jueves, 11 de febrero de 2021

Un Debate Ganado y Un País Perdido

La izquierda tiene objetivamente perdido el debate de las ideas, pero cuenta con el apoyo de la mayoría, y es con ésta que se ganan las elecciones. 

Si prevaleciera el triunfo de las mejores ideas, en el plebiscito de salida de 2022 ganaría el Rechazo y así se haría "borrón y cuenta nueva" de todo lo negativo de este intermedio violento que nos ha sucedido y nos ha semidestruido desde el 18 de octubre de 2019. Y, dentro de lo mejor que nos podría suceder, estaría que a fines de este año se eligiera presidente al candidato más parecido a Pinochet, quien en 1990 entregara de vuelta a los civiles el país de mayor crecimiento en América Latina, con orden público y paz interna, un terrorismo marxista derrotado, una justicia que aplicaba las leyes y cero conflicto en la Araucanía, región feliz cuyos caciques habían premiado a Pinochet con el pergamino de "Ullmen 'Fta Lonko" ("Gran Conductor y Guía").

La derrota de las ideas de izquierda se evidencia, además, viendo que millones de personas huyen de la pobreza de los países donde aquéllas se aplican (Venezuela, Cuba, Nicaragua) a naciones donde prevalece un modelo de sociedad libre, preferentemente Chile.

La falsedad de que acá existe "malestar social", como proclama la izquierda, se evidencia con que los pobres de otros países vienen a beneficiarse de las medidas que un capitalismo libre ha discurrido para combatir la pobreza. Los pobres de Venezuela nos buscan como destino porque están mucho mejor acá, bajo el capitalismo libre, que bajo el socialismo venezolano. Por eso se aglomeran en Colchane y Pisiga, ciudad fronteriza boliviana desde la cual quieren pasar acá, donde hay más capitalismo y bienestar que en Bolivia.

Pues lo que ha estallado en Chile ha sido una revolución marxista artificial, violenta y planificada, y no un genuino malestar social. Éste es el país latinoamericano con mayor bienestar social, como lo prueban las preferencias de los migrantes venezolanos, cubanos, colombianos, dominicanos, ecuatorianos, peruanos y bolivianos. Y si aún hay en Chile falencias sociales es porque una burocracia estatal socialista-comunista se ha quedado con una parte exagerada de los recursos que el capitalismo destinó a los necesitados, a través del gasto social del presupuesto.  

Pero los medios de comunicación en manos de la izquierda, es decir, casi todos, han alterado la realidad en beneficio de ésta. Si se hiciera una encuesta hoy, preguntando si el sargento que disparó al que arremetió en su contra con dos machetes, actuó en legítima defensa propia, una mayoría opinaría lo contrario y hablaría de asesinato. Todos hemos visto en los videos un machete dirigido a partir la cabeza del carabinero. Pero el columnista Antonio Gil, de LUN, diario de derecha, habla de "la llegada a Panguipulli del Gran Circo del Toni Calígula" donde "un carabinero, interrumpiendo un modesto acto callejero, le solicitó su carnet de identidad al artista... quien no escuchó o no entendió... y siguió arremolinando en el aire unos cuchillos obviamente de utilería. El carabinero... que habría hecho las delicias de Nerón, percutó... una media docena de disparos... Un circo macabro por donde se lo mire. Un crimen cobarde e injustificado". 

Será lo que dictaminarán las encuestas. Y los votos de los indignados, al son del grito "¡Camarada Francisco González... Presente!", irán para ella.

