jueves, 12 de febrero de 2015

Sólo Nos Basta Recordar

          Mi padre no conversaba mucho conmigo, así como tampoco su padre con él. Es que nos hicieron así. Entonces, cuando él quería instruirme sobre algo, me pasaba un texto. Y cuando yo tenía algo así como 18 años y estaba en segundo año de leyes, y vio que comenzaba a manifestar interés por los temas políticos y la organización de la sociedad, no me discutía nada de lo que yo decía al respecto, seguramente por considerar una pérdida de tiempo tratar de convencerme de algo, pero un día cualquiera me regaló un libro en inglés que se titulaba “Animal Farm”, de George Orwell. Yo lo encontré aburrido porque no lo entendí, y no lo terminé. Pero muchos años después lo volví a empezar, tras verlo citado en numerosas ocasiones. Entonces lo entendí y me dije lo mismo que me expresó Margaret Thatcher sobre “Camino de Servidumbre” de Hayek, cuando la entrevisté y hablamos de libros: “It’s all there” (“Todo está ahí”). Pues “todo” está en “Animal Farm”, traducido al castellano con el título de “La Granja de los Animales” y también “Rebelión en la Granja”.

          Trata de que los animales de una granja inglesa hacen una revolución contra el dueño, Mr. Jones, y se apoderan de ella. Su lema fundamental es que “los animales son todos iguales” y los humanos representan lo malo de la existencia. Los más listos entre los animales son los cerdos y los menos listos las ovejas, pero éstas repiten incesantemente el principal lema establecido por los cerdos: “Cuatro patas es bueno; dos pies es malo”. Para quienes prefieran ahorrarse la lectura de las 120 páginas les contaré el final: los cerdos terminan comportándose igual que los propietarios humanos, se llenan de privilegios a costa de los demás animales, que sin embargo siguen llenando de loas y rindiendo pleitesía al cerdo principal, Napoleón, un dictador inmisericorde.

Finalmente los cerdos llegan a hacer alianzas y negocios con los propietarios humanos de otras granjas y empresas, con quienes traban amistad. En  confianza, Mr. Pilkington le dice a Napoleón: "Así como ustedes deben lidiar con los animales inferiores, nosotros debemos hacerlo con las clases inferiores". Y juegan a las cartas en francachelas regadas de whisky que a veces terminan mal, en particular cuando se sorprenden recíprocamente haciendo trampas (a veces aparecen inexplicablemente en el naipe dos ases de espadas).

Cualquiera que se asomara desde el exterior a la escena en la casa principal del fundo ahora ocupada por los cerdos –dice el libro-- descubriría que hasta en el semblante los perfiles de ellos y los de los hombres se han tornado ya casi iguales.

Por supuesto, el mandamiento básico de la revolución, como todos los demás, ha ido siendo matizado. Los cerdos, llenos de privilegios, se han arreglado para que rece, finalmente: “Los animales son todos iguales, pero hay algunos más iguales que otros”.

          Cuando me asomé imaginariamente a la sala donde a la mesa de reuniones estaban sentados Andrónico Luksic Craig y Sebastián Dávalos Bachelet acordando un préstamo de más de 6.500 millones de pesos del banco controlado por el primero para que una sociedad de la señora del segundo, con un capital de sólo seis millones de pesos, adquiriera un terreno que tenía la expectativa de venderse en 9.500 millones gracias a los cambios en el plan regulador respectivo, potencialmente impulsados por el gobierno revolucionario e igualitarista de la madre del segundo, me pareció estar leyendo las últimas páginas de “Animal Farm”.

          En las afueras de semejante reunión, en la novela, y acá, en las calles, desfilan los “más iguales que otros”, coreando consignas contra la desigualdad. En Chile ya no encabezados por Camila Vallejo. ¡Cómo podrían serlo! Ahora su dieta parlamentaria, sin contar gastos de representación, sumada al honorario de su marido cubano asesor de Salud, representa unas 64 veces el salario mínimo. Pero ella siempre iluminada, dice, por la luz-guía de Fidel Castro, apóstol de la igualdad cuya fortuna figura entre las mayores del planeta, según Forbes Magazine; y cuya península exclusiva, su coto personal de buceo cuando podía bucear, y su yate de más lujo que el de cualquier otro millonario, son descritos en detalle por su ex guardia personal Juan Reinaldo Sánchez en sus memorias sobre la “Vida Oculta” del “prócer” de la igualdad humana del siglo XX. 

          No tenemos nada qué aprender. Ya todo lo sabemos. Sólo nos basta recordar.

martes, 10 de febrero de 2015

Derecha e Izquierda "Pilladas"

          La encuesta CERC midió el año pasado la opinión de los chilenos sobre sus compatriotas y reveló que sólo el 13% de ellos confía en los demás. Es decir, el 87%, casi nueve de cada diez, no se fía de los otros. Y si eso ya es malo, hay algo peor: que los hechos recientes parecen darles a esos nueve de cada diez toda la razón. Leyendo la información diaria se concluye que no se puede confiar en la gran mayoría de los chilenos. Todo lo que se diga en contrario es “pura música”.

          Dando por sabidas las variadas situaciones que tienen en coma a la derecha política, y contra la cual la última encuesta GFK Adimark revelara un rechazo ciudadano del 78% y un apoyo de tan solo 11%, ahora en la izquierda aparecen situaciones que también merecerían dejar a esta última en coma: al más alto nivel de su gobierno revolucionario, que proclama a los cuatro vientos su vocación de “igualdad, equidad e inclusión”, se manifiesta un desmedido afán de aprovechamiento del poder con fines de lucro, de abuso de privilegios que crean enorme desigualdad y generan un excluyente disfrute de ellos sólo por los poderosos del régimen. ¿Qué “inclusión” –para emplear un recurrente término bacheletiano-- es ésa de la cual está marginado el 99,9% de los chilenos?

