miércoles, 30 de marzo de 2022

¿Cuándo Empezaron a Mentir los Jueces?

Cuando la mayoría de la Corte Suprema les dio el mal ejemplo, al aprobar el desafuero del senador vitalicio Augusto Pinochet, en el juicio monitoreado por el abogado y diputado comunista Hugo Gutiérrez. Ese proceso fue, en su conjunto, una completa desvergüenza judicial. 

Pero su punto culminante se alcanzó cuando la mayoría del pleno de la Corte Suprema, constituida por catorce ministros (incluidos dos que habían sido designados a proposición de la derecha) votaron a favor del desafuero del senador vitalicio, fundados en que todos los fusilados al paso de la comitiva del general Arellano no estaban muertos, sino todavía vivos y permanecían secuestrados en manos de los integrantes de dicha comitiva. Fue un "ardid": mentir para eludir las leyes expresas y vigentes de amnistía y prescripción, que favorecían al adversario político principal de la todopoderosa izquierda. 

Basta leer el fallo de la Corte Suprema sobre dicho desafuero, de 8 de agosto de 2000, para apreciar la efectividad de lo anterior. Fue publicado ese año por el Centro de Estudios Públicos en su revista "Estudios Públicos". Los catorce ministros de la mayoría tuvieron el descaro de asegurarles al país y al mundo que los militares inculpados mantenían secuestrados hasta esa fecha y desde 1973, 27 años antes, a quienes habían sido fusilados. La famosa mentira del "secuestro permanente", que de ahí en más se generalizó. 

Faltaron a la verdad en aras de conseguir una finalidad política: poder culpar a Pinochet. Porque los hechos estaban prescritos y, si hubieran respetado la ley, deberían haber rechazado su desafuero. Pero esto no era "popular" ni "políticamente correcto", es decir, no era aceptable para la izquierda. En cambio la ilegalidad y la mentira lograban ambas cosas.

¿Cuándo comienza el derrumbe de una sociedad? Cuando ni siquiera su élite es capaz de hacer respetar la verdad y la ley.

Con todo, en la Corte Suprema había seis ministros honestos. Pero eran minoría y votaron en contra del desafuero y de la mentira: Hernán Álvarez, presidente del tribunal; Ricardo Gálvez, Orlando Álvarez, Servando Jordán, Humberto Espejo y Osvaldo Faúndez. Este último dejó el siguiente párrafo lapidario en su voto disidente:

"Realidad fáctica existente a la sazón: Que en la especie se trata del caso de la comitiva militar en el que seis ex oficiales y un ex fiscal militar se encuentran procesados por el secuestro calificado y reiterado de diecinueve personas ejecutadas en el curso de dicho mes y cuyos cuerpos no se han encontrado. 

"Luego, al Senador Pinochet se le imputa responsabilidad criminal en dicho caso, calificado como secuestro de personas, calificación que ... si bien es el resultado de una elaborada apreciación o interpretación judicial válida como tal, contradice con rotunda evidencia la realidad fáctica existente a la sazón, distanciando consecuencialmente los ideales supremos de la verdad y de la justicia, que por su profunda concepción y su magnitud no pueden jamás separarse desde que hace surgir de inmediato y espontáneamente, leído detenidamente el proceso, tres afirmaciones categóricas e irrefutables y varias interrogantes fundadas y plausibles. 

"Las afirmaciones son: a) Las personas que se dicen secuestradas fueron muertas mediante fusilamiento en el sitio de los sucesos; así lo reconocen circunstanciadamente los procesados Sergio Arredondo González, Marcelo Moren Brito y Patricio Díaz Araneda y lo expresan todos los comandantes de los regimientos que han prestado declaración; b) Se desconoce el o los lugares donde se encuentran los cadáveres o restos de dichas personas, y c) No existe antecedente alguno en el expediente que permita objetivamente suponer siquiera que las víctimas fueron encerradas en un lugar desconocido y que en esa condición permanecen hasta ahora. Nadie lo ha dicho y de ninguna pieza sumarial puede inferirse. Al respecto cabe considerar que el juez de la causa ha dirigido la investigación en este aspecto precisamente hacia la ubicación de los dichos cadáveres o restos y no a encontrar a los que, por creación intelectual, permanecerían privados de libertad. 

"Las interrogantes son, entre otras: ¿Es verosímil que las 19 personas que habrían sido detenidas hace casi 27 años se encuentran desde entonces privadas de libertad en alguna parte y bajo la custodia de los secuestradores, que han debido y deben proporcionarles el alimento, el abrigo y el cuidado imprescindibles para que sobrevivan? ¿Puede castigarse un delito que se está cometiendo, si no se trata de una tentativa? ¿Cumplidas las penas que puedan imponerse en esta causa, deberían los responsables volver a ser juzgados y condenados por los mismos secuestros, porque éstos continuarían cometiéndose hasta que aparezcan los ficticiamente secuestrados restos?

 "... la ponderación conjunta y reflexiva de lo expuesto y razonado lleva naturalmente a concluir que los hechos investigados en estos antecedentes no tipifican los delitos de secuestros calificados y reiterados a que se refiere el auto de procesamiento de fs. 1570 y por los que se han elevado los autos solicitándose el desafuero del parlamentario imputado; y a considerar que cualquier otro ilícito penal que pudiera llegar a estimarse que configurarían sólo conllevaría su amnistía o la declaración de la prescripción de la acción penal respectiva, por lo que, en todo caso, no es razonable ni conducente despojar al Senador don Augusto Pinochet Ugarte de su fuero autorizando la formación de causa en su contra por los referidos hechos."

Pero la verdad de los hechos y el imperio de la ley fueron derrotados por una mayoría circunstancial de ministros de la Corte Suprema en aras de una motivación política. Y desde entonces el atropello a la verdad y a la ley se generalizaron en los tribunales del país y los jueces que no incurrieran en ambos verían truncadas sus carreras.

Cuando la élite de un país pierde el norte moral, se puede decir que aquél ha iniciado su camino de perdición. Hoy estamos al borde de ésta. No sabemos cuándo ni en qué concluirá todo, pero lo que dejo escrito señala cómo y cuándo comenzó.  

 

domingo, 27 de marzo de 2022

Una Idea Nadita de Tonta

Me parece recordar que hace muchos años alguien escribió un libro sobre Gabriela Mistral titulado "Una Mujer Nadita de Tonta". Ahora se informa que en la Cámara un diputado socialista ha presentado una moción de reforma constitucional para que, en el plebiscito de salida, se sustituya la opción "Rechazo" por "Reforma Constitucional". El voto sería entre "Apruebo" y "Reforma Constitucional".

Considero que es una opción "nadita de tonta", porque "Reforma Constitucional" y "Rechazo" conducen a lo mismo: en la actual Constitución en cualquier momento se puede presentar una iniciativa de reforma constitucional. Eso está en el articulado de la Carta de 1980 desde que entró en vigor. Se ha hecho más de doscientas veces en 42 años.

¿Por qué es una buena idea? Porque en Chile la opción "Rechazo" ha sido desprestigiada por la propaganda de izquierda, centro y derecha piñerista o entreguista. En cambio, la opción "Reforma Constitucional" no ha sido desprestigiada por nadie. Su buen nombre está intacto. Pero "Rechazo" y "Reforma Constitucional" son la misma cosa.

¿Por qué un diputado socialista presenta esta moción? Porque es un chileno con sentido común, es decir, un espécimen escaso. Por tanto, está alarmado ante el disparatado texto que está preparando la Convención Constitucional. Pero él, políticamente, no puede llamar a votar "Rechazo", tal como lo hace la derecha a secas. ¿Y qué resuelve, entonces? Buscar una alternativa equivalente, sin decir "Rechazo". ¿Cuál es? "Reforma Constitucional", que es lo mismo, pues hoy cualquiera puede abogar por reformar la Constitución de 1980 sin cambiar una letra de su texto. Reitero: se ha hecho más de doscientas veces en 42 años.

Los derechistas a secas no debemos aplaudir la idea, porque todo el mundo se pondría en contra por ese solo hecho. Quedémosnos callados. Pero yo, entre nos, digo que es una idea nadita de tonta.

