martes, 5 de mayo de 2015

Un "Torpedo" para Don Francisco

          Esta noche Don Francisco continuará su serie de entrevistas a ex Presidentes en Teletrece y corresponderá que pregunte a Sebastián Piñera sobre cómo salir de la situación de crisis moral que vive el país debido a la conducta de políticos como Sebastián Piñera.

En el ánimo de facilitarle su trabajo como entrevistador, he elaborado un “torpedo” (papelillo con respuestas a posibles preguntas de exámenes y pruebas que los estudiantes chilenos usan para copiar, cuando no tienen los conocimientos suficientes, y que es parte de su formación ética para, cuando sean adultos, poder emitir boletas y facturas “ideológicamente falsas” con toda propiedad).

          Pregunta sugerida: “Entiendo que su empresa más caracterizada, Bancorp, emitió facturas de cobro a SQM, con el fin de obtener financiamiento para su campaña. ¿Es efectivo eso?”

          Presumible respuesta: “Don Francisco, yo estaba entregado en cuerpo y alma a mi campaña con el único norte de servir a los habitantes y habitantas de mi país y había entregado a otras personas el manejo de mis empresas, así es que no tuve conocimiento de lo que usted señala”.

          Don Francisco: “Pero los dineros obtenidos de SQM lo beneficiaron a usted, principal dueño de Bancorp. ¿No se enteró de haber recibido ese incremento de patrimonio?”

          Presumible respuesta: “Yo estaba entregado con alma, vida y corazón (tres sinónimos) a sacrificarme por los chilenos y chilenas y servirlos y servirlas y no pensaba en otra cosa”.

          Don Francisco: “Muy bien, pero es que, además, los dineros obtenidos de SQM para su campaña no fueron a ese fin, sino que alguien los desvió para pagar el bono de desempeño a ejecutivos de otra empresa suya, Chilevisión, otra cosa que también lo benefició a usted y que tuvo todas las características de una de esas ‘pasadas’ que lo han hecho tan famoso…y rico. ¿Tampoco se enteró de ese otro incremento de su patrimonio?”

          Presumible respuesta: “Yo sólo estaba sirviendo a Chile, los chilenos y las chilenas, con generosidad, entrega y sacrificio, sin pensar para nada en mi persona, que siempre es lo último en preocuparme”.

          Don Francisco: “A propósito de preocupaciones, Presidente ¿a qué atribuye usted que todos estén tan preocupados de si el Ministro Peñailillo entregó informes a la empresa de Giorgio Martelli; que el principal diario esté concentrado en eso y editorialice al respecto; que Osvaldo Andrade critique al ministro por eso y, sin embargo, ni ellos ni casi nadie se refiera a las facturas de sus empresas a SQM, que sabidamente ni siquiera correspondieron a ninguna asesoría, por ‘trucha’ que fuera, ni a ningún informe, por innecesario que fuera, ni a nada?”

          Presumible respuesta: “Es que tanto la derecha como la izquierda y los medios de comunicación saben que a mí sólo me anima el espíritu de entrega, sacrificio e inmolación por mi país, y que nada tengo que ver con facturas ni pagos ni bonos de desempeño de los cuales nada sabía”.

          Don Francisco: “¿Y entonces por qué la funcionaria de SQM, Danitza Yépez,  declara en “La Tercera” de hoy que lo vio a usted visitando el sexto piso del edificio de SQM, al que exclusivamente iban los políticos que obtenían fondos de esa empresa?”

          Presumible respuesta: “No tengo recuerdo de eso, y si fue así, seguramente fue para incorporar a los ocupantes y ocupantas de ese sexto piso a mi campaña en beneficio del país y de todos los chilenos y chilenas”.

          Don Francisco: “¿Y cómo lo hizo, Presidente, para dar vuelta a su favor la mayoría de 41-31 en contra que tenía en la Cámara cuando se votó el Informe que ponía en duda su deber de abstención en el caso Cascadas, para transformarlo en 41-31 a favor y así rechazar tal informe?”

