que, aun en tan adversas circunstancias, podremos beneficiarnos de la división por presas del territorio para habitar en alguna (o más de una) regiones libres, convertidas en feudos derechistas, restos náufragos sobrevivientes del Chile actual perecido tras haber sido descuartizado. Todo ello haciendo uso de la autonomía regional con respecto al régimen central que garantiza y ofrece la locura constituyente. 

Por ahora, cunde el pánico de la gente que algo tiene ante el anuncio confiscatorio de Boric, el mismo día que asumió, cuando anunció que se iba a apropiar de toda la riqueza privada (pues la estatal ya la tiene bajo su poder) y la iba a redistribuir a su manera. Ese anuncio anticipado de robo ya provoca la consiguiente fuga de capitales y "más temprano que tarde" generará el "dólar a luca", tan temido. Alimentará así la inflación y el desaliento de los que producen (que son los despojados, los que algo tienen) y eso generará escasez. 

Así como Allende inauguró en Chile la "estagflación", su declarado heredero Boric la reeditará. 

Pero para, en último término, desembocar en el triunfo final de la libertad en 2026, como lo vaticinan Eugenio Tironi y Su Seguro Servidor.

A veces "los extremos se tocan", como dice el dicho. Me alegro, porque ambos avizoran un final, si no demasiado próximo, al menos más feliz.

viernes, 8 de abril de 2022

La Armada es Víctima de Abuso del Derecho

La dictadura judicial que impera en Chile, y a la cual nadie pone atajo, está ahora amenazando, a través de la politizada Corte de Apelaciones de Santiago, al comandante en jefe de la Armada, almirante Juan Andrés de la Maza, de una manera ilegal y abusiva.

Ya con fecha 22 de marzo comenté en este blog otro fallo de la misma corte, cuyo carácter abiertamente violatorio de las normas del debido proceso afecta a miembros en retiro del Ejército de una manera abusiva e insólita, en el caso de los quemadores quemados, Rojas y Quintana.

Ahora un activista de extrema izquierda, Luis Mariano Rendón, aprovechándose de las oportunidades que le ofrece el actuar ilegal de la misma Corte, ha interpuesto ante ella un recurso de protección completamente improcedente, mediante el cual pretende obligar a la Armada a retirar un monumento al almirante José Toribio Merino que existe en el Museo Naval de Valparaíso.

Lo grave no es tanto que Rendón haya interpuesto el recurso, cosa esperable en él, sino que la Corte lo haya acogido. Pues el art. 20 de la Constitución lo establece en favor de quien, por actos arbitrarios o ilegales, sufra privación, perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de sus derechos y garantías individuales establecidos en la misma Constitución. Obviamente, una estatua al almirante no amenaza ni perturba los derechos de nadie.

Menos en el caso de Merino, prócer que nunca sufrió condena alguna por atentar contra derechos de las personas y quien, además, es uno de los padres de la Constitución que nos rige y en la cual se creó, precisamente, el recurso de protección de las garantías individuales.

Si la Corte hubiera respetado la Constitución, debería haber desechado de plano la presentación, pero no sólo la acogió, sino que ahora apercibe al comandante en jefe de la Armada que, ateniéndose a la juridicidad, no se ha hecho parte ni ha respondido a la exacción ilegal de que está siendo víctima.

Rendón está aprovechando, indudablemente, el clima político reinante en los tribunales superiores. Además, saca ventaja de que hay un gobierno extremista y demanda de la ministro de Defensa, Maya Fernández, que ordene al comandante en jefe de la Armada el retiro de la estatua.

Este doble abuso del derecho no sería posible bajo un régimen de legalidad, y sólo puede tener lugar en un clima de prevaricación generalizada como el que reina en nuestros tribunales en procesos contra uniformados, denunciado tantas veces. 

Por cierto, la figura del almirante Merino no sólo es digna de una estatua por los servicios prestados al país, sino porque su firma fue una de las que puso en vigor la Constitución vigente y porque, como estadista y legislador, reitero, tiene paternidad sobre el propio recurso que está siendo tan mal usado.

