lunes, 29 de abril de 2024

El Mismo Pueblo

Hoy el pueblo se manifiesta horrorizado en todos los ámbitos por el asesinato de tres carabineros. Sucesivas instituciones de variados tamaños pagan grandes avisos en los diarios para expresar su horror. El gobierno decreta duelo nacional por las consecuencias de los hechos de quienes fueron impulsados por el presidente de ese gobierno, cuando era de la oposición.

Chile quiere estar bien con Dios y con el Diablo. Por eso eligió un presidente por un aluvión de votos y hoy lo repudia un aluvión de opiniones adversas en las encuestas.  

El mismo pueblo hoy horrorizado por la muerte de los carabineros votó masivamente para llevar a La Moneda a un promotor de los ataques a carabineros. Los votantes lo habían visto en videos levantar el puño para estimular la guerrilla armada en el sur, alentando a sus protagonistas que diariamente incendian, destruyen y, ahora, asesinan carabineros. Gobierno y mayoría que antes estaban allá y ahora están acá. 

El mismo pueblo que eligió al presidente sabía perfectamente que él apoyaba a los terroristas, pues insultaba a los uniformados, especialmente a los carabineros, en las calles en 2019. Antes de elegirlo se sabía que se había exhibido, jocosamente y como si alcanzara un "logro popular", con una camiseta con la efigie de Jaime Guzmán herido por dos balazos en la cabeza. Era el mismo político que había ido a París visitar amistosamente a su principal asesino. Luego mayoritariamente elegido por el pueblo que ahora se horroriza de lo que hacen los que él mismo llamó a la revolución.

Son "momentos" creados por la propaganda dominante. ¿Cómo puede el mismo pueblo aparecer apoyando posturas tan opuestas y antinómicas? Se desdobla rápido: repudia hoy lo que aplaudía ayer. 

Manejado por la propaganda, nunca reconoció popularmente como mártir de carabineros a Heriberto Novoa, asesinado por el MIR en 1980 mientras custodiaba la Llama de la Libertad. A lo mejor ni supo. Los que lo mataron fueron después indultados. ¿Y por qué nadie dijo nada cuando el primer gobierno concertacionista suprimió la Llama de la Libertad? No era tema en la pauta de los medios.

Somos un pueblo ambivalente. Felicitamos, elegimos y aplaudimos a quienes han organizado el horror para sus fines políticos y después nos espantamos ante ese mismo horror. El monstruo que hemos creado con nuestros votos, nuestros silencios periodísticos o, en el mejor de los casos, con nuestro silencio, después hace lo que dijo que iba a hacer y nos espanta.

Nada de los que nos sucede se ha gestado sin un apoyo mayoritario o silencio cómplice. Los mismos locutores que hoy visten luto en los noticieros antes criticaban a la policía por su proceder contra las huestes de la revolución. 

Es un mismo pueblo ambivalente, capaz de llamar "horror" el asesinato de un carabinero, pero también la del terrorista que ha sido entrenado para matar al anterior. Dependiendo de quién lleve el pandero y de dónde caliente el sol.

viernes, 26 de abril de 2024

Economía en Una Lección

El libro con el título de esta columna puede ser el más vendido en el mundo en materia económica. Lo escribió en 1946 un periodista, Henry Hazlitt. Pero sigue siendo tan leído hasta hoy que Javier Milei, hace pocos años, siendo un gran economista, escribió un libro sobre él. 

¿Y cuál es "la lección"? Se la resumo en dos líneas y media, para que no tenga que comprarlo: las medidas económicas no sólo deben ser juzgadas por sus efectos inmediatos sobre las personas a las cuales afectan en el presente, sino por sus consecuencias sobre todas las demás personas. Y no sólo por sus repercusiones al momento de adoptarse, sino por las de largo plazo.

Gracias a la ley de las 40 horas personas empleadas hoy van a trabajar cinco horas menos a la semana, es decir un 11,11 % menos, pero seguirán ganando lo mismo. Por eso la medida es tan popular. ¡Qué bueno descansar una hora más al día y ganar lo mismo!