          La opinión pública no sabía que era así, porque los profitadores no habían sido “pillados.” Ahora lo han sido. Los de derecha e izquierda. Un joven columnista, Carlos Portales, cuando el “nueragate” todavía no había estallado, escribía en “El Mercurio” del 07.02.15 sobre los hechos que afectan a la derecha: “Empresarios y ejecutivos  exitosos, pero autocomplacientes y desconectados del sacrificio que le cuesta a cada chileno salir adelante, se van convenciendo de que su mundo es el único y ‘el correcto’. Los mejores ejemplos son el “Choclo” Délano, el ex Presidente Piñera y Juan Bilbao. Todos íntimamente relacionados, y todos, en algún momento, protagonistas de ilícitos económicos”.

          ¿Qué dirá ahora ese columnista de la nuera y el hijo de la Presidenta, que obtienen de un banco un préstamo de $6.500 millones para comprar terrenos que luego venden en $9.500 millones gracias a la expectativa de cambios en el plan regulador comunal, que dependen de autoridades del mismo gobierno? ¿No están también “desconectados” esos $3 mil millones, que son cinco millones de dólares de ganancia especulativa fácil, con “el sacrificio que le cuesta a cada chileno salir adelante”?

          Asimismo, si bien por montos indebidos mucho menores, que no son de miles de millones, sino sólo de millones, están siendo denunciados de defraudación al fisco el vicepresidente del Senado, también un hombre de izquierda, y un senador independiente.

          Los trabajos del economista James Buchanan, que le valieron el Premio Nobel, estuvieron dedicados a probar precisamente que el móvil de los funcionarios de gobierno no es diferente del que impulsa a los empresarios privados: su propio beneficio. Pero estos últimos lo consiguen haciendo ganancias en la producción de bienes y servicios en un medio competitivo, mientras que los funcionarios lo consiguen aprovechando el poder de decisión sobre normas y recursos públicos que les procuran sus cargos. Una decisión burocrática sobre un plan regulador comunal significa aumentar o disminuir sustancialmente el valor de un terreno, según si ella dictamina que puede tener alta densidad habitacional o no tener ninguna y ser destinado a área verde y sujeto a expropiación. ¿No están, él y los demás llamados a decidir, expuestos a recibir “ofrecimientos que no pueden rechazar”?

          En voz baja se menciona las fortunas hechas a partir de “cambios en planes reguladores” en el pasado. El actual es sólo otro caso, pero “pillado”. La situación se multiplica a través de la maraña estatal de regulaciones que llenan de atribuciones a los funcionarios y conducen a que los particulares dependientes de ellas y de las exigencias muchas veces arbitrarias que les son impuestas deban “aceitar la máquina”.

          Eso justifica el Estado pequeño y dotado de la menor discrecionalidad posible que promueve el pensamiento de derecha.

          ¿Quedará ahora también “agónica” la izquierda, como se dice que el escándalo de las donaciones electorales irregulares ha dejado a la derecha? ¿O volverá a ser verdad que “la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”, como profetizó Nicanor Parra, y ambas saldrán adelante gracias a un amplio manto de “perdón y olvido” decretado por ellas mismas en su propio beneficio?

viernes, 6 de febrero de 2015

Sucesión por Causa de Muerte de la Derecha

          En 2008 le pronostiqué a la UDI un aciago destino si apoyaba la candidatura de Sebastián Piñera, pero no voy ahora a reclamar reconocimiento para mi profecía por estarse produciendo exactamente ese desenlace, porque el tiro de gracia ha tenido su origen en el affaire Penta que todos conocemos, que si bien obedece a conductas de personas muy próximas a Piñera, eran destinadas a ayudar a la UDI y no a liquidarla.

          Pero, ya antes de eso, el fracaso electoral de 2013 había dejado a la UDI en la agonía, y ésta sí era atribuible a Piñera, que criminalizó a los partidos que lo apoyaban, llamándolos “cómplices pasivos” de supuestos delitos, imputación suficiente para que una masa considerable e inadvertida de sus partidarios les restara su voto.

          Pero el propio “tiro de gracia” ha sido magnificado por los medios y justamente eso lo transforma en una amenaza de muerte política. La clave es el acoso mediático. Sin él, Ricardo Lagos sorteó crisis peores: su –como dicen ahora- “impresentable” adquisición de aulas tecnológicas con sobreprecio, como Ministro de Educación, no obstante la cual después fue premiado por el pueblo con la Presidencia, por ejemplo. Es que los medios no se ensañaron con él, como ahora con la UDI. Y durante su administración sorteó el aún más “impresentable” affaire MOP Gate, plagado de boletas y facturas falsas, pese a lo cual abandonó La Moneda rodeado de una alta aprobación. Porque la prensa y sus adversarios políticos (en particular la UDI) fueron mucho más benévolos con él de lo que lo han sido ahora los de ella con ésta. Y seguramente Lagos hasta habría resultado reelegible en 2009 si no hubiera sido por el Transantiago y su fracasado el Tren al Sur, dos engendros que lo privaron, hasta ahora (porque en política nunca debe decirse “para siempre”) de suficiente piso electoral.

          El hundimiento de la UDI ha arrastrado por el momento a toda la Alianza, que en la última encuesta Adimark aparece con un 78% de rechazo y un 11% de aprobación, cifras reveladoras de un repudio inédito.

          Ahora, siempre según las encuestas, el único heredero verosímil de la difunta derecha aparece siendo, paradójicamente, su enterrador, Sebastián Piñera. Éste, tanto gracias a su manejo propio como a los recursos de que dispone para su triunfo personal en política (es decir, todos los que tiene), sortea barreras que otros no pueden pasar. Por ejemplo, Hugo Bravo, el gran denunciante del caso Penta, lo nombró y dijo que le habían donado $50 millones para su campaña presidencial a través de la Fundación Futuro, pero esta última lo desmintió y Bravo no insistió, como en otros casos, ni produjo la boleta o factura en cuyo respaldo él hubiera escrito “SP”, como lo hizo con la de Andrés Velasco. Pues éste también había negado en un principio, pero los medios no le dieron respiro, los detectives allanaron su oficina y hasta su domicilio y, lo decisivo: en su caso Bravo, produjo el documento por $20 millones en cuyo respaldo había escrito “AV”, y AV se hundió. En cambio, Piñera quedó a flote.

