miércoles, 29 de marzo de 2023
Los 400 Días
sábado, 25 de marzo de 2023
Cordero versus Campillai
No estaba tan en desacuerdo con El Mercurio desde que el 1° de julio de 2012, en su primer editorial, acusara al gobierno militar de haber violado los derechos humanos. Ahora, cuando el país se divide en dos bandos, el de los partidarios de la senadora Campillai y el de los de la diputada Cordero, El Mercurio se ha alineado claramente con los primeros y yo con los segundos.
Pues el diario, en su segundo editorial de hoy, califica como "repudiables dichos" los de la diputada, que pusieron en duda la ceguera de la senadora. Esta, supuestamente, perdió la visión cuando se encontraba en los desórdenes octubristas y recibió una bomba lacrimógena en la cara. Un fallo judicial la consideró víctima de un "apremio ilegítimo" por parte del carabinero que la lanzó, a quien condenó a doce años y medio de presidio. La supuesta víctima fue generosamente indemnizada.
El uniformado niega que la senadora haya sido golpeada por su lacrimógena y sostiene que lo fue por una gran piedra lanzada por manifestantes. Pero el juez no acogió su defensa.
El Mercurio hoy tomó partido: "La situación que afecta a la senadora Campillai --víctima de un proceder policial condenado por los tribunales-- no puede ameritar sino respeto y solidaridad, como bien lo han expresado sus colegas de la Cámara Alta", editorializó.
¿Estar en medio de los desórdenes octubristas y haber llamado, como lo hizo Campillai, a "quemarlo todo y destruirlo todo", merece respeto y solidaridad? No de mi parte, ciertamente.
Sigue El Mercurio: "Trivializar o, peor aún, insinuar sin fundamentos una suerte de engaño de parte suya a la opinión pública no corresponde ya no sólo a lo que debe ser el trato entre representantes populares, sino mínimas normas de convivencia en una sociedad". Es la tesis de la izquierda, que llama a esos requerimientos de pruebas "revictimización" y "violación del deber de no repetición".
¿Nunca se debió entonces comprobar si Rojas Vade estaba o no enfermo de cáncer?
En el hecho, la diputada Cordero no ha "trivializado" nada. Pues ha planteado una cuestión seria y de interés público. Tampoco es "insinuar sin fundamento", como dice el diario, preguntar si realmente ha perdido la visión una persona que es fotografiada operando un celular. Sobre todo si ha sido generosamente indemnizada por ceguera total. En fin, tampoco es criticable cuestionar un fallo judicial manifiestamente falso, pues afirma que el carabinero hizo objeto de "apremios ilegítimos" a la manifestante, situación que evidentemente no se presentó.
Lo concreto es que ha circulado en las redes una fotografía de la senadora Campillai examinando atentamente su celular. Como la "verdad judicial" afirma que perdió la vista, es legítimo preguntar cómo puede operar un móvil. Ello ha sido planteado por la doctora Cordero y con justo derecho, porque en definitiva hemos sido los contribuyentes los financistas de las indemnizaciones dispensadas a la hoy senadora. Evidentemente, son más altas de lo que lo habrían sido a raíz de una pérdida de visión parcial. ¿Es realmente "repudiable" plantear la duda, o es simplemente razonable?
No menos importante: la hoy senadora Campillai estuvo en medio de desórdenes en que no debió estar. El carabinero condenado, en cambio, estaba allí obligado por su deber, cumpliendo una peligrosa misión que la sociedad le había encomendado.
En uso de su libertad de expresión y derecho a la información la diputada Cordero y cualquier ciudadano tienen facultad de demandar, de alguien que ha recibido una generosa indemnización fiscal por ser ciega, que explique por qué aparece mirando un celular. La solución es sencilla: que un médico imparcial dictamine. Pero ni siquiera si se comprobara su total ceguera habría sido constitutiva de conducta "repudiable" la expresión de una duda suscitada por la imagen la senadora mirando su celular. Salvo que se trate de un debate sometido a una censura previa dictatorial.
Así como discrepé de la doctora cuando criticaba al gobierno que reconstruyó a Chile, concuerdo con ella cuando critica al que lo quiere destruir.
viernes, 24 de marzo de 2023
Chile No Se Entrega
Cuando un carabinero es condenado a doce años y medio por lanzar una bomba lacrimógena en plenos desórdenes, la cual ha golpeado (lo que el carabinero niega) accidentalmente a una manifestante, hoy senadora Campillay (que llamaba a "destruir e incendiarlo todo") y la sentencia dice que ese servidor público le aplicó "apremios ilegítimos", a simple vista hay una falsedad judicial. Cuando dos ministras de corte forman mayoría para sostener que el retrato de un ex almirante en una oficina de la Armada daña síquicamente a un abogado de izquierda que recurre de protección, también hay a simple otra falsedad judicial. Pero el carabinero debe cumplir doce años y medio y debe retirarse el retrato. Y si, además de la justicia, el comunismo controla el gobierno y medio Congreso, ese país está en camino de incorporarse como el sexto de los "cinco fantásticos" de nuestro tiempo, Albania, Corea del Norte, Nicaragua, Venezuela y Cuba.
