viernes, 30 de diciembre de 2022

Casi 8 Millones de Víctimas de un Delito

Fui a votar el 4 de septiembre último y marqué la opción "Rechazo", tras leer en el art. 142 de la Constitución lo que ello significaba, es decir, que se ponía término al único proceso constituyente contemplado en su texto, se rechazaba su propuesta de nueva Constitución y la actual seguía vigente. El "Rechazo" venció con casi 8 millones de votos, representativos del 61,8 % del electorado. 

Con enorme sorpresa leí el editorial de El Mercurio del día siguiente, 5 de septiembre, que convocaba a "completar" un imaginario proceso constituyente. Pues ya no existía ninguno. Todavía mayor ha sido la  sorpresa posterior cuando, en virtud de un denominado "Acuerdo por Chile", una mayoría parlamentaria propone, en publicitadas sesiones, cambiar el texto del art. 142 ya ratificado por nuestro voto el 4 de septiembre. 

Pues tal cambio es una intervención constitutiva del delito de falsedad previsto y sancionado en el Párrafo 4, "De la falsificación de documentos públicos o auténticos", art. 193 N° 3, del Código Penal, que sanciona a quienes "cometieren falsedad: ... 3° Atribuyendo a los que han intervenido en  (un acto) declaraciones o manifestaciones diferentes de las que hubieren hecho". La pena va de presidio menor en su grado medio a presidio mayor en su grado mínimo, es decir, de 3 años y un día a 10 años. 

La Constitución es un documento público y los parlamentarios son funcionarios públicos. Los casi ocho millones de electores que votamos por que siguiera vigente dicha Constitución estamos siendo públicamente víctimas del delito de falsedad, mediante el cual se nos atribuyen, en un nuevo artículo 142, declaraciones o manifestaciones diferentes de las que hemos formulado al aprobar su texto actual.

Supongo que un fiscal del Ministerio Público se está movilizando para investigar y perseguir este delito ante el respectivo juez en lo criminal, promoviendo desde ya las iniciativas de desafuero pertinentes. 

Obviamente, escribo lo anterior suponiendo que en el país impera un estado de derecho.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Adiós a las Urnas

El año pasado yo repetía que un año después, o sea ahora, nadie se iba a acordar de la Convención Constituyente. Pero los diarios le dedicaban ríos de tinta y los panelistas de televisión horas de sesudos análisis de medianoche. Y la revista Time decía que Elisa Loncon era una de las mujeres líderes mundiales y la llevaba en portada. Hoy nadie se acuerda de ella ni de Bassa, Stingo o Atria. Son apenas "recuerdos del pasado". 

En un año más tampoco nadie se va a acordar del "Acuerdo por Chile", que es un autogolpe de estado  respaldado por los comunistas, Boric, El Mercurio, La Tercera, Chile Vamos y el empresariado. Porque no tiene pies ni cabeza y ni siquiera es un proceso democrático: omite un plebiscito de entrada y deja fuera de la posibilidad de elegir y opinar a todo el sector que apoya la Constitución vigente. Y, además, tal Acuerdo, según su texto, implica cometer el delito tipificado en el artículo 193 N° 3 del Código Penal, al atribuir a los autores del art. 142 de la Constitución "declaraciones o manifestaciones diferentes" de las que hicieron, lo cual está penado con hasta diez años de presidio.

Predigo que en 2024 nadie se va a acordar siquiera del "Acuerdo por Chile" de 2022. Por supuesto, tampoco nadie va a hacer efectiva la responsabilidad de sus protagonistas por el delito del art. 193. Y pronostico que todo va a terminar igual que el disparate del "Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución".

Por mi parte, entonces, digo "adiós a las urnas" por un año. No participaré en nada de lo que acuerde el Acuerdo. Si voy a ir obligado a votar, lo haré sólo para evitar la multa y escribiré "Pinochet" en la cédula. En la única elección ajustada a la carta vigente que contempla 2023, la municipal, votaré por algún candidato pinochetista y no arrepentido, tanto para alcalde como para concejal.

En cuanto al Chile que se hunde, sálvese quien pueda y como pueda. Será lo que yo procuraré hacer "en la medida de lo posible", para citar a uno de sus enterradores. Bien puede que un 62% de nuevo coincida conmigo al final, en el plebiscito de salida, cuando de nuevo sabremos quién tenía la razón.

domingo, 25 de diciembre de 2022

Coup d'État

Los partidarios de la Constitución actual, que es la única vigente, hemos sido cancelados y suprimidos. No tenemos dónde opinar ni sufragar. El establishment chileno ha creado, al margen de la Constitución, un "proceso constituyente" no contemplado en ésta y nacido del wishful thinking del diario El Mercurio, que el 5 de septiembre, al día siguiente de que en el plebiscito ratificatorio el 62% se hubiera pronunciado en favor de mantener la Constitución, editorializó diciendo lo contrario: que el "proceso constituyente" para reemplazarla continuaba. 

