miércoles, 14 de noviembre de 2012

Muerte del Sentido Común

Una noticia secundaria en la prensa no ha merecido mayores comentarios. En la parte de abajo de las páginas de crónica se informa que el Estado, la Fiscalía Sur, la asociación gremial "Hoteles de Chile" y la parroquia Inmaculada Concepción deberán pagar 520 millones de pesos (más de un millón de dólares) a quienes fueron imputados por la colocación de numerosas bombas terroristas en la capital, en los últimos años, todos los cuales (salvo el único al que le estalló la bomba entre las manos) fueron liberados de todo cargo por la justicia.

Los hoteles y la parroquia se hicieron parte en la causa por los bombazos por una razón muy sencilla: en los establecimientos de los unos y de la otra estallaron artefactos terroristas. Entonces las respectivas instituciones hicieron lo que es legal, natural y obvio: lo denunciaron a la Fiscalía y se hicieron parte como querellantes. ¿Qué otra cosa pueden hacer las víctimas de los delitos? Está en el interés social que obren de esa manera, porque cooperan con la persecución de actos que provocan temor en la ciudadanía y ponen en peligro la integridad y la vida de las personas, y así ayudan a disuadir a sus autores de cometerlos. Y además, como es obvio, el Estado debe actuar a través de sus fiscales en las mismas causas. La Fiscalía Sur no podía hacer otra cosa que la que hizo. Es su misión.

Bueno, sabemos que las más de seis mil pruebas presentadas por ella fueron desechadas por los jueces de la nueva justicia penal, salvo en el señalado caso del terrorista al cual le estalló la bomba entre las manos. Pero a éste la misma justicia lo absolvió del cargo de autor de delito terrorista, porque sostuvo que no se acreditó que instalar y hacer explotar bombas provoque temor en la población. ¿No significa eso ya no sólo una burla de la legalidad, sino del propio sentido común? Por añadidura, a ese único terrorista procesado no lo condenó como tal, sino como autor de otras conductas de escasa penalidad.

¿Y no choca aún más con el sentido común que las víctimas de los delitos sean sancionadas por acudir a la justicia y que los únicos hechores sindicados queden libres y terminen recibiendo un sustantivo pago? Porque es un hecho que los ciento veinte bombazos registrados ya no tienen autor conocido, según "la verdad judicial" consagrada por los tribunales. Las pruebas aportadas por la Fiscalía fueron desechadas y, como nadie aporta otras, no hay siquiera posibles imputados. Esto significa que, judicialmente, los ciento veinte bombazos no tuvieron un hechor.

En fin, atenta también contra el sentido común que el Estado, que hizo lo posible por hallar a los implicados en los delitos y reunió esos miles de pruebas en su contra, sea también sancionado con esa alta pena pecuniaria. ¿Qué debería haber hecho el Estado? ¿Decirles a las víctimas que no podía hacer nada, para librarse de la sanción?

Hacia allá vamos. Éste se ha convertido en un país en que los delincuentes gozan de todas las garantías y quienes actúan contra ellos terminan siendo no sólo víctimas de aquéllos sino también víctimas de la justicia.

Junto con la muerte lenta de la legalidad se registra, entonces, la muerte mucho más acelerada del sentido común.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Más Rico se Hace Todavía Más Rico

El más rico de Chile es, por supuesto, el Estado. Los gobernantes socialistas son, por definición, los que hacen todavía más rico al Estado. Y todos sabemos por qué: porque los socialistas viven del Estado. Aunque ellos dicen que "no quieren que les den, sino que los pongan donde 'haiga'", como ya hace setenta años imploraba un estatista de nota al cual su gobierno de izquierda todavía no le daba nada.