Que no salga de aquí.

viernes, 25 de marzo de 2022

Pobre Nivel de un Debate Importante

Todo lo que se debate, en Chile y el mundo, relativo a Augusto Pinochet, la principal figura nacional del siglo XX, es de un nivel lamentable. Acaba de fallecer Madeleine Albright, Secretaria de Estado de Bill Clinton, a quien recuerdo por una sola cosa: vino a Chile cuando recién el diputado comunista Hugo Gutiérrez se había hecho cargo del proceso sustanciado por el juez Juan Guzmán, en procura de comprometer al entonces senador Pinochet en el caso de la comitiva del general Arellano, que recorrió el territorio en octubre de 1973. Cuando le preguntaron a Albright sobre ese juicio, contestó automáticamente: "Pinochet debe ser condenado". Con cero información, veredicto categórico.  

Hace poco, el anterior Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau, dejó como legado de su gestión un libro rudimentario y falso que concluye lo mismo que Madeleine Albright, con la diferencia de que publica cientos de páginas basadas en una falsedad probada: que el presidente Pinochet envió a un general delegado suyo, Sergio Arellano Stark, con la orden de matar presos en los regimientos. Este libro, aunque pocos lo lean, es de importancia institucional y por tanto nacional. Pero está basado en una falsedad judicialmente comprobada.

En efecto, el 8 de agosto de 2000, en fallo dividido, la Corte Suprema aprobó el desafuero del entonces senador Pinochet. Pero seis ministros disidentes opinaron que no procedía: Hernán Álvarez, presidente del tribunal; y los ministros Osvaldo Faúndez, Ricardo Gálvez, Servando Jordán, Orlando Álvarez y Humberto Espejo. Lo importante fue que la unanimidad de la Corte dejó establecido que Augusto Pinochet no había tenido participación como autor ni como cómplice en los hechos de la comitiva. Fue desaforado como encubridor (si bien tampoco lo fue). Es decir, le reconoce no haber participado en el delito. Esa es la verdad judicial actual en Chile. ¿Cómo puede el Ejército publicar un libro sindicándolo como autor intelectual?

El hijo y abogado defensor del general Arellano, Sergio Arellano Iturriaga, escribió un exhaustivo libro sobre la comitiva: "De Conspiraciones y Justicia". Nunca ha sido refutado. Yo mismo escribí otro, fundado en las piezas del expediente, "La Verdad del Juicio a Pinochet", acreditando la ninguna vinculación del expresidente con los hechos. Nadie lo ha refutado. El historiador Gonzalo Vial, biógrafo hostil de Pinochet, escribió, en la página 693 del segundo tomo de su obra, sobre mi libro: "Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba". 

He ahí la madre del cordero. No es el derecho, es decir, la verdad de los hechos y su calificación jurídica, el tema. Es sólo la consigna. "Brutal dictatorship", para Madeleine Albright.  

Cómo fueron los hechos: había muchos presos y los juicios no avanzaban. Multitudes rodeaban cárceles y regimientos. La comitiva tiene la misión de acelerar los procesos. El 16 de octubre de 1973 llega a La Serena y un teniente coronel miembro de ella, sin saberlo Arellano, saca a 15 presos de la cárcel y les da muerte, mientras su jefe está reunido, lejos, con el comandante del regimiento, Ariosto Lapostol. Ambos ignoran lo sucedido. Luego Arellano despega hacia Copiapó y llega al regimiento, donde el personal local acaba de ultimar a todos los presos que había, 16 personas: 13 por "ley de la fuga" la noche anterior y tres por orden del jefe de zona con sede en Antofagasta. Arellano, en vista de que ya no hay presos, despega y sigue viaje.  

Llega a Antofagasta, instruye al personal local acerca de la necesidad de acelerar procesos y asegurar derecho de defensa. "Es lo mismo que les predico yo", comenta el comandante local, general Joaquín Lagos Osorio, que no simpatiza con Arellano. Pero invita a éste a cenar y a alojar en su casa. 

Temprano en la mañana siguiente Arellano y comitiva despegan hacia Calama, sin saber aquél que durante la noche el mismo teniente coronel de La Serena, otra vez, ha sacado de la cárcel a 14 presos y los ha hecho fusilar en la cercana Quebrada del Guay. 

En Calama, apenas almuerza sale, acompañado de su ayudante, teniente Cheminelli, hacia la cercana fábrica Dupont, en Chuquicamata, donde se ha registrado un alarmante robo de explosivos. En su ausencia el consabido teniente coronel saca a 26 personas de la cárcel local y las hace fusilar en un lugar del desierto, alarmando al consejo de guerra local, que las estaba juzgando. 

Arellano regresa a Calama y se entera de todo. Queda consternado. Interrumpe la cena que le brinda la oficialidad del regimiento y decide volar, con mucho riesgo, a Antofagasta de noche, para, a primera hora de la mañana siguiente, poner al teniente coronel autor de los fusilamientos a disposición del general Lagos Osorio, que tiene atribuciones de jefe de zona para juzgar todos los hechos (salvo los de La Serena, que dependía de Santiago). Lagos Osorio se niega, presumiblemente por amistad con el teniente coronel responsable. 

Entonces Arellano prosigue viaje a Iquique y Arica, donde los respectivos comandantes de regimiento, generales Carlos Forestier y Odlanier Mena, ya advertidos, prohíben acceso a la cárcel a los miembros de la comitiva y nada sucede. Arellano prodiga en ambas partes sus instrucciones sobre aceleración de los juicios y debida defensa, para retornar finalmente a Santiago. 

Todos los delitos cometidos en Antofagasta y Calama son sometidos al juzgado del crimen de Antofagasta, y el juicio dura hasta 1986. Los presuntos responsables ejercen sus defensas, que son controvertidas tanto en el tribunal como ante la opinión  pública. El juez dicta sentencia, aplica la Ley de Amnistía y nadie es condenado.  

Más de 13 años después y tras abrirse el proceso sustanciado por el ministro Guzmán y monitoreado por el abogado comunista Hugo Gutiérrez, que se lució ante la prensa mundial el 8 de agosto de 2000, al dar a conocer el desafuero de Pinochet, el "caso Caravana" continúa. Hasta hoy. Con los años, ante el fallecimiento de los autores o partícipantes en fusilamientos, los jueces de nuestra actual dictadura judicial roja, para poder dar millonarias indemnizaciones a los querellantes que sigue habiendo, familiares de las víctimas, se han ido quedando sin culpables, porque los autores de delitos han fallecido. Así, últimamente me cupo comentar que ya la justicia roja ha debido condenar hasta ¡al fiscal de los consejos de guerra de Calama, Óscar Figueroa, que está vivo! Por supuesto, era imposible que él hubiera participado en los fusilamientos, pues estaba desempeñándose a la misma hora de ellos en los consejos de guerra. Pero no importa, el objetivo es que haya un culpable para poder condenar al fisco a la indemnización millonaria, que es lo que interesa. Es decir, la dictadura judicial roja de Chile ha creado un nuevo hecho punible: estar vivo.

En estos días he leído que un tradicional defensor del gobierno militar y de los militares sometidos a juicios ilegales, el general (r) Hernán Núñez Manríquez, se ha manifestado en el sentido de culpar al general Arellano, lo que implica responsabilizar a Pinochet. Comenté el hecho con sorpresa, pero ahora me entero de que él era subteniente en Calama a la fecha de los 26 fusilamientos de allá y, como está vivo, es inminente que también lo condenen, aunque no haya hecho nada. Se trata de poder cobrar. 

El general (r) Núñez se ha referido a mí en términos denigratorios, por haber criticado la cita que él hace del libro de Orlando Sáenz, según el cual Pinochet dio orden de matar a una persona, por escrito, a Arellano. La falta de validez del aserto de Sáenz la he comentado en un blog anterior, pero el general (r) Núñez lo ha interpretado como una crítica a su persona. A su respecto, yo me he limitado a hacer notar su cambio de posición. Ahora me explico todo: era un joven subteniente en Calama en el momento de los 26 fusilamientos y, por tanto, la dictadura judicial lo necesita para condenar al fisco a pagar muchos millones. Si denigrarme le ayuda en su defensa judicial, y como víctima de prevaricación que está siendo, por supuesto que acepto este castigo que me inflige gratuitamente. Reitero que mi crítica se ha dirigido al contenido, que él ha citado, del libro de Orlando Sáenz y no a su persona.

