viernes, 15 de agosto de 2014

¡Cuidado! La Mayoría No Confía en Ustedes

          Chile es menos izquierdista de lo que la gente cree. La última encuesta CEP confirma, además, que éste es un país predominantemente apolítico, pues la mayor parte de la gente (47%) se niega a encasillarse en la derecha, que tiene el 12%, el centro, que tiene el 13% o la izquierda, que tiene el 21%. Un 61% manifiesta que jamás habla siquiera de política, siendo que, a juzgar por los medios, uno diría que alrededor de ella giran los principales intereses de la gente. Pero, y esto es muy importante, el poder lo manejan los políticos. Pues la mayoría apolítica ni siquiera va a votar. Entonces la izquierda, aliada con el centro, controlan el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial, siendo que estos dos últimos son los entes que menor confianza suscitan en la ciudadanía, siendo el tercero de ellos y menos confiable de todos el conjunto de “los que manejan todo”, es decir, los partidos políticos, en quienes confía apenas el 10% de la gente  (esto último lo dijo otra encuesta, la más reciente Adimark).

          A todo esto ¿en qué entidades la gente confía más? En dos que “ni pinchan ni cortan” en la conducción del país: Carabineros (56%) y Fuerzas Armadas (51%). Pero son políticamente débiles. Si los primeros replican con sus armas a los delincuentes, los exoneran. Si los segundos abren la boca para opinar, los llaman a retiro por sediciosos, como en el caso de un general que alabó al gobierno de Pinochet. Y sus “caídos tras las líneas enemigas” en el combate al terrorismo marxista ni siquiera tienen derecho a que rijan para ellos las leyes que se aplican a todos los demás. Por tanto, no hay nadie más débil hoy en la sociedad chilena que aquellos en los cuales ésta más confía, con la única excepción de los que están por nacer, cuya muerte el poder político se apresta a autorizar por circunstancias ajenas a ellos y aunque no hayan sido de su responsabilidad. Es que no votan, no desfilan por las calles y ni siquiera pueden pintar muros con grafiti de protesta.

          Las entidades que suscitan mayor rechazo ciudadano son el Congreso (50% vs. 18%) y, con toda razón, los jueces (75% vs. 9%). Es la única sanción que reciben estos últimos por reírse de las leyes en la forma en que lo hacen.

          La Nueva Mayoría gobernante tiene una aprobación de 30% y una desaprobación de 29%. El margen sería preocupante por lo estrecho si no fuera porque la Alianza opositora tiene una aprobación de 20% y una desaprobación de 40%. Pero el Gobierno mismo tiene una aprobación de 50% vs. una desaprobación de 29%.

          Además, las cosas que se propone la Nueva Mayoría no son respaldadas por la verdadera mayoría, la de los ciudadanos. Por ejemplo, el 29% cree que la Reforma Tributaria empeorará su situación, versus el 15% que  cree que la mejorará.

          A la Reforma Educacional no le va mejor: el 59% prefiere la educación particular subvencionada, contra la cual dirige sus fuegos la Reforma Educacional del Gobierno, versus 35% que prefiere la educación municipal, a la cual el Gobierno busca destinar cada vez más recursos y establecer como monopolio.

          Y los tres propósitos centrales de la Reforma Educacional, propósitos que fueron dictados por la calle, carecen de respaldo mayoritario, pues la mayoría prefiere que haya lucro (49% vs. 42%), que haya copago (52% vs. 37%) y que haya selección en los liceos de excelencia (54% vs. 39%). Sólo se opone a la selección por motivos religiosos.

          También la mayoría rechaza la gratuidad universitaria total (57% vs. 38%) y también rechaza la enseñanza estatal única, que tiene 41% de apoyo, frente a una mayoría de 51% partidaria de que la gente elija establecimiento educacional.

          Una y otra vez el sondeo confirma que la mayoría prefiere tener libertad de elegir.

          Y si bien él revela que Bachelet le da confianza a la mayoría (56% vs. 37%, que no se la tiene), al mismo tiempo esa mayoría estima que su gobierno es débil (48% vs. 42%).

          Y otra cosa reveladora de conservadurismo de la mayoría es el rechazo al izquierdismo extremo: las figuras con más rechazo en la política nacional son Camila Vallejo (44%), Camilo Escalona (la gente se quedó con lo de los “chupasangres”, y lo rechaza el 38%), Guillermo Teillier (35%), Lily Pérez (en acelerado tránsito hacia la izquierda, 34%)  y Osvaldo Andrade (33%).