          Entonces y en teoría el único que queda a flote puede hacerse a bajo precio de la herencia de la derecha difunta, que parece menguada pero es considerable (pues los “cómplices pasivos” son muchos y no vacilan en asirse a un clavo ardiente si con ello se salvan de la revolución socialista en curso). Piñera le debe mucho a esta última. Sedicentes derechistas horrorizados por el actual “Gobierno Contra Natura”, como lo he llamado en mi anterior blog, y también por el caso Penta, que se extiende y se profundiza cada vez más, me han dicho, alzando los brazos en señal de rendición incondicional: “Piñera es lo único que nos queda”.

          Pero ¡por favor! Un momentito.

          Es verdad que este personaje, como no es de derecha, tiene una virtud de la cual aquella carece, y es que nunca reconoce una culpa. Así siempre sale adelante y logra que los demás también lo absuelvan o se olviden de las que tiene. Esto último quedó patentizado el otro día (31.01.15) en “La Segunda”, en una entrevista a quien compite con Carlos Alberto Délano por ser su mejor amigo, Andrés Navarro. El diario le preguntó a éste (que está pretendiendo clavar una pica para Piñera y su partido, la DC, en Flandes, léase la Sofofa) cuál estimaba la más imperdonable conducta empresarial reciente de las muchas que se ha denunciado, y él mencionó la compra de acciones con información privilegiada de que se acusa a Juan Bilbao. Entonces el cronista de “La Segunda”, de memoria menos feble que Navarro, le preguntó si entonces condenaba también de la misma manera la compra de acciones de LAN con información privilegiada por parte de Sebastián Piñera, poniéndolo en una de esas situaciones en que los americanos exclaman “Oops!” Desconcertado, Navarro se limitó a decir “es distinto”. Pero no pudo explicar por qué. Tal vez porque no es distinto.

          Es que Piñera navega en medio de sus renunciamientos como si tal cosa y así consigue que todos los olviden: sus presiones para conseguir la fusión de las Cascadas, que lo beneficiaba a él, siendo Presidente; la recién citada compra de LAN, la tardía y tributariamente ventajosa venta de LAN en 2010, sólo materializada una vez que él hubo designado nuevo Director de Impuestos Internos (al cual después le quitó el piso); la primera y negociada compra de LAN al gobierno de Aylwin mientras le aprobaba a éste en el Senado su alza tributaria, su ventajosa venta de las Chispas, el episodio de la Kyoto, la quiebra del Banco de Talca y su participación en sociedades que compraban acciones del mismo banco y un largo etcétera. Todavía recuerdo, y esto es una anécdota, si bien demostrativa, cuando en los ’90 le dije a Sebastián, quien aparecía en los diarios, siendo senador, como presidente del directorio de una sociedad anónima editorial suya, que yo iba a pedir, de acuerdo a la Constitución, su cesación en el cargo, el cual entonces debía pasar a mi persona, por haber sido su compañero de lista cuando fue elegido. Pues la Carta establecía esa sanción para quien fuera parlamentario y a la vez director de una S. A. Pero, como no me gusta ganar por secretaría, ni siquiera lo intenté. Y nadie más lo hizo, de modo que él se salió una vez más con la suya.

          Pero, “that is NOT the question”. “The question” es que no puede ser el único heredero en la Sucesión por Causa de Muerte de la derecha alguien que no es de derecha, que votó “no” en 1988, que estuvo siempre en la oposición al gobierno que salvó a Chile del totalitarismo y sólo se pasó a las filas de éste en 1989, cuando avizoró allí la expectativa de una carrera política; alguien que encabezó un “V Gobierno de la Concertación”, subió los impuestos y creó ministerios, subsecretarias, superintendencias, agencias de control y entes burocráticos a discreción; alguien que declaró a la semilla de la actual revolución socialista, el movimiento comunista del 2011, como algo “noble, grande y hermoso” y posteriormente, cual verdadero precursor de Eyzaguirre, se propuso condenar el lucro en la educación y subir los impuestos para ella siguiendo exactamente las exigencias de aquel movimiento totalitario; alguien que fue “cómplice activo” en la prisión política de los militares que combatieron al terrorismo, que para hacer una “pasada” y remontar en las encuestas trasladó a esos presos políticos a un penal peor y hacinado (lo que provocó el suicidio de un digno general inocente al cual reiteradamente le había negado el indulto); alguien que dio financiamiento al Museo de la Desmemoria Marxista y a la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, la cual triplicó bajo su administración el número de querellas contra uniformados, todas ellas sin fundamento legal, convirtiéndose así en “cómplice activo” y también en coautor de prevaricación; y alguien que, “last but not least”, porque prueba el carácter del sujeto, mantuvo como funcionario de su exclusiva confianza en la dirección del Instituto Médico Legal a un mirista actual y confeso (lo dijo por televisión sin ser cesado en el cargo), como lo es Patricio Bustos, que, por cierto, fue ratificado por el gobierno de la Nueva Mayoría.

          A mí algunos me critican cuando digo estas cosas porque, afirman, “te has quedado pegado en la lógica del ‘sí y el ‘no’”. Pero, les replico yo ¿y en qué lógica están ustedes? Pues están en la lógica del “no”, la de condenar la obra del Gobierno Militar y darles en el gusto a las huestes del “no”. La derecha, si quiere subsistir, nunca puede caer en esa lógica. Es la del viejo proverbio: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Otra manera de describir la rendición incondicional del propio ideario, rendición de la cual estamos, los que somos “de derecha”, ya muy cerca. Pues lo único que nos queda es la UDI, y la UDI está agonizando. Ya RN murió como derecha, cuando pasó a ser “Renegación Nacional” al modificar su Declaración de Principios y suprimir el reconocimiento a la obra del Gobierno Militar, que adoptó el ideario de la libertad, es decir, el de la derecha, y legó a Chile una democracia estable que en estos días está siendo sistemáticamente demolida y que una retroexcavadora marxista se apresta a echar dentro de la tolva de un camión rojo para que la vaya a vaciar a un botadero de basura.

