miércoles, 28 de enero de 2026

FERNÁNDEZ LARIOS Y LA VERDAD

Una amplia crónica de Lilian Olivares en El Mercurio dice que el exoficial será expulsado de Estados Unidos y deberá volver a Chile "a enfrentar la justicia 39 años después".  Si Lilian hubiera leído mi libro, best-seller en 2001, "La Verdad del Juicio a Pinochet", su crónica habría sido más verídica. 

Pues Fernández Larios fue parte de la comitiva del general Arellano en octubre de 1973. En 1987 se radicó en los EE. UU. y trabajó exitosamente en el sector inmobiliario, pero le sucedió algo increíble: fue acusado en ese país por la muerte de Winston Cabello, junto a otros doce presos, el 16 de octubre de 1973 en la cuesta Cardones, en el trayecto de Copiapó a La Serena, durante un intento de fuga del camión que los trasladaba y que se había quedado en pana.

Pero está comprobado que la comitiva de Arellano estaba en Santiago en la madrugada de ese 16 de octubre. Fernandez Larios no podía ser culpado de una muerte en Copiapó esa noche.

Pero ya en Chile el juez Juan Guzmán lo había culpado de las 13 muertes, basado, lo dice en la sentencia, en el libro "Los Zarpazos del Puma", de Patricia Verdugo. Fue el mayor best-seller de su tiempo. Pero cómo ¿no había dictadura en ese tiempo? Es que nunca hubo prohibición de publicar libros. Siempre se pudo publicar los que se quisiera. Y en la página 151 de "Los Zarpazos del Puma" se dice que la muerte de los 13 ocurrió en la madrugada del 17 de octubre. La comitiva había llegado el 16 a Copiapó. 

Es raro que en un juicio se cite un libro tan políticamente sesgado, pero bajo los gobiernos de las Concertación y su justicia no era raro. Tanto que la página 151 del libro era parte del proceso y ahí estaba el oficio del capitán Patricio Díaz Araneda diciendo que esa madrugada habían tenido lugar los fusilamientos, lo que permitía culpar a la comitiva y a Fernández Larios.

Pero eso tenía un problema: que el mismo libro de Patricia Verdugo, en la página anterior, la 150, citaba el oficio del comandante del regimiento, Oscar Haag, al director del cementerio local, con fecha 16 de octubre, pidiéndole preparar trece fosas para inhumar igual número de cuerpos. Eso probaba que las ejecuciones tuvieron lugar en la madrugada del 16, cuando la comitiva estaba todavía en Santiago.  

Esta contradicción la hice ver en mi columna de El Mercurio en 2000 y la autora de "Los Zarpazos..." nunca me rectificó. Y el tribunal norteamericano parecía acoger la tesis de la culpabilidad de Fernández Larios y éste, afirma Lilian Olivares, tuvo que pagar US$ 4 millones a la sucesión de Winston Cabello, en cuya muerte no había tenido ninguna participación, porque ocurrió entre Copiapó y La Serena cuando él estaba en Santiago.

Ahora los EE. UU. anuncian la expulsión de Fernández Larios y su retorno a enfrentar a la justicia local, para la cual no rigen la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada, las reglas reguladoras de la prueba ni nada que huela a "estado de derecho".

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