Esto lo recogió el presidente de la República, quien, puesto a elegir entre obedecer a la Constitución o a El Mercurio, optó por este último. Es decir, hubo de hecho un autogolpe de estado. Y se plegaron al mismo los partidos de centroderecha, constitutivos del piñerismo y también, obviamente, los de izquierda. Y, sorprendentemente, las élites empresariales y el resto de la prensa. Sólo se mantuvo al margen del autogolpe el Partido Republicano, que permaneció dentro de la institucionalidad, pero no sin trastornos intestinos derivados de las vacilaciones de su único senador, Rojo Edwards, que hasta llegó a participar en reuniones en La Moneda, en aparente aquiescencia con los conjurados. Ese conflicto se mantiene.

Los protagonistas del golpe-transformado-en-autogolpe actuaron rápidamente y propusieron un itinerario que no incluyó un plebiscito de entrada, como en el anterior proceso concluido el 4 de septiembre. "No podemos exponer al presidente Boric a una nueva derrota electoral", dijo el diputado RN Diego Schalper, confesando una curiosa complicidad. Y la condición minoritaria del golpe. Ello significó dejar fuera de toda participación política al único sector respetuoso de la Constitución, es decir, a los que defendemos el imperio de sus disposiciones. Sin plebiscito de entrada no tenemos dónde ni cuándo votar, pues el siguiente llamado a hacerlo, formulado por los conjurados, será con ocasión de elegir miembros de un Consejo Constitucional propuesto por ellos, con el cual no queremos tener nada que ver los no-golpistas, es decir, los respetuosos de la Constitución. 

La omisión del plebiscito de entrada debería normalmente haber hecho estallar las redes sociales, pero en el hecho los twits reiterados que he publicado al efecto han suscitado sólo unos pocos centenares de likes. Asimismo, mis reiterados blogs sobre el tema tampoco han despertado mayor interés. 

Dicen que en Chile hay democracia, pero los que defendemos la Constitución no tenemos dónde votar para defender su vigencia. Yo pensaba que un destacado columnista de derecha de El Mercurio de fin de semana, Gerardo Varela, rompería lanzas por nuestra causa, pero ayer reapareció plegándose al autogolpe y felicitando a los dirigentes empresariales que lo han apoyado. 

No obstante lo anterior, se publica que The Economist mantiene a Chile entre los países democráticos, pero acá se ha derogado la Constitución de facto y sin siquiera permitir que votemos los partidarios de mantenerla. Serán "cosas de la vida", como me dijo un director de la BBC de Londres cuando le reclamé por suprimir mi intervención en un programa suyo sobre el gobierno militar.

En resumen, ha tenido lugar un golpe de estado exitoso, transformado en autogolpe al incorporarse Boric a él. La mayoría se ha plegado al mismo y los de la minoría no tenemos derecho a sufragar ni opinar ni nadie siquiera nos menciona. Hemos sido cancelados. No existimos. Como diría el poeta, "tras la última paletada, nadie dijo nada, nadie dijo nada".

jueves, 22 de diciembre de 2022

"Efecto Centroderecha"

El "efecto centroderecha" consiste en que ese sector, de repente y cada cierto tiempo, se pasa al adversario. Por eso yo insisto en decir que soy de derecha a secas, para distinguirme de los que "se dan vuelta la chaqueta". Aprendí muy joven, en 1958, de un senador conservador, que se llamaba Juan Antonio Coloma, y de otro liberal, Raúl Marín Balmaceda, a no pasarme al enemigo. Los partidos de ambos querían apoyar a Eduardo Frei, DC, pero ellos querían adherir a Jorge Alessandri, que era de derecha de verdad. Para evitar el éxodo de sus conservadores Coloma, proclamó su propia candidatura presidencial y eso retuvo a los entreguistas. Por su parte, Raúl Marín Balmaceda hizo algo todavía más efectivo: se murió durante un discurso en que enfrentaba a la mayoría entreguista del consejo liberal, que quería fugarse hacia Frei. Gracias a todo eso, al final ambos partidos llevaron como candidato a Jorge Alessandri, que ganó la elección presidencial de 1958. Segundo Allende y tercero Frei.

Después, en 1985, surgió un acuerdo que suscribió gente de centroderecha en alianza con los DC y algunos socialistas para demandar que se fueran Pinochet y la Junta Militar. Los entreguistas querían que abdicara un gobierno de sus propias ideas para que gobernara otro con ideas ajenas. Siempre recuerdo a una buena periodista de derecha, Carmen Gardeweg, diciéndome, terminante: "Supongo que estás con el Acuerdo". Yo no lo estaba, por supuesto, pero además entonces había un Presidente de la República con personalidad: cuando el cardenal Fresno (hábilmente utilizado) le llevó el texto del Acuerdo, no sólo no se lo recibió, sino que se lo volvió a introducir donde aquel lo llevaba (la bocamanga de su sotana cardenalicia). Y por eso en 1990 Pinochet pudo devolver a los civiles un Chile a la cabeza del hemisferio, pacificado, sin terrorismo ni conflicto en la Araucanía.