Lo que he escrito y mantengo es que se ha suscitado un debate con un nivel paupérrimo de información, pues es una verdad probada, judicialmente establecida por la unanimidad del pleno de la Corte Suprema desde hace casi 22 años, que Augusto Pinochet no fue ni autor intelectual ni cómplice de los hechos acaecidos durante la gira de la comitiva de Arellano. Y, sin embargo, el actual debate público, dentro de su pobreza, desconoce esta verdad judicial y factual de nuestra historia reciente. 

martes, 22 de marzo de 2022

Escándalo Judicial en Grado Superlativo

Ni siquiera salió en "El Mercurio", pero sí en LUN: un fallo escandaloso de la Corte de Apelaciones de Santiago, en el caso "quemadores quemados" (Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana). No respeta la cosa juzgada ni la prescripción e inventa hechos inexistentes para condenar a personas inocentes. Escribí en twitter: "Estamos acostumbrados a que los jueces falten a la verdad, contravengan las leyes y condenen a inocentes en juicios contra militares, pero nunca lo habían hecho en el grado escandaloso de los quemadores quemados". 

Hubo tormenta de réplicas. Los insultos de costumbre, pero también personas que preguntan a qué me refiero. Pues hay demasiados menores de 40 años que ignoran el caso. Soy el único en llamarlo "de los quemadores quemados", porque para casi todos es el de los "quemados por militares", lo cual no es verdad, pues se trató de un accidente. 

La noticia de que "Pinochet quemaba a los que pensaban distinto" dio la vuelta al mundo en 1986. Es todavía uno de los principales eslóganes en su contra. Pero lo que dio la vuelta al mundo fue una mentira, porque los militares no tuvieron intención de quemar a los subversivos. Al contrario, los apagaron. Pero en Chile hoy la mayoría los cree culpables. Y, en concreto, a Pinochet.

Principio obvio de orden público: quien sale a la calle con elementos incendiarios debe ser reprimido. Pero acá la derecha, siguiendo a Piñera, se entregó a la izquierda y condena públicamente al que reprime, no al que delinque. Es decir, entregó el pasado a la izquierda. Grave error: "El que controla el pasado, controla el presente; y el que controla el presente, controla el futuro". (Orwell, "1984"). Por eso la izquierda administra hoy nuestro presente y se ha quedado con nuestro futuro.

Los hechos fueron juzgados en 1986 por un ministro sumariante civil e independiente, ampliamente respetado, el ministro de Corte Alberto Echavarría Lorca. En cuatro procesos anteriores él había fallado contra el gobierno militar. Esta vez los hechos los habían presenciado sólo los quemadores quemados, el capitán Pedro Fernández Dittus y 15 suboficiales y conscriptos de un vehículo militar. Y el juez Echavarría concluyó en su sentencia que Carmen Gloria Quintana, tratando de huir, volcó una botella con líquido altamente inflamable y, al intentar apagar el fuego de su pierna, volcó otros recipientes, cuya inflamación quemó a Rodrigo Rojas, que estaba tendido en el suelo. 

Fueron apagados por los militares, uno de los cuales sufrió también quemaduras. Entonces el capitán Fernández Dittus resolvió reembarcar a su gente y entregar a los detenidos a Carabineros para que los llevaran a un hospital, pero éstos le pidieron encarecidamente no hacerlo y que les dejara ir, cosa a la que accedió, creyendo que las quemaduras no eran graves. Pero lo eran: Rodrigo Rojas falleció a consecuencia de ellas y Carmen Gloria Quintana sufrió graves lesiones. 

Echavarría condenó a Fernández Dittus a 600 días de reclusión, que cumplió, por cuasidelito de homicidio y de lesiones.

Casi 30 años después, bajo el segundo gobierno de Michelle Bachelet, dos de los conscriptos del vehículo militar tuvieron incentivos para recordar otra versión de lo que habían visto y que el oficialismo de izquierda magnificó: decían que varios oficiales de Ejército habían quemado a Rojas y Quintana intencionadamente. Lo habían olvidado durante casi treinta años y repentinamente lo recordaron. Como ya imperaba la justicia de izquierda en Chile y ante una querella del gobierno, en medio de gran publicidad por las revelaciones, se designó ministro sumariante a Mario Carroza. Éste violó la cosa juzgada y la prescripción y, falseando la verdad, culpó a otros oficiales ajenos a los hechos y que habían llegado después al lugar donde ocurrieron. Además, imputó también al excapitán Fernández Dittus, suboficiales y conscriptos, que ya habían sido juzgados en 1986 y eran ahora modestos jefes de hogar. Debido a ello perdieron su libertad y sus trabajos y sus familias cayeron en la pobreza. 

Pero, y esto es muy decidor, salvo los dos conscriptos disidentes, que cambiaron sus declaraciones por los motivos imaginables, todos los demás mantuvieron la misma versión de 1986, salvo uno, Leonardo Riquelme Alarcón, que fue más allá en materia de honestidad y agregó algo nuevo: que había sido él quien, accidentalmente, había tropezado con las botellas acarreadas por Rojas y Quintana, quebrándolas y suscitando el fuego. 

Carroza condenó a oficiales ajenos a los hechos, al excapitán Fernández y a los otros protagonistas a altas penas, pero ayer la Corte de Apelaciones ds Santiago las aumentó: 20 años de presidio a tres oficiales que no participaron, sino que acudieron posteriormente, y también a Fernández Dittus, que ya cumplió pena en el mismo caso. Diez años de presidio a Leonardo Riquelme y otros ex suboficiales y conscriptos, como cómplices (habiendo aquél confesado ser autor involuntario). Tres exconscriptos fueron absueltos y hubo otras condenas por encubrimiento.

Fallo ilegal, escandaloso por su origen espurio e inmoral por castigar a inocentes.

Termino confiando en que algún día, probablemente más tarde que temprano, veré condenados por prevaricación a Carroza y los jueces de la Corte de Apelaciones de Santiago por esta manifiesta trasgresión de las leyes, de la verdad de los hechos, de la justicia y de la moral esencial que debe presidir la existencia de los seres civilizados..

lunes, 21 de marzo de 2022

Democracia "Defectuosa" y Locura

En mi existencia he convivido con varios estados de locura mayoritaria como el actual. También he leído acerca de otros anteriores a mi vida. Pues en Chile han sobrevenido de tiempo en tiempo. Por ejemplo, en 1932 se instaló una "República Socialista", encabezada por el aviador Marmaduke Grove. La masa, feliz, se tomaba el centro al grito rítmico de "¿Quién manda el buque? ¡Marmaduke!", que se había hecho inmensamente popular regalando cosas que no eran suyas, como las empeñadas en la Caja de Crédito Prendario, que los deudores, por orden suya, podían retirar sin pagar. Pero la locura duró sólo tres semanas.

Hoy es igual: una masa enorme aclama a Boric cuando dice: "¡Vamos a redistribuir toda la riqueza de los chilenos de una manera más justa!" Los que están en la calle se imaginan recibiendo, ya, su parte de los billetes, los bienes y las empresas de los Luksic, los Paulmann, los Matte, los Angelini, los Hurtado, los Fernández León, los Yarur, los Hites, los Calderón y para qué seguir. 

Boric, a lo mejor, cree que puede, pero no puede, aunque todavía no lo sabe porque, en general, sabe poco.

Allende también lo creia. Cuando asumió en 1970 se produjo una efervescencia popular similar a la de hoy. En estos días leemos, en "Hace 50 Años" de "El Mercurio", cuando salió su ministro de Economía, Pedro Vuskovic, a la cabeza de una poblada, y se fue "tomando" sucesivamente 91 empresas ajenas, declarando que iban a pasar al Area Social. No tenía derecho, pero se las tomaba. Los jueces entonces fallaban que debían devolverse a sus dueños, pero el Gobierno no prestaba la fuerza pública para restituirlas. Y así se fue haciendo la revolución "socialista, marxista, integral" (como le anticipó  Allende a Regis Debray), de facto, hasta que... ustedes saben.

Lo que anuncia Boric es igual. ¿Cómo va a repartir la riqueza ajena? Yo no sé, porque nada de eso se puede. En mi opinión, la parte del país que le cree (en general, la más joven) está en estado de enajenación. Si el presidente tiene un TOC, el país completo tiene algo peor, un trastorno general. Anoche en TV vi en "Estado Nacional" un debate serio pero inverosímil, donde una convencional muy letrada, con vestido sin hombros, y un convencional socialista muy compuesto, discutían si iba a haber Presidencialismo atenuado, Semipresidencialismo o Parlamentarismo, partiendo de la base, por supuesto, de que además el Senado iba a ser suprimido. Discutían cómo iba a ser la "Cámara Regional" que lo iba a reemplazar. ¿Existe algo de todo eso? Nada. Dicen que lo van a redactar y aprobar, pero en este momento es sólo "humo". Y había una periodista moderadora que se lo tomaba todo en serio. La gente con sentido común sabe que a la Convención se le termina el plazo el 4 de abril y que a más tardar el 29 de marzo debería haber 55 convencionales que le pidieran a la Mesa la única prórroga a que tienen derecho, hasta el 4 de julio, y no han hecho nada de eso. Por ahora, el "humo" se acabará solo en menos de dos semanas más.  

