Cuando Sebastián está en apuros o quiere remontar en las encuestas, llama a los ex Presidentes a La Moneda. Ahora que está tomándose en terreno la encuesta CEP, la única que queda este año tras el descalabro (por stress) de la GFK-Adimark, Sebastián leyó en el diario que la Corte de La Haya se sentó en el derecho y le dio a Nicaragua un mar que no le correspondía. ¡Quiere decir que a Chile, que tiene toda la razón legal en el conflicto con el Perú, le puede suceder lo mismo! Sería la peor cosa para Sebastián desde que metió mano en la ANFP y el resultado fue la salida de Bielsa. Más grave aún, pues entonces estaba alto en las encuestas y se vino abajo, mientras ahora está ya bajo. ¿Hasta dónde puede caer?
En Palacio las campanas tocaron a rebato y su ocupante convocó a todos los ex Presidentes. Sólo "ella" no pudo venir. Es que tiene olfato y sabe que, si la llama La Moneda, no es para nada que le convenga. En efecto, la foto de los cuatro sólo sirve para hacerles compartir potenciales culpas futuras. Si los jueces de La Haya actúan como la mayoría de sus similares chilenos y desconocen las leyes y los tratados, dándole al Perú cualquier cosa, eso puede resultar peor que lo de Bielsa y entonces es preferible que los responsables sean cuatro, en lugar de sólo uno.
Lo malo es que, como país, tenemos tan poca autoridad moral. Pues somos uno en que los jueces sistemáticamente desconocen, precisamente, lo que pedimos se nos reconozca ahora: el tenor de las leyes expresas. ¿Con qué cara les pedimos a los de La Haya que hagan lo contrario de lo que se acostumbra acá?.
En marzo de 2005 el Decano de Derecho de la Universidad Finis Terrae, Miguel Schweitzer, escribía en "El Mercurio" que el sustento del Estado de Derecho tenía cuatro bases: la certeza jurídica, representada por la cosa juzgada y la prescripción; la legalidad, es decir, que ningún delito puede ser castigado si no ha sido descrito y penado por una ley dictada antes de la perpetración del hecho; la irretroactividad de la ley penal, salvo que una ley nueva sea más favorable al reo; y, cuarto, la presunción de inocencia, el principio "in dubio pro reo". El Decano decía: "Pues bien, todos, y repito, todos estos principios básicos del derecho han sido abandonados en algunos casos que actualmente se tramitan en nuestros tribunales".
Y como conclusión, demandaba de la Corte Suprema que, en uso de su mandato constitucional, rescatara "la correcta interpretación y aplicación de los principios básicos en que se fundamenta el Estado de Derecho".
Nadie objetó los argumentos del Decano, pero la Corte Suprema no hizo nada de lo que éste le demandaba. Y nadie más dijo nada, ni el Colegio de Abogados, ni las Facultades de Derecho, ni el Instituto de Chile ni la Academia Chilena de Ciencias Políticas y Morales ni el Gobierno ni el Congreso Nacional. Nadie, salvo uno que otro columnista aislado.
Una voz autorizada y docta proclamaba ante el país que principios legales básicos habían sido abandonados, y al país no le importaba nada. Y no le importaba nada por una razón práctica evidente: el abuso se estaba cometiendo a costa de unos centenares de chilenos que forman parte de las instituciones más débiles de la república, a las cuales cualquiera puede atropellar. Sus miembros carecen del más elemental de los derechos: el de que las leyes rijan para ellos.
¿Y ustedes me quieren decir que una nación de ese nivel de inconsecuencia, cinismo y arbitrariedad, con esa tremenda falta de autoridad jurídica y moral, puede seriamente impetrar ahora de un tribunal internacional que sea riguroso y aplique estrictamente la legalidad?
Por favor, seamos más recatados, salvo que estemos buscando el máximo galardón de cinismo internacional.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
El Estado es Así
El escándalo de las compras con sobreprecio de los densímetros y fibroscopios para el Plan Frontera Norte va a ser barrido bajo la alfombra por la poderosa razón de que "están todos metidos en eso". Los sobreprecios venían pagándose desde los anteriores gobiernos de la Concertación. Entonces los señores políticos se reúnen y uno de ellos les plantea a los demás: "¿Qué prefieren ustedes, que caigamos todos o que no caiga nadie? En votación". Entonces votan y el resultado es ¡sorpresa! unánime: que no caiga nadie. Fin del episodio de los densímetros y fibroscopios.
¿Pasó algo cuando, a comienzos de los '90, un inspector de la Contraloría comprobó sobreprecios en la compra de aulas tecnológicas y otras especies a la empresa de un socialista español, por Ricardo Lagos, entonces Ministro de Educación? Nada. Pese a las denuncias de los diputados "Pérez y Pérez" y a las columnas que dediqué al asunto. La única cosecuencia, que yo sepa, fue que algunos amigos personales de Ricardo Lagos me quitaron el saludo. (Pero él no).
¿Cómo iba a pasar algo, si el Estado está para eso, para que los que puedan se aprovechen de él, porque es de todos y, por tanto, no es de nadie, no tiene dueño?
Ahora han descubierto que algunos encargados de la acreditación de las universidades recibían pagos de las entidades que debían acreditar. ¡Pero cómo no los iban a recibir, si estaban todos los incentivos puestos para que hubiera cobros y pagos! El funcionario de la agencia estatal tiene un incentivo para ser muy exigente, porque así su visto bueno es más valioso. Y para la universidad es indispensable la acreditación, de modo que tiene un incentivo poderoso para "captar" al acreditador.
Chilenos, convénzanse: el Estado ES así, porque no tiene dueño. Nosotros, los dueños teóricos, no tenemos idea de la cantidad de vericuetos, escondrijos y meandros del aparato estatal, por los cuales los más vivos se llevan plata para la casa sin una causa real y necesaria. Por eso la (verdadera) derecha quiere que el Estado sea lo más pequeño posible y que todas las cosas tengan dueño, pues cuando lo hay, éste se preocupa de que no le roben.
Hoy leí una interesante columna del economista Javier Fenzalida en "Estrategia" donde prueba que todas las regulaciones estatales vigentes para poder comprar y vender bienes raíces les cuestan a los compradores y vendedores de los mismos unos dos mil millones de dólares al año, es decir, el doble de lo que recaudará la reforma tributaria más reciente del Presidente "tax-happy" que tenemos. Pero si hubiera un completo sistema informático de la propiedad raíz, ese costo podría eliminarse con un click de computador. Claro, estamos a años luz de que eso pueda suceder, porque los compradores y vendedores de inmuebles no tienen lobby y, en cambio, los abogados, corredores de propiedades, notarios y conservadores que recaudan esos dos mil millones de dólares al año sí. Usted, entonces, puede esperar sentado en la puerta de su ruca a que en Chile se ponga en vigencia un moderno sistema computacional de bienes raíces.
Lo malo es que el Estado se ha metido en todas partes. Y lo peor es que a los chilenos les gusta, porque, como he señalado en algún blog anterior, en la mochila de todo compatriota va siempre algún proyecto socialista que quiere realizar. No tenemos mentalidad de hombres libres.
Hace años fui a sacar la revisión técnica de la moto con side-car que entonces tenía. Cuando estaba colocándola, tras haber pagado unos dos mil pesos que costaba la revisión, vi que una "mirada UP" se clavaba en mí. Con los años de circo que tengo, ya la detecto inmediatamente. Lo malo era que provenía del encargado de la revisión. "¡Humo visible!", me gritó antes de examinar la moto: "¡rechazado!". No era cierto, porque era nueva. Pero supe que no tenía caso. Ya había pagado, y el rechazo no era causa de devolución. Le conté al que me la vendió y me dijo: "Dame cinco mil pesos y ven mañana a buscar la revisión". Así la obtuve. El Estado y el mercado se entendieron armoniosamente, supongo.