El actual gobernante, cuyo sesgo socialista es indisimulable, como el de sus predecesores, aumentará en el presupuesto la relación gasto público/PIB, es decir, hará más grande al Estado. Y para hacerlo ha aumentado los impuestos a las empresas. Varias de ellas ya han anunciado la reducción de sus ganancias este año, porque les subió la tasa del impuesto sobre las mismas: Empresas Copec acusará un impacto contable negativo de 168 millones de dólares, CMPC uno de 58 millones de dólares, CCU se apresta a anotar un cargo de 12 millones de dólares.

Son dólares que pasarán de manos privadas a manos estatales. En manos privadas tienen que invertirse bien, porque los privados se preocupan de su plata y antes de firmar cualquier contrato se aseguran de no estar pagando demás. Los funcionarios estatales, en cambio, no se preocupan mayormente. El subsecretario Ubilla firmó un contrato de compra de fibroscopios y densímetros que implicaba pagar un 400% de recargo sobre su precio normal, porque lo hizo mecánicamente, ya que no era su plata. Yo creo que es un hombre honrado, pero hasta los hombres honrados se preocupan menos cuando manejan plata ajena (sobre todo si no es de nadie, como en el caso de la del Estado), que si hubieran estado comprando densímetros y fibroscopios para sí mismos. Pues en este caso, por supuesto, habrían cotizado antes y no pagado cinco veces su valor de mercado. Ése es el problema del gasto público, de los impuestos y del "estado de bienestar"; y por eso éste termina en gran malestar, como en Europa.

Los mayores impuestos sobre las empresas irán a educación estatal. ¿Saben ustedes cuánto ha aumentado el gasto estatal en educación entre 1990 y lo que se propone en el presupuesto para 2013? Diez veces, en términos reales, como señala la última revista de "Libertad y Desarrollo". En 2013 alcanzará a casi seis billones de pesos. Es decir, si no hubiera Ministerio de Educación, el gobierno le podría entregar a las familias de los dos millones de estudiantes más pobres del país (es decir, a casi todas) tres millones de pesos al año, lo que equivale a la colegiatura de los colegios más "high" de la "cota mil", que acaparan los altos puntajes de la PSU. Y las respectivas familias, por supuesto, llevarían a sus hijos a colegios como ésos, pues los mismos se multiplicarían, atendida la gran demanda y el pago asegurado con los "vouchers" de tres millones por alumno que daría el Estado.

Y entonces la educación chilena daría un salto gigantesco, pues la enseñanza particular cara de Chile es de un nivel tan alto como la mejor de los países desarrollados.

Pero no, el socialismo ha conseguido que este año se dé otro gran salto hacia atrás, consistente en quitarles más dinero a las empresas, que lo emplearían en invertir y ampliar sus negocios, creando más empleo y bienestar, para dárselos a los funcionarios de Educación, que tienen sus propios equivalentes de compras de los densímetros y fibroscopios a cinco veces su precio de mercado. Y la educación pública seguirá igual, pero saldrán a desfilar los comunistas y socialistas para que todavía les den más.

La educación pública cuesta diez veces más al Estado que en 1990 y no ha dado ni siquiera un pequeño salto en calidad en casi un cuarto de siglo. Porque es socialista. Porque ha sido una manera de que el más rico y menos productivo de todos, el Estado, se enriquezca todavía más. Riqueza que ha ido a los bolsillos de los que viven de él, por supuesto.

Por eso un comentarista de este blog, Ciro Cárdenas, ha escrito una excelente entrada en su propio blog, que se ha distribuido por las redes sociales. Allí ha hecho el pronóstico acerca del futuro que espera a Sebastián Piñera como gobernante: el "oblivion", el olvido. Pasó por aquí prometiendo mejorarlo todo y se limitó a hacer más de lo mismo, cuando no empeorando visiblemente algunas cosas, como el estado de ilegalidad de los juicios contra los presos políticos uniformados, que él (a la hora de conseguir los votos de la familia militar) se comprometió a remediar. En realidad, lo ha empeorado.