          ¡Cuidado, extrema izquierda gobernante, la mayoría los está mirando y no está de acuerdo con ustedes! Y, en cambio, sí confía en… (autocensurado).

miércoles, 13 de agosto de 2014

24 Segundos

          Se informó que cuando en Angola la preguntaron a la Presidenta por el legado de Salvador Allende, se demoró 24 segundos en responder (una eternidad para una conferencia de prensa), para luego decir que ambos tenían el mismo desafío: construir un país con menos injusticias y desigualdades. Y zafó.

          Pero seguramente en esos 24 segundos a ella le deben haber pasado por la mente muchas imágenes que no podía ni quería verbalizar, pero que eran constitutivas de la verdad histórica. Pues ella bien sabe que el legado de Allende fue un país en ruinas (“queda harina para pocos días más”), dividido por el odio (“la momia al colchón, el momio al paredón”), en el cual se hablaba de una inminente guerra civil, cuyo saldo de muertos previstos oscilaba entre cien mil, según los optimistas, y un millón, según los pesimistas (entre los cuales estaba el Comandante Pepe, que le anticipó precisamente esta última cifra a la periodista Nena Ossa en entrevista en el sur).

Ella también sabe, y seguramente lo recordó en esos 24 segundos, que era un país con un gobierno empeñado en poner toda la enseñanza bajo control estatal a través de la ENU. (Esta parte del legado ella la está tratando de reeditar al pie de la letra). Y sabe que dicho gobierno estaba empeñado en pertrechar a grupos armados de izquierda nacionales y extranjeros para tomarse todo el poder por la fuerza. Esto se lo confesó implícitamente el propio Allende a un periodista del “Neue Zürcher  Zeitung” de Suiza ¡creyendo que era del “Neues Deutschland” de la Alemania comunista! Es una anécdota sabrosa: cuando el primero le preguntó si iba a haber nuevas elecciones en Chile, Allende sintió que a otro marxista podía confiarle la verdad y le contestó: “No, camarada, no seamos tan pesimistas”. Y el diario suizo lo reprodujo textual. Gran bochorno. Esta es mi anécdota favorita de Allende, aún más que las evidencias que lo presentan recibiendo simultáneamente sobornos de empresas norteamericanas y del KGB soviético, al cual servía bajo la chapa de “Líder”.

En ese tiempo el golpe totalitario lo anticipaban el senador Aylwin y otros en el Congreso (cosa que aquél ha olvidado, como tantas otras). Y también la intención golpista la evidenciaban los “compañeros de Tropas” cubanos del general de la Guardia, admitidos a territorio nacional sin la autorización del Congreso, como lo exigía la Constitución.

Todo eso debe haber pasado por la mente de la Presidenta en los 24 segundos, más la imagen de aquel país que no podía pagar su deuda externa y sufría la mayor inflación de su historia y del mundo en ese momento y el mayor déficit fiscal que podía recordarse.

Entonces, tras esos terribles segundos ella debe haber sentido la tentación irresistible de decir “paso”. Pero valerosamente decidió no hacerlo y, en cambio, dio una respuesta perfectamente adecuada para una nación y un mundo que a estas alturas tienen el cerebro perfectamente lavado acerca de la verdad de lo que ocurrió en Chile entre 1970 y 1990 y cuya “bestia negra” es, por esas ironías del destino, precisamente quien encabezó la tarea de salvarlo, reconstruirlo y convertirlo en la sociedad más próspera de América Latina.

Ubicación de la cual la depositaria del legado de Allende parece empeñada en removerlo dentro del más breve plazo, dando así, en último término, cabal cumplimiento al referido legado.

lunes, 11 de agosto de 2014

A la Libertad No la Defiende Nadie

          El país está gobernado por los enemigos de la libertad. Los adversarios del régimen, que, se supone, deberían ser los defensores de ella, en lugar de jugar ese papel se pliegan al sistema diseñado para suprimirla y se limitan a sugerir paliativos.

          Proponen recetas para “fortalecer la educación pública”, cuando lo que deberían propiciar sería el fortalecimiento de la educación privada, es decir, la libertad de enseñanza, la libertad de programas, la de fundar y elegir establecimientos educacionales de todo nivel. Y la plata del Estado para que los pobres puedan también ejercitarla está, pero la despilfarra la burocracia estatal.

