martes, 31 de diciembre de 2013

Nada Por Qué Abrazarse

Si alguien quiere darme un abrazo esta medianoche, sólo lo voy a aceptar si me promete que es de pésame. Los chilenos no tenemos ninguna razón por la cual abrazarnos ni desearnos felicidad, porque terminamos un año 13 fatal e infeliz y entramos a un 14 que de todas maneras va a ser peor. No me vengan con cosas.

Desde luego, entre todos y casi por unanimidad perpetraron este año la canallada máxima, la que peor habla de la raza y mejor expone sus más graves defectos: el cierre del penal Cordillera, con la bandera de la hoz y el martillo al tope del portón que se abría para trasladar a los penados ancianos y enfermos en medio de las pedradas y los insultos de la hez de nuestra sociedad, la jauría roja. Y lo peor fue la indiferencia general: "tras esa última paletada, nadie dijo nada, nadie dijo nada". ¡Cuánta vergüenza de ser chileno sentí en ese momento! Sobre todo por el silencio general cómplice ante la puñalada trapera asestada por el sujeto que justamente prometió a los militares (cuando necesitaba sus votos) un debido proceso y el respeto por sus eximentes penales. En lugar de eso, no sólo los ofendió tratándolos de "criminales violadores de derechos humanos", plegándose a la falsificación nauseabunda de la memoria histórica en medio de la cual respiramos, sino que les hizo más severa su injusta condena. La historia, que no puede ser sobornada (como casi todo lo demás) pondrá al deleznable sujeto en su sitial.

Y también la historia, tarde o temprano, hará borrón de la vergonzosa versión falsificada de los hechos que se adueñó del ambiente en 2013, a raíz de los 40 años de la Segunda Independencia Nacional, efeméride durante la cual deberíamos dar gracias al Altísimo y a la Virgen del Carmen por habernos salvado de caer en las garras del Imperio de los Cien Millones de Muertos que dominó a gran parte de la Humanidad durante setenta años. Justamente nos libraron, poniendo el pecho a las balas, los militares, a ruego de los civiles, cuya mayoría después los traicionara. Pero también esos propios militares, de quienes nos enorgullecimos, han dejado a sus caídos abandonados tras las líneas rojas enemigas.

Y, además, ¿con qué derecho se van a abrazar todos ustedes por un "feliz año nuevo" si todo para 2014 se presenta infeliz? El país crece menos por el frenazo en la inversión provocado por el aumento de impuestos de Piñera, que la Bachelet triplicará; por la indisciplina social generalizada, que te impide cualquier día obtener un documento en el Registro Civil o te llena las calles de basura no extraída o te cierra el centro de las ciudades invadidas por encapuchados violentos e impunes o te corta cualquier camino de manera imprevisible. Y ya ni siquiera puedes ir tranquilo al sur porque los terroristas te disparan o cobran peajes, ni menos puedes pensar en tener un campo con una casa en la Araucanía, porque te la pueden quemar en cualquier momento y te darás a santo si no estabas tú y tu familia adentro.

¿Te vas a abrazar de felicidad porque vives en un país donde la autoridad no se atreve a serlo, para no caer en las encuestas?
Y tienes que pagar cada vez más caro por la energía, desde que el mismo ínclito personaje que traicionó a los militares hizo un llamado para impedir la construcción de la Central Barrancones, porque era una promesa de campaña y quería evitar lo que más teme, caer más en las encuestas. Y a él se sumaron jueces, vecinos, ONGs y etnias que ni siquiera conocías de nombre, para impedir que tengamos electricidad en el futuro. ¿De cuándo acá debemos abrazarnos porque la lenidad de gobernantes populistas nos va a dejar sin luz?

¿Y lo vas a hacer aunque el país se lo haya tomado "la calle", esa turba de vociferantes groseros e ignorantes que no tienen idea de lo que hablan y cuya única obra visible es la habilidad para lanzar piedras y molotovs y saquear las tiendas y supermercados que se les ponen por delante?

¿Tiene derecho a abrazarse un país en que las tres cuartas partes de la gente no vacila en legalizar la muerte de los indefensos que están por nacer, en que los terroristas tienen todos los derechos y los llamados a defendernos de ellos ninguno, en que en la mayor parte del territorio no puedes caminar tranquilo de noche (ni a veces de día) sin que te asalten, en que no puedes encender un televisor ni una radio sin ser agredido por la coprolalia, en que si miras para el otro lado te han robado el maletín, en que a los lanzas del metro y la locomoción todos los conocen y saben sus apodos y nadie los detiene, porque se da por sentado que los jueces los van a dejar libres; en que a los terroristas que ponen bombas los absuelven pese a haberse reunido seis mil pruebas en su contra, y sólo caen presos cuando son sorprendidos tras cometer atentados en el extranjero; en que se promueve a los jueces al más alto tribunal de la República cuando su principal "mérito" consiste en haber prevaricado para condenar a militares dejando leyes expresas sin aplicación, y se veda el ascenso a los y las que las han respetado? ¿Te vas a abrazar de júbilo por todo eso?

