Esta mañana me llamaron a ver TVN, donde una furibunda "¿moderadora?" de apellido Rincón, dos panelistas ex-marxistas (pues marxistas actuales no quedan, salvo in-péctore) y un joven y ubicuo cerebro lavado tenían arrinconado al pobre Juan Antonio Coloma, por no haber él también "funado" y proscrito al alcalde Labbé con motivo de la presentación del libro de Krassnoff que, por otra parte, según ví en el diario, ya está entre los cuatro más vendidos. Porque la gente se hace la tonta y simula que les cree a los déspotas de la opinión pública de hoy, pero trata de informarse por su cuenta. Incluso una falange heroica de ella lee este blog.
Lo digno de verse era que los ex marxistas, con sus cien millones de muertos a cuestas y la memoria esfumada de los veinte mil guerrilleros con que trataron de imponer acá la vía armada para tomarse el poder, le decían a Coloma que "no era ético" respaldar a Labbé. Cuando Labbé no había hecho otra cosa que facilitar un local para un acto organizado por vecinos de su comuna. Es verdad que ese acto no debería haberse llamado "homenaje", sino "desagravio", porque eso es lo que el país les debe a Krassnoff y a los 60 o 70 uniformados (r) que cumplen penas de presidio por haber salvado a Chile de un régimen totalitario sin plazo de término.
Era evideente que para los "éticos" ex marxistas el terrorismo armado que patrocinaron sus partidos y su gobierno UP, y que explicaron la intervención militar, "se esfumó". Lo mismo que para las tres cuartas partes o más e los chilenos.
Era evidente que ellos, los correligionarios del que en febrero de 1976 vació su pistola de 9mm. sobre el cuerpo de una niñita de cinco años para asesinar al sargento de carabineros Tulio Pereira que la llevaba en brazos para ponerla a salvo, está olvidado. Olvidado por la "amnistía" (del griego "amnestia", olvido). Esto último "es griego para ellos".
¿Es ético que, de acuerdo a cifras del investigador de derechos humanos Marcelo Elissalde, más de novecientos terroristas de izquierda hayan sido indultados, casi todos por Patricio Aylwin, versus un solo ex uniformado, Manuel Contrerar Donayre, por Ricardo Lagos? ¿Es ético que más de seiscientos terroristas de izquierda se hayan amparado en la amnistía y hayan salido libres, porque, obviamente, la justicia de izquierda no iba a estar abriendo procesos contra ellos, mientras SÍ SIGUE ABRIENDO CAUSAS contra ex uniformados, las cuales el experto Elissalde estima que llegarán pronto a dos mil? De ellas se han fallado cien en más de treinta años. A este ritmo, las últimas condenas espurias tendrían que dictarse en 2611, más o menos. La justicia de izquierda va a tener que procesar a muchos muertos, y no hallará óbice para eso.
De acuerdo con los "éticos" ex marxistas, está bien usar un ardid para prevaricar y desconocer la amnistía y la prescripción, como suponer que un secuestro tiene lugar hoy, cuando todos saben, partiendo por el juez que dictamina sobre esa base, que no es verdad.
Con la misma "ética" se puede obviar en los procesos la declaración indagatoria del inculpado. ¿Alguien puede refutar que el juez Alejandro Solís, que ha condenado y procesado decenas de veces al brigadier (r) Miguel Krassnoff, jamás lo ha visto y, por tanto, interrogado? Nadie. Un comentarista de este blog se pregunta por qué Solís no se ha querellado contra el autor de este blog. Sin dejar de lado la posibilidad de que la justicia de izquierda lo haga, pues acostumbra procesar y condenar sin base legal, una razón es porque no puede refutar que Alejandro Solís NUNCA HA INTERROGADO A MIGUEL KRASSNOFF, siendo que el código le ordena hacerlo antes de condenarlo. Como también le ordena investigar con igual celo las razones para exculparlo que la que haya para condenarlo, cosa que, obviamente, tampoco ha hecho.
No resisto una digresión: en días pasados la justicia de izquierda acogió recursos de protección deducidos por estudiantes que se han tomado colegios por la fuerza, y contra quienes los rectores dispusieron la expulsión. ¡La Corte Suprema cohonestó las tomas violentas! ("La Segunda", viernes). Es que en ella predomina la misma justicia de izquierda. Hubo dos votos de minoría, que estuvieron por desechar los recursos de los tomadores violentos: de dos distinguidos abogados integrantes, que gozan de gran prestigio en el foro por su integridad. No los nombro, para evitar que sean "funados". En medio de los "éticos" de nuestro tiempo, la integridad ha quedado en minoría.
En el fondo, los "éticos" de extrema izquierda lo que quieren, como siempre han querido, es silenciar la verdad. Lo mismo que han intentado hacer en la Universidad Católica con el profesor Gonzalo Rojas, en estos días, por decirles un par de verdades sobre la violencia armada en su columna de "El Mercurio". ¡Quieren echarlo de la Universidad! Fueron 145 profesores, versus 46 que defendieron la libertad de expresión de Rojas. Ése es el estado de la Universidad Católica de nuestros días. La página entera dedicada hoy por "El Mercurio" al caso de Gonzalo Rojas en la UC es un documento ilustrativo de cómo la izquierda y los kerenski, siempre disponibles para allanarle el camino al poder, quieren establecer la censura informativa y docente en el Chile actual.
Y una palabra final para los kerenski: no olviden que está documentado que cuando (enero de 1974), en la lucha armada entre los uniformados y la guerrilla terrorista, ya había tenido lugar más de la mitad de las muertes registradas en los 17 años del Gobierno Militar, se publicaban las defensas que hacían de este último, en Chile y en el exterior, Frei Montalva y Aylwin Azócar. Incluso ha quedado constancia histórica de que la DC, en enero de 1974, fue a ofrecerle colaboración a la Junta. Los antecedentes pueden encontrarse en mi obra "Terapia para Cerebros Lavados", y si no indico la página precisa es porque estoy lejos de mis libros en este momento.
Lo que yo me digo es que si, bajo un régimen sedicente "de centro derecha", en un foro del canal del Estado, sobre el cual el Gobierno ejerce innegable influencia, la derecha se encuentra casi permanentemente en minoría de cuatro a uno, y amenazada su libertad de expresión allí y en la Universidad Católica (que ella otrora fundó, lo mismo que la Diego Portales) más vale decir desde ya un réquiem por la libertad de expresión en Chile.
Pues es un hecho que en poco más de dos años más la izquierda lavadora de cerebros y sus ayudistas, los kerenski, tienen grandes perspectivas de volver al poder.
domingo, 4 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
Ese Fantástico Doble Standard Chileno
Ahora el "escándalo" es por los pollos. Porque las tres grandes firmas que los producen se habrían puesto de acuerdo en cuántos va a producir cada una. Es la carne que más consume el pueblo. ¿Por qué? Porque es buena y barata. Y cualquiera puede producir pollos. Haga un gallinero, consiga un gallo y una gallina, recoja los huevos y haga que de ellos salgan pollos, aliméntelos y cómaselos. ¿Por qué no lo hace? Nadie se lo prohíbe. Pero no lo hace porque los pollos de las grandes empresas son más baratos y mejores de lo que sería el suyo artesanal.
Además, cualquier puede importar pollos. De hecho, el 16 por ciento del consumo es de pollos argentinos. Si los chilenos tuvieran un precio excesivo, nos llenaríamos de pollos argentinos.
Luego, es un mercado "desafiable", donde hay competencia y que funciona bien.
Pero, dice la Fiscalía Nacional Económica, tres grandes empresas se han puesto de acuerdo en las cuotas de producción. Y la ley prohíbe ponerse de acuerdo. Y yo digo, si la ley lo dice, debe cumplirse. A lo mejor si las empresas no se pusieran de acuerdo habría una "guerra de precios" entre ellas y quedaría una sola. Sería peor para los consumidores un monopolio que un oligopolio. Bueno, pero la ley dice que no se deben poner de acuerdo, aunque sea mejor ponerse de acuerdo.