Nadie podrá despedir a un empleado por trabajar una hora menos. Pero tampoco nadie puede obligar a un empleador a contratar con el mismo sueldo a un nuevo trabajador, pues le va a producir 11,1% menos. Entonces ya no es tan simpática la medida: los sueldos, a igual trabajo, van a bajar.  

No hoy mismo, tal vez, pero poco a poco. Es lógico, porque hay una norma derivada, no de la ciencia económica, pese a que es medular en ella, sino de la naturaleza humana y del sentido común: se contrata trabajadores o cualquier factor de producción hasta que su costo de contratación sea igual al ingreso que genera. Si un trabajador le produce menos, debido a una ley que reduce la jornada, si bien usted no puede despedirlo, al próximo que usted contrate le va a pagar menos. Así es que si alguien estaba buscando trabajo a los sueldos actuales, le tengo una mala noticia: va a tener que "bajar la puntería".

Y si al mismo tiempo la ley sube el salario mínimo, como se está haciendo, bueno, la producción nacional se tornará más cara. Chile será menos competitivo. Exportará menos y crecerá menos. "La torta" de la cual comemos todos, el ingreso per cápita, va a aumentar menos. (Y ya hace diez años que no crece casi nada.) La economía informal aumentará y "los más pobres de los pobres", que son los que están en ella, ganarán menos.

Si alguien pregunta cómo se gestaron "los mejores treinta años de la economía de Chile", 1985-2010, la respuesta es que haciendo lo contrario de hoy. Büchi no tocó la jornada de trabajo, congeló el salario mínimo, bajó los impuestos a las empresas y privatizó. Y en enero de 1990 el desempleo era de 5 % y el crecimiento en 1989 había sido de 10 %. 

"Economía chilena en una lección".

martes, 23 de abril de 2024

País Respetuoso de sus Tradiciones

El soborno es una de las tradiciones más sólidas de nuestro quehacer parlamentario. Los diputados republicanos, relativamente nuevos en este menester, intentaron romper este precedente al objetar la legitimidad de la elección de mesa de la Cámara. Ella se resolvió al aceptar un parlamentario opositor dar vuelta su voto y elegir a la presidente comunista, ante un ofrecimiento personal que no pudo rechazar, como fue el de ser él parte de la nueva mesa como primer vicepresidente de la corporación.

La voz de los políticos más experimentados se ha alzado fuerte para criticar la moción de censura de la nueva mesa interpuesta por el republicano Schubert. Se le acusa de no haber consultado a las diversas corrientes parlamentarias acerca de su iniciativa. Fruto de su inexperiencia, tachó de inválida la elección por haber sido conseguida mediante una intervención del Poder Ejecutivo dirigida a alterar la voluntad mayoritaria de una rama del Poder Legislativo. No fue directamente crítico del soborno, seguramente por tener éste un arraigo tan respetable en las costumbres chilenas.

Como era de esperarse, en la votación de la censura ha triunfado la tradición parlamentaria y, realizado el recuento de votos, se impuso por 76 contra 69 y 7 abstenciones la tesis de la legitimidad del soborno. 

Resultó reafirmada la presidencia comunista, la primera vicepresidencia sobornada y la segunda igualmente favorecida por la hábil maniobra del ministro Álvaro Elizalde, que se encuadró en la mejor tradición de las negociaciones gobierno-parlamento chilenas.

Ha quedado tan legitimado el soborno que la principal perjudicada por él, la diputada Joanna Pérez, de Demócratas, que habría presidido la corporación si el diputado Gaspar Rivas no hubiera cambiado su voto y favorecido a Karol Cariola, se abstuvo de apoyar la censura. Es que ella comprende la grandeza de las instituciones nacionales, que debe ser mantenida. Ha mostrado gran nobleza al no apoyar esta ruptura con nuestro pasado reciente. 

Como no recordar al malogrado exmandatario Sebastián Piñera, que tanto se destacó en la tarea de reafirmar la tradición que ha resultado consolidada ayer.

Como dice nuestro Himno Nacional, "Alza Chile sin mancha la frente/ conquistaste tu nombre en la lid/ siempre noble, constante y valiente/ te  encontraron los hijos del Cid." 

