Ver París incendiado en estos días nos recordó a todos, supongo, el Santiago de octubre y noviembre de 2019.
Columnistas de izquierda hacen lo posible por explicarlo, porque ellos atribuían, desde hace años, el descontento al "modelo neoliberal", que por supuesto no es "neo" sino que, simplemente, respetuoso de la libertad de elegir de las personas.
Uno de esos columnistas se destacaba por afirmar que el modelo "social" francés y su impuesto al patrimonio de "los ricos" (el cual indujo al actor Gerard Depardieux a liquidar sus inversiones en Francia y llevarlas a la Rusia capitalista, en busca de climas más propicios que no castigan al ahorro ni siquiera con impuesto progresivo a la renta, sino sólo con una tasa baja y pareja). Millones de franceses prósperos pusieron sus inversiones en ambientes más benignos y Macron debió derogar el "impuesto a los ricos".
Pero ya era tarde. El descontento se ha tornado general. Los pobres se sintieron más infelices en la medida en que se iban los ricos. Pero la izquierda culpó del malestar a éstos y desató el caos.
¿Qué dice hoy el columnista que nos quería imponer el "modelo francés" en lugar del norteamericano? Cosas ininteligibles, por supuesto. Porque Francia ha terminado más pobre y aproblemada que el más pobre de los estados norteamericanos, que si mal no recuerdo es Wisconsin. El descontento se extendió y terminó en lo que hemos visto: el ardor incendiario de su "primera línea" no le va en zaga al de la chilena.
Es que la izquierda, así como no cree en Dios, tampoco cree en "la mano invisible" de Adam Smith, la que, sin embargo, está en todas partes. Es milagrosa, porque mientras más contentos están los ricos, mejor les va a los pobres, aunque aquéllos no hayan buscado esto sino su propia conveniencia.
¿Qué dice la mayoría de los franceses en estos días? Probablemente lo que le atribuye Gonzalo Vial en su "Pinochet: la Biografía", preferentemente dedicada a denostarlo --salvo en el capítulo final, que parece sacado de otro libro-- pero que contiene una referencia al uomo qualunque de los países desesperados, al cual presenta exclamando "¡Necesitamos un Pinochet!"
Europa en llamas es el mejor testimonio de que no hay que contemporizar con la izquierda. Haz lo que ella predica, que conduce al caos, y entonces ella te culpará a ti. A Piñera le fue mal porque contemporizó con ella. A Kast le está yendo mal en las encuestas porque también ha devenido un contemporizador.
"Si haces lo que dice la izquierda, generarás descontento, pero la izquierda te culpará a ti y te va a suscitar un clima de violencia tal que el hombre común clamará: ¡Necesitamos un Pinochet!. Y elegirá lo que hay: Le Pen..
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