miércoles, 4 de noviembre de 2020

Mentiras Nacionales Mayoritarias

Que haya ganado el "Apruebo" con el 78 % de los votos significa, para los que conocemos la verdad de las cosas, que cuatro de cada cinco chilenos no la conocen. A los chilenos se les ha dicho grandes mentiras políticas y cuatro de cada cinco de los ciudadanos las han creído.

Quedó ello en evidencia ayer, miércoles 4, en cartas a "El Mercurio", cuando un "analista político" discrepó de un articulista alarmado por la violencia callejera, y le dijo: "Hoy para Sergio Muñoz sólo existe la violencia en un sector de la sociedad, deja de lado la violencia que significa que la Corte Suprema le rebaje la sanción económica a Ponce Lerou de 62 millones de dólares a sólo 3,3 millones de dólares o que el director del SII les aplique un perdonazo a las empresas Penta de más de 1.400 millones de pesos o la violencia policial que termina con un joven arrojado al río Mapocho".

Tres mentiras. No hubo generación de violencia en ninguno de los tres episodios.

El "caso Cascadas", sociedades de Julio Ponce Lerou, en realidad, fue una fabricación nacida de la codicia de Sebastián Piñera durante su primera presidencia. Él era dueño de acciones de las Cascadas y quería obligar al controlador de ellas, Ponce Lerou, a fusionarlas, lo que haría subir el precio de las que él tenía,  generándole una ganancia. "Una pasada". Entonces lo amenazó con una denuncia ante la Superintendencia, la cual finalmente preparó un economista vinculado a la firma en que mantenía su fideicomiso tuerto (porque ciego no era) y finalmente, dado que Ponce Lerou no cedió, la denuncia fue presentada. 

Lo más cierto que se dijo en todo el desarrollo de ese caso fue una frase del mismo Ponce Lerou, que se lo relató ampliamente a "El Mostrador": "Si Sebastián Piñera no hubiera tenido acciones de las Cascadas, no habría habido caso Cascadas". El entonces Presidente lo había seguido presionando y le había mandado recado, a través de diversos emisarios, de que si fusionaba las Cascadas "yo hablo con la Superintendencia". Incluso dijo esto en un Comité Político, uno de cuyos presentes lo relató a otra persona cándidamente, y trascendió. Pero Ponce no cedió. 

Otros como él, que compraron y vendieron acciones de las Cascadas, en algunos casos también fueron procesados y finalmente absueltos, porque les tocó una jueza que quiso comprobar si había un "esquema" delictivo y no lo encontró. Otros ni siquiera fueron investigados. El juez que procesó a Ponce, en cambio, sí dijo haberlo encontrado. Pero las sociedades de Piñera  también  compraron y vendieron voluminosos paquetes de las Cascadas en los mismos tiempos y no fueron investigadas. El 22 de mayo de 2008 una sociedad de Ponce Lerou les habría comprado el 4,03% de una de las Cascadas, en 27 millones de dólares, a precios superiores al de Bolsa, a Axxion, Bancard e Inversiones Santa Cecilia, sociedades de Piñera. Un abogado de Ponce Lerou le pidió al Superintendente confirmarlo, pero éste no le contestó. Esto está en mi blog del 26 de octubre de 2013, titulado "El País de Sebastián". 

Si hubieran sido operaciones bursátiles ilícitas, parte de un "esquema" ¿por qué no se procesó a Piñera? Yo pregunté eso en mi blog (cualquiera puede verlo) y la Secretaria General de Gobierno dijo entonces que era "una vileza".  

Todo eso, concedo, puede ser "violento", pero lo que no puede serlo ha sido que la Corte haya rebajado la multa a Ponce Lerou de 62 a 3,3 millones de dólares, por la sencilla razón de que éste último es el tope fijado por la ley a las multas. Aplicar la ley no puede constituir violencia.