Ahora la misma centroderecha ha vuelto a desfallecer, encabezada por la prensa y los canales de tv del sector, los empresarios, el piñerismo y sus partidos. Se han pasado al enemigo y han llegado con éste a un llamado "Acuerdo por Chile", que debería mejor llamarse "Acuerdo Para Entregarnos a la Izquierda", dirigido a derogar la Constitución de 1980. Sostienen la tesis de que hay un proceso constituyente en marcha después del terminante plebiscito del 4 de septiembre, lo cual no es verdad. Pero han procedido como si lo fuera. Y, a diferencia del único proceso constituyente anterior, que terminó derrotado por 62 vs. 38 % en las urnas, ¡ahora ni siquiera contempla un plebiscito de entrada! Un diputado entreguista de RN dice que ¡Boric no puede arriesgarse a otra derrota! ¿No decían que todos los chilenos quieren otra Constitución? No era verdad, naturalmente. Se han saltado el plebiscito de entrada y ya tienen contemplada la fecha del 7 de febrero próximo para inscribir candidaturas a uno de los órganos constituyentes que contempla el Acuerdo.

Es decir, el entreguismo de la centroderecha se ha agravado. Ya no halla cómo favorecer al adversario. Está en marcha de nuevo e inatajable el "efecto centroderecha", que siempre ha tenido las más deletéreas consecuencias para él. Ni "el sector" ni los demás chilenos me están haciendo el menor caso, una vez más, y sin siquiera dar una buena explicación. ¡Estará de Dios!

domingo, 18 de diciembre de 2022

¿Por Qué No Hay Plebiscito de Entrada?

Porque saben que lo pierden. Por eso a los partidarios de seguir con la actual Constitución nos han "cancelado", como dicen ahora. La izquierda y los entreguistas de centroderecha nos han hecho desaparecer de los medios a quienes somos partidarios de la Constitución (y de reformarla para remediar errores introducidos por modificaciones inadecuadas, como la que permite 21 partidos en el actual Congreso). 

Pero no quieren hacer plebiscito de entrada, como en el primer y único proceso constituyente autorizado, porque ahora la mayoría votaría Rechazo. Léase el artículo de Eduardo Engel en El Mercurio de hoy, donde está el estudio sobre el nuevo votante, que en número de 4,5 millones debió salir a sufragar a raíz de establecerse el voto obligatorio. Engel dice que la izquierda y la derecha creían que esos nuevos sufragantes favorecían a la primera, y ambas se equivocaron: los votantes obligados terminaron apoyando al Rechazo y lo volverían a hacer, probablemente, en un plebiscito de entrada. 

Pero al omitirlo hacen desaparecer esa opción de la papeleta de votación y del debate. ¿Dónde aparece la opinión de los partidarios de seguir con la actual Constitución? En ninguna parte. Eso no es democrático.

Hoy domingo yo esperaba la columna de Gerardo Varela, el único columnista de derecha a secas y no entreguista de los domingos. ¡Y su columna no apareció! ¿No quiso escribir, por prudencia, para no contradecir la línea editorial? ¿No lo publicaron, por apoyar la Constitución actual? No se sabe. El hecho es que no apareció.

Los entreguistas ya nos pidieron a los de derecha y del Sí a Pinochet que nos ocultáramos para no perjudicar el triunfo del Rechazo el 4 de septiembre, pero eso no puede significar que desaparezcamos para siempre. Los desafío a que hagan un plebiscito de entrada. Podría ahorrarle mucho al país saber desde ya que una mayoría quiere seguir con la Constitución vigente y punto. Y que si hay algún Acuerdo, sea para solucionar los verdaderos problemas del país y los creados por reformas anteriores.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Cosas de la Vida

En enero se cumplirán 50 años desde que apareció mi libro "Comentarios Escogidos", prologado por Gonzalo Vial Correa diciendo: "Hermógenes Pérez de Arce es un convencido de que el único progreso humano es el de la libertad personal". En ese tiempo compartían esa postura conmigo El Mercurio, del cual era redactor; toda la derecha política, representada por el Partido Nacional, del cual pocos meses después sería diputado en el Parlamento; y todos los dirigentes empresariales: de la agricultura (en cuya radio hacía mis "Comentarios"), la minería, la industria, el comercio y el ente que cobijaba a las anteriores, la Confederación de la Producción y del Comercio, presidida por Ernesto Ayala.

Todos los anteriores juntos, en cohesionado frente, votamos Sí en el plebiscito de 1980, que aprobó la Constitución; lo mismo en 1989, en el plebiscito acordado de izquierda a derecha por la naciente Concertación y el presidente Pinochet, convocado para ratificar con un 91,25 % de los votos las reformas y la Constitución en su legitimidad democrática.

Por esas "cosas de la vida", si bien hoy me encuentro en la misma posición, defendiendo la libertad, como hace medio siglo, en los demás se ha producido una increíble mutación: El Mercurio y los nuevos dirigentes de la agricultura, la minería y la industria (el recién elegido por el comercio no se ha pronunciado), y el de la propia Confederación de la Producción y del Comercio, ahora hacen causa común con la izquierda, incluido el Partido Comunista, para derogar la Constitución y consagrar otra. Lo único seguro del contenido de ésta será que privará de parte de su libertad a los chilenos, pues ésa ha sido la meta de siempre del comunismo. Como alguna vez expresó un afín a ese partido, el expresidente Ricardo Lagos, en su libro más leído, "La Concentración del Poder Económico",  "todos los medios de producción deben pasar a manos del Estado". A medida que el Estado crece, la libertad disminuye (Ronald Reagan).