          De modo que no estoy en la lógica del “sí y el no”, sino que estoy, categóricamente, en la lógica del “sí”. Es la de la verdadera derecha chilena. El único partido que la representa es la UDI, que no ha “adaptado” su Declaración de Principios a lo que demandan los del “no”. Mientras haya un parlamentario como Ignacio Urrutia que pida un minuto de silencio en la Cámara en homenaje a la memoria de Pinochet y permanezcan en la sala media docena de diputados de su partido, para molestia de otros imberbes de cerebros lavados que ya se pasaron al “no”, habrá todavía UDI y habrá derecha de verdad. Mientras la UDI sea capaz de llevar como candidato a Alcalde de Providencia a un Cristián Labbé, la única autoridad del país que en 2011 se atrevió a aplicar la ley a los estudiantes extremistas que usurparon colegios por la fuerza, la UDI representará a la derecha de verdad.

          El hecho de haber incurrido en irregularidades para financiar campañas, como por lo demás lo hacen todos, no invalida a un partido ni al ideario de la libertad ni la verdad histórica ni el concepto de respeto al individuo y a la vida que son el núcleo del pensamiento de derecha. Por eso la UDI debe subsistir para seguir representando tales valores. Si va a renunciar a ellos para sumarse a los que condicionan su actuar político a las encuestas, entonces sí que estaremos asistiendo al entierro de la derecha en Chile. 
Peor que eso, a su cremación.

          Pero incluso después de la cremación quedan todavía las cenizas. Y Chile ya resucitó una vez “Desde las Cenizas”, como tituló su obra dedicada a tal epopeya ese derechista inclaudicable que fue James Whelan (Q.E.P.D.)

          La derecha también lo puede y lo debe hacer, aun si lo único que nos queda, la UDI, también termina por claudicar. Pero, por ahora, “aún tenemos Patria, ciudadanos”, como decía Manuel Rodríguez cuando decidió quedarse, pese a que la mayoría cargaba las mulas para huir a Mendoza.


domingo, 1 de febrero de 2015

Gobernando "Contra Natura"

          Cuando el escorpión de la fábula clavó su cola ponzoñosa a la rana que había accedido a trasladarlo a través del río, y se ahogaban ambos, ella le pidió una explicación de tan insólita conducta, y el escorpión sólo alcanzó a decirle: “es que está en mi naturaleza…”

          Todo lo que estamos viendo y viviendo, ahora que cargamos a la Nueva Mayoría sobre nuestras espaldas y nos estamos hundiendo, está en la naturaleza del socialismo. Éste es, por definición, opuesto a la naturaleza humana (cfr. mi blog anterior “El Socialismo y la Naturaleza Humana”, 06.04.14). Por eso el impulso primario del ser humano normal es huir del socialismo, aunque corra el riesgo de recibir una bala al atravesar un muro o de perecer ahogado cuando escapa por mar en una balsa.

          ¿Por qué cree usted que este régimen socialista establece para el invierno horario de verano? Por la misma razón que en las fábricas soviéticas “cumplían el plan” de fabricar diez millones de zapatos, pero eran todos del pie izquierdo. Al socialismo no le interesa responder a lo que demanda la gente, la naturaleza humana, sino cumplir su plan, que es imponer y ejercer su poder. Y, así, vamos a pasar parte de los días a oscuras en invierno porque ése es el plan socialista, y si a la gente no le gusta, que se vaya a otro huso horario, si para entonces todavía la dejan salir. Pues si los gobernantes estuvieran pendientes de lo que prefiere la gente, no serían socialistas, sino que se guiarían por las señales del mercado. Pero “ella y ellos” justamente están empeñados en suprimir el mercado.

          ¿No cree usted que un ser humano en gestación prefiere vivir? Por supuesto: está en su naturaleza. “No matarás” es un postulado básico de la ley humana ancestral, desde antes de que Caín matara a Abel. Hoy basta ver la filmación intrauterina de cómo se defiende el niño o niña en gestación cuando el abortista los agrede. Tiene las mismas ansias de vivir que cualquier ser humano de más edad. Y el mismo derecho. Salvo que estén bajo un régimen socialista como el chileno, que legisla para que al individuo en gestación puedan matarlo impunemente.

          También es “contra natura” el matrimonio de dos personas del mismo sexo, pues el matrimonio de un hombre y una mujer nació de la experiencia humana ancestral, que induce a la pareja a reproducirse, cuidar de los hijos (madre) y proveer para el hogar (padre). Si dos personas de un mismo sexo quieren vivir juntas (o, si son de distinto sexo, pero no quieren casarse) dentro de la libertad contractual pueden acordar los términos para hacerlo y firmar una escritura pública que deba cumplirse, sin necesidad de ley nueva que lo autorice. ¿Por qué se dicta una ley de “Acuerdo de Unión Civil”? Porque el socialismo quiere dar un paso hacia matrimonios del mismo sexo, es decir, otro paso “contra natura”.

          Una institución nacida de la experiencia humana ancestral y del matrimonio es la familia, que la naturaleza del hombre ha consagrado milenariamente como la base de la sociedad. Hoy esa familia está en extinción. ¿Por qué cree usted que estamos en presencia de tantos niños y adolescentes drogados, ebrios y delincuentes? Porque ellos no tienen una real “familia”. La última vez que pregunté, los nacidos fuera del matrimonio en Chile ya iban en setenta por ciento. Es decir, más de dos de cada tres menores chilenos no tienen un “hogar” propiamente tal. Serán “niños sueltos”. O algo peor: “hombres nuevos” a cargo del Estado, omnipotente y omnipresente. Pero, como todo lo que se haga “contra natura”, eso hará crisis y caerá igual que el Muro de Berlín, en el mejor de los casos, o Sodoma y Gomorra, en el peor.