Merecido "oblivion", además, porque ha hecho el gran daño de que casi todos hayan terminado por creer (sin fundamento y debido a su gobierno), que las ideas de derecha no tenían nada que ofrecer.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Si Daba lo Mismo...

A dos semanas de la elección municipal me viene por fin a "caer la chaucha", expresión que los más jóvenes van a tener que pedirles a los mayores que les expliquen. He leído con pasable calma los diarios de hoy y ayer, como asimismo a variados opinólogos, y he encontrado finalmente a "la madre del cordero": la mayoría de la gente no fue a votar porque le daba lo mismo.

¿Qué diferencia hay entre el gobierno de la Alianza y el de la Concertación? Yo he afirmado decenas de veces en este blog que el actual es "el V Gobierno de la Concertación", y parece que ni yo mismo me lo creía, porque hasta hoy no caigo en que la gente no fue a votar porque sólo se le ofrecía elegir entre un gobierno de la Concertación y otro gobierno de la Concertación.

Un nuevo columnista de "El Mercurio", llamado Sergio Urzúa, hace hoy un excelente análisis económico del "costo de oportunidad" de ir a votar. Costo de oportunidad llaman los economistas a lo que vale una cosa que uno debe dejar de hacer para poder hacer otra. Por ejemplo, para mí el costo de oportunidad de este artículo es no poder hacer una prolongada y grata meditación trascendental oyendo el ruido del mar. Bueno, Urzúa cita los diversos costos de oportunidad de las personas con que estuvo el domingo 28, y en particular el que él mismo pagó al pasar frente a un televisor donde daban el clásico Boca-River, y seguir de largo para dirigirse a votar. También citó a un taxista que le explicó lo que dejaba de ganar en su auto por tener que ir a cumplir su deber (moral) cívico.

Si usted tiene que pagar un costo por hacer algo, y resulta que lo que usted haga da lo mismo, porque la Alianza y la Concertación son casi la misma cosa, es obvio que usted no tiene siquiera el deber moral de ir a votar, porque ni aunque su voto decidiera la elección va a cambiar nada. Piñera ha sido igual de estatista que la Bachelet, o tal vez más, porque aumentó los impuestos más que ella. Si ninguno de los gobiernos de la Concertación hizo nada ante la persecución ilegal de los jueces de izquierda contra los militares presos políticos, la Alianza ha sido peor con ellos, porque el Ministerio del Interior apela para que les suban las penas que ilegalmente les imponen los jueces, cosa que antes no hacía. Si la verdad histórica ha sido desfigurada por el Museo de la Memoria, el Instituto de Derechos Humanos de la Lorena Fries (que además se ha gastado cinco millones de pesos en llamados teléfónicos desde el extranjero en estos días), lo mismo que en el régimen anterior, bueno, todo eso ha seguido exactamente igual bajo este gobierno de la Alianza.

Si antes usted pensaba que los comunistas hacían lo que se les ocurría y no había autoridad, ahora siguen haciendo lo mismo, tanto que Camilo Ballesteros dice que en las manos de ellos está "la gobrnabilidad del país". Y la verdad es que lo está, porque la violencia callejera y rural impune torna ingobernable un país.

A un ministro que pretendió algo realmente innovador, como lo fue Juan Andrés Fontaine con su "Agenda de Impulso Competitivo", lo cambiaron. Manifestación clara de que este gobierno no quería "hacer la diferencia".

Al fin de cuentas, entonces, tenemos un régimen en que la alternancia "da lo mismo". El nuevo titular de Interior, Andrés Chadwick, dice que Piñera no es un pato cojo, pero en "El Mercurio" de hoy afirma que, en los planes de nueva conducción política que él tiene para el Ministerio, el mismo Piñera "también quiere jugar un rol". Esa frase lo dice todo.

En fin, la explicación para el 60 por ciento de abstención está clara. El ciudadano chileno piensa que uno u otro gobierno, ya fuere central o comunal, da lo mismo. Entonces, ¿para qué pagar el costo alternativo, generalmente bastante alto en un día festivo, de ir a votar?

viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Por Qué se Repite la Historia?