Hace bien, por otra parte, el almirante de la Maza en no prestarse para legitimar este abuso. La asesoría jurídica de la Armada seguramente va a representar a la politizada Corte de Santiago la inconstitucionalidad, ilegalidad y antijuridicidad del apercibimiento contra su jefe institucional.

martes, 5 de abril de 2022

Chile Vuelve en Sí

Cuando los de la minoría razonable creíamos que ya estaba todo perdido y nos aprestábamos a ver cómo sobrevivir en sólo una treceava parte del territorio, que es lo que la locura constituyente nos había reservado al 90 por ciento de los chilenos a secas, que no somos de ninguna etnia; y cuando parecía entonces todo perdido, una sucesión indubitable de encuestas de todos los pelajes nos revela que el Rechazo ha pasado a superar al Apruebo, aunque el "retornado" Lavín siga votando por lo segundo. 

Esto significa que el país se salvaría: no va a abandonar el cauce fundamental del modelo que lo puso a la cabeza de América Latina, es decir, el de la democracia; no se va a ver privado de su libertad ni del presupuesto sine qua non de esta última, la propiedad privada. Eso también quiere decir que, después del previsible triunfo del Rechazo, The Economist nos va a volver a poner en la categoría de "democracia plena" que teníamos hasta 2019, año en que dicha revista nos degradó al nivel de "democracia defectuosa" debido a las ilegalidades, saqueos, violencia y parlamentarismo de facto sucedidos desde aquel fatídico 18 de octubre y que nos sitúan hoy fuera del ámbito civilizado.

Y también quiere decir que una fracción de millenials con el cerebro lavado (producto del control de los medios por la izquierda, del sesgo marxista de la enseñanza y del entreguismo de la derecha piñerista) ha reaccionado. Esa fracción ha visto la luz, cambió el equilibrio político y votará por la subsistencia del "milagro chileno".

No es primera vez que una mayoría transitoria en Chile hace una barbaridad, partiendo por aclamar en 1931 una "República Socialista" que duró tres semanas y décadas después elegir en 1970 a Allende, un "socialista, marxista integral" autoconfeso, según le expresó a Regis Debray, que duró mil días. Pero después de cada barbaridad esa mayoría se arrepintió y viró en el buen sentido. Ahora parece que lo volverá a hacer.

Esta vez inicialmente la mayoría transitoria se dejó lavar el cerebro, votó Apruebo y eligió a Boric en vez de Kast. ¡Imagínense ustedes lo perdida que estuvo! Y parecía dispuesta a arrasar para siempre con el esquema que el resto del mundo llamó admirativamente "milagro chileno".

Pero repentinamente ha reaccionado. Según las encuestas, numerosas, coincidentes y recientes, se puede prever que se salvará la Constitución de la Libertad y la Democracia. Y estando ella vigente, Boric no podrá descuartizar el país ni repartir lo ajeno, como se lo propone. Y si, pese a su programa destructivo y disparatado, logra sobrevivir más de mil días, es decir, más que Allende, sabemos de seguro que en 2026 (pues nuestra propia historia nos lo enseña) un régimen defensor de la libertad, la paz y la democracia (es decir, de derecha) triunfará y asumirá el poder. 

¡Virgen del Carmen, Patrona de Chile desde el 5 de abril de 1818, en este aniversario de Maipú, cuando la noche era más oscura, has hecho destellar una luz, Dios parece escuchar nuestras oraciones y va anunciándose que salvarás a tu pueblo una vez más!

domingo, 3 de abril de 2022

Descuartizando al País

Hace 500 años Chile no era un país. Los incas decían que hacia el sur de ellos había un territorio que llamaban con ese nombre, al cual pocos se arriesgaban a ir. 

El primer español que osó venir fue Diego de Almagro, pero fracasó y volvió maltrecho, con un reducido grupo de desarrapados en tan mal estado que en Lima los describieron como "los rotos de Chile". Después hemos hecho frecuente honor a ese nombre.