          Nuestro gobierno socialista contraría también la naturaleza humana al impedir que haya libertad de trabajo. Usted no puede contratar libremente el empleo de su capacidad. Eso está prohibido. Son tantas las trabas, que los más pobres se quedan en su mayoría sin trabajo, por el artificialmente alto costo de contratación. Vea la última encuesta CASEN, que ha costado tanto conocer: en el decil más pobre de la población sólo un 28,2 % tiene trabajo, siendo que lo que más necesita es encontrarlo. En el decil más rico, en cambio, el 61,2% tiene trabajo, y seguramente podría tenerlo el ciento por ciento, pero como son los más ricos más de un tercio no tiene necesidad de trabajar. Entonces ¿cómo no va a haber desigualdad de ingresos si menos de un tercio de los pobres encuentra trabajo en comparación con prácticamente todos los más ricos? ¿Quién ha provocado esa desigualdad? ¿El mercado? ¡No! El  socialismo, con sus leyes intervencionistas.

          ¿Qué más contrario a la naturaleza humana que impedirle a uno producir y generar bienes que sirven a las necesidades de la gente? Bueno, eso es lo que se consagra en la reforma laboral. A usted, productor, los que no quieren trabajar pero quieren presionarlo para extraerle recursos más allá de la realidad del mercado laboral, le podrán paralizar su empresa, porque se le prohibirá contratar reemplazantes. O cede a la extorsión o quiebra. La bolsa o la vida. ¿Adónde va todo esto? A privarlo a usted de lo suyo, porque mediante la fuerza le exigirán más de lo que pueda pagar. Pérdida de lo que es suyo.

          ¿Y qué más propio de la naturaleza humana que enseñar, educar? La reforma socialista recién aprobada se lo está prohibiendo a usted, porque si desea ganarse la vida enseñando no podrá mantenerse, puesto que se penaliza el “lucro”, es decir, el margen por sobre sus costos que le permite a usted sobrevivir dignamente y ahorrar. Por supuesto, esto va hacia una sola parte: que el único que pueda enseñar sea el Estado, manejado por los socialistas. Y formará “hombres nuevos” socialistas, que no sabrán lo que es la libertad, porque eso no se lo van a enseñar, pierda cuidado. Es lo que buscan “ella y ellos”.

          Otro derecho fundamental emanado de la naturaleza humana es el de propiedad. Desde sus orígenes el hombre libre se hizo dueño del fruto de su trabajo. Cuando perdió su libertad para ello, se convirtió en esclavo, nombre que se da al que no puede quedarse con el fruto de su trabajo. Pues bien, ese derecho es el principal blanco del gobierno socialista actual. Para eso y casi sólo para eso necesita hacer una reforma constitucional, porque la Carta actual garantiza sólidamente el derecho de propiedad. Pero ellos quieren expropiar mucho, y en lo posible todo, para manejarlo todo. Y con la Constitución actual no pueden. Ése es el propósito último de la reforma constitucional.

          El cuadrienio que estamos viviendo en Chile es uno de lucha entre la naturaleza humana y el socialismo, entre la aspiración de quienes quieren vivir en una sociedad libre y “ella y ellos”, que pretenden imponernos un país como el de “La Granja de los Animales” de George Orwell, en que todos eran iguales, pero algunos eran “más iguales que los demás”. Y si quiere entender qué es ser “más igual que los demás”, lea el libro “La Vida Oculta de Fidel Castro”, escrito por quien fuera su hombre de confianza y guardia personal. Si lo encuentra…

viernes, 30 de enero de 2015

Lo Que Sale en los Diarios

          Casi con toda seguridad lo que usted piensa está determinado por lo que sale en los diarios, la radio y la TV. El noventa por ciento de la gente opina según lo que lee, ve u oye en ellos. Y eso es, en su mayor parte, lo que publican periodistas de izquierda, pues éstos son mayoría en el gremio y mandan en los medios, aunque los dueños de éstos sean de derecha y crean que mandan. Los escasos periodistas de derecha ni siquiera se atreven a decir en voz alta que lo son, porque sus mayoritarios colegas del otro lado inmediatamente los “crucifican” ("¡fascista!") ante la opinión pública.

          Por eso hay cosas que son noticia pero no aparecen en los diarios y, para todos los efectos prácticos, no existen. Por ejemplo, la pública carta dirigida por el brigadier (r) Miguel Krassnoff al ex Presidente Piñera, donde le pide que, así como tuvo la iniciativa de visitar al preso político venezolano Leopoldo López (si bien sin poder concretar su propósito, pero logrando gran presencia publicitaria) también lo visite a él, que es un preso político chileno.

Por supuesto, Krassnoff sabe que su invitación envuelve una ironía, porque cuando los organizadores del lanzamiento de la quinta edición de su autobiografía, “Prisionero por Servir a Chile”, invitaron al entonces Presidente Piñera, y una secretaria suya respondió que éste no podría asistir, pero expresaba sus mejores deseos de éxito al libro, tal secretaria fue despedida. Pues Piñera se fotografiaba sonriente con los diputados comunistas en La Moneda e invitaba a Teillier a sus viajes al exterior, no importándole el pasado terrorista de aquéllos y éste, pero de ninguna manera se quería contaminar con los militares que derrotaron a los terroristas e impidieron que se tomaran el poder por las armas. “Lo que sale en los diarios” es lo políticamente correcto: estar bien con los comunistas y perseguir a los militares. Y si algo procura ser Piñera, es políticamente correcto.

          Bueno, en el hecho, así como su visita a Venezuela fue ampliamente informada desde su anuncio en la prensa y se convirtió en “trending topic” en las redes sociales, la carta pública de Krassnoff invitándolo sólo ha llegado a algunos correos electrónicos y, que yo sepa, no ha aparecido en ningún diario impreso ni en radio ni TV. Sólo la he visto publicada parcialmente en el diario digital “El Mostrador”, lo que es notable tratándose de un medio más bien de izquierda; y en el diario digital “Chile Informa”, muy dedicado a defender a los presos políticos militares.

          Además, así como el intento de visita a López le va a significar a Piñera cumplir su gran aspiración de siempre, remontar en las encuestas, la carta de Krassnoff no aparecerá “en ninguna parte”, él no la va a contestar y será igual que si no existiera; pues si la llegara a responder, bajaría en las encuestas, porque “lo que sale en los diarios” es muy adverso a Krassnoff (e igualmente lejano a la verdad). Luego, no existe y no afectará a Piñera.

