sábado, 16 de diciembre de 2023

La Penúltima Trampa de Piñera

"Penúltima", porque Piñera siempre está urdiendo otra más, para cumplir su misión en la tierra: amarse intensamente a sí mismo y engañar a los demás cuanto sea necesario para seguirlo haciendo. 

Su penúltima trampa: pergeñar este segundo proceso constituyente, que es ilícito por haber sido perpetrado sin consultar al poder constituyente (la ciudadanía) y cometiendo dos atropellos más a la Constitución. Ninguna persona honesta puede ni debe apoyar el engendro constitucional resultante, por su ilegitimidad de origen. Por mi parte, lo rechacé desde un principio y por esa sola razón, aunque después aparecieran muchas más. 

Hoy la trampa piñerista está materializada en el voto A Favor, abrazado por la élite, a la cual la legalidad parece no importarle. Y ella repite como un mantra dos disparates: que somos comunistas, porque éstos también votan En Contra, igual que nosotros. ¿Y qué culpa tenemos, cuando han sido ellos los que se han venido a la derecha? Y bienvenidos son. 

El otro disparate es que sólo con el A Favor "termina el proceso", cuando han sido los diez partidos de gobierno los que se han comprometido a no iniciar ningún proceso si vence el En Contra. Y sin sus votos no puede haberlo.

Piñera ha hecho profesión de halagar al comunismo. La suya es una "servidumbre humana", porque los comunistas lo odian y, sin embargo, mientras más lo odian él más se empeña en complacerlos. Lo último:  asociándose con su gobierno en el "Acuerdo por Chile", para derribar entre ambos la Constitución de Pinochet. 

A ese contubernio, inesperadamente, se unió José Antonio Kast, protagonista de la mayor traición política de lo que va del siglo XXI: él y su partido republicano prometieron, antes de la elección del 7 de mayo, oponerse a una nueva Constitución. La ciudadanía les creyó y votó por ellos, convirtiéndolos en el mayor partido de Chile. Entonces Kast se cambió de bando y se unió al contubernio comunista-piñerista, violatorio de la Constitución, para redactar otra nueva. 

Ésta resultó obesa y engañosa y fue acertadamente bautizada como "Trampantojo" (engaño) por el rector Peña, culpable del pecado inicial de fabricar un segundo proceso, pero hoy arrepentido del daño inferido al país con su idea. En su memorable columna del 20 de octubre, Peña "viajó a Canossa", procuró "remediar el mal causado" y llamó a los consejeros a reunir 21 votos para rechazar el Trampantojo, pero se juntaron sólo 17. Faltaron cuatro. Habrían sido "los cuatro de la fama". Pero parece que era demasiado pedir a los 22 republicanos. Y por eso estamos hoy aquí, listos para derrotar una vez más al entreguismo piñerista en las urnas. 

¿Cuál será la siguiente trampa urdida por Piñera para seguir entregándose a la izquierda? Las élites, Chilevamos y los republicanos están listos para apoyar esa iniciativa "sensata". Y los libertarios patriotas listos para oponernos, denunciarla y derrotarla en las urnas otra vez más.

jueves, 14 de diciembre de 2023

No Puede Ser

Hoy vi que Rodericus, en Día a Día de El Mercurio, dice que va a votar A Favor. Lo mismo que Pancho Bayo, uno de los 34 diputados del Partido Nacional de 1973, también proclama desde el sur, según leo en Las Noticias de Angol. ¿Qué está pasando en la derecha? Gente absolutamente nuestra ahora adepta al contubernio Boric - Piñera - Kast y a la consagración general de la ilicitud que perpetra su "Acuerdo por Chile". Amenaza suceder lo impensable: una "Inconstitución", generada dentro de una ilegalidad flagrante y que nos sumiría en la incertidumbre por años.

Ayer se repitió en las redes el video de 10 minutos del abogado Rodrigo Logan y su descripción de los sucesivos atropellos a la Constitución y a las leyes que ha supuesto este segundo proceso, impulsado por el  contubernio Boric-Piñera, al que se plegó José Antonio Kast, traicionando inesperadamente al electorado que recién había votado por sus Republicanos en atención a que se oponían a una nueva Constitución.  