El que al fin fundó acá un país fue el extremeño Pedro de Valdivia, pues hasta entonces lo que existía en esta tierra de nadie eran tribus dispersas, que ahora la Convención Constituyente dice que eran doce: araucanos, aymaras, changos, coyas, diaguitas, kaweshkares, likanantayes, onas, quechuas, rapanuis (éstos estaban en la isla de Pascua y no sabían todavía que en el siglo XIX los íbamos a ir a conquistar), selknams y yaganes.

Valdivia sometió a todos los que encontró, menos a los araucanos, que se autodenominaban "mapuches" ("hombres de la tierra") y resistían más que el resto al domino español. Debido a eso el Fundador tuvo la mala idea de ir personalmente al sur a someterlos, en 1553, pero perdió la batalla decisiva en Tucapel, cerca del Bío Bío, y los araucanos no sólo lo apresaron sino que lo descuartizaron. 

Pero el nuevo país subsistió a eso y a mucho más y hasta se independizó, aunque sólo vino a vencer definitivamente a los araucanos a fines del siglo XIX, en una operación bélica que se llamó, paradójicamente, "Pacificación de la Araucanía". Está muy bien relatada en el diario de un abogado-soldado participante en ella, Miguel Varela, titulado "Un Veterano de Tres Guerras", editado por Guillermo Parvex y gran best seller nacional hace unos años.

Paradójicamente hoy, menos de 500 años después del descuartizamiento de Valdivia, los nativos han vuelto a las andadas y en una llamada "Convención Constitucional", que más parece un machitún, están procediendo a descuartizar al país entero, partiéndolo en trece miembros, cada uno con su territorio: los doce pueblos aborígenes antes nombrados y uno más, al que generosamente han concedido una porción de un treceavo, que se llamará "nación chilena". 

Lo más notable es que el 90 por ciento de la población actual pertenece a esta última etnia y sólo el diez por ciento a las razas aborígenes, que se quieren quedar con todas las demás porciones del cuerpo destinado a ser desmembrado. 

A estas alturas una sola cosa puede salvarnos del descuartizamiento de la (todavía) nación chilena: el triunfo en el llamado "plebiscito de salida". Sólo así podría evitarse la aniquilación de lo que fue, al decir del presidente norteamericano Bill Clinton en los '90, "la joya más valiosa de la corona latinoamericana", en carta al entonces presidente Frei Ruiz-Tagle. Y en realidad, era "una joyita": había reducido la inflación de 500 % a menos de 10 %, multiplicado por cuatro el ingreso per cápíta, situándolo primero en América Latina; había reducido la pobreza de 45 % a 8 % y la pobreza extrema de 34,5 % a 2,5 %; había aumentado la esperanza de vida de 69 a 79 años, reducido el hacinamiento de 56 % a 17 % y aumentado el acceso a la educación superior del quintil de más bajos ingresos en ocho veces. De 1996 a 2015 el ingreso de los más ricos aumentó 30 % y el de los más pobres en 145 %. El índice de desigualdad bajó de 52,5 en 1990 a 47,6 en 2015 (datos tomados de un artículo de Axel Kaiser que es frecuentemente atribuido en las redes sociales a Sebastián Edwards). 

Como suele suceder en las películas, el "jovencito", llamado Chile, sólo podrá salvarse de ser descuartizado si en la última escena, titulada "plebiscito de salida", los buenos resultan más que los malos. Si no, se producirá el segundo descuartizamiento de trascendencia histórica en los ya cerca de 500 años de vida nacional. 

miércoles, 30 de marzo de 2022

¿Cuándo Empezaron a Mentir los Jueces?

Cuando la mayoría de la Corte Suprema les dio el mal ejemplo, al aprobar el desafuero del senador vitalicio Augusto Pinochet, en el juicio monitoreado por el abogado y diputado comunista Hugo Gutiérrez. Ese proceso fue, en su conjunto, una completa desvergüenza judicial. 

Pero su punto culminante se alcanzó cuando la mayoría del pleno de la Corte Suprema, constituida por catorce ministros (incluidos dos que habían sido designados a proposición de la derecha) votaron a favor del desafuero del senador vitalicio, fundados en que todos los fusilados al paso de la comitiva del general Arellano no estaban muertos, sino todavía vivos y permanecían secuestrados en manos de los integrantes de dicha comitiva. Fue un "ardid": mentir para eludir las leyes expresas y vigentes de amnistía y prescripción, que favorecían al adversario político principal de la todopoderosa izquierda. 