Chile se está entregando. Gran parte de la oposición, la prensa dominante y el empresariado son entreguistas. El comunismo parece saber que sus enemigos le van a proporcionar la soga con que los va a ahorcar, como decía Lenin.
Véase el último aporte de "la oposición": la senadora Paulina Núñez (RN) pide marginar de la bancada de RN a la diputada María Luisa Cordero, porque comentó un video en que la referida senadora Campillay aparece operando su celular, en circunstancias que alega haber quedado ciega por la represión policial. ¿Qué más va a proponer la senadora Núñez, subir a 15 años la pena al carabinero? Entreguismo total.
El comunismo quiere cambiar la Constitución por otra que no contemple la subsidiariedad estatal y, por tanto, le facilite al Estado (que él maneja) su hegemonía. Y si ya está dominando el Poder Judicial y la mitad del Congreso, la entrega total de Chile parece casi lista.
Lo absurdo se impone: se dice querer cambiar la Constitución para que rija un "Estado social y democrático de derecho" ¡que ya está en la Constitución! Su art. 1° dice que el Estado debe "promover el bien común". Más "social" imposible. El diccionario define al Estado como "una comunidad social". Entonces, "Estado social" es una tautología, una redundancia. Y además el art. 4° dice: "Chile es una República democrática". Y el Código Civil dice en su artículo 14: "La ley es obligatoria para todos" o sea, "Estado social y democrático de derecho". No es necesaria otra Constitución.
¡Basta de entregarse! No a las reformas tributaria y previsional, que buscan destruir la economía privada y la sociedad libre. A derrotar al entreguismo y al comunismo el 7 de mayo. No anules tu voto, porque eso sólo sirve al comunismo. Vota por los que no quieren otra Carta Fundamental. Vota por poner pronto término a este gobierno por justificadas causales que están en la Carta actual (art. 53 N° 7). Vota contra el narcoestado que se está instalando en Chile a vista y paciencia de todos y gracias a llamados telefónicos del gobierno. Vota por Carabineros y no por los perseguidores de Carabineros. El 7 de mayo dí fuerte y claro: "Chile no se entrega" y anticipa el comienzo del fin. O, por lo menos, el fin del comienzo (Churchill).
martes, 21 de marzo de 2023
La Tercera República Socialista
El actual es un estado alterado de conciencia colectiva que nos asalta cada 40 o 50 años. No sabemos si de nuevo va a pasar, como pasó en 1973 y 1932, dando término a la segunda y la primera Repúblicas Socialistas, respectivamente.
La de hace 50 años duró mil días. Hoy está de moda interpretarla y todos reviven el llamado civil del 22 de agosto del 73, escuchado por los militares tres semanas después, el 11 de septiembre. Siguió a ello providencialmente el "milagro chileno", las mejores décadas de nuestra historia.
La primera República Socialista de 1932 duró doce días, hasta que los militares mandaron a sus jefes, Arturo Puga, Eugenio Matte y Marmaduke Grove (el caudillo máximo) a la isla de Pascua. Poco después volvió la normalidad, al elegirse por seis años a Arturo Alessandri, que reordenó el país. La Milicia Republicana jugó un papel para salir del caos. Ahora lo puede jugar el Partido Republicano.
Pues hoy estamos en plena Tercera República Socialista. Ya el Poder Ejecutivo y el Judicial han caído en manos de los revolucionarios. Todo está alterado. El primero sostiene que, como parte de la colectivización, las AFP y las isapres deben desaparecer, reemplazadas por el Estado. Se originarían así un Inversor Estatal, en vez del mercado de capitales actual, Inversor que pasaría a controlar las sociedades anónimas, hoy privadas; y un Fonasa que daría la atención única de salud en la entidad previsional colectivizada.
El Poder Judicial, ya caído en manos de la revolución socialista, presenta síntomas preocupantes: recién las ministras Soledad Gutiérrez y Erika Villegas, de la Corte de Apelaciones de Santiago, en voto de mayoría, han ordenado retirar los retratos del almirante Merino de oficinas donde casi nadie los ve, pues allí entran sólo marinos. Por contraste, en todo el país se exhibe profusamente al almirante a través de diarios, televisión y redes sociales, incluido un largo discurso suyo en video, todo con motivo de los 50 años del 11, que el Ejecutivo quiere conmemorar a su manera. Dejo constancia de que en Apelaciones hubo un voto de cordura minoritario, del abogado integrante José Ramón Gutiérrez, a cuyo abuelo y jurista de igual nombre tuve la suerte de conocer como comensal frecuente en almuerzos de El Mercurio en los años 60 y 70.
¿Cómo culminará la Tercera República Socialista? ¿Subsistirá y pasaremos a ser parte del selecto grupo que integran hoy Corea del Norte, Albania, Cuba, Nicaragua y Venezuela? Tal vez el voto del 7 de mayo nos anticipe algo al respecto.
sábado, 18 de marzo de 2023
Chile Punta Piqueros
miércoles, 15 de marzo de 2023
Cuestionario
¿Qué es Chile? Un país tan imbécil que elige un presidente comunista cada 50 años.
