jueves, 20 de junio de 2019

La Novia en la Noche de Bodas le Confesó: "Soy Hombre"

Él era "feo, católico y sentimental", como el Marqués de Bradomín, y se había encontrado la novia más maravillosa: bella, casta y también católica. Tuvieron un noviazgo de ensueño, en que no pasaron del beso pero compartieron una comunidad de elevados ideales en largas conversaciones. El matrimonio y la fiesta fueron sublimes y el novio estaba impaciente por culminar el idilio en la noche de bodas, pero cuando quedaron "por fin solos" ella se puso seria y le dijo: "Tengo que confesarte algo: soy hombre". 

El final es abierto, como se estila ahora, pero lo referido es lo que me ha sucedido a mí con el Partido Republicano: dos años de ideales compartidos, suponiendo que teníamos en común el respeto por el Sí y el legado del Gobierno Militar, el repudio a la mayor vergüenza nacional, que constituyen la prevaricación de los jueces y los consiguientes más de doscientos Presos Políticos Militares; y también el desprecio por los "arrepentidos" y sus partidos emigrados al No en la estela de Piñera, tránsfugas que hasta han borrado todo atisbo de verdad histórica de sus Declaraciones de Principios, que en el caso de la UDI había sido escrita de puño y letra por su fundador, asesinado por los comunistas, Jaime Guzmán.

José Antonio Kast encabezó esta cruzada, sorprendió en la elección presidencial al doblar en votación a la DC, pese al video vergonzoso de los "arrepentidos" Lavín y Longueira llamando a no votar por él porque Piñera estaba al borde de ganar en primera vuelta, lo que no sólo era falso, como se demostró, sino que debe haberle restado al único candidato del Sí muchos votos. 

Después Kast formó su movimiento Acción Republicana y culminó su cruzada al inscribir en el Servel al Partido Republicano en formación. 

Todo era perfecto hasta que se publicó su Declaración de Principios ¡que resultó igual a las de los tránsfugas y arrepentidos en el aspecto crucial de que suprimió toda referencia al legado del Gobierno Militar y a las principales vergüenzas nacionales de hoy, que son la falsificación histórica, la dictadura judicial de izquierda y la consiguiente prisión ilegal e inconstitucional de los veteranos del '73; la entrega de 6.200 millones de dólares al terrorismo marxista y la reserva de otros 2.000 millones para ofrendárselos en los próximos cinco años y el indulto general para los terroristas, incluidos los hechores de crímenes sangrientos que asolaron el país entre 1973 y 1990! Ni una sola mención para nada de eso. Sólo una meliflua referencia a que la ley debe aplicarse a todos por igual, sin decir siquiera que nada de ello se cumple en el Chile hoy.

Y yo que me había reído tanto de RN y la UDI y de su actitud similar a la que satirizaba el inolvidable Groucho Marx cuando decía: "¡Estos son mis principios! Pero si no le gustan, tengo otros..."

Pero no todo está perdido: el Servel ha recibido con respeto, expresado categóricamente por su Director, los estatutos del partido cívico-militar Fuerza Nacional, de gente más modesta, con menos medios pero más leal. Ellos no han tenido inconvenientes en mostrar los estandartes del Sí, la efigie de Pinochet proscrita por el gobierno de Piñera del Museo Histórico; ni han vacilado en expresar su añoranza por el régimen que entregó al país creciendo más de 10 %, con desempleo de 5 %, sin conflicto en la Araucanía y donde los delincuentes, y no los carabineros, eran perseguidos y reprimidos. 

Imaginemos que no hubo "final abierto" y que el novio parecido al Marqués de Bradomín pudo encontrar, después de su desengaño, una novia más modesta y tal vez no tan linda, pero que cumplía un requisito fundamental: era mujer.

  

martes, 18 de junio de 2019

El Legado de Marta Harnecker

Ha fallecido Marta Harnecker y ese acontecimiento ha permitido que se pongan en evidencia el poder y la extensión que el marxismo-leninismo sigue teniendo en Chile. 

Ella fue una niña de la alta burguesía chilena, como que dio uno de los "bailes" más elegantes y recordados de los años 50. Tuve la oportunidad de conocerla, sin sospechar la fuerza intelectual que albergaba, tanto que menos de dos décadas después la Editorial Quimantú, ex Zig Zag, intervenida y puesta en manos del régimen marxista, publicó una serie de textos suyos poniendo ni más ni menos que "El Capital", de Karl Marx, al alcance de todos. Entre éstos me encontraba yo, para quien sus esfuerzos fueron de enorme utilidad para convertirme en un "friedmaníaco" y en ferviente partidario hasta hoy de todo lo contrario de lo que los libros de Marta recomendaban para sociedades como la chilena.