Y en el caso Penta la rebaja correspondió a gastos y honorarios judiciales en que incurrieron esas empresas para defenderse. Si ante una querella contra sus controladores y ejecutivos por su desempeño como tales ellos se defienden con cargo a la empresa, se trata de un gasto y habrá debate acerca de si es deducible o no de la renta, pero ello no constituye un acto de violencia justificativa de que se saquee, destruya e incendie por doquier. Tal vez un "perdonazo", pero no violencia. 

Tampoco fue violento el carabinero que persiguió a un "primera línea", justamente para combatir la violencia y detenerlo por los desmanes. Él carabinero estaba luchando contra la violencia. El que huía era protagonista y generador de la misma y cayó de un puente huyendo del policía que quería detenerlo. Ahora ha sido convertido en "víctima", pero era un agresor. Y el carabinero, que estaba en el lugar de los hechos para impedir la violencia callejera y cumpliendo una peligrosa misión de bien público, ha pasado a ser víctima del sistema. Paradójico.

Las mentiras y la violencia van de la mano. Lo malo es que el 78 % cree las primeras, vota en consecuencia y con ello tiende a justificar la segunda, que en este momento es la mayor amenaza que sufre el país.

domingo, 1 de noviembre de 2020

¡Libertad...Libertad...Libertad...!

Ayer tuve el agrado de ver el video de una multitud argentina gritando a favor del capitalismo, al proclamar la candidatura de Javier Milei. Me pareció que era en la Avenida 9 de Julio. El grito masivo era "¡Libertad...Libertad... Libertad!", título de uno de sus libros. Nunca lo habría imaginado. Argentina, bajo la Constitución de Alberdi, que era como la nuestra actual, llegó a ser el país más rico del mundo en 1895. Hoy, tras más de un siglo de reformas socialistas, es el 76° y en crisis terminal.

Si los chilenos hubiéramos votado en 1988 por ocho años más de la presidencia de Pinochet, ya bajo la plena democracia, tal vez hoy seríamos también número 1 del mundo y no sólo el 2 de América Latina y bajando. Pero no sucedió, fuimos incurriendo progresivamente en el socialismo, hasta vivir hoy la hora más oscura para nuestra libertad, tras el triunfo del "Apruebo" y el consiguiente salto al vacío.

Por eso he propuesto mantener un Chile Libre, aunque sea sólo en las comunas en que triunfó el Rechazo, que continuarían bajo la Constitución de la Libertad. Una separación amistosa, por incompatibilidad de caracteres: allá gran mayoría por el Apruebo, acá gran mayoría por el Rechazo. Por fin, después de varios días, recibí un whatsapp de lo que necesito para llevar a cabo la Declaración de Independencia: un hombre de acción, un empresario. Yo creí que era porque iba a empezar a moverse para proclamarla. Pero no, era para preguntarme si estaba disponible para ser candidato a la Convención Constituyente. Le dije que no.

No quiero ser parte de este verdadero suicidio nacional acordado por una minoría del 39,5 % (el 78 % del 50,6% que votó) y obtenido poniendo la pistola en la cabeza a un Presidente muerto de miedo. 

Además, el proceso se lleva a cabo bajo un régimen de facto y por las razones equivocadas, pues no es verdad que el modelo vigente favorezca más a los ricos, porque el ingreso de los pobres ha aumentado porcentualmente más que el de aquéllos; ni es verdad que genera desigualdad, porque la ha reducido; ni tampoco es cierto que no entrega recursos para salud, educación y previsión, porque los ha dado más que suficientes, como tantas veces se ha probado (Rolf Lüders 2019, Bettina Horst 2020). Pero la burocracia de los partidos se ha quedado con gran parte de la plata y, por lo tanto, ésta no ha llegado a quienes más la necesitan. De ahí el malestar, del cual es culpable el Estado.

Es decir, lo que hay que cambiar es el Estado, no la Constitución. 