¿Se va a librar de nuevo Chile del comunismo? Sí, pero no para siempre y va a volver a castigar a quienes lo salven.
¿Va a sanar alguna vez Chile de la imbecilidad? No, está demasiado impregnada en el ADN nacional.
¿Hay algún símbolo visible de la imbecilidad chilena? Sí, dos: la estatua de Allende junto a La Moneda y la doble elección de Piñera.
¿Hay algún otro testimonio vivo y presente de la imbecilidad chilena? Sí, el enredado segundo proceso constituyente para satisfacer al comunismo.
¿Cuál es el segundo rasgo chileno en importancia después de la imbecilidad? La habilidad para darse vuelta la chaqueta.
¿Se puede confiar en la palabra de algún chileno? Puede haber alguno confiable, pero es mejor no buscarlo en la vida política.
¿Por qué más de la mitad de los chilenos no quiere votar voluntariamente? Porque conocen a los políticos.
¿Y por qué Chile se va a volver a salvar, si la mayoría no está dispuesto a hacerlo? Porque O'Higgins prometió en 1818 levantar a la Virgen un Templo Votivo y en 1974 Pinochet cumplió.
¿Qué puede hacer la gente para volver a salvar a Chile del comunismo? Votar Republicano y rezarle a la Virgen del Carmen.
domingo, 12 de marzo de 2023
El Hombre de Dos Presidentes
Ahora hay otro nexo entre Piñera y Boric, fuera del "Acuerdo por Chile", donde son socios, suscrito por los partidos de ambos: la persona de Jaime de Aguirre, nuevo ministro de las Culturas y el Patrimonio.
Seguramente deberá ser la voz cantante para, por un lado, reafirmar la versión de la historia reciente escrita al gusto de la izquierda, con motivo de los 50 años de la Segunda Independencia Nacional, que nos libró de ser colonia de la URSS.
La verdad sobre la UP ya está bien documentada en el libro de Nicolás Márquez, de reciente aparición, "La Dictadura Comunista de Salvador Allende", que todo chileno bien informado debería leer. Y sobre el gobierno castrense la verdad histórica está en la cuarta edición de mi "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" (puede adquirirse en www.editorialconservadora.cl).
Ya hace diez años, en 2013, al cumplirse 40 de la efeméride, Jaime de Aguirre era el hombre de confianza de Sebastián Piñera en la dirección de su canal de TV, Chilevisión. Y, como detallo en otro libro mío de 2013, "Ni Verdad ni Reconciliación", pág. 91, su teleserie diaria de entonces, "Ecos del Desierto", obtuvo un gran éxito de sintonía. Pero presentó una versión falsa de las muertes provocadas por un oficial de la comitiva del general Arellano que, en octubre de 1973 y sin conocimiento de sus superiores, fusiló a 56 personas en La Serena, Antofagasta y Calama. Adicionalmente, la misma teleserie inculpó a la comitiva (lo mismo que lo hizo el reciente libro del excomandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez Menanteau) por otras 16 ejecuciones acaecidas en Copiapó el 16 de octubre de 1973, cuando la comitiva todavía ni siquiera había dejado Santiago.
Éxito de sintonía de Chilevisión, felicidad comunista y socialista, sumisión del piñerismo entreguista a esa falsa versión y buenos beneficios económicos para el canal. De Aguirre se había hecho a la sazón acreedor a un bono de reconocimiento de $146 millones, por éxitos como ése. Piñera, para pagarle, le dijo que extendiera facturas por esa suma total a nombre de SQM, Aguas Andinas, Pampa Calichera e Inversiones Ilihue, empresas a las cuales había demandado ayuda para financiar su campaña presidencial. Entonces la sociedad "La Música" de de Aguirre las extendió y le fueron pagadas.
Pero se inició un proceso judicial por financiamiento ilegal de campañas, falsificación de instrumentos y evasión de impuestos. De Aguirre fue imputado, porque sus boletas no correspondían a servicios efectivos a las empresas. Pero como era un civil bien relacionado y no un militar abandonado a su suerte, nunca fue formalizado.
Un gerente de Bancard, la "firma insignia" de Piñera, estuvo largo tiempo procesado por haber pedido a de Aguirre extender las facturas ideológicamente falsas. Al final fue absuelto. Es que "mandado no es culpado". Al único que nunca le pasó nada fue al beneficiario de las donaciones, Piñera. Nunca fue siquiera citado a un tribunal. Poco después vendió el canal a unos norteamericanos que, cuando se reveló el episodio, le pidieron a de Aguirre la renuncia. Tenían otros estándares. Pero, como buen hombre del establishment de izquierda, aterrizó en seguida en TVN.
Y hoy vuelve, como ministro, a ser el "hombre de confianza de ambos mundos". Boric y Piñera, los socios principales del "Acuerdo por Chile", que están particularmente contestes en una misión: redactar otra Constitución que sea aceptable para el comunismo y que todos los chilenos repitan, desde la cuna a la tumba: "¡Qué bueno fue Salvador Allende y qué malo Augusto Pinochet!"