          Presumible respuesta: “Se explica por el hondo sentido patriótico de la mayoría de los miembros y miembras de la Cámara que, tal como todos los votantes y votantas chilenos y chilenas, saben de mi completo desinterés, altruismo y desprendimiento que me caracterizan”.

          Don Francisco: “Gracias por su tiempo, su franqueza y su veracidad, Presidente, y le expreso mis mejores deseos para que pueda seguir desplegando su campaña en el mismo olor de santidad que ha rodeado siempre a su persona.”   

domingo, 3 de mayo de 2015

El País que lo Olvida Todo

               Dicen que “la memoria es la inteligencia de los tontos”. Pero, entonces, ¿qué queda para esos tontos que olvidan todo? Es el caso de la gran mayoría de los habitantes de Tontilandia, que el resto del mundo conoce como “chilenos”.

               Pues en su último discurso la Presidenta les anunció que en septiembre se pondrá en marcha un “proceso constitucional” para conseguir que en el país haya una Constitución “plenamente democrática y ciudadana”, y la gran mayoría aplaudió.

               Era la oportunidad para que Ricardo Lagos, presente en el acto, hubiera levantado su famoso dedo y le hubiera recordado, por lo menos, los siguientes párrafos del discurso que él pronunció en 2005, cuando le escamoteó con tan poca elegancia la Constitución a Augusto Pinochet, quitando de la rúbrica oficial de la Carta la firma de éste y poniendo la suya propia, que entonces pasó a ser “la Constitución de Lagos”. Como esos tipos que roban autos, les cambian el número de motor y lo inscriben a su nombre en el Registro Civil.

               En efecto, decía Lagos en 2005 de “su” recién adquirida Constitución: “Felicitémonos de este paso trascendente. Hoy es un gran día para Chile. El Congreso Pleno ha ratificado un conjunto de cambios a la Constitución que Chile venía reclamando desde hace muchos años… Hoy el nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu democrático de todos los chilenos… Hoy tenemos entonces en Chile un día de alegría, de unidad, de reencuentro con nuestra historia. Como Presidente de todos los chilenos agradezco a todos los ciudadanos que lucharon por contar con una Constitución a la altura de nuestro espíritu libertario… agradezco al Congreso Nacional, a todos sus miembros, que han hecho posible que desde ahora Chile pueda mostrar al mundo un texto constitucional que lo hace participar plenamente de las naciones democráticas.”

               Lástima que hubo una persona que no se enteró a tiempo, Michelle Bachelet. Pues evidentemente no está al tanto de lo que nos informó Lagos en 2005: que ya teníamos una Constitución “plenamente democrática y ciudadana” como la que más.

               Pero no está sola: oí en la radio a un periodista “bien informado” decir que la actual Constitución había sido redactada “entre cuatro paredes por cuatro generales llenos de galones y sin consultar a nadie”. ¿No es eso fantástico? Ignoran él y la mayoría actual que desde el mismo septiembre de 1973 se reunieron los más distinguidos jurisconsultos representativos de la mayoría parlamentaria de la época, entre ellos los DC Silva Bascuñán y Evans, y que dieron término a su trabajo seis años después, entregándole al Consejo de Estado, encabezado por el ex Presiente Jorge Alessandri, un texto que este Consejo corrigió, además de suprimirle el preámbulo, y que la Junta de Gobierno sometió al pueblo en plebiscito el 11 de septiembre de 1980.

La ciudadanía lo aprobó con el 67 por ciento de los votos, guarismo coincidente con las encuestas de opinión chilenas y extranjeras previas.

               Luego, el 30 de julio de 1989, nuevamente el pueblo fue convocado por el gobierno y la oposición de entonces, la Concertación de Partidos por la Democracia, para ratificar la Constitución de 1980 con los cambios acordados entre aquél y aquélla. Y entonces, con registros electorales actualizados y reconocidos por todos, el 91 por ciento de los votos volvió a ratificar la Constitución así reformada.

               Nunca una Carta Fundamental en Chile y, posiblemente, en todo el mundo, había sido objeto de una ratificación popular reiterada, ciudadana y democrática más mayoritaria y terminante.

