domingo, 1 de febrero de 2026

AUDACIA PARA DECIR LA VERDAD

El gran éxito publicitario de la izquierda deriva de que ella tiene audacia para mentir. La mejor defensa de la derecha, dado que nuestros valores nos vedan mentir, consiste en ser audaces para decir la verdad.

La verdad fue que la noche del 15 de octubre de 1973 la Comitiva del general Arellano estaba en Santiago, tras su gira al sur, y se aprestaba a partir al día siguiente hacia La Serena.

Esa misma noche, en Copiapó, partía un camión del regimiento local con 13 presos en dirección a La Serena. El abogado que defendía al más anciano de éstos ante el Consejo de Guerra había dicho al comandante del regimiento local, Óscar Haag, que su cliente temía un intento de fuga que él consideraba suicida y por eso pedía ser trasladado. El comandante resolvió entonces enviar a los presos a La Serena, que tenía una cárcel más segura. Se dispuso un camión Panam bajo la responsabilidad del capitán Patricio Díaz Araneda, un conductor y soldados vigilantes. Todos fueron embarcados la noche del 15. Cerca de la una de la madrugada el camión tuvo una pana eléctrica en la cuesta Cardones y se detuvo. Mientras los militares procuraban subsanar el desperfecto, habiendo dejado a un soldado vigilando a los presos, éstos lo arrojaron del camión y emprendieron la fuga. Díaz hizo un tiro al aire conminándolos a detenerse, pero como no lo hicieron ordenó abrir fuego. Los 13 resultaron muertos.

El camión regresó con los cadáveres a Copiapó, donde, en la mañana del 16, el comandante Haag ofició al cementerio local para que preparara 13 sepulturas para los caídos. 

Un cuarto de siglo después el abogado y diputado comunista Hugo Gutiérrez interpuso una querella contra el general Pinochet, entonces senador designado, y contra Arellano y su comitiva por esas muertes. El ministro sumariante Juan Guzmán, contrariando toda legalidad, los encargó reos por, entre otras, las muertes de Copiapó, desatendiendo también las pruebas de que la comitiva se encontraba en Santiago. Entre las evidencias condenatorias el juez acompañó una página del libro más vendido en esos años, "Los Zarpazos del Puma", de Patricia Verdugo, donde aparecía una fotocopia del oficio del capitán Díaz, pero con fecha 17 de octubre, es decir, un día después de los hechos. Esa evidente falsificación le permitía culpar a la comitiva de Arellano de las muertes. Lo que a su turno hizo el ministro Guzmán. Peor en el mismo libro de Patricia Verdugo, una página antes, reproduce el oficio del comandante Haag al cementerio local solicitando 13 sepulturas para los muertos en la noche del 15 al 16. Yo escribí eso en El Mercurio cuando estaba viva Pätricia Verdugo y ella nunca explicó la contradicción evidente.

El miembro de la comitiva Armando Fernández Larios está hasta hoy residiendo en los EE. UU. Los familiares de uno de los caídos en la noche del 15 al 16 de octubre, se querelló en los EE. UU. contra Fernández Larios, que tenía la calidad de testigo protegido por el gobierno norteamericano. El Mercurio del 28 de enero último informa que, para poner término a ese proceso, Fernandez Larios debió pagar cuatro millones de dólares. Una suma enorme, para evitar ir a prisión, siendo inocente.  

En días pasados se ha informado que, entre un grupo de chilenos que será expulsado esde EE. UU. de vuelta a nuestro país está Armando Fernández Larios. Había confiado en los EE. UU. Pero ahora Punta Peuco lo espera.

Entre los comandantes en jefe posteriores a Pinochet hubo uno, Ricardo Martínez, que preparó un libro acusatorio contra el mismo Pinochet, afirmando que éste envió a la comitiva de Arellano a cometer crímenes, pero buscando culpar a los comandantes de regimientos locales. Y lo fundaba en el caso de Copiapó. Logró colocar la obra en el sitio web del Ejército. El sucesor de Martínez y actual comandante en jefe ordenó retirarlo de la página web del Ejército, vista la falsedad de su fundamento.

Pero el anterior rector de la Universidad Católica, Héctor Sánchez, que no desperdiciaba oportunidad para injuriar al gobierno militar, prestó el aula magna de esa  casa de estudios para presentar la obra denigratoria de Ricardo Martínez.

En ese tiempo estaba aún libre Jaime Manuel Ojeda Torrent, un oficial retirado particularmente leal y valiente, quien subió al podio del aula magna de la UC en la presentación del falso libro de Martínez y acusó a éste de traición al Ejército. Debió recurrirse a carabineros para sacar al valiente Ojeda del evento. Todo eso fue muy publicitado.

Con los meses algún juez prevaricador extendió una orden de aprehensión contra Ojeda Torrent por algún hecho de hace 53 años y éste decidió ocultarse. Entiendo que no ha sido habido hasta ahora, pero el país perdió a un grande y valiente defensor de la verdad histórica en las calles.

Si se concreta la expulsión de Fernandez Larios desde los EE. UU., caerá en manos de algún prevaricador nacional que lo hará responsable de muchas cosas y entre ellas de un inexistente e imaginario "secuestro permanente" de los caídos en fuga en Copiapó cuando él estaba en Santiago.

La audacia y la mentira de la izquierda habrán conseguido otro triunfo canallesco.

Pero más temprano que tarde en Chile llegará la hora de la verdad.

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