Y Chile entero rasga vestiduras: ¡se está violando la ley! De acuerdo, Chile tiene razón. Como la tiene cuando dice que las universidades no pueden tener fines de lucro porque una ley lo prohíbe, aunque esa ley sea inconstitucional. Mientras no se declare inconstitucional, hay que cumplirla. De acuerdo también. La ley es la ley. Senadores de derecha hacen causa común con la centroizquierda y la izquierda para perseguir esa trasgresión. De acuerdo. "Dura lex, sed lex".
Pero el juez Alejandro Solís y otros como él condenan a Miguel Krassnoff a muchos años de presidio por el secuestro de personas y por mantenerlas secuestradas hasta hoy. Y todos saben, comenzando por los jueces, que eso no es verdad, sino que es un ardid para eludir aplicar las leyes de amnistía y prescripción, que están plenamente vigentes. Don Patricio Aylwin, en su carta a la Corte Suprema de 1991, carta inconstitucional, reconocía explícitamente, sin embargo, que le ley de amnistía estaba plenamente vigente.
Entonces, ¿cómo es esto de que los jueces inventan una flagrante falsedad para eludir leyes plenamente vigentes? ¿No es eso una tremenda trasgresión a todas las leyes y al debido proceso garantizado en la Cosnstitución?
¿Y los "chilenos legalistas", los que dicen que los proveedores de pollos y los empresarios universitarios con fines de lucro deben ser perseguidos porque no han respetado las leyes, qué dicen?
¡No dicen nada! Y todavía peor, los senadores de derecha que se pasan al bando de la izquierda para castigar a las universidades con fines de lucro, porque éstas no respetan las leyes, ahora también se pasan al bando de la izquierda, pero para apoyar las ilegalidades de los jueces, para respaldarlos en su atropello a las leyes.
¿No es esto un tremendo doble standard? Un joven estudiante de derecho, que se llama Tomás Sargent, con todo el idealismo propio de la juventud me escribe y me dice: si los jueces dan por supuesto que hay personas que permanecen secuestradas, como ese delito se sigue cometiendo, según ellos, la nueva justicia penal debería conocer de los procesos, porque ahora es ella la competente, y no la antigua, dado que el secuestro tiene lugar ahora.
Yo, por supuesto, le he contestado que su argumento es jurídicamente impecable, pero que aquí todos se han puesto de acuerdo para burlar las leyes por razones políticas y así meter presos a los uniformados, que legalmente no podrían estarlo. Por eso son presos políticos, en todo el rigor del término.
¿Cómo puede existir es doble standard? Porque está respaldado por la fuerza. Si usted reclama contra la ilegalidad que cometen los jueces de izquierda, los comunistas lo funan y lo sitian, como nos pasó a muchos el lunes de la semana pasada. Y si argumentamos públicamente, discurren un proyecto de ley para que se nos prohíba hacerlo, como lo están preparando diputados de izquierda, defendidos con denuedo en "El Mercurio" por el profsor Gonzalo Bustamente, de la Universidad Adolfo Ibáñez. ¡Debe prohibirse escribir una columna como ésta y castigarse a quien la publique!
Pero Chile vive feliz con su fantástico doble standard. Y eso basta para describir con precisión el estado moral del país.
Además, cualquier puede importar pollos. De hecho, el 16 por ciento del consumo es de pollos argentinos. Si los chilenos tuvieran un precio excesivo, nos llenaríamos de pollos argentinos.
Luego, es un mercado "desafiable", donde hay competencia y que funciona bien.
Pero, dice la Fiscalía Nacional Económica, tres grandes empresas se han puesto de acuerdo en las cuotas de producción. Y la ley prohíbe ponerse de acuerdo. Y yo digo, si la ley lo dice, debe cumplirse. A lo mejor si las empresas no se pusieran de acuerdo habría una "guerra de precios" entre ellas y quedaría una sola. Sería peor para los consumidores un monopolio que un oligopolio. Bueno, pero la ley dice que no se deben poner de acuerdo, aunque sea mejor ponerse de acuerdo.
Y Chile entero rasga vestiduras: ¡se está violando la ley! De acuerdo, Chile tiene razón. Como la tiene cuando dice que las universidades no pueden tener fines de lucro porque una ley lo prohíbe, aunque esa ley sea inconstitucional. Mientras no se declare inconstitucional, hay que cumplirla. De acuerdo también. La ley es la ley. Senadores de derecha hacen causa común con la centroizquierda y la izquierda para perseguir esa trasgresión. De acuerdo. "Dura lex, sed lex".
Pero el juez Alejandro Solís y otros como él condenan a Miguel Krassnoff a muchos años de presidio por el secuestro de personas y por mantenerlas secuestradas hasta hoy. Y todos saben, comenzando por los jueces, que eso no es verdad, sino que es un ardid para eludir aplicar las leyes de amnistía y prescripción, que están plenamente vigentes. Don Patricio Aylwin, en su carta a la Corte Suprema de 1991, carta inconstitucional, reconocía explícitamente, sin embargo, que le ley de amnistía estaba plenamente vigente.
Entonces, ¿cómo es esto de que los jueces inventan una flagrante falsedad para eludir leyes plenamente vigentes? ¿No es eso una tremenda trasgresión a todas las leyes y al debido proceso garantizado en la Cosnstitución?
¿Y los "chilenos legalistas", los que dicen que los proveedores de pollos y los empresarios universitarios con fines de lucro deben ser perseguidos porque no han respetado las leyes, qué dicen?
¡No dicen nada! Y todavía peor, los senadores de derecha que se pasan al bando de la izquierda para castigar a las universidades con fines de lucro, porque éstas no respetan las leyes, ahora también se pasan al bando de la izquierda, pero para apoyar las ilegalidades de los jueces, para respaldarlos en su atropello a las leyes.
¿No es esto un tremendo doble standard? Un joven estudiante de derecho, que se llama Tomás Sargent, con todo el idealismo propio de la juventud me escribe y me dice: si los jueces dan por supuesto que hay personas que permanecen secuestradas, como ese delito se sigue cometiendo, según ellos, la nueva justicia penal debería conocer de los procesos, porque ahora es ella la competente, y no la antigua, dado que el secuestro tiene lugar ahora.
Yo, por supuesto, le he contestado que su argumento es jurídicamente impecable, pero que aquí todos se han puesto de acuerdo para burlar las leyes por razones políticas y así meter presos a los uniformados, que legalmente no podrían estarlo. Por eso son presos políticos, en todo el rigor del término.
¿Cómo puede existir es doble standard? Porque está respaldado por la fuerza. Si usted reclama contra la ilegalidad que cometen los jueces de izquierda, los comunistas lo funan y lo sitian, como nos pasó a muchos el lunes de la semana pasada. Y si argumentamos públicamente, discurren un proyecto de ley para que se nos prohíba hacerlo, como lo están preparando diputados de izquierda, defendidos con denuedo en "El Mercurio" por el profsor Gonzalo Bustamente, de la Universidad Adolfo Ibáñez. ¡Debe prohibirse escribir una columna como ésta y castigarse a quien la publique!
Pero Chile vive feliz con su fantástico doble standard. Y eso basta para describir con precisión el estado moral del país.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Miserias de la Chilenidad
¿Ustedes encuentran que me he "quedado pegado" en el tema de Krassnoff? ¿No? ¡Qué bueno, porque tengo otra de Krassnoff!
La biografía de éste, de Gisela Silva Encina, narra en su pág. 189 que el ex mirista Eric Zott vino a un careo con el teniente Krassnoff en 1992, durante el cual Zott le expresó --según los recuerdos del hoy brigadier (r)-- que sus interrogatorios a miristas, sin recurrir a apremios ni nada parecido, le permitieron obtener valiosa información que destruyó la infraestructura del grupo terrorista.
Pues bien, en uno de esos interrogatorios el entonces teniente obtuvo una pista: en la Población Lía Aguirre de La Florida había un importante centro de operaciones del MIR.
Al acercarse al lugar para comprobar la información, Krassnoff, acompañado de tres hombres, fue recibido con una ráfaga de disparos, sin que ellos hubieran hecho ninguno. Viendo que las balas de los terroristas atravesaban las paredes de las viviendas, no respondieron el fuego y pidieron a Carabineros que hiciera evacuar el sector.