          Sí, en cambio, “están en todos los diarios” dos de los mejores amigos de Piñera (tal vez los dos más cercanos, con la posible salvedad de Pedro Pablo Díaz): Carlos Alberto Délano y Andrés Navarro. Del primero el ex Presidente ha separado aguas, llegando hasta a publicarse que le había “expresado su molestia” por las irregularidades de que se le culpa. Esto se supo poco, porque “no salió en los diarios”, las radios ni la TV. Lo leí en “El Mostrador”.

Inicialmente se informó y sí "salió en los diarios" que Hugo Bravo había mencionado, en la lista de donaciones electorales irregulares de Penta, 50 millones de pesos entregados en 2009 a la Fundación Futuro, del mismo Piñera, para su campaña. Pero luego eso fue desmentido y Hugo Bravo no lo ha vuelto a repetir, si bien dijo “yo nunca he mentido”. Pero esa “verdad” en particular no la ha vuelto a decir y Piñera “zafó” del caso Penta, tanto que ni siquiera la situación de su subsecretario Wagner lo ha salpicado, porque nadie ha dicho que el entonces Presidente supiera que su amigo Délano lo “subsidió” para que se decidiera a aceptar el cargo por una remuneración menor que la que ganaba en el grupo Penta, aunque ello hubiera sido un favor hecho al gobierno de entonces.

          También “sale en los diarios” que el otro muy amigo de Piñera, el controlador de Sonda, Andrés Navarro, ha entrado a tallar para hacerse de la presidencia de la Sociedad de Fomento Fabril, en la cual procura reelegirse Hermann von Mühlenbrock. Este último es un empresario de derecha. El primero no, pues es un reconocido simpatizante DC y en la elección de 1999, entre Lavín y Lagos, votó por Lagos. En entrevista en “La Segunda” (30.01.15) debió reconocer que le había recordado a Lagos en una oportunidad la ayuda financiera a su campaña (de lo cual hoy se declara arrepentido). Se lo hizo presente públicamente cuando Lagos culpó a Sonda de deficiencias del Transantiago.

A la vez que DC y Nueva Mayoría, Navarro es, como señalé, muy amigo de Sebastián Piñera, condiciones que no se hacen fuego, por cierto. Tan amigo que ambos son co-propietarios de un helicóptero Robinson, y una vez en que fueron sorprendidos realizando un aterrizaje antirreglamentario y Piñera se ufanó ante las cámaras de haber ido piloteando él, cuando la Dirección General de Aeronáutica Civil abrió un sumario por la infracción, Navarro “se echó la culpa” y fue sancionado como si el que iba piloteando hubiera sido él.

Es que Piñera siempre está “a las maduras”: en ese caso, ante las cámaras, como intrépido piloto; pero nunca “a las duras”, en este caso, ante la DGAC por no respetar las normas de vuelo.

          ¿Por quién se van a inclinar los industriales? ¿Por un empresario de derecha, de una sola línea, o por otro que votó por Lagos, afín a la DC y la Nueva Mayoría, y amigo personal de Sebastián Piñera? ¿Cree usted que los chilenos son de una sola línea o se arriman al sol que más calienta? Si usted tiene la respuesta a esta última pregunta, automáticamente tendrá la de la primera.



lunes, 26 de enero de 2015

Se Llamaba "Autoridad Moral"

          En el pasado solía exigirse a quienes adoptaban posiciones públicas algo que, en nuestra contemporaneidad, ha caído completamente en desuso: se llamaba “autoridad moral”. 

          Por ejemplo, si usted había hecho uso y abuso de artilugios vedados, con fines propios o electorales, no podía erigirse después en severo Catón para juzgar a otros que hubieran hecho lo mismo. Pero hoy vemos a los otrora activos emisores de boletas y facturas por servicios imaginarios a Enap, Gendarmería u Obras Públicas, como también a ex receptores de “sobres con billetes”,  condenando enérgicamente a quienes las han emitido en el caso Penta. ¡Qué falta de autoridad moral! Sobre todo que en este último episodio se trata de dineros privados que sus dueños voluntariamente donaban y, en cambio, en el otro, de dineros públicos que le sustraían al distraído fisco abusando de su inadvertencia.

          Pero quien más recientemente ha prescindido por completo de toda noción de autoridad moral ha sido el ex Presidente Piñera, que ha viajado muy publicitadamente a Venezuela para enrostrar a Maduro la ilegalidad de la prisión política del líder opositor Leopoldo López, en circunstancias que él mismo acá ha sido artífice de la prisión política de 71 uniformados en el presidio de Punta Peuco y de la de una decena de otros en penales transitorios en el norte y sur del país. Todos ellos son presos políticos porque, tal como Leopoldo López, están en esa condición sin ley que lo autorice.

          Cabe precisar que en el caso de los presos políticos chilenos Piñera ha jugado diferentes papeles. En el de algunos, los más antiguos, el de cómplice pasivo de gobiernos de la Concertación anteriores al suyo y de jueces de izquierda que, pasando por sobre las leyes y, en muchos casos, la verdad de los hechos, procesaron y condenaron a decenas de uniformados antes de 2010. Su complicidad pasiva está agravada en ese caso por haberles prometido él a las víctimas, como candidato, remediar su situación, cosa que no cumplió. Al contrario, se la agravó, como se verá.

Pues en otros casos posteriores Piñera fue cómplice activo: durante su gobierno triplicó el número de querellas en contra de uniformados, a través de su Ministerio del Interior, a sabiendas de que ellas no tenían sustento legal y sólo podían prosperar con el respaldo político de la Concertación, de sus jueces de izquierda y del activismo judicial comunista.

Y, en fin, en otros casos más ha sido coautor de las prisiones políticas, como en el de la condena a cinco años y un día de cinco oficiales del cuartel Ancla 2 de Talcahuano, que habían sido sancionados con 541 días de pena remitida en primera y segunda instancia, e iban a cumplirla en libertad, dado que la parte querellante comunista también se había conformado con el fallo (le interesaba primariamente el cobro de la indemnización). Pero entonces fue la odiosa persistencia del Ministerio del Interior de Piñera y su oficina de Derechos Humanos la que insistió en presentar, por sí y ante sí, un recurso de casación para que la sala penal de la Corte Suprema, con reconocida mayoría izquierdista y Kerensky, aumentara ilícitamente la condena a cinco años y un día de presidio efectivo, que actualmente esos presos políticos están cumpliendo.