Es que siempre ha habido gente cuerda que se ha tomado en serio estas locuras. En 1931, ante el "humo" que vendía Marmaduke, un personaje tan aterrizado y formal como Agustín Edwards McClure le pidió audiencia y, con toda seriedad, le preguntó si "El Mercurio" iba a contar con alguna garantía bajo la República Socialista. Don Marma lo tranqulizó al respecto. Así refiere, por lo menos, la Historia de Gonzalo Vial. Un mes después la República Socialista ya no existía y sus jefes estaban presos o desterrados. 

Ahora varias personas alarmadas me preguntan si Boric puede distribuir las riquezas ajenas de la manera que promete y por lo cual la multitud lo ha ovacionado, y les respondo que no puede, que si hubiera una nueva Constitución que lo permitiera (y no la hay) habría que preparar y redactar nuevos códigos civil, de comercio, de minería, de aguas y demás, hoy basados en el respeto a la propiedad, las inscripciones y las solemnidades de una sociedad que se ha ido estructurando jurídicamente durante más de 200 años. 

Están locos. Dicen que actúan en nombre "de la democracia", pero es al revés. Hoy un lector ha recordado, en cartas a "El Mercurio", que según el estándar democrático mundial de The Economist, Chile era, bajo la Constitución de 1980, una "democracia plena". A partir, del régimen de facto instaurado bajo el "Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución" del 15 de noviembre de 2019, ha descendido a "democracia defectuosa", dictamina. Es la que estamos viviendo, donde manda la turba y ya ni siquiera se sostiene el precepto fundamental: una persona, un voto. 

Calma, volveremos en razón. ¿Cómo? No sé.

sábado, 19 de marzo de 2022

Chile Merece Desaparecer

En estos días me he condolido del desmembramiento del país, pero han acontecido dos cosas que me hacen pensar que se lo tiene merecido.

La primera es otro fallo más, completamente ilegal, de la segunda sala de la Corte Suprema, que ha regalado 150 millones de pesos a los descendientes de Waldo Alfaro Retamal, muerto por una herida en el muslo en el interior de la Escuela de Artillería de Linares en julio de 1974. Los ministros Jorge Dahm, María Teresa Letelier, Raúl Mera, Miguel Vázquez y la abogada integrante Pía Tavolari han atropellado impunemente leyes expresas y vigentes, como las de amnistía y prescripción, para aprobar esa exacción ilegal. Hay, además, uniformados presos por eso. Forman parte del grupo más débil de nuestra sociedad. Junto con los que están por nacer, son parias en el Chile en disolución.

No siempre fue así. Chile viene en declive desde el 11 de marzo de 1990, pero todavía el 6 de agosto de 2005 el ministro de la segunda sala de la Corte Suprema, Nibaldo Segura y los abogados integrantes Luz María Jordán y José Fernández, contra los ministros de minoría Enrique Cury y Jaime Rodríguez Espoz, habían absuelto al comandante del regimiento de Angol y a su personal por la muerte en su interior de dos sujetos. Los jueces de la mayoría sostuvieron que no era posible aplicar la Convención de Ginebra para desechar la amnistía y la prescripción, debido a que no existían pruebas de que en Chile, en 1973, hubiera un estado de guerra, así como tampoco era posible aplicar el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, porque no estaba vigente en 1973. Además, no se consideró la Convención sobre Imprescriptibilidad de la ONU por no haber sido suscrita por Chile. 

¿Qué cambió en la Corte Suprema? El color político de la mayoría. Y por eso Punta Peuco está repleto de Presos Políticos Militares. "Políticos" porque, si se aplicaran las leyes, estarían libres. 

Pero también ha cambiado el sentir de los militares activos, que han vuelto la espalda y bajado el pulgar a sus predecesores, especialmente los veteranos del '73. Desde que el CJE Juan Emilio Cheyre en 2004 se diera una vuelta en el aire al declarar al Ejército "responsable de todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado", hasta que el penúltimo CJE, Ricardo Martínez Menanteau, legara un tomo completo de falsedades para enlodar a Augusto Pinochet, culpándolo, en particular, de las muertes en Copiapó, en octubre de 1973, a manos de la comitiva de su general-delegado, Sergio Arellano Stark.

Para mí lo peor es la fuerza que ha tomado la mentira en ese particular caso, que conozco bien. Fue el proceso que, entre otros casos, administró y activó el exdiputado comunista Hugo Gutiérrez, en 1999. La suya fue la cara que anunció al mundo --un Occidente en decadencia y ansioso de ver caer a su "villano favorito"-- el ilegal y vergonzoso desafuero del senador Pinochet.

Pero a medida que pasa el tiempo todo puede ponerse peor: en estos días ha surgido la voz del general (r) Hernán Núñez Manríquez, hasta ahora invariable defensor de sus camaradas injustamente procesados y de la verdad histórica. Ahora condena a Arellano y Pinochet por hechos que sucedieron cuando la comitiva del primero no había salido de Santiago, en la madrugada del 16 de octubre de 1973.

Piedra angular en la nueva versión es una afirmación de un libro de Orlando Sáenz, falsa e inverosímil, como la de que él "citó a su oficina" al general Arellano en 1973, después de los hechos del norte, y entonces éste le habría "confesado" que Pinochet le ordenó matar a alguien en Antofagasta, a lo cual se habría negado, salvo que se lo ordenara por escrito, a cuyo efecto Pinochet lo habría hecho en un papel, afirmándose en la espalda de Arellano para poner su rúbrica en la "orden de matar".  Conducta propia de un imbécil, y Pinochet podía ser todo, pero no imbécil. Absolutamente falso. Pero esa anécdota le ha dado popularidad al libro, cuyo autor ha sido entrevistado particularmente sobre ese punto.

El relato de Sáenz es producto de su vanidad y fértil imaginación, porque en 1973 ningún civil "citaba a su oficina" a un general, como dice él que hizo con Arellano. En el mejor de los casos, el civil humildemente pedía audiencia al militar. En octubre de 1973 hasta Frei Montalva y Aylwin rendían culto y defendían a los uniformados. 

Además, las numerosas muertes de Antofagasta las resolvió, por sí y ante sí, un comandante, Sergio Arredondo, a medianoche y mientras el comandante del regimiento, Joaquín Lagos Osorio, y el propio Arellano, cenaban y pernoctaban en la casa del primero, en total desconocimiento de que se iba a sacar de la cárcel a un grupo de alrededor de 15 presos y a fusilarlos, sin orden ni juicio previo, en un lugar cercano del desierto. Lagos Osorio tenía todas las atribuciones, como Comandante del Area Jurisdiccional y de Seguridad Interior (CAJSI), para juzgar los hechos, pero no lo hizo cuando, un día después, se enteró de la verdad. Al final procedió de manera descabellada, traicionó al Ejército, institución que debió abandonar, y culpó a la Junta. Terminó años después condecorado oficialmente en 2005 por el Partido Comunista por sus servicios a la causa.

El mismo Lagos Osorio, de hecho, informó a Pinochet de lo acaecido, que este último ignoraba, cuando pasó por Antofagasta en camino a Iquique al día siguiente. Y ante la versión falsa de aquél, Pinochet intentó por todos los medios llamar a Arellano para que regresara inmediatamente a Santiago, sin ubicarlo. Todo esto está archiprobado, confirmado por el propio Lagos Osorio en declaraciones judiciales y completamente juzgado en 1986 en el tribunal de Antofagasta. ¿Cómo puede ahora Sáenz discurrir una "orden de matar" a una persona en particular, dada por Pinochet por escrito a Arellano, cuando el único papel de instrucciones a este último lo examinó la Comisión Rettig y en su informe concluyó que "no se hablaba de ejecuciones sin proceso, más aún, el mensaje del delegado en viaje contenía una referencia expresa y repetida a facilitar el derecho a defensa de los procesados"?