Desde el fondo de la casa investigada apareció una niña de unos cinco años, muy asustada, caminando para alejarse del fuego. Viendo el peligro que corría, el teniente pidió a uno de sus acompañantes, el sargento de Carabineros Tulio Pereira, que la fuera a recoger. Éste lo hizo y la tomó en brazos, cubriéndola con su cuerpo. Cuando la sacaba del peligro se abrió una puerta de la casa y un terrorista, con una pistola de 9 mm., disparó cuatro veces a través del cuerpo de la niña al sargento Pereira, muriendo ambos abrazados en el lugar.
Cuando llegaron refuerzos y atacaron la casa, resultaron ocho miristas muertos, cuyos cadáveres fueron entregados a sus familiares y luego sepultados. En el lugar había sofisticado equipo de comunicaciones, antenas parabólicas, armamentos y explosivos en gran cantidad.
Transcurridos 34 años, apareció un testigo aseverando que una terrorista de apellido Pérez, que se hallaba en el lugar, habría sobrevivido al tiroteo, siendo eliminada con posterioridad. Adivinen ustedes quién se encuentra procesado por "secuestro calificado" de la mirista. Acertaron: Miguel Krassnoff. Adivinen ustedes qué juez lo sometió a proceso, estando el caso prescrito y amnistiado, de modo que, según el código, el juez no podría siquiera haber continuado la tramitación. Adivinaron de nuevo: Alejandro Solís. Adivinen ustedes si este juez interrogó a Krassnoff antes de procesarlo. ¡Adivinaron de nuevo! ¡Ustedes son unos genios!: no lo ha interrogado nunca. Solís es el juez que más condenas ha impuesto a Miguel Krassnoff ¡y nunca lo ha interrogqado, en ningún proceso ha cumplido el trámite esencial de la declaración indagatoria, Solís no conoce a Krassnoff ni siquiera de vista!
¿Cómo lo hace? Mediante un ardid similar a inventar un secuestro: planta en el expediente una fotocopia de alguna declaración de Krassnoff en otro proceso.
Busqué el caso del sargento, heoicamente caído por salvar a una pequeña, Tulio Pereira, en el Informe Rettig. ¿Qué dice?: que él tenía 41 años y siete hijos y que su muerte "se produjo en un enfrentamiento con militantes del MIR, cayendo muerto en el intercambio de balas".
Como todo el Informe Rettig, versión sesgada y falseada. No hubo "intercambio de balas" antes de morir el sargento. Fue fríamente asesinado mientras alejaba del peligro a una menor que llevaba en sus brazos, a la que también los miristas mataron. Por supuesto, según el Informe no fueron víctimas del MIR, sino de un ente abastracto que denomina "violencia política". Cuando el muerto es extremista, los autores son "agentes del Estado", es decir, del Gobierno Militar; cuando los mataron extremistas de izquierda, fueron víctimas de "la violencia política". La izquierda es siempre inocente. Y "víctima".
¿Había oído usted siquiera mencionar a ese héroe de nuestro tiempo, el sargento Tulio Pereira Pereira, que dio su vida por salvar la de una niña de cinco años? Seguro que no. Para el Chile de hoy, no fue héroe ni víctima. Sí lo son quienes lo asesinaron.
El caso Krassnoff ha servido para poner en evidencia algunas más de estas mentiras y arbitrariedades, verdaderas miserias de la chilenidad.
La biografía de éste, de Gisela Silva Encina, narra en su pág. 189 que el ex mirista Eric Zott vino a un careo con el teniente Krassnoff en 1992, durante el cual Zott le expresó --según los recuerdos del hoy brigadier (r)-- que sus interrogatorios a miristas, sin recurrir a apremios ni nada parecido, le permitieron obtener valiosa información que destruyó la infraestructura del grupo terrorista.
Pues bien, en uno de esos interrogatorios el entonces teniente obtuvo una pista: en la Población Lía Aguirre de La Florida había un importante centro de operaciones del MIR.
Al acercarse al lugar para comprobar la información, Krassnoff, acompañado de tres hombres, fue recibido con una ráfaga de disparos, sin que ellos hubieran hecho ninguno. Viendo que las balas de los terroristas atravesaban las paredes de las viviendas, no respondieron el fuego y pidieron a Carabineros que hiciera evacuar el sector.
Desde el fondo de la casa investigada apareció una niña de unos cinco años, muy asustada, caminando para alejarse del fuego. Viendo el peligro que corría, el teniente pidió a uno de sus acompañantes, el sargento de Carabineros Tulio Pereira, que la fuera a recoger. Éste lo hizo y la tomó en brazos, cubriéndola con su cuerpo. Cuando la sacaba del peligro se abrió una puerta de la casa y un terrorista, con una pistola de 9 mm., disparó cuatro veces a través del cuerpo de la niña al sargento Pereira, muriendo ambos abrazados en el lugar.
Cuando llegaron refuerzos y atacaron la casa, resultaron ocho miristas muertos, cuyos cadáveres fueron entregados a sus familiares y luego sepultados. En el lugar había sofisticado equipo de comunicaciones, antenas parabólicas, armamentos y explosivos en gran cantidad.
Transcurridos 34 años, apareció un testigo aseverando que una terrorista de apellido Pérez, que se hallaba en el lugar, habría sobrevivido al tiroteo, siendo eliminada con posterioridad. Adivinen ustedes quién se encuentra procesado por "secuestro calificado" de la mirista. Acertaron: Miguel Krassnoff. Adivinen ustedes qué juez lo sometió a proceso, estando el caso prescrito y amnistiado, de modo que, según el código, el juez no podría siquiera haber continuado la tramitación. Adivinaron de nuevo: Alejandro Solís. Adivinen ustedes si este juez interrogó a Krassnoff antes de procesarlo. ¡Adivinaron de nuevo! ¡Ustedes son unos genios!: no lo ha interrogado nunca. Solís es el juez que más condenas ha impuesto a Miguel Krassnoff ¡y nunca lo ha interrogqado, en ningún proceso ha cumplido el trámite esencial de la declaración indagatoria, Solís no conoce a Krassnoff ni siquiera de vista!
¿Cómo lo hace? Mediante un ardid similar a inventar un secuestro: planta en el expediente una fotocopia de alguna declaración de Krassnoff en otro proceso.
Busqué el caso del sargento, heoicamente caído por salvar a una pequeña, Tulio Pereira, en el Informe Rettig. ¿Qué dice?: que él tenía 41 años y siete hijos y que su muerte "se produjo en un enfrentamiento con militantes del MIR, cayendo muerto en el intercambio de balas".
Como todo el Informe Rettig, versión sesgada y falseada. No hubo "intercambio de balas" antes de morir el sargento. Fue fríamente asesinado mientras alejaba del peligro a una menor que llevaba en sus brazos, a la que también los miristas mataron. Por supuesto, según el Informe no fueron víctimas del MIR, sino de un ente abastracto que denomina "violencia política". Cuando el muerto es extremista, los autores son "agentes del Estado", es decir, del Gobierno Militar; cuando los mataron extremistas de izquierda, fueron víctimas de "la violencia política". La izquierda es siempre inocente. Y "víctima".
¿Había oído usted siquiera mencionar a ese héroe de nuestro tiempo, el sargento Tulio Pereira Pereira, que dio su vida por salvar la de una niña de cinco años? Seguro que no. Para el Chile de hoy, no fue héroe ni víctima. Sí lo son quienes lo asesinaron.
El caso Krassnoff ha servido para poner en evidencia algunas más de estas mentiras y arbitrariedades, verdaderas miserias de la chilenidad.
jueves, 1 de diciembre de 2011
¿Por Qué Evelyn No Tiene Duda Alguna?
En mi casa dicen que "estoy pegado" en el tema del Gobierno Militar, Miguel Krassnoff y todo eso, y que escriba de otra cosa. Me amenazan con que no me van a seguir leyendo. Pero yo sé que no me leen desde hace tiempo, porque una vez escribí algo que debería haber provocado un gran trastorno en mi casa, y nadie me dijo nada. Así es que...