Y a cobrar el soborno, se ha dicho.

sábado, 20 de abril de 2024

El País es de los Audaces

Ante la pregunta frecuente, "¿cómo el país ha caído en el comunismo?", hay una respuesta simple: porque  los comunistas son audaces. No les importa nada el "qué dirán". En las encuestas de opinión reciben el mayor rechazo. Les da lo mismo. 

¿Cómo se explica que en democracia, donde se supone que la mayoría manda y repudia a los comunistas, gobiernen los comunistas? Porque son audaces, están en el gobierno, en el poder judicial y, si no tienen mayoría en el parlamento, la consiguen a como dé lugar. 

Desde luego han creado un estado donde se pagan a sí mismos remuneraciones que exceden en promedio en 50 % a las del sector privado (La Tercera, 20.11.21). Cuando Pinochet equilibró el presupuesto en 1975 el estado tenía 300 mil funcionarios. Tuvo que echar a 90 mil para cubrir el déficit del presupuesto. Hoy, con los comunistas en el poder, hay un millón 220 mil. Y ahí mandan ellos. 

Hicieron la revolución armada antes de 1973 y ahora los contribuyentes chilenos les pagamos centenares de millones de dólares anuales para resarcirlos porque los militares (convocados por los políticos civiles) la derrotaron. ¿Cómo logran los millones de "indemnización"? Con audacia. Un ministro sumariante de DD. HH. llamado Álvaro Mesa Latorre, de la corte de Temuco, ha mandado a presidio a trece exmilitares ancianos, por la muerte en 1973 de dos sujetos en Angol acusados de disparar contra el regimiento. Y ordena al Estado pagar $300 millones que no tiene por qué pagar. ¿Cómo? A punta de audacia, contra toda legalidad, contra la verdad de los hechos y hasta contra un fallo de 2005 de la propia Corte Suprema.. Y esto tan insólito ni siquiera ha salido en algún diario de circulación nacional. La causa había sido cerrada y sobreseída ante la justicia militar en 1973, los hechos fueron amnistiados en 1978; después de 2000, cuando se fue el general Pinochet y los jueces rojos hicieron todo lo que no se habían atrevido a hacer cuando era comandante en jefe, la propia Corte Suprema, según El Mercurio de 6 de agoto de 2005, sobreseyó a todo el regimiento en la misma causa. Bueno, el audaz Mesa, (que antes ha condenado a exmilitares "por haber sido militares", audacia extrema) pasó hasta por sobre la jurisprudencia de sus superiores jerárquicos. Y no le va a pasar nada, porque es audaz.

Si usted lee el best-seller del teniente coronel de Carabineros Claudio Crespo no va a poder entender cómo nuestros uniformados han podido ser maltratados por antisociales y, pese a ello, son perseguidos por entes del gobierno al cual sirven. Porque mandan los audaces: el Instituto de DD. HH., la Brigada de DD. HH. de la PDI, el Consejo de Defensa del Estado y, además. los persiguen los fiscales más audaces del Ministerio Público. Resultado: antisociales libres y carabineros presos.

Se ha conseguido que ni siquiera cuando los antisociales les disparan a los carabineros éstos puedan usar sus armas de reglamento. ¿Cómo? Con pura audacia, pues el Código de Justicia Militar dice (art.410)  "será causal eximente de responsabilidad penal para los carabineros el hacer uso de sus armas en defensa propia o en la defensa inmediata de un extraño al cual, por razón de su cargo, deban prestar protección o auxilio". ¡Pero los carabineros no pueden usar sus armas!

Y así se han tomado el país, constituyen la burocracia de más altos ingresos y su última audacia ha consistido en sobornar a un parlamentario, a vista y paciencia de irresolutos, tibios y entreguistas, para así ellos presidir la Cámara de Diputados. 