EPÍLOGO: "SACARSE EL PILLO".

El 15 de octubre de 1973 el comandante Oscar Haag ordenó al capitán Patricio Díaz Araneda trasladar a 13 reos de izquierda a La Serena, porque uno de ellos había denunciado un plan de fuga y temía morir si la intentona se producía. En un blog anterior hablé erróneamente de 16 reos, porque otros tres fueron muertos el mismo día en el mismo regimiento, en un caso aparte. 

El capitán y dos soldados o conscriptos, junto al conductor del bus o camión partieron en la noche del 15, pero tuvieron un desperfecto eléctrico. Aprovechándose de ello los reos intentaron fugarse. Los uniformados les dispararon y los mataron a todos. El capitán Díaz regresó al regimiento. Hizo un informe al comandante Haag. Éste hizo un oficio al cementerio, pidiendo 13 sepulturas. 

(Paréntesis: mi amigo y colega Luis Valentín Ferrada, que completó su enseñanza media en la Escuela Militar, me dijo un día, y a mí no se me olvidó más: "Mira, lo que a uno mejor le enseñan en la Escuela Militar es a sacarse el pillo"). 

Hecho concreto: el regimiento tenía entre manos UNA TREMENDA EMBARRADA. Sabían todos que, gobierno militar y todo, 13 muertos con "ley de la fuga" no se lo tragaría nadie, aunque fuera verdad. Y entonces apareció "un pájaro salvador", un helicóptero. ¿Cómo sacarse el pillo? ¡Echándoles la culpa a los del helicóptero! Le cambiaron la fecha al oficio del capitán Patricio Díaz Araneda, del 16 al 17 de octubre. ¡Fueron muertos por orden del delegado de Pinochet! Pero se les olvidó un detalle: el oficio al cementerio. Éste quedó con fecha 16 en el libro "Los Zarpazos del Puma". Y ahí sí que no se pudieron "sacar el pillo". Ni la autora de los "Zarpazos..." lo pudo explicar cuando yo lo denuncié en mi columna de "El Mercurio" y me reí de ella.

Ésa es la verdad. Pero en Chile "la mentira es más fuerte", como lo vemos hoy mismo en el testimonio de Orlando Sáenz y en la nueva versión del general Núñez Manríquez. Todo esto está terminando por destruir el país que, visto el desprecio de la mayoría de sus habitantes por la verdad, merece la pena capital.

viernes, 18 de marzo de 2022

Sobrevivir al Desmembramiento de Chile

Es una realidad que Chile, como país, va ser desmembrado por mayoría de votos. 

Dejemos a un lado los calificativos o juicios de valor. Seamos francos con nosotros mismos: la "fértil provincia y señalada/ en la región Antártica famosa/ de remotas naciones respetada/ por fuerte, principal y poderosa/ que no ha sido por rey jamás regida/ ni a extranjero dominio sometida", si probablemente nunca existió tan así, con toda certeza ahora está dejando de existir completamente. 

Va a desaparecer después del plebiscito de salida de julio próximo, el que con toda certeza van a ganar los mismos merluzos que nos han venido venciendo en todos los comicios recientes. Salvo la primera vuelta presidencial de 2021, claro está, que sirvió nada más que para unir mejor al izquierdismo en la segunda y hacer ganar al peor candidato de los anales de nuestra historia republicana, pero que era de izquierda y capaz de recitar de corrido todas las mentiras habidas y por haber contra Pinochet, lo cual es garantía de triunfo electoral en este exChile de los cerebros lavados.

Entonces nos van a volver a ganar, por supuesto, diciéndonos "Rechazo = ¡Pinochet!", lo que en mi caso es rigurosamente exacto y deseable, pero no en el de otros cerebros lavados que, pese a ser tales, siguen en la derecha porque prefieren la libertad.

Hoy leí en "El Mercurio" lo que va de nueva Constitución y comprobé que ella admite la organización de Regiones Autónomas y Territorios Especiales, uno de los cuales podría ser "Chile Libre", como el que, con tan escaso eco popular, propuse ya en 2020 ("Declaración de Independencia", 26.10.20), cuando propicié el separatismo amistoso de las comunas donde venció el Rechazo, para perpetuar en ellas el modelo de libertades de la Constitución actual. 

El territorio especial de Chile Libre sería como Hong Kong o Taiwán o el Singapur del sudeste asiático. Amplia libertad, Estado chico, mano dura con la delincuencia y hasta podríamos tener un Partido Comunista de salón, con pura GCU roja que despotrique todos los días contra el sistema en los salones de El Golf 50 y tenga columnistas boutique de izquierda en "El Mercurio", como hoy.

Las posesiones e inversiones que tuviéramos los chilenos libres en otros territorios probablemente se irían en gran parte al diablo, cayendo dentro de las fauces de la voracidad roja que imperaría en el resto del país. Y, por otra parte, tendríamos que vigilar la ola migratoria que se nos vendría encima desde el resto de los territorios cautivos de los rojos. Pero ya no estaríamos gobernados por Michelle Bachelet ni por Sebastián Piñera (si bien por Pepe Piñera podría ser), así es que sabremos manejar bien el problema.

Vamos pensando, entonces, en Chile Libre, "Territorio Especial". Y que el resto viva y se refocile en el socialismo y con su pan se lo coma.

lunes, 14 de marzo de 2022

La Composición Escolar de Boric

Sólo un país que elige a Boric puede tomar en serio la composición escolar nivel sexto básico que leyó como discurso inaugural. 

Decir que va a "buscar a los detenidos desaparecidos" es, efectivamente, de niño. ¿Por qué cree, mijito, que durante 32 años nadie los ha buscado? Obvio, porque los adultos informados saben que no existen. Al término del gobierno de Pinochet la Vicaría había publicado 650 nombres de aquellos de cuyos paraderos el gobierno no podía dar datos, porque los ignoraba. El general Contreras, ya preso entonces, precisó el destino de igual número de personas caídas en la lucha antiterrorista, mandándole su nómina a todos los jueces  de dd. hh., y una copia a mi persona. Después, las comisiones que armó Aylwin crearon más dd. dd., pero nacidos de la avidez de cobrar más que de saber la verdad. Recuerdo que en los '90 el ingeniero Eugenio Irarrázaval, de Neut Latour, me contó que lo tenían desesperado los familiares de un obrero que se había ahogado en Cartagena, en un paseo de la empresa, pues era de izquierda y querían acreditar que era detenido desaparecido. Los políticos con más experiencia que Boric (es decir, todos) no han buscado en 32 años donde saben lo que van a encontrar.

Luego dice la composición escolar de Boric que Chile tuvo "un pasado violento y de opresión". ¡Obvio, siempre ha habido correligionarios y camaradas suyos violando las leyes! Principalmente los  comunistas, hasta hacer exclamar en 1973 a un demócrata bastante proclive a ellos, Eduardo Frei Montalva ("El Kerensky Chileno") "¡Esto se arregla sólo con fusiles!". Se lo dijo a la SFF. ¡Boric, diles a tus pendejos que dejen de agredir, saquear y asaltar y se acaba la violencia hoy! Y así serás promovido a primero medio.

Otra consigna: "la Constitución fue impuesta a sangre, fuego y fraude". ¡Pero, cómo, si la firma un izquierdista que votó por ti, Lagos! ¿No te lo habían dicho? Y antes había sido ratificada en un plebiscito limpio y nunca discutido, en 1989, con el 91,25% de los votos. Mira los diez tomos de sesiones de la Comisión Ortúzar, donde estuvieron los mejores juristas chilenos de los '70. Y el análisis del Consejo de Estado. No hay una sola huella de sangre, fuego ni fraude. ¿De qué estás hablando, niñito, qué cuento te contaron?

Después lanza: "La previsión la han convertido en un negocio". ¡Tremenda novedad! Es un negocio excelente para los futuros jubilados, que han visto que por cada peso aportado por ellos, "el negocio" les ha aportado otros dos y, felices, han retirado ya cuatro veces para gastárselos anticipados! ¡Que alguien ponga al día a este niñito ignorante! 

Luego condena "el saqueo del agua". ¿A qué se refiere? A que si uno invierte en pozos, captaciones y tranques para tener agua, es dueño de un derecho de aprovechamiento, fruto de su inversión. ¿Eso es "saqueo"? ¿No? ¿No será que quieres robártelo? Como esa vez... tú sabes, en Punta Arenas.