Ella fue excepcional en el sentido de que leyó "El Capital" y lo entendió, tanto que pudo explicarlo al vulgo, del cual yo formaba parte, en decenas de sucesivos cuadernillos. Leyendo los mismos me encontré con la sorpresa de que Marx no tenía ninguna objeción que hacerle a la que llamaba "economía mercantil simple". Es lo que hoy conocemos como "economía de libre mercado" y que quienes viven preocupados de ser políticamente "correctos", prefieren denominar "economía social de mercado". Los "malos" para Marx eran sólo los grandes industriales.

Winston Churchill dijo una vez que si los comunistas se hacían cargo del Sahara, en pocos años habría escasez de arena. Eso sucedió en el mundo, y por eso se vino abajo el muro de Berlín y se desmanteló la Cortina de Hierro. Pero lo notable fue que Marta Harnecker, que había tenido la capacidad intelectual de leer "El Capital" (de por sí toda una proeza), entenderlo (otra todavía mayor) y explicarlo a las masas, no tuvo la de entender la naturaleza humana y siguió impertérritamente comunista hasta el fin de sus días. Por eso el marxismo-leninismo criollo le ha rendido tantos homenajes y el columnista estrella de "El Mercurio", Carlos Peña, le ha hecho una emocionada despedida en carta de una columna y media de "El Mercurio". 

Alguien en whatsapp escribió que estos homenajes a Marta Harnecker habían permitido conocer la importante y poderosa red del comunismo criollo, que tiene pocos votos y muchos más caciques que indios: pero caciques que constituyen una fuerza poderosa en el país. Por algo Piñera fue tan solícito para correr con los gastos de última enfermedad de Gladys Marín, declarar a Volodia Teitelboim, a su muerte, como "un grande de la historia de Chile", decir públicamente que Pinochet había sido peor que Allende, hacer guardia vis-a-vis con Raúl Castro en la capilla ardiente de Hugo Chávez y ordenar trasladar a los Presos Políticos Militares de alta graduación a un penal peor. Todo bajo el símbolo de la hoz y el martillo instalado con permiso oficial sobre el pórtico de "Cordillera", con el beneplácito de la autoridad, desatando los elogios hasta de la mismísima Javiera Parada.

No tendrán votos, pero tienen poder. Y quienes lo han servido y sirven salieron a la palestra a rendir homenaje a alguien que nunca abandonó la causa. Ésta en Chile perdió la guerra que declaró a la democracia, pero ganó la posguerra.

La serie de homenajes nos permitió conocer una galería de los personajes del marxismo-leninismo vinculados a la política, a los medios de comunicación y a los centros de poder que explican por qué hoy los que les impidieron la tentativa armada de apoderarse de Chile vegetan en las cárceles, mientras quienes la encabezaron han sido indemnizados con miles de millones de dólares. Hoy mismo un sector de "exonerados" --muchos de ellos falsos-- están reclamando por la prensa un reajuste de sus generosas pensiones, que son hereditarias y patentizan la mezcla de temor y reverencia que suscita la doctrina que Marta Harnecker nos explicó, no obstante que su autor, Karl Marx, figura con su barba y melena en una imagen que cuelga de muchas paredes en Chile, la mía entre ellas, disculpándose: "Sorry guys, it wast just an idea".

Él escribió "La Miseria de la Filosofía". Y yo tengo en prensa "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", justamente exponiendo lo que el desfile de figuras que homenajearon a Marta Harnecker y que manejan los hilos del Chile actual --entre ellos el que conduce una ominosa dictadura judicial-- significan para la definición del alma del país. 

sábado, 15 de junio de 2019

Nadie Me Preguntó Nada

El diario digital "Chile Informa" acaba de publicar su tercera y última entrega conteniendo la Declaración de Principios del Partido Republicano. Habiendo leído sus 18 puntos, le he escrito, presa de la mayor incredulidad, a su director y editor, Fernando Martínez Collins, para que me responda si es verdad lo que he leído (o no leído), es decir, que en todo el documento, que aborda los principales problemas chilenos y sus soluciones, no hay una sola referencia, ni una, a la falsificación histórica de lo que fue el Gobierno Militar, a la crisis del estado de derecho y del debido proceso ocasionada por la prevaricación judicial generalizada imperante en los juicios contra ex uniformados; a los centenares de Presos Políticos Militares ni a la dictadura judicial que ha instituido el robo legalizado al erario de más de seis mil millones de dólares hasta hoy --y aumentando a razón de 400 millones por año--, para enriquecer al violentismo de extrema izquierda como indemnización por habérsele impedido tomar el poder por las armas.