          Ayer domingo en “Tolerancia Cero” los panelistas de centro e izquierda insistían en que el senador Allamand (RN) expresara los “principios” que inspiraban a su sector en el tema educacional. Expresó varios, pero aquéllos les negaron la calidad de “principios”. Y en ningún momento mencionó el fundamental: la defensa de la libertad.

          En “El Mercurio” de hoy 11.08.14, la senadora Ena von Baer (UDI) también define la posición de su partido ante la reforma educacional y tampoco menciona la libertad de las personas para enseñar y elegir enseñanza como el principal valor amenazado por la iniciativa del régimen socialista.

          En el fondo, la libertad está en juego en Chile, pues todo lo que se propone realizar el actual gobierno está dirigido contra ella.

La reforma tributaria persigue que el Estado se quede con una mayor parte de lo que las personas generan con su trabajo, es decir, reduce la libertad de los chilenos para disponer de lo suyo.

La reforma educacional expresamente busca prohibir que las personas se ganen la vida ejercitando su libertad de enseñar, al vedar el lucro, que es la ganancia obtenida en un trabajo. ¿Quién va a dedicarse al emprendimiento de enseñar si no va a poder generar ningún excedente para financiar su inversión y sostenerse a sí mismo? También busca prohibirles a las familias mejorar la educación de sus hijos mediante el copago. Y, finalmente, veda a los colegios la libertad de seleccionar alumnos, la que es consustancial a una libre competencia educacional en que prevalezcan los mejores y que, por consiguiente, haga progresar el nivel de la educación.

Y conste que esa prohibición envuelve una gran hipocresía, pues el pivote fundamental del actual socialismo educacional chileno es la selección, la Prueba de Selección Universitaria, PSU, fuente de rentas monopólicas para el ente estatal que la genera y, además, primer eslabón de la cadena oficial que impide a los colegios tener libertad de programas, pues los alumnos deben rendir la PSU según los “Contenidos Mínimos” (que son “Máximos”) fijados por el Ministerio de Educación, para que sus alumnos aspiren a entrar a la universidad gozando de subsidios.

          En fin, también es evidente la ofensiva del Gobierno para terminar con la libertad de elegir en el sistema de salud, revelada por la comisión que formara la Presidenta y que terminará en un plan único y “todos a Fonasa”; y la cuña de la “AFP estatal” para liquidar también a mediano plazo la misma libertad para elegir institución previsional. Fin a las isapres y a las AFPs.

          Todos sabemos que después viene, pues está sólo transitoriamente postergada, “la madre de todas las batallas” contra la libertad, la reforma constitucional, cuyo fin principal, si no único, es dejar pendiente de un hilo al derecho de propiedad, para que pueda ser desconocido por el Congreso por mayoría simple en cualquier actividad y a la menor petición que formule “la calle”.

          Así se está cavando la tumba del “modelo chileno” que dio libertad y bienestar al país y que lo llevó desde ser el último en 1975 a ser el primero hoy en términos de ingreso por habitante en América Latina.

          Benjamín Franklin escribió: “Aquellos que pueden renunciar a la libertad esencial por conseguir una pequeña seguridad transitoria, no  merecen ni la libertad ni la seguridad”.

sábado, 9 de agosto de 2014

Júpiter Ciega a Quienes Quiere Perder

Lo creían los romanos y yo ahora se lo informo a los chilenos de hoy, de cuyos programas educacionales socialistas, dictados por el Despotismo No-Ilustrado del siglo XXI, ha sido excluida la Historia de Roma.

Pues Júpiter ha cegado al lector oficial de la carta astral del régimen, Pancho Vidal, quien les advierte a los DC (“El Mercurio”, 09.08.14) que si vienen con cosas y dejan de ser los dóciles kerenskys de siempre estarán perdidos, porque la izquierda es más fuerte que ellos. Y ejemplifica su aserto con las derrotas de Soledad Alvear a manos de Carlos Montes en Santiago-Oriente y de Alberto Undurraga a manos de Guido Girardi, en Santiago-Poniente.