Y si por lo menos hasta hoy en este lamentable país confiabas en que la institucionalidad te garantiza la libertad de emprender y la de hacerte dueño de lo que hayas logrado reunir o heredado de tus ancestros, has de saber que una corriente dominante quiere sustituir por completo esa institucionalidad y lo que principalmente tiene en la mira es a las empresas existentes y al derecho de propiedad, el gran botín del que piensan hacerse los que poco o nada han contribuido a formarlo. ¿Te vas a abrazar esta noche también por eso?

Si hasta hoy Chile ha sido elogiado por haber adoptado el sistema contrario al socialismo, el gran cambio que viene es precisamente el retorno a tal socialismo, reforzado con los comunistas en el propio gobierno. Los inversionistas de otros países lo entienden muy bien, pues una de las otras causas del frenazo en la inversión, aparte del aumento de impuestos, es la retirada de la inversión extranjera. Como he citado antes en este blog, un conocido economista reveló en un seminario un oscuro pronóstico de, precisamente, un inversionista extranjero: "Argentina será la próxima Venezuela; Brasil será la próxima Argentina; y Chile será el próximo Brasil". Y, agrego yo, naturalmente la próxima Cuba será Venezuela.

¿Entonces ustedes quieren que nos abracemos esta noche por un "feliz 2014", año en que anunciadamente vamos a ser el vagón de cola del tren de los que están volviendo a "la filosofía del fracaso, la prédica de la envidia y el credo de la ignorancia, cuya virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria" (Churchill)?

¡Por favor, busquen un pretexto mejor!

sábado, 28 de diciembre de 2013

La Derecha Depurada

La mala noticia es que la derecha está muerta; la buena es que va a resucitar. Tal vez revivirá más minoritaria que hoy, tal vez menos "popular" y con menos posibilidades de ganar elecciones, pero con una ventaja que nadie le va a poder negar: que sus ideas son mejores y dice la verdad. Y eso los pueblos, a la larga, lo reconocen. Por algo casi todos los países del mundo están organizados hoy como sociedades libres, siguiendo la idea esencial de la derecha. Hace un cuarto de siglo prácticamente la mitad de la Tierra vivía bajo la tiranía del Leviatán. Quiere decir que a la derecha le ha ido bien en casi todas partes, incluso en China, país en que, si bien no hay libertad política, sí la hay en la economía, campo donde se respeta la iniciativa individual y el derecho de propiedad. Y entonces allí la libertad política vendrá, tarde o temprano, como una consecuencia de la libertad económica.

Afirmo que la derecha va a resucitar en Chile porque, de partida, ya ha logrado que se la aluda con el nombre de tal. Este blog lo ha reivindicado y, coincidentemente, casi todos han dejado de hablar de "centroderecha", término devaluado que refleja el deseo implícito de irse a otra parte, hacia el centro. Y la debilidad que ello ponía de manifiesto fue el comienzo del fin para la derecha. Es cierto que ahora mismo hay en ella muchos que insisten en marcharse para el otro lado. Bueno, que lo hagan. El candidato a presidente de RN, Cristián Monckeberg, declara hoy en "El Mercurio" que su alianza con la UDI (que está a su derecha) es meramente electoral e ideológicamente favorece un entendimiento hacia la DC. Está bien. Es su prerrogativa aliarse hacia la centroizquierda, donde está la DC, se supone (siempre es difícil saber dónde está).

Y la derecha va a resucitar también por otra razón: porque, por fin, va a enfrentar la verdad histórica y se va a atrever a decir: "sí, apoyamos a los militares en 1973 para salvar al país, y nos felicitamos de ello; y, sí, también después inspiramos su gobierno y formamos parte de él para cambiarle el rostro a Chile y transformarlo en la sociedad más admirada de América Latina (‘la joya más valiosa de la corona latinoamericana’ según Clinton) ¿Y qué?”.

En estos días hay exégetas “políticamente correctos” que intentan explicar la situación del sector y dar recetas para su recuperación, pero parten por recomendar alejarse de "las brutalidades de Pinochet" y hacen llamados a separarse de la "derecha pura y dura", empleando los términos acuñados por un escritor de izquierda actualmente en tránsito político hacia su derecha, sirviendo una embajada del actual gobierno y que no ve las horas de volver a su residencia política natural, que es la “gauche boutique”. Para él "derecha pura y dura" es la que reafirma su opinión de que la Junta Militar salvó a Chile y lo convirtió en un país libre, estable y próspero.