Como no he recibido respuesta, he releído los 18 puntos de la Declaración de Principios del Partido Republicano nuevamente, en las tres últimas ediciones de "Chile Informa", y ratificado que no hay nada de lo que debió haber sobre los aspectos señalados.

Yo creía que el motivo fundamental del éxodo de la UDI de José Antonio Kast, Ignacio Urrutia y otros militantes había sido el renunciamiento implícito de esa colectividad a defender los postulados anteriores, en particular cuando derogó de su Declaración  de Principios el elogio y defensa del Gobierno Militar escrito de puño y letra por su fundador, Jaime Guzmán. Ahora veo que no fue así.

Ahora entiendo por qué se está fundando, junto con el Partido Republicano, otro partido, Fuerza Nacional, en cuya escritura constitutiva sí constan, y de manera muy explícita, todos los reconocimientos y constancias cuya omisión se extraña en los 18 puntos del Partido Republicano.

A diferencia de este último, Fuerza Nacional sí me dio a conocer anticipadamente el texto de su Declaración de Principios, con el cual manifesté mi conformidad, pues contenía los reconocimientos y prevenciones que faltan en la de los republicanos.

Este episodio me recuerda la fecha de la consumación de una de las mayores traiciones políticas de la historia patria, la entrega del Informe Rettig, en 1991. Instrumento sesgado, inconstitucional e injusto, que fue la consumación de la traición histórica encabezada por Patricio Aylwin a las Fuerzas Armadas y de Orden a las cuales él y los demás líderes demócratas habían convocado en 1973 a poner término a los atropellos de la UP. 

La Armada, la Fuerza Aérea y Carabineros emitieron entonces declaraciones melifluas y ambiguas de tácito acatamiento a la ignominia, pero el Ejército requirió mi concurso para redactar su declaración y yo convencí a los altos oficiales a cargo de que no debían arriar la bandera y sí debían impugnar el humillante texto, cosa que la institución hizo y la llenó de honra. Lamentablemente, poco más de una década después otro comandante en jefe consumó su lamentable rendición incondicional ante la izquierda subversiva.

Y más lamentablemente aún, del Partido Republicano ahora nadie me consultó nada y su Declaración de Principios omitió lo sustancial y no tiene, entonces, nada que envidiarles a las de RN y la UDI tras sus respectivos y penosos desfallecimientos ante el piñerismo, la izquierda y el No. Ahora sólo le falta ingresar a "ChileVamos a la Izquierda".


miércoles, 12 de junio de 2019

Moralistas y Pragmáticos

El mundo político está sorprendido de que haya un candidato de derecha y heredero del Sí al cual le va bien en las encuestas presidenciales. Ahora acaba de fundar un partido, el Republicano.

Otro partido del Sí en formación, Fuerza Nacional, acaba de entregar su escritura fundacional en notaría.

Pero el No gobierna el país hace casi treinta años y le ha lavado el cerebro a la mayoría, llegándose al extremo de que los únicos dos anteriores partidos del Sí que había, resolvieron cambiar sus Declaraciones de Principios para poder pasarse al No. El último fue la UDI, que por una mayoría del 70% de sus actuales consejeros nacionales, acordó "adorar lo que ayer quemó y quemar lo que ayer adoró" y suprimir de su Declaración de Principios el siguiente párrafo, que había redactado de su puño y letra el fundador del partido, asesinado por los comunistas justamente por haber sido demasiado fiel a sus principios, Jaime Guzmán: 

"Consciente del proceso de descomposición política y social que el régimen democrático chileno experimentó en las últimas décadas, cuya derivación totalitaria hizo ineludible el pronunciamiento militar de 1973 (...) destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, cuyo origen y gloriosas tradiciones se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda la historia del país, incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y acogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario". (Cita tomada de un texto del historiador Gonzalo Ibáñez Santa María).