¿Qué dicen los "sensatos"? "Hay que llegar a alguna clase de acuerdo con los audaces."

miércoles, 17 de abril de 2024

Pocas Esperanzas

El domingo recibí una buena noticia: el libro del teniente coronel dado de baja de Carabineros, Claudio Crespo, apareció como el primer best-seller entre los de no-ficción en El Mercurio. Su título: "G3: Honor y Traición", hace patente la lucha entre el bien y el mal en nuestro país. Se lee con incredulidad y deja un saldo de desesperanza, porque describe una colectividad que no apoya a quienes luchan contra el mal, sino que más bien los persigue. En cambio, a los destructivos, viciosos, violentos y transgresores los llena de garantías y ventajas. 

Crespo pasó más de 400 días preso y está procesado y potencialmente condenado a doce años de presidio por haber usado la escopeta antimotines que el Estado le proporcionó para mantener el orden. Se le imputa haber alcanzado a un "primera línea". Él acredita que no fue su disparo el que le dio.

¿Qué te pasó, Chile? ¡Eras tan distinto cuando los civiles te recibimos de vuelta!

La realidad diaria de los encargados del orden deja la impresión de que el mal, en sus peores expresiones, ya está demasiado extendido y ha tomado ventaja. La conclusión es de que la violencia, el vicio y el delito tienen todas las de ganar.

Chile es, de hecho, un Estado fallido, porque ampara a los que hieren, matan y destruyen, mientras persigue a quienes ha impuesto la misión de combatir el delito, la violencia y el vicio. Mientras el Estado financia la defensa y la "protección" de los maleantes, entes pagados por el mismo Estado procuran que los carabineros sean condenados. Chile es un país suicida.

Desde luego no es un "estado de derecho" (mala traducción del inglés original, rule of law, es decir, "la ley manda"). Acá "el delito manda". Un facineroso dispara al policía con una escopeta. Éste se salva sólo gracias a su chaleco antibalas, pero ¡no puede usar su arma de servicio para responder! Pues cuando lo hace es sometido a proceso como "violador de derechos humanos". Esto es ilegal, porque en derecho rige el art. 410 del Código de Justicia Militar, que dice: "Será causal eximente de responsabilidad para los Carabineros el hacer uso de sus armas en defensa propia o en la defensa de un extraño al cual, por razón de su cargo, deba prestar protección o auxilio".

Cuando los "okupas" o drogadictos son "buenos" no usan armas de fuego, sino bolsas plásticas con orines y frascos con excrementos con los cuales cubren a los policías. Estos suelen contagiarse de sarna en los pútridos recintos que deben recuperar. Y luego pasan meses procurando desinfectarse. Cuando al fin sanan deben defenderse de jueces y fiscales que los persiguen.

El peor el problema es que, en el hecho, no rigen las leyes vigentes. Para empezar, jueces y fiscales no las respetan. Los políticos miran para otro lado cuando se violan en perjuicio de los uniformados o cuando los carabineros son "dados de baja". Tampoco nuestros uniformados activos se dan por aludidos y no se detienen a rescatar a sus "caídos tras las líneas enemigas", ni siquiera cuando en los penales sufren las peores discriminaciones carcelarias.

La "doctrina Schneider" de 1970 decía: "Hacer uso de las armas para asignarse una opción implica una traición al país". Esa era la parte más citada, pero luego agregaba textualmente: "La única limitación para este pensamiento legalista está en que los poderes del Estado abandonen su propia posición legal. En tal caso, las fuerzas armadas, que se deben a la nación, que es lo permanente, más que al Estado, que es lo temporal, quedan en libertad para resolver una situación absolutamente anormal y que sale de los marcos jurídicos en que se sustenta la conducción del país".

La judicatura y los políticos se han arreglado para "abandonar su propia posición legal" muchas veces desde 1990 y no ha pasado nada. La doctrina Schneider parece derogada por falta de aplicación. Sólo el voto popular ha contenido a los partidos en sus ansias de arrasar con todo. 