Basta leer el fallo de la Corte Suprema sobre dicho desafuero, de 8 de agosto de 2000, para apreciar la efectividad de lo anterior. Fue publicado ese año por el Centro de Estudios Públicos en su revista "Estudios Públicos". Los catorce ministros de la mayoría tuvieron el descaro de asegurarles al país y al mundo que los militares inculpados mantenían secuestrados hasta esa fecha y desde 1973, 27 años antes, a quienes habían sido fusilados. La famosa mentira del "secuestro permanente", que de ahí en más se generalizó. 

Faltaron a la verdad en aras de conseguir una finalidad política: poder culpar a Pinochet. Porque los hechos estaban prescritos y, si hubieran respetado la ley, deberían haber rechazado su desafuero. Pero esto no era "popular" ni "políticamente correcto", es decir, no era aceptable para la izquierda. En cambio la ilegalidad y la mentira lograban ambas cosas.

¿Cuándo comienza el derrumbe de una sociedad? Cuando ni siquiera su élite es capaz de hacer respetar la verdad y la ley.

Con todo, en la Corte Suprema había seis ministros honestos. Pero eran minoría y votaron en contra del desafuero y de la mentira: Hernán Álvarez, presidente del tribunal; Ricardo Gálvez, Orlando Álvarez, Servando Jordán, Humberto Espejo y Osvaldo Faúndez. Este último dejó el siguiente párrafo lapidario en su voto disidente:

"Realidad fáctica existente a la sazón: Que en la especie se trata del caso de la comitiva militar en el que seis ex oficiales y un ex fiscal militar se encuentran procesados por el secuestro calificado y reiterado de diecinueve personas ejecutadas en el curso de dicho mes y cuyos cuerpos no se han encontrado. 

"Luego, al Senador Pinochet se le imputa responsabilidad criminal en dicho caso, calificado como secuestro de personas, calificación que ... si bien es el resultado de una elaborada apreciación o interpretación judicial válida como tal, contradice con rotunda evidencia la realidad fáctica existente a la sazón, distanciando consecuencialmente los ideales supremos de la verdad y de la justicia, que por su profunda concepción y su magnitud no pueden jamás separarse desde que hace surgir de inmediato y espontáneamente, leído detenidamente el proceso, tres afirmaciones categóricas e irrefutables y varias interrogantes fundadas y plausibles. 

"Las afirmaciones son: a) Las personas que se dicen secuestradas fueron muertas mediante fusilamiento en el sitio de los sucesos; así lo reconocen circunstanciadamente los procesados Sergio Arredondo González, Marcelo Moren Brito y Patricio Díaz Araneda y lo expresan todos los comandantes de los regimientos que han prestado declaración; b) Se desconoce el o los lugares donde se encuentran los cadáveres o restos de dichas personas, y c) No existe antecedente alguno en el expediente que permita objetivamente suponer siquiera que las víctimas fueron encerradas en un lugar desconocido y que en esa condición permanecen hasta ahora. Nadie lo ha dicho y de ninguna pieza sumarial puede inferirse. Al respecto cabe considerar que el juez de la causa ha dirigido la investigación en este aspecto precisamente hacia la ubicación de los dichos cadáveres o restos y no a encontrar a los que, por creación intelectual, permanecerían privados de libertad. 

"Las interrogantes son, entre otras: ¿Es verosímil que las 19 personas que habrían sido detenidas hace casi 27 años se encuentran desde entonces privadas de libertad en alguna parte y bajo la custodia de los secuestradores, que han debido y deben proporcionarles el alimento, el abrigo y el cuidado imprescindibles para que sobrevivan? ¿Puede castigarse un delito que se está cometiendo, si no se trata de una tentativa? ¿Cumplidas las penas que puedan imponerse en esta causa, deberían los responsables volver a ser juzgados y condenados por los mismos secuestros, porque éstos continuarían cometiéndose hasta que aparezcan los ficticiamente secuestrados restos?