Cuando tienes una sola línea te pasan cosas como quedarte solo o ser "cancelado". 

Facts of life, "cosas de la vida", me dijo en 1983 un director de la BBC, cuando le reclamé, tras haber ellos grabado con tremenda parafernalia mi defensa del régimen de Pinochet, sin que nada de la misma apareciera en su programa.  

viernes, 16 de diciembre de 2022

El Suicidio Asistido de Chile

El manotazo estatal a las AFP y los fondos previsionales, la reforma tributaria confiscatoria, la nueva Constitución impulsada por el comunismo, la prensa y los empresarios (¡todos de acuerdo!) y la quiebra de las isapres, provocada por la misma justicia roja que encubre usurpaciones de tierras y prevarica para apresar exmilitares, son causas del suicidio asistido de Chile. Lo peor: es asistido por casi todos. El Chile anterior a todo eso morirá. ¿Te vas a quedar a verlo fallecer?

Anoche oí una conferencia en Concepción de Tomás Mosciatti, sobre lo mismo. Lo llama "anomia", palabra de doble significado: no llamar a las cosas por su nombre y no respetar ninguna norma. Dice que el "acuerdo constituyente" es "una mascarada". Otro periodista muy oído, Fernando Villegas, coincide conmigo en que el único propósito de dicho acuerdo es borrar el nombre de Pinochet (ver mi blog de anteayer).

Ya nos pasó Panamá en América Latina y ocupó el primer lugar. Muy luego nos aventajará Uruguay. En 2023 seremos el país que más decrecerá en el hemisferio, como en 1973. Pero entonces quedaba una "reserva moral" que hoy no se ve por ninguna parte. Yo vendería todo y me iría a Uruguay, donde los impuestos son más bajos y le permiten a uno tener inversiones en paraísos fiscales. Allá no hay encerronas, saqueos, portonazos, incendios, guerrilla de la CAM ni reinado de los narcos. Y son mejores para el fútbol. Pero no soy yo solo. Tengo cónyuge,  cuatro hijos, 16 nietos, muchas casadas, 18 bisnietos. Estoy resignado a compartir con ellos el triste destino de chileno de hoy.

La justicia acá no existe, no es tal, es parte del problema. Todo lo que se refiere a fallos sobre el pasado es falso. Ver mi blog de ayer sobre el actor, exsubversivo, al cual le han regalado $120 millones del erario. Todo mentira lo de sus "torturas" y "exilio". Al erario le están robando dinero como nunca antes se había visto y con impunidad. Nadie defiende al Estado. Al contrario, se le esquilma con aplauso general. 

Y los cerebros de todos han sido tan lavados que el otro día un hijo mío me dijo: "Yo creo que Pinochet ordenó las muertes de la comitiva de Arellano". Precisamente lo contrario de lo que pruebo en mi libro más vendido, "La Verdad del Juicio a Pinochet". Íbamos en auto y le advertí que me iba a lanzar al camino, cosa que por supuesto no iba a hacer. Pero eso me lo dijo todo.

El próximo año y con plata nuestra se va a desarrollar la más gigantesca campaña de mentiras sobre los 50 años del golpe y de nuevo vamos a ver al comunismo, los empresarios, los diarios y la TV repitiendo falsedades igual que hoy lo hacen para forzar la mascarada constituyente.

Si puedes irte, hazlo. Así no tendrás que compartir el suicidio asistido de Chile.

jueves, 15 de diciembre de 2022

Un País y Dos Historias

Hoy en El Mercurio, p. C12, se informa que el actor Hugo Medina recibirá $120 millones de indemnización en un juicio por haber sido "detenido y torturado por agentes del Estado entre 1973 y 1975, tras el cual sufrió exilio a Londres, prohibiéndosele su ingreso al país por más de 10 años".

Pero no fue "exiliado", sino que se le conmutó una condena a 10 años de presidio, por "extrañamiento" al exterior de igual plazo. La condena derivaba de conductas subversivas. Si hubiera sido torturado, habría podido querellarse, pero no lo hizo. Durante el gobierno militar hubo querellas por torturas que se tradujeron en presidio para los autores (casos de detectives "Vengadores de Mártires" y del oficial Carlos Herrera Jiménez, hoy preso en Punta Peuco.)

Seguramente Medina ya tiene pensión vitalicia de la Comisión Valech, que dio tal beneficio a 28 mil personas interrogadas por sus vínculos con el terrorismo durante el gobierno militar. Éste combatió delincuencia y subversión con eficacia y por eso se podía salir a las calles con tranquilidad. Finalmente devolvió a la civilidad un país pacificado. Si no, tal vez habría debido dejar el poder mucho antes, como lo proponían el general Leigh en 1977 y el cardenal Fresno en el Acuerdo Nacional de 1985.