Lo de las “brutalidades de Pinochet” merece capítulo aparte, porque tiene que ver (o, mejor dicho, no tiene que ver) con la verdad histórica. Para efectos actuales y prácticos, las supuestas "brutalidades" se encuentran resumidas en dos engendros calumniosos izquierdistas, las teleseries de Chilevisión, "Imágenes Prohibidas" y "Ecos del Desierto", que constituyen una completa falsificación histórica, pero sirvieron para lavar cerebros chilenos (entre ellos el de Sebastián Piñera) durante el "septiembre rojo" del 40° aniversario del 11. No he visto ninguna de las dos ni pienso verlas, pero sí he leído los comentarios de sus glosadores, los columnistas locales Jorge Correa Sutil (DC) y Ricardo Solari (PS), cuyos escritos revelan en toda su magnitud y ponen de manifiesto la falacia de los respectivos filmes. Pues éstos presentan como tales "brutalidades" los hallazgos de los hornos de Lonquén, el caso "degollados", el caso "quemados" y la muerte del padre Jarlan (la primera teleserie) y las muertes a manos de la comitiva del general Arellano (la segunda). Naturalmente, ni los filmes ni los columnistas aclaran que está judicialmente probado que ni Pinochet ni la Junta tuvieron la menor responsabilidad en ninguno de esos hechos. Y, desde luego, el episodio que más muertes generó (el de la comitiva) tuvo lugar en octubre de 1973, cuando Frei Montalva y Aylwin felicitaban y aplaudían entusiastamente a la Junta por su energía para combatir al ejército clandestino marxista. “La DC no deseaba esto, naturalmente –declaraba el primero al ABC de Madrid del 12 de octubre de 1973-- . “Usted no desea operarse de cáncer, pero llega un momento en que tiene que operarse de cáncer. Nuestros cirujanos son las Fuerzas Armadas y el pueblo solicitó su intervención insistentemente, estruendosa y heroicamente” (ver texto completo en mi último libro, “Ni Verdad ni Reconciliación”, p. 78.)

Pero la memoria derechista (y la chilena en general) es corta y cambiante y presenciamos en estos días la fuga hacia otras latitudes políticas situadas a la izquierda, fuga que es particularmente patética en RN y está encabezada por Sebastián Piñera, quien ha anunciado su intención de no reintegrarse al partido que lo llevó a la Presidencia, y de formar un referente propio, caratulado por ahora como "fundación". Amenazan acompañarlo numerosas figuras del "piñerismo" de dicha colectividad.

Como consecuencia de este éxodo, la derecha de verdad será un sector más pequeño, con menor caudal electoral, pero más depurado. ¿Qué se obtiene en política si, para triunfar en las elecciones, hay que disfrazarse con ropa del adversario? Se consigue que, a la larga, el adversario termine por triunfar, porque lo único que se ha conseguido con el travestismo es validar sus ideas y sus versiones de la historia y, llegada la hora de depositar los votos, el electorado preferirá a los genuinos portaestandartes y no a los oportunistas que cambian sus ropajes para ganar una elección o subir en las encuestas.

Ya se advierte que el éxodo que da origen a este proceso depurador será liderado por el mismo Sebastián Piñera. Durante los dos meses que vienen él intensificará la práctica del culto del cual es más devoto, el de sí mismo; intensificación que recién comenzara dos días atrás con la espectacular primera piedra del hospital de Puente Alto, tras plantar la cual, echarle él unas paladas de tierra y levantar los brazos ante las cámaras en actitud victoriosa, no hubo segunda piedra. Hasta la misma primera piedra, recién enterrada con tanta fanfarria, fue retirada, quedando sólo un hoyo como decidor testimonio, en medio del enorme terreno vacío. Con razón el alcalde, pese a ser RN, se sintió burlado.

Entretanto, se espera, la derecha depurada y resucitada reflexionará acerca de cómo presentar con coraje y personalidad ante el país su propia verdad y sus propias ideas, habiendo aprendido la elemental lección según la cual, parafraseando a Radomiro Tomic, "cuando se gana con las ideas del adversario, es el adversario el que gana”.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Conmovedora Preocupación por la Derecha

Es emocionante ver a tantas personas de centro e izquierda preocupadas del porvenir de la derecha. La escena paradigmática fue la que protagonizaron (adecuadamente en "Protagonistas" de Canal 13) Osvaldo Andrade y Patricio Melero, en que el primero le expresaba al segundo, con expresión contrita, su genuina inquietud por el aciago porvenir que le veía a las huestes de su interlocutor. Es que la izquierda y la DC saben que los desvaríos que cometen, si no los arregla la derecha, incluso valiéndose del apoyo militar, no los arregla nadie.