 "... la ponderación conjunta y reflexiva de lo expuesto y razonado lleva naturalmente a concluir que los hechos investigados en estos antecedentes no tipifican los delitos de secuestros calificados y reiterados a que se refiere el auto de procesamiento de fs. 1570 y por los que se han elevado los autos solicitándose el desafuero del parlamentario imputado; y a considerar que cualquier otro ilícito penal que pudiera llegar a estimarse que configurarían sólo conllevaría su amnistía o la declaración de la prescripción de la acción penal respectiva, por lo que, en todo caso, no es razonable ni conducente despojar al Senador don Augusto Pinochet Ugarte de su fuero autorizando la formación de causa en su contra por los referidos hechos."

Pero la verdad de los hechos y el imperio de la ley fueron derrotados por una mayoría circunstancial de ministros de la Corte Suprema en aras de una motivación política. Y desde entonces el atropello a la verdad y a la ley se generalizaron en los tribunales del país y los jueces que no incurrieran en ambos verían truncadas sus carreras.

Cuando la élite de un país pierde el norte moral, se puede decir que aquél ha iniciado su camino de perdición. Hoy estamos al borde de ésta. No sabemos cuándo ni en qué concluirá todo, pero lo que dejo escrito señala cómo y cuándo comenzó.  

 

domingo, 27 de marzo de 2022

Una Idea Nadita de Tonta

Me parece recordar que hace muchos años alguien escribió un libro sobre Gabriela Mistral titulado "Una Mujer Nadita de Tonta". Ahora se informa que en la Cámara un diputado socialista ha presentado una moción de reforma constitucional para que, en el plebiscito de salida, se sustituya la opción "Rechazo" por "Reforma Constitucional". El voto sería entre "Apruebo" y "Reforma Constitucional".

Considero que es una opción "nadita de tonta", porque "Reforma Constitucional" y "Rechazo" conducen a lo mismo: en la actual Constitución en cualquier momento se puede presentar una iniciativa de reforma constitucional. Eso está en el articulado de la Carta de 1980 desde que entró en vigor. Se ha hecho más de doscientas veces en 42 años.

¿Por qué es una buena idea? Porque en Chile la opción "Rechazo" ha sido desprestigiada por la propaganda de izquierda, centro y derecha piñerista o entreguista. En cambio, la opción "Reforma Constitucional" no ha sido desprestigiada por nadie. Su buen nombre está intacto. Pero "Rechazo" y "Reforma Constitucional" son la misma cosa.

¿Por qué un diputado socialista presenta esta moción? Porque es un chileno con sentido común, es decir, un espécimen escaso. Por tanto, está alarmado ante el disparatado texto que está preparando la Convención Constitucional. Pero él, políticamente, no puede llamar a votar "Rechazo", tal como lo hace la derecha a secas. ¿Y qué resuelve, entonces? Buscar una alternativa equivalente, sin decir "Rechazo". ¿Cuál es? "Reforma Constitucional", que es lo mismo, pues hoy cualquiera puede abogar por reformar la Constitución de 1980 sin cambiar una letra de su texto. Reitero: se ha hecho más de doscientas veces en 42 años.

Los derechistas a secas no debemos aplaudir la idea, porque todo el mundo se pondría en contra por ese solo hecho. Quedémosnos callados. Pero yo, entre nos, digo que es una idea nadita de tonta.

Que no salga de aquí.

viernes, 25 de marzo de 2022

Pobre Nivel de un Debate Importante

Todo lo que se debate, en Chile y el mundo, relativo a Augusto Pinochet, la principal figura nacional del siglo XX, es de un nivel lamentable. Acaba de fallecer Madeleine Albright, Secretaria de Estado de Bill Clinton, a quien recuerdo por una sola cosa: vino a Chile cuando recién el diputado comunista Hugo Gutiérrez se había hecho cargo del proceso sustanciado por el juez Juan Guzmán, en procura de comprometer al entonces senador Pinochet en el caso de la comitiva del general Arellano, que recorrió el territorio en octubre de 1973. Cuando le preguntaron a Albright sobre ese juicio, contestó automáticamente: "Pinochet debe ser condenado". Con cero información, veredicto categórico.  