               Pero a la izquierda no le bastaba. No quería que la Constitución llevara la firma del principal estadista chileno del siglo XX, y posiblemente de toda nuestra historia, Augusto Pinochet . Entonces se hicieron centenares de nuevas y finales reformas en 2005 y Lagos orgullosamente estampó su firma al pie de las mismas, confiado en que la historia oficial haría olvidar a Pinochet, sin imaginar que la Historia con mayúscula lo recordará mucho más que a él y a su receta epónima de los '60: “la única solución consiste en que todos los medios de producción pasen a manos del Estado”, hoy en el basurero de la historia.

               Y después de todo eso viene Michelle Bachelet y les dice a los tontilandeses, a los cuales ya no les queda ni siquiera un resto de memoria (porque hace ya muchos años el KGB y la izquierda les lavaron el cerebro) que en septiembre empezaremos a trabajar para tener, con enorme dispendio de recursos, tiempo y energía, lo mismo que ya tenemos desde 2005, secundum Lagos, y desde 1980, según yo: una Constitución “plenamente democrática y ciudadana”.

               ¿Qué más queda por decir? Tal vez, “ora pro nobis”.

jueves, 30 de abril de 2015

¡Queremos Corrupción Sin Revolución!

           El mejor indicador de que la Presidenta está completamente equivocada acerca de lo que quiere la gente es su decisión de añadir al desbarajuste que sus reformas están provocando en el país un ingrediente desestabilizador adicional: el cambio de Constitución.

          La gran crisis que hay es de confianza, pero no de confianza en los liderazgos políticos, porque la gente nunca ha confiado en ellos, sino de confianza en que Chile seguirá siendo una sociedad libre. Estudien ustedes todas las encuestas de opinión y verán que los niveles más bajos de adhesión ciudadana los tienen y han tenido siempre quienes manejan el poder en Chile: los partidos, los parlamentarios y los jueces, en ese orden de repudio ciudadano. Eso ha sido siempre así, de manera que no ha habido desilusión alguna al respecto en los últimos tiempos ni se ha generado una crisis nueva.

          En otras palabras, los episodios de corrupción descubiertos últimamente no son lo que alarma a la gente y la hacen sentirse insegura: la alarma nace del Programa de Gobierno en curso, que está cambiando el modo de vida libre que prefiere la mayoría. 

          El descubrimiento de boletas y facturas falsas para financiar la política no amenaza el modo de vida de las personas. Los negocios de la nuera y el hijo de la Presidenta tampoco, aunque provoquen irritación por el tráfico de influencias o envidia por la cuantía de la ganancia fácil. Lo que tiene alarmada a la gente es el cambio de un Chile que se quiere parecer a Nueva Zelandia por otro que parece querer transformarlo en un socialismo real con cada vez más similitudes a la RDA, de la cual la mandataria es “eterna agradecida”.

          La última encuesta Plaza Pública Cadem, que cubre casi todo el país, revela un gran rechazo a la Presidenta (59% vs. 32% de apoyo) y mayor aún a su equipo de gobierno (66% vs. 25%), como también a sus “proyectos emblemáticos”: reforma tributaria con 49% de rechazo y 29% de aprobación, reforma educacional, 57% y 34% y reforma laboral, 45% y 33%. Ese clima revolucionario gestado a partir de tales proyectos ha provocado una gran caída de la inversión, del crecimiento y del empleo, este último disimulado por una vistosa trampa en la reciente encuesta del INE (revelada por CLAPES- UC) consistente en contabilizar a gran parte de los nuevos cesantes como “inactivos sin deseos de trabajar” (cuyo número ha dado un enorme y sospechoso salto con respecto a la encuesta anterior, que los ha sacado de la cifra de cesantía).