En fin, tampoco es verdad que la Carta sea ilegítima, porque la prepararon los mejores juristas del país tras un estudio de cinco años, la aprobó el pueblo mayoritariamente en 1980, la ratificó de nuevo el pueblo, con el 91,25 % de los votos, en 1989 y el Congreso elegido por el pueblo la volvió a reconfirmar como legítima en 2005, con el voto de 155 parlamentarios contra 4.

Pasando por sobre todo eso, los revolucionarios triunfantes van a redactar un gatuperio y a liquidar al país. No es exageración, porque ya se está liquidando la mayoría de las acciones de las sociedades anónimas del índice de la Bolsa (IPSA), pues se cotizan a un precio inferior a su valor de libros. Este último es el registro contable de lo que costó formar cada empresa. Es como si un señor que ha edificado una casa a un costo de cien millones de pesos la ofreciera en venta en 70 millones. 

También están anunciando la liquidación de otras actividades cuando dicen que quieren "recuperar" el agua ("¡exprópiese!", como decía Chávez). O cuando vocean "No + AFP", lo que implica terminar con las cuentas individuales de jubilación (ya se ha hecho parcialmente con el retiro del diez por ciento y lo quieren hacer de nuevo). Así se está yendo la plata que financia a las empresas chilenas. ¿Finalmente se les entregará el resto de la plata acumulada a los mismos que manejan el Estado y que se quedaban con ella antes, bajo el antiguo sistema de reparto? 

En fin, amenazan con que no habrá más salud ni educación privadas. Pero con el actual gasto público en salud todos los chilenos podrían financiar planes en las isapres y no habría "listas de espera" ni "hospital de Talca". Y con el equivalente al gasto público en educación todos nuestros menores podrían ir al Grange o  al Tabancura o al Saint George's o similares, pues las filiales de éstos proliferarían como callampas. El nivel de enseñanza daría un salto gigantesco. Nótese que con la actual libertad educacional que dio el gobierno militar se fundaron, bajo él, colegios comunistas como el Colegio Latinoamericano de Integración y universidades como la Arcis. U otras socialistas como la Alberto Hurtado (una vez el padre Berríos se rió de que yo hubiera escrito que él era "jesuíta de izquierda, perdonando la redundancia"). Y si se rebajaran sólo en 10 % los sueldos sobre el mercado que paga el Estado, se podría financiar pensiones mínimas de 400 mil pesos mensuales para todos los jubilados.

Lo que está en juego es, ni más ni menos, nuestra libertad. Una separación amistosa ahora permitiría conservarla allí donde ella es más valorada, a la espera de que el resto también, más temprano que tarde, la añorara y espontáneamente transitara de vuelta por las anchas alamedas hacia la reunificación.



 

jueves, 29 de octubre de 2020

Hombres de Gabinete y Hombres de Acción

Hace muchos años mi tío Camilo le comunicó a su padre, que era mi abuelo, su intención de estudiar ingeniería y éste le dijo:

--Camilito, los ingenieros son hombres de terreno, de acción; los Pérez de Arce somos hombres de gabinete. Nosotros pensamos las cosas, ellos las hacen.

Mi tío Camilo no le hizo caso y estudió ingeniería. Un día me confesó que se había arrepentido toda su vida.

Cuando días atrás propuse fundar Chile Libre en el territorio de las comunas de Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, lancé una idea desde mi gabinete. Los hombres de acción deben llevarla a la práctica.

Después me he enterado de que en la comuna aimara de Colchane, en el norte, en la frontera con Bolivia, el Rechazo también ganó, y con el 74 % de los votos, por mayor margen que en Santiago Oriente. Allá casi todo es privado. El 98 %, dijo su alcalde a “El Mercurio”. Son aimaras amantes de una sociedad libre y no quieren dejar de serlo. Por supuesto, Colchane también tiene derecho a seguir viviendo bajo la Constitución de 1980.