A este respecto, hay un libro sensacional del profesor Claudio Véliz, que debería ser lectura obligada de Ciencias Sociales en la Enseñanza Media. Él lo publicó en inglés hace años y ahora ha llegado traducido a Chile: se titula "Los Dos Mundos del Nuevo Mundo". Es genial. Lo estoy terminando y he concluido que Claudio se radicó en Australia porque, con sus ideas, acá los socialistas le podrían haber ido a apedrear la casa.
De cuando en cuando vemos "la punta del iceberg", como en estos días, pero no tenemos idea de la cantidad de filtraciones, vericuetos, escondrijos y meandros por donde los que "saben" y los que "pueden" se llevan para su casa la plata estatal. Y nosotros, mirando la punta del iceberg, donde han pillado a unos pocos, creemos que en el resto de la enorme mole sumergida está todo lo demás bien. ¡Benditos seamos!.
¿Pasó algo cuando, a comienzos de los '90, un inspector de la Contraloría comprobó sobreprecios en la compra de aulas tecnológicas y otras especies a la empresa de un socialista español, por Ricardo Lagos, entonces Ministro de Educación? Nada. Pese a las denuncias de los diputados "Pérez y Pérez" y a las columnas que dediqué al asunto. La única cosecuencia, que yo sepa, fue que algunos amigos personales de Ricardo Lagos me quitaron el saludo. (Pero él no).
¿Cómo iba a pasar algo, si el Estado está para eso, para que los que puedan se aprovechen de él, porque es de todos y, por tanto, no es de nadie, no tiene dueño?
Ahora han descubierto que algunos encargados de la acreditación de las universidades recibían pagos de las entidades que debían acreditar. ¡Pero cómo no los iban a recibir, si estaban todos los incentivos puestos para que hubiera cobros y pagos! El funcionario de la agencia estatal tiene un incentivo para ser muy exigente, porque así su visto bueno es más valioso. Y para la universidad es indispensable la acreditación, de modo que tiene un incentivo poderoso para "captar" al acreditador.
Chilenos, convénzanse: el Estado ES así, porque no tiene dueño. Nosotros, los dueños teóricos, no tenemos idea de la cantidad de vericuetos, escondrijos y meandros del aparato estatal, por los cuales los más vivos se llevan plata para la casa sin una causa real y necesaria. Por eso la (verdadera) derecha quiere que el Estado sea lo más pequeño posible y que todas las cosas tengan dueño, pues cuando lo hay, éste se preocupa de que no le roben.
Hoy leí una interesante columna del economista Javier Fenzalida en "Estrategia" donde prueba que todas las regulaciones estatales vigentes para poder comprar y vender bienes raíces les cuestan a los compradores y vendedores de los mismos unos dos mil millones de dólares al año, es decir, el doble de lo que recaudará la reforma tributaria más reciente del Presidente "tax-happy" que tenemos. Pero si hubiera un completo sistema informático de la propiedad raíz, ese costo podría eliminarse con un click de computador. Claro, estamos a años luz de que eso pueda suceder, porque los compradores y vendedores de inmuebles no tienen lobby y, en cambio, los abogados, corredores de propiedades, notarios y conservadores que recaudan esos dos mil millones de dólares al año sí. Usted, entonces, puede esperar sentado en la puerta de su ruca a que en Chile se ponga en vigencia un moderno sistema computacional de bienes raíces.
Lo malo es que el Estado se ha metido en todas partes. Y lo peor es que a los chilenos les gusta, porque, como he señalado en algún blog anterior, en la mochila de todo compatriota va siempre algún proyecto socialista que quiere realizar. No tenemos mentalidad de hombres libres.
Hace años fui a sacar la revisión técnica de la moto con side-car que entonces tenía. Cuando estaba colocándola, tras haber pagado unos dos mil pesos que costaba la revisión, vi que una "mirada UP" se clavaba en mí. Con los años de circo que tengo, ya la detecto inmediatamente. Lo malo era que provenía del encargado de la revisión. "¡Humo visible!", me gritó antes de examinar la moto: "¡rechazado!". No era cierto, porque era nueva. Pero supe que no tenía caso. Ya había pagado, y el rechazo no era causa de devolución. Le conté al que me la vendió y me dijo: "Dame cinco mil pesos y ven mañana a buscar la revisión". Así la obtuve. El Estado y el mercado se entendieron armoniosamente, supongo.
A este respecto, hay un libro sensacional del profesor Claudio Véliz, que debería ser lectura obligada de Ciencias Sociales en la Enseñanza Media. Él lo publicó en inglés hace años y ahora ha llegado traducido a Chile: se titula "Los Dos Mundos del Nuevo Mundo". Es genial. Lo estoy terminando y he concluido que Claudio se radicó en Australia porque, con sus ideas, acá los socialistas le podrían haber ido a apedrear la casa.
De cuando en cuando vemos "la punta del iceberg", como en estos días, pero no tenemos idea de la cantidad de filtraciones, vericuetos, escondrijos y meandros por donde los que "saben" y los que "pueden" se llevan para su casa la plata estatal. Y nosotros, mirando la punta del iceberg, donde han pillado a unos pocos, creemos que en el resto de la enorme mole sumergida está todo lo demás bien. ¡Benditos seamos!.
viernes, 23 de noviembre de 2012
La Derecha en Busca de sus Principios
Es una ironía que en el torneo de los think tanks de derecha celebrado hoy, el discurso inaugural e inspirador haya sido del Presidente que ha gobernado sistemáticamente “abrazando las banderas de la Concertación”, como confesó hace dos años que tenía la intención de hacerlo su brazo derecho, Rodrigo Hinzpeter (aficionado, además, decidoramente, a posar bajo retrato de Salvador Allende que se conserva en el Ministerio del Interior).
¿Qué inspiración para la derecha puede brindar un Presidente que ha venido dando cada vez más señales de izquierdismo y añadiendo poder al Estado, a través de la creación de nuevos entes públicos de todo nivel; que ha perseguido más que su antecesora izquierdista a los uniformados que combatieron el extremismo de esa tendencia; que ha aumentado los impuestos más que ella, traspasando cada año recursos adicionales del sector privado al estatal, los cuales han resentido la rentabilidad de las empresas y las ha hecho perder valor bursátil; que ha mantenido rigurosamente la institucionalidad cómplice de la extrema izquierda en materia de derechos humanos (a un costo fiscal exorbitante) y hasta manifestando todos los signos exteriores de los gobiernos de izquierda, como las invitaciones a actos oficiales de artistas como Los Jaivas, Illapu y similares, inaugurando salas conmemorativas en el Palacio Presidencial de literatos de izquierda? ¿Qué ha tenido de derecha o centroderecha este gobierno? Tan poco que ya ni siquiera los izquierdistas suelen denominarlo así.
Hoy día mismo ha hecho causa común con su ¡Director mirista! (otro símbolo decidor) del Servicio Médico Legal, en un acto más propio del MIR que de un gobierno de orden, pues fue una manifestación callejera de resistencia a la policía y de apoyo a un patólogo rebelado contra el cumplimiento por carabineros de la orden judicial de arresto derivada de su rebeldía a presentarse ante el juez que lo requería.
Demás está volver a comentar la colaboración del gobierno con el Partido Comunista para celebrar el centenario de la colectividad que ha, justamente, hecho valer su presencia entre la Humanidad con cien millones de muertos.
El sentido de autoridad, pilar básico del pensamiento de derecha, se ha perdido casi completamente bajo el actual régimen. Nunca antes (salvo tal vez durante la UP y en algún momento de la administración Bachelet) se había faltado tan gravemente el respeto a Carabineros, que son el símbolo de la autoridad en el país. El espectáculo de terroristas callejeros y revoltosos rurales insultándolos y agrediéndolos impunemente se ha hecho ya habitual.