          La gente está asustada por la revolución, no por la corrupción. Tan poco lo está por esta última que el más reciente denunciado por hechos vinculados a la misma, Sebastián Piñera, aparece en “Ercilla”, último (27.04) encabezando, con 42,9%, el más reciente sondeo presidencial, versus 24,7% de ME-O y 11,7% de Ricardo Lagos, pese a haber sido el primero sorprendido emitiendo facturas “ideológicamente falsas” a SQM, Aguas Andinas, Calichera y otra sociedad menor y, peor aún, usando fondos de esas empresas para pagar un bono de desempeño de $130 millones a un ejecutivo (y posiblemente dos) de su empresa Chilevisión, mejorando así los números de ésta, con vistas a su posterior venta.
        
          Piñera dice que “no sabía nada”, por estar dedicado a obtener la Presidencia y ejercerla, pero el único ganancioso con esas operaciones fue él, personalmente. Los romanos, para determinar al responsable de hechos que no se sabía a quién atribuir, solían aplicar una máxima, “¿qui bono?”, “¿quién gana” con ellos? En este caso la respuesta rotunda lo señala: Sebastián Piñera. Sin embargo, la gente sigue votando más por él que por otros, incluso tan ajenos a las denuncias como el senador Ossandón, que ha advertido que si le encuentran una boleta falsa renuncia a su cargo. ¿Por qué la gente prefiere a Piñera?, porque lo ve con más posibilidades de ganar y le teme más a la revolución que a la corrupción. 

         Es decir, prefiere un “sexto gobierno de la Concertación”, apegado a “este modelo” y a la Constitución que Lagos escamoteó a Pinochet y declaró “plenamente democrática”; y quiere poner término a la revolución izquierdista de Michelle Bachelet y su “otro modelo”, con una nueva Constitución que nadie sabe qué va a decir y que la mayoría teme nos aproxime a la “democracia popular” de su admirada RDA.

               

martes, 28 de abril de 2015

Y lo Volvieron a Pillar...

          Fue una típica “pasada” de Sebastián, pues el único que ganó fue él: SQM, Aguas Andinas, una cascada y otra sociedad le dieron plata para la campaña del 2009-10, pero él la ocupó para pagar el bono de desempeño al ejecutivo máximo de su empresa Chilevisión. Se ahorró ese pago y mejoró el balance de la televisora, que iba a tener que vender pronto. Y lo pillaron. Ahora dice que no sabía nada, que sus hijos corrían con eso. También cuando escribía “gabiota” en su twitter le echaba la culpa a una hija.

          Lo malo (para el país) y lo bueno (para él) es que no importa que lo pillen, porque la derecha está y seguirá entregada a él. Va a la cabeza de las encuestas de presidenciables del sector. Como escribí en mi blog anterior, a la gente no le preocupa la probidad. Le importa ganar las elecciones.

Por supuesto que Sebastián también va a salir de esta encrucijada, como salió del lío del Banco de Talca, de la conspiración contra la Evelyn, contra Bielsa y contra Ponce, en el caso cascadas; de la compra de acciones de LAN con información privilegiada y de otras “piñericosas” menores. 
Pues la gente de derecha ve que este gobierno está desmantelando al país y que el mismo se volverá cada vez más parecido al de 1973, sobre todo ahora que se retorna a un sistema electoral proporcional como el que había entonces, que se persigue a los empresarios, que vuelve la legislación laboral de hace cuarenta años, que se acrecientan las trabas para producir, los impuestos, la delincuencia, la amplia intervención estatal y la incertidumbre constitucional.

Y como Piñera tiene la plata, las ganas y el soporte de las encuestas, en último término lo de la probidad no importa nada. Al menos en su caso, pues a otros les puede pasar que por una boleta dudosa de veinte millones de pesos se derrumben en las encuestas, como Velasco; pero Piñera tiene volando facturas ideológicamente falsas de Bancorp a SQM por más de 300 millones, forward con CB por 50 millones, mención de Hugo Bravo de una boleta para Fundación Futuro por otros 50 millones y ahora la malversación de donaciones electorales, y no le pasa nada en las encuestas.