¿Qué se puede decir de un partido que tiene que suprimir verdades irrefutables de su ideario? Muy sencillo: para poder "pasarse al otro bando" hay que abjurar de lo que uno es, del ideario propio e incluso de la verdad histórica. Todo vale. Algunos llaman a eso "pragmatismo". Está muy bien reflejado en las siguientes declaraciones de Joaquín Lavín en "La Tercera" de hoy, obtenidas del programa de TV "Mentiras Verdaderas" del lunes en La Red:

"En general, en Chile finalmente lo que triunfa son los posiciones moderadas. He vivido esa experiencia muchas veces, he tenido una evolución a lo largo de los años, pero finalmente si quieres llegar a gobernar en Chile, lo que triunfa son las posiciones moderadas".

"Si quieres llegar a de gobernar en Chile..." No "si quieres ver tus ideales realizados". Pragmatismo y moralidad, respectivamente.

Esta es la personificación en política de lo que el humorista norteamericano Groucho Marx, que ironizaba sobre las miserias humanas, transmitía en la siguiente frase suya: "Estos son mis principios. Pero si no le gustan, tengo otros..." 

No se rían. Casi todos los chilenos son así y por eso ha hecho noticia que tenga apoyo un político que no es así, como José Antonio Kast, que se presentó ante la ciudadanía como exponente del Sí y renunció a su partido cuando éste desertó hacia el No. Es decir, no admitió renegar de sus principios, y obtuvo un 8 % de los votos en 2017, en circunstancias de que todo su "electorado natural", que es la derecha, había desertado del Sí a Pinochet al No que personificaba Piñera (mediando un transitorio y ágil "salto de conveniencia" de éste al Sí cuando fue generalísimo de Büchi, en 1989). 

De hecho, las encuestas dicen que el 80% de las personas que se definen como de derecha, que eran del Sí, al mismo tiempo apoyan a Piñera, que es del No, lo que traducido al idioma del pragmatismo significa lo mismo que propicia Lavín: no importan los principios, sino acomodarse a lo que cree la mayoría del momento. "Al sol que más calienta". 

Por eso, para muchos partidarios de Kast, sería incomprensible que su nueva colectividad se sumara a ChileVamos, un constructo de Piñera y del No.

El analista Patricio Navia, en "El Líbero", dice: "El Partido Republicano viene a satisfacer una demanda que se generó cuando la UDI y RN emprendieron el camino para salir a conquistar el voto moderado que quedó huérfano con el fin de la Concertación".

Navia, en el fondo, dice lo mismo que Lavín. Y si  el Partido Republicano ingresa a ChileVamos va a ser por pragmatismo y para hacer eso mismo, que es lo que predican RN, UDI, Evópoli y el PRI: marcharse al No en busca del "voto moderado", suponiendo que éste es mayoría. Pero el Partido Republicano perdería así el principal rasgo de su identidad política. Y dejaría el campo abierto a Fuerza Nacional.

Lo que los pragmáticos no tienen en cuenta es a una masa ciudadana, pequeña o grande, que no cree que la razón de ser de la política sea sólo ganar elecciones. Hay quienes la entienden como defender ideas y principios, aunque no ganen nunca elecciones y sólo porque se cree en ellos. La moral siempre tiene seguidores. Y tiene en Chile un cierto respaldo popular que hoy está con José Antonio Kast. Si éste también sale a la caza del "voto moderado" de que hablan Lavín y Navia y abandona sus principios, otra fuerza que los mantenga va a aparecer y será también significativa. Como la que apareció de la nada cuando un candidato desconocido, sin recursos, sin publicidad, sin titulares y sin pantalla, sacó setenta mil votos, más que cualquier otro candidato a consejero regional, en 2017. Gran sorpresa, aunque poco publicitada. Es que tenía dos grandes atributos: su nombre y su apellido. Se llamaba Cristián Labbé y era hijo del coronel representativo de la quintaesencia del Sí, al cual el establishment del No, partiendo por la UDI y terminando en la judicatura de izquierda, ha bloqueado de todas las maneras imaginables para impedirle competir como candidato a algo.

Aunque resulte increíble, los moralistas existen en Chile. Y en una de éstas sacan más votos que los pragmáticos.

sábado, 8 de junio de 2019

El Partido del Sí

La división entre los del Sí y los del No es la única significativa en la política chilena. Lo demás "es música" y, por consiguiente, y como estamos en Chile, donde casi todo es "pura música", de lo que más se ha hablado y escrito al anunciarse la formación del Partido Republicano de José Antonio Kast ha sido de lo demás, y no del Sí y del No.