Ahora, ¿quién va a llevar a la práctica lo que propongo? Los hombres de acción, políticos, ingenieros, abogados, presididos por algún Mateo de Toro y Zambrano de hoy. Así nació Chile Independiente. Así nacerá Chile Libre.  Algún día futuro el Chile del Apruebo, socialista, sin libertades, después de que muchos de sus habitantes hayan “votado con los pies” y atiborrado nuestros 1.586 km2, va a volver a querer reunificarse con nosotros, como lo hizo la Alemania Oriental con la Occidental en los 90.

Algunos sostienen que justamente el hecho de que el Rechazo haya ganado donde hay mayor riqueza prueba la “segmentación” de la sociedad chilena. Y se proponen terminarla cuando la nueva Constitución diga que todos son iguales. Pero en el “segmentado” Colchane no lo están por ser los más ricos: lo están por ser los más libres. En el Club Barcelona nunca han pensado dictar un nuevo estatuto interno para igualar los sueldos de todos los jugadores y terminar con esto de que Messi “esté segmentado” y gane tanto más. Porque saben que Messi se iría y ganaría “tanto más” en otra parte y el equipo sería peor. Es lo que va a pasar en el Chile del Apruebo con su persecución de los más productivos.

Manuel Lorca Severino me convidó hace un tiempo a tomar té en los jardines de las casas del fundo de Sergio Errázuriz, en Maipú, que él había comprado. Había sido un inquilino pobre del fundo Los Pajaritos que, a comienzos de los ’70, sabía trabajar muy bien la tierra. Los dueños del fundo “se lo peleaban” para darle potreros en medias, porque era el más productivo. Hoy es un hombre rico y sus hijos, uno de ellos médico, son profesionales. Lo llevé para la franja del “Sí” en 1988 y ambos grabamos, pero sólo apareció lo que yo dije y lo de él no, en circunstancias que su testimonio acreditaba que acá se había estructurado una sociedad libre y con permeabilidad económica. Treintaytantos años después un estudio de la OCDE comprobó que Chile estaba entre los países donde había más posibilidad de que una persona de ingreso bajo llegara al nivel más alto. Gracias a la libertad y la propiedad garantizadas por la Constitución de 1980.

Desde mi gabinete pronostico que, con la colaboración de los hombres de acción, más temprano que tarde se abrirán las anchas alamedas por donde transitará el hombre libre, que se habrá dado cuenta de que todos podrían ir a isapres y no sufrir listas de espera, con los mismos fondos que dilapidan hoy los servicios de salud; de que todos podrían ir a excelentes colegios privados con los mismos fondos que dilapida el ministerio de Educación; de que bajando diez por ciento los sueldos por sobre el mercado que paga el Estado, ninguna jubilación sería menor de 400 mil pesos.

Y entonces  el Chile del Apruebo y el Chile Libre se fusionarán en un abrazo de ambos pueblos, convencidos de que nunca más uno de ellos volverá a renunciar a su libertad.

lunes, 26 de octubre de 2020

Declaración de Independencia

El Apruebo ha triunfado en el país, pero el Rechazo ha triunfado por los dos tercios de los votos en Vitacura y Lo Barnechea y por amplia mayoría en Las Condes. En conjunto, somos otro país.

Estas tres comunas tienen 486 mil habitantes y ocupan una superficie de 1.151 kilómetros cuadrados. En ellas habitan los dueños del grueso del patrimonio económico de Chile y los que financian el 80 por ciento de la inversión nacional. Esta población ha sido la locomotora que en 40 años ha ubicado a Chile a la cabeza de Latinoamérica, desde su condición de vagón de cola de los subdesarrollados en 1973.

Como los habitantes de estos 1.151 kilómetros cuadrados pensamos tan radicalmente distinto de los del resto de Chile y queremos seguir siendo libres, decirle nosotros al Estado lo que debe hacer y no que él nos lo diga a nosotros; y velar por el pleno respeto a la familia, al orden público, a las buenas costumbres y al derecho de propiedad, y además queremos continuar rigiéndonos por la Constitución de 1980, hemos decidido declarar nuestra independencia, creando la nueva República de Chile Libre en nuestro territorio. 