Es que maneja la situación como nadie. Pues este pintoresco episodio del bono de desempeño en Chilevisión casi no ha aparecido en los principales diarios y poco en la televisión y la radio. Es obvio que los tiene controlados. Y en los “tribunales populares”, tipo Yerko Puchento y doctora Cordero, de alto rating y con llegada a las masas, ni siquiera es mencionado (al contrario, la doctora lo proclamó para 2017 y anunció que votaría por él). Mientras, ambos despedazan a casi todos los demás.

Es, como dije en otro blog anterior, el político más poderoso de Chile. A veces pensaba que lo único que no podía controlar en el país era este blog, pero incluso eso ahora lo dudo. Pues tiene un paniaguado dedicado a insultarme en los comentarios y yo, apenas me di cuenta, lo comencé a eliminar, seguramente con perjuicio económico para el injuriador. Era al único que había eliminado sistemáticamente, por pasarse de la raya, ¡pero ahora resulta que alguien ha suprimido la opción “eliminar” de “Blogger”, y no puedo suprimirlo! Entonces, capaz que de repente puedan empezar a aparecer en este espacio comentarios llenos de elogios a Piñera: advierto de antemano que van a ser falsos, que sólo van a dar testimonio de que también se ha apoderado de mi blog (o de que he recibido “una oferta que no puedo rechazar”)…”It’s a joke”…

          En conclusión, en un país en que la probidad no le importa a nadie, y sí a muchos les preocupa el proceso de destrucción económico-institucional que está sufriendo (la última encuesta Plaza Pública Cadem prueba que todas las reformas de Bachelet tienen rechazo mayoritario), es perfectamente posible que el hecho de haber sido Piñera pillado una vez más, tampoco importe absolutamente nada.

          

domingo, 26 de abril de 2015

¡Por Favor, Al Menos No Hablemos de Probidad!

          “Nadie es profeta en su tierra”. He referido cómo, hasta en mi propia familia, critican que yo exponga TODAS las faltas a la probidad y no sólo las que convienen “a nuestro sector”.

          Un amigo que vive en ultramar me escribe: “…no escasean los ululantes dispuestos a castigar o a amedrentar a quien se atreva a desafiar a los caudillitos de pacotilla que ensombrecen la vida nacional, pero lo más elevado de la condición humana clama por perseverancias ennoblecedoras como la tuya. No son pocos quienes redescubren el utilitarismo ignominioso de la prudencia y del silencio. Shakespeare, conocedor perspicaz de estas sutilezas, inmortalizó el problema y lo aconsejable que a muchos se les antoja resolverlo a gran distancia del honor, la decencia y la honestidad. He ahí el inmortal monólogo de Falstaff en la segunda parte de su Enrique IV, en el cual el insigne vate –a través de su rotundo personaje— presenta el concepto del honor como algo tan ridículo como carente de valor. Por supuesto que tal parlamento es salvajemente irónico y sólo sirve para acentuar la estatura moral ejemplarizante de aquellos seres humanos privilegiados, como tú, que comprenden que vidas huérfanas de honor y honestidad no sólo son corruptas sino que corrompen todo a su alrededor”.

          Yo entiendo la desesperación de la derecha. La Nueva Mayoría está destruyendo el modelo de sociedad libre que legó el Gobierno Militar y la gente que aprecia lo que ello significa para el futuro de Chile está dispuesta a todo, hasta a asirse de un clavo ardiente, con tal de que el socialismo no se perpetúe en el poder. Cada vez más personas creen que lo hará. Leo que el millonario Nicolás Ibáñez, que tras vender su red de supermercados a Walmart amasa unos miles de millones de dólares, emigra a los EE. UU. con su patrimonio y disuelve su oficina local de negocios. Leo que Horst Paulmann vende el Banco París y está buscando comprador. Un experto financiero me refiere los casos de otros empresarios chilenos (del rango de los 200 millones de dólares), que están cerrando su venta a inversionistas extranjeros. Lo interpreto como que los chilenos “sabemos mejor” del futuro local que los foráneos. Los que vendieron universidades privadas a extranjeros antes de la razzia de Piñera y la Concertación contra la industria de la educación superior chilena por lo del “lucro”, que tantas pérdidas les ha generado, sin duda “sabían mejor”.