Hace poco, el anterior Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau, dejó como legado de su gestión un libro rudimentario y falso que concluye lo mismo que Madeleine Albright, con la diferencia de que publica cientos de páginas basadas en una falsedad probada: que el presidente Pinochet envió a un general delegado suyo, Sergio Arellano Stark, con la orden de matar presos en los regimientos. Este libro, aunque pocos lo lean, es de importancia institucional y por tanto nacional. Pero está basado en una falsedad judicialmente comprobada.

En efecto, el 8 de agosto de 2000, en fallo dividido, la Corte Suprema aprobó el desafuero del entonces senador Pinochet. Pero seis ministros disidentes opinaron que no procedía: Hernán Álvarez, presidente del tribunal; y los ministros Osvaldo Faúndez, Ricardo Gálvez, Servando Jordán, Orlando Álvarez y Humberto Espejo. Lo importante fue que la unanimidad de la Corte dejó establecido que Augusto Pinochet no había tenido participación como autor ni como cómplice en los hechos de la comitiva. Fue desaforado como encubridor (si bien tampoco lo fue). Es decir, le reconoce no haber participado en el delito. Esa es la verdad judicial actual en Chile. ¿Cómo puede el Ejército publicar un libro sindicándolo como autor intelectual?

El hijo y abogado defensor del general Arellano, Sergio Arellano Iturriaga, escribió un exhaustivo libro sobre la comitiva: "De Conspiraciones y Justicia". Nunca ha sido refutado. Yo mismo escribí otro, fundado en las piezas del expediente, "La Verdad del Juicio a Pinochet", acreditando la ninguna vinculación del expresidente con los hechos. Nadie lo ha refutado. El historiador Gonzalo Vial, biógrafo hostil de Pinochet, escribió, en la página 693 del segundo tomo de su obra, sobre mi libro: "Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba". 

He ahí la madre del cordero. No es el derecho, es decir, la verdad de los hechos y su calificación jurídica, el tema. Es sólo la consigna. "Brutal dictatorship", para Madeleine Albright.  

Cómo fueron los hechos: había muchos presos y los juicios no avanzaban. Multitudes rodeaban cárceles y regimientos. La comitiva tiene la misión de acelerar los procesos. El 16 de octubre de 1973 llega a La Serena y un teniente coronel miembro de ella, sin saberlo Arellano, saca a 15 presos de la cárcel y les da muerte, mientras su jefe está reunido, lejos, con el comandante del regimiento, Ariosto Lapostol. Ambos ignoran lo sucedido. Luego Arellano despega hacia Copiapó y llega al regimiento, donde el personal local acaba de ultimar a todos los presos que había, 16 personas: 13 por "ley de la fuga" la noche anterior y tres por orden del jefe de zona con sede en Antofagasta. Arellano, en vista de que ya no hay presos, despega y sigue viaje.  

Llega a Antofagasta, instruye al personal local acerca de la necesidad de acelerar procesos y asegurar derecho de defensa. "Es lo mismo que les predico yo", comenta el comandante local, general Joaquín Lagos Osorio, que no simpatiza con Arellano. Pero invita a éste a cenar y a alojar en su casa. 

Temprano en la mañana siguiente Arellano y comitiva despegan hacia Calama, sin saber aquél que durante la noche el mismo teniente coronel de La Serena, otra vez, ha sacado de la cárcel a 14 presos y los ha hecho fusilar en la cercana Quebrada del Guay. 

En Calama, apenas almuerza sale, acompañado de su ayudante, teniente Cheminelli, hacia la cercana fábrica Dupont, en Chuquicamata, donde se ha registrado un alarmante robo de explosivos. En su ausencia el consabido teniente coronel saca a 26 personas de la cárcel local y las hace fusilar en un lugar del desierto, alarmando al consejo de guerra local, que las estaba juzgando. 