De modo que la versión real hoy debería ser que el actor condenado a diez años recibió conmutación de esa pena por extrañamiento, no exilio, en Londres. El país ha sido generoso y los jueces olvidadizos de la prescripción para premiar la actividad armada subversiva. De haber prosperado ésta, habría convertido a Chile en satélite soviético hasta la caída del Muro de Berlín o aún después, como en el caso de Cuba.

Un país, dos historias. Una, generadora de millonarios premios de cargo fiscal. La otra, olvidada.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

El Problema es Pinochet

No necesitamos otra Constitución. Los políticos, reunidos para redactarla (pero incapaces de hacerlo), lo reconocen tácitamente, al precisar "12 Bases Constitucionales" del proyecto que les redactará su "medio pollo", el Consejo Constitucional, al cual a su vez le hará el trabajo un "cuarto de pollo", el grupo de 24 "expertos". De la plata no se preocupen¨: la pone Moya (el contribuyente). Aquí se trata de que "otro haga la pega", pues el Congreso es como Boric, no trabaja. Es "poder constituyente". Los políticos hacen ya suficiente esfuerzo yendo a cobrar la dieta + e$tipendio$.

Por mi parte, yo cumplo con mi pega (gratis): probar que las "bases" acordadas para la nueva Constitución están todas en la actual e indico dónde. 1ª Base: "Chile es una República democrática", etc.: está en el art. 4 de la actual Constitución. 2ª Base: "El Estado de Chile es unitario, etc.", está en el art. 3º de la actual. 3ª Base: "La soberanía tiene como límite, etc.": Está en los arts. 5 y 6 de la actual. 4ª Base: "La Constitución reconoce a los pueblos indígenas, etc." Está en el art. 1º de la actual. 5ª Base: "Chile es un Estado social y democrático, etc.": Está todo en el art. 19 de la actual. 6ª Base: "Los emblemas nacionales": están en el art. 2º de la actual. 7ª Base: "Chile tiene tres poderes separados, etc." Están en los capítulos IV, V y VI de la actual. 8ª Base: "Órganos autónomos". Están los mismos en sendos capítulos VII, VIII, IX, X y XIII de la actual. 9ª Base: "Garantías, derechos y libertades". Están todos en el art. 19 de la actual. 10ª Base: "Fuerzas Armadas, de Orden y de Seguridad". Están todas en el capítulo XI de la actual. 11ª Base: "Estados de Excepción". Están en los arts. 39 a 45 de la actual. 12ª Base: "Conservación de la naturaleza". Está en el art. 19 Nº 8 de la actual.

¿Por qué un país necesita otra Constitución si ya tiene una con las mismas bases? Porque no soporta que la haya hecho Pinochet. Ése es todo el problema.

El comunismo se concentró, desde el mismo 11 de septiembre de 1973, a través del KGB soviético, al "character assassination" de Pinochet. Y eso sigue. El comunismo es maestro en destruir personalidades, como Gabriel González Videla y Eudocio Ravines, por poner dos ejemplos históricos. Como consecuencia, Chile, cuya élite compra todos los bulos comunistas, no soporta reconocer que se le debe mucho. Ya hay más de un "ministerio de la verdad" y de una "policía del pensamiento", pagados por usted, por supuesto, sistemáticamente dedicados a borrarlo de la memoria chilena. Es como en el país  de "1984", donde el trabajo se detenía periódicamente para vituperar al "enemigo del pueblo", Emmanuel Goldstein. Chile no puede soportar que vivamos bajo la Constitución de Pinochet. ¿Qué hacer? Otra casi igual, pero de otro, aunque sea Boric. No importa el ridículo ni derrochar recursos. Todo está permitido, salvo hacer trabajar a los políticos. Por eso han discurrido un Consejo de 50 (igual que el Senado) que, como éste, haga como que trabaja. Y 24 "expertos" que sí serán los únicos que trabajen. 

¡Adiós Pinochet! Y punto, como dice Lagos.  


martes, 13 de diciembre de 2022

"La Constitución Que Vosotros Matásteis..."

Okey, el "vientre blando" (centroderecha) acaba de perpetrar otra traición al legado de Pinochet. ¿Novedad? Ninguna. ¡Ya lo ha hecho tantas veces! Tres eligiendo a Piñera, una como senador y dos como presidente. Después respaldando la rendición de Piñera ante la violencia. Y ahora da los votos para intentar de nuevo derogar la Constitución. Y se forma un frente insólito, desde la Confederación Nacional de la Producción y del Comercio y la Sofofa, pasando por El Mercurio, La Tercera, el Canal 13 del (posiblemente) "hombre más rico de Chile", Andrónico Luksic, y llegando hasta el Partido Comunista. Este "Acuerdo por Chile" debió llamarse, en rigor de verdad, "Acuerdo contra Chile", pues recuérdese que el anterior, también ampliamente "celebrado", alcanzado por Piñera (con beneplácito de todos los anteriores) con el marxismo ya nos pondrá en el último lugar de América Latina este otro año, tal como estábamos en 1973. Ya, lo lograron otra vez. Está bien. Juan Sutil dice hoy en el diario (nunca termina de sorprenderme) que el acuerdo ha sido muy tranquilizador.