          Entonces, me dicen, “el fin justifica los medios”. ¿Qué necesidad hay de destacar las facturas ideológicamente falsas de Piñera o el hecho de que haya pagado a sus ejecutivos con platas electorales que le dio Soquimich? Y añaden: “Nuestra prensa” oculta todo eso, pero tú insistes en exponerlo”. “¿Por qué no te callas?” Piñera tiene la plata, tiene ganas, está bien en las encuestas y comprará todo lo necesario para ganar, incluso a la Nueva Mayoría, a la cual llevó a votar en favor suyo días atrás en la Cámara, para rechazar el informe que lo acusaba de faltar a la prescindencia en el caso Cascadas. ¿En qué país vives, Hermógenes?”

          Yo les contesto que bueno, pero entonces, por favor, al menos no mintamos y no hablemos de ética. Digamos francamente que estamos buscando la ventaja política y la manera de ganar a cómo dé lugar. Confesemos que nada de esto tiene que ver con la probidad.

El problema es que ni siquiera lo confesamos. Hoy he leído a Cristián Monckeberg, presidente de RN, declarando, en “El Mercurio”, que su partido no apoyará a nadie que haya sido condenado por faltar a la probidad. Pero ¿cómo? Si ya lo hizo y todos saben que lo volverá a hacer. Sebastián Piñera había sido condenado por la resolución 306 de la SVS por faltar a la probidad al comprar acciones con información privilegiada y RN lo llevó como candidato presidencial y ganó con él. ¿Alguien cree que no lo volverá a hacer en 2017? Entonces, ¿por qué dice Monckeberg esas cosas?

          ¿Alguien cree que la Presidenta no sabía de los negocios de su nuera y su hijo si lo había nombrado en un cargo ad honorem y, sin embargo, ambos exhibían obscenos “signos exteriores de riqueza”? Porque incluso ella, que es no creyente, sabe que “sacristán que vende velas y no tiene cerería, de dónde peccatas mea, si no es de la sacristía?" Y está empeñada en una tremenda campaña político-publicitaria por la probidad.

          Al menos seamos honestos en reconocer que no nos importa, con tal de ganar dinero o poder. ¿Para qué agravar con la mentira y la hipocresía nuestro estado de corrupción general?

viernes, 24 de abril de 2015

La Ética y la Política

          Cuando en mi hogar se supo la noticia publicada en “El Mostrador”, de que los pagos por parte de SQM de facturas de una sociedad del director de Chilevisión, Jaime de Aguirre, que era de Piñera en 2009, eran para pagarle a éste su bono de desempeño, mi familia unánime y categóricamente me pidió que “no hablara de eso, que no siguiera con lo de Piñera”.

Ahí me di cuenta de lo equivocado que estoy. “Nuestra prensa” es inmisericorde para encontrar boletas presuntamente falsas de Peñailillo, pero ni siquiera publica las de Piñera, como en el caso de las de de Aguirre. Es decir, el candidato Piñera pedía plata para su campaña a SQM y Aguas Andinas, (más otras empresas que, púdicamente, “El Mostrador” no quiere nombrar), pero los dineros se destinaban a cubrir deudas de una empresa del candidato, Chilevisión, con sus ejecutivos de Aguirre y Conca (este último no quiso comentar). Horrible por donde se le mire. Una Piñericosa mayor, sin duda. Pero en mi hogar me piden que me pliegue a “nuestra prensa” y, al igual que ella, no diga nada.

“Pero qué quieren, ¿que sea cómplice pasivo?”, argumento. “¡Sí!”, me dicen categóricamente la vocera oficial de mi hogar y el coro que la secunda.

¿Qué quiere decir esto? Que el tema no es ético, sino político.