Arellano regresa a Calama y se entera de todo. Queda consternado. Interrumpe la cena que le brinda la oficialidad del regimiento y decide volar, con mucho riesgo, a Antofagasta de noche, para, a primera hora de la mañana siguiente, poner al teniente coronel autor de los fusilamientos a disposición del general Lagos Osorio, que tiene atribuciones de jefe de zona para juzgar todos los hechos (salvo los de La Serena, que dependía de Santiago). Lagos Osorio se niega, presumiblemente por amistad con el teniente coronel responsable. 

Entonces Arellano prosigue viaje a Iquique y Arica, donde los respectivos comandantes de regimiento, generales Carlos Forestier y Odlanier Mena, ya advertidos, prohíben acceso a la cárcel a los miembros de la comitiva y nada sucede. Arellano prodiga en ambas partes sus instrucciones sobre aceleración de los juicios y debida defensa, para retornar finalmente a Santiago. 

Todos los delitos cometidos en Antofagasta y Calama son sometidos al juzgado del crimen de Antofagasta, y el juicio dura hasta 1986. Los presuntos responsables ejercen sus defensas, que son controvertidas tanto en el tribunal como ante la opinión  pública. El juez dicta sentencia, aplica la Ley de Amnistía y nadie es condenado.  

Más de 13 años después y tras abrirse el proceso sustanciado por el ministro Guzmán y monitoreado por el abogado comunista Hugo Gutiérrez, que se lució ante la prensa mundial el 8 de agosto de 2000, al dar a conocer el desafuero de Pinochet, el "caso Caravana" continúa. Hasta hoy. Con los años, ante el fallecimiento de los autores o partícipantes en fusilamientos, los jueces de nuestra actual dictadura judicial roja, para poder dar millonarias indemnizaciones a los querellantes que sigue habiendo, familiares de las víctimas, se han ido quedando sin culpables, porque los autores de delitos han fallecido. Así, últimamente me cupo comentar que ya la justicia roja ha debido condenar hasta ¡al fiscal de los consejos de guerra de Calama, Óscar Figueroa, que está vivo! Por supuesto, era imposible que él hubiera participado en los fusilamientos, pues estaba desempeñándose a la misma hora de ellos en los consejos de guerra. Pero no importa, el objetivo es que haya un culpable para poder condenar al fisco a la indemnización millonaria, que es lo que interesa. Es decir, la dictadura judicial roja de Chile ha creado un nuevo hecho punible: estar vivo.

En estos días he leído que un tradicional defensor del gobierno militar y de los militares sometidos a juicios ilegales, el general (r) Hernán Núñez Manríquez, se ha manifestado en el sentido de culpar al general Arellano, lo que implica responsabilizar a Pinochet. Comenté el hecho con sorpresa, pero ahora me entero de que él era subteniente en Calama a la fecha de los 26 fusilamientos de allá y, como está vivo, es inminente que también lo condenen, aunque no haya hecho nada. Se trata de poder cobrar. 

El general (r) Núñez se ha referido a mí en términos denigratorios, por haber criticado la cita que él hace del libro de Orlando Sáenz, según el cual Pinochet dio orden de matar a una persona, por escrito, a Arellano. La falta de validez del aserto de Sáenz la he comentado en un blog anterior, pero el general (r) Núñez lo ha interpretado como una crítica a su persona. A su respecto, yo me he limitado a hacer notar su cambio de posición. Ahora me explico todo: era un joven subteniente en Calama en el momento de los 26 fusilamientos y, por tanto, la dictadura judicial lo necesita para condenar al fisco a pagar muchos millones. Si denigrarme le ayuda en su defensa judicial, y como víctima de prevaricación que está siendo, por supuesto que acepto este castigo que me inflige gratuitamente. Reitero que mi crítica se ha dirigido al contenido, que él ha citado, del libro de Orlando Sáenz y no a su persona.

Lo que he escrito y mantengo es que se ha suscitado un debate con un nivel paupérrimo de información, pues es una verdad probada, judicialmente establecida por la unanimidad del pleno de la Corte Suprema desde hace casi 22 años, que Augusto Pinochet no fue ni autor intelectual ni cómplice de los hechos acaecidos durante la gira de la comitiva de Arellano. Y, sin embargo, el actual debate público, dentro de su pobreza, desconoce esta verdad judicial y factual de nuestra historia reciente.