Entretanto, a diario la ciudadanía sana ha sido salvada de lo peor por Carabineros. Leyendo cómo se les ha pagado, sólo se puede concluir que este país, de tanto halagar al mal y proscribir al bien, ya no puede albergar muchas esperanzas de volver a ser lo que fue.

domingo, 14 de abril de 2024

Más Pinochet y Menos Boric

Al presidente lo siguen importunando con lo que les manifestó a sus anfitriones Luksic en su planta desaladora hace días: "más Narbona y menos Craig". Lo que pasó fue que se equivocó, pues debió decir "Fontbona" en vez de "Narbona". Error imperdonable en quien lleva por segundo apellido "Font". Y además incurrió en una descortesía con al menos una parte de los dueños de casa, que eran tanto Luksic Craig como Luksic Fontbona.  

S. E. es proclive a cometer errores. Por algo obtuvo un 2,8 en su examen de grado y lo reprobó. Pero estar equivocado es casi una exigencia para tener éxito en la política chilena. Tal vez por eso el pueblo lo eligió por amplia mayoría. 

Entonces el problema no sólo es él, sino la mayoría que lo eligió. Cecilia Cifuentes lo precisó en una de sus columnas económicas: "Tenemos al 'problema' --sentenció-- a cargo de encontrar 'la solución'". That is the question.

Pero eso no sería nada si ahora el problema no hubiera pasado a ser "de vida o muerte": los gobiernos post-90 nos han llenado de extranjeros. Y muchos son extranjeros que matan aunque su víctima les dé lo que le exigen.

Fuimos el país con menos homicidios por cada cien mil habitantes. Últimamente hemos subido de 4,5 a 6,5 homicidios por cien mil habitantes. Hoy varios países tienen menos. Desde luego, El Salvador, que ocupó el que fuera nuestro primer lugar. 

Cuando Pinochet entregó el poder en 1990, después de perder un plebiscito en que hubo la más descarada intervención económica de los EE. UU. y Europa Occidental en favor del "No", sumada a la armamentística de los países comunistas, había 928 delincuentes y terroristas presos. Los regimientos iban a las poblaciones a comprobar los antecedentes de sus habitantes y los "patos malos" con órdenes de detención pendientes se iban presos. No había "puerta giratoria". Los jueces no eran protectores de delincuentes ni menos persecutores de policías. La gente honrada de las poblaciones lo agradecía. Los que tienen edad suficiente lo agradecen hasta hoy. Los delincuentes de otros países no venían, porque sabían que aquí su negocio no funcionaba. El pueblo no tenía miedo y caminaba tranquilo a toda hora por las calles..

En cambio el 23.01.23 LUN informó que somos el país con más miedo entre 29 de una muestra de la firma inglesa Ipsos. Nos siguen en el temor general Israel, Sudáfrica, Perú y México. Si hace un año ya teníamos más miedo que los otros, hoy todavía tenemos mucho más: venezolanos recién asesinaron a un enésimo policía, el teniente Emmanuel Sánchez. 

Días antes mataron a dos agricultores que habían vendido sus tomates en Lo Valledor. Les quitaron el dinero, pero pese a eso los mataron. El hijo de 14 años de uno de ellos llamó por celular a su madre desde el camión en que iban: "Mataron a mi papá y a su amigo".

¿Es esto vida? No. No necesitamos más Fontbona y menos Craig; sí necesitamos más Pinochet y menos Boric.


martes, 9 de abril de 2024

No Me Vengan Con Cuentos

El economista Sebastián Edwards ha escrito en los EE. UU. un libro titulado "The Chile Project", una historia de los Chicago Boys. Comienza diciendo que en 1955 el Departamento de Estado norteamericano lanzó un proyecto para que estudiantes chilenos de Economía fueran a estudiar a la Universidad de Chicago. Afirmar eso tal vez sea bueno para la venta del libro en los EE. UU., donde al grueso de la población le agrada la idea de que ellos manejan el mundo. Pero no es verdad.