Y así Chile se irá al diablo otra vez, aunque los de la derecha, la única y verdadera derecha, de nuevo hayamos tenido toda la razón.

lunes, 8 de febrero de 2021

La Solución: el Capitalismo Salvaje

Aparte de la pandemia, Chile tiene dos problemas actuales: la violencia revolucionaria y la inmigración descontrolada. El primero se resuelve con el uso de la fuerza pública, pero no tenemos un régimen capaz de utilizarla, así es que debemos esperar al cambio de gobierno para que el orden se restablezca y se nos vuelva al estado de tranquilidad y paz internas que nos legó Pinochet. El segundo problema, en cambio, sí tiene solución más próxima y se resolvería extendiendo a otros países el modelo económico-social imperante en Chile y que la izquierda describe como "capitalismo salvaje", bajo el cual los inmigrantes, que "votan con los pies", están masivamente procurando venirse a vivir.

Gente de todo el subcontinente viene en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Entre el paraíso socialista de Venezuela y el cruel capitalismo salvaje de Chile, millones prefieren el segundo. La comuna de Colchane y el pueblo fronterizo boliviano de Pisiga hoy están abarrotados y se han visto invadidos por miles de venezolanos (y también colombianos y haitianos, aunque en menor número) que votan con los pies. ¿Cuál sería entonces la solución para contener este flujo que crea tan grandes hacinamientos fronterizos? Obviamente, que se establezcan capitalismos salvajes en los países de los cuales arranca la gente, como Cuba, Venezuela, Nicaragua e incluso, como hemos visto, Colombia y Haití.

Y conste que los frutos del capitalismo salvaje para los pobres acá podrían todavía ser mucho mayores, si la burocracia roja no se quedara con parte del "gasto social" y si, a la vez, se suprimieran botaderos de plata como las pérdidas del Transantiago, que cuando era privado generaba excedentes; los falsos exonerados políticos, las 30 mil pensiones vitalicias regaladas por Lagos a quienes alguna vez fueron interrogados por sus nexos con el terrorismo y el incesante chorro de miles de millones de pesos que la justicia de izquierda regala como indemnización a la guerrilla de los 70 y 80 que no pudo hacerse del poder por las armas. Los ex guerrilleros hoy canosos y cada vez más gordos, siempre le mandan saludos a mi mamá cuando me ven por la calle. Más encima, el memorable artículo de Rolf Lüders del 01.11.19 en "La Tercera", demostró que si el gasto social se diera directamente a los dos deciles más pobres, cada familia tendría $2,5 millones mensuales y ya no sería pobre, con la consiguiente disminución de la desigualdad.

Si los revolucionarios de izquierda buscaran realmente un mayor bienestar social en toda América Latina, deberían luchar por extender a todo el continente un capitalismo salvaje como el de Chile, hacia donde se dirigen en forma masiva los migrantes día a día, votando democráticamente con los pies.

domingo, 7 de febrero de 2021

"¡Aquí Tienen Chile, Okúpenlo!"

Es una ironía del destino que el país haya votado 55-45% en 2017 para evitar convertirse en Chilezuela y que el gobernante, así elegido para impedirlo, esté ahora convirtiendo al país en Chilezuela. Pues la medida fundamental de Chávez allá fue instalar una constituyente y cambiarlo todo, y acá Piñera, en pánico ante la violencia de la izquierda, ha abierto la puerta para que se haga lo mismo y ya está pasando. 

Ahora el país está estremecido porque un sargento de Carabineros disparó y mató con su arma de servicio a un sablista que se lanzó contra él, con un machete en cada mano, según hemos visto todos en video. Pero el agresor ha sido convertido en héroe nacional y ha tenido un funeral masivo, propio de un Jefe de Estado. Los dirigentes de oposición dicen que fue "asesinado" y hay que disolver Carabineros. Como Piñera hace todo lo que ellos ordenan, supongo que el benemérito cuerpo, primera protección de la gente de bien contra el delito, está amenazado de extinción. ¿Qué vamos a hacer entonces los chilenos, cuya primera reacción cuando sufrimos la agresión delictual es exclamar "¡hay que llamar a los carabineros!"? ¿Quién podrá defendernos?