Y este niñito descubrió que hay mucha riqueza en manos de unos pocos. ¡Que alguien le informe que eso sucede en las sociedades libres! ¡Que le digan que en ellas los creadores, jugadores excepcionales de fútbol y los artistas son mucho más ricos que el resto! Eso es nivel tercero básico. ¿O va a prohibir que haya un Steve Jobs chileno? (¿Sabrá quién fue Steve Jobs?)

"Abusos que nos indignan", dice. Bueno, en eso está al nivel de la gran mayoría de los chilenos, Yo personalmente discrepo y puedo probar que sólo es un gran montaje periodístico, pero lo admiten hasta los dirigentes empresariales (que de política no saben más que Boric y de coraje no saben nada). 

"Pueblos originarios han sido despojados". ¿Va a reescribir nuestra historia desde 1520? A Piñera, que no defendió la soberanía, le formaron otro país dentro del nuestro, el Wallmapu. Boric seguramente le va a mandar un embajador chileno. ¡Increíble! 

Agradezco el video del diputado Gonzalo Arenas, porque yo no habria sido capaz de recordar todos los puntos de esa composición escolar, que motivó mi twitter del sábado diciendo que es propia de "una mente adolescente que sólo repite consignas e ignora completamente los hechos".  


sábado, 12 de marzo de 2022

La Historia No Absolverá a Sebastián Piñera

El otro día me llamó un distinguido historiador y me preguntó si podría proporcionarle el prontuario de Sebastián Piñera. Le indiqué la fecha de este blog en que reproduje ese prontuario por última vez: "Credo", del 09.12.17. Porque este blog nació como la casi única voz de derecha que denunciaba eso y clamaba en el desierto, al arrojarse aquel sector en brazos del referido sujeto. Yo seguí reproduciendo su nutrido prontuario año a año. 

Pues en 2009 él había sido recién condenado por el delito de comprar acciones con información privilegiada, lo cual a las dirigencias de derecha no podía importarles menos. Al contrario, la preocupación mayor de la derecha entonces se reflejaba en la pregunta, muy repetida, "¿qué le pasa a Hermógenes?", que me transmitían familiares y conocidos. Sólo porque yo opinaba que Piñera carecía de antecedentes válidos para ser el candidato. Así se lo declaré entonces a una periodista de "La Nación" que me entrevistó y que ahora está de moda: Mirna Schindler, que lo publicó a página completa. Básicamente también por eso dejé "El Mercurio" el 31 de diciembre de 2008, después de escribir ahí por más de 40 años y pese a tener una columna semanal.

Y, en realidad, lo peor que le ha podido suceder a Chile en el siglo XXI ha sido ser gobernado por Sebastián Piñera. La consecuencia final más nefasta la tenemos ante los ojos: vivir en un país en demolición, devastado por la violencia impune y bajo otro gobierno de extrema izquierda, como el de la UP de 1970.

En estos días una columnista de derecha de "El Mercurio" ha escrito despidiendo a Sebastián y ¡dándole las gracias! por su gestión. Un derechista de línea le ha replicado comedidamente, en carta al diario, exponiendo las razones que hay para no agradecerle nada. Pero ha omitido la mayor de todas, la más agraviante y causa de enormes males morales y materiales para el país y su futuro: la traición de Piñera a Pinochet y los militares. 

Sebastián en los 80 era DC y como tal había trabajado por la candidatura de Frei hijo, según me contó este último, la cual no próspero debido a las astucias de don Patricio. El mismo '89 Andrés Allamand, siempre corrido a la DC, tuvo la peregrina idea de llevar a Piñera al comando de Hernán Büchi, ministro de Hacienda que encabezaba las encuestas presidenciales. Pero eso literalmente "lo reventó" y el candidato renunció, alegando una "contradicción vital". No hay dos personas más distintas en el orbe que Hernán Büchi y Sebastián Piñera.

Entonces éste se presentó como candidato a senador por Santiago en lista conmigo y tuve oportunidad de conocerlo bien y quedar completamente espantado. Jaime Gumán me decía: "Tienes que ganarle, porque es pernicioso y en el Senado será fatal para Pinochet y la Junta". Pero me ganó él y, sí, resultó pernicioso. En una oportunidad aportó el voto decisivo para destituir a un ministro de la Corte Suprema, acusado constitucionalmente por la izquierda por aplicar la amnistía, una ley vigente. Quiso ocultar la balota negra al votar, pero sus dedos eran demasiado cortos y aquélla salió en la foto.

Quiso ser candidato presidencial, ya en los '90, pero fue sorprendido conspirando de manera inconfesable contra Evelyn Matthei y tuvo que esperar a que todo se arreglara "a la chilena", es decir, por los diarios y culpándola a ella, quedando él como "víctima". Después "le hizo la cama" a Lavín en 2005, cuando éste tenía asegurado el apoyo de la UDI y RN, pero este último se lo birló Sebastián. La Michelle Bachelet, a quien le sobraban votos en esa primera vuelta, llamó a partidarios suyos a votar por Piñera "para atajar a Lavín" (lo confesó ella). Pues Lavín todavía era de derecha y defensor de los militares.

Sebastián quedó así "posicionado" y en 2009 se enfrentó a Frei hijo. La cosa se veía estrecha. Entonces pidió citar a los militares en retiro, que acudieron en masa a su club en la Alameda (yo, aunque sólo "cucalón", era y soy militar(r) honorario) y les prometió hacer aplicar las leyes en los juicios-negocio de abogados rojos de dd. hh. En especial, prometió hacer respetar la prescripción y ofreció acortar los procesos, que entonces eran como 300. "La familia militar" lo aplaudió a rabiar y votó en masa por él. Fue electo.

Ya elegido, hizo todo lo contrario a lo prometido: triplicó las querellas (mil más) contra los militares, cuyo número de presos llegó a más de 200, copando Punta Peuco. Y declaró que los partidarios de la Junta (con cuyos votos había llegado a La Moneda) eran "cómplices pasivos" de atropellos a los dd. hh. y de delitos contra la Humanidad. Contrató decenas de abogados de izquierda en el ministerio del Interior para perseguir mejor a los uniformados y patrocinar recursos ante la Corte Suprema para aumentarles las penas, cuando en primera instancia y apelaciones habían sido bajas o se las habían remitido y los propios querellantes de izquierda se habían conformado. Así hizo posibles indemnizaciones millonarias a costa del fisco. Nunca los abogados de dd. hh. habían ganado tanto como bajo Piñera. 

Como al final de su mandato estaba bajo en las encuestas (porque siempre lo pillan, y lo habían denunciado en varias situaciones oscuras) discurrió trasladar a los generales que estaban presos en el regimiento "Cordillera" al penal Punta Peuco. Un dulce para la izquierda más odiosa. El más pundonoroso de los generales injustamente presos, Odlanier Mena, inocente, por supuesto, y enfermo terminal, optó por el suicidio. Y con esa vil maniobra publicitaria y el aplauso comunista (garantizado luego de que permitió que se colgara el emblema de la hoz y el martillo en el pórtico de "Cordillera" la noche del publicitado traslado), remontó en las encuestas y llegó al 50 % que anhelaba. La entonces todavía comunista Javiera Parada recitaba églogas de homenaje a Piñera que oí personalmente por la radio.

Increíblemente, la derecha reincidió en 2017 y lo reeligió como su candidato. José Antonio Kast, que era verdaderamente de derecha pero fue derrotado por Piñera en la primera vuelta de ese año, les profetizó a los empresarios piñeristas-entreguistas (es decir, a casi todos), en Casapiedra y durante la campaña, lo que vendría: "si ustedes siguen haciendo lo mismo, van a tener esto en el poder en 2022". Y proyectó en la pantalla una imagen de Boric y Jackson.  

miércoles, 9 de marzo de 2022

En Defensa del Prestigio de la Corbata

Lo peor que le podía suceder a Chile es lo que le está pasando. La asunción de Boric como Presidente de la República acentúa un período desastroso para el país, iniciado bajo Sebastián Piñera, que no fue capaz de mantener el orden ni defender la soberanía ni el legado de libertad y democracia de Pinochet. 

Bueno, con Boric va a ser peor que con Piñera, pues personifica la anarquía y, además, se propone destruir la economía, lo que nunca estuvo en los planes de Piñera, que aunque sí terminó por echarlo a perder todo, nunca se lo propuso. El gobierno de Boric va a ser tan malo, pero tan malo, que vamos a extrañar a Piñera.