Lo que pasa es que no soy yo quien "está pegado". Es Chile. ¿Cómo nos vamos a despegar si ayer Evelyn Matthei dice en "La Segunda" (reproducido de Radio Duna), y refiriéndose a Miguel Krassnoff: "No hay duda alguna (de) que cometió actos contra los derechos humanos muy graves". Pero en la misma declaración había dicho antes que las irregularidades en los juicios contra uniformados eran increíbles. Y Miguel Krassnoff es uniformado. Luego, según Evelyn, en los juicios contra él se consuman irregularidades increíbles. Pero, pese a ello, concluye tajantemente que "cometió actos contra los derechos humanos muy graves".
Es el "tema de Chile". "Una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad". Evelyn no tiene duda alguna, pero ayer cité una condena a diez años contra Krassnoff por tener secuestrado a Ricardo Troncoso Muñoz, a quien un documento oficial de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de RR. EE. menciona como asilado en México.
Y Krassnoff está condendo a cinco años por el secuestro calificado de Dagoberto San Martín, pese a que dos personas detenidas junto a éste declararon que quien los apresó no fue Krassnoff.
Y el juez Billard lo condenó a otros diez años por el secuestro de tres miristas, en la fecha del cual los superiores de Krassnoff acreditaron que éste se encontraba fuera del país.
Y el juez Alejandro Solís lo condenó a otros diez años por el secuestro de Lumi Videla, en una causa en que él nunca ha declarado ante ese juez (y tampoco en ninguna otra, pese a ser el que más veces le ha condenado), causa que había sido sobreseída en 1994.
Y lo han condenado a otros 15 años de presidio por el secuestro de Diana Arón, cuya "muerte sangrienta a manos de Krassnoff" ha sido descrita recientemente en "El Mostrador", relatada por Osvaldo Romo, un extremista que ofició de agente de la DINA, no obstante que documentos oficiales acreditan que en la supuesta fecha del "secuestro" Krassnoff se encontraba en Bolivia, como parte de un grupo de seguridad que preparaba el "abrazo de Charaña" entre los Presidentes Hugo Banzer y Augusto Pinochet.
Misma razón de ausencia del país por la cual no pudo tampoco haber secuestrado a Eduardo Cortés (condena a 10 años) y Miguel Ángel Sandoval (condena a otros 10 años).
¿Como puede Evelyn "no tener duda alguna", entonces? Yo les voy a explicar por qué: porque en cualquier lugar del mundo, si se repite con reiteración una falsedad, ésta pasa a ser verdad. Y eso ha sucedido acá.
Y "para que la mentira triunfe, basta que los hombres de bien no hagan nada".
Por eso yo me he "quedado pegado" en este tema. Emile Zola "se quedó pegado" en el tema de la inocencia del capitán Dreyfus, pese a que ya había sentencia en su contra y la sociedad francesa entera o casi entera creía que la sentencia era fundada y que él era culpable. Pero en la Francia de fines del siglo XIX había una fibra moral viva, latente. Y cuando el diario "L'Aurore" (entre paréntesis, el corresponsal de este mismo diario me entrevistó en 1973 y me reveló una cosa muy importante: que la diputada Carmen Lazo le había dicho que no habría más elecciones en Chile) publicó in extenso la carta dirigida por Emile Zola al Presidente Félix Faure, dejando de manifiesto las injusticias cometidas en el juicio contra Dreyfus.
¿Ustedes creen que algún diario chileno tendría el coraje de publicar in extenso los atropellos judiciales cometidos contra Miguel Krassnoff? ¿Ustedes creen que el Presidente Piñera se diría, "puede estarse cometiendo una injusticia atroz, les encargaré a las decenas de abogados del Ministerio del Interior que lo verifiquen"?
Por supuesto, ustedes no creen que pueda suceder nada de eso, porque ustedes ya tienen "bien calado" el temple moral del Chile de hoy y porque todo ello sería "políticamente muy incorrecto". ¿Qué peso tienen acá hoy la verdad y la justicia frente a la "corrección política"? Ninguno.
Lo cual es sólo un testimonio más de la decadencia espiritual del país.
No digo que Evelyn Matthei debería haber roto lanzas en defensa de Miguel Krassnoff. Sólo que hubiera sido consecuente con su propia apreciación de los juicios contra uniformados y hubiera, alguna vez, prestado oídos a los argumentos de su defensa y concedido que alguna duda se justifica sobre la legitimidad de la persecución judicial y las condenas de que ha sido víctima.
El único argumento que esgrimen quienes lo denuestan públicamente es que "está condenado a más de cien años de cárcel". Pues bien, yo he mencionado casos en que hay pruebas de su inocencia y le han significado setenta años de cárcel.
Es por esas razones que quienes creemos que una mentira mil veces repetida no debe transformarse en verdad; y que los hombres de bien deben hacer algo, "quedarse pegados" y levantar la voz, en lugar de no hacer nada, cuando la injusticia y el mal están triunfando.
Es una forma valiosa de servir a la sociedad en que vivimos.
Lo que pasa es que no soy yo quien "está pegado". Es Chile. ¿Cómo nos vamos a despegar si ayer Evelyn Matthei dice en "La Segunda" (reproducido de Radio Duna), y refiriéndose a Miguel Krassnoff: "No hay duda alguna (de) que cometió actos contra los derechos humanos muy graves". Pero en la misma declaración había dicho antes que las irregularidades en los juicios contra uniformados eran increíbles. Y Miguel Krassnoff es uniformado. Luego, según Evelyn, en los juicios contra él se consuman irregularidades increíbles. Pero, pese a ello, concluye tajantemente que "cometió actos contra los derechos humanos muy graves".
Es el "tema de Chile". "Una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad". Evelyn no tiene duda alguna, pero ayer cité una condena a diez años contra Krassnoff por tener secuestrado a Ricardo Troncoso Muñoz, a quien un documento oficial de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de RR. EE. menciona como asilado en México.
Y Krassnoff está condendo a cinco años por el secuestro calificado de Dagoberto San Martín, pese a que dos personas detenidas junto a éste declararon que quien los apresó no fue Krassnoff.
Y el juez Billard lo condenó a otros diez años por el secuestro de tres miristas, en la fecha del cual los superiores de Krassnoff acreditaron que éste se encontraba fuera del país.
Y el juez Alejandro Solís lo condenó a otros diez años por el secuestro de Lumi Videla, en una causa en que él nunca ha declarado ante ese juez (y tampoco en ninguna otra, pese a ser el que más veces le ha condenado), causa que había sido sobreseída en 1994.
Y lo han condenado a otros 15 años de presidio por el secuestro de Diana Arón, cuya "muerte sangrienta a manos de Krassnoff" ha sido descrita recientemente en "El Mostrador", relatada por Osvaldo Romo, un extremista que ofició de agente de la DINA, no obstante que documentos oficiales acreditan que en la supuesta fecha del "secuestro" Krassnoff se encontraba en Bolivia, como parte de un grupo de seguridad que preparaba el "abrazo de Charaña" entre los Presidentes Hugo Banzer y Augusto Pinochet.
Misma razón de ausencia del país por la cual no pudo tampoco haber secuestrado a Eduardo Cortés (condena a 10 años) y Miguel Ángel Sandoval (condena a otros 10 años).
¿Como puede Evelyn "no tener duda alguna", entonces? Yo les voy a explicar por qué: porque en cualquier lugar del mundo, si se repite con reiteración una falsedad, ésta pasa a ser verdad. Y eso ha sucedido acá.
Y "para que la mentira triunfe, basta que los hombres de bien no hagan nada".
Por eso yo me he "quedado pegado" en este tema. Emile Zola "se quedó pegado" en el tema de la inocencia del capitán Dreyfus, pese a que ya había sentencia en su contra y la sociedad francesa entera o casi entera creía que la sentencia era fundada y que él era culpable. Pero en la Francia de fines del siglo XIX había una fibra moral viva, latente. Y cuando el diario "L'Aurore" (entre paréntesis, el corresponsal de este mismo diario me entrevistó en 1973 y me reveló una cosa muy importante: que la diputada Carmen Lazo le había dicho que no habría más elecciones en Chile) publicó in extenso la carta dirigida por Emile Zola al Presidente Félix Faure, dejando de manifiesto las injusticias cometidas en el juicio contra Dreyfus.