La idea original fue de un obispo muy chileno y reconocidamente de derecha, a la sazón rector de la Universidad Católica: monseñor Alfredo Silva Santiago. Este convocó al decano de su Facultad de Economía y Comercio circa 1955, el abogado Julio Chaná Cariola, y le dijo más o menos lo que luego reproduciré. Chaná habló en presencia del economista UC Rodolfo Menéndez y mía cuando lo visitamos 

Rodolfo me había llevado a verlo por encargo de la Facultad de Economía de esa casa de estudios, que quería publicar una crónica sobre la gestación de los "Chicago Boys". Esta apareció en el diario "La Segunda" hace unas décadas, cuyo recorte no tengo a la mano donde hoy me encuentro, pero puedo citar con exactitud cuando regrese a mi sede principal en Santiago en una fecha todavía no prevista. Las palabras de monseñor Silva Santiago a don Julio Chaná, referidas por éste, fueron, por lo que yo recuerdo:

"Mire, Julio, acá enseñan sólo economía socialista, mientras que el país más exitoso del mundo prospera gracias a la economía capitalista. ¿Por qué no consigue llegar a un acuerdo con alguna universidad norteamericana para que vengan a enseñarnos acá una economía como la de ellos?". 

Entonces, nos refirió don Julio, que cuando lo visitamos ya estaba retirado y bastante impedido, recurrió a un alumno de la facultad que trabajaba en un programa de ayuda norteamericano llamado 'Punto Cuarto'. El alumno habló con su jefe y éste tomó la idea con mucho entusiasmo e hizo contacto con la Universidad de Chicago.

En 1955 comenzaba a brillar en esta última un profesor llamado Milton Friedman, defensor de una economía libre. La revista "Time", que yo leía en esos años porque mi padre estaba suscrito y me la pasaba, después puso a Friedman en su portada y sostenía que "era una fiebre" y los norteamericanos estaban divididos en tres categorías: "friedmanianos, friedmanistas y friedmaníacos". 

Después de los contactos iniciados por el jefe del Punto Cuarto en EE. UU. llegaron Arnold Harberger (considerado "el padre de los Chicago Boys") y demás profesores norteamericanos, que hicieron posibles los viajes de estudiantes chilenos a graduarse en Chicago. 

Las enseñanzas que éstos impartieron a su regreso fueron la base del programa económico de la Revolución Militar Chilena y de los mejores treinta años en la historia de la economía del país.

Lo importante es subrayar que "el autor de la idea" fue un obispo conservador y no el Departamento de Estado norteamericano. Y que su primer gestor fue el abogado Julio Chaná Cariola. Y su principal realizador el jefe del programa de ayuda Punto Cuarto, actuando a título personal y cuyo nombre se ha perdido en el tiempo, pero cuya intervención fue decisiva y eficaz.

Estoy seguro de que los Chicago Boys estarán contentos de saber que su origen estuvo siempre radicado en iniciativas particulares y no estatales.

sábado, 6 de abril de 2024

Vamos Bien. Mañana Mejor

Los mayores entienden. Los de derecha a secas vamos bien. Cada vez más gente reconoce que teníamos razón. Hoy ya nadie niega que "los mejores 30 años" fueron 1985-2015. Nadie niega que el país que recibió una mayoría equivocada en 1990 era el que más crecía en América, había derrotado al terrorismo (928 terroristas presos), no vivía un conflicto en la Araucanía, no sufría las consecuencias de una inmigración descontrolada y la población podía transitar segura por calles y caminos. Las encuestas revelan que cada vez más chilenos actuales reconocen y añoran ese Chile lamentablemente perdido.

Hay conciencia del fracaso del socialismo gobernante. Ha construido un Estado privilegiado y enorme, que ha multiplicado por ocho veces su tamaño. El escándalo en el abuso de los recursos públicos hace noticia todos los días. El malestar proviene de que las políticas socialistas han hecho que el ingreso por habitante esté estancado hace diez años. Caen los empleos productivos y si ello no se refleja más en las encuestas ocupacionales es porque el Estado aumenta su burocracia en casi cien mil personas anuales.