Se repite siempre por la misma razón: porque no aprendemos de ella. Ha comenzado la carrera presidencial y la Concertación no tiene candidato(a) que marque significativamente en las encuestas. La que podría serlo y va a la cabeza en los sondeos no se pronuncia acerca de si se presentará o no. Todos creemos que sí, yo incluido, pero como nos hemos equivocado muchas veces en nuestros pronósticos, tenemos dudas.

Pero hay cosas que la historia nos enseña. La primera es que los bandos en pugna están en condiciones de influir en contra del éxito del adversario. En 2005 Michelle Bachelet ganó la primera vuelta y dijo lo siguiente en la televisión, estando yo al frente de la pantalla, grabando en mi disco duro: "Muchos partidarios míos me han dicho que votaron por Piñera en primera vuelta para impedir que Lavín pasara a la segunda". Y, efectivamente, Piñera superó por estrechísimo margen a Lavín. Todas las encuestas señalaban que Lavín aventajaba a Piñera. Pero reflejan las preferencias de la gente y no pueden predecir el "cambio de bando" de votantes por razones estratégicas. Pues entonces ¿qué le convenía más a Bachelet? Enfrentar a Piñera y no a Lavín en segunda vuelta. Lavín ya le había dado dura pelea a Lagos cuatro años antes. Y Lagos había sido un candidato más potente que Bachelet. Luego, Lavín podía representar un riesgo serio para ella en segunda vuelta. Entonces, los partidarios de ella votaron "estratégicamente" por Piñera en primera e impidieron que Lavín pasara.

Ahora, a días de comenzada la campaña presidencial, la historia se repite. La Concertación ha descubierto variados atributos en Allamand y se los seguirá hallando. Escalona, Andrade, Walker lo elogian públicamente. ¿Por qué? Porque las encuestas muestran invariablemente que Golborne se acerca bastante a Bachelet, en un hipotético escenario de segunda vuelta. Y si hubiera primarias abiertas en la Alianza, los concertacionistas irían en masa a votar por Allamand, porque lo prefieren a él como adversario. La gente de izquierda, especialmente, hace bien estas cosas, porque es más motivada y disciplinada. Recuérdese el traslado en masa a votar "contra Labbé" en Providencia, que quedó en evidencia al comparar los resultados de las "mesas nuevas" del Campus Oriente con las antiguas del Liceo Lastarria, por ejemplo, las primeras dándole gran ventaja a Josefa y las segundas favoreciendo a Labbé.

En 2009 la candidatura Piñera miraba con muchas simpatías la exigencia de primarias que le formulaba José Antonio Gómez a Eduardo Frei. Hubo primarias y este último las ganó, pero las mismas perjudicaron su campaña. Por algo Camilo Escalona le dijo a quien las exigía, Gómez, algo así como "estás destruyendo la Concertación, apreciado amigo"(no fueron los términos exactos).

Las primarias en la Alianza, si son abiertas, serán, pues, más estrechas que las de la Concertación y estarán mucho más expuestas a "intervención estratégica del adversario", porque la gente de izquierda es más motivada y disciplinada a la hora de votar que la de derecha. Lo vimos el 28 de octubre. Y en la campaña que se inicia el candidato Allamand podrá tener dificultades para conseguir apoyo hasta dentro de su propio partido, RN, como lo indican la inclinación de grupos juveniles y de la diputada Rubilar por Golborne, y la declaración de un parlamentario muy representativo, como el senador Alberto Espina, en el sentido de que no tiene resuelto el apoyo al candidato de su partido; pero sí podrá contar con el concurso de la Concertación para mejorar lo que ninguna encuesta le asegura: la posibilidad de competir con Golborne.