Logan expone la complicidad del presidente del Senado, Álvaro Elizalde, del presidente Boric y del Contralor Bermúdez, todos "dejando pasar" el ilícito segundo proceso constituyente, generador de la propuesta sobre la cual nos vamos a pronunciar el domingo. Si triunfa, nacerá con ilegitimidad de origen. La más sorprendente revelación de Logan: de las sesiones de los "expertos", responsables del 57 % del texto, no quedaron actas. No las hubo. El art. 19 del Código Civil dice que para interpretar la ley se puede recurrir a "la historia fidedigna de su establecimiento". En el caso de esta "Inconstitución" no la hay, porque no hubo actas. Detrás de mí tengo los nueve tomos de las "Actas Oficiales de la Comisión Constituyente" de la Carta de 1980. No sé cómo puede haber gente que vote A Favor.

Yo he expresado mi confianza en los casi cinco millones de votantes obligados y apolíticos, que golpearon todos los pronósticos, y también a los que querían otra Carta, el 4 de septiembre del año pasado, con un 62 % de los votos. Ésa es la última esperanza de la rule of law (estado de derecho). 

Pero con tanta gente hasta ahora confiable que defecciona, a uno le sobrevienen dudas y se dice "¡No puede ser! ¿Qué está pasando?" La mejor espada del En Contra en los debates, Axel KaIser, nos golpea desde El Mercurio (09.12.23, C7): "...aseguró ayer que no votará en contra de la propuesta de nueva Constitución (...) El abogado aseguró que tampoco se cuadra con el A Favor ni que el hecho de reconocer que no votará En Contra signifique que votará por la otra opción". ¿Qué puede haberlo llevado a tal grado de confusión? 

La obscena diferencia entre los donativos que varios millonarios han hecho al A Favor a través del Servel y la inopia del En Contra, que casi carece de donativos, me hizo recordar un sardónico comentario a la frase de Lincoln "se puede engañar a todos poco tiempo, a pocos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo": "Se puede engañar a todos todo el tiempo si hay suficiente presupuesto".  

Desoladora perspectiva. Sólo queda confiar en esos cinco millones de apolíticos, en su mayoría honrados (pudiendo eludir los torniquetes á la Boric, en su mayoría pagan el pasaje). Confío en que ellos evitarán que el "método Hermosilla" termine determinando el resultado del domingo.

martes, 12 de diciembre de 2023

La Constitución en Capilla

Si "Chile Hoy" fuera una película dramática, en ella la joven heroína Constitución ahora estaría en manos de sus secuestradores, a punto de ser ejecutada. Sólo el noble Pueblo puede salvarla el domingo. Aquéllos están empeñados en poner en su lugar a la usurpadora Obesa Mórbida, cómplice de los propósitos socialistas, globalistas, onunistas e indigenistas. 

Casi todos sus antiguos defensores han abandonado a la Bella Constitución. Raúl Bertelsen, que escribió una apología de ella hace no mucho, ahora dice que se ha puesto fea y no sirve para nada, y se ha manifestado a favor de la gorda, a la cual dice que encuentra regia.

Hasta el otrora confiable Carlos Cáceres, que tanto contribuyó a fortalecer y prolongar el exitoso reinado de la Bella Constitución, ahora dice que ella genera incertidumbre. Cuando todo el mundo sabe que quien la genera es la impredecible Obesa Marxistoide y sus treinta leyes, once mega-entes estatales nuevos y años de discusión parlamentaria acerca de cómo consumar el nuevo Chilenicidio. Hasta los marxistas reales y originales dicen que la Obesa Mórbida traerá consigo incerteza y burocratización y prefieren libertar a la Bella Constitución.

Lo más doloroso acontecido a la cautiva fue que su Pueblo salvador eligió el 7 de mayo al contingente Republicano, que había prometido rescatarla, y lo llenó de votos y atribuciones para que hiciera lo necesario para restablecer su reinado. Pero su jefe, el lábil José Antonio Kast, la traicionó y se cambió al bando de la Obesa Mórbida y al contubernio Merluzo - Brazos Cortos, que pretendía ejecutar a la Bella Constitución.

Pero su leal Pueblo todavía puede salvarla este domingo 17. Aunque el Entreguista número uno, Brazos Cortos, que siempre le tuvo ojeriza por ser libertaria e hija legítima del verdadero salvador de Chile, se asoció en contubernio con el violentista Merluzo para reemplazar a la Bella Constitución. Y cuando el noble Pueblo la salvó el 4 de septiembre de 2022 y después, en la votación del 7 de mayo, dio plenos poderes a sus rescatadores Republicanos, vino la traición ya vista de José Antonio, que se sumó al contubernio de sus captores.

Pero no pueden ejecutarla sin la connivencia de su Pueblo. Y el domingo 17 éste dará su veredicto. Si vota A Favor del contubernio, ese mismo Pueblo pagará las consecuencias. Y los Chilenos Leales la añoraremos. Nos dio los mejores años de nuestra historia. 

Sólo el domingo en la tarde sabremos si ella y Chile se salvan o si, por el contrario, vencen el A Favor, el entreguismo y la traición. Y la Obesa Mórbida toma las riendas del país para desgracia de muchos años de toda su población.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Los Honrados Que Van Quedando

La élite ha logrado sembrar confusión, manifiesta en el intelectual más lúcido de este período, Axel Kaiser, quien en El Mercurio declara "que no votará En Contra de la propuesta de nueva Constitución. (...) No obstante, el abogado aseveró que tampoco se cuadra con el A Favor ni que el hecho de reconocer que no votará En Contra signifique que votará por la otra opción".

Por suerte los simples mortales tenemos las cosas más claras. Yo nunca he dudado de votar En Contra de un proceso doblemente inconstitucional. Lo dije desde un principio.

Además, he visto evolucionar al autor primigenio de la idea de un segundo proceso constituyente, el rector Carlos Peña, columnista de El Mercurio, desde su propuesta inicial a la desilusión con el resultado. Pues ha manifestado que hoy día la opción es entre algo "deplorable" y algo "peor". Y en su columna del 20 de octubre de El Mercurio incitó a los consejeros constitucionales a rechazar el proyecto y ponerle término al proceso el 30 de octubre, en que les correspondía aprobarlo o rechazarlo. Para esto último bastaban 21 votos, pero sólo se reunieron 17. Y el rector Peña, en la misma columna, calificaba el trabajo del Consejo Constitucional, es decir, su propuesta de nueva Carta, como un "trampantojo", un engaño.

Obviamente la Constitución vigente, cuyas partes medulares ("Bases de la Institucionalidad", "Derechos y Deberes Constitucionales") están intactas, es superior al "trampantojo" que los comentaristas internacionales más oídos en Chile, José Ramón Rallo, de España y Agustín Laje, de Argentina, no vacilan en calificar de abiertamente estatista.

Además, quienes aparecen públicamente A Favor (ejemplo reciente, Carlos Cáceres) dan un argumento erróneo para justificar su posición: "el cierre del proceso constitucional". Pues ya está cerrado y confirmado que no puede renovarse después del 17. Porque así lo han declarado los partidos de gobierno, en documento emitido en días pasados. Como controlan la mitad de la Cámara y del Senado, su declaración de que "nuestros votos no estarán disponibles para tener hoy otro proceso constitucional" significa que no puede haberlo. Pues abrirlo requiere más de la mitad de los parlamentarios.

Pero mi confianza está puesta en los casi cinco millones de votantes obligados, que son apolíticos y seguramente no entienden bien lo que los políticos han tramado. Pero tienen la peor opinión de éstos (véase cualquier encuesta) y saben que votando En Contra los contradicen, y que eso será lo correcto. Y, por lo demás, los pocos ciudadanos que decidan informarse más van a confirmar que el proceso, emprendido sin consultarle al pueblo, es ilícito.

Se puede confiar en que la mayoría es honrada, porque paga su pasaje en la locomoción pudiendo eludirlo. Luego, va a votar complacida En Contra de la trampa de los políticos.

Es el último bastión de honestidad en medio de la anomia actual. Y gracias a él En Contra ganará.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

¿Por Qué No Nos Calmamos?

El plebiscito que habrá en once días más será uno interno de la derecha. Compiten el pinochetismo, que vota En Contra, y el piñerismo, que vota A Favor. El primero representa a la Constitución vigente y el segundo a la propuesta de los republicanos y del piñerismo. Pues la izquierda ha desaparecido: los diez partidos que la forman y que integran el gobierno han manifestado públicamente abrazar principios de derecha, como la preocupación por el incremento de la burocracia estatal que supone la propuesta republicano-piñerista y la incertidumbre que generaría la misma, en perjuicio de la inversión. Son preocupaciones netamente de derecha. 

Los diez partidos de gobierno llaman a votar En Contra, porque prefieren la Constitución de Pinochet al proyecto republicano-piñerista. Michelle Bachelet también. No me pregunten por qué: simplemente es así.

Yo soy pinochetista y votaré En Contra, pero buena parte de la derecha se ha alineado con el piñerismo y votará A Favor. Pinochetistas insignes han desertado. Rodrigo Cooper, que presentó mi último libro, "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", me explica que su A Favor se debe a lealtad con el partido Republicano al cual pertenece. Adolfo Paúl, autor del mejor libro de 2023 ("Las Grandes Alamedas las Abrió el Gobierno Militar", www.editorialconservadora.cl) y quien se hallaba en Tierra Santa en los días críticos del "giro" de Kast, al volver se manifestó por el A Favor. Le escribí y convencí de votar En Contra, pero días después, tras emitir un extenso manifiesto, ha comunicado que votará A Favor.

Raya para a suma: el gobierno, convertido a la derecha, vota En Contra. El pinochetismo, con algunas dolorosas deserciones, vota En Contra. Republicanos (mermados), las élites social y empresarial, es decir, el piñerismo y "la casta política", votan A Favor.

Como la campaña se ha llenado de ataques y descalificaciones personales, propongo que nos calmemos. En sólo once días más la ciudadanía sufragará y ganará la opción con más votos. Prometo no usar la palabra "imbécil" ni ninguna de sus variantes. A mi turno pido que no nos digan "comunistas" ni "zonzos" ni que "nos jodamos".

Si gana el A Favor vendrán cambios e incertidumbre. Si gana el En Contra todo seguirá igual que ahora y hasta que Boric se vaya y sea elegido un presidente de derecha o centroderecha, ya sea pinochetista o piñerista. En el primer caso, "afírmate Catalina, que vamo' a galopiar". En el segundo, habrá entreguismo del que tuvimos desde 2018 y tenemos hoy. 

Espero escribir unos tres blogs más sin criticar, por ejemplo, a Wolf von Apen por haberle dado más de $300 millones al A Favor ni a Raúl Bertelsen, profesor de Constitucional, por adherir a quienes están trasgrediendo la Carta que él ha defendido antes y ha enseñado a respetar. 

Y el 17, "vox pópuli, vox Dei" y acatemos el veredicto popular.


martes, 5 de diciembre de 2023

Mera Imbecilidad

La Ley de Seguridad Interior castiga con presidio o reclusión de 541 días a 5 años a quienes de palabra o por escrito llamen a "perturbar el orden constitucional". El rector de la Universidad Diego Portales y columnista de El Mercurio, Carlos Peña,  llamó a más que a eso en los días siguientes al 4 de septiembre de 2022, estando plenamente vigente la Constitución de 1980. Pues conminó a "lanzarla lejos" y a continuar un proceso constituyente que estaba ya fenecido, para dictar una nueva Carta. No tenía ningún sustento jurídico, pero los políticos le prestaron oídos y formaron el contubernio Piñera - Boric para llevar a cabo un ilícito segundo proceso.

Y lo hicieron sin consultar al titular de la potestad constituyente, la ciudadanía, desoyendo a la cátedra: "Las normas constitucionales actuales no facultan a los poderes colegisladores para elaborar una nueva Constitución". (Prof. J. I. Vásquez, El Mercurio, 17.01.23). 

¡Que se joda! le dijeron a la cátedra. No les importó nada, pese a ser todo tan absolutamente ilegal como las situaciones que constan de las conversaciones grabadas del abogado Luis Hermosilla con el empresario Daniel Sauer y la abogada Leonarda Villalobos, que han provocado tanta expectación y escándalo.

Ahora leo que la Universidad Andrés Bello otorgará un premio especial al rector Peña por su mérito social. En realidad, el más notorio ha sido inspirar este segundo proceso nulo de derecho público y doblemente inconstitucional que sumió al país en un torrente de gastos, incertidumbre, desembolsos para pagar asesores, consejeros, expertos y árbitros. Además ha habido utilización de edificios públicos, cuerpos especiales en los diarios, una elección nacional el 7 de mayo más un plebiscito final, con los desembolsos consiguientes. 

Foros, paneles y farándula por más de un año y una propuesta de Constitución que, pese a tener origen en la derecha, significaría un aumento del tamaño del Estado y del trabajo legislativo para dictar más de 30 leyes y fundar once nuevas entidades burocráticas que generarían gran incertidumbre. Todo ello ocuparía al gobierno y al congreso por años. 

La propuesta ha concitado el apoyo de una parte minoritaria pero adinerada de la élite, según la encuesta CEP, pero un amplio rechazo entre la mayoría de la población, según ésa y casi todas las demás encuestas. Terminará, afortunadamente, el 17 de diciembre próximo.

En descargo del galardonado rector Peña hay que decir que él se arrepintió de haber originado el proceso, aunque no ha pedido perdón. Pero en memorable columna del 20 de octubre ejercitó la circunstancia atenuante de procurar remediar el mal causado e instó a los consejeros constitucionales a echar por la borda todo lo obrado, que describió como un "trampantojo" (engaño), votando en conciencia. Parecía sugerir rechazar en la votación final del 30 de octubre. Habría bastado que lo hicieran 21, pero sólo le obedeció la izquierda, que reunió 17 votos de rechazo. Se habría requerido sólo cuatro más para librar al país del trampantojo y de la agria división entre A Favor y En Contra.

Por suerte hay casi cinco millones de chilenos apolíticos, es decir, no contaminados por la confusión general, que el 17 de diciembre pueden lanzar al basurero de la historia el torrente de disparates discurrido por las élites entreguistas.

Y entretanto casi nadie ha tomado debida cuenta de que la izquierda vive un intervalo lúcido: los diez partidos de gobierno han llamado a rechazar el trampantojo, al que acusan de crear excesiva burocracia y generar una incertidumbre que desalienta la inversión. La izquierda reivindicando ideas de derecha. ¿Qué está pasando en Chile? Mientras la derecha se va a la izquierda, la izquierda se viene a la derecha. Y la gente cuerda que no es de la una ni de la otra ya no quiere saber más del tema y va a rechazar todo. 


viernes, 1 de diciembre de 2023

Exit Kast Enter Boric

Como la "prensa seria" no se da cuenta de las cosas realmente trascendentales, no publicó o casi no publicó el documento más importante de lo que va del año en la política: el comunicado de los diez partidos de gobierno. Es decir, del gobierno.

Éste anuncia, en síntesis, que el régimen abandona sus ímpetus revolucionarios. Pues las diez colectividades oficialistas respaldan la Constitución vigente, que es la de 1980, e instan por restablecer un clima de certidumbre para la inversión y el crecimiento. 

Esto las lleva a rechazar la propuesta del Consejo Constitucional, a la cual los partidos de gobierno sindican como creadora de incerteza e inestabilidad. 

El comunicado implica, además, renunciar a "enterrar el modelo neoliberal", pues el mismo se funda en la libertad que garantiza la Carta actual y en la subsidiariedad estatal que la inspira. 

Los diez partidos además añaden: "Nuestros votos no estarán disponibles para tener hoy otro proceso constitucional". Es decir, cierran el tema en el Congreso, porque sin su apoyo no puede haber reforma constitucional ni otro proceso para dictar una nueva Constitución.

En fin, llaman a votar En Contra para reforzar el modelo de economía libre fundado en la Carta de 1980, que le ha dado a Chile los mejores años de su historia, diciendo: "La opción A Favor sólo genera incertidumbre..." y acusando a la propuesta de nueva Constitución de que "como han anticipado diversos juristas, mandata la creación de decenas de proyectos de ley, nuevos organismos que profundizan la burocracia estatal y genera un conflicto interpretativo que tardaremos décadas en corregir para dar mayor certeza jurídica a la inversión". 

Esta preocupación del gobierno por el excesivo crecimiento del aparato burocrático estatal y por dar mayor certeza jurídica a la inversión, obviamente referida a la privada, nacional y extranjera, anuncia un giro de ciento ochenta grados en las políticas oficiales, que de estar centradas en traspasar al Estado la mayor cantidad de recursos y actividades, pasa a estarlo en reducir el tamaño de la "burocracia estatal" y en discurrir incentivos para la inversión privada (pues la pública la resuelve el propio gobierno).

Así como fue un golpe para la derecha la deserción de José Antonio Kast y su Partido Republicano de la misión de mantener en Chile la Constitución que nos brindó una sociedad libre, ahora debiera serlo para la izquierda la decisión de todos los partidos de su gobierno de adoptar políticas de derecha, reducir el tamaño del Estado y dar garantías a la inversión privada, lo que supone fortalecer el modelo de economía libre que en algún momento Gabriel Boric se propuso destruir.

Es una toma de conciencia, una verdadera epifanía, como la que experimentó el gestor inicial del segundo proceso constituyente doblemente inconstitucional y nulo de derecho público, Carlos Peña, que al ver la criatura nacida de su iniciativa no pudo menos que horrorizarse y describirla, en su famosa columna del 20 de octubre en El Mercurio, como un "trampantojo", un engaño, que afortunadamente el pueblo chileno, según las encuestas más acreditadas, se apresta a rechazar en dos semanas más.

Exit Kast y desolación de la derecha. Enter Boric y la derecha vuelve a renacer.