¿Ustedes creen que algún diario chileno tendría el coraje de publicar in extenso los atropellos judiciales cometidos contra Miguel Krassnoff? ¿Ustedes creen que el Presidente Piñera se diría, "puede estarse cometiendo una injusticia atroz, les encargaré a las decenas de abogados del Ministerio del Interior que lo verifiquen"?
Por supuesto, ustedes no creen que pueda suceder nada de eso, porque ustedes ya tienen "bien calado" el temple moral del Chile de hoy y porque todo ello sería "políticamente muy incorrecto". ¿Qué peso tienen acá hoy la verdad y la justicia frente a la "corrección política"? Ninguno.
Lo cual es sólo un testimonio más de la decadencia espiritual del país.
No digo que Evelyn Matthei debería haber roto lanzas en defensa de Miguel Krassnoff. Sólo que hubiera sido consecuente con su propia apreciación de los juicios contra uniformados y hubiera, alguna vez, prestado oídos a los argumentos de su defensa y concedido que alguna duda se justifica sobre la legitimidad de la persecución judicial y las condenas de que ha sido víctima.
El único argumento que esgrimen quienes lo denuestan públicamente es que "está condenado a más de cien años de cárcel". Pues bien, yo he mencionado casos en que hay pruebas de su inocencia y le han significado setenta años de cárcel.
Es por esas razones que quienes creemos que una mentira mil veces repetida no debe transformarse en verdad; y que los hombres de bien deben hacer algo, "quedarse pegados" y levantar la voz, en lugar de no hacer nada, cuando la injusticia y el mal están triunfando.
Es una forma valiosa de servir a la sociedad en que vivimos.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
¡¡¡Auxilio!!!
De paso ayer en Santiago, me di cuenta de la gravedad de la situación. Un hijo me dice: "Usted es el único que defiende a Krassnoff". En el diario salió una carta del profesor Gonzalo Bustamante, de la Universidad Adolfo Ibáñez, afirmando que se debía castigar penalmente a "quienes nieguen, justifiquen o minimicen", como reza una moción de ley que hay en la Cámara, las "violaciones a los derechos humanos". Bustamante le replica a la ex ministra de la Corte de Apelaciones, Raquel Camposano, la cual había escrito que le parecía ilegal, inconstitucional y antidemocrático sancionar opiniones sobre hechos pasados.
Obviamente, a estas alturas, las violaciones a los derechos humanos sólo las cometieron los militares. Pues desde hace ya mucho tiempo los crímenes de los terroristas dejaron de ser tales violaciones. En rigor, los crímenes de éstos, y ellos mismos, "se esfumaron". Por algo todos fueron acogidos a la Ley de Amnistía. Y los que no pudieron acogerse, por haber matado después de 1978, fueron indultados. Todos, más de novecientos terroristas libres. Es que no fueron violadores de los derechos humanos.
Otro hijo me dice, con tono incriminatorio: "Gómez-Pablos dijo en radio 'El Conquistador' que era un escándalo homenajear a un condenado a más de cien años de cárcel por crímenes contra los derechos humanos". Y me informa que hasta Pablo Zalaquett, alcalde de la UDI, ha condenado el homenaje en el Club Providencia. "¡También se nos fue para el otro lado!", le comento. "Pero si no hay otro lado", me replica. "Todos, todos dicen que no se puede homenajear a un condenado a más de cien años por violaciones a los derechos humanos".
Y el diputado Hugo Gutiérrez presenta querella contra los carabineros que impidieron que la horda marxista nos linchara en el Club Providencia. Es el mundo al revés.
Yo entonces, ante mis hijos, saco una fotocopia de un certificado de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de RR. EE., donde dice que don Ricardo A. Troncoso Muñoz está asilado en México. Pues bien, el ministro sumariante Joaquín Billard condenó a diez años de presidio a Miguel Krassnoff por secuestro y desaparición de ese señor que está asilado en México.
El abogado de Krassnoff hizo valer el antecedente, pero legiones de testigos de izquierda acudieron a declarar que no, que él secuestró al integrante del MIR, porque eso era, Ricardo Troncoso Muñoz. Condenado Krassnoff por Billard, apeló ante la Corte. ¿Analizó ésta el caso, se planteó que un certificado de la Secretaría de Derechos Humanos establecía una "duda razonable" de que Krassnoff hubiera secuestrado y hecho desaparecer a Troncoso? ¡Nada! ¿En qué país vive usted? Un escueto: "Confírmase la resolución de fojas xx", y punto. ¡Qué tanto estudio, si Krassnoff es culpable por unanimidad, todos lo dicen! Y se le agregan diez años más, hasta pasar de cien.
El primer paso fue "esfumar" a los terroristas, para que los militares aparecieron "atropellando los derechos humanos de personas inocentes". El segundo, declarar que sólo cometen "violaciones a los derechos humanos" los uniformados, puesto que ya no hay terroristas y, en todo caso, lo que éstos hacen no constituye tal violación. El tercero, desconocerles a aquéllos la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada y la presunción de inocencia. Los militares deben probar su inocencia, ésta no se les presume, como en los Estados de Derecho. Y el cuarto paso es rechazar toda prueba de inocencia: se condena "sí o sí". Y así se acumulan más de cien años. Y después se repite la frase mil veces, "condenado a más de cien años por violaciones a los derechos humanos". La mentira mil veces repetida pasa a ser verdad. O sea, el Chile actual.
"Todos contra Krassnoff", es el lema. El otro día leí en "El Mostrador" una columna de una integrante del Consejo Nacional de Televisión, Marcia Scantlebury. La titulaba contra Krassnoff. La leí entera y en ella relataba sus 23 días detenida y los malos tratos recibidos, poco después del 11 de septiembre de 1973. ¿Y Krassnoff? Una sola mención: dice que "oyó sus gritos". ¿Cómo podía identificar "los gritos" de alguien a quien jamás había conocido? Es que es el momento de "todos contra Krassnoff". Todo vale. Él cometió el delito de "gritar"... si es que era él.
Y ya queda poco para poder siquiera decir estas cosas. La moción de ley que llevará a la cárcel a los que "nieguen, justifiquen o minimicen" las violaciones a los derechos humanos, defendida por el profesor Bustamante, de la Universidad Adolfo Ibáñez, me va a llevar a la cárcel si es que vuelvo a exhibir o esgrimir el certificado de que el mirista Ricardo Troncoso Muñoz, asilado en México, según certificado de la Secretaría de Derechos Humanos, no fue secuestrado ni hecho desaparecer por Miguel Krassnoff, que cumple diez años de presidio por eso. Pues "negar" ese secuestro será delito. Lo mismo probar que Krassnoff no estaba en el país o que no hay evidencias en su contra, como sucede en los demás casos de condenas que suman "más de cien años" y que han establecido ya una "verdad oficial", de la cual nadie puede apartarse. Ni siquiera el alcalde Zalaquett.
Se habrá completado el círculo: no hay presunción de inocencia, ni siquiera se admite probar la inocencia; y al que presente alguna prueba, se le mete preso. El país orwelliano perfecto. Estamos muy cerca.
¡¡¡Auxilio!!!
Obviamente, a estas alturas, las violaciones a los derechos humanos sólo las cometieron los militares. Pues desde hace ya mucho tiempo los crímenes de los terroristas dejaron de ser tales violaciones. En rigor, los crímenes de éstos, y ellos mismos, "se esfumaron". Por algo todos fueron acogidos a la Ley de Amnistía. Y los que no pudieron acogerse, por haber matado después de 1978, fueron indultados. Todos, más de novecientos terroristas libres. Es que no fueron violadores de los derechos humanos.
Otro hijo me dice, con tono incriminatorio: "Gómez-Pablos dijo en radio 'El Conquistador' que era un escándalo homenajear a un condenado a más de cien años de cárcel por crímenes contra los derechos humanos". Y me informa que hasta Pablo Zalaquett, alcalde de la UDI, ha condenado el homenaje en el Club Providencia. "¡También se nos fue para el otro lado!", le comento. "Pero si no hay otro lado", me replica. "Todos, todos dicen que no se puede homenajear a un condenado a más de cien años por violaciones a los derechos humanos".