          Pero sucedió todo al revés: fue el izquierdismo extremo de la Nueva Mayoría el que mandó votos DC hacia la derecha y condujo a que muchos de sus simpatizantes moderados se asustaran y buscaran refugio en RN, y votaran por los candidatos de ésta, Ossandón en Santiago-Oriente y Allamand en Santiago-Poniente. Antes la UDI había superado a RN en ambas circunscripciones: Bombal a Allamand y Longueira a Lily Pérez en la primera; Jaime Guzmán a Miguel Otero y Jovino Novoa a Ángel Fantuzzi en la segunda. ¿Por qué, pese a eso, en 2013 los candidatos RN vencieron a los UDI en ambas circunscripciones? Porque parte del electorado DC desertó de la Nueva Mayoría, dominada por la izquierda y, en particular, por el comunismo.

El año pasado Carlos Montes no tenía por dónde superar a la imbatible Soledad Alvear en Santiago-Oriente, pero lo hizo y se quedó con el sillón senatorial. Claro, también fue elegido gracias al sistema binominal, porque sacó menos votos que Golborne (UDI), que salió segundo después de Ossandón (RN). ¿Qué había pasado? Lo que antes dije y Vidal no advierte: el electorado DC moderado emigró hacia la derecha. Y, a raíz de la actual Revolución UP 2.0, sigue y seguirá haciéndolo.

          Por eso Gutenberg Martínez, marido de Soledad Alvear y que ve mejor debajo del agua que Pancho Vidal, ha vuelto por sus fueros en la DC, al darse cuenta de que dicha segunda revolución marxista terminará por liquidar a su colectividad. De esto se percatan todos en la DC, salvo tipos irredentos como Pizarro y Lorenzini.

          La revolución la está llevando a cabo la UP 2.0, encabezada por Michelle Bachelet, y hoy está marginando masivamente de la Nueva Mayoría al electorado moderado de  la DC. Porque las bases de ésta están sufriendo las consecuencias de la revolución marxista. Una señora de aspecto modesto, cuyo hijo se educaba en un colegio particular subvencionado, donde ella aportaba un copago, tras la reforma estatista de Nicolás Eyzaguirre deberá dejarlo, porque ese colegio se transformará en particular pagado y costará $165 mil mensuales que ella no puede pagar. ¿Su destino? La educación estatal, gratuita pero de inferior calidad. La madre le dijo entonces a la TV: “¡Eyzaguirre consiguió bajar a mi hijo de los patines”! Es decir, ella comprende perfectamente lo que está pasando: que se está “nivelando para abajo”. Fue lo que el ministro anunció que haría y ya está sucediendo. La gente quedará peor y la educación chilena también será peor. Cada vez más chilenos se dan cuenta. Y fue el propio ministro el que usó el ejemplo de "los patines.”

          Ahora la misma revolución afectará a la salud. “Bajarán de los patines” a los cotizantes de isapres. La comisión encargada por Bachelet del tema recomienda medidas que implicarán el paso de todos a Fonasa, es decir, la re-estatización de la salud en Chile. Los que emigren al sistema estatal quedarán peor y los que ya estaban en él también, porque si las esperas son excesivas ahora, lo serán mucho más cuando saturen al Fonasa los llegados de las isapres. Hablamos de un millón y medio de afectados de rentas medias. Típico electorado DC. La izquierda lo está echando de la Nueva Mayoría, pero sin él ésta no volverá a ser gobierno.

          Júpiter ha cegado a Pancho Vidal. Él amenaza a la DC con que la izquierda es más que ella y debe inclinarse ante la misma, como lo probaría que Montes ganó a Alvear y Girardi a Undurraga. Pero la izquierda sin la DC es sólo otra UP. Y muchos DC prefieren las isapres a Fonasa y la educación particular a la estatal y extensos sectores medios que no son DC también. Y el Gobierno les está quitando su libertad de elegir. En cambio, la oposición les está ofreciendo defendérsela. ¿A dónde se van a ir? ¿Por quién van a votar?


Los únicos que no lo ven, entre ellos Vidal, están cegados. Los romanos dirían que es porque Júpiter los quiere perder.

jueves, 7 de agosto de 2014

Atropello Sistemático de los Derechos Humanos

El mayor (r) Carlos Minoletti y su señora se nacionalizaron en los EE. UU. tras haberse ido a vivir allá en 1979, cuando él se retiró de las filas del Ejército de Chile. Sí, el mismo Ejército que era “siempre vencedor y jamás vencido”, hasta que el marxismo local lo derrotó después de 1990, le exigió la rendición incondicional y lo hizo humillarse, pedir perdón y decir “nunca más” por cosas que había hecho y también por otras que no había hecho y hasta por las cometidas por sus enemigos (perdón “por todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”, como pidió el general Cheyre).