Pero ¡atención! Firmado y todo este "Acuerdo por Chile", la Constitución de 1980 sigue vigente y, teóricamente (sólo teóricamente, es verdad) debe ser respetada. En el hecho la violan casi todos y casi todos los días. Pero algunos "garantes" podrían despertar de su siesta y hacerla respetar. ¿Alguien ha pensado en eso? ¡Cuidado!

Segundo llamado de atención: ¿qué pasó con el anterior "Acuerdo", también muy celebrado por el "vientre blando"? Que terminó en un Rechazo del 62 % a su fruto, el engendro de Constitución patrocinado por Boric y sus seguidores. Nadie lo habría esperado. La encuesta más seria (CEP, 2022) anunciaba que el Rechazo podía ganar 27% a 25%. ¿Qué pasó? Que el voto obligatorio atrajo a las urnas a 4 millones 200 mil personas antes abstencionistas, que resultaron más leales que el "vientre blando" al legado de Pinochet y ratificaron la Constitución de 1980 por 62% vs. 38%. Sorpresa mundial.

Tercer llamado de atención: el Partido Republicano y el Partido de la Gente no forman parte del "Acuerdo por Chile" y respaldan la actual Constitución. Y ambos crecen día a día en militantes, mientras RN y UDI son los que mas caen (Servel).

Cuarto llamado de atención: la encuesta Cadem del domingo último revela que quienes suscitan el mayor rechazo ciudadano son los líderes comunistas y los "entreguistas" Chahuán y Macaya, del "vientre blando". Y por primera vez José Antonio Kast, ajeno al "Acuerdo" y partidario de mantener la Constitución, entra al exiguo grupo de políticos con mayor evaluación positiva que negativa. Y encabeza las encuestas presidenciales.

El 26 de noviembre de 2023, en el siguiente  plebiscito ratificatorio, los 4 millones 200 mil nuevos votantes obligados podrían volverles a decir a los señores del "vientre blando" entreguista, kerenskys, amarillos, socialistas, comunistas y demás, que "la Constitución de 1980, que vosotros tantas veces matásteis, goza de buena salud."  

domingo, 11 de diciembre de 2022

Nos Creen Imbéciles

Y tienen razón: elegimos a Boric. Peor: tropezamos con la misma piedra, porque hace 50 años elegimos a Allende, que dejó al país último en América, decreciendo más de 6 %, con escasez, la inflación más alta del mundo y al borde de la guerra civil. Suficientes credenciales.

En El Mercurio de ayer sábado 10.12 la ministra de Justicia y DD. HH., Marcela Ríos, confirma que los marxistas nos creen imbéciles: llama a celebrar "El Día Mundial de los DD. HH." Afirma que el gobierno militar los violó y en cambio ellos, comunistas y socialistas, los respetan. Falso: "El Libro Negro del Comunismo" documentó que mataron a más de cien millones. Y el gobierno militar fue llamado por los civiles porque, entre otras razones, Allende violaba los DD. HH. Sus torturas salían en El Mercurio. Ni siquiera las desmentía. Y el libro de Cristián Jara Taito (Instituto de Ciencias Políticas de la U.de Chile) documentó cómo el socialismo, desde 1965 adelante, acordó por unanimidad, en sus consejos generales, la toma del poder por las armas. 

Y durante el gobierno militar hubo dos movimientos terroristas principales, el MIR y el FPMR, este último con 4.500 hombres en armas (Baradit dixit). Tenían por objeto matar chilenos. ¿Por qué, entonces, fueron "violaciones de DD. HH." dar muerte a sus miembros? De hecho, terroristas mataron al teniente Carevic, al mayor Roger Vergara, al intendente Carol Urzúa, al teniente Zegers Ried, al carabinero de la Llama de la Libertad, Hilario Novoa; a los escoltas del general Sinclair, a los del presidente Pinochet, a carabineros de un bus policial, a pasajeros del metro, de la locomoción, del tren en Queronque y un largo etcétera. E internaron armas.

La "defensa de los DD. HH", la ideó el marxismo para anular a la fuerza pública. Y la han anulado. Hoy ya ha habido siete muertos. Han inhibido a gobernantes imbéciles. Otros, como Augusto Pinochet, Gabriel González Videla e incluso Eduardo Frei, con su ministro Pérez Zujovc, tuvieron pantalones y mantuvieron el orden. El que falta hoy.

No siempre fuimos imbéciles. Tuvimos un intervalo especialmente lúcido, 1973-1990. Ojalá no el último. 

viernes, 9 de diciembre de 2022

Élite de Ida y Excomunismo de Vuelta

Cuando Javiera Parada era comunista, bajo el primer gobierno de Bachelet, era casi la única que promovía una nueva Constitución. La Carta restringe al Estado y, naturalmente, los comunistas querían y quieren casi todo para el Estado, porque lo manejan ellos. Pero Javiera es habilosa y con el tiempo aprendió. Hoy viene de vuelta y está en Evópoli, es decir, un lugar en el centro (entender un poco). Lo notable es que su tránsito político es el inverso al de las élites supuestamente de derecha, que se han volcado en apoyo al jurídicamente inexistente "proceso constituyente", dirigido a cumplir la máxima aspiración comunista de derogar el Estado subsidiario.