Y el diputado Hugo Gutiérrez presenta querella contra los carabineros que impidieron que la horda marxista nos linchara en el Club Providencia. Es el mundo al revés.
Yo entonces, ante mis hijos, saco una fotocopia de un certificado de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de RR. EE., donde dice que don Ricardo A. Troncoso Muñoz está asilado en México. Pues bien, el ministro sumariante Joaquín Billard condenó a diez años de presidio a Miguel Krassnoff por secuestro y desaparición de ese señor que está asilado en México.
El abogado de Krassnoff hizo valer el antecedente, pero legiones de testigos de izquierda acudieron a declarar que no, que él secuestró al integrante del MIR, porque eso era, Ricardo Troncoso Muñoz. Condenado Krassnoff por Billard, apeló ante la Corte. ¿Analizó ésta el caso, se planteó que un certificado de la Secretaría de Derechos Humanos establecía una "duda razonable" de que Krassnoff hubiera secuestrado y hecho desaparecer a Troncoso? ¡Nada! ¿En qué país vive usted? Un escueto: "Confírmase la resolución de fojas xx", y punto. ¡Qué tanto estudio, si Krassnoff es culpable por unanimidad, todos lo dicen! Y se le agregan diez años más, hasta pasar de cien.
El primer paso fue "esfumar" a los terroristas, para que los militares aparecieron "atropellando los derechos humanos de personas inocentes". El segundo, declarar que sólo cometen "violaciones a los derechos humanos" los uniformados, puesto que ya no hay terroristas y, en todo caso, lo que éstos hacen no constituye tal violación. El tercero, desconocerles a aquéllos la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada y la presunción de inocencia. Los militares deben probar su inocencia, ésta no se les presume, como en los Estados de Derecho. Y el cuarto paso es rechazar toda prueba de inocencia: se condena "sí o sí". Y así se acumulan más de cien años. Y después se repite la frase mil veces, "condenado a más de cien años por violaciones a los derechos humanos". La mentira mil veces repetida pasa a ser verdad. O sea, el Chile actual.
"Todos contra Krassnoff", es el lema. El otro día leí en "El Mostrador" una columna de una integrante del Consejo Nacional de Televisión, Marcia Scantlebury. La titulaba contra Krassnoff. La leí entera y en ella relataba sus 23 días detenida y los malos tratos recibidos, poco después del 11 de septiembre de 1973. ¿Y Krassnoff? Una sola mención: dice que "oyó sus gritos". ¿Cómo podía identificar "los gritos" de alguien a quien jamás había conocido? Es que es el momento de "todos contra Krassnoff". Todo vale. Él cometió el delito de "gritar"... si es que era él.
Y ya queda poco para poder siquiera decir estas cosas. La moción de ley que llevará a la cárcel a los que "nieguen, justifiquen o minimicen" las violaciones a los derechos humanos, defendida por el profesor Bustamante, de la Universidad Adolfo Ibáñez, me va a llevar a la cárcel si es que vuelvo a exhibir o esgrimir el certificado de que el mirista Ricardo Troncoso Muñoz, asilado en México, según certificado de la Secretaría de Derechos Humanos, no fue secuestrado ni hecho desaparecer por Miguel Krassnoff, que cumple diez años de presidio por eso. Pues "negar" ese secuestro será delito. Lo mismo probar que Krassnoff no estaba en el país o que no hay evidencias en su contra, como sucede en los demás casos de condenas que suman "más de cien años" y que han establecido ya una "verdad oficial", de la cual nadie puede apartarse. Ni siquiera el alcalde Zalaquett.
Se habrá completado el círculo: no hay presunción de inocencia, ni siquiera se admite probar la inocencia; y al que presente alguna prueba, se le mete preso. El país orwelliano perfecto. Estamos muy cerca.
¡¡¡Auxilio!!!
lunes, 28 de noviembre de 2011
Anoche Ví Tolerancia Cero
Habitualmente no veo "Tolerancia Cero" porque, para mí, es un monólogo concertacionista a cuatro voces. Pero en esta oportunidad habían ido una periodista y un camarógrafo de ese espacio a mi oficina a hacerme una entrevista sobre el caso Krassnoff, y me interesaba ver mi desempeño.
Como es mi costumbre, en la entrevista "fui al hueso" y argumenté que las condenas al brigadier eran completamente ilegales y que el juez que lo había sentenciado más veces ni siquiera lo había interrogado ni lo conocía, siendo esa declaración indagatoria un trámite esencial de todo proceso. También recordé el terrorismo de extrema izquierda, cuya existencia "se ha esfumado"; la amnistía y el indulto otorgados a todos los terroristas de izquierda, que se deniegan a los militares, y otras cosas por el estilo.
Por supuesto, en la edición reprodujeron otras entrevistas, pero no la mía. Estoy acostumbrado a eso. Ya en los años '70 la BBC de Londres me entrevistó con gran parafernalia, llenando de cables, focos y micrófonos mi oficina, para un programa sobre el Gobierno Militar. También esa vez "fui al hueso". Pero comprobé, tiempo después, que mi entrevista no fue incluida en el programa. Luego fui a Londres y en la BBC me conviedaron a presenciar la grabación de otra edición del mismo programa y aproveché de quejarme al director de mi exclusión. Sólo se rió y me dijo: "Facts of life".
También hace un par de años, con el mismo despliegue, fue un grupo de cineastas a entrevistarme para un film que después se tituló "El Diario de Agustín". Eran, naturalmente, de extrema izquierda. Como de costumbre, "fui al hueso" en mis respuestas y creo que les demolí la trama anti-Mercurio. Cuando se exhibió la película de ese nombre le pregunté a alguien que tuvo estómago para ir a verla si aparecía yo, y me confirmó que no. Obvio.
Pero tengo que decir, en descargo de "Tolerancia Cero", que el jueves en la tarde me llamó el productor del programa para convidarme para el domingo. Lamentablemente, yo tenía comprometido con mi familia un viaje fuera de Santiago a partir del viernes, así es que tuve que decirle que no. Yo siempre he querido servir a la verdad y a la Patria e incluso estoy dispuesto a morir por ellas, salvo cuando eso interfiere con algún panorama familiar. El orden es Dios, la Familia y la Patria.
Entonces quedamos en que sintonicé "Tolerancia Cero" para verme yo, pero no salí. Y comprobé, una vez más, lo del monólogo concertacionista a cuatro voces para referirse al caso Krassnoff. La derecha está tan ausente de ese programa que quien terminó quedando situado en esa posición fue Fernando Villegas. Le tengo aprecio personal, pero eso no me impide darme cuenta de que si en cualquier parte él queda a la derecha, es porque allí no hay nadie de derecha. En todo caso, Fernando advirtió que había un sector, que hasta podía ser el 20 por ciento, que pensaba distinto a la unanimidad que había en ese espacio para condenar a Krassnoff.
Pues en ese programa estuvo, obviamente, vedado hacer la menor referencia a: 1) Que hubo un terrorismo de izquierda dispuesto a tomar el poder por las armas y bajo el amparo del gobierno de Salvador Allende; 2) Que hubo documentadas acusaciones de tortura contra el gobierno de Allende, que fueron citadas como una de las razones del Acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973 para pedir la intervención militar; 3) Que también hubo acusaciones documentadas de tortura contra el gobierno de Frei Montalva, formuladas por abogados de izquierda, entre ellos Ricardo Lagos; 4) Que se han acogido a la Ley de Amnistía de 1978 seiscientos terroristas de izquierda y que, bajo los gobiernos de la Concertación, se ha indultado a TODOS los que estaban condenados o procesados por actos terroristas, de modo que hay una brutal discriminación en el tratamiento de la sociedad a uno y otro bando participante en la lucha armada (que fue iniciada por la izquierda); 5) Que las condenas por más de un centenar de años contra Miguel Krassnoff han sido dictadas por jueces de izquierda reconocidamente tales y que uno, en particular (el que más condenas le ha impuesto), no sólo ha contravenido un verdadero rosario de leyes vigentes y válidas, sino que NI SIQUIERA LO HA INTERROGADEO PERSONALMENTE UNA SOLA VEZ.