Tras esa retirada en derrota abandonó a centenares o miles de hombres “caídos tras las líneas enemigas”, que quedaron entregados a los abusos de la justicia de izquierda. Ésta, en nombre de “los derechos humanos”, los hacía y hace desfilar por los tribunales y les desconocía y desconoce prerrogativas  fundamentales establecidas en las leyes y tratados internacionales que rigen para cualquier chileno que no sea militar. Y ha sido así como los derechos humanos del mayor (r) Minoletti han  resultado desconocidos, violados y escarnecidos durante siete años. Como su situación se reproduce en centenares o miles de casos, podemos hablar de que en Chile impera una “violación sistemática de derechos humanos”.

En efecto, en 2005 Minoletti tuvo la mala idea de venir a Chile para comparecer de manera voluntaria ante el juez Juan Guzmán por hechos acontecidos en Calama en 1973 ya prescritos, amnistiados y juzgados anteriormente, de los cuales era, además, inocente. Estuvo preso un tiempo pero fue sobreseído incondicionalmente por dicho juez, debido a que no tenía culpa alguna.

Cuando en 2007 supo que se le mencionaba en otro proceso por hechos a los cuales también era ajeno y por tanto también era inocente, de nuevo tuvo la misma mala idea de venir a aclarar su situación. Y la judicatura de izquierda entonces,  separándolo de su mujer e hijos, lo dejó para siempre arraigado acá. A todo esto, desde 1992 él sufre una afección cardíaca que le ha significado seis by-passes coronarios, angioplastias y otras operaciones, cubiertas por un seguro norteamericano que sólo puede hacerse efectivo en los Estados Unidos. Pero sucesivos jueces chilenos durante siete años le han negado autorización para viajar a operarse allá, lo han procesado, metido preso y dado libertad condicional. Lo mantienen arraigado, pero sin llamarlo a declarar durante años, esto último perfectamente natural tratándose de hechos en los que no tuvo nada que ver. Todo ello lo ha llevado a perder su trabajo y a ser separado de su mujer y sus hijos.

Como potencial víctima de muerte súbita necesitaba un desfibrilador que, gracias al seguro norteamericano, allá habría obtenido por 800 dólares pero que acá le ha costado diez mil. Su única perspectiva ahora es un trasplante de corazón, imposible para él acá y factible allá. Pero los jueces de izquierda no le alzan el arraigo y no puede viajar. Sus derechos humanos al trabajo, a la vida familiar, a que se le respete la presunción de inocencia y los derechos emanados de todas las leyes que los jueces de izquierda han necesitado violar para mantenerlo acá son diaria y sistemáticamente atropellados. ¿Por qué? Porque es militar, porque la izquierda odia a los militares y “el odio es más fuerte”.

El mayor Minoletti le ha escrito cartas a todo el mundo: a parlamentarios de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, al ex Presidente Piñera que prometió como candidato preocuparse del debido proceso a los uniformados, pero éste le contestó que su caso era del resorte judicial; a la Primera Dama Cecilia Morel, que le contestó también que el suyo era un tema de los jueces; al Presidente de la Corte Suprema, a variados parlamentarios y a todos los ministros sumariantes que lo persiguen. Nulo resultado. Sigue arraigado.

Su caso, relatado en detalle, y varias de sus presentaciones a las más variadas instancias aparecen en el apéndice final del libro “Procesos por Violaciones de Derechos Humanos: Inconstitucionalidades, Ilegalidades y Arbitrariedades”, de Adolfo Paúl Latorre, cuya lectura nocturna (tiene más de 700 páginas) consiguió que en muchas noches no me pudiera dormir por la angustia y frustración que me producía la comprobación de tanto oprobio e injusticia que los politizados tribunales cometen impunemente.