Hace más de una década Javiera promovía la idea de escribir "AC" ("Asamblea Constituyente") en los votos, pues casi nadie --comenzando por la mayoría popular, lo que se extiende hasta hoy-- tenía interés en una nueva Constitución (ver encuesta CEP de 2022, en que ese tema no está ni siquiera entre los 18 de las preocupaciones mencionadas por la gente.) 

Un misterio que no espero ver aclarado en vida es por qué nuestra élite, es decir, el conjunto de la Confederación de la Producción y del Comercio, la Sociedad de Fomento Fabril, El Mercurio, La Tercera, el Canal 13 (cuyo dueño es, probablemente, el hombre más rico de Chile, Andrónico Luksic Craig); RN y la UDI apoyan el mayor anhelo comunista. Mientras Javiera viene de vuelta la élite en masa va de ida. Y no sólo Javiera viene de vuelta: el más lúcido detractor del (jurídicamente inexistente) "proceso constituyente" es un excomunista, el escritor e intelectual Sergio Muñoz Riveros. Él ya ha completado el trayecto, todavía no íntegramente recorrido, de Javiera Parada hacia la lucidez de la que inexplicablemente huyen las élites. "Júpiter ciega a quienes quiere perder". 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Desconcierto

He tratado de explicarme por qué personas e instituciones de centroderecha --v. gr. RN, UDI, El Mercurio, La Tercera, Canal 13-- pueden estar en la postura de que se necesita una nueva Constitución. No he encontrado la razón. Recuerdo a Juan Carlos Jobet, un tipo aparentemente serio, ministro de Energía de Piñera, diciendo que votaba por una nueva Constitución debido a la "falta de legitimidad" de la actual. ¿Puede alguien serio tener tal grado de desinformación en un tema cívico fundamental? Puede haber distintas opiniones, pero no distintos datos. "Dato mata relato". Pero en Chile, parece, "relato (consigna) mata dato". Hoy he visto a María José Hoffmann, diputada UDI, otra persona seria, decir algo parecido a Jobet: "tenemos una buena Constitución, pero carece de legitimidad". Compró una consigna.

He escrito varias veces en este blog que la Constitución más apoyada, ratificada popularmente y legitimada de la historia de Chile es la actual. Fue aprobada por el 67 % de los votos en el plebiscito de 1980, donde hubo una concurrencia del 56 % de la población a votar. De esos sufragantes el 67 % votó Sí a la Constitución. El historiador Gonzalo Vial, adverso a Pinochet en general (si bien en sus últimos años recapacitó) escribió sobre ese plebiscito en "Pinochet la Biografía", tomo II, p. 423: "...la holgada y libre victoria del Sí, como verdad general, sólo podía negarse por obcecación".

Después la misma Constitución fue reformada tras un acuerdo cívico-militar o gobierno-Concertación en 1989 y ratificada por un plebiscito donde votó el 85 % de los inscritos, de los cuales el 91,25 % dijo "Sí". Finalmente fue reformada en 2005 tras acuerdo Concertación - Alianza, el cual esa vez hizo innecesario un plebiscito. Resultó tan respaldada que el presidente de la República promotor de las reformas, Ricardo Lagos, decidió sustituir con la suya la firma de Pinochet en el texto (y la firmaron también todos sus ministros). ¡Todos querían ser coautores!

De ahí que nunca haya habido en Chile una Constitución más popularmente legitimada, ratificada y consagrada. ¿Cómo pueden decir Jobet, Hoffmann, RN, UDI, El Mercurio, La Tercera, Canal 13 y un largo etcétera de personas e instituciones que carece de legitimidad?

Si ésa es la base principal para intentar otro "proceso constituyente", resulta claro que el mismo no se justifica. Por eso quienes procuramos abordar el debate con razones y sin consignas estamos desconcertados. Yo pienso que esos 4 millones 200 mil electores, previamente abstencionistas, que acudieron a votar bajo la amenaza de una alta multa el 4 de septiembre, "dando vuelta" el plebiscito de entrada y configurando un 62 % que dio prueba de sentido común, probablemente van a volver a rechazar si se les convoca otra vez. Sobre todo si se hace con el argumento de una inexistente "ilegitimidad" del texto actual.

sábado, 3 de diciembre de 2022

Los Ocho Aylwines

"El Mercurio" comete hoy ocho errores en su editorial titulado "Patricio Aylwin y la Transición". Si lo sometiera a "El Polígrafo", no pasaría. Primer error: decir "la Transición" en el título, pues Aylwin gobernó después de la transición, que terminó el 11 de marzo de 1990 cuando dejaron de regir los artículos transitorios de la Constitución y rigieron los permanentes, hasta hoy. Luego repitió el error en el texto, cuando dice: "encabezó la transición democrática" que no existió. Y erró al decir que "su misión de unir al país la cumplió ampliamente", pues no unió sino dividió, al sentar a los militares en el banquillo de los acusados, pidiendo perdón a comunistas y socialistas a quienes aquéllos impidieron tomar el poder por la armas. Y Aylwin hasta lloró de pena por los guerrilleros UP, siendo que Frei declaró a ésta, la UP, como "la única culpable de todo" (carta a Mariano Rumor). 