Tendremos un Presidente de la República y un Congreso elegidos y jueces con la única y específica misión de aplicar las leyes del país, los cuales serán inicialmente designados por los otros dos poderes y posteriormente según lo indica la Constitución.

Por supuesto, Chile Libre tendrá su propio pabellón patrio, que será la bandera chilena con el escudo nacional impreso en el centro; y también su Canción Nacional, que tendrá la misma música de Ramón Carnicer, pero cuya estrofa de "Puro Chile es tu cielo azulado" será reemplazada por la de "Vuestros nombres valientes soldados". 

Una Junta Nacional de Gobierno verá todo lo concerniente a la transición hacia la normalidad democrática prevista en la Constitución de 1980 y el complicado asunto de las futuras relaciones con el Chile del Apruebo. 

Chile Libre buscará tener las mejores relaciones de amistad con el Chile del Apruebo y con el resto del mundo, pero una de sus prioridades será alcanzar una particular y estrecha vinculación y un acuerdo militar ofensivo-defensivo con los Estados Unidos de Donald Trump y el Brasil de Jair Bolsonaro, en tanto organizamos nuestras propias fuerzas para la defensa nacional y el mantenimiento del orden público, que tendrán como base la sede de la Escuela Militar ubicada en nuestro territorio.

Estamos ciertos de que muchos otros chilenos querrán habitar en él y planteamos amistosamente al Chile del Apruebo mantener la plena libertad de sus habitantes para viajar hacia o desde Chile Libre, así como daremos similar garantía a los nuestros; y le pedimos encarecidamente evitar Muros de la Vergüenza, Telones de Hierro o políticas como las que en otras latitudes impedían e impiden (Cuba, Corea del Norte) a los ciudadanos elegir con libertad su lugar de residencia.

Manos a la obra y ¡Viva Chile Libre! 

viernes, 23 de octubre de 2020

Arreglar Lo Que Funciona Bien

Hasta mediados de octubre del año pasado, Chile podía decir que había vivido los mejores treinta años de su historia en el aspecto económico, en el político y en el social. Todos los indicadores lo confirmaban, porque nunca había habido igual período en que el país creciera más, en que hubiera menos interrupciones traumáticas de la convivencia interna y en que hubiera disminuido más la desigualdad y los pobres mejoraran porcentualmente más su ingreso que los ricos. Y todo en una sociedad, en general, libre y democrática, cuyas bases sienta la Constitución que la rige, superlegitimada, pues fue votada por el 67 % en 1980, ratificada por más del 91,25 % en 1989 y de nuevo en 2005 por 155 votos contra tres en el Congreso Pleno.

Si se justificaba algún "malestar" era porque, si bien "el modelo" había dado toda la plata para mejorar la condición de los pobres, la burocracia estatal se había quedado con "la parte del león": sus sueldos son 32 % mayores a los del sector privado; si ella hubiera "dejado pasar" el gasto social al 20 % de hogares de menor ingreso, éstos no serían pobres, pues cada uno tendría dos millones 400 mil pesos mensuales y ello reduciría aún más la desigualdad. El tamaño del Estado se ha multiplicado por siete en estos 30 años y sus funcionarios son hoy más de un millón. Si se les disminuyeran sus sueldos excesivos en sólo diez por ciento, y esos recursos se dieran a los pensionados, ninguno tendría una pensión de menos de 400 mil pesos mensuales. Entonces ¿qué era lo que había que "arreglar"? Obviamente, el Estado. En  cambio todo indica que lo van a agrandar.

Si Chile hubiera sido un mecanismo, cualquier mecanismo, la unanimidad de la gente razonable de todo el mundo habría concordado en que no había que meterle otra mano que ésa. Pero hoy la prensa mundial se sorprende de ver que los chilenos nos hemos metido a "arreglar lo que anda bien" y se pregunta por qué lo estamos echando todo a perder. 