La mala noticia es que la derecha, en Chile, ha muerto. Su sepulturero se llama Sebastián Piñera, que, tras extraerle hasta la última gota de sangre electoral para acceder a la Presidencia, abrazó un programa de centroizquierda, creó ministerios, subsecretarías y superintendencias a destajo, aumentó los impuestos, persiguió a los militares y los condenó ante el mundo y la historia (como un Aylwin cualquiera); declaró a la derecha "cómplice pasiva" de ellos, tras demonizarlos y enviar a sus presos políticos a un penal más severo; financió a funcionarios de su confianza miristas o marxistas, como Patricio Bustos en el Instituto Médico Legal y Lorena Fries en el de DD. HH.; condenó el lucro en la educación superior destruyendo ingentemente el valor de las inversiones privadas hechas en ese sector por nacionales y extranjeros; se abstuvo y abstiene escrupulosamente de mantener el orden público, cediendo ante las presiones ilegales, lo que ha convertido al sur en zona de guerrilla activa y a las ciudades en escenarios de vandalismo; proclamó que la desigualdad en Chile es "intolerable" (slogan de la izquierda), anuló una central eléctrica indispensable para el abastecimiento y su inacción en el tema dejará al país en condiciones precarias de suministro eléctrico futuro; y, en fin, entregará el poder a su sucesora con crecimiento declinante por la caída de las inversiones provocada por sus medidas populistas. ¿Culpable oficial de todo eso? La derecha. ¿Inocente oficial? Sebastián Piñera, que se apresta a crear una fundación (¿futuro partido?) para instar a la Presidencia en 2018, en un país que estará esperablemente angustiado en medio del desconcierto derivado del cumplimiento desde marzo próximo y hasta entonces del programa demo-socialista-comunista de Michelle Bachelet.

La derecha ha muerto, no así todos los derechistas, que sólo están callados. Ser de derecha, naturalmente, significa todo lo opuesto a Sebastián Piñera, es decir, defender la obra del Gobierno Militar, felicitarse (como lo hacían Frei Montalva, Aylwin y el 70% de los chilenos en 1973) de que aquél hubiera derrotado la asonada totalitaria marxista; continuar con su tarea de promover la libertad de elección de los chilenos en los más variados aspectos, consagrando generalizadamente la educación particular, la salud privada, la previsión privada y la desburocratización para favorecer la libertad de emprender y, en fin, en el orden político, mantener la democracia protegida, mediante quórums adecuados, de los atropellos de mayorías ocasionales; y el respeto universal a la moral pública, las buenas costumbres y el orden interno.

Por supuesto, casi nadie se atreve a defender públicamente esos lineamientos y principios y, si hubiere alguien, no tendría espacio ni sería admitido a expresarse en ningún medio de comunicación significativo, ni siquiera en los tenidos por "de derecha". Por consiguiente, para todos los efectos prácticos, la derecha ha muerto. Luego, el contrito Andrade y la cohorte de personalidades DC y de izquierda preocupadas por su deceso tendrán sobrados motivos para seguir derramando lágrimas en su memoria.

Pero en Chile, como ha sucedido en otras partes, la derecha resucitará. Porque su "elan vital", el ideal de la libertad, nunca morirá. Por muchas veces que sus personeros claudiquen y lo transen con negociantes de la política, los ideales prevalecerán. Prevalecerán personas como la mujercita que vende espárragos de sol a sol y que, tras otra dura jornada, se instaló a medianoche en la larguísima fila del pueblo para dar un último adiós al general Pinochet en 2006, último adiós que recién pudo darle a las nueve de la mañana. Ella sigue firme y cada vez que me ve me felicita por defender la obra del más grande estadista chileno del siglo XX. Otras personas también diariamente, y cuando creen que nadie las oye ni ve, me expresan su apoyo por esa misma defensa (aunque nunca falta alguno que, al cruzarse conmigo, me diga "fasho").

Si bien, como queda dicho, la derecha actual está extinta por haber abandonado sus ideales, habrá otra vez quienes los recojan de entre las cenizas y en el futuro los representen, personifiquen y hagan prevalecer, tal como lo hizo la antigua antes y durante el Gobierno Militar, gracias a lo cual Chile ha podido vivir en estas décadas uno de los mejores períodos de su historia.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Bitácora de la Revolución en Curso

En Chile sigue en marcha un proceso revolucionario. Muchos no se han dado cuenta. El tema de la educación es sólo un pretexto para llevar adelante la revolución. Pero es un pretexto tan equivocado como su consigna fundamental: "educación pública gratuita y de calidad", todo lo cual representa una contradicción en los términos.

Pues lo único que parece tener claro el país, casi por unanimidad y expresándose ello como primera medida del gobierno entrante, es que debe vaciar un nuevo y gran chorro de recursos en el peor de los sistemas educacionales con que cuenta, el estatal público y gratuito. Una mayoría está empeñada en castigar y, en lo posible, suprimir los regímenes educacionales que funcionan mejor, que son el particular subvencionado y el particular pagado. Este último enseña tan bien que supera en todas las áreas (Matemáticas, Lectura y Ciencias) al promedio de los países de la OCDE, que son los más desarrollados. Pero este dato casi no se publica: ha aparecido en un solo diario.