Luego el editorial de nuevo erró al decir que Aylwin "encabezó la reconciliación", cuando lo que hizo fue desatar el odio contra los salvadores de Chile, mediante la ilícita Comisión Rettig. Y también al añadir que "no hubo sector que se marginara de restituir la vida democrática", cuando el terrorismo de izquierda se excluyó y siguió impertérrito, desde luego asesinando en 1991 al senador Jaime Guzmán. Después el artículo repite el error de resaltar la reconciliación inexistente y añade otro, al atribuirle a Aylwin un "desarrollo inédito", cuando no era inédito, pues Pinochet le había entregado el país creciendo al 10 % anual, tras años en que lo inédito había sido equilibrar el presupuesto junto con bajar los impuestos. Un séptimo error es interpretar la frase aylwiniana "en la medida de lo posible", cuando lo que él había hecho había sido contravenir la ley en una medida jurídicamente vedada e imposible, oficiando a la Corte Suprema para que no aplicara la amnistía, una ley vigente y que reconocía como vigente, a militares en los términos en que procedía aplicarla. Finalmente un octavo error es afirmar que "su monumento constituye una manifestación del consenso generalizado respecto del valor de su obra", pues no hubo ni hay tal consenso. No concurren a él ni los comunistas malagradecidos, que no asistieron a la ceremonia, ni los militares perseguidos ni la derecha leal a éstos.

Luis Felipe Moncada se pregunta acertadamente en whatsapp a cuál de los siete Aylwines se le levantó el monumento. La respuesta es que, en realidad, fue a ocho: (1) Al que gatilló el golpe al avisar, a través del hijo DC veinteañero del general Arellano, a éste, cabeza del grupo de "los quince" que preparaban el golpe, que no habría más diálogo con Allende; (2) Al que en los 90 pidió perdón a la guerrilla, con lágrimas en los ojos, por habérsele impedido tomar el poder por las armas; (3) Al que en octubre de 1973, cuando se producía el 57 % de todas las muertes de 1973-1990, se negó a condenar a los militares; (4) Al que 20 años después los sentó en el banquillo de los acusados por derrotar a la guerrilla; (5) Al que dijo que los militares habían salvado a Chile "de la guerra civil y de una tiranía comunista"; (6) Al que 20 años después negó haberlo dicho, atribuyéndolo al "Libro Blanco ése";  (7) Al que prometió en 1989 no indultar a los autores de hechos de sangre; (8) Al que poco después los indultó.

¡Un monumento a don Patricio y a todos los que fueron y son como él! ¡Ustedes fueron y son tan chilenos!

jueves, 1 de diciembre de 2022

Injusticias de la Vida

A fines de 1956 Patricio Aylwin me tomaba examen de Derecho Administrativo y yo contestaba lo que me soplaba un buen alumno desde la primera fila. Aprobé con tres blancas. Después le tocó a éste y Aylwin "lo estrujó", sin que yo pudiera devolverle la mano por no saber, y "lo rajó" con dos negras. Injusticias de la vida.

Ayer le levantaron una estatua a Aylwin y se recordó su condena a los militares, porque formó en 1990 una comisión para acusarlos por "violaciones a los DD. HH.", en circunstancias que en 1973, cuando tuvo lugar el 57 % de todas las muertes de 1973 a 1990, se negaba a condenarlos --decía-- "desde detrás de un escritorio... porque están recibiendo el fuego... y han derrotado a milicias armadas muy fuertemente equipadas y que constituían un verdadero ejército paralelo, para dar un golpe y asumir por la violencia la totalidad del poder. En esas circunstancias pensamos que la acción de las FF. AA. simplemente se anticipó a ese riesgo para salvar al país de caer en una guerra civil o en una tiranía comunista". Veinte años después negaba haberlo dicho, afirmando que lo había "inventado el Libro Blanco ese... del gobierno militar". Y llenó de plata a la guerrilla comunista. Lo malo fue que había quedado en video. Por eso ningún comunista asistió a lo de la estatua. Pero si Allende tiene una, habiendo arruinado y relegado al país al último lugar de América Latina, bien Aylwin, que sólo "se dio vuelta la chaqueta",  puede tener otra. Lo malo es que Pinochet, que nos salvó del comunismo y nos dejó a la cabeza de América Latina, no tiene ninguna. Injusticias de la vida.

Y estaba ahí Lagos, proclamado como "gran repúblico", pero que también prometió "completar el legado de Allende" y apoya ahora "la Constitución de Boric". Éste va a "cumplir" el legado: el próximo año Chile volverá a quedar donde lo dejó Allende, en el último lugar del hemisferio y decreciendo. Para colmo, Boric expresó que su grupo (Jackson, Vallejo, Cariola y dejando implícito que también él) alguna vez tendrán estatuas. Por destruir otra vez el país. Ya todo puede suceder. Injusticias de la vida. Así somos. Qué le vamos a hacer.