Hoy día un grupo de jóvenes de derecha escribe a “El Mercurio” que los partidos del sector no deben esperar el veredicto de los tribunales para sancionar conductas contrarias a la ética de sus militantes. Ellos, todos bastante centristas, están seguramente pensando en Jovino Novoa. Pero lo mismo se aplica a Piñera, que fue nombrado por Hugo Bravo con una factura a la Fundación Futuro, que ésta desmintió; y luego aparecieron numerosas facturas de Bancorp (Piñera) a SQM, que aquella firma dijo correspondían a asesorías financieras, pero el vicepresidente de finanzas de SQM declaró que nunca había sabido de tales informes ni los había utilizado; y ahora las facturas de los ejecutivos de Chilevisión. ¿Están dispuestos los mismos jóvenes centroderechistas firmantes de la carta a “El Mercurio” a demandar a los partidos del sector que, por consideraciones éticas, nieguen su apoyo a Piñera? Yo creo que no, pero si ellos mandan otra carta a “El Mercurio” afirmando que sí están dispuestos y que no se puede apoyar a un candidato que esté detrás de esas cosas, les creeré. Apuesto doble contra sencillo que no lo van a hacer, porque esto es política, no ética, para ellos también.

Nuestro país no es ético. Derecha e izquierda se dicen, en el fondo de su conciencia: “si la trampa me sirve para ganar, la hago”. Y obran así. La justicia de izquierda obra así. “Nuestra prensa” oculta y cohonesta las trampas propias y denuncia y magnifica las de izquierda. La de la Nueva Mayoría hace lo mismo. Pero si sus integrantes reciben “un ofrecimiento que no pueden rechazar”, se dan vuelta, porque no son éticos, y a la hora de una ganancia personal, tampoco son políticos. ¿Alguien ha llamado a escándalo por el hecho de que los parlamentarios de gobierno se dieran vuelta en la sala de la Cámara el jueves para rechazar un informe apoyado por su propio sector en la comisión y que Piñera quería ver rechazado? Se dieron vuelta y lo rechazaron, y “nadie dijo nada… nadie dijo nada…”, salvo este blog. 

Pero en mi propio hogar me piden que este blog “no siga con el tema”.

          Es que “el tema” no es la ética, sino la política. Por eso es importante que venga llegando Insulza. Ya se ha abrazado con Piñera y lo ha elogiado. ¡Es que son de los mismos! Entre bueyes no hay cornadas, no hay que sacarse la suerte entre gitanos. ¿Se acuerdan cuando a principios de los 2000 Lavín tenía la siguiente elección en el bolsillo, encabezaba todas las encuestas y el socialista Cortés Terzi escribía que la Concertación estaba bailando “El Vals del Adiós”? Bueno, Insulza estaba en Interior y apareció de la nada una publicación llamada “Plan B”, que inventó todo un cuento con “el menor LZ” acusando de pedofilia a senadores UDI, sobornado con las zapatillas que le regaló Girardi, mientras el cura Jolo y Gemita Bueno llevaban la batuta del escándalo contra la UDI (detrás del cual también estuvieron Piñera y Pía Guzmán) y la candidatura de Lavín se vino abajo en las encuestas. Nunca nadie le pudo sonsacar a Insulza quién financiaba “Plan B”.

Claro, después aparecieron los sobres con billetes, las triangulaciones del MOP-Gate y todo lo demás. Pero como se trata de política y no de ética, hubo un gran perdonazo y todo quedó atrás. Otro gran triunfo de Insulza. Reparó lo irreparable. Bueno, ahora llega a eso. ¿Tú crees que a éI lo estarían acosando como a Peñailillo? Por supuesto que no. Se sacudiría de todo, tal como Piñera se sacude ahora de los $318 millones en facturas de Bancorp y los $135 millones de la sociedad de de Aguirre a SQM, y el forward de $49,9 millones, diciendo que no tiene nada que ver.

Por algo el primer acto del Panzer llegando al país fue juntarse con Piñera, elogiarlo y hacer cosas juntos. Este país lo manejan los viejos zorros y no los jóvenes rurales ni los que escriben cartas al diario rompiendo lanzas por la ética, que caen en todas las trampas. Aquí no tienen nada qué hacer los que andan buscando informes de asesoría para justificar sus boletas. Los pesos pesados no necesitan justificar nada, niegan todo, silencian a los diarios importantes para que no publiquen nada que los perjudique y dan vuelta las votaciones como si tal cosa.

