Chile es menos izquierdista de lo que la gente cree. La
última encuesta CEP confirma, además, que éste es un país predominantemente
apolítico, pues la mayor parte de la gente (47%) se niega a encasillarse en la
derecha, que tiene el 12%, el centro, que tiene el 13% o la izquierda, que
tiene el 21%. Un 61% manifiesta que jamás habla siquiera de política, siendo
que, a juzgar por los medios, uno diría que alrededor de ella giran los
principales intereses de la gente. Pero, y esto es muy importante, el poder lo
manejan los políticos. Pues la mayoría apolítica ni siquiera va a votar.
Entonces la izquierda, aliada con el centro, controlan el Gobierno, el Congreso
y el Poder Judicial, siendo que estos dos últimos son los entes que menor
confianza suscitan en la ciudadanía, siendo el tercero de ellos y menos
confiable de todos el conjunto de “los que manejan todo”, es decir, los
partidos políticos, en quienes confía apenas el 10% de la gente (esto último lo dijo otra encuesta, la más
reciente Adimark).
A todo esto ¿en qué entidades la gente confía más? En dos
que “ni pinchan ni cortan” en la conducción del país: Carabineros (56%) y
Fuerzas Armadas (51%). Pero son políticamente débiles. Si los primeros replican
con sus armas a los delincuentes, los exoneran. Si los segundos abren la boca
para opinar, los llaman a retiro por sediciosos, como en el caso de un general
que alabó al gobierno de Pinochet. Y sus “caídos tras las líneas enemigas” en
el combate al terrorismo marxista ni siquiera tienen derecho a que rijan para
ellos las leyes que se aplican a todos los demás. Por tanto, no hay nadie más
débil hoy en la sociedad chilena que aquellos en los cuales ésta más confía,
con la única excepción de los que están por nacer, cuya muerte el poder
político se apresta a autorizar por circunstancias ajenas a ellos y aunque no
hayan sido de su responsabilidad. Es que no votan, no desfilan por las calles y
ni siquiera pueden pintar muros con grafiti de protesta.
Las entidades que suscitan mayor rechazo ciudadano son el
Congreso (50% vs. 18%) y, con toda razón, los jueces (75% vs. 9%). Es la única
sanción que reciben estos últimos por reírse de las leyes en la forma en que lo
hacen.
La Nueva Mayoría gobernante tiene una aprobación de 30% y
una desaprobación de 29%. El margen sería preocupante por lo estrecho si no
fuera porque la Alianza opositora tiene una aprobación de 20% y una
desaprobación de 40%. Pero el Gobierno mismo tiene una aprobación de 50% vs. una
desaprobación de 29%.
Además, las cosas que se propone la Nueva Mayoría no son
respaldadas por la verdadera mayoría, la de los ciudadanos. Por ejemplo, el 29%
cree que la Reforma Tributaria empeorará su situación, versus el 15% que cree que la mejorará.
A la Reforma Educacional no le va mejor: el 59% prefiere la
educación particular subvencionada, contra la cual dirige sus fuegos la Reforma
Educacional del Gobierno, versus 35% que prefiere la educación municipal, a la
cual el Gobierno busca destinar cada vez más recursos y establecer como
monopolio.
Y los tres propósitos centrales de la Reforma Educacional, propósitos
que fueron dictados por la calle, carecen de respaldo mayoritario, pues la
mayoría prefiere que haya lucro (49% vs. 42%), que haya copago (52% vs. 37%) y
que haya selección en los liceos de excelencia (54% vs. 39%). Sólo se opone a
la selección por motivos religiosos.
También la mayoría rechaza la gratuidad universitaria total
(57% vs. 38%) y también rechaza la enseñanza estatal única, que tiene 41% de
apoyo, frente a una mayoría de 51% partidaria de que la gente elija
establecimiento educacional.
Una y otra vez el sondeo confirma que la mayoría prefiere
tener libertad de elegir.
Y si bien él revela que Bachelet le da confianza a la
mayoría (56% vs. 37%, que no se la tiene), al mismo tiempo esa mayoría estima
que su gobierno es débil (48% vs. 42%).
Y otra cosa reveladora de conservadurismo de la mayoría es
el rechazo al izquierdismo extremo: las figuras con más rechazo en la política
nacional son Camila Vallejo (44%), Camilo Escalona (la gente se quedó con lo de
los “chupasangres”, y lo rechaza el 38%), Guillermo Teillier (35%), Lily Pérez
(en acelerado tránsito hacia la izquierda, 34%)
y Osvaldo Andrade (33%).
¡Cuidado, extrema izquierda gobernante, la mayoría los está
mirando y no está de acuerdo con ustedes! Y, en cambio, sí confía en… (autocensurado).