Lo sabemos porque ya nos pasó. Hoy sale en el diario, en la sección "De Hace 50 Años", que el ministro marxista de Allende, Pedro Vuscovic, se apoderó materialmente, de facto, de 91 empresas, les designó interventores y decidió que iban a quedar en manos del Estado. Esa es la doctrina de los comunistas y de quienes están a su izquierda, los del Frente Amplio de Boric, que van a asumir pasado mañana. ¿O ustedes creen que quien le rindió público homenaje al busto de Allende, en su reciente visita a La Moneda, va a hacer algo distinto que Allende?

Ya están sucediendo las mismas cosas que bajo él. Díganme si lo siguiente, aparecido en "El Mercurio" de ayer, sección "Hace 50 Años", no es igual a lo que está haciendo hoy la alcaldesa comunista: "8 de marzo de 1972. En veredas. El centro de la capital está convertido en una verdadera feria. Los comerciantes ambulantes, muchos sin permiso, ocupan los espacios para ofrecer diversos artículos." 

Y también en "Hace 50 Años" de ayer: "WILLIAM RODGERS. El Secretario de Estado ve poco probable llegar a un acuerdo con Chile sobre la expropiación de las minas de cobre". Los partidarios de Boric ya aprobaron en la Convencion Constitucional que el Estado se vuelva a  robar los yacimentos mineros, sin pago de su real valor comercial al contado ni anticipado.

Un norteamericano residente del siglo XX, que nos conocía bien, Bob Haldeman, decía que los chilenos nos pegábamos un balazo en el pie cada vez que estábamos cerca de ser desarrollados. Bueno, ahora estábamos cerca en 2019, hasta que Boric pasó bajo los torniquetes y los suyos quemaron todo y destruyeron todo, mientras Piñera levantaba los brazos y les entregaba la joya más valiosa de la corona.

Y el resultado de la elección presidencial: Boric es el peor candidato a la Presidencia que ha habido en nuestra historia y personifica la destrucción de los valores básicos de la nacionalidad (lo que ya está perpetrando, como un anticipo, la Convención Constitucional dominada por las fuerzas del gobierno que asumirá el viernes).

Algunos se preguntan si irá con corbata (que no ha usado nunca) a la transmisión del mando, pero yo no sólo no lo creo, sino pienso que, además, no tiene derecho a hacerlo. La corbata es un  testimonio de caballerosidad, respeto y decencia. Por eso en el Club de la Unión, lugar donde se reúnen los caballeros, no se permitía entrar sin corbata. Aunque sigo pagando las cuotas, últimamente no he ido, así es que no sé si se mantiene esa norma. Ojalá sí.

Pero lo que no puede ni debe permitirse es que Boric le inflija a la corbata, símbolo de la libertad de elección personal y de la caballerosidad, un castigo a su imagen tan indeleble y definitivo como el de jurar portando una y profiriendo falsedades tan evidentes como las de que va a respetar la Constitución y las leyes, cosas que no ha hecho en su vida, ni como mal estudiante que no pudo graduarse y usurpó su sede académica ni como político que encabezó la destrucción del patrimonio público y privado, perpetrada por el octubrismo suyo; ni como candidato presidencial que mintió ante el país al presentar un test de drogas tomado en una clínica de la UC en circunstancias que estaba cumpliendo curentena en otro recinto.  

Lo mínimo en defensa del buen nombre de la corbata es impedir que Boric asuma usando una.

sábado, 5 de marzo de 2022

Caso Prats: Júzguelo Usted

El Informe Final sobre los últimos 50 años del CJE Ricardo Martínez contiene numerosas aseveraciones falsas destinadas a enlodar a su institución por su actuación durante el gobierno-cívico militar. En ese afán, le atribuye autoría en el asesinato del exCJE Carlos Prats en 1974, en Buenos Aires. 

Dos CJE posteriores a Pinochet han rendido homenaje a la memoria de Prats, Juan Miguel Fuente-Alba y Óscar Izurieta. Pero juzgue usted mismo si Prats era acreedor a esos homenajes y si su asesinato puede achacarse a Pinochet.

Como CJE Prats negoció la compra de armamentos a la URSS y prometió a la extrema izquierda entregarle armas en caso de un enfrentamiento interno. Eso está documentado por el historiador Víctor Farías en variados artículos y en un libro. Quien se interese en el tema puede consultarlos. El Centro de Estudios Públicos ha dado a conocer algunos de sus trabajos. Por eso no es justa la crítica que hace el Informe Final de Martínez en su página 51, en el sentido de que "la institución omitió por décadas el justo homenaje a este distinguido oficial..." Simplemente, no correspondía semejante homenaje.

Prats y su cónyuge viajaron a Buenos Aires poco después del 11 de septiembre de 1973, gozando de garantías que Pinochet les brindó y que aquél le agradeció, pues eran amigos. 

¿Que hizo en Buenos Aires? Lo dice el libro "El Mundo Iba en Nuestra Dirección", de un exagente del KGB, Vasilii Mitrokin (Basic Books, New York, 2005) p. 98: Prats tomó contacto con un agente soviético, cuyo alias era Sergei Sergueyevich Konstantinov, pero de apellido real Tolstikov, quien aprovechó la buena relación de Prats con el gobierno argentino para obtener una entrevista con la vicepresidenta, Isabel Perón, que Prats le consiguió. 

E hizo algo más, como consigna Mitrokin en la pág. 98 de su libro: "A Prats se le entregaron diez mil dólares de los fondos asignados al Comité Central para trabajo con la resistencia chilena y la comunidad de emigrados".

El art. 107 del Código Penal, en relación con el 244 del Código de Justicia Militar, sancionaba con la muerte al "chileno que militare contra su patria bajo banderas enemigas". 

En todo caso, Pinochet no supo ni tuvo parte en el atentado contra Prats ni lo habría permitido, pues era su amigo.

Esto se prueba por el hecho de que ni siquiera sabía de la existencia de Townley, el autor del atentado. Sólo se enteró de ella dos años después, como consta en "El Mercurio" de 2 de abril de 2000, crónica titulada "Y lo Negó Tres Veces", que informó de una reunión crucial en 1976, en que se le preguntó tres veces al coronel Manuel Contreras, director de la DINA, si había empleado alguna vez a Townley o lo conocía. El coronel le aseguró las tres veces que no. Sólo entonces Pinochet accedió a entregar a Townley a la justicia norteamericana, que lo inculpaba del atentado contra Orlando Letelier, del cual tampoco Pinochet tuvo conocimiento alguno previo, como lo ha reconocido el propio hijo de Letelier y actual senador. 

El gobierno habría podido negarse legalmente a entregar a Townley, dado que tenía una orden de aprehensión pendiente en un juzgado del crimen de Concepción por cuasidelito de homicidio, lo que habría dificultado su extradición por tiempo indefinido.

En consecuencia, tengo la convicción de que Pinochet no supo de antemano del atentado contra Prats, pues de haberse enterado, lo menos que podía saber era de la existencia de Townley, el autor. 

Tampoco creo que procedía un homenaje póstumo del Ejército a Prats. 

Juzgue usted. 


viernes, 4 de marzo de 2022

El Nuevo Ejército Enloda al Viejo Ejército

El "Informe Final" legado por el saliente Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez, es un documento malévolo, pues contiene falsedades graves dirigidas a desprestigiar al viejo Ejército.

Una de las más flagrantes es atribuirle a la comitiva del general Arellano, delegado del general Pinochet, 16 fusilamientos ocurridos entre Copiapó y La Serena en la noche del 15 al 16 de octubre de 1973, en circunstancias en que la comitiva de aquél no había siquiera salido de Santiago. No obstante esta evidencia, el Informe matiza su falso relato con comentarios venenosos, como el que sigue: "Su recorrido (de la comitiva) por cada una de las ciudades donde se produjeron asesinatos, fue producto de una orden expresa de dicha autoridad... se deduce entonces que existió una conducta previa que buscaba producir temor e involucrar a integrantes de todas las unidades que visitaban, entregándoles la responsabilidad de enfrentar a los familiares de los afectados y así, dejar a esos jóvenes oficiales y suboficiales de aquellos regimientos, como la cara visible de las ejecuciones" (p. 50). Todo falso.