A todo esto, los anteriores gobiernos centroizquierdistas y el actual centroderechista (?) por igual observan la misma conducta: vaciar cada vez mayores chorros de dinero en la enseñanza estatal. Hace diez años el aporte fiscal para educación era de 2,1 billones (nótese que son "billones") de pesos. Este año es de 6,6 billones. Se ha más que triplicado. ¿Y qué se ha logrado? Un experto en educación, José Joaquín Brunner, describió el 15 de diciembre en "El Mercurio" el estado de cosas en el sector: "Está a la deriva", "no tiene dirección determinada". Sobre el actual gobierno dice: "Nunca definió objetivos ni prioridades... Sembró expectativas... pero termina con una impronta de improvisación, confundido frente a la complejidad de los problemas, con escaso reconocimiento público y una alta rotación de ministros: cuatro en cuatro años, récord de inestabilidad". Y eso que Sebastián Piñera hizo una reforma tributaria (que, de paso, ha hecho caer el crecimiento) para arrojar otros mil millones de dólares al tonel sin fondo de la enseñanza estatal.

¿Hay una solución de derecha? Por cierto, que los billones vayan, no al tonel sin fondo de la burocracia, sino a las familias menos pudientes, lo que les permitiría financiar la educación de sus hijos en los mejores colegios particulares pagados.

La acentuación de los errores educacionales comenzó en la calle, en 2011. De allí partió una radicalización que empeoró todo. El problema ya dejó de ser educacional: ahora es político, y consiste en una revolución que está en curso. Una de las líderes del movimiento estudiantil, Camila Vallejo, comunista, ha sido elegida diputada con amplia mayoría y ha declarado ("Ercilla, especial Michelle Bachelet"): "Primero, la derecha no puede volver a gobernar nuestro país y, segundo, tampoco puede volver a gobernar un gobierno con la misma lógica de la Concertación". Todo eso ya es pasado y, entonces, hasta la Concertación quedó a la derecha del escenario. En "El Mercurio" de hoy se da cuenta de las elecciones en una universidad que forma profesores, la UMCE: ganaron los comunistas de "Acción Proletaria", seguidos de la lista del MIR, grupo terrorista de extrema izquierda. Otra lista de izquierda menos enajenada, que había triunfado en la elección anterior, resultó ahora desplazada al tercer lugar. Desde las filas de los ganadores han surgido expresiones de elogio a Corea del Norte, aunque es posible que sólo sea "pour épater les bourgeois".

En unos meses más los comunistas estarán en el gobierno. ¿Cómo es para un presidente tener a los comunistas en el gobierno? Si quieren saberlo, vayan al comentario de "Challenger" del 23 de diciembre en el blog inmediatamente anterior a éste, donde hay un enlace con documentos históricos que exponen todas las circunstancias a que se vio sometido un presidente que llevó a los comunistas a su gobierno. Ese texto histórico debería ser parte de los programas de clases de educación cívica en los colegios chilenos.

En Chile sigue su curso un proceso revolucionario de extrema izquierda, como antes he advertido con reiteración en este blog. Su pivote central es el tema de la educación. Y como sucede siempre con los pivotes de las revoluciones extremistas, está siendo enfocado por la sociedad de una manera radicalmente errónea y equivocada, que sólo sirve a los fines de la revolución. Esta la va a impulsar el comunismo, como siempre en la historia y en todas partes, con mayor eficacia una vez que haya sentado sus reales en el gabinete. Para ¿gusto? ¿disgusto? de Michelle Bachelet.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Los Miedos de los Kerenskys

La DC chilena le abrió paso al marxismo al poder en 1970 y ello le valió a su principal exponente de entonces, Eduardo Frei Montalva, ganarse el apodo del "Kerensky Chileno", que le discernió el autor brasileño Fabio Vidigal, al titular así su famoso libro. El democrático régimen DC de 1970 censuró y prohibió distribuir esa obra en Chile, cosa que se tradujo en su masiva venta en un agradecido mercado negro literario, que cosechó a raíz de ello grandes ganancias no tributables. Si había algo fácil de conseguir en las calles o bajo los mesones de entonces era un ejemplar de "Frei, el Kerensky Chileno". Conservo el mío.

Como los animales políticos de este peculiar país se caracterizan por un rasgo que es ajeno al resto de los animales, el de tropezar dos veces con la misma piedra, la DC chilena ha vuelto en 2013 a abrir paso a que llegue el marxismo al poder, con la activa participación de un ex simpatizante suyo que nunca ha perdido su impronta, llamado Sebastián Piñera y que últimamente ha hecho señalados méritos para ser mejor conocido como "Kerensky Chileno II". Y, así, el marxismo está nuevamente ad portas del gobierno y quien se haya molestado en leer su programa de 195 páginas habrá advertido que se propone, por increíble que parezca, reinstaurar en Chile, país felicitado en todas partes por sus logros conseguidos haciendo todo lo contrario que el socialismo, precisamente este último, que está extinto en casi todos los lugares de la Tierra.