Como JAK fue el único candidato del Sí en la última  elección presidencial, obviamente voté por él y lo apoyé, tanto en este blog como en una emisora en que, durante un mes, pagué de mi propio bolsillo un aviso en que, dos veces al día y de viva voz, llamé a firmar en notaría por su postulación.

Un amigo me comunicó ayer que de nuevo iría a la notaría, ahora a firmar entre los fundadores del nuevo partido. Le respondí diciéndole que, por mi parte, antes me iba a cerciorar de que en su Declaración de Principios la nueva colectividad contuviera un reconocimiento al Gobierno Militar, como el que la UDI y RN suprimieron de sus respectivas Declaraciones de Principios, poco después de adherir a Sebastián Piñera, es decir, de pasarse al No y hacer causa común con el mayor perseguidor judicial, junto con los comunistas, Aylwin y los jueces rojos, de los hoy Presos Políticos que combatieron la subversión y el terrorismo de extrema izquierda. 

Pero ahora leo declaraciones de José Antonio Kast, en "El Mercurio", que abren la puerta a la posibilidad de relacionarse con ChileVamos, es decir, con partidos del No y con Piñera, cuyo gobierno por cierto sigue presentando querellas contra militares a través de su equipo de abogados de izquierda del Departamento de Derechos Humanos de su "arrepentido" ministro de Justicia, Hernán Larraín.

Al mismo tiempo, me invitan de Fuerza Nacional, partido en formación que preside el abogado defensor de militares, Raúl Meza, a la presentación en el Servicio Electoral de la escritura de fundación de su colectividad, que es indubitablemente del Sí. Siempre le he expresado mi simpatía y estímulo al abogado Meza, por su capacidad de iniciativa en un medio en que todos dicen "hay que hacer algo" y no hacen nada. Pero ingresar a un partido es un compromiso muy serio y que no asumiré de un día para otro. Pero, en todo caso, le recomendaré a Fuerza Nacional introducir en su Declaración de Principios justamente el reconocimiento al Gobierno Militar que RN y la UDI excluyeron de las suyas y que el historiador Gonzalo Ibáñez Santa María, en un libro de historia que está por publicar y refiriéndose al caso de la UDI, dice que fue redactada de puño y letra por el extinto senador Jaime Guzmán.

Es saludable que las cosas se estén moviendo. Sobre todo en favor del Sí. Pues éste es un país que ha caído, ya por casi treinta años, en manos de una dictadura del No que se manifiesta de variadas maneras, pero principalmente en el ámbito judicial, con toda la crudeza propia de una completa ilegalidad.

martes, 4 de junio de 2019

Piñericuenta Pública

En mi último blog celebré que en su Cuenta Pública Piñera hubiera garantizado a los trabajadores que serían dueños de determinar dónde se les depositaría el 4 % de cotización adicional que traerá la reforma previsional. Pero lo que prometió no era verdad. Lo dijo sólo para ganar otro más de los 138 aplausos "espontáneos" que consiguió durante su perorata de dos horas. Fue sólo otra "piñericosa".

La verdad es que el 4 % va a ir a parar donde mismo iban a parar los dineros del quebrado e injusto sistema previsional antiguo, el de reparto: al Estado, es decir, a los políticos que lo manejan y que, según todas las encuestas, son los individuos más desprestigiados del país. Y por eso otra gran ovación se la ganó el anuncio de disminuir el número de parlamentarios hasta dejarlo en casi el mismo que legó el mejor Presidente del siglo XX, si es que no de toda nuestra historia.

También un gran aplauso lo suscitó el anuncio del tren a Valparaíso. Fue una ovación mayor que las demás, porque la "claque" que se había llevado al Congreso estaba integrada por una mayoría que debe viajar constantemente al puerto.

Pero lo malo fue que tampoco era verdad. Al día siguiente, en "El Mercurio", el presidente de la empresa de ferrocarriles del Estado, Pedro Pablo Errázuriz, declaraba que el proyecto de tren a Valparaíso, "como está presentado, es inaceptable".

No hay tren al puerto. Fue sólo una nueva "piñericosa".

Una adicional gran ovación de su "claque" se la ganó cuando anunció la participación chilena en la cruzada contra el cambio climático, sobre todo con su genial frase, "esta generación es la primera en sufrir los impactos del cambio climático y la última para hacer algo al respecto". 

Pero, lástima, la frase no era de él, sino de Barack Obama, pronunciada el 3 de agosto de 2015 al lanzar su programa "Clean Power Plan", según me ha indicado el experto climático Douglas Pollock, quien además me ha acreditado que esta generación está lejos de ser la primera en sufrir los impactos del cambio climático, pues ya hubo dos calentamientos de la temperatura global similares al actual en los siglos 2 y 16. 