          Entonces, en resumen, cómplice pasivo de algunas, cómplice activo de otras y coautor material de unas terceras prisiones políticas en Chile, con un total de decenas y un potencial de centenares sino miles (pues su gobierno triplicó y llevó a más de mil el número de querellas, que sigue aumentando), Piñera carecía por completo de autoridad moral para ir a enrostrarle a Maduro UNA prisión política bajo su gobierno.

          Sin embargo, en el moralmente decaído Chile de hoy, donde los delincuentes se ríen de los jueces, los jueces se ríen de las leyes y los políticos –y Piñera en particular-- se ríen de todos los demás, lo único que importa es “captar cámara”. De modo que ha sido un éxito su “mise-en-scéne” en Caracas. Era lo que él buscaba. Y seguramente le permitirá remontar la ventaja que ME-O (otro captador de cámaras) le lleva en las encuestas.

Pero los que recordamos que alguna vez en el país al menos se respetaba la exigencia de “autoridad moral”, añoramos ese clima mejor, aunque los protagonistas de entonces no hubieran sido tan vivos, audaces ni astutos.

sábado, 24 de enero de 2015

Si Hubiera Derecha...

          El jueves se vivió otro episodio del escándalo continuado más vergonzoso de la actualidad, que es el de la prevaricación vengativa e impune de los jueces de izquierda contra los militares que defendieron a Chile del terrorismo marxista. Mientras agentes de seguridad norteamericanos, israelíes, franceses y belgas eliminan a los terroristas y reciben las felicitaciones de sus gobiernos y el aplauso de sus pueblos, acá la izquierda marxista que controla, además de los otros dos poderes, el Judicial, apresa a ancianos uniformados en retiro y los persigue y condena, contraviniendo siempre las leyes y muchas veces la verdad de los hechos, por la eliminación de terroristas que acá habían tomado las armas en los años ’60 y ‘70 para hacerse del poder total.

          El jueves iban a ser enviados al presidio político de Punta Peuco cuatro oficiales en retiro, entre ellos un coronel de ejército, Fernando Gómez Segovia, que había sido especialmente activo en su propia defensa, para demostrar no sólo la ilegalidad del proceso, sino su inocencia.

          El medio digital más dinámico en la defensa de los perseguidos y presos políticos militares, el diario “Chile Informa”, había llamado a las personas de bien y de recta conciencia a prestar un respaldo a  esas nuevas víctimas de la prevaricación marxista, el jueves pasado en los Tribunales, cuando los cuatro uniformados iban a ser notificados de los fallos y puestos entre rejas. Los agentes del odio, es decir, del Partido Comunista, habían convocado a una “funa” el mismo día en apoyo a la venganza que llaman “justicia”, perpetrada por sus ministros prevaricadores.

          No fue necesario. El apoyo a los nuevos presos políticos simplemente no llegó. Unos dicen que acudieron quince personas, otros 25 y los más optimistas 40, pero no llegaron a reunirse. Media docena de valientes mujeres de pueblo dieron un ejemplo y se pasearon con petos alusivos a la persecución ilegal contra los militares, pero, visto su exiguo número, nadie se dio por aludido de su presencia. El coronel Gómez Segovia esperó tres horas y media al ministro Jorge Zepeda, que lo condenó, como a tantos otros, y otra vez no prestaba ninguna consideración a la avanzada edad del oficial en retiro ni a las graves enfermedades que ha sufrido. Éste esperó pacientemente, en compañía de su señora.

          Cuando por fin Zepeda lo hizo pasar, para enviarlo a presidio por cinco años y un día, hizo ademán de darle la mano como saludo, pero el coronel Gómez le expresó: “No puedo darle la mano a quien me manda preso tras un juicio plagado de falsedades, donde usted no ha cumplido principios fundamentales del derecho”.

          Sorprendentemente, Zepeda le expresó: “Le encuentro razón para que usted esté molesto conmigo”.

          Fue una escena parecida a la que vivió el general Mena (Q.E.P.D.) cuando el ministro sumariante que lo condenó a largos años de presidió por un delito del cual era inocente le dijo, a modo de explicación: “Esta es la justicia de los hombres”. Porque sabía que su condenado era inocente, y aunque no lo hubiera sido, estaba legalmente exento de responsabilidad; y sabía que, políticamente, como juez de izquierda, no podía hacer otra cosa, si es que quería avanzar en su carrera. Así discurre hoy nuestra espuria vida judicial.

          Si hubiera habido una derecha política en Chile éste, el mayor escándalo moral de nuestro tiempo, no podría haber pasado ni seguir pasando inadvertido. Un gigantesco “J’accuse” habría puesto fin al abuso. Pero acá se ha desvanecido la fibra moral que sustentaba la vida pública de Francia del siglo XIX. El penal de Punta Peuco, convertido ahora en un lazareto hacinado de ancianos y enfermos ilegalmente presos, no habría podido continuar púdicamente oculto a los ojos de la opinión pública. Porque los ahora 71 presos políticos que ahí tratan de sobreponerse a la injusticia y la desgracia no podrían ser “barridos debajo de la alfombra”, como lo son al carecer de todo apoyo y defensa de quienes tanto les deben, que no son ni más ni menos que todos los chilenos, a quienes les salvaron su libertad, pero muy en particular los que más tienen, que no sólo se libraron de perder ésta, sino también todos sus bienes.

          Si hubiera derecha en Chile “la voz de los sin voz”, como son los presos políticos militares, se haría oír en los medios y no sólo en los “samiszdats” que los defienden, como “Chile Informa” y este blog.

          Pero el caso es que no hay derecha. Las ideas están, pero los llamados a defenderlas e imponerlas no. Este blog anunció la muerte de aquélla hace tiempo, cuando renunció a sus principios y llevó al poder a Sebastián Piñera, que se encargó de desvirtuarlos, gobernando con las banderas de la centroizquierda y completando un V Gobierno de la Concertación; persiguiendo ilegalmente, como ningún gobernante lo había hecho antes, pues triplicó las querellas, a los militares que salvaron a Chile (con el agravante de que, para conseguir sus votos, les había prometido un debido proceso); y criminalizando a la propia civilidad de derecha, denostándola a los ojos del electorado y calificando a sus miembros de “cómplices pasivos” de delitos, lo que no podía sino conducir a su desastre electoral. Todo con tal de contar él con alguna simpatía marxista –que obtuvo— y remontar en las encuestas. (Pese a lo cual nunca superó el 34% de adhesión. Ver CEP).

          La derecha pagó caro lo anterior, y los hechos posteriores han conducido a que ya sea unánime el juicio de que se encuentra políticamente muerta, confirmando lo que le pronostiqué cuando llevó como candidato a Piñera. Tanto lo está, que en reciente encuesta se revela que el personaje político más sobreexpuesto por medios de derecha, siendo un izquierdista extremo, como Marco Enríquez-Ominami, aparece por lejos como la primera opción para una próxima Presidencia de la República; y, peor todavía, en un lejano segundo lugar, con menos de la mitad de las preferencias del anterior, Sebastián Piñera. Y lo sorprendente es que el apoyo a éste en las encuestas ¡proviene de los propios restos náufragos de la misma derecha que él destruyó! ¿Sadomasoquismo político? Pues la encuesta CEP reveló que el 69% de quienes se declaran de derecha apoya a Piñera. A uno le dicen, con expresión compungida, “es el único que hay”.

          Y Piñera, en realidad, se encarga de posicionarse. Ya debe estar haciendo los cálculos para hacerse a bajo precio de los despojos de la UDI. Se menciona a Andrés Chadwick, que dirige su Fundación “Avanza Chile”, cuyo nombre más adecuado debería ser “Avanza Piñera”, para encabezar también la UDI. Una “toma de control hostil”. Como ya no está la plata de Penta para financiar candidaturas, seguramente algunos piensan que financieramente nunca tendrá problemas un partido que apoye a Piñera. Tiene la fortuna suficiente… pero sólo para ser destinada a que triunfe él. Pues no lo afectan los escándalos que defenestran a otros. Los recientemente acusados de hacer una lucrativa pasada en la compra y venta de acciones con información privilegiada rápidamente se “autoproscribieron” económica y socialmente. Renunciaron a todo. Pero cuando Piñera fue sorprendido en lo mismo, no se “autoproscribió” de nada sino, al contrario, consiguió apoyos adicionales en la derecha, para llegar poco después, a la Presidencia de la República. Simplemente pagó la multa, negó los hechos (aunque eran evidentes), trató de “mentirosos” a sus acusadores y, con un amplio apoyo del “establishment” de derecha, fue elevado por ésta a la máxima dignidad.

          Y ahora, en medio de la debacle que sufre el sector, él emerge como ¡un líder moral! La figura impoluta que más apoyo tiene para conducir los destinos nacionales. Y todo indica que ampliará su actual y ya amplia esfera de influencias. Uno de sus mejores amigos, Andrés Navarro, manifiesta interés en encabezar la Sociedad de Fomento Fabril, impulsado por otro empresario de centroizquierda.

          Navarro es un fiel amigo de Sebastián Piñera. También es democratacristiano. Tan amigo que hace cuatro años, cuando el helicóptero de que ambos son codueños tuvo un aterrizaje forzoso antirreglamentario, la Dirección de Aeronáutica Civil sometió a proceso y sancionó a Navarro, pese a que Piñera públicamente había declarado que él venía piloteando la aeronave. Es lo que se llama “un buen amigo”.

          Pero si hubiera una derecha en Chile habría una alternativa o, a lo menos, una esperanza de que ella pudiera surgir. Pero la gente que se dice de derecha está entregada, renuncia a eso y a todos sus principios y resignadamente dice que su única posibilidad es Piñera. Añaden que “hizo un buen gobierno y creó un millón de empleos”.

          Para comenzar, casi la mitad de ese “millón de empleos” se creó en 2010, cuando todavía Piñera no había hecho otra cosa que proponer un aumento de impuestos, a raíz de lo cual se crearon después cada vez menos empleos. Ese casi medio millón de 2010 se debió a la política expansiva de Velasco, que aumentó el gasto público sin subir tributos y empleando las reservas que tenía el país. La mitad del millón se la debió, pues, Piñera a Velasco. Como también el fuerte crecimiento de 2010 y 2011, que empezó a decaer después, hasta entrar en franca declinación en 2013, debido a los errores de Piñera, como sus sucesivas alzas de impuestos, su “ineptitud política” denunciada por el Financial Times, el clima interno de desorden general debido a la falta de autoridad del gobierno, que debilitó la Ley Antiterrorista y, en lo que quedaba de ella, no la aplicó; y debido al clima de anarquía creado por la extrema izquierda con la revolución en la Araucanía y su asonada estudiantil, que Piñera describió, en otro arranque de ineptitud política, como un movimiento “noble, grande, hermoso”, cuando era una revuelta para hacerle imposible gobernar. Para no hablar de su persecución contra los militares, a quienes había prometido debido proceso y aplicación de la prescripción, la cual reiteradamente transgredió a través de su “Departamento de Derecho Humanos” del Ministerio del Interior, un engendro marxista que él mantuvo incólume, tanto como mantuvo al mirista Director del Instituto Médico Legal, Patricio Bustos, “funcionario de su exclusiva confianza”. ¿En qué podía terminar todo eso? En un gobierno de extrema izquierda real, por supuesto, porque quedaba claro ante la ciudadanía que el régimen mal llamado “de centroderecha” carecía de autoridad y no era capaz de gobernar.

          Y como demostradamente tampoco es capaz de hacer oposición, lo que queda de la derecha manifiesta su preferencia por desaparecer. Y para ese “suicidio asistido”, nada mejor que la persona que ya una vez la dejó desahuciada.