Se añade a lo anterior el escarnio de una dictadura judicial de izquierda que genera cada vez más presos políticos uniformados (r) y no suscita siquiera un gesto ni una palabra de parte del gobernante que, como candidato, se comprometió a velar por el debido proceso a su respecto.
La unidad del país, otro principio esencial del pensamiento de derecha, está amenazada por el compromiso presidencial de engendrar una supuesta “autonomía mapuche”, que, según se dice, sería materia de un proyecto próximo a proponerse. El así llamado “conflicto mapuche” es lo primero, pero no lo segundo, pues no es del pueblo mapuche con la chilenidad (de la cual es parte esencial), sino un alzamiento políticamente generado y con raíces en el extranjero, que jamás pudo haber alcanzado los niveles actuales si hubiera habido un régimen dispuesto a hacer valer la fuerza de la ley.
El conflicto educacional también reveló otro rasgo del Gobierno por completo ajeno al pensamiento de derecha, que se funda en la libertad de enseñanza. Pues aquél no sólo no fue capaz de defender la legalidad durante la algarada estudiantil comunista del año pasado, que quedó impune, sino que asumió los principios de la izquierda, según los cuales la solución educacional consiste en más Estado y más impuestos. Esta es otra receta fracasada de la Concertación, que ha multiplicado por diez, en términos reales, el gasto público en educación, desde 1990, sin mejorar la calidad de ésta.
Todo el mundo sabe que este gobierno no tiene nada qué enseñarle a la derecha. Hasta su propio embajador en París reconoce hoy, en declaración de prensa, que “Piñera era más izquierdista que Frei Ruiz-Tagle”, cuando concursaban juntos en la DC, si bien el embajador critica los absurdos esfuerzos de izquierdización del segundo que pueden haber cambiado esa situación relativa.
Al último lugar, pues, donde la derecha debería acudir en busca de inspiración para una futura acción de gobierno debería ser a La Moneda actual.
¿Qué inspiración para la derecha puede brindar un Presidente que ha venido dando cada vez más señales de izquierdismo y añadiendo poder al Estado, a través de la creación de nuevos entes públicos de todo nivel; que ha perseguido más que su antecesora izquierdista a los uniformados que combatieron el extremismo de esa tendencia; que ha aumentado los impuestos más que ella, traspasando cada año recursos adicionales del sector privado al estatal, los cuales han resentido la rentabilidad de las empresas y las ha hecho perder valor bursátil; que ha mantenido rigurosamente la institucionalidad cómplice de la extrema izquierda en materia de derechos humanos (a un costo fiscal exorbitante) y hasta manifestando todos los signos exteriores de los gobiernos de izquierda, como las invitaciones a actos oficiales de artistas como Los Jaivas, Illapu y similares, inaugurando salas conmemorativas en el Palacio Presidencial de literatos de izquierda? ¿Qué ha tenido de derecha o centroderecha este gobierno? Tan poco que ya ni siquiera los izquierdistas suelen denominarlo así.
Hoy día mismo ha hecho causa común con su ¡Director mirista! (otro símbolo decidor) del Servicio Médico Legal, en un acto más propio del MIR que de un gobierno de orden, pues fue una manifestación callejera de resistencia a la policía y de apoyo a un patólogo rebelado contra el cumplimiento por carabineros de la orden judicial de arresto derivada de su rebeldía a presentarse ante el juez que lo requería.
Demás está volver a comentar la colaboración del gobierno con el Partido Comunista para celebrar el centenario de la colectividad que ha, justamente, hecho valer su presencia entre la Humanidad con cien millones de muertos.
El sentido de autoridad, pilar básico del pensamiento de derecha, se ha perdido casi completamente bajo el actual régimen. Nunca antes (salvo tal vez durante la UP y en algún momento de la administración Bachelet) se había faltado tan gravemente el respeto a Carabineros, que son el símbolo de la autoridad en el país. El espectáculo de terroristas callejeros y revoltosos rurales insultándolos y agrediéndolos impunemente se ha hecho ya habitual.
Se añade a lo anterior el escarnio de una dictadura judicial de izquierda que genera cada vez más presos políticos uniformados (r) y no suscita siquiera un gesto ni una palabra de parte del gobernante que, como candidato, se comprometió a velar por el debido proceso a su respecto.
La unidad del país, otro principio esencial del pensamiento de derecha, está amenazada por el compromiso presidencial de engendrar una supuesta “autonomía mapuche”, que, según se dice, sería materia de un proyecto próximo a proponerse. El así llamado “conflicto mapuche” es lo primero, pero no lo segundo, pues no es del pueblo mapuche con la chilenidad (de la cual es parte esencial), sino un alzamiento políticamente generado y con raíces en el extranjero, que jamás pudo haber alcanzado los niveles actuales si hubiera habido un régimen dispuesto a hacer valer la fuerza de la ley.
El conflicto educacional también reveló otro rasgo del Gobierno por completo ajeno al pensamiento de derecha, que se funda en la libertad de enseñanza. Pues aquél no sólo no fue capaz de defender la legalidad durante la algarada estudiantil comunista del año pasado, que quedó impune, sino que asumió los principios de la izquierda, según los cuales la solución educacional consiste en más Estado y más impuestos. Esta es otra receta fracasada de la Concertación, que ha multiplicado por diez, en términos reales, el gasto público en educación, desde 1990, sin mejorar la calidad de ésta.
Todo el mundo sabe que este gobierno no tiene nada qué enseñarle a la derecha. Hasta su propio embajador en París reconoce hoy, en declaración de prensa, que “Piñera era más izquierdista que Frei Ruiz-Tagle”, cuando concursaban juntos en la DC, si bien el embajador critica los absurdos esfuerzos de izquierdización del segundo que pueden haber cambiado esa situación relativa.
Al último lugar, pues, donde la derecha debería acudir en busca de inspiración para una futura acción de gobierno debería ser a La Moneda actual.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Mejor Vendamos el País
Uno de los "chilenos de antes" con mayor penetración para descubrir el verdadero sino del "alma nacional" fue el músico Acario Cotapos, quien en los años cuarenta lanzó la siguiente sabia, realista y ventajosa proposición: "¿Por qué no les vendemos Chile a los norteamericanos y nos compramos una cosa más chiquitita y más cerca de París?" Ahí nos dedicaríamos a la política y a los otros pasatiempos que verdaderamente nos gustan.
Cuarenta años antes de eso el historiador Francisco Antonio Encina había escrito "Nuestra Inferioridad Económica", donde, en trescientas páginas, procuraba explicar que el retraso y subdesarrollo nacionales se debían a que los chilenos no cultivábamos los hábitos apropiados para alcanzar el bienestar general.
Hoy día dos publicaciones de prensa vienen a corroborar el acierto de la proposición de Cotapos y el fundamento del postulado de Encina. Se trata de la carta del abogado Hernán Corral Talciani, en "El Mercurio", relativa a la institucionalización por ley del "día de" las más diferentes cosas, y del editorial del diario elogiando las elecciones primarias, consagradas por ley, con el respaldo de la unanimidad de los partidos políticos.
Corral Talciani se refiere a un proyecto que declara el 21 de octubre como fecha oficial del "descubrimiento de Chile", y a la "verdadera plaga parlamentaria" de proyectos declaratorios del "día nacional" de algo. Sólo este año se han dictado, afirma, leyes consagrando el "día nacional" del niño o niña prematuros y del trabajador ferroviario; pero, añade, hay muchos más en camino, como el "día" del suplementero, de la democracia, de la pesca artesanal, del dirigente vecinal, de la diversidad, de la esperanza, de las cooperativas, del enfermo, del trabajador radial, del auditor radial, de las personas de edad, de la familia (mientras otras leyes la destruyen), de la ciencia y tecnología, de los pueblos originarios, del que está por nacer y del adoptado, de los ejecutados políticos, del trabajador forestal, de las regiones, del recolector de residuos sólidos domiciliarios, de la dueña de casa y "cómo no, el día del Congreso Nacional".