La frase de Piñera era simple traducción y "copy and paste", sin citar la fuente, de la de Obama. Al estilo de los caros asesores de los parlamentarios que, supongo, van a ser los últimos en criticarlo, porque es el método favorito que usan para emitirles informes a sus jefes, los cuales probablemente éstos ni siquiera leen.

En el fondo fue una Piñericuenta Pública que se ciñó al pie de la letra al Programa de Gobierno, pero al verdadero Programa, no al que se publicó. Lo he citado otras veces y su única línea dice: "Sebastián Piñera debe estar al centro de la escena y aparecer en todos los medios todos los días".

En cumplimiento de ese programa obtuvo que la Piñericuenta Pública se trasladara del mediodía del 1° de junio, hora en que muy pocos ven televisión, a la hora "prime" de la misma, que es las 9 de la noche, con lo cual consiguió pasar del 18 % de la audiencia  o "rating" al 27 %.

En todo caso, se ha cumplido una antigua tradición de los mensajes presidenciales: "todo parecido entre su contenido y la realidad es mera coincidencia". 


domingo, 2 de junio de 2019

El Principal Anuncio de Piñera

El principal anuncio de Piñera fue que los trabajadores decidirán adónde irá el 4 % adicional de cotización previsional que dispondrá la reforma. Es como debe ser: el dueño decide qué se hace con lo que es suyo.

Lo malo es que antes había dicho otra cosa: que ese 4 % iba a ser administrado por "un ente público". Eso dio lugar a que se discutiera mucho qué es un "ente público". Aparte de ello, la cuenta pública contradijo tal anuncio previo, pues este último implicaba que los trabajadores no iban a tener la libertad de decisión sobre el destino de la cotización adicional. Desde luego, les iba a estar vedado aportarla a su cuenta de la AFP, que no es un ente público, sino privado. 

En "El Mercurio" de hoy domingo el ex ministro de Hacienda Rodrigo Valdés comenta, justamente, el proyecto de reforma previsional y parte de la base del anuncio del Gobierno de que el 4 % será administrado por un ente público. Pero eso fue contradicho por la cuenta presidencial, cuyo texto el ex ministro no conocía al escribir su columna.

Entretanto la DC, colectividad terminal que desde hace muchos años viene abrazando malas causas (fue la que le dio el triunfo a Allende en el Congreso Pleno de 1970 y ahora es la que impulsa y sostiene el escandaloso "caso Frei" u "hoguera de los inocentes" ante la justicia y la opinión pública), ha anunciado su rechazo a la libertad de elección de los trabajadores y su exigencia de que el Estado administre el 4 %.

Pero el anuncio de la cuenta pública es muy importante porque contradice dos de los peores eslóganes acuñados por la demagogia y el populismo recientes: "No + AFP" y "Ni Un Peso + Para las AFP". Piñera ha prometido que los trabajadores elegirán y ellos pueden perfectamente elegir que su 4 % vaya a una AFP.

Esto es muy importante para Chile, porque gran parte del "milagro chileno" se debió a que los fondos previsionales dejaron de ser dilapidados por los políticos y fueron a alimentar la inversión y la producción, lo cual hizo crecer al país mucho más que antes y eso dio prosperidad a todos los chilenos. "No + AFP" equivale a "No + Prosperidad".

En todo caso, ¿a cuál Piñera creerle: al que dijo que el aporte adicional iría a un ente público o al que dijo que los trabajadores elegirán adónde se depositaría?

Puede suceder cualquier cosa. Pero a los que le han creído a Piñera antes no les ha ido bien. A los militares en retiro, para conseguir sus votos, les prometió la aplicación de la prescripción y un debido proceso en los juicios de la izquierda contra ellos, y no les cumplió en nada. Peor todavía, se convirtió en el principal querellante para condenarlos, pasando por sobre la prescripción y el debido proceso.

Así es que si algún trabajador me pregunta si Piñera le va a respetar su libertad de elegir qué hacer con su 4 %, yo le diría que no, que no es un tipo en cuya palabra se pueda confiar. Él va a hacer lo que crea que le conviene más. Y como hasta ahora siempre eso ha consistido en darle en el gusto a la izquierda, yo les diría a los trabajadores que se olviden de su libertad de elegir y que su 4 % va a ir a parar a manos de los políticos, es decir, de una entidad estatal.