Todo esto es historia repetida... y antigua. Los que tengan edad suficiente recordarán lo que la Unidad Popular hizo en 1970 para "inflar" la postulación de Radomiro Tomic, a fin de evitar el triunfo de Alessandri, cosa que consiguió.

Y así, la historia se repite. Porque no aprendemos de ella.



miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Política Puede Ser Muy Inquietante

La política es el menester que desempeñan los políticos, según definió alguien, después de no mucho cavilar. Ellos dicen que trabajan para su país, pero, como todos los seres humanos, están más interesados en sí mismos que en su país, según lo revelaron Gary Becker y James Buchanan, gracias a lo cual recibieron sendos Premios Nobeles.

El cambio ministerial del lunes fue una típica "movida política", con algunos aspectos desastrosos, como sucede con casi todas las de ese carácter. Porque sacar a Rodrigo Hinzpeter del Ministerio del Interior al día siguiente de una devastadora crítica en su contra del leído columnista Carlos Peña, que lo declaró "ministro inexistente", de lo cual el aludido se defendió con una extensa carta al diario en que procuró probar que sí existía, es lo último que a uno se le habría ocurrido hacer, por lealtad mínima hacia Hinzpeter. Claro, si hubiera existido un curso sobre "lealtades mínimas", es probable que nuestro actual Presidente lo hubiera reprobado. Así es que sacó sin más a Hinzpeter, junto con dejar en libertad de acción a los ministros candidatos presidenciales y a la de Bienes Nacionales, Catalina Parot, la única entre todos que se arriesgará a postular al Parlamento tras la fúnebre advertencia que el país formuló a su "sector" el 28/O.

La premura del cambio obedeció al protocolo, en el sentido que al término le da la Cancillería. Es que mañana debe haber un gabinete en forma para reunirse en Argentina con su par de allá. Será una ceremonia trascendental, que todos recordarán durante un día, pero que exigía un ministerio consolidado. Si éste hubiera sido desmantelado al día siguiente hasta habría parecido una burla hacia Argentina. No, había que hacer los cambios el lunes, "malgré" Hinzpeter.

Como consecuencia, "Partió la Campaña", según tituló ayer "La Segunda", y un escalofrío debe haber recorrido las espaldas de Escalona y Andrade, que si bien se sienten con "el gobierno en el bolsillo", sólo tienen una "no-candidata" que hace más de dos años se fue del país, que no dice ni hace nada que tenga sentido electoral y cuyo único atributo es el de encabezar ampliamente todas las encuestas. Pues como gobernante no puede haber sido buena, si no su candidato y heredero natural no habría resultado ampliamente derrotado en las urnas. Y el escalofrío de ambos socialistas lo acentúa el hecho de que el adversario que más se le acerca a ella en las encuestas ya obtuvo el apoyo unánime del partido más grande del país en número de diputados, alcaldes y concejales, que desde ayer trabajan a una por él, quien ayer mismo se vino al centro en metro y le puede haber restado a ella varios votos entre los pasajeros y pasajeras del mismo carro. Si él va a seguir haciendo cosas como ésa todos los días a lo largo del país, mientras ella continúa ausente, silente e indecisa, hasta puede perder su único atributo actual, el de encabezar las encuestas.

Escalona y Andrade deben estar buscando, pues, argumentos para tranquilizarse. "Mira, deben decirse, hay uno que aparece en todas partes todos los días y tiene el doble de rechazo que de aprobación. Tal vez lo mejor para ella sea que siga como está... lejos, callada y misteriosa".