Se acusaba al "modelo" de la "desigualdad" y de que ésta provocaba el "malestar", hasta que el trabajo de Ignacio Briones, economista de centro, probó en La Tercera del 05.11.22 que nuestro modelo era tan igualitario como los de Dinamarca, Finlandia, Francia y Alemania, antes de impuestos. Y demostró que en esos países los impuestos disminuían la desigualdad ¡pero en Chile no!. Porque acá tenemos una burocracia sobrepagada. ¡La plata del Estado no va a los pobres, sino a quienes ganan más! La Tercera había demostrado el 20.11.21 que el promedio de remuneraciones en el sector público era de $964.453, mientras en el privado era de $635.134. Por eso en Chile los impuestos no disminuyen la desigualdad. Eso echa abajo la crítica de que el modelo de economía libre era el origen del "malestar". ¡Éste lo genera el crecimiento del Estado, es decir, el socialismo! .Los de derecha estamos bien porque la mayoría se da cuenta de que teníamos razón.

No teníamos candidato presidencial y ahora lo tenemos: Johannes Kaiser. ¿Que todavía no encabeza las encuestas? No importa. Quedan muchos meses por delante, Y nuestra "derecha a secas" ha ganado con amplitud las tres últimas votaciones: el plebiscito del 5 de septiembre de 2022, la elección del 7 de mayo de 2023 (ahí ganamos lejos a los partidos de la Evelyn) y el plebiscito del 17 diciembre de 2023. 

La mayoría se inclina a favor del sentido común: dar confianza a la inversión, dejar de perseguir a carabineros y militares (como lo hicieron Piñera y la Evelyn) y actuar contra delincuentes y terroristas. Lo que ofrece la derecha a secas hoy es lo que quiere la mayoría. Por eso podemos decir "hasta aquí vamos bien". Y mañana, mejor. 

martes, 2 de abril de 2024

Un País Contra Natura

La carta a El Mercurio de la señora Carolina Olguín, denunciando la condena de su hijo conscripto de 18 años, Carlos Robledo, a diez años de presidio por disparar contra saqueadores en La Serena, uno de los cuales murió, ha provocado numerosas reacciones de asombro. 

Repentinamente una mayoría se pregunta: "Pero, ¿qué estamos haciendo?"

Desde luego, la ley ya no vale. El artículo 208 del Código de Justicia Militar dice: "Será causal eximente de responsabilidad para los militares el hacer uso de armas cuando no exista otro medio racional de cumplir la consigna recibida". Había saqueos, incendios, destrucción. El gobierno de la época "sacó a los militares a la calle". Los superiores de los conscriptos les habían entregado armas. Y se les ordenó poner término a los saqueos. ¿Cómo lo iban a hacer sino con sus armas? Si se les hubiera proporcionado megáfonos, en lugar de fusiles, les habrían gritado a los saqueadores que dejaran de robar, pero seguramente éstos no les habrían hecho caso y les habrían lanzado peñascos y bombas molotov, dejando a muchos conscriptos heridos, procediendo luego a saquear igual.

En este país "desvirtuado", por llamarlo de alguna manera, suceden cosas "contra natura": el perseguido es el militar y el protegido es el delincuente. Eso está acordado democráticamente y es lo que han predicado y practicado todos los gobiernos desde el restablecimiento de la democracia el 11 de marzo de 1990. Todos elegidos por amplias mayorías en 1989, 1993, 1999, 2005, 2009, 2013, 2017 y 2021. Han coincidido. en la "política de los acuerdos": condenar a los militares y perdonar (e indemnizar) a los terroristas. Los que discordaran serían "cómplices pasivos".

"El ladrón detrás del juez". Militares condenados a morir encadenados. Delincuentes libres e indemnizados. Ellos reúnen el mayor número de amnistiados, beneficio que se niega a militares. Éstos también carecen de derechos carcelarios, que favorecen hasta a los peores reos comunes.

Cada cierto tiempo "los que mandan" se ponen de acuerdo en insultar públicamente (como en "1984", de Orwell) al "enemigo número uno", representante de los valores tradicionales, de la ley natural, del orden sobre el caos y del bien sobre el mal: Augusto Pinochet. Coro encabezado por Boric, Matamala y la Cámara de Diputados, que por 50 a 42 despojó a aquél de las condiciones de "expresidente" y de "estadista". 

Entonces "¡a quemarlo y destruirlo todo!", como dijo una líder muy representativa de este nuevo país contra natura.