Ello parece una fatalidad inevitable. Así, en "La Segunda" de ayer jueves 22 de octubre, consultadas 30 personas destacadas de nuestro medio, menores de 50 años, 28 de ellas pronostican que, por gran mayoría, en el plebiscito del domingo triunfará el Apruebo, es decir, la postura de que hay que "arreglar" lo que funciona bien y aumentar el tamaño del Estado que funciona mal. Sólo dos personas, con alguna timidez, prevén un estrecho triunfo del Rechazo a este propuesto overhaul completo de las bases del progreso del país.

Yo conservo la esperanza de que las personas conscientes, que son las que no se meten a reparar las cosas que andan bien, tengan la suficiente disciplina para ir masivamente a votar, mientras que los irresponsables, los que son capaces de desarmar y "arreglar" el reloj que siempre da puntualmente la hora, den por seguro el triunfo del Apruebo y se queden mayoritariamente en sus casas. Ello daría lugar a un resultado tan sorprendente como el triunfo de Trump hace cuatro años, el rechazo al plan de concesiones a las FARC en Colombia y la victoria del Brexit en el Reino Unido, cuando todas las encuestas vaticinaban lo contrario. Pero es sólo una esperanza.

Aunque también he visto con sorpresa que el miércoles y el jueves la Bolsa sube fuertemente y cae el precio del dólar. La gente de la Bolsa siempre sabe cosas que ignora el ciudadano de a pie. El hecho no deja de sorprenderme... y de alentar mi optimismo. 

Además de votar Rechazo, anularé el segundo voto, porque lo considero "una falta de respeto, un atropello a la razón". Anularé, marcando ambas preferencias, por respeto a mí mismo. ¿Cómo puedo hacerme cómplice de votar dando por ganador al Apruebo antes de que se cuenten los votos, sobre todo si he votado Rechazo? Hay en ese segundo voto no sólo eso, sino también una trampa. Porque si uno lee el art. 130 nuevo de la Constitución, acerca de este plebiscito, él dice que el Tribunal Calificador de Elecciones "proclamará aprobadas las cuestiones que hayan obtenido más de la mitad de los sufragios válidamente emitidos". Es decir, si triunfa el Rechazo en una cédula y Comisión Mixta en la otra, proclamarán como aprobadas ambas cuestiones y, junto con rechazarse una nueva Constitución, se instalará una Comisión Mixta para redactarla. ¿No es eso absurdo? Por supuesto, pero así lo establece la reforma a la Constitución, aprobada bajo la violencia que invalidó el consentimiento, viciado por la fuerza, el 15 de noviembre de 2019.

Frente a ese absurdo, a la violencia que vició el consentimiento para este plebiscito; a que me impongan votar en una segunda cédula por una comisión contra cuya existencia he votado en la primera, anularé dicho segundo voto, marcando ambas preferencias. Si todos los electores actuaran con igual consecuencia y respeto a sí mismos, a lo mejor los votos nulos y en blanco superarían a los de ambas Convenciones y habría un verdadero mandato moral para considerar inválida esa segunda cédula.

Pero sé que mucha gente prefiere hacer cálculos de conveniendia electoral y los antepone al respeto a sí misma y a sus principios. Ese pragmatismo está asentado en la política del "mal menor". Sin embargo, ya he predicado casi demasiado que votar por el mal menor conduce indefectiblemente al mal mayor. Y si la mayoría ha preferido hasta ahora no hacerme caso, sigamos entonces igual y veamos a dónde vamos a parar esta vez. 

Al fin de cuentas, siempre resulta siendo cierto que los países tienen los gobiernos que se merecen.

lunes, 19 de octubre de 2020

No Entienden lo que Leen

Me he visto bastante requerido en el debate público por el solo delito de entender lo que leo. Eso ha molestado al extremo a la gran mayoría de mis compatriotas que, comprobadamente, en un 59 % no entienden lo que leen. 