Otra ironía del destino es que el segundo problema nacional actual, después del de la violencia izquierdista, la llegada masiva e incontrolada de extranjeros, ha derivado en que más de mil venezolanos exiliados se hayan "tomado" la comuna más derechista del país, Colchane, que votó 74 % contra el Apruebo a la instalación acá de la "vía venezolana", en circunstancias que el resto de las 345 comunas del país, con sólo cuatro excepciones más, votó 78-22% por el Apruebo a la venezolización.

¿Cómo puede entenderse que el 55% contrario a ésta se haya reducido a 22 % en poco más de dos años? ¿Quién convirtió al 33 % de diferencia en imbéciles? Pues se explica fácilmente que los venezolanos huyan masivamente del socialismo del siglo XXI hacia una sociedad capitalista y liberal exitosa, como era la chilena hasta el 18 de octubre de 2019, porque acá, todavía, les esperan mucho mejores condiciones de vida que allá. Pero es inexplicable que la mayoría de los chilenos haya votado por convertir al país en la sociedad de la que masivamente están escapando los propios venezolanos.

¿Cómo diablos un tercio de los chilenos se degeneró mentalmente tanto entre noviembre de 2017 y octubre de 2020?

Y lo peor es que el deterioro avanza rápidamente. El déficit del presupuesto el año pasado se acercó al 8 % del PIB, cifra que no se registraba desde la UP. La deuda pública ha subido mucho y se acerca al 45 % del PIB, cuando en la década pasada Chile había llegado a ser acreedor neto del exterior, es decir, con deuda neta cero. Y resulta que la plata para que no quedara ni un solo pobre en Chile el modelo la entrega y está, pero se la han apropiado los políticos y los burócratas izquierdistas. Pues, como escribía el 01.11.19 Rolf Lüders en "La Tercera", "simplemente se divide el gasto social total por el número de familias de los dos deciles de ingresos más bajos y se descubre que corresponde a unos dos y medio millones de pesos al mes". ¡Devuelvan la plata que genera el modelo y se terminan la desigualdad y la pobreza! Pero todo se ha ido al diablo. 

Nadie se puede suicidar dos veces, pero Chile sí. La izquierda se ha vuelto a apoderar del país, porque la derecha se lo ha entregado en bandeja, como diciéndoles: "aquí tienen a Chile, okúpenlo y vuélvanlo a destruir". Pues los "okupas" se apoderan de todo lo que pueden y nadie los echa.

Del abismo definitivo nos separan dos votos: el de la elección presidencial, donde sólo José Antonio Kast da garantías, pues los demás son todos izquierdistas o entreguistas como Piñera o peores; y el voto de Rechazo en el "plebiscito de salida", donde un milagro de la Patrona de Chile, la Virgen del Carmen, podría hacer que el tercio de ciudadanos que se volvieron imbéciles entre 2017 y 2020 recuperara la razón, aunque fuera sólo un intervalo lúcido, en 2022. 

jueves, 4 de febrero de 2021

Y al Final la Verdad Tuvo su Hora

Un sabio adagio dice: "para verdades, el tiempo". Pero en el "caso Frei" se ha necesitado mucho tiempo para confirmar la verdad que los que estábamos bien informados supimos desde un principio: el expresidente falleció porque una operación de hernia al hiato imperfectamente realizada le generó una peritonitis y las consecuencias de ésta no fueron controladas a tiempo.

Hace dos años el ministro sumariante Alejandro Madrid dictó un fallo de 811 páginas, al final del cual condenó a seis personas como responsables de un supuesto homicidio del expresidente. Junto con el esperable aprovechamiento político, hubo una extendida reacción de rechazo a esa sentencia. Pero yo, que la leí completa y escribí al respecto, le reconocí un mérito: en esas 811 páginas "estaba todo".  Al menos todos los hechos. Y un lector normal concluía indefectiblemente, de esa lectura, que la primera operación a Frei no había sido bien ejecutada y se había tardado demasiado en reoperarlo. 