El primer editorial del diario, a su turno, elogia la ley que establece elecciones primarias voluntarias y vinculantes. Sin esta ley cualquiera podía ser candidato a un cargo público, sin otras trabas que las consagradas ya antes por otras leyes y que dan ventaja a los partidos políticos por sobre las personas independientes, "barrera a la entrada" que es inconstitucional y que sería bueno derribar. Pero no, la ley de primarias lo que ha hecho es oficializar un mecanismo que les permite a los partidos, los oligopolistas de la política, evitar una incómoda competencia entre sí, para reducir el número de candidatos a cargos de elección popular. Antes los partidos o grupos que libremente quisieran hacer primarias para designar candidatos podían hacerlas (y de hecho las hacían), pero debían pagar su costo. Ahora, los partidos han trasladado ese costo a hombros de los contribuyentes (costo "no menor", como dicen ahora, pues se ha calculado en quince mil millones de pesos en un año electoral como 2013).
Lo importante es que ni el "día de" lo que fuere ni "las primarias" agregan un solo punto al PIB chileno; pero sí las segundas le restarán algo al ingreso personal disponible de todos los chilenos. Y si se declaran feriados todos aquéllos ya va a ser difícil encontrar a un habitante del país trabajando alguna vez.
Con la dictación de tales leyes, Chile no producirá una sola papa, tonelada de cobre o unidad de prestaciones comerciales o financieras más de los que produce hoy día. Se trata sólo de "divertimentos", de "preciosismos" improductivos de una clase política sobrerremunerada (ochenta ingresos mínimos, por lo bajo) y ociosa, cuyo quehacer se ha extralimitado ya de tal manera que nos tiene al borde de quedarnos sin energía suficiente para producir normalmente, llenando al país de reglamentaciones y exigencias burocráticas que impiden poner en marcha proyectos generadores y nos obligan a pagar un sobreprecio por la energía existente. Esto amenaza el futuro crecimiento y disminuye el ingreso real de los chilenos.
Podríamos perfectamente venderle el país, sin nosotros y nuestras veintitantas mil leyes, por supuesto, a gente productiva y eficiente, que se dedicara a otras cosas más útiles, como hacer rendir los muchos recursos de que el territorio dispone. Estoy cierto de que, en ese caso, obtendríamos un enorme pago, que nos permitiría a los chilenos comprar "algo más chiquitito y más cerca de París".
Allí viviríamos celebrando "el día de" todo, hablando, escribiendo y discutiendo constantemente de política, con elecciones primarias, secundarias y terciarias a cada rato, que consumieran la totalidad de nuestro tiempo disponible, sin necesidad de incomodarnos en trabajar en ninguna de esas cosas prosaicas y aburridas que el cruel destino ha hecho necesarias para vivir.
Cuarenta años antes de eso el historiador Francisco Antonio Encina había escrito "Nuestra Inferioridad Económica", donde, en trescientas páginas, procuraba explicar que el retraso y subdesarrollo nacionales se debían a que los chilenos no cultivábamos los hábitos apropiados para alcanzar el bienestar general.
Hoy día dos publicaciones de prensa vienen a corroborar el acierto de la proposición de Cotapos y el fundamento del postulado de Encina. Se trata de la carta del abogado Hernán Corral Talciani, en "El Mercurio", relativa a la institucionalización por ley del "día de" las más diferentes cosas, y del editorial del diario elogiando las elecciones primarias, consagradas por ley, con el respaldo de la unanimidad de los partidos políticos.
Corral Talciani se refiere a un proyecto que declara el 21 de octubre como fecha oficial del "descubrimiento de Chile", y a la "verdadera plaga parlamentaria" de proyectos declaratorios del "día nacional" de algo. Sólo este año se han dictado, afirma, leyes consagrando el "día nacional" del niño o niña prematuros y del trabajador ferroviario; pero, añade, hay muchos más en camino, como el "día" del suplementero, de la democracia, de la pesca artesanal, del dirigente vecinal, de la diversidad, de la esperanza, de las cooperativas, del enfermo, del trabajador radial, del auditor radial, de las personas de edad, de la familia (mientras otras leyes la destruyen), de la ciencia y tecnología, de los pueblos originarios, del que está por nacer y del adoptado, de los ejecutados políticos, del trabajador forestal, de las regiones, del recolector de residuos sólidos domiciliarios, de la dueña de casa y "cómo no, el día del Congreso Nacional".
El primer editorial del diario, a su turno, elogia la ley que establece elecciones primarias voluntarias y vinculantes. Sin esta ley cualquiera podía ser candidato a un cargo público, sin otras trabas que las consagradas ya antes por otras leyes y que dan ventaja a los partidos políticos por sobre las personas independientes, "barrera a la entrada" que es inconstitucional y que sería bueno derribar. Pero no, la ley de primarias lo que ha hecho es oficializar un mecanismo que les permite a los partidos, los oligopolistas de la política, evitar una incómoda competencia entre sí, para reducir el número de candidatos a cargos de elección popular. Antes los partidos o grupos que libremente quisieran hacer primarias para designar candidatos podían hacerlas (y de hecho las hacían), pero debían pagar su costo. Ahora, los partidos han trasladado ese costo a hombros de los contribuyentes (costo "no menor", como dicen ahora, pues se ha calculado en quince mil millones de pesos en un año electoral como 2013).
Lo importante es que ni el "día de" lo que fuere ni "las primarias" agregan un solo punto al PIB chileno; pero sí las segundas le restarán algo al ingreso personal disponible de todos los chilenos. Y si se declaran feriados todos aquéllos ya va a ser difícil encontrar a un habitante del país trabajando alguna vez.
Con la dictación de tales leyes, Chile no producirá una sola papa, tonelada de cobre o unidad de prestaciones comerciales o financieras más de los que produce hoy día. Se trata sólo de "divertimentos", de "preciosismos" improductivos de una clase política sobrerremunerada (ochenta ingresos mínimos, por lo bajo) y ociosa, cuyo quehacer se ha extralimitado ya de tal manera que nos tiene al borde de quedarnos sin energía suficiente para producir normalmente, llenando al país de reglamentaciones y exigencias burocráticas que impiden poner en marcha proyectos generadores y nos obligan a pagar un sobreprecio por la energía existente. Esto amenaza el futuro crecimiento y disminuye el ingreso real de los chilenos.
Podríamos perfectamente venderle el país, sin nosotros y nuestras veintitantas mil leyes, por supuesto, a gente productiva y eficiente, que se dedicara a otras cosas más útiles, como hacer rendir los muchos recursos de que el territorio dispone. Estoy cierto de que, en ese caso, obtendríamos un enorme pago, que nos permitiría a los chilenos comprar "algo más chiquitito y más cerca de París".
Allí viviríamos celebrando "el día de" todo, hablando, escribiendo y discutiendo constantemente de política, con elecciones primarias, secundarias y terciarias a cada rato, que consumieran la totalidad de nuestro tiempo disponible, sin necesidad de incomodarnos en trabajar en ninguna de esas cosas prosaicas y aburridas que el cruel destino ha hecho necesarias para vivir.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Querido Vicepresidente
Primero que nada te felicito por el alto aunque transitorio cargo que ocupas. Por unos días estás viviendo lo mejor de ambos mundos. Disfrutas de todas las ventajas del poder sin sufrir ninguno de los inconvenientes. Lo más agradable es mandarnos a todos sin haber tenido que prometernos nada.