En efecto, los dueños del país, que son los políticos (tan dueños son que acaban de aumentarse en 18 % su asignación de gastos parlamentarios, en plena época en que el resto de los chilenos ven perderse parte de sus ingresos) han discurrido un plebiscito sin pies ni cabeza para cambiar la Constitución, tema que estaba en el penúltimo lugar de las inquietudes nacionales con 3 puntos, según la encuesta CEP de mayo de 2019. Ellos, a fuerza de repetírselo a la gente, que no entiende nada de nada, han logrado convertir ese tema en primera prioridad. Y en este momento buena parte de los chilenos cree que con otra Constitución van a ser ricos e iguales a los que hoy son ricos y tan felices como creen a éstos, así es que van  a votar Apruebo.

Otro que va a votar Apruebo es el economista Sebastián Edwards, según dijo en una entrevista a "El Mercurio" del domingo, en el curso de la cual se le salió la verdad de lo que en el fondo piensa y manifestó: "Creo que Chile ha entrado en un proceso de retorno a sus orígenes (...) Un país del montón, mediocre, violento, polarizado, con instituciones débiles". Supongo que debe estar muy molesto con "El Mercurio" por haber destacado esa frase en primera página, cuando dijo tantas otras políticamente correctas y encuadradas en lo que se espera de él como hombre de izquierda, por ejemplo, que el modelo de sociedad libre ya está "muerto". 

Como el 15 de noviembre Piñera estaba en estado de pánico y sus adversarios no podían contener sus ansias de hacerse del botín que les ofrecía, redactaron una reforma constitucional absurda que obliga a quienes voten Rechazo a, también, votar con una segunda cédula y elegir entre Convención Constituyente y Convención Mixta, lo que sólo podría tener lugar si triunfa el Apruebo. 

Y pusieron la siguiente frase en el art. 130 de la Constitución: "El Tribunal Calificador conocerá del escrutinio general y proclamará aprobadas las cuestiones que hayan obtenido más de la mitad de los sufragios válidamente emitidos". Es decir, si el Rechazo y la Convención Constitucional (o la Mixta) obtienen más de la mitad de los votos, quedarán ambos aprobados y se aplicará el inciso siguiente, que ordena al Presidente convocar a elección de convencionales, porque la mayoría de todos los electores, los del Apruebo y los del Rechazo, habrán aprobado alguna de las convenciones constituyentes. Entonces harán una nueva Constitución aunque haya ganado el Rechazo. ¿Cómo es posible? Por favor, estamos en Chile post 90.

Por eso yo he llamado a los votantes del Rechazo a anular la segunda cédula, la de las Convenciones, marcando preferencia a ambas. Así no se contarán. Porque en el país de hoy es frecuente "ver muertos cargando adobes". Por ejemplo, el 25 de agosto de 1990 se publicó en "El Mercurio" un fallo del pleno de la Corte Suprema determinando que la Ley de Amnistía estaba plenamente vigente y no se oponía a los tratados internacionales ni a las Convenciones de Ginebra y después la misma corte dijo todo lo contrario para poder meter presos a los militares querellados por Piñera por haber combatido al terrorismo.

¡Sóplenme este ojo! De trampas de la izquierda y de Piñera tengo más que suficiente. Sobre todo que una persona de su gabinete le contó bajo secreto a una amiga, que le contó bajo secreto a otra amiga, que se lo contó bajo secreto a mi mujer, que me lo contó bajo secreto a mí y yo se lo cuento bajo secreto a ustedes: Piñera les ha pedido a todos sus ministros votar por el Apruebo para que gane sí o sí. Doy fe.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

jueves, 15 de octubre de 2020

Nosotros, el Pueblo

Kennedy dijo una vez: "no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país". Hoy mi país, Chile, todavía es libre, pero su libertad está amenazada. Eso me está diciendo qué puedo hacer por él y mi respuesta es "votar Rechazo" el 25 de octubre.

La Constitución de 1980 nos dio la libertad de que gozamos. Cuando entró a regir la plena democracia que nos legó el gobierno militar, en 1990, el jurista radical Enrique Silva Cimma, que era canciller de Aylwin, se declaró públicamente admirado de la forma en que esa Constitución garantizaba los derechos y las libertades de las personas.