En resumen, la edición que vi de "Tolerancia Cero" hizo honor a su nombre, porque toleró cero exposición de los argumentos básicos a favor de la actuación de las Fuerzas Armadas y Carabineros en 1973, para salvar al país de un inminente golpe totalitario.
Como es mi costumbre, en la entrevista "fui al hueso" y argumenté que las condenas al brigadier eran completamente ilegales y que el juez que lo había sentenciado más veces ni siquiera lo había interrogado ni lo conocía, siendo esa declaración indagatoria un trámite esencial de todo proceso. También recordé el terrorismo de extrema izquierda, cuya existencia "se ha esfumado"; la amnistía y el indulto otorgados a todos los terroristas de izquierda, que se deniegan a los militares, y otras cosas por el estilo.
Por supuesto, en la edición reprodujeron otras entrevistas, pero no la mía. Estoy acostumbrado a eso. Ya en los años '70 la BBC de Londres me entrevistó con gran parafernalia, llenando de cables, focos y micrófonos mi oficina, para un programa sobre el Gobierno Militar. También esa vez "fui al hueso". Pero comprobé, tiempo después, que mi entrevista no fue incluida en el programa. Luego fui a Londres y en la BBC me conviedaron a presenciar la grabación de otra edición del mismo programa y aproveché de quejarme al director de mi exclusión. Sólo se rió y me dijo: "Facts of life".
También hace un par de años, con el mismo despliegue, fue un grupo de cineastas a entrevistarme para un film que después se tituló "El Diario de Agustín". Eran, naturalmente, de extrema izquierda. Como de costumbre, "fui al hueso" en mis respuestas y creo que les demolí la trama anti-Mercurio. Cuando se exhibió la película de ese nombre le pregunté a alguien que tuvo estómago para ir a verla si aparecía yo, y me confirmó que no. Obvio.
Pero tengo que decir, en descargo de "Tolerancia Cero", que el jueves en la tarde me llamó el productor del programa para convidarme para el domingo. Lamentablemente, yo tenía comprometido con mi familia un viaje fuera de Santiago a partir del viernes, así es que tuve que decirle que no. Yo siempre he querido servir a la verdad y a la Patria e incluso estoy dispuesto a morir por ellas, salvo cuando eso interfiere con algún panorama familiar. El orden es Dios, la Familia y la Patria.
Entonces quedamos en que sintonicé "Tolerancia Cero" para verme yo, pero no salí. Y comprobé, una vez más, lo del monólogo concertacionista a cuatro voces para referirse al caso Krassnoff. La derecha está tan ausente de ese programa que quien terminó quedando situado en esa posición fue Fernando Villegas. Le tengo aprecio personal, pero eso no me impide darme cuenta de que si en cualquier parte él queda a la derecha, es porque allí no hay nadie de derecha. En todo caso, Fernando advirtió que había un sector, que hasta podía ser el 20 por ciento, que pensaba distinto a la unanimidad que había en ese espacio para condenar a Krassnoff.
Pues en ese programa estuvo, obviamente, vedado hacer la menor referencia a: 1) Que hubo un terrorismo de izquierda dispuesto a tomar el poder por las armas y bajo el amparo del gobierno de Salvador Allende; 2) Que hubo documentadas acusaciones de tortura contra el gobierno de Allende, que fueron citadas como una de las razones del Acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973 para pedir la intervención militar; 3) Que también hubo acusaciones documentadas de tortura contra el gobierno de Frei Montalva, formuladas por abogados de izquierda, entre ellos Ricardo Lagos; 4) Que se han acogido a la Ley de Amnistía de 1978 seiscientos terroristas de izquierda y que, bajo los gobiernos de la Concertación, se ha indultado a TODOS los que estaban condenados o procesados por actos terroristas, de modo que hay una brutal discriminación en el tratamiento de la sociedad a uno y otro bando participante en la lucha armada (que fue iniciada por la izquierda); 5) Que las condenas por más de un centenar de años contra Miguel Krassnoff han sido dictadas por jueces de izquierda reconocidamente tales y que uno, en particular (el que más condenas le ha impuesto), no sólo ha contravenido un verdadero rosario de leyes vigentes y válidas, sino que NI SIQUIERA LO HA INTERROGADEO PERSONALMENTE UNA SOLA VEZ.
En resumen, la edición que vi de "Tolerancia Cero" hizo honor a su nombre, porque toleró cero exposición de los argumentos básicos a favor de la actuación de las Fuerzas Armadas y Carabineros en 1973, para salvar al país de un inminente golpe totalitario.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Q.E.D.
Yo le advertí hace tiempo a Carlos Larraín que el mismo personaje que sacó a Bielsa quería ahora sacarlo a él, porque le gusta ser dueño de todas las bolitas. Y, así como Bielsa había convertido a la Selección en una bolita que aquél no podía controlar, Carlos ha convertido a RN en una colectividad que no le está facilitando al Gobierno la tarea de ejercer su cometido con "las banderas de la Concertación", frase usada en memorable entrevista a "Qué Pasa" de Rodrigo Hinzpeter, al describir cómo habían logrado ganar el Gobierno.
RN siempre ha querido "irse para el otro lado". Antes de 1989 estaba incómoda apoyando al Gobierno Militar. Andrés Allamand era la figura más díscola en ese menester. No querían plebiscito, sino elecciones libres. Pero al final apoyaron el "Sí". Sebastián Piñera aún no había ingresado a la colectividad y su actividad política se reducía a trabajar, dentro de su hábitat natural, la DC, para que Eduardo Frei Ruiz-Tagle fuera candidato presidencial si ganaba el "No".
Ganó el "No", don Patricio pasó por el aro a los aspirantes Andrés Zaldívar, Eduardo Frei y Gabriel Valdés y se quedó con la candidatura de la Concertación, tras haber anunciado que él asumía la conducción de la DC porque "no era candidato".
Y después le ganó la elección a Hernán Büchi, que había llamado a Sebastián Piñera como "generalísimo", yo supongo que para dar la impresión de que representaba tanto al "Sí" como al "No" y así ganar la elección contra don Patricio, que sólo representaba al "No".
Sebastián fue elegido senador de RN y después entró al partido, diciendo que no iba a la Cámara Alta a "calentar asientos" y haciendo evidente que iba a ser candidato presidencial en 1993. Vino la política de los consensos, en que RN apoyó los aumentos de impuestos y las reformas laborales rigidizadoras del mercado del trabajo que propuso don Patricio ("para legitimar el modelo", decía Sebastián), todo esto mientras éste compraba acciones de LAN que estaban en manos del Estado, porque una mano lava la otra y las dos lavan la cara.
La grabadora Kyoto frustró ese sueño presidencial y debió "calentar asientos" hasta 1998.
RN era un partido más grande que la UDI y era "common knowledge" que ésta, conducida por Jaime Guzmán, no tenía mucho futuro político. "Van a desaparecer", me dijo una vez Andrés Allamand en uno de los almuerzos periódicos que hacía Roberto Pulido, director de "Qué Pasa". Algo parecido me dijo en ese tiempo un importante dueño de empresas que estaba buscando "moverse hacia el centro".
Bueno, pero la UDI se quedó a la derecha y en todos estos años cosechó más y mejor que RN. Desde luego, Carlos Bombal venció a Andrés Allamand en la disputa por el asiento que ocupaba Piñera. Y la UDI, "sin moverse hacia el centro", pasó a ser el primer partido de Chile.
Pero entonces tuvo un desfallecimiento inverosímil y en 2009 no fue capaz de tener un candidato presidencial propio y de sus ideas. Apoyó al que había sido "su peor cuchillo" dentro de RN, Sebastián Piñera, sin otro argumento que el de que "iba a ganar" (porque así lo decían las encuestas)... y ganó. Pero ¿quién ganó? No la UDI, por supuesto, porque uno gana el Gobierno cuando éste pone en práctica las ideas de uno. Y Sebastián Piñera ha hecho lo que decía Hinzpeter: ha abrazado las ideas de la Concertación.
Pero sucedió algo inesperado: dentro de RN surgió una figura completamente imprevista, Carlos Larraín. Inicialmente integró la mesa como tesorero del partido. Recorrió el país. Conoció a los dirigentes y militantes, "las bases". Seguramente puso plata de su bolsillo cuando las arcas partidarias flaqueaban (porque es un hombre de fortuna) y, cuando hubo elecciones internas y Sebastián Piñera patrocinaba otra candidatura para que condujera a la colectividad, ¡ganó Carlos Larraín! ¡Le robó los huevos al águila!