Decidí escribirte porque el sábado en el diario vi que recibiste en La Moneda a Guillermo Teillier, el jefe comunista. Eso revela mucha grandeza de tu parte, porque, sabidamente, eres un “arrepentido” y, sin embargo, ni Teillier ni ningún comunista jamás se han arrepentido de nada. ¡Qué generosa amplitud de criterio para acoger a los que son diferentes!
De la información se desprende que en el diálogo no tuvieron ni un sí ni un no, porque accediste ante el PC a quitarle la urgencia a la Ley Hinzpeter, que no es del agrado de los comunistas, pese a que el mismo Hinzpeter no aplicó la Ley Antiterrorista cuando correspondía hacerlo y hasta llegó a prohibir transitoriamente que Carabineros empleara gas lacrimógeno durante las algaradas rojas. Bueno “entre bueyes no hay cornadas”. Estoy seguro de que Guillermo Teillier valoriza eso y te considera uno de los suyos, aunque él nunca se haya arrepentido de nada, lo cual es bastante notable tratándose del ex jefe militar de un partido que organizó un grupo armado terrorista que ocasionó muchas víctimas. ¿Te acuerdas de esas tres páginas de “El Mercurio”, en 1986, que ustedes, los que eran gobierno entonces, publicaron en conmemoración de 47 uniformados caídos a manos de asesinos del MIR y del FPMR? ¡Qué grandeza has tenido para olvidar y perdonar todo eso!
Entiendo que accediste a prestarle al Partido Comunista el Estadio Nacional para celebrar el 8 de diciembre los cien años de la colectividad. Es un gesto generoso, porque de otro modo deberían haber pagado el respectivo arriendo, como lo hacen otras instituciones que utilizan el estadio, pero tú has accedido a cederlo gratuitamente, tal como tu mismo gobierno entrega, sin exigir pago, otros inmuebles al mismo partido, como uno de la avenida Vicuña Mackenna.
Ese centenario es una fecha memorable, que todo el mundo va tener muy presente por la significativa coincidencia que representa: el partido benemérito va a completar ese mismo día un año por cada millón de muertos que su actividad ha causado a la Humanidad.
Pero para todo eso hay perdón y olvido. Sabemos que ésa es una regla que este gobierno respeta escrupulosamente, con una enorme excepción que no es de buen gusto mentar en una carta amistosa como ésta.
Podemos tener la tranquilidad de que ninguna “funa” conspirará contra la realización de esa conmemoración histórica. Te prometo preocuparme de que los hermanos Widow y el hijo de uno de ellos, que sufrieron, respectivamente, una quebradura de nariz, un extenso corte en la cara y el dislocamiento de una pierna cuando los rojos los torturaron a lo largo de cinco cuadras, al sorprenderlos yendo a la exhibición del documental sobre Pinochet, estén estrechamente vigilados en el centenario del benemérito Partido, el 8 de diciembre, para que no se les vaya a ocurrir tomarse revancha.
Ese día, casualmente, termina el Mes de María, que yo rezo diariamente y, no me vas a creer, siempre me acuerdo mucho de los comunistas en esa parte de la oración final en que le pedimos a la Virgen “que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error”. Pues accedió a ello y en 1989 la verdadera patria de las tinieblas del error, la verdadera patria de tu amigo Guillermo, la URSS, se vino abajo con todo. Siempre que recé eso, por tantos años, yo pensaba en la Unión Soviética y sus satélites esclavos y no tenía mayor esperanza de que alcanzaría a ver durante mi existencia su liberación. Y, sin embargo, la he visto. Perdona este intervalo de emoción. Y te diré que no pierdo la esperanza de ver también a Cuba Libre, porque los dos Castro tienen tanta más edad que yo que, sin desearles la muerte ni mucho menos, creo probable que me antecedan en la llegada al Purgatorio, pues el Infierno no se lo deseo a nadie.
Supongo que en el acto aniversario del estadio se leerán versos de insignes poetas comunistas, como la “Oda a Stalin” de Pablo Neruda y el estremecedor panegírico al mismo Padrecito José que escribió Volodia Teitelboim cuando el gran hombre murió. Poema transido de pena y ostensiblemente escrito entre estertores de dolor, sobre un papel que se podía adivinar mojado por las lágrimas. Siempre que leo esas líneas de Volodia me conmuevo.
Estoy seguro de que a Sebastián le va a encantar la idea de que acudan a La Moneda los visitantes comunistas del extranjero para ver dónde Allende se pegó el balazo con la AK-47 que le regaló Fidel como inspiración para su trabajo de gobernante. En efecto, vendrán comunistas de todo el mundo, a quienes tú prometiste acoger amablemente. No temas, pues no hay nada que le agrade más a Sebastián que retratarse con comunistas. Ha convidado varias veces a La Moneda al trío de diputados que la DC le regaló al histórico partido rojo (como tantas otras cosas, entre ellas el gobierno, en 1970).
Pero dile a Sebastián que por favor no hable en el estadio el 8 de diciembre. Yo sé que es “piérdeteuna” y va a querer hacerlo, pero adviértele que los comunistas son unos malagradecidos. Ya lo han apodado “Dios”, porque, dicen, está en todas partes y nadie lo puede ver. ¡Así le pagan por darles en el gusto en todo y hasta tener un mirista en el Instituto Médico Legal para inventar crímenes de los militares!
Bueno, Andrés, estruja estas últimas horas como Vicepresidente y que seas muy feliz. Piensa que ese título, que lucirás todavía por algunas horas más, ya no te lo quitará nadie. Siempre que te nombren en lo sucesivo van a decir “ex Vicepresidente de la República”, además de "arrepentido", por supuesto.
Son cosas que marcan para toda la vida. Recibe mi cordial saludo, desde el otro lado de la barricada, naturalmente, pues yo soy y seré siempre un “agradecido”.
Decidí escribirte porque el sábado en el diario vi que recibiste en La Moneda a Guillermo Teillier, el jefe comunista. Eso revela mucha grandeza de tu parte, porque, sabidamente, eres un “arrepentido” y, sin embargo, ni Teillier ni ningún comunista jamás se han arrepentido de nada. ¡Qué generosa amplitud de criterio para acoger a los que son diferentes!
De la información se desprende que en el diálogo no tuvieron ni un sí ni un no, porque accediste ante el PC a quitarle la urgencia a la Ley Hinzpeter, que no es del agrado de los comunistas, pese a que el mismo Hinzpeter no aplicó la Ley Antiterrorista cuando correspondía hacerlo y hasta llegó a prohibir transitoriamente que Carabineros empleara gas lacrimógeno durante las algaradas rojas. Bueno “entre bueyes no hay cornadas”. Estoy seguro de que Guillermo Teillier valoriza eso y te considera uno de los suyos, aunque él nunca se haya arrepentido de nada, lo cual es bastante notable tratándose del ex jefe militar de un partido que organizó un grupo armado terrorista que ocasionó muchas víctimas. ¿Te acuerdas de esas tres páginas de “El Mercurio”, en 1986, que ustedes, los que eran gobierno entonces, publicaron en conmemoración de 47 uniformados caídos a manos de asesinos del MIR y del FPMR? ¡Qué grandeza has tenido para olvidar y perdonar todo eso!
Entiendo que accediste a prestarle al Partido Comunista el Estadio Nacional para celebrar el 8 de diciembre los cien años de la colectividad. Es un gesto generoso, porque de otro modo deberían haber pagado el respectivo arriendo, como lo hacen otras instituciones que utilizan el estadio, pero tú has accedido a cederlo gratuitamente, tal como tu mismo gobierno entrega, sin exigir pago, otros inmuebles al mismo partido, como uno de la avenida Vicuña Mackenna.
Ese centenario es una fecha memorable, que todo el mundo va tener muy presente por la significativa coincidencia que representa: el partido benemérito va a completar ese mismo día un año por cada millón de muertos que su actividad ha causado a la Humanidad.
Pero para todo eso hay perdón y olvido. Sabemos que ésa es una regla que este gobierno respeta escrupulosamente, con una enorme excepción que no es de buen gusto mentar en una carta amistosa como ésta.
Podemos tener la tranquilidad de que ninguna “funa” conspirará contra la realización de esa conmemoración histórica. Te prometo preocuparme de que los hermanos Widow y el hijo de uno de ellos, que sufrieron, respectivamente, una quebradura de nariz, un extenso corte en la cara y el dislocamiento de una pierna cuando los rojos los torturaron a lo largo de cinco cuadras, al sorprenderlos yendo a la exhibición del documental sobre Pinochet, estén estrechamente vigilados en el centenario del benemérito Partido, el 8 de diciembre, para que no se les vaya a ocurrir tomarse revancha.
Ese día, casualmente, termina el Mes de María, que yo rezo diariamente y, no me vas a creer, siempre me acuerdo mucho de los comunistas en esa parte de la oración final en que le pedimos a la Virgen “que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error”. Pues accedió a ello y en 1989 la verdadera patria de las tinieblas del error, la verdadera patria de tu amigo Guillermo, la URSS, se vino abajo con todo. Siempre que recé eso, por tantos años, yo pensaba en la Unión Soviética y sus satélites esclavos y no tenía mayor esperanza de que alcanzaría a ver durante mi existencia su liberación. Y, sin embargo, la he visto. Perdona este intervalo de emoción. Y te diré que no pierdo la esperanza de ver también a Cuba Libre, porque los dos Castro tienen tanta más edad que yo que, sin desearles la muerte ni mucho menos, creo probable que me antecedan en la llegada al Purgatorio, pues el Infierno no se lo deseo a nadie.
Supongo que en el acto aniversario del estadio se leerán versos de insignes poetas comunistas, como la “Oda a Stalin” de Pablo Neruda y el estremecedor panegírico al mismo Padrecito José que escribió Volodia Teitelboim cuando el gran hombre murió. Poema transido de pena y ostensiblemente escrito entre estertores de dolor, sobre un papel que se podía adivinar mojado por las lágrimas. Siempre que leo esas líneas de Volodia me conmuevo.
Estoy seguro de que a Sebastián le va a encantar la idea de que acudan a La Moneda los visitantes comunistas del extranjero para ver dónde Allende se pegó el balazo con la AK-47 que le regaló Fidel como inspiración para su trabajo de gobernante. En efecto, vendrán comunistas de todo el mundo, a quienes tú prometiste acoger amablemente. No temas, pues no hay nada que le agrade más a Sebastián que retratarse con comunistas. Ha convidado varias veces a La Moneda al trío de diputados que la DC le regaló al histórico partido rojo (como tantas otras cosas, entre ellas el gobierno, en 1970).
Pero dile a Sebastián que por favor no hable en el estadio el 8 de diciembre. Yo sé que es “piérdeteuna” y va a querer hacerlo, pero adviértele que los comunistas son unos malagradecidos. Ya lo han apodado “Dios”, porque, dicen, está en todas partes y nadie lo puede ver. ¡Así le pagan por darles en el gusto en todo y hasta tener un mirista en el Instituto Médico Legal para inventar crímenes de los militares!
Bueno, Andrés, estruja estas últimas horas como Vicepresidente y que seas muy feliz. Piensa que ese título, que lucirás todavía por algunas horas más, ya no te lo quitará nadie. Siempre que te nombren en lo sucesivo van a decir “ex Vicepresidente de la República”, además de "arrepentido", por supuesto.
Son cosas que marcan para toda la vida. Recibe mi cordial saludo, desde el otro lado de la barricada, naturalmente, pues yo soy y seré siempre un “agradecido”.
domingo, 18 de noviembre de 2012
El Festival de los Sin Votos
Hace algún tiempo definí la política como el quehacer al cual se dedican los políticos. Ahora quiero redefinirla: es el quehacer al cual se dedican los políticos con el dinero de los demás.
Porque en una sociedad libre uno puede trabajar en lo que le venga en gana, por supuesto, pero en el caso de la política, los que se desempeñan en ella han logrado que su actividad electoral sea financiada por toda la ciudadanía. Lo último que han logrado es que ésta pague también las elecciones primarias, que existen para solucionar los conflictos de ambiciones entre ellos. Antes podían libremente hacerlas, lo que estaba bien, pero las pagaban ellos. Ahora debemos financiarlas entre todos y el cálculo del costo de la respectiva ley es de unos quince mil millones de pesos. Y eso está mal, porque las primarias sólo les interesan a los políticos y no al resto de la gente, que se dice a sí misma: "¿por qué tenemos que restar recursos de las necesidades reales de la población para dedicarlos a solucionar pugnas políticas? Si muchos quieren ser candidatos, que se presenten todos y gane quien obtenga más votos".
Hasta antes de la ley de primarias, en 2013 íbamos a tener una elección presidencial y una parlamentaria, más una posible segunda vuelta presidencial. Ahora vamos a tener a lo menos dos elecciones primarias presidenciales y un número indeterminado de primarias parlamentarias. Ya estamos en campaña y eso cuesta caro, pues insume recursos que de otro modo se destinarían a producir cosas que significan mayor bienestar para los chilenos.
En los ultimos días han aparecido enormes avisos donde Andrés Velasco notifica al país: "Voy". Así decía el primero. Y "Voy Aunque Venga", el segundo. A página entera en todos los diarios. Está bien. Con su plata. Velasco es un tipo decente y tal vez sería un buen Presidente. Por "tipo decente" entiendo uno que no soborna ni se deja sobornar. Según mi parecer, no hay muchos. Por eso alguien, cuyo nombre no recuerdo, definió al "político honrado" como "aquel que, cuando lo compran, cumple con quien lo compró". Bueno, Velasco está muy por sobre eso y por tal motivo es apreciable. Pero tiene el problema de que marca poco en las encuestas. Entonces ha optado por "posicionarse". Y está bien que lo haga. Es su dinero y el de quienes lo apoyan, entre los cuales he visto gente que significa un importante respaldo. Entonces ¡que haga su campsña, compita y se presente en noviembre!
Pero lo que vamos a tener es un año completo dedicado a las elecciones, porque se viene, además de la presidencial y la parlamentaria, una cantidad de primarias. Y ése derroche de recursos es para dejar tranquilos a los que no tienen votos. Todos sabemos quiénes tienen y quiénes no tienen votos, porque las encuestas lo señalan. ¿Por qué la ciudadanía debe financiar un festival electoral de un año, cuando todo podría definirse en la elección de noviembre? Sólo para que los políticos no peleen tanto entre ellos y los que no tienen votos puedan tener su festival financiado por todos los chilenos.
Y todo es peor de lo que parece, pues los políticos ya habían conseguido, por ley anterior, que el Estado les financiara sus gastos electorales y un poco más (pues algunos han sido sorprenddidos metiendo facturas falsas en la cuenta entregada al Registro Electoral para cobrar el subsidio electoral).
Todos sabemos qué precandidatos tienen y no tienen votos. Todos sabemos quiénes van a llegar a la segunda vuelta, si la hay, y quién ganará en primera vuelta, si no hay segunda. Durante la campaña eso puede cambiar, ciertamente. Entonces ¡que todos hagan campaña! ¡Que los sin votos tengan su festival! Pero con sus propios recursos o los que sean capaces de conseguir. No con los de todos nosotros. El Festival del Rock se financió con lo que pagaron los aficionados al rock. Que el de los sin votos lo financien los sin votos, no obligadamente todos los contribuyentes, en particular en un país en que la mayoría no se interesa en la política. ¿Por qué entonces va a tener que financiarla? Una encuesta publicada hoy en "El Mercurio" señala que el 51 por ciento de los chilenos, sabiendo todo lo que se sabe hoy sobre la abstención, persiste en su postura de no ir a votar, y está en su derecho. ¿Por qué, entonces, la van a obligar a pagar?
Porque en una sociedad libre uno puede trabajar en lo que le venga en gana, por supuesto, pero en el caso de la política, los que se desempeñan en ella han logrado que su actividad electoral sea financiada por toda la ciudadanía. Lo último que han logrado es que ésta pague también las elecciones primarias, que existen para solucionar los conflictos de ambiciones entre ellos. Antes podían libremente hacerlas, lo que estaba bien, pero las pagaban ellos. Ahora debemos financiarlas entre todos y el cálculo del costo de la respectiva ley es de unos quince mil millones de pesos. Y eso está mal, porque las primarias sólo les interesan a los políticos y no al resto de la gente, que se dice a sí misma: "¿por qué tenemos que restar recursos de las necesidades reales de la población para dedicarlos a solucionar pugnas políticas? Si muchos quieren ser candidatos, que se presenten todos y gane quien obtenga más votos".
Hasta antes de la ley de primarias, en 2013 íbamos a tener una elección presidencial y una parlamentaria, más una posible segunda vuelta presidencial. Ahora vamos a tener a lo menos dos elecciones primarias presidenciales y un número indeterminado de primarias parlamentarias. Ya estamos en campaña y eso cuesta caro, pues insume recursos que de otro modo se destinarían a producir cosas que significan mayor bienestar para los chilenos.
En los ultimos días han aparecido enormes avisos donde Andrés Velasco notifica al país: "Voy". Así decía el primero. Y "Voy Aunque Venga", el segundo. A página entera en todos los diarios. Está bien. Con su plata. Velasco es un tipo decente y tal vez sería un buen Presidente. Por "tipo decente" entiendo uno que no soborna ni se deja sobornar. Según mi parecer, no hay muchos. Por eso alguien, cuyo nombre no recuerdo, definió al "político honrado" como "aquel que, cuando lo compran, cumple con quien lo compró". Bueno, Velasco está muy por sobre eso y por tal motivo es apreciable. Pero tiene el problema de que marca poco en las encuestas. Entonces ha optado por "posicionarse". Y está bien que lo haga. Es su dinero y el de quienes lo apoyan, entre los cuales he visto gente que significa un importante respaldo. Entonces ¡que haga su campsña, compita y se presente en noviembre!
Pero lo que vamos a tener es un año completo dedicado a las elecciones, porque se viene, además de la presidencial y la parlamentaria, una cantidad de primarias. Y ése derroche de recursos es para dejar tranquilos a los que no tienen votos. Todos sabemos quiénes tienen y quiénes no tienen votos, porque las encuestas lo señalan. ¿Por qué la ciudadanía debe financiar un festival electoral de un año, cuando todo podría definirse en la elección de noviembre? Sólo para que los políticos no peleen tanto entre ellos y los que no tienen votos puedan tener su festival financiado por todos los chilenos.
Y todo es peor de lo que parece, pues los políticos ya habían conseguido, por ley anterior, que el Estado les financiara sus gastos electorales y un poco más (pues algunos han sido sorprenddidos metiendo facturas falsas en la cuenta entregada al Registro Electoral para cobrar el subsidio electoral).
Todos sabemos qué precandidatos tienen y no tienen votos. Todos sabemos quiénes van a llegar a la segunda vuelta, si la hay, y quién ganará en primera vuelta, si no hay segunda. Durante la campaña eso puede cambiar, ciertamente. Entonces ¡que todos hagan campaña! ¡Que los sin votos tengan su festival! Pero con sus propios recursos o los que sean capaces de conseguir. No con los de todos nosotros. El Festival del Rock se financió con lo que pagaron los aficionados al rock. Que el de los sin votos lo financien los sin votos, no obligadamente todos los contribuyentes, en particular en un país en que la mayoría no se interesa en la política. ¿Por qué entonces va a tener que financiarla? Una encuesta publicada hoy en "El Mercurio" señala que el 51 por ciento de los chilenos, sabiendo todo lo que se sabe hoy sobre la abstención, persiste en su postura de no ir a votar, y está en su derecho. ¿Por qué, entonces, la van a obligar a pagar?
viernes, 16 de noviembre de 2012
El Malestar
En un blog anterior llamé la atención sobre una encuesta de la Universidad Adolfo Ibáñez según la cual la satisfacción en su trabajo de los chilenos había bajado de 53 por ciento el año pasado a 38 por ciento en éste. Objetivamente no ha sucedido nada en el país, de un año a otro, que justifique este aumento del descontento, sino al contrario: el país ha crecido por sobre lo esperado y el desempleo se mantiene bajo. ¿Por qué la gente va a estar tanto más descontenta en su trabajo que hace un año?
Lo atribuyo a factores sicológicos. Ha habido movilizaciones callejeras masivas, pero de una minoría, en que se ha manifestado malestar por variadas causas: educación, ecología, desigualdad. Mi interpretación es que eso se ha transmitido al grueso de la población, que no desfila por las calles ni protesta y está de lo más bien en su casa y en su trabajo, pero capta un mensaje de descontento. Y eso se traduce en que, cuando le preguntan a alguien si está satisfecho en su trabajo, haya un doce por ciento más que sí decía estarlo el año pasado y dice no estarlo en el actual. Son percepciones, no realidades. Pero existen.
Malestar: esta mañana me llegó un correo con la grabación de un llamado de un empresario, a quien conozco, dirigido a la telefonista de una gran tienda. Ella le preguntó su nombre y él se lo dio. Luego le inquirió acerca del motivo de su llamado y él le dijo que era por un cobro en su tarjeta de la multitienda por un seguro de cesantía que él no había contratado, pues no lo necesitaba, dado que era empresario y no pensaba echarse a sí mismo de su trabajo. Entonces le pidió a ella que le suprimiera el cobro. Ella entró en una complicada explicación de por qué no podía hacerlo. El empresario entonces entró en un creciente estado de agitación y le dijo a gritos que le estaban robando, que quería hablar con la superiora jerárquica de la funcionaria y que el dueño de la multitienda era un ladrón. La funcionaria logró salir del paso conectando al empresario con un supervisor, quien le pidió que se tranquilizara, pero el empresario le contestó que no se iba a tranquilizar si no le anulaban el descuento del seguro de cesantía, porque no lo había contratado, no era empleado y nunca se iba a quedar cesante y que en esa multitienda eran todos unos ladrones. A estas alturas el cliente ya insultaba con groserías de gran calibre al supervisor, a la multitienda y al accionista controlador. El supervisor instaba serenamente a la calma al cliente, pero en ningún momento accedió a suprimirle el descuento, lo que enfureció todavía más al empresario, tanto que la grabación terminaba abruptamente, supongo que por haberle sobrevenido un ataque de apoplejía.
Bueno ¿por qué un hombre acostumbrado a manejar centenares o miles de millones de pesos cae en ese estado de enajenación por apenas un par de miles? Porque cree que lo están timando. Le están cobrando algo que él no ha contratado y que no necesita. Y está consciente de que, como es una cantidad pequeña, la multitienda sabe que él no va a iniciar un juicio para recobrarla y se la va a seguir descontando, porque tampoco va a suprimir la tarjeta de crédito por eso, pues él y su cónyuge la usan mucho. Y el presunto ataque de apoplejía le sobrevino porque supo que lo iban a seguir timando y tenía que "comerse el buey".
Todos tenemos que "comernos el buey". Ayer llamé a mi banco porque me descontaron doce mil pesos dos veces por concepto de seguro de desgravamen. Yo no tengo ningún gravamen y, en todo caso, con un seguro, en vez de dos, habría bastado. Entonces mi ejecutivo de cuentas me dijo que yo tenía un sobregiro y, por tanto, eso justificaba el seguro de desgravamen; y que me lo cobraban dos veces porque mi cuenta es bipersonal. Yo no he pedido un sobregiro ni lo he usado nunca. Ni he contratado nunca un seguro de desgravamen, pese a lo cual me lo cobran. Y dos veces. Pero por 24 mil pesos al año no voy a cerrar la cuenta. Entonces "me como el buey".
Casi todos los días leo en el diario que a las personas les niegan el "bono por hijo", el reajuste de su pensión, la rebaja del 7 por ciento a los jubilados o el "bono bodas de oro" porque la "letra chica" los ha dejado afuera. Pero cuando ofrecieron todas esas cosas, quienes lo hicieron mencionaron sólo la letra grande, según la cual entrábamos todos. Ahora los excluidos por la chica deben "comerse el buey".
Nuestra casa en Algarrobo pagaba 73 mil pesos de contribuciones en el primer semestre, pero en el segundo nos cobran 199 mil pesos. No ha habido alza de contribuciones ni aumento de los avalúos en el país, pero para nosotros sí, como de 150 por ciento. En Impuestos Internos nos dicen que debemos ir a reclamar a la oficina local, pero nosotros estamos en Santiago. Nadie quiere ir a hacer la cola en Impuestos Internos de allá, sobre todo sabiendo que hay una alta probabilidad de no sacar nada. Así es que la próxima semana debemos pagar $199 mil pesos. Nos tendremos que "comer el buey".
Los que años atrás compraron acciones de Vapores y La Polar (no son pocos, porque los fondos de pensiones lo hicieron) han perdido el 80 o 90 por ciento de su plata. Ven las cotizaciones de la Bolsa todos los días y "se comen el buey". No les queda otra.
Muchos que esperan micro todos los días creyeron que con "la nueva forma de gobernar" iba a mejorar la locomoción, pero cada ciertos días los peatones "se toman la calle" porque, por un motivo u otro, las micros no pasan y ellos deben "comerse el buey".
Por razones como las anteriores, las personas que no desfilan ni creen que hay que cambiarlo todo, sí sienten que hay razones para tener cierto "malestar". Se sentían bien hace un año, nada ha empeorado, pero hoy se sienten peor, en su trabajo y en todas partes, aunque el país esté mejor. Es que se han dado cuenta de que deben "comerse el buey" muy seguido, y a cualquiera eso lo hace sentirse peor.
Lo atribuyo a factores sicológicos. Ha habido movilizaciones callejeras masivas, pero de una minoría, en que se ha manifestado malestar por variadas causas: educación, ecología, desigualdad. Mi interpretación es que eso se ha transmitido al grueso de la población, que no desfila por las calles ni protesta y está de lo más bien en su casa y en su trabajo, pero capta un mensaje de descontento. Y eso se traduce en que, cuando le preguntan a alguien si está satisfecho en su trabajo, haya un doce por ciento más que sí decía estarlo el año pasado y dice no estarlo en el actual. Son percepciones, no realidades. Pero existen.
Malestar: esta mañana me llegó un correo con la grabación de un llamado de un empresario, a quien conozco, dirigido a la telefonista de una gran tienda. Ella le preguntó su nombre y él se lo dio. Luego le inquirió acerca del motivo de su llamado y él le dijo que era por un cobro en su tarjeta de la multitienda por un seguro de cesantía que él no había contratado, pues no lo necesitaba, dado que era empresario y no pensaba echarse a sí mismo de su trabajo. Entonces le pidió a ella que le suprimiera el cobro. Ella entró en una complicada explicación de por qué no podía hacerlo. El empresario entonces entró en un creciente estado de agitación y le dijo a gritos que le estaban robando, que quería hablar con la superiora jerárquica de la funcionaria y que el dueño de la multitienda era un ladrón. La funcionaria logró salir del paso conectando al empresario con un supervisor, quien le pidió que se tranquilizara, pero el empresario le contestó que no se iba a tranquilizar si no le anulaban el descuento del seguro de cesantía, porque no lo había contratado, no era empleado y nunca se iba a quedar cesante y que en esa multitienda eran todos unos ladrones. A estas alturas el cliente ya insultaba con groserías de gran calibre al supervisor, a la multitienda y al accionista controlador. El supervisor instaba serenamente a la calma al cliente, pero en ningún momento accedió a suprimirle el descuento, lo que enfureció todavía más al empresario, tanto que la grabación terminaba abruptamente, supongo que por haberle sobrevenido un ataque de apoplejía.
Bueno ¿por qué un hombre acostumbrado a manejar centenares o miles de millones de pesos cae en ese estado de enajenación por apenas un par de miles? Porque cree que lo están timando. Le están cobrando algo que él no ha contratado y que no necesita. Y está consciente de que, como es una cantidad pequeña, la multitienda sabe que él no va a iniciar un juicio para recobrarla y se la va a seguir descontando, porque tampoco va a suprimir la tarjeta de crédito por eso, pues él y su cónyuge la usan mucho. Y el presunto ataque de apoplejía le sobrevino porque supo que lo iban a seguir timando y tenía que "comerse el buey".
Todos tenemos que "comernos el buey". Ayer llamé a mi banco porque me descontaron doce mil pesos dos veces por concepto de seguro de desgravamen. Yo no tengo ningún gravamen y, en todo caso, con un seguro, en vez de dos, habría bastado. Entonces mi ejecutivo de cuentas me dijo que yo tenía un sobregiro y, por tanto, eso justificaba el seguro de desgravamen; y que me lo cobraban dos veces porque mi cuenta es bipersonal. Yo no he pedido un sobregiro ni lo he usado nunca. Ni he contratado nunca un seguro de desgravamen, pese a lo cual me lo cobran. Y dos veces. Pero por 24 mil pesos al año no voy a cerrar la cuenta. Entonces "me como el buey".
Casi todos los días leo en el diario que a las personas les niegan el "bono por hijo", el reajuste de su pensión, la rebaja del 7 por ciento a los jubilados o el "bono bodas de oro" porque la "letra chica" los ha dejado afuera. Pero cuando ofrecieron todas esas cosas, quienes lo hicieron mencionaron sólo la letra grande, según la cual entrábamos todos. Ahora los excluidos por la chica deben "comerse el buey".
Nuestra casa en Algarrobo pagaba 73 mil pesos de contribuciones en el primer semestre, pero en el segundo nos cobran 199 mil pesos. No ha habido alza de contribuciones ni aumento de los avalúos en el país, pero para nosotros sí, como de 150 por ciento. En Impuestos Internos nos dicen que debemos ir a reclamar a la oficina local, pero nosotros estamos en Santiago. Nadie quiere ir a hacer la cola en Impuestos Internos de allá, sobre todo sabiendo que hay una alta probabilidad de no sacar nada. Así es que la próxima semana debemos pagar $199 mil pesos. Nos tendremos que "comer el buey".
Los que años atrás compraron acciones de Vapores y La Polar (no son pocos, porque los fondos de pensiones lo hicieron) han perdido el 80 o 90 por ciento de su plata. Ven las cotizaciones de la Bolsa todos los días y "se comen el buey". No les queda otra.
Muchos que esperan micro todos los días creyeron que con "la nueva forma de gobernar" iba a mejorar la locomoción, pero cada ciertos días los peatones "se toman la calle" porque, por un motivo u otro, las micros no pasan y ellos deben "comerse el buey".
Por razones como las anteriores, las personas que no desfilan ni creen que hay que cambiarlo todo, sí sienten que hay razones para tener cierto "malestar". Se sentían bien hace un año, nada ha empeorado, pero hoy se sienten peor, en su trabajo y en todas partes, aunque el país esté mejor. Es que se han dado cuenta de que deben "comerse el buey" muy seguido, y a cualquiera eso lo hace sentirse peor.
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