Pues en Chile mandamos nosotros, las personas. Como dijo Reagan para Estados Unidos, nosotros le decimos al Gobierno qué hacer. No es el Estado el que nos debe decir lo que hagamos. Somos las personas libres del pueblo los conductores y el Estado es el automóvil. Nosotros decidimos adónde va a ir, a qué velocidad y por qué camino. 

Pero el Gobierno se ha ido llevando cada vez más de nuestro dinero y de nuestra libertad de elección. Sin  embargo, todavía somos libres. Nadie es libre a no ser que el Estado sea limitado. Es como una ley de la física: a medida que se expande el Estado, nuestra libertad se contrae. 

La Constitución de 1980 nos ha dado los mejores decenios de nuestra historia independiente. Pero hoy tenemos que defenderla. Tenemos que votar Rechazo a la idea de cambiarla por otra en que el Estado se convierta en el conductor del automóvil y nos diga qué hacer, por dónde ir y cómo hacerlo.

Los partidarios de que el Estado resuelva todo han diseñado un plebiscito inmoral (porque se suspendió el 25 de abril debido a que había 500 contagios diarios y, en cambio, no se suspende ahora, que hay 1.500 contagios diarios). Es que los partidarios del Estado todopoderoso, cuyo tamaño han multiplicado por siete veces entre 1990 y 2019 y que ya llega a un millón de funcionarios, están ansiosos de tener más poder y de controlarlo todo. 

Ese Estado lo manejan los partidos, que están entre los entes más desprestigiados de nuestra sociedad, según las encuestas. No sólo ha aumentado su tamaño, sino que paga a sus burócratas sueldos 32 por ciento más altos que a iguales funciones del sector privado. Esa burocracia se queda con "la parte del león" del gasto social proveído por el modelo de economía libre. Pues si ese gasto social fuera directamente al 20 % más pobre, cada familia tendría dos millones 400 mil pesos mensuales de ingreso y ya no sería pobre. El Estado, su burocracia y los partidos son los culpables del malestar social. 

Si a la bucrocracia dorada se le bajara sólo en diez por ciento sus remuneraciones, se podría garantizar una pensión básica de 400 mil pesos mensuales a todos los jubilados (Bettina Horst, "Libertad y Desarrollo"),

Pero los políticos estatistas dicen que hay que "enterrar" el modelo de sociedad libre que les ha entregado toda esa plata para eliminar la pobreza y la desigualdad. Más encima, son los únicos privilegiados que, en la pandemia, no han visto reducidos sus ingresos. Es que ahora "van por todo" y para eso necesitan derogar la Constitución.

Yo había dicho que no iba a ir a votar, porque mi mujer teme que si lo hago traiga de vuelta a la casa el contagio. Pero me he preguntado qué puedo hacer yo por mi país, y mi respuesta ha sido no sólo ir a votar, sino convencer a mi mujer de hacerlo y a todos los que podamos, tomando las precauciones sanitarias, para ir a votar Rechazo y salvar la libertad de que nosotros, las personas del pueblo, todavía gozamos. 

No podemos abstenernos por temor o comodidad y después vernos privados de nuestra libertad. Debemos masivamente votar Rechazo a la idea de que nosotros, el pueblo, las personas libres, perdamos la atribución de decirle al Gobierno a dónde debe ir, a qué velocidad y por qué camino, porque esa facultad la tenemos gracias a la Constitución y por eso ellos la quieren reemplazar y nosotros la debemos defender.

Eso es lo que todo chileno y chilena bien nacidos pueden y deben hacer hoy por su país.

Si nosotros, las personas libres, no acudimos masivamente a votar Rechazo y a velar por la pureza del acto plebiscitario del 25 de octubre, cometeremos un verdadero atentado contra nuestra libertad y nuestra Patria, del cual nunca nos vamos a terminar de arrepentir.