Pero entonces resulta que ante ello los propios Kerenskys se han asustado. Ayer sábado en "El Mercurio" su más caracterizado exponente actual, el presidente de la DC, Ignacio Walker, cuyos recientes efluvios izquierdizantes lo habían llevado incluso a suscribir públicamente la idea revolucionaria de la Asamblea Constituyente, nos ha informado que, sin embargo, la "nueva Constitución" consistirá en sólo tres reformas: fin del sistema binominal, derogación del quórum especial de las leyes orgánicas constitucionales (4/7) y término del control preventivo de las leyes por el Tribunal Constitucional. Sería un recetario bastante moderado, si no fuera porque añade después, sin mayor explicación, otra reforma: la supresión del quórum de dos tercios que la Constitución exige para derogar los derechos individuales fundamentales. Pero, tras detallarnos que una mayoría de países democráticos tiene quórum de dos tercios, Walker finaliza su artículo volviendo a decir que la nueva Constitución debe contener sólo tres cambios, y no los cuatro que enumera su artículo. Vaya uno a saber. Se necesitan años de estudio para entender los vaivenes verbales y escritos de la DC.

Sea como fuere, ese artículo es un testimonio del miedo que les está sobreviniendo a los Kerenskys. Completamente justificado, además. Porque, fíjense lo que les ha sucedido en Santiago: han perdido a dos fuertes candidatos a senadores y, en un caso, a una figura emblemática y ex candidata presidencial del partido, Soledad Alvear. Analícese esto teniendo en consideración que ambos cupos los ha ganado RN, partido de derecha que no tenía ningún senador en Santiago, pues ambos eran de la UDI. ¿Qué pasó? Es evidente que hubo un notorio desplazamiento de la votación DC más moderada hacia la derecha más cercana al centro, que es la de RN. Con ello perdió la DC y también perdió la UDI, que vio sobrepasados a sus dos poderosos candidatos, Golborne y Zalaquett, por sus rivales RN sorpresivamente gananciosos gracias al éxodo de los DC moderados, atemorizados ante la perspectiva de una aplanadora izquierdista en el Congreso, en presencia de cuyo riesgo los exponentes de RN les dan más garantías que las figuras tradicionalmente vacilantes de su propio partido.

Los miedos en política son muy determinantes, especialmente de las actitudes de los Kerenskys. Por miedo Frei Montalva exclamaba en 1973 "esto se arregla sólo con fusiles", Aylwin denunciaba la existencia de diez mil irregulares marxistas venidos del extranjero y con armas para dotar a quince regimientos, negándose a calificar de "excesivos" a los militares; y hasta el Cardenal Silva Henríquez aseguraba que, de no haber habido Pronunciamiento, el triunfo de la revolución izquierdista le habría significado la muerte a él mismo. Se lo confesó paladinamente a William Thayer, que lo consigna en sus "Memorias Ajenas" de 2012, todo ello citado en las primeras cien páginas del monumental aporte a la historiografía y la juridicidad chilenas hecho por Adolfo Paul Latorre en su obra "Procesos Sobre Violación de Derechos Humanos", que ningún chileno culto y preocupado de su patria debería dejar de leer, antes que las funas marxistas lo hagan desaparecer de los escaparates de las librerías nacionales.

Yo sólo digo: si los Kerenskys ya están asustados, fácil es imaginarse cómo lo estaremos todos los situados a la derecha de ellos.

viernes, 20 de diciembre de 2013

El Próximo Desfallecimiento de la Derecha

La derecha está muerta, qué duda cabe. Lo dicen todos. Lo dice ella misma. Pero es un cadáver que tiene la facultad de hablar, aunque en voz inaudible (por ejemplo, en este blog). Y este singular cadáver también tiene otra facultad notable: la de seguirse desmayando, pese a estar muerto.

Ahora la extinta anuncia su próximo desvanecimiento, que tendrá lugar cuando la izquierda, hoy por hoy dueña del país (con una sola excepción, las cinco comunas del "barrio alto", que votan en más del 70% por la difunta) nombre como ministro de la Corte Suprema al principal adalid y precursor de las ilegalidades, inconstitucionalidades y arbitrariedades cometidas por el poder judicial contra los presos políticos militares, Carlos Cerda.

Un monumental y espléndido libro de 637 páginas, del abogado Adolfo Paúl Latorre, titulado "Procesos Sobre Violación de Derechos Humanos: inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades", da cuenta del mayor escándalo judicial de nuestro tiempo, constituido por los atropellos de los jueces de izquierda al debido proceso con tal de meter presos a los militares que frustraron la asonada totalitaria de 1970-73. En "El Mercurio" han aparecido cartas de abogados elogiando ese libro y hasta su subdirector, Francisco José Folch, le dedicó un comentario, sugestivamente titulado "El Libro Destinado a No Ser Conocido", pues Chile se ha convertido en un país en que, oficialmente, la basura debe ser barrida debajo de la alfombra. El resto es silencio y, se espera, "tras la última paletada, nadie dijo nada... nadie dijo nada...", pues éste debe ser, de manera oficial y pública, el país políticamente correcto donde más se perdona a todos los terroristas y se mete presos a todos los militares que impidieron convertirlo en otra Cuba.

Bajo el Gobierno Militar, Carlos Cerda ya contravenía las leyes en perjuicio de los militares procesados. Hasta resistía el cumplimiento de órdenes emanadas de la Corte Suprema. Cuando era inminente que esto le significaría quedar en lista 4 y ser marginado de la judicatura, sus influencias se movilizaron para salvarlo. Un connotado ministro de derecha influyó para que permaneciera. Posteriormente la izquierda se hizo del poder y dominó sin contrapeso la judicatura, excluyendo a magistrados rebeldes que aplicaban las leyes, como la ministra Raquel Camposano, unánimemente considerada una gran jueza, "una jueza ciento por ciento... nadie la va a influir ni acobardar", escribía de ella la periodista Raquel Correa. Por supuesto, con esos antecedentes la izquierda no podía permitir que llegara a la Suprema.

Ella, justamente ("La Segunda", 8 de diciembre), dice que pese a ser amiga de Carlos Cerda, considera que no debería ser nombrado, porque él estima que la ley no debe acatarse si contraría su propio parecer. Esto ha sentado doctrina en Chile y los jueces de izquierda hacen lo que se les ocurre. Se ríen de las leyes y de los propios hechos. Veamos un caso que relata la propia ex ministra Camposano, sobre un proceso a un militar: "Yo estuve en la defensa de uno de ellos, después de leer todos los antecedentes y convencerme de que no había tenido participación. Son varias las cosas que le imputan. Bueno, en una dictan sentencia. Yo leo el fallo, lo requeteleo y no hay una sola prueba, porque a él lo condenan por haber dado orden de matar a alguien. No hay una sola prueba de que dio la orden. Y lo acreditan porque fulano dice 'ah, sí, yo supe que estuvo aquí'. Ninguno lo vio; supo, le contaron. Nadie dice que él dio la orden, nadie lo oyó dar la orden. Pero lo condenan".

En cambio la nueva justicia garantista deja libres a los terroristas aunque se hayan reunido miles de pruebas en su contra. Y todos seguirían libres si a un par de ellos no los hubieran pillado colocando bombas en España.

Y entonces la derecha va a premiar ese estado de cosas que ha consagrado la izquierda en el Poder Judicial y les va a dar un voto más a los perseguidores de los soldados que salvaron a Chile. Porque he leído en "El Mercurio" de hoy que los senadores Carlos Larraín (of all people), Alberto Espina y Lily Pérez se aprestan a votar a favor de que se nombre a Carlos Cerda, el precursor e inspirador de la mayor vergüenza judicial de nuestro tiempo. "Hizo méritos" apresando a la familia Pinochet en el caso Riggs, familia que quedó finalmente libre de cargos. Hizo apresar a Lucía Pinochet por delito tributario. Al respecto dice la ex ministra Camposano: "...procesa a Lucía Pinochet por un delito tributario, pasando a llevar el Código Tributario, que dice que esos juicios se pueden comenzar solamente por la acción que Impuestos Internos entable. Un juez por sí solo, un particular, no puede. Y Carlos, muy tranquilamente, lo entabló contra Lucía Pinochet". Esta última quedó finalmente absuelta, como toda su familia.

Memorable fue la escena en que Cerda va a interrogar al ex Presidente, ya anciano y disminuido por la enfermedad, y comienza preguntándole, revestido de toda la majestad, seriedad e imparcialidad de la Justicia: "Ahora cuénteme sus diabluritas".

Entonces ahora la derecha se apresta a premiar sus desvaríos con el máximo galardón judicial, en medio del aplauso marxista. ¿Qué importa este nuevo desfallecimiento político y moral, si las denuncias están sólo en un blog de mala muerte, se vocean en un club de viejos oficiales en retiro y sólo se registran para la historia en un libro "destinado a no ser conocido"?

Derecha de los mil renuncios, si te moriste, te lo tenías merecido. Y si, después de muerta, te vas a seguir desmayando y haciéndole tanto daño a la moral social, entonces mereces volver a morirte otra vez y para siempre.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuitas de la Gente que No Escupe a Nadie

Una niña bastante bien formada, pero mal informada, empujó al presidente, le dijo "sinvergüenza" y lo escupió, creyéndolo de derecha, cuando fue a rendir postrer homenaje a un caracterizado sacerdote de izquierda hace poco fallecido. Y cuando este domingo fue a votar Pablo Longueira, que sí es de derecha, también recibió insultos y salivazos, al igual que el coronel Labbé, el año pasado, cuando acudió a sufragar en Providencia. Su rival de izquierda de entonces, y triunfadora, no tuvo problema alguno para sufragar, por supuesto. Es que la izquierda siempre ha sido violenta, no obstante lo cual también siempre termina presentándose como "víctima". En fin, el domingo Michelle Bachelet votó en medio de los "vivas" de sus partidarios, en cambio Evelyn Matthei debió soportar insultos y contramanifestaciones izquierdistas al hacerlo.

El actual presidente izquierdista de la Corte Suprema, Milton Juica, se negó en 2010 a ir a presentar su saludo protocolar al presidente electo de entonces, por considerarlo de derecha (revelando estar tan mal informado como la niña bien formada). En cambio, el presidente actual de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros, que se ha caracterizado por aplicar las leyes en los procesos de derechos humanos y, por tanto, es sindicado como "de derecha", no ha tenido inconveniente en ir a saludar protocolarmente a la presidenta electa socialista.

Izquierda violenta y derecha civilizada. Es una impronta chilena y tal vez mundial.

Ahora se da el caso de que la izquierda amenaza bloquear el nombramiento del ministro Aránguiz a la Corte Suprema. Es que éste se ha mostrado muy independiente y, como él mismo dice, "políticamente incorrecto", porque aplica las leyes, lo cual en nuestro país parece ser un obstáculo para el ascenso de los jueces. Los parlamentarios de la Nueva Mayoría quieren imponer, en vez de él, a un ministro de izquierda, Carlos Cerda, que justamente se ha caracterizado por no aplicar ciertas leyes, en particular las que eximen de responsabilidad a militares. Y quien, en el caso Riggs, sometió a proceso a toda la familia Pinochet por delito tributario, siendo que no podía hacerlo porque esos juicios sólo se pueden comenzar por acción de Impuestos Internos, que no había sido entablada. Por añadidura, toda la familia Pinochet ha terminado absuelta en la causa, pues no había cometido delito alguno.

Ha trascendido que Cerda resultará finalmente ascendido a la Suprema con el apoyo de senadores de la Nueva Mayoría y RN. Siempre en este último partido hay gente que se está yendo para el otro lado. Y a veces constituye mayoría en él, como cuando levantaron la candidatura de Sebastián Piñera, próximo a completar ya su mandato como V Presidente de la Concertación.

La ex ministra de Corte Raquel Camposano, actualmente retirada y que, en su momento y por méritos, debió haber sido designada ministra de la Corte Suprema, dice que Cerda, siendo amigo de ella, no debería ser nombrado, por su trayectoria de negarse a aplicar las leyes ("La Segunda", 8 de diciembre). Precisamente la ministra Camposano fue vetada de manera injusta, bajo el gobierno de Frei Ruiz-Tagle, por su apego a las leyes y por haber sometido a proceso al director de Investigaciones y al jefe de la Oficina de Inteligencia, a raíz de la fuga de responsables del asesinato del senador Jaime Guzmán.

Hay una larga trayectoria de presiones izquierdistas y debilidades derechistas en los nombramientos de la Corte Suprema. Hubo un "acuerdo de caballeros" años atrás para nombrar al izquierdista Brito y al "derechista" (sólo porque respetaba las leyes) Pfeiffer. La derecha aportó sus votos y se designó a Brito, pero después los "caballeros" de la Concertación desconocieron el pacto y vetaron a Pfeiffer, que sigue figurando en las quinas, pero cuyo apego a las leyes le veda toda posibilidad.

Algo parecido sucedió cuando en 2004 se aprobó una ley en favor de los terroristas de izquierda (por hechos posteriores a 1990, pues todos los responsables de atentados anteriores fueron indultados por Aylwin o amnistiados). Entonces otro "pacto de caballeros" contemplaba iguales beneficios para los presos políticos militares. Pero de nuevo hubo pactantes de la Concertación que incumplieron su palabra y este segundo proyecto fue rechazado por dos votos, de modo que esos presos políticos siguieron entre rejas. Incluso otro "¿caballero?" que todos conocemos (y que les había prometido preocuparse de su debido proceso e hizo todo lo contrario) los trasladó de penal para agravarles las condiciones de encarcelamiento. Acreditó así otra afinidad suya con la izquierda.

Y todavía otra "caballerosidad no escrita" también ha terminado beneficiando sólo a la izquierda. Es la que establece que el ministro más antiguo pasa a presidir la Corte Suprema. Pero cuando le llegó el turno a Osvaldo Faúndez, ministro que había votado en contra del desafuero y procesamiento de Pinochet, tras decir que había examinado hoja a hoja todo el proceso sin encontrar una sola evidencia contra el ex presidente y senador, no resultó elegido, sino que lo fue otro menos antiguo. El caso se repitió cuando le debería haber correspondido a Orlando Álvarez, recientemente fallecido. Era el más antiguo pero "de derecha" (porque respetaba las leyes), y tampoco fue elegido. Sí lo fue un izquierdista más nuevo.

Izquierda agresiva y derecha débil. ¿Alguien puede dudar del destino que le está deparado al "exitoso modelo chileno"?