Por contraste, hoy me entero de que uno de los responsables del asesinato de Jaime Guzmán, el Frentista Enrique Villanueva Molina, recientemente apresado en la causa por dicho crimen terrorista, puede tener la seguridad de que cuando se dicte sentencia saldrá libre, porque se le reconocen diversas atenuantes, entre ellas la media prescripción. Según la doctrina Teillier, los asesinatos cometidos por los terroristas no son delitos de lesa humanidad, como sí lo son las muertes de los terroristas a manos de los agentes de seguridad. Por eso en Chile están todos los primeros libres y cada vez más de los segundos presos. No sólo eso: el Consejo de Defensa del Estado se ha allanado a que a los procesados por el “caso bombas” el fisco les pague un millón de dólares por las costas en que incurrieron para defenderse en el proceso, en que los jueces de izquierda los declararon inocentes. Millón de dólares que, se calcula, terminará en un 70% en manos de los abogados comunistas, según ha informado anoche “Teletrece”. Si no hubiera sido porque a uno de los procesados (Pitronello) le estalló una bomba entre las manos y a otros dos (Solar y su conviviente) los sorprendieron en España poniendo otros explosivos en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, y están presos, todos los autores del centenar de atentados en Chile habría quedado libres, indemnes y con plata para el bolsillo.

¡Qué diferencia con la situación del mayor (r) Minoletti, condenado a estar privado de su trabajo, de su seguro de salud y separado de su mujer y sus hijos ya por siete años, sin haber cometido delito y por sólo “haber estado ahí” hace cuarenta años, en el curso de la lucha en que Chile se libró de un régimen marxista totalitario que había amparado el armamentismo clandestino para tomarse el poder!

Nueva forma del “pago de Chile”: un millón de dólares de compensación para los izquierdistas declarados “inocentes” por la justicia de izquierda y sus abogados, persecución  implacable de militares y atropello de todos sus derechos humanos. Y, suprema ironía, todo en nombre de la “defensa de los derechos humanos”.

martes, 5 de agosto de 2014

Terremoto Grado Bachelet

          Como el socialismo es un despotismo no ilustrado, al revés del histórico, que fue ilustrado, no cree en las reacciones de la gente. No las considera en sus planes y cálculos. Y resulta que la gente sí reacciona ante ellos, al menos mientras el socialismo no se tome todo el poder, que es la final meta de su revolución. Y por eso, porque no considera las conductas individuales de los miembros de la comunidad, hoy día Chile está viviendo una situación económica que no se veía desde el terremoto de 2010: el bajo crecimiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de junio, 0,8% y 0,5% en un año, no se veía desde el mes siguiente al terremoto, marzo de 2010.

          Y no es para menos, porque el gobierno de “la calle” (eso es lo que es) lanza amenazas desde todos lados. Piense usted en el dueño de una empresa que capitalizaba sus utilidades, es decir, las invertía: hasta ahora paga 20% de impuesto a la renta. Con el proyecto tributario del gobierno, sin FUT y con renta atribuida, pasará a pagar 44,5%, calculan los expertos. Y el vuelo que traía el país desde los ’80 se debía a que ese impuesto era, bajo el Gobierno Benemérito que Salvó a Chile, de 10%. Después la DC y la izquierda lo subieron a 15%, con la aquiescencia del agente encubierto que tenían en la derecha, que todos sabemos quién era y qué acciones de la CORFO compraba mientras le allanaba el camino al alza de impuestos de su amigo Aylwin. Todavía después subieron ese impuesto a 17%, amén de crearle otras trabas al Modelo Benemérito. Por eso el país creció cada vez menos. Y cuando el agente encubierto llegó al poder, subió el mismo impuesto a las empresas a 20%. El doble del heredado de Pinochet, bajo cuyo gobierno la economía llegó a crecer a dos dígitos anuales. Y ahora el salto será a más del doble que hoy para el dueño de la empresa y a más de cuatro veces el que había bajo el Presidente Pinochet, que no fue, entre paréntesis, una dictadura, porque fue elegido por votación popular en 1980 y entregó el poder al final de su mandato, ninguna de cuyas condiciones cumplen los dictadores.

          Puede que las PYMES salgan bien libradas de la reforma tributaria corregida, pero las que “tiran el carro” de la economía son las empresas grandes, que también son las principales clientas de las PYMES y saben que no van a salir bien libradas.

          Entonces, para “suavizar” el cuento, se anuncia un plan de reformas laborales que va a significar cualquier cosa menos facilitarles la vida a las empresas de todo tamaño.

          Es cierto que la Presidenta “chuteó para adelante” a la peor amenaza de todas, la reforma constitucional, pero eso no significa que ésta no vaya a venir. Esta, tal como la tributaria, tiene un “corazón” y éste consiste en que se pueda expropiar cualquier bien por simple mayoría. En el fondo lo que han querido siempre los socialistas es quedarse con la riqueza que han creado los demás. De modo que el dueño de la empresa a que aludí en un comienzo ve que le suben el impuesto de 20% a 44,5%, pero además que sus trabajadores van a poder paralizarle con mucha más facilidad que antes su unidad productiva, cosa que les garantizará la reforma laboral. Y también ve que hay una dinámica expropiatoria general. Los mismos estudiantes que eran la voz de la calle, por ejemplo, que decían “no al lucro, no al copago, no a la selección”, ven hoy que las políticas oficiales consisten precisamente en eso que ellos pedían. ¿Y qué piden ahora? El término de la educación particular pagada, porque en ella no sólo hay copago, sino algo todavía más atroz, pago; y hay establecimientos que lucran y seleccionan, porque son buenos. Ése es su blanco siguiente.

          Y la gente se entera de lo que sucede en los puertos, donde los sindicatos han conseguido por la fuerza que intervenga el Estado y ya se prepara una “ley corta” que tiene más que preocupadas a las empresas portuarias.

          Y la gente también se entera de que la cotización se salud es considerada por una funcionaria de gobierno como un “impuesto”. De ahí a forzar que toda la salud sea estatal sólo hay un paso. Fin a la libertad de elegir seguro de salud.

          La guerra contra las AFP en los medios de izquierda está declarada. Los comunistas dicen sin ambages que el país debe volver al sistema de reparto. En Chile siempre se termina haciendo lo que dicen los comunistas. Fin a la libertad de elegir dónde cotizar para las pensiones.

          Y hay regiones del país donde el agente directo del gobierno, el Intendente, dice que no puede haber fundos de dos mil hectáreas junto a propiedades de una hectárea. ¿Qué pensarán los que trabajan fundos grandes? Fin a la libertad de empresa en la agricultura.

    
      ¿Usted creía que el terremoto grado Bachelet iba a ser suave? Estudie la trayectoria política completa de la Presidenta y se convencerá de que de ninguna manera su terremoto podía ser suave. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Administración Racional de Premios

La derecha política y la derecha económica son casi la misma cosa. La única diferencia entre ambas es que la primera está compuesta por derechistas dedicados a la política y la segunda por derechistas dedicados a producir. En cambio, nunca nadie ha hecho un distingo entre la izquierda política y la económica, porque éstas sí son exactamente la misma cosa, pues ninguna izquierda produce, sino que sólo procura llegar al gobierno para arrebatarles recursos a los que producen, que son los de la derecha.

Pero así como ésta es buena para producir, en política nunca ha sido capaz de defender abiertamente sus ideas; y cuando los contrarios a éstas han amenazado con quitarle todo, y ha sido salvada, tampoco ha vacilado después en darles la espalda a sus salvadores y en tratar de bienquistarse con sus verdaderos enemigos.

En ese esquema de conducta es que, en unos días más, un exponente tradicional de la derecha económica, ICARE, va a discernir sus premios anuales y uno de ellos será el “Premio a la Trayectoria”.

Si fuera por consecuencia y lealtad a sus ideas, ese galardón debería conferirse a alguna personalidad pública que hubiera defendido siempre la idea de la libertad de emprender, de fortalecer la iniciativa individual y el derecho de propiedad y hubiera cumplido la misión de velar por que el Estado se constriña a sus funciones esenciales y no a conculcar las libertades y derechos de los particulares. Debería, en seguida, conferirse ese premio a algún prohombre que se hubiere distinguido en la lucha por impedir que la libertad hubiera sido barrida por las armas cuando la izquierda se aprestaba a hacerlo. Y que hubiere sido consecuente para defender después a quienes la salvaron.