Fue muy parecido a 2005, cuando RN oficialmente apoyaba a Joaquín Lavín como candidato presidencial y se reunió la máxima instancia partidaria para proclamarlo ("yo soy el primer lavinista", decía Sergio Diez, presidente de la colectividad) y alguien propuso votación, porque había otro pre-candidato: Sebastián Piñera. Y fue proclamado éste. Hasta le sobraron votos. Es que había recorrido el país y había convencido a suficientes convencionales para que lo apoyaran. Ahí él le había "robado los huevos al águila".
El problema es que Carlos Larraín es un hombre de principios. Y sus principios son de derecha. Pero Sebastián Piñera no es de derecha (lo ha dicho así). En lo valórico Carlos es un conservador. Se opone al aborto y al matrimonio homosexual. Cree que se debe fortalecer la familia. Y en lo económico no le gusta el estado hipertrofiado. Todo lo contrario del ala liberal del partido, que apoya el aborto terapéutico, abre la puerta al matrimonio homosexual a través del Acuerdo de Vida en Común, que a la vez facilita la disolución de las familias tradicionales, pues les da un título a los que se "emparejen". Y que ahora marcha al ritmo de la Concertación para liquidar la educación particular, privándola de la subvención estatal; y busca penalizar a las universidades privadas que, amparadas en la Constitución, han obtenido ganancias económicas.
Entonces las personas de RN más próximas a Sebastián Piñera se hallan en plena batida para sacar a Carlos Larraín y volver a poner el partido en manos del "dueño de todas las bolitas". Hacen las veces de Colo Colo en el caso de Bielsa. En ambos el Presidente declara no tener nada que ver. ¡Por favor, los que insinúan que está detrás de todo son unos "miserables canallas"!
Al final, Carlos Larraín ha declarado, al igual que Bielsa, que está dispuesto a dar un paso al lado.
Como decían los profesores de matemáticas cuando terminaba una demostración de un teorema: Q. E. D. "Quod Erat Demostrandum". Y lo digo yo ahora: era lo que trataba de demostrar, cuando hace tiempo en este blog le anuncié a Carlos Larraín que iba a correr la misma suerte de Bielsa.
Y RN, por fin, cumplirá el antiguo sueño de su ala liberal: irse para el otro lado.
RN siempre ha querido "irse para el otro lado". Antes de 1989 estaba incómoda apoyando al Gobierno Militar. Andrés Allamand era la figura más díscola en ese menester. No querían plebiscito, sino elecciones libres. Pero al final apoyaron el "Sí". Sebastián Piñera aún no había ingresado a la colectividad y su actividad política se reducía a trabajar, dentro de su hábitat natural, la DC, para que Eduardo Frei Ruiz-Tagle fuera candidato presidencial si ganaba el "No".
Ganó el "No", don Patricio pasó por el aro a los aspirantes Andrés Zaldívar, Eduardo Frei y Gabriel Valdés y se quedó con la candidatura de la Concertación, tras haber anunciado que él asumía la conducción de la DC porque "no era candidato".
Y después le ganó la elección a Hernán Büchi, que había llamado a Sebastián Piñera como "generalísimo", yo supongo que para dar la impresión de que representaba tanto al "Sí" como al "No" y así ganar la elección contra don Patricio, que sólo representaba al "No".
Sebastián fue elegido senador de RN y después entró al partido, diciendo que no iba a la Cámara Alta a "calentar asientos" y haciendo evidente que iba a ser candidato presidencial en 1993. Vino la política de los consensos, en que RN apoyó los aumentos de impuestos y las reformas laborales rigidizadoras del mercado del trabajo que propuso don Patricio ("para legitimar el modelo", decía Sebastián), todo esto mientras éste compraba acciones de LAN que estaban en manos del Estado, porque una mano lava la otra y las dos lavan la cara.
La grabadora Kyoto frustró ese sueño presidencial y debió "calentar asientos" hasta 1998.
RN era un partido más grande que la UDI y era "common knowledge" que ésta, conducida por Jaime Guzmán, no tenía mucho futuro político. "Van a desaparecer", me dijo una vez Andrés Allamand en uno de los almuerzos periódicos que hacía Roberto Pulido, director de "Qué Pasa". Algo parecido me dijo en ese tiempo un importante dueño de empresas que estaba buscando "moverse hacia el centro".
Bueno, pero la UDI se quedó a la derecha y en todos estos años cosechó más y mejor que RN. Desde luego, Carlos Bombal venció a Andrés Allamand en la disputa por el asiento que ocupaba Piñera. Y la UDI, "sin moverse hacia el centro", pasó a ser el primer partido de Chile.
Pero entonces tuvo un desfallecimiento inverosímil y en 2009 no fue capaz de tener un candidato presidencial propio y de sus ideas. Apoyó al que había sido "su peor cuchillo" dentro de RN, Sebastián Piñera, sin otro argumento que el de que "iba a ganar" (porque así lo decían las encuestas)... y ganó. Pero ¿quién ganó? No la UDI, por supuesto, porque uno gana el Gobierno cuando éste pone en práctica las ideas de uno. Y Sebastián Piñera ha hecho lo que decía Hinzpeter: ha abrazado las ideas de la Concertación.
Pero sucedió algo inesperado: dentro de RN surgió una figura completamente imprevista, Carlos Larraín. Inicialmente integró la mesa como tesorero del partido. Recorrió el país. Conoció a los dirigentes y militantes, "las bases". Seguramente puso plata de su bolsillo cuando las arcas partidarias flaqueaban (porque es un hombre de fortuna) y, cuando hubo elecciones internas y Sebastián Piñera patrocinaba otra candidatura para que condujera a la colectividad, ¡ganó Carlos Larraín! ¡Le robó los huevos al águila!
Fue muy parecido a 2005, cuando RN oficialmente apoyaba a Joaquín Lavín como candidato presidencial y se reunió la máxima instancia partidaria para proclamarlo ("yo soy el primer lavinista", decía Sergio Diez, presidente de la colectividad) y alguien propuso votación, porque había otro pre-candidato: Sebastián Piñera. Y fue proclamado éste. Hasta le sobraron votos. Es que había recorrido el país y había convencido a suficientes convencionales para que lo apoyaran. Ahí él le había "robado los huevos al águila".
El problema es que Carlos Larraín es un hombre de principios. Y sus principios son de derecha. Pero Sebastián Piñera no es de derecha (lo ha dicho así). En lo valórico Carlos es un conservador. Se opone al aborto y al matrimonio homosexual. Cree que se debe fortalecer la familia. Y en lo económico no le gusta el estado hipertrofiado. Todo lo contrario del ala liberal del partido, que apoya el aborto terapéutico, abre la puerta al matrimonio homosexual a través del Acuerdo de Vida en Común, que a la vez facilita la disolución de las familias tradicionales, pues les da un título a los que se "emparejen". Y que ahora marcha al ritmo de la Concertación para liquidar la educación particular, privándola de la subvención estatal; y busca penalizar a las universidades privadas que, amparadas en la Constitución, han obtenido ganancias económicas.
Entonces las personas de RN más próximas a Sebastián Piñera se hallan en plena batida para sacar a Carlos Larraín y volver a poner el partido en manos del "dueño de todas las bolitas". Hacen las veces de Colo Colo en el caso de Bielsa. En ambos el Presidente declara no tener nada que ver. ¡Por favor, los que insinúan que está detrás de todo son unos "miserables canallas"!
Al final, Carlos Larraín ha declarado, al igual que Bielsa, que está dispuesto a dar un paso al lado.
Como decían los profesores de matemáticas cuando terminaba una demostración de un teorema: Q. E. D. "Quod Erat Demostrandum". Y lo digo yo ahora: era lo que trataba de demostrar, cuando hace tiempo en este blog le anuncié a Carlos Larraín que iba a correr la misma suerte de Bielsa.
Y RN, por fin, cumplirá el antiguo sueño de su ala liberal: irse para el otro lado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)