Los comunistas se especializan no sólo en el asesinato de personas, como los cien millones que les acreditó "El Libro Negro del Comunismo", de Stphanne Courtois y otros, sino que son eximios en el "asesinato de personalidades". En divulgar atrocidades sobre sus adversarios, por falsas que sean. Lo notable es que personas no comunistas repitan sus imputaciones.
Yo mismo me auto sorprendí hace años diciendo que el de Gabriel González Videla había sido un mal gobierno, influido por todo lo negativo que le imputaban los comunistas, a los cuales había llevado a su gobierno, primero y, luego de conocerlos y darse cuenta de que fraguaban un golpe en su contra, había puesto fuera de la ley (Ley de Defensa de la Democracia, mejor conocida, gracias a la propaganda comunista, como "Ley Maldita".)
Cuando entré a la redacción de El Mercurio en 1962, siendo "joven e indocumentado" así y todo sabía que un destacado intelectual peruano, Eudocio Ravines, que había sido comunista, se había desilusionado y dejado de serlo, Había escrito un libro muy inteligente y honesto, "La Gran Estada", que se vendía en toda Sudamérica y en particular en Chile. Probaba que el comunismo es lo que casi todo el mundo sabe o debería saber: una gran estafa.
Entonces el comunismo desató contra Ravines una campaña de denigración e injurias parecida a la que mundialmente desató y patrocinó desde 1973 contra Augusto Pinochet y a la que antes había desplegado para "asesinar la personalidad" de González Videla. Un redactor le propuso al director del diario entrevistar a Ravines, que estaba acá, pero el director se negó, diciendo que Ravines "estaba desprestigiado". Compró la propaganda comunista. Me sorprendió mucho. No fue la última vez.
El turno ha sido, desde los 90, contra Pinochet y Miguel Kraaanoff. Ha sido tan terrible contra éste que ya su solo nombre ha pasado a ser sinónimo de horror. Los jueces se sienten autorizados a condenarlo por cualquier cosa, sin probarlo. La candidata presidencial comunista Jeannette Jara lo describió practicando un aborto a una prisionera con objetos metálicos, ante una teleaudiencia de millones. Un monstruo. Contra Krassnoff no importa no tener pruebas.
Hace poco la entrevistadora de Mega, Constanza Santa María, usaba su apellido, pronunciando rítmicamente "Krassnoff", para acosar a un diputado de derecha, como sinónimo de "horror".
Y últimamente el senador DC Iván Flores ha dicho, para justificar su nula disposición a alguna forma alternativa de cumplimiento de sus penas por los presos octogenarios y nonagenarios: "No estoy dispuesto a aprobar ningún beneficio para Krassnoff", como si estuviera nombrando al demonio mismo. Un antiguo "malo" del cine se llamaba Boris Karloff y eso rima y ayuda a demonizar a Krassnoff.
Nunca se ha probado seriamente que haya detenido a alguien, pero circulan relatos atroces cuidadosamente inventados. Una vez el juez Solís, que le inventó sus primeras condenas sin pruebas y le dio 600 años de presidio, relató en cámara en la TV cómo había asesinado con sus propias manos a Diana Arón y salido del recinto chorreando sangre y diciendo: "era marxista y judía además". Yo insté a Miguel a mandar un dossier probando su inocencia en el caso --ocurrido cuando él no estaba en Chile-- al embajador de Israel, pero éste se lo devolvió airado sin siquiera abrirlo. El actual embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik (UDI), apareció en Wikipedia afirmando que Krassnoff había asesinado a Diana Arón.
El paroxismo llegó cuando en 2015: el juez Mario Carroza le agregó otros veinte años a los casi mil de condena, por el "asesinato" del jefe del MIR, Miguel Enríquez, que cayó en una balacera en 1974 cuando, gracias a las averiguaciones del entonces teniente, se ubicó su guarida. El Ejército le impuso la Medalla al Valor, que no se otorgaba desde .a Guerra del Pacífico. Fue felicitado por la ciudadanía y los sindicatos bancarios porque Enríquez era un avezado asaltante de bancos y había ordenado a sus compinches disparar seis tiros a un agente bancario que se había negado a abrir la bóveda de su sucursal.
Nunca se le ha probado un secuestro y está condenado por haber perpetrado más de 50, sosteniendo los jueces que hasta hoy mantiene al medio centenar de personas secuestradas. Ésa es la "verdad judicial". La primera vez que se le detuvo hace treinta años por el secuestro de Miguel Ángel Sandoval, escribió una carta a El Mercurio, que se la publicó, afirmando nunca en su vida haber visto, conocido ni menos detenido a esa persona.
En medio de su orgía prevaricadora el solo juez Alejandro Solís lo condenó a 600 años por una treintena de supuestos secuestros, los que con el tiempo otros jueces han aumentado a casi el doble. Está condenado a más de mil años. Los abogados de izquierda le han sacado miles de millones de pesos al erario por el medio centenar de "secuestrados" que hasta hoy (es la "verdad judicial") mantiene Krassnoff.
Ésa es la forma de burlar la amnistía y la prescripción. Todo el mundo sabe que es todo falso, pero como se trata de "Krassnoff", que se ha convertido en sinónimo de "horror", está bien y la mentira judicial y la estafa al fisco deben continuar.
¡Lo que puede la propaganda comunista! Ya Miguel cumplió 30 años tras las rejas, es octogenario y es inocente, pero no saca nada: se llama Krassnoff, rima con Karloff y le produce plata a la extrema izquierda, de modo que, con la ayuda de la DC y la centrodereccha, debe continuar.
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