Pero se lo van a dar al ex Presidente Patricio Aylwin, un representante eximio del partido que votó por elegir a Salvador Allende, un gobernante confesamente marxista-leninista y, por consiguiente, totalitario, en 1970. Es cierto que Aylwin después pronto se situó en la oposición a Allende y finalmente suscribió y co-redactó el llamado a las Fuerzas Armadas a intervenir. También es cierto que luego las defendió públicamente, después del 11 de septiembre de 1973, en los meses en que se produjo el 60% de las bajas de toda la confrontación de 17 años entre la guerrilla marxista y el Gobierno Militar. Precisamente entonces eran atacadas por la maquinaria propagandística mundial manejada por la Unión Soviética, y entonces Aylwin decía negarse a hacer la crítica a los uniformados “desde detrás de un escritorio, cuando ellos están recibiendo el fuego”. Pero esa lealtad duró poco. Y cuando Aylwin fue elegido Presidente y tras asumir en 1990, creó la Comisión Rettig, ente parcial y sesgado, cuyo propósito político evidente fue el de condenar urbi et orbi a las fuerzas armadas y exculpar a los verdaderos responsables de la crisis de la democracia en Chile, quienes eran, como lo dijera textualmente Eduardo Frei Montalva en su carta a Mariano Rumor, exclusivamente Salvador Allende y la Unidad Popular.

La Comisión creada por Aylwin tras agudo cálculo político, perseguía inculpar a las fuerzas armadas y de orden y exculpar a la extrema izquierda, tanto así que en ninguna parte de su texto describe al casi medio millar de muertos por la guerrilla mirista-socialista-comunista-MAPU-IC como víctimas de esos precisos grupos armados, sino como caídos a manos de un ente innominado: “la violencia política”.

Fue el comienzo del gran lavado cerebral practicado a la sociedad chilena a lo largo de casi un cuarto de siglo de gobiernos iniciados por el de Patricio Aylwin. ¿Hay algún chileno que tenga noción, por ejemplo, de los siguientes hechos revelados en el libro de John O. Koehler, “STASI, la Historia No Contada del Servicio Secreto de Alemania del Este”, página 313? Cito textualmente:
“Grupos de la guerrilla urbana inauguraron un reinado del terror en Chile en 1983, con explosión de bombas y asesinatos, exactamente la clase de acciones para las cuales la STASI ha provisto entrenamiento. Bombas estuvieron estallando en Santiago, Viña del Mar, Quilpué, Concepción y Talca, dañando supermercados, buses, oficinas de gobierno y cuatro tiendas en el más grande centro comercial de Santiago. Entre 1983 y 1986 hubo más de mil bombas atribuidas al Frente Comunista y el Movimiento Revolucionario, que también fue culpado de matar a 21 oficiales militares y de la policía. Entre 1984 y 1988 los alemanes del este contribuyeron con 6.975.015 dólares  al Partido Comunista Chileno para financiar el terrorismo”.

¿Y qué hizo Aylwin ante todo eso? Indultó, perdonó, conmutó penas a todos los terroristas de izquierda y escribió una carta inconstitucional a la Corte Suprema para inhibirla de aplicar la amnistía en los procesos contra los uniformados que combatieron al terrorismo, como eximente de responsabilidad penal que ponía término al juicio. Perdonó a los terroristas y crucificó a los militares. ¡Qué elogiable trayectoria!

En resumen, ella consistió en convocar a los militares para derrotar a los terroristas y luego inducir a los jueces a condenar a los primeros mientras al mismo tiempo perdonaba a todos los terroristas. A todos, por sangrientos que hubieran sido sus crímenes.

¿Cómo los empresarios pueden premiar una “trayectoria” semejante? ¿Qué trayectoria ejemplar es ésta de quien en 1973 decía “Salvador Allende y la Unidad Popular se aprestaban a dar un golpe totalitario y quedarse con todo el poder” y veinte años después aseveraba que “nunca” había pensado ni dicho eso? Claro, olvidaba que todo había quedado filmado y grabado y cualquier puede verlo en YouTube. ¿Habrá visto ICARE ese video de YouTube?

¡Oh, la derecha! ¿Le dedicará siquiera un pensamiento a los que la salvaron (a ella y sus patrimonios) de la guerrilla y el terrorismo, y hoy están, ya septuagenarios y octogenarios, ilegalmente presos en un penal inhóspito; y a los que lo estarán más adelante, como secuela de las más de mil querellas inconstitucionales interpuestas en la estela de “la trayectoria” de gobernantes como Patricio Aylwin y Sebastián Piñera?


ICARE, “Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas”. ¿No podría aprender a administrar racionalmente sus premios?