¿Qué hacer? La política, deben pensar ambos, es un menester bien rentado y brinda un nivel de figuración agradable, pero a veces puede tornarse muy incierta e inquietante.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Todas las Anteriores

La Alianza perdió la elección del 28 porque: 1) La abstención fue más alta en las comunas donde ella ganaba antes (63% vs. 50%). 2) Porque también fue más alta donde había ganado en 2008 por amplio margen (4% más), de modo que su gente pensó que no era necesario su voto; y por eso ahora perdió. En Valparaíso, donde la elección se sabía estrecha, la Alianza ganó. 3) Porque las izquierdas estuvieron más motivadas para votar contra candidatos que fueron próximos al Gobierno Militar ("el odio es más fuerte") que la derecha a apoyarlos. 4) Porque el gobierno actual no interpreta a muchos votantes de derecha y por eso no fueron a votar por sus candidatos. 5) Porque es más cómodo quedarse en la casa o dedicarse a un deporte o pasatiempo que ir a votar y los chilenos somos cómodos. 6) Porque en las comunas con más habitantes, que era donde triunfaba la Alianza, la abstención fue mucho mayor (20 puntos) que en otras con menos habitantes, de modo que la oposición triunfó en aquéllas.

Las afirmaciones precedentes que se prueban con cifras se fundan en las que dio el economista Eduardo Engel en "La Tercera" del sábado 3, p. R-23.

Soy partidario del voto voluntario porque respeta la libertad personal de los chilenos. Convierte el sufragio en un deber moral. Y resulta que los chilenos cumplimos mal con los deberes morales (incluso con los legales). Por ejemplo, yo transito todos los días por autopistas urbanas donde no hay controles de velocidad. Respetarlos constituye, pues, otro deber moral. Un porcentaje de automovilistas parecido a la abstención no respeta los límites de velocidad. Es habitual que en calles de mucho tránsito las personas pongan señalizadores de emergencia y dejen el auto en doble fila para ir a hacer alguna diligencia o para esperar a otra persona, formando un gran taco. No les importa gravar al resto. Y para qué decir cuánto es el incumplimiento cuando se trata de respetar la propiedad o derechos de los demás. "El que pestañea, pierde". Hace un par de décadas una gran tienda norteamericana, J. C. Penney, se instaló en el mall Alto Las Condes, pero no mucho tiempo después resolvió abandonar el país, declarando cándidamente que no sabía cómo manejar el problema de los hurtos, pues carecía del "expertise" para ello que tenían sus similares chilenas.

Por otra parte, si el elector tiene rabia, va a votar contra alguien. Si no la siente, muchas veces no va. En las filas de personas que se cambiaron a Providencia abundaron los y las entrevistados por la TV que declaraban querer votar "contra Labbé". Lo vi y lo oí. Es que fue la única autoridad del país que quiso hacer respetar la ley, cuando se tomaron los colegios. Y fue leal con el Gobierno Militar y con sus camaradas presos políticos. ¿Cómo no les iba a dar rabia? Hoy leí en un diario que un reposado comentarista achacaba la derrota de Labbé precisamente a esos que llamaba "errores" suyos. Cuando velar por que se respete la ley y mantener una sola línea es constitutivo de "errores", estamos mal.

¿Cómo mejorar? Comunicándole y haciéndole saber a la gente que la abstención es grave para las ideas que la representan y llevando candidatos a la Presidencia y al Parlamento que interpreten a quienes se abstuvieron por no sentirse representados. Si no se logran ambas cosas, en futuras elecciones se volverá a perder "por todas las razones anteriores".

sábado, 3 de noviembre de 2012

Piñera Triunfador

He leído todos los análisis electorales y comprobado que coinciden, palabras más, palabras menos, en una cosa: el país ha virado a la izquierda. Y todos hablan de una derrota del Presidente Sebastián Piñera. ¡Pero esto no ha sido así!. El giro a la izquierda lo inició él. ¿Cómo va a haber sido derrotado, si el electorado lo siguió en eso?

Digamos, antes de avanzar, que la Concertación se halla tan segura de lo mismo que en su seno debate si el futuro gobierno, que ya siente en el bolsillo, deberá ser más o menos izquierdista; si deberá ir hasta donde dicen Pancho Vidal, Quintana y Teillier o sólo hasta donde sugieren Escalona, Velasco o Walker.