          No es la ética, sino la política. Ésta y no aquélla importan a la derecha y la izquierda. La primera quiere evitar que la segunda desmantele el país como lo está haciendo, y no le importan los medios. La segunda quiere desmantelar el modelo y lo va a seguir haciendo, y tampoco le importan los medios. Y a tipos como a mí, a quienes nos importan el país, pero también los medios, que pensamos que la ética tiene algún valor, nos piden que nos quedemos callados. A mí me lo han ordenado en mi propio hogar. Juzguen ustedes si me he sometido.


martes, 21 de abril de 2015

Renuncia de Piñera

          Se dice que si se comprueba que las boletas de honorarios emitidas por el Ministro del Interior cuando era un simple profesional, hace dos años, no corresponden a servicios efectivamente prestados, él debería renunciar. Está implícito en ese pronunciamiento el concepto de que quien ha incurrido en dicha falsedad no puede desempeñar ese cargo. Por supuesto, mucho menos puede una persona que ha incurrido en esa conducta ser Presidente de la República. Y si no puede serlo, tampoco puede ser candidato al cargo.

          Claro, estas cosas se juzgan públicamente de acuerdo al eco que encuentran en los medios de comunicación. Si aparecen en todos y los periodistas y sus entrevistados crean un clima de escándalo en torno al caso, la condena popular es inevitable. Entonces un mismo hecho puede merecer un muy diferente juicio social según si es o no divulgado en los medios de comunicación. El que controla éstos, controla la opinión general.

          Por ejemplo, apareció en un solo diario, “La Tercera” del lunes, la declaración del vicepresidente de finanzas de SQM, Ricardo Ramos, que ocupa el cargo desde 1994, en el sentido de que no existió nunca asesoría financiera alguna de Bancorp, la firma que administra el patrimonio del ex Presidente Sebastián Piñera, a dicha empresa, SQM.

          Pues en el listado de facturas pagadas por dicha sociedad que están siendo judicialmente investigadas, han aparecido quince, por un monto de $318 millones, cobradas por Bancorp entre 2009 y 2010.  Esta última firma ha declarado que “corresponden a servicios de asesorías financieras en materia de administración de inversiones”. Pero el vicepresidente de finanzas de SQM ha precisado: “Nunca tuve un insumo que proviniera de esta supuesta asesoría… La única explicación plausible es que nunca existió… Desconozco totalmente a este proveedor, desconozco la factura, no he tenido ningún servicio asociado a ésta”.

          Pero todo esto apareció en un solo diario y no fue recogido por ningún canal de televisión. La prueba cierta de que $318 millones en facturas ideológicamente falsas emitidas por la sociedad que administra el patrimonio de Sebastián Piñera es menos noticia que la mera sospecha de que boletas de honorarios emitidas hace dos años por el Ministro Peñailillo cuando era un simple profesional, por un monto veinte veces menor, ha quedado de manifiesto en estos días: la información de lo primero no ha aparecido en ningún otro diario ni en ninguna pantalla de televisión, mientras la de lo segundo ha llenado grandes titulares y acaparado el espacio noticioso televisivo y hasta el de la farándula.

          Así, tan desequilibradamente, se forma el juicio de la opinión pública chilena. Y por algo mi anterior blog, referido a actuaciones del ex Presidente Piñera, se titula “El Político Más Poderoso de Chile”.

          Pero supongo que los Catones que abundan en el país para defender la moral pública y piden la renuncia de Peñailillo por la mera sospecha de que no haya prestado los servicios que indican sus boletas, con mayor razón ahora van a solicitar la renuncia de Sebastián Piñera a una posible candidatura, sin esperar a marzo de 2016, como él ha anunciado.

Puesto que si algo debe quedar claro es que los estándares éticos exigibles para ejercer la Presidencia de la República en ningún caso deberían ser más bajos que los que deben demandarse en un Ministro del Interior.


Esto, por cierto, si Chile fuera una sociedad en que la moral pública merece alguna consideración.