En Chile los
“juicios por los diarios” (genérico de prensa escrita, radio, tv e internet)
son mucho más importantes que los sustanciados ante los tribunales. Los
primeros son los que forman la opinión
pública. De los segundos, si no son divulgados por los diarios, prácticamente
nadie se entera. Cuando el juez Carlos Cerda imputó a Lucía Pinochet Hiriart
una serie de desfalcos, ella fue ampliamente condenada por los diarios sin
ningún fundamento legal (pues el juez tampoco los tenía). Como ella estaba en Estados
Unidos, creyó eso de “the land of the free” y pidió asilo político, pero los
americanos la metieron en una celda sin mayores contemplaciones. Entonces ella
les dijo que prefería ser presa política en Chile y se vino. Cuando la justicia
finalmente dictó sentencia absolutoria en su favor (sin perjuicio de que, con
este abuso, Cerda sumó méritos para ascender a la Corte Suprema, donde está
ahora) y en última instancia liberó a Lucía Pinochet de todo cargo, eso no
salió destacado en ninguna parte. Los diarios que la habían condenado limpiaron
su conciencia publicando brevemente su absolución en páginas interiores que muy
pocos leyeron.
Bueno, ahora
“los diarios” han vuelto a perder vistosamente otro “juicio por los diarios”,
al fallar la magistrada María Cecilia Morales, del 29° Juzgado Civil, en
sentencia de 311 páginas, que no ha podido encontrar prueba de que la corredora
Larraín Vial ni su socio principal, Leonidas Vial, un inversionista calificado
y de activa participación en bolsa, fueran parte de un “esquema” para especular
a expensas de las llamadas “sociedades Cascadas” que controlan a la importante
minera SQM. Lo malo es que ya antes la corredora y su controlador habían sido
lapidados por los medios. Pero, al menos, esta vez éstos han destacado el veredicto de inocencia más que en otras
ocasiones.
En definitiva,
el único “esquema” que queda en pie en el caso Cascadas ha sido otro: el
fraguado por el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, desde
los comienzos de su mandato, para obligar a Julio Ponce, controlador de SQM, a
fusionar las sociedades mediante las cuales éste controla a la minera nombrada.
La fusión le habría significado una ganancia a Piñera como accionista de las
Cascadas, pero no convenía a Ponce.
Para entender todo lo que el
primero hizo, recomiendo leer mi blog anterior “Un ‘Chile Day’ a la Chilena”,
publicado el 14 de octubre de 2014. Y para quienes deseen interiorizarse
todavía más del asunto, recomiendo leer completa la declaración de Julio Ponce
ante la Superintendencia de Valores y Seguros, publicada en el diario digital “El
Mostrador” de 12 de marzo de 2013.
En resumen,
el entorno de Piñera y su fideicomiso ciego (pero no sordo ni mudo) prepararon una acusación contra Ponce
ante la SVS, que ésta finalmente hizo suya, lo que le granjeó a la misma el
“Premio In-Best-El Mercurio”, discernido en el “Chile Day” de Londres, en
octubre de 2014.
Esta condena
por los diarios condujo a que se manifestaran todas las tradicionales
“lealtades a la chilena”, que se fundan en la presunción de culpabilidad, es
decir, lo contrario de la presunción de inocencia: la Bolsa logró sutilmente hacer
que su vicepresidente, Leonidas Vial, renunciara; la propia corredora Larraín
Vial se sintió más tranquila desde que su socio principal trasladó su oficina
fuera de ella; y, por supuesto, toda la opinología nacional condenó a los
“acusados por los diarios” de manera unánime, si bien hubo otros sancionados
por la SVS (entre ellos Banchile) que pasaron relativamente “piola”. Y,
naturalmente, quien sí pasaba “piola” total era Sebastián Piñera, que había
armado el cuento para hacer una pasada rentable y que hasta trató el negocio en
un “comité político” en La Moneda, al que asistían, aparte de él, Andrés
Chadwick, Cristián Larroulet y Julio Dittborn. En ese comité el Presidente
aludió espontáneamente al tema de conseguir la fusión de las Cascadas a cambio
de detener la acción de la SVS. Según la versión del abogado Patricio Phillips
dada a Julio Ponce, Piñera le preguntó a su ministro de hacienda subrogante, Julio
Dittborn, “¿cómo va el asunto de las Cascadas?”, a lo cual Dittborn respondió
que no estaba al tanto, pero iba a averiguar. Ante ello, Piñera le señaló que
él mismo se preocuparía. Pero con posterioridad todos los asistentes al comité
negaron que éste hubiera tenido lugar.
Poco antes de ese comité
político que dejó de existir, Piñera, Presidente, se había encontrado con el
abogado Darío Calderón en una reunión social, y sabiéndolo cercano a Julio
Ponce, le había preguntado por la fusión de las Cascadas y lo había instruido
de la siguiente manera: “Preocúpate tú de la fusión, que yo me encargo de la Súper”.
Esto se lo refirió Calderón a Ponce y es posible que también haya sido
suprimido de la “historia oficial”.
Naturalmente, juicios por los
diarios o no, nada de esto afecta a la candidatura presidencial de Sebastián
Piñera, el único contendiente oficialmente lanzado, que reunió a un centenar de
candidatos a alcalde y le entregó a cada uno una carpeta y un pendrive sobre su
respectiva comuna, preparado por la Fundación
“Avanza Piñera”; y probablemente les dio a entender que si cumplen con
la tarea que más interesa al donante y que todos sabemos cuál es, no tendrán
nada qué temer del vacío dejado por Penta y SQM en el financiamiento de sus
loables, generosos y patrióticos (tres sinónimos) empeños por ser electos en
octubre del próximo año como Alcaldes de sus respectivas comunas.