En realidad, este giro a la izquierda comenzó aun antes de que fuera elegido Sebastián Piñera. Como lo dijo su jefe de campaña, Rodrigo Hinzpeter, en una entrevista a "Qué Pasa" de 2010: para ganar "había que abrazar las banderas de la Concertación". Y lo hicieron. Y ganaron. Y después gobernaron igual que la Concertación. Hasta hacía poco sólo les faltaban, para igualarla, los sobreprecios, pero a última hora cumplieron también con ese requisito para ser considerados como el "V Gobierno de la Concertación".

Pues Sebastián Piñera comenzó su gobierno, en 2010, aumentando impuestos, yendo más a la izquierda que su antecesora. Y, en particular, aumentó el que más complace a los comunistas, el royalty, que inicialmente fue aspiración sólo de ellos, interpretada aisladamente por Jorge Lavandero, en su momento, lo cual le valió el status de pre-candidato presidencial del PC. Tal candidatura no se pudo concretar debido a problemas judiciales sobrevinientes.

Siguió Piñera en la onda estatista, creando nuevos ministerios, subsecretarías y superintendencias. Él había dicho en una entrevista, siendo todavía precandidato, que era partidario de "un Estado fuerte, que norme, regule, controle, supervise". Y lo ha hecho hacer todo eso, cada vez más.

Por eso mismo, cuando sobrevino la revolución estudiantil desatada por el comunismo, sintonizó en la misma onda izquierdista de sus líderes, la consideró "grande, noble, hermosa" y convino en que la solución era dotar de más recursos al gran monstruo burocrático que asfixia a la enseñanza chilena, el Ministerio de Educación. Al mismo tiempo, se iniciaba la persecución contra las universidades que hubieran generado ganancias para sus dueños y se volvía a aumentar los impuestos, haciendo permanente el alza de 2010 a las empresas, que había tenido carácter transitorio.

En materia de derechos humanos Sebastián Piñera ha ido también más a la izquierda que los gobiernos de la Concertación, pues su Ministro del Interior ha multiplicado por cuatro el número de querellas contra unformados (r) previamente existentes, por hechos de hace más de treinta años; ha exonerado, a través de su Ministro de Defensa, Allamand, a oficiales (r) asesores que hubieran sido destinados en el pasado remoto a la DINA o la CNI (incluido un general (r) que no estuvo en la una ni en la otra, pero es yerno de un ex director de la primera).

También su Ministerio del Interior ha apelado, pero para agravar las penas, sentencias en que la condena a uniformados (r) había sido remitida por los jueces sentenciadores, es decir, se cumplía en libertad, para transformarla en otra de cinco años y un día de presidio efectivo, que ya han debido entrar a cumplir, cosa que seguramente han hecho recordando la ovación que dispensaron al candidato Piñera cuando les prometió velar por el debido proceso y por que se aplicara en su favor la prescripción.

En fin, ha mantenido como funcionario de su confianza al Director del Instituto Médico Legal, un confeso militante del MIR, que ha prodigado inverosímiles autopsias a cadáveres inhumados hace más de treinta años, lo cual ha servido para acusar de torturas a uniformados (r). Pero el mismo Instituto no pudo precisar la causa de muerte de un niño sólo horas después de haberse extraviado hace poco en Laguna Verde.

Y, últimamente, el giro a la izquierda de Piñera se ha manifestado en la decisión de que las nuevas cárceles no serán concesionadas, sino gestionadas por el Estado; y de que los créditos a los estudiantes, que antes administraban los bancos, pasarán a ser manejados también por el Estado.

Así, pues, Sebastián Piñera y la Concertación han triunfado el 28: unidos hicieron virar al país hacia la izquierda, y el electorado los apoyó para ello. Las consecuencias las han sufrido, naturalmente, los partidos de derecha. Por eso estos últimos, no así el Presidente, han sido los únicos verdaderos y grandes derrotados en esta elección.