Pues la verdad fue que el comandante del regimiento de Copiapó, Oscar Haag, ordenó trasladar a 16 reos a La Serena, ante la denuncia de uno de ellos en el sentido de que se fraguaba una fuga y temía por su vida. En Copiapó el recinto de detención no era seguro. El capitán Patricio Díaz Araneda quedó encargado del traslado y junto a dos soldados y al chofer partieron en el vehículo con los reos. Pero éste sufrió un desperfecto eléctrico en una cuesta. Entonces, según el capitán Díaz, los presos intentaron escapar y los soldados que los custodiaban les dispararon, dándoles muerte a todos. Reparado el desperfecto, el vehículo regresó a Copiapó con los cuerpos. El capitán dio cuenta de los hechos en un oficio fechado el 16. El comandante Haag ofició, a su vez, en igual fecha al cementerio, solicitando sepulturas para los caídos. 

En el popular libro "Los Zarpazos del Puma" y para poder culpar a Arellano y Pinochet, la autora alteró la fecha del oficio del capitán Díaz Araneda y le puso "17" en lugar de "16". Pero no se fijó que páginas antes había conservado la verdadera fecha, "16", para el oficio al cementerio. ¿Cómo se podían pedir sepulturas para quienes todavía estaban vivos? Yo denuncié la evidente falsificación en mi columna de entonces en "El Mercurio". La autora, que todavía estaba viva, nada replicó.

Pero como en Chile "la mentira es más fuerte", años después Chilevisión, en su programa "Ecos del Desierto", en un aniversario del "11", culpó también a la comitiva de Arellano de las dieciséis muertes de Copiapó. 

Y ahora, tantos más años después, el CJE del "nuevo" Ejército, solemnemente, en su Informe denigratorio del gobierno cívico-militar, eleva la misma falsedad a la categoría de aleccionadora "verdad institucional". 

En estos días la ministra sumariante Rutherford procesa a su autor, Ricardo Martínez, no por ése, sino por otro fraude. Algo de "justicia divina", supongo.   

miércoles, 2 de marzo de 2022

Grave Desinformación del Ejército

Por contraste con el Presidente y CJE Augusto Pinochet, quien pudo prender en el pecho de sus subordinados, orgullosamente, la medalla "Misión Cumplida" al término de su mandato el 11 de marzo de 1990 (y además entregar a la civilidad un país pacíficado y próspero) el hoy CJE saliente Ricardo Martínez protagoniza un lamentable abandono de su cargo, no sólo en términos de estar inculpado por la justicia ordinaria por sus actuaciones, sino por la pública exhibición de ignorancia histórica en perjuicio de su institución, contenida en la declaración que emite con motivo de su alejamiento.

Pues formula Martínez dos juicios falsos, que habrían sido más propios de quien condujo de facto el oscuro juicio de desafuero de 1999 contra el entonces senador Pinochet, el exdiputado comunista Hugo Gutiérrez. Pues afirma que el general Arellano, delegado en 1973 del CJE y presidente de la Junta, "se mantuvo deliberadamente lejos de los lugares donde se ejecutaron los fusilamientos, distrayendo a los Comandantes de Regimientos en actividades sin ninguna importancia, mientras los miembros de su comitiva sacaban gente de las cárceles y los fusilaban".

En La Serena ni Arellano ni Lapostol, comandante del regimiento, que estaban reunidos analizando los procesos ante el consejo de guerra, supieron que el comandante Sergio Arredondo y el oficial local Tommy Harris, ambos por sí y ante sí y sin orden superior, sacaron a 13 presos de la carcel y los fusilaron. 

En Antofagasta, donde Arredondo hizo lo mismo la noche siguiente, Arellano y el comandante del regimiento, general Joaquín Lagos Osorio, cenaban y pernoctaban en la casa de este último, por completo ignorantes de los 16 fusilamientos que perpetró el mismo comandante sin orden de nadie. 

En Calama, al día siguiente, mientras Arellano visitaba la fábrica Dupont, donde había tenido lugar un robo de explosivos, Arredondo repitió esa conducta, fusilando a 26 personas sin forma de juicio y haciendo caso omiso de que un consejo de guerra estaba en funciones juzgando a los presos. 

Arellano sólo se enteró al regresar a Calama, y no sólo de esos asesinatos, sino de los de la noche anterior en Antofagasta y del día antes en La Serena. Saber todo eso le produjo un estado de conmoción y desesperación, y de inmediato retornó, en un peligroso vuelo nocturno, a Antofagasta, para poner a diposición de Lagos Osorio, que a la vez era Comandante del Area Jurisdiccional y de Seguridad Interior, y máximo juez zonal, al principal responsable. Pero Lagos se negó a procesarlo, se supone que por su amistad con el hechor. 

Todo esto quedó aclarado en un juicio de 1986 en Antofagasta y también en el proceso contra el entonces senador Pinochet en 1999, como está detallado en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet" del año 2000, nunca rebatido ni desmentido. De lo cual dejaron constancia, años después, Arturo Fontaine Aldunate, exdirector de "El Mercurio" en un artículo en "La Segunda" y el historiador Gonzalo Vial en su biografía de Pinochet, donde expresó: "Hermógenes Pérez de Arce publicó un lúcido y provocador análisis jurídico de las irregularidades legales y procesales cometidas (afirmaba) por el ministro Guzmán en el juicio Pinochet. Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba" (¡).

El propio Informe Rettig desmiente a Martínez, pues dictaminó: "No se hablaba (en el encargo a Arellano) de ejecuciones sin proceso, más aún, el mensaje del delegado en viaje contenía una referencia expresa y repetida a facilitar el derecho a defensa de los procesados".

Igualmente clara ha quedado, históricamente, la ignorancia completa por parte de Pinochet en 1974 de la propia existencia de Michael Townley, asesino del general Prats y su cónyuge ese año. Pinochet lo entregó a los EE. UU. años después en la seguridad de que no tenía ninguna vinculación con nuestros servicios de inteligencia. Eso está también suficiente y reiteradamente documentado, pero Martínez le imputa responsabilidad de mando a Pinochet.

Las falsedades en perjuicio de su principal antecesor son sólo comparables a la declaración de otro CJE, Juan Emilio Cheyre, quien lapidó a su institución en 2004 al declararla responsable de "todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado", contradiciendo al propio expresidente Frei Montalva, que había declarado a la Unidad Popular como única y gran responsable de lo acontecido en Chile en 1973.

Ricardo Martínez no podía haber elegido un epílogo más lamentable para finalizar su carrera militar. 

martes, 1 de marzo de 2022

No Vale la Pena

Me preguntan por qué no escribo en toda una semana en este blog y respondo: porque no vale la pena.

Durante doce años he defendido desde aquí la figura del mejor Presidente en la historia de Chile. Ahora casi todos me dicen que es mejor ni siquiera nombrarlo.

Durante esos años he defendido el sistema que ha llevado a Chile a la cabeza del hemisferio y que convirtió al gobierno militar en un precursor mundial, "antes que Thatcher y Reagan", como ha escrito un autor inglés. Eso se está terminando acá por voluntad mayoritaria. El derecho de propiedad agoniza. Se anuncia el robo del agua, de la minería y luego de todo lo demás, con pago al estilo Reforma Agraria, es decir, del diez por ciento a lo sumo. 

He defendido la Constitución, pues ha dado lugar al período más libre, próspero y pacífico de la historia de Chile, sólo interrumnpido por la violencia el 18 de octubre de 2019. El 80 por ciento de los chilenos ratificó con su voto la imposición del "otro modelo", fracasado en todo el mundo, y el uso de esa violencia. ¿Qué se obtiene escribiendo en contra de esa fatalidad, si lo que vale es la fuerza? Nada. Las ideas no valen la pena.

He escrito en favor de la grandeza y prosperidad de Chile y para resaltar a sus héroes y su historia. Pero el propio Chile está próximo a desaparecer como nación, junto con su historia. Acá habrá pronto diferentes territorios y etnias. Yo sólo tengo la chilena y ésa ya no va a existir, por voluntad mayoritaria del 80 por ciento que ni siquiera entiende lo que lee. 

La riqueza existente será robada al estilo de la Reforma Agraria. Es público y notorio lo que se está fraguando y, sin embargo, la última encuesta Cadem dice que, por 47 a 32 por ciento, los chilenos lo van a aprobar.

¿Qué se obtiene defendiendo las ideas de Patria, Libertad y Propiedad si las tres van a desaparecer por mayoría de votos?

Ya no vale la pena escribir si va a ser en defensa de lo que está por desaparecer.