Ahora, gracias a un comentarista de este blog, que firma "Centurio" y a quien agradezco sentidamente el dato de una publicación de hace dos años, he leído en https://segreader.emol.cl/2019/02/06/A/873I11AU/light?gt=180001 (ver mi blog inmediatamente anterior y sus comentarios) lo que declaró a Emol, repito, hace dos años, el actual ministro de Salud, Enrique París, tras, seguramente, leer el mismo fallo:

"La negligencia la cometió el doctor Augusto Larraín. Él cometió una negligencia, porque probablemente con la técnica operatoria (de entonces) él perforó el intestino, esa perforación intestinal produjo una peritonitis, él se fue a un congreso... estando en el congreso en Villarrica no volvió a tiempo, cosa que en este momento sería inconcebible, y tampoco permitió, por los antecedentes que yo tengo, hasta cierto momento, que nadie operara a Frei. La senadora Isabel Allende fue operada por el mismo Larraín. ¿Qué le pasó? Lo mismo que le pasó a Frei, le perforó el intestino, le dio una peritonitis, con la suerte que ella se reoperó de inmediato".

Lo antes reproducido está en una crónica del periodista Luciano Jiménez de Emol del 6 de febrero de 2019. Corresponde a lo que siempre se supo. Lo mismo que dijo en su momento el doctor Osvaldo Olguín, senador DC y amigo personal de Frei Montalva, que en los años 80 era director de Banmédica junto conmigo y que, apenas Carmen Frei comenzó "a decir cosas" sobre la muerte de su padre, nos aclaró a todos la verdad de lo acontecido a éste.

El tiempo ha confirmado la verdad que las personas informadas, sin distinción de bandos, supimos desde un principio, apenas Frei falleció. Y si casi 40 años después los chilenos todavía estamos debatiendo los mismos hechos, es por la dificultad con que acá se abre paso la verdad. 

Pero ésta, como reza el título del libro más conocido de Eduardo Frei Montalva, al fin siempre "tiene su hora".

martes, 2 de febrero de 2021

¡Cuán Bajo Hemos Caído!

Las siguientes publicaciones de prensa, no desmentidas, dan cuenta de lo bajo que ha caído la justicia de este país en los últimos años:

"La Tercera", 31 de enero, p. 22: "La noticia dio la vuelta al mundo y medios como la BBC informaban a primera hora del 7 de diciembre de 2009 que el ministro Alejandro Madrid confirmaba, mediante un procesamiento, la tesis de magnicidio, es decir, del asesinato planificado del expresidente y líder democratacristiano Eduardo Frei Montalva, a manos de agentes de la dictadura de Augusto Pinochet".

"La Tercera", 29 de enero último, carta del lector Daniel Burgos, no refutada y ni siquiera comentada: "En septiembre de 2017 la expresidenta Bachelet señaló: 'Septiembre es un espejo honesto y crudo en el que año a año nos vamos reconociendo como chilenos. Y este septiembre nos recibe, además, con una verdad a la que fuimos asomándonos de a poco, y que hoy es una certeza: la dictadura perpetró, de la manera más cobarde y vergonzante, el asesinato, el magnicidio del expresidente Eduardo Frei M., tal como ha establecido la justicia'".

Falsedades completas, mentiras rotundas, pero reinantes en nuestra sociedad y que presidieron el negativo juicio, el mal concepto que el país y el mundo se forjaron de un estadista y de un régimen que habían trasladado a Chile desde el último lugar del hemisferio en crecimiento, que ocupaba en 1973, al primero, en 1989; y de estar al borde de una guerra civil a una completa pacificación. Cualquiera fuera el mérito de todo eso, quedaba opacado por la frase, "Sí, pero mandó a asesinar a un expresidente enfermo." 

Los hechos habían ocurrido entre diciembre de 1981 y enero de 1982, cuando murió Frei Montalva a raíz de una intervención quirúrgica desafortunada del doctor Augusto Larraín Orrego, quien, a todo esto, ha resultado intocado durante casi cuarenta años en que se ha culpado de esa muerte a diestra y siniestra y quien ahora, en "El Mercurio" del 01.02.21, saca la voz para decir que no hubo "un punto mal suturado" en la operación que le practicó al expresidente en 1981. Pero entonces, si el paciente estaba tan bien suturado ¿por qué experimentó en su casa, tras la operación, vómitos y malestares extremos y tuvo que volver a la clínica de urgencia, a tratar de ser salvado de la obstrucción intestinal, la septicemia y la necrosis que finalmente le quitaron la vida? 

La senadora Isabel Allende, por su parte, ha relatado cómo estuvo a punto de perder la vida tras haberla operado el mismo doctor Larraín Orrego de un mal idéntico al del ex presidente. Por fortuna para ella, tenía 30 años menos que el exmandatario y resistió todas las siguientes operaciones de urgencia que finalmente la salvaron.

El hecho es que hubo seis personas inocentes y un exgobernante inocente, condenados por la "justicia" chilena, por la opinión pública del país entero y por un mundo mal informado, durante doce años, desde 2009 hasta 2021. Seis inocentes lapidados por los infundios de la prensa y de la expresidenta "en el espejo modesto y crudo en el que año a año nos vamos reconociendo como chilenos". Si es así ¡qué asco reconocernos! ¡Qué país éste que se engaña a sí mismo y engaña a un mundo entero con sus mentiras!

El lector de "La Tercera", Daniel Burgos, se pregunta entonces "si es del todo necesaria una retractación (de Bachelet) o corresponde guardar prudente silencio hasta el fallo definitivo del caso".

Lo segundo, de todas maneras. Estamos en Chile. Guardemos silencio hasta el fallo definitivo, porque cualquier cosa puede pasar. ¿Acaso alguien puede creer que la dictadura judicial roja, tan bien representada por la sala penal de la Corte Suprema durante ya más de quince años de prevaricaciones ostentosas (pues su último fallo apegado a derecho en causas de ex militares data de 2005), no es capaz ahora de salir nuevamente con un engendro judicial como los que le han cargado casi mil años de presidio al condecorado brigadier (r) Krassnoff, recientemente honrado en forma pública por la televisión de su patria de origen, Rusia, donde conocen bien al comunismo? 

Un nieto de Frei, Jorge Frei Toledo, por su parte, ha escrito otra carta a un diario donde, conociendo el fallo absolutorio de la Corte de Apelaciones, insiste en que "el juicio histórico ya fue realizado: Frei fue asesinado". ¿Qué historia ha confirmado el asesinato de Eduardo Frei Montalva? ¿La que quiso armar él con sus dos exdependientes y "expertas toxicólogas" de la municipalidad de Maipú, que inventaron el "envenenamiento", después contradicho y desmentido por todos los expertos serios que examinaron los restos?  

Pero a lo mejor Frei Toledo tiene razón: la justicia roja chilena, tan bien representada en la segunda sala de la Corte Suprema, que ya ha enviado a docenas de inocentes a presidio basada en "ficciones jurídicas", también es capaz de pasar por sobre uno de los fallos mejor fundados de la jurisprudencia nacional y de declarar, una vez más, que "el expresidente Frei Montalva fue asesinado por orden del dictador Augusto Pïnochet".

miércoles, 27 de enero de 2021

Chile No Resiste un Fallo Honesto

El fallo de los ministros Balmaceda, de la Barra y Plaza, de la Corte de Apelaciones de Santiago, que en el caso Frei ha revocado la sentencia del sumariante Alejandro Madrid condenatoria de seis personas por el supuesto homicidio del ex presidente, ha absuelto a los injustamente sentenciados, fundado en que el deceso lo provocaron exclusivamente causales médico-quirúrgicas. Esos ministros, al fallar así, se atuvieron a la verdