domingo, 6 de diciembre de 2015

Diarios Pierden Juicio por los Diarios


          En Chile los “juicios por los diarios” (genérico de prensa escrita, radio, tv e internet) son mucho más importantes que los sustanciados ante los tribunales. Los primeros son los que forman la opinión  pública. De los segundos, si no son divulgados por los diarios, prácticamente nadie se entera. Cuando el juez Carlos Cerda imputó a Lucía Pinochet Hiriart una serie de desfalcos, ella fue ampliamente condenada por los diarios sin ningún fundamento legal (pues el juez tampoco los tenía). Como ella estaba en Estados Unidos, creyó eso de “the land of the free” y pidió asilo político, pero los americanos la metieron en una celda sin mayores contemplaciones. Entonces ella les dijo que prefería ser presa política en Chile y se vino. Cuando la justicia finalmente dictó sentencia absolutoria en su favor (sin perjuicio de que, con este abuso, Cerda sumó méritos para ascender a la Corte Suprema, donde está ahora) y en última instancia liberó a Lucía Pinochet de todo cargo, eso no salió destacado en ninguna parte. Los diarios que la habían condenado limpiaron su conciencia publicando brevemente su absolución en páginas interiores que muy pocos leyeron.

          Bueno, ahora “los diarios” han vuelto a perder vistosamente otro “juicio por los diarios”, al fallar la magistrada María Cecilia Morales, del 29° Juzgado Civil, en sentencia de 311 páginas, que no ha podido encontrar prueba de que la corredora Larraín Vial ni su socio principal, Leonidas Vial, un inversionista calificado y de activa participación en bolsa, fueran parte de un “esquema” para especular a expensas de las llamadas “sociedades Cascadas” que controlan a la importante minera SQM. Lo malo es que ya antes la corredora y su controlador habían sido lapidados por los medios. Pero, al menos, esta vez éstos han destacado el veredicto de inocencia más que en otras ocasiones.

          En definitiva, el único “esquema” que queda en pie en el caso Cascadas ha sido otro: el fraguado por el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, desde los comienzos de su mandato, para obligar a Julio Ponce, controlador de SQM, a fusionar las sociedades mediante las cuales éste controla a la minera nombrada. La fusión le habría significado una ganancia a Piñera como accionista de las Cascadas, pero no convenía a Ponce.

Para entender todo lo que el primero hizo, recomiendo leer mi blog anterior “Un ‘Chile Day’ a la Chilena”, publicado el 14 de octubre de 2014. Y para quienes deseen interiorizarse todavía más del asunto, recomiendo leer completa la declaración de Julio Ponce ante la Superintendencia de Valores y Seguros, publicada en el diario digital “El Mostrador” de 12 de marzo de 2013.

          En resumen, el entorno de Piñera y su fideicomiso ciego (pero no sordo ni  mudo) prepararon una acusación contra Ponce ante la SVS, que ésta finalmente hizo suya, lo que le granjeó a la misma el “Premio In-Best-El Mercurio”, discernido en el “Chile Day” de Londres, en octubre de 2014.

          Esta condena por los diarios condujo a que se manifestaran todas las tradicionales “lealtades a la chilena”, que se fundan en la presunción de culpabilidad, es decir, lo contrario de la presunción de inocencia: la Bolsa logró sutilmente hacer que su vicepresidente, Leonidas Vial, renunciara; la propia corredora Larraín Vial se sintió más tranquila desde que su socio principal trasladó su oficina fuera de ella; y, por supuesto, toda la opinología nacional condenó a los “acusados por los diarios” de manera unánime, si bien hubo otros sancionados por la SVS (entre ellos Banchile) que pasaron relativamente “piola”. Y, naturalmente, quien sí pasaba “piola” total era Sebastián Piñera, que había armado el cuento para hacer una pasada rentable y que hasta trató el negocio en un “comité político” en La Moneda, al que asistían, aparte de él, Andrés Chadwick, Cristián Larroulet y Julio Dittborn. En ese comité el Presidente aludió espontáneamente al tema de conseguir la fusión de las Cascadas a cambio de detener la acción de la SVS. Según la versión del abogado Patricio Phillips dada a Julio Ponce, Piñera le preguntó a su ministro de hacienda subrogante, Julio Dittborn, “¿cómo va el asunto de las Cascadas?”, a lo cual Dittborn respondió que no estaba al tanto, pero iba a averiguar. Ante ello, Piñera le señaló que él mismo se preocuparía. Pero con posterioridad todos los asistentes al comité negaron que éste hubiera tenido lugar.

Poco antes de ese comité político que dejó de existir, Piñera, Presidente, se había encontrado con el abogado Darío Calderón en una reunión social, y sabiéndolo cercano a Julio Ponce, le había preguntado por la fusión de las Cascadas y lo había instruido de la siguiente manera: “Preocúpate tú de la fusión, que yo me encargo de la Súper”. Esto se lo refirió Calderón a Ponce y es posible que también haya sido suprimido de la “historia oficial”.


Naturalmente, juicios por los diarios o no, nada de esto afecta a la candidatura presidencial de Sebastián Piñera, el único contendiente oficialmente lanzado, que reunió a un centenar de candidatos a alcalde y le entregó a cada uno una carpeta y un pendrive sobre su respectiva comuna, preparado por la Fundación  “Avanza Piñera”; y probablemente les dio a entender que si cumplen con la tarea que más interesa al donante y que todos sabemos cuál es, no tendrán nada qué temer del vacío dejado por Penta y SQM en el financiamiento de sus loables, generosos y patrióticos (tres sinónimos) empeños por ser electos en octubre del próximo año como Alcaldes de sus respectivas comunas.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Regreso Desde el País Real


          Debí dejar por unos días este país virtual del blog, internet, comentarios, divagaciones, insultos y latas exposiciones, para, obligadamente, sumergirme en el Chile real, esa mezcla de África y Europa Oriental en que vivimos.

          Así, llegué el martes al Juzgado de Policía Local de Curacaví en la fecha y hora en que estaba citado, no sin antes cruzarme, a las ocho y media a.m., con un interminable taco de vehículos a la subida del túnel Lo Prado, en el interior del cual había ocurrido una colisión múltiple.

Ingresé a una sala de material ligero del Juzgado repleta de chilenas y chilenos silenciosos y de talante neutro, en medio de los cuales se había formado una fila a la que me agregué maquinalmente, con mi papel blanco de citación en la mano. Veinte minutos después llegué a una ventanilla, donde una funcionaria indiferente me informó que había perdido mi tiempo, pues debía entregar mi papel en la puerta de enfrente, en la cual había un solo letrero, que prohibía la entrada y señalaba que la puerta debía permanecer cerrada por orden del juez.

Pero debía entregar mi citación ahí, así es que me paré frente a esa puerta mirando resignado la madera terciada color crema de que estaba hecha, esperando que sucediera algo, pues no me atrevía a abrirla sin orden del juez. Entonces un sujeto de sweater rojo, llevando revistas y chocolates, llegó de la calle y abrió la puerta (sin permiso audible del magistrado) y le pasó una de las publicaciones, la revista “Ya” de “El Mercurio”, a una funcionaria que estaba sentada ante un escritorio vacío, y dejó una barra de chocolate “Frac” en el escritorio repleto de papeles de un funcionario que los trasladaba incesantemente a otra oficina. El hombre del sweater rojo, terminado su reparto, salió y dejó abierta la puerta que debía permanecer cerrada por orden del juez, lo que aproveché para darle mi citación al funcionario que trasladaba incesantemente papeles, el cual la recibió sin comentarios.

Pasaron unos veinte minutos más, y la funcionaria del escritorio vacío terminó de hojear la revista “Ya”, tomó su cartera y abandonó el recinto, no sin antes decirnos que el juez mandaba decir que cerraran la puerta, pues permanecía abierta sin orden suya. Fue cerrada, así es que volví a quedar parado frente al panel de madera terciada color crema por otros veinte minutos más. Al fin el funcionario que trasladaba incesantemente papeles voceó mi nombre y me indicó que pasara a otra oficina, donde estaba el secretario abogado del tribunal, quien me preguntó si yo era “el escritor”, a lo cual contesté dubitativamente de manera afirmativa, sin saber si decía la verdad o no. Entonces él, sin mucho esfuerzo, me hizo confesar que el 10 de noviembre yo había pestañeado más largo de la cuenta cuando conducía por la carretera, lo que me había hecho desviarme y provocar diversos daños. Me dijo que eso era constitutivo de la infracción grave de “no conducir atento a las condiciones del tránsito”, lo cual no iba a tener  buenas consecuencias para mí.

Eso había sucedido veinte días antes, pero nadie de los responsables de hacer algo al respecto (la compañía de seguros y la concesionaria) había hecho nada, de modo que me dijo que no me iba a devolver mi carnet y me dio otro papel blanco en reemplazo del que llevaba, añadiendo que podía manejar con él hasta el 1° de marzo y que volviera en esa fecha. Es decir, mi proceso seguía a fojas uno (no “cero”, como dicen los chilenos, pues la foja cero no puede existir.)

          Al regresar a Santiago soporté por una hora y media más el taco del túnel Lo Prado, que no había disminuido nada desde las ocho y media, de modo que llegué a grabar un comentario a Bío Bío TV a las 12.30, tras lo cual tomé mi auto y demoré una hora completa en llegar al estacionamiento bajo La Moneda para ir al Club de la Unión del centro a almorzar con un antiguo amigo, colega y ex compañero de curso en Leyes. Había pasado más de tres horas de una mañana dentro de un auto, había perdido mucho tiempo y trabajado muy poco, pero me dije que todo eso es mucho mejor que lo que vive todos los días el 90 por ciento de la gente que usa el Transantiago y el Metro, viaja horas de pie, hace colas en el Registro Civil o en centros de atención de salud y tiene que someterse a frecuentes trámites que terminan en nada.

          Y a propósito de África, todos estamos volviendo para allá. La gratuidad en la educación superior me recordó mis tiempos de universitario y a Shafik Handal, un agitador comunista salvadoreño que usaba abrigo de pelo de camello y que iba a la gratuita Escuela de Derecho exclusivamente a provocar desfiles y desórdenes, siguiendo las instrucciones de su jefatura, el Comintern de la URSS. Nosotros, “jóvenes e indocumentados” y con toda la carga de estupidez propia de los dieciocho años, salíamos a la calle a sus instancias a interrumpir el tránsito y cuando aparecían los carabineros levantábamos los brazos gritando rítmicamente “¡libertad, libertad!”. Creo que Shafik al fin se tomó el poder treinta años después en El Salvador, o por lo menos trató de tomárselo. Nissim Sharim, otro dirigente rojo que asistía gratuitamente a Leyes, devenido actor después de su paso por los corredores de la escuela, no las aulas, nos había prohibido entrar a clases, bajo amenaza de “destrozarnos el cráneo” (sic), así es que muchos preferían irse al casino a comer un lomito con el cráneo intacto. Frutos de la gratuidad, gigantesco disparate, pues la entrega gratuita de ningún bien económico, como lo es la educación, puede traer consecuencias positivas. Y sigo pensando, como siempre lo he hecho, que la solución está en una enseñanza plenamente libre en todos sus niveles, con vouchers de pago y libre elección para los pobres, a quienes deben asignarse los ocho billones de pesos anuales que malgasta el monstruo burocrático llamado Ministerio de Educación, cuya supresión debe ser el primer paso para que Chile pueda contar con una educación de calidad para todos sus niños y jóvenes. Justamente la libertad y el lucro llevaron a un millón de chilenos a la universidad después de 1981. La gratuidad los había excluido. Suprimidos la libertad y el lucro, toda una industria de la enseñanza ha entrado en crisis, con un costo económico sideral en pérdidas de capital para los inversionistas que creyeron en el modelo chileno de enseñanza libre.

          Y no digo nada de los “observadores” de la reforma constitucional, bajo el liderazgo moral del dueño del “Clinic”. Esto último lo dice todo. El atiborrado recinto del juzgado de Curacaví va a parecer un paradigma de civilización y orden en comparación con el Chile que nos van a legar Bachelet 3.0 y su “Comisión de Observadores” onda “The Clinic”.


Y, todavía peor, si nuestro destino va a quedar en manos de uno de dos insignes productores de boletas y facturas para SQM, como Piñera y ME-O, que se aprestan a debatir entre sí como titulares de las respectivas  “pole positions” presidenciales, entonces todos mejor que pensemos lo mismo que el agricultor Redlefsen, de Paillaco, que llegó de Alemania en 1979 a un país de orden, trajo capitales y trabajo y prosperó, pero hoy vive acosado por la barbarie y busca un mejor lugar sobre la tierra, “out of Africa”, donde mandarse cambiar. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Lo que No se Dijo en Enade


          Enade es una de esas ocasiones ceremoniales de lo “políticamente correcto” y, por consiguiente, nada sustantivo para la marcha del país surge de ahí, porque las soluciones reales son siempre muy “políticamente incorrectas”, como, por ejemplo, defender a los carabineros que disparan o lanzan chorros de agua a presión a los delincuentes, y no a éstos.

A Enade acude la Presidenta y hace “como si” fuera la impulsora del progreso de la empresa privada convocante, cuando lo que se propone –todos lo sabemos, comenzando por ella misma, gran admiradora del “modelo RDA”-- es arrasarla. Acuden también presidentes, gerentes y mandos medios de empresas cuyos cerebros están cuidadosamente lavados (de modo que a ninguno se le habría ocurrido u ocurrió ir el día antes a conmemorar el centenario del estadista más importante del país en el siglo XX, y a quien le deben todas las libertades empresariales que están a punto de perder). No se olvide la “standing ovation” que le prodigaron hace años a Nicolás Eyzaguirre cuando les reveló haber formado parte del FPMR.

Y, en fin, la sumisa concurrencia oye recitar metódicamente los lugares comunes emanados de los “juicios por los diarios” que modelan la “verdad oficial” del momento y cuyo “villano de turno” es ahora la Papelera, cuyo único defensor conocido soy yo, puesto que ni siquiera se defiende a sí misma.

          En medio del rasgar de vestiduras de ayer nadie menciona, por supuesto, que el mercado de los papeles tissue fue siempre competitivo y abierto, pues cualquiera podía y puede producir o importar dicho producto, y de hecho el que quiere lo hace. O sea, el gran “logro” de la Fiscalía de la Libre Competencia fue armar un escándalo en un mercado en que hay y había plena y libre competencia. Supongo que si alguien hubiera dicho esa verdad en Enade, lo echan.

Y como una ley chilena no escrita establece que siempre se debe ser desleal con los pares en desgracia, los empresarios de Enade escogieron cuidadosamente dotar a todos los baños de Casapiedra, durante su evento anual, de papel de Kimberly Clark, competidora extranjera de la Papelera. Todo en la misma línea del comité de ética de la SFF que, apenas caída en desgracia su empresa asociada por sentencia de “los diarios”, la “suspendió” vistosamente, haciendo “pendant” con la puñalada en la espalda que el izquierdista designado consejero del CEP, José Zalaquett, le propinó a Eliodoro Matte apenas iniciado el escándalo publicitario.

A propósito, ninguno de los periódicos principales ha publicado la sentencia judicial que declaró inocente a Leonidas Vial y la corredora Larraín Vial de haber vendido o comprado irregularmente acciones Cascadas. Antes, ambos habían sido ampliamente condenados por ello “en los diarios”, que ahora no publican su exculpación.

          Tampoco nadie mencionó en Enade el testimonio del ex gerente de la Papelera-tissue en el sentido de que su competidora PISA se hallaba al borde de la quiebra cuando le propuso a la primera llegar a un acuerdo, circunstancia que enmarca el convenio en un contexto constructivo y de caballerosidad y no en uno de violación legal dirigida a una depredación colusiva o a un lucro desproporcionado.

          Por supuesto que, en fin, tampoco nadie mencionó en Enade, ni se habría atrevido a hacerlo, que el mayor perjuicio generado hasta hoy por el “escándalo de la colusión” deriva de la denuncia de la Fiscalía, que ha hecho perder largo más de mil millones de dólares al patrimonio bursátil de la Papelera, lesionando de paso a los fondos de pensiones que tienen acciones de ella. Ningún otro perjuicio ha habido ni puede ser acreditado, porque los consumidores podían y pueden voluntariamente elegir entre papeles nacionales o importados, de diferentes calidades y precios. El daño ha provenido exclusivamente de la acción funcionaria estrictamente apegada a la letra de la ley, no de la operación del mercado. “Summum jus, summa injuria”.

Es decir, la esencia del libre mercado no fue afectada en modo alguno por el acuerdo que permitió a PISA mantenerse produciendo y después venderse a la sueca SCA.

          Pero ya a estas alturas ningún raciocinio es válido. Lo único que reina es la consigna: “¡colusión!”. La sentencia en los “juicios por los diarios” es definitiva, inapelable y condenatoria. Y entonces ahora casi todos esos ínclitos “guardianes de la ética” que aplaudieron la condena en Enade ya están listos (en un 77%, dicen las encuestas) para brindar su apoyo para la elección de 2017 al candidato cuyo prontuario es el más oscuro de cuantos se aprestan para enfrentarse en la liza presidencial.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Esto No Sale en los Diarios


          Tras los “juicios por los diarios”, como el del “caso Cascadas”, las sentencias judiciales que desmienten las acusaciones voceadas en ellos no salen en los mismos diarios. Pero a eso ha hecho excepción “La Segunda” del jueves 19, que ha dado a conocer el rechazo de la demanda interpuesta ante el 21° Juzgado Civil por la AFP Provida contra la corredora Larraín Vial y su controlador Leonidas Vial, por presuntos perjuicios sufridos por dicha AFP debido a compraventas de acciones de las “Cascadas”.

          Este caso nació de que el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, tenía acciones de esas sociedades controladoras de SQM, y quería obligar al socio dominante de ellas, Julio Ponce, a fusionarlas, lo cual le permitiría a Piñera obtener una interesante ganancia. Entonces envió a diversos emisarios, que Ponce individualizó ante la Superintendencia, a amenazarlo con una denuncia ante el mismo organismo si no hacía la fusión. Pero Ponce resultó imprevistamente duro. 

          A raíz de ello, sociedades vinculadas al fideicomiso “ciego” (pero no sordo ni mudo) que administraba las acciones de Piñera, prepararon una denuncia contra Ponce y otras personas que habían comprado y vendido acciones de las Cascadas, entre las cuales estaba Leonidas Vial. La Superintendencia hizo suya la tesis y terminó condenando a multas sin precedentes (US$164 millones) a diversos operadores que habían comprado y vendido esas acciones y también a la corredora Larraín Vial y otra, Banchile, que no lo habían hecho, sino sólo intermediado operaciones; e incluso a dos gerentes de la primera, Manuel Bulnes y Felipe Errázuriz, que tampoco habían operado personalmente, no obstante lo cual les impuso multas ruinosas para sus respectivos patrimonios individuales.

          Los diarios condenaron de antemano a todos los acusados, y en el curso de hacerlo se cumplieron todas las características propias de esas campañas comunicacionales, que en Chile son: primera, se aplica la presunción de culpabilidad, en lugar de la presunción de inocencia propia del derecho ancestral, de modo que toda la sociedad y los medios de comunicación condenan de antemano a los afectados y dan escasa o nula cabida a sus defensas; segunda, los pares de esos afectados les dan vuelta la espalda (esto es muy chileno) y se suman al oprobio de los mismos desatado en el “juicio por los diarios”, de modo que, en este caso, Leonidas Vial debió dejar la vicepresidencia de la Bolsa de Comercio y alejarse de su propia firma; y en el más reciente de la colusión del papel, la Sociedad de Fomento Fabril suspendió a la Papelera en su calidad de socia del organismo; tercera, una verdadera jauría de los que ven la posibilidad de “hacer leña del árbol caído” se desata en acciones para obtener un beneficio económico a costa de éste, para lo cual hay siempre disponible un equipo de abogados que, además de patrocinar las respectivas demandas y querellas, tienen amplio acceso a los medios para reafirmar sus acusaciones y darles contornos escandalosos; y, cuarta, toda la gente que aparece opinando en los medios, pero absolutamente toda, condena a los acusados y rasga vestiduras por el supuesto atropello a la ética nacional, como si ésta existiera, profiriendo las descalificaciones más duras contra los condenados en los “juicios por los diarios”.

          Pero a poco andar, en el “caso Cascadas”, aparecieron breves y reducidos sueltos de prensa informando que Leonidas Vial y la corredora Larraín Vial presentaban escritos al tribunal exponiendo que, pese al transcurso de los meses, no se había presentado una sola evidencia ni prueba de alguna conversación, carta, correo electrónico, comunicación telefónica u otro medio evidenciando que hubieran participado en algún “esquema” para comprar o vender acciones de las Cascadas, sino que lo habían hecho cumpliendo todas las normes bursátiles. Algo similar expuso la corredora Banchile. Pero esto no hizo sino desatar la furia de los abogados querellantes y demandantes, que entonces acusaron de “inacción” al fiscal del Ministerio Público, al cual consiguieron cambiar por otro que, suponían, iba a hacer surgir pruebas de alguna parte. Sin embargo, han transcurrido los meses y las mismas tampoco han aparecido. “Ni la Superintendencia, en el marco del procedimiento probatorio, ni la actora (demandante, Provida) han sido capaces de precisar y menos demostrar con hechos concretos, cuáles son los elementos o aspectos ilegítimos o engañosos de que adolecerían las operaciones impugnadas”, ha dicho la defensa; y el tribunal ha acogido su tesis y rechazado la demanda.

          Pero esto no aparece en los diarios que hicieron de cabeza en el “juicio”, sino sólo en “La Segunda”, porque aquéllos ya dictaron sentencia y los acusados fueron condenados en sus páginas y han quedado en calidad de tales ante la opinión pública. Fruto de la persecución así desatada, hoy día hasta Julio Ponce se ha ablandado y parece dispuesto a ceder, de modo que el activo candidato Sebastián Piñera puede entonces aspirar a obtener lo que se propuso como Presidente, la fusión de las Cascadas y la ganancia que esperaba de ella, concretando así finalmente una enésima y rentable “pasada” en su propio beneficio, como las que han caracterizado toda su existencia, sin otros tropiezos que la quiebra del Banco de Talca, un par de insolvencias más por todos olvidadas y la imprevista revelación de una conversación conspirativa contenida en una grabadora Kyoto.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La Caja de Pandora


          Sostuvieron los antiguos griegos que cuando Pandora llevó una hermosa caja de regalo a Epimeteo, éste la abrió y de ella salieron todos los males que después afligieron a la Tierra, con tan mala fortuna que, cuando la volvió a cerrar, no alcanzó a salir el único bien que había en ella, la Esperanza.

          El Fiscal Nacional Económico abrió la Caja de Pandora en Chile al descubrir una “ilegalidad” en un mercado que funcionaba perfectamente bien, del cual nadie se había quejado y en que cualquiera podía competir vía emprendimiento o importación.

Resultado: la principal empresa del sector ha perdido ya largo más de mil millones de dólares de patrimonio bursátil, lo que ha perjudicado a los fondos de pensiones que tenían acciones de ella. Y se ha levantado una ola de indignación moral en la población, azuzada por los medios, los políticos y los opinólogos, no obstante que jamás nadie se había dado cuenta del abuso a que supuestamente estaba siendo sometida. En fin, la abogada de los accionistas minoritarios se apresta a iniciar multimillonarias demandas y querellas contra los controladores de la empresa por un supuesto perjuicio derivado de la colusión (y pese a que, hasta ahora, el perjuicio ha provenido exclusivamente de la acción del Fiscal Económico).

Y entonces ahora las organizaciones de consumidores sienten abrirse su apetito y sacan del sombrero un gigantesco daño del cual nunca nadie se había quejado al comprar papeles higiénicos en un mercado que les ofrecía numerosas alternativas de precio y calidad. El alcalde Gebauer, de Melipilla, en medio de su repentinamente suscitada indignación, demanda la devolución de dinero por las grandes cantidades de papeles que su municipio adquirió libre y voluntariamente durante muchos años. A lo mejor lo seguirán otros de las 343 comunas del país y la suma de las indemnizaciones solicitadas puede llegar a ser gigantesca.

          También al abrirse la Caja de Pandora apareció un economista afirmando que ya la Universidad de Chile estimó en US$800 millones el daño inferido a los consumidores. Adicionalmente, surge un fiscal afirmando que “aquí hay delito” y también abogados afirmando que proceden acciones por estafa, alteración fraudulenta de precios y asociación ilícita. Si los jueces de izquierda procesan a Labbé por pertenecer a una “asociación ilícita” llamada “Ejército de Chile”, ¡cómo no va a serlo el acuerdo entre CMPC y SCA!

          A todo esto ¿en qué quedó la libertad de precios? Pues si se puede descubrir retroactivamente que los que creían ejercerla estaban, en realidad, cometiendo delito y ex post un juez fija el precio y dice cuánto se podía cobrar como máximo por un bien, significa que también dejó de existir esa libertad esencial para asignar los recursos correctamente en la economía.

          En los EE. UU., donde también se prohíbe por ley la colusión, las empresas oligopólicas se han dado cuenta de que no necesitan ponerse de acuerdo sino que basta dejar que funcionen las leyes del mercado. En su libro “Economía”, 4ª. Edición, Wonnacott y Wonnacott expresan, en la pág. 608: “Por tanto, aunque no exista colusión, el resultado puede ser el mismo: las empresas llegan al precio que maximiza sus beneficios, sin llegar a acuerdos ilegales, sino simplemente siguiendo al líder. A esto se le denomina, en ocasiones, colusión tácita”.

Es lo que ha acontecido en los mercados farmacéutico y de los pollos. Es por eso que el Fiscal Nacional Económico, preguntado por “La Tercera” sobre cuál había sido el resultado de sus denuncias y persecuciones implacables de empresarios en ambos mercados, secamente se negó a responder. Porque, si lo hubiera hecho, habría debido reconocer que todo funciona igual que antes, es decir, bien. Hay, como siempre, libertad de entrada al respectivo rubro, competencia amplia y cualquiera puede abrir nuevas farmacias o criar pollos o importarlos, lo mismo que remedios o papel tissue. Hasta algunos empresarios querellados y suficientemente difamados fueron al final judicialmente sobreseídos, en medio de la molestia general.

“Cuando algo funciona  bien, no lo arregles”, dice la sabiduría popular. Pero aquí nos gusta “arreglarlo”.

          Y ahora le tocó sufrir a la empresa más respetada de todas, la Papelera. Hasta su presidente confiesa: “he pecado”, como el Cardenal Midzsenty después de suficiente lavado de cerebro por sus cancerberos comunistas en Hungría. Sus pares también bajan el pulgar en el coliseo romano donde ha sido llevado. La plebe estalla en aplausos, sedienta de la sangre de los caídos.

          Pero, terminada esta enésima cacería de brujas, todo seguirá igual. Porque, como alguien dijera visionariamente hace ya años, en una columna de “El Mercurio”, “el mercado es más fuerte”, aunque los despojos de sus cultores más débiles (y sus respectivas honras) vayan quedando botados por el camino.

lunes, 16 de noviembre de 2015

A Ustedes la Ética No Les Importa


          Chilenas y chilenos, no me vengan con cosas. A ustedes los conozco de memoria. A ustedes la ética no les importa nada ni hacen nada por razones éticas. Lo que los comanda es la apariencia, la imagen, “el qué dirán” y todas ésas las maneja la propaganda, los medios, “los juicios por los diarios”.

          A Matte lo crucificaron, no por lo que hizo una de sus empresas, sino porque se armó un escándalo por los medios. Éticamente era superior llegar a un acuerdo con sus competidoras para no desatar una guerra de precios que desatar esta última y quedarse con todo el mercado interno. Pero el país ha rasgado vestiduras porque la ley prohíbe los acuerdos y lo llama “colusión”. “¡La ley es sagrada!”, dicen todos, rasgando vestiduras. Una abogada estremecida escribió al diario porque se había violado la ley. Pero no escribió al diario nunca ninguna de las veces que los jueces de izquierda atropellaban no sólo una sino varias leyes y faltaban a la verdad impúdicamente en sus sentencias (“secuestro permanente”) en juicios contra militares (r). ¿Por qué? Porque, simplemente, no se había armado escándalo. No había habido “juicios por los diarios”. Entonces no salgo al ruedo, porque no está en juego mi imagen.

          Días atrás, a raíz de la muy publicitada situación de Sergio Jadue en la ANFP, se puso de actualidad nuevamente la factura ideológicamente falsa que la empresa insignia de Sebastián Piñera, Bancard, le pidió a un ex ejecutivo de éste en Chilevisión (Mario Conca, hoy dirigente de la ANFP) para pagarle un bono por desempeño. También Bancard le pagó en igual forma al otro ejecutivo principal del canal, Jaime de Aguirre. El monto conjunto era cercano a los $300 millones. Éticamente impresentable, sobre todo porque Piñera había pedido ese dinero para su campaña del 2009 y lo gastaba en pagar deudas de una empresa suya. Pero no hubo escándalo. Sólo sueltos de prensa que casi nadie leyó. Cuando don Francisco (y nadie más, salvo este blog, por supuesto) tuvo el coraje de preguntarle sobre el asunto a Piñera en horario prime (después pidió disculpas), éste dijo que “no sabía nada”. Y todos le creyeron. Cuando Matte dice que no sabía nada, se arma un escándalo nacional y nadie le cree y hasta la SFF y José Zalaquett, director del CEP, le clavan puñales en la espalda. Todos, pero absolutamente todos, dicen que su episodio fue “indignante”. Y el país está moralmente indignado con Matte, pero no con los numerosos episodios de Piñera, que encabeza las encuestas presidenciales e incluso aparece como el más votado, según la de la Universidad Diego Portales que detalló “Qué Pasa” en su último número, no sólo entre la gente de derecha sino entre los simpatizantes de la Nueva Mayoría. ¡Sus atropellos a la ética (porque no me vengan a decir que Piñera no sabe lo que hace Bancard) no sólo no merecen repudio escandalizado alguno, sino que lo ponen en la “pole position”! Es que nadie hace escándalo y eso es lo que importa, que no se haga escándalo. La ética no importa nada.

          Bueno, si es por eso, Piñera salió ya elegido Presidente en 2010 tras haber sido sorprendido y sancionado por comprar acciones con información privilegiada. A la gente no le importó, pero cuando lo hicieron Juan Bilbao y Tomás Hurtado el país entero rasgó vestiduras. Es que era inaceptable que los hubieran sorprendido en los Estados Unidos, dejando en mal pie el nombre de Chile. Pero cuando a otra empresa controlada por Piñera la sorprendieron y castigaron por colusión, también en Estados Unidos, nadie dijo nada… nadie dijo nada.

          Chilenas y chilenos casi todos, córtenla con el rasgar de vestiduras: a ustedes la ética no les importa nada. Lo único que les importa es el “qué dirán”, el escándalo, la imagen, lo que dicen los diarios, la radio y la televisión, "cómo quedo yo en el escenario". Ahí sí que se levantan en defensa de “la moral”, la “majestad de la ley”, el “estado de derecho”. Pero si se logra barrer toda la basura debajo de la alfombra, nada de eso preocupa y lo único que a ustedes les importa es ganar.

          Viéndolos, el antipoeta centenario seguramente les está diciendo, a estas alturas, “a otro Parra con ese hueso”. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

"La Papelera Sí"


        Los chilenos seguimos dando signos exteriores de imbecilidad. Ahora una alianza que va desde la izquierda hasta la derecha se ha propuesto otra inepcia más, que es la de “completar el legado de Allende” y consumar algo que éste intentó, pero no consiguió: “echarse” a la Papelera, una de las principales empresas privadas del país.

        La derecha casi siempre se ha sumado a los grandes disparates nacionales. Uno de los mayores fue la reforma agraria, que partió con la primera ley proponiéndola, enviada al Congreso por el gobierno de derecha de Jorge Alessandri. Hubo un solo derechista que alzó la voz advirtiendo sobre tamaña imbecilidad: el dirigente agrícola Recaredo Ossa Undurraga. Nadie le hizo caso. “¡Qué exagerado se ha vuelto Recaredo!”, se decía.

        Otro enorme disparate fue la nacionalización confiscatoria de la gran minería y del cobre, que el Congreso aprobó por unanimidad en 1971, con los votos de la derecha.
Y ahora esta última se vuelve a sumar a la izquierda y sus compañeros de ruta y se lanza en picada contra la Papelera, objetivo fundamental del comunismo-socialismo.

        Yo, que soy, al parecer, uno de los pocos del “sector” capaz de mantener una sola línea, reitero que “la Papelera No” y he sostenido cuatro cosas evidentes e indubitables: que el mercado del papel higiénico es abierto y competitivo, porque cualquiera puede producirlo o importarlo; que nunca consumidor alguno dijo públicamente estar sufriendo un perjuicio al adquirirlo; que todos los fabricantes o importadores que lo quisieron pudieron ofrecerlo al público; y que el único perjuicio generado hasta ahora por la denuncia de colusión entre empresas que ha hecho la Fiscalía es la pérdida de valor bursátil por (a estas alturas) casi mil millones de dólares de las acciones de la Papelera.

        Mi conclusión es que, en esas circunstancias, y como alternativa a una guerra de precios, los acuerdos entre productores fueron y son aconsejables, y no deberían ser perseguidos ni sancionados, si bien una mala legislación los condena.

        Ustedes no pueden imaginarse la virulencia de las reacciones en mi contra por sostener todo eso, particularmente en la red. Hace poco un columnista se abismaba del grado de odiosidad de los comentaristas chilenos en internet. Pues bien, al pie de mis comentarios en otros medios se ha desatado un torrente de insultos sin precedentes, por el 
solo hecho de hacer presentes las cuatro verdades arriba enumeradas.

        Lo más sorprendente es el grado de adhesión que entre nosotros suscita cualquier noción descabellada y suficientemente repetida. Ahora la acusación de “colusión” ha sido adoptada “como un solo hombre (o mujer)”, de izquierda, centro o derecha. Nada se saca con probar racionalmente que no ha sido dañina sino necesaria y que un acuerdo entre empresas es mejor solución que una guerra de precios capaz de conducir al monopolio (aunque, de hecho, la apertura al exterior lo hace imposible).

        Hace poco el país estuvo en vilo de parecida manera, y también “como un solo hombre (o mujer)” al ser revivida una situación ya aclarada y juzgada hace 29 años, el ”caso Quemados”. Tanto lo estuvo que el presidente de la UDI y el presidente del senado, un DC, uniéndose a la extrema izquierda, pidieron perdón  por que el Gobierno Militar haya “quemado a dos jóvenes por pensar distinto”, siendo eso absolutamente falso, como finalmente ha quedado confirmado (pero no se publica en los mismos caracteres). Se trató de un engaño publicitario fraguado por el propio Gobierno, como lo evidencia el hecho de que éste trajera a su “agregada cultural” en Canadá, Carmen Gloria Quintana, para exhibirse en todos los medios como “quemada por pensar distinto”, no obstante que se testimoniara que uno de los dos testigos, ex conscriptos, que “se dieron vuelta” para reabrir el caso, obraba por un móvil económico, y con mayor razón el otro, que estaba “en situación de calle”. Pero tan burdo artificio “cuadró al país” tras la versión falsa. Fue de lo único de que se habló por un mes. Hasta Ossandón (derecha) repudió que “se hubiera quemado a la gente por pensar distinto”. Pero este blog no defeccionó. Bueno, ahora todos callan porque saben que se armó un tinglado basado en una falsedad. Y los pocos de derecha que no nos hemos dado vuelta la chaqueta debemos juntar plata para ayudar a pagar las enormes fianzas fijadas por la justicia de izquierda para que los conscriptos injustamente acusados puedan dejar la cárcel.

        Todo demasiado irracional. Y peor aún con la derecha alineada tras un personaje, que, sintomáticamente (aparte de haber sido él penado por colusión, pero en su caso se perdona), dice no ser de derecha (lo que es verdad) y ahora acaba, en los EE. UU., de poner en boga otra “piñericosa” irracional, atacando al presidenciable norteamericano Donald Trump con la siguiente inepcia para el bronce: “Trump dice lo que piensa, pero no piensa lo que dice”. Retruécano barato y absurdo, pues si alguien dice lo que piensa, es obvio que lo ha pensado y, por tanto, no puede ser acusado de no pensar lo que dice. Pero para Piñera “suena” bien, “pega”, y para mantener mayoría en la carrera presidencial en Chile eso basta.

        En fin, demasiado parecido a “1984”, de Orwell. Y así, con el concurso de la derecha, que parece haber cambiado su lema básico de 1973, “la Papelera No”, por el más “actual”, “moderno”, “renovado”, “alejado del Gobierno Militar”, de “la Papelera Sí” o, mejor dicho, “también”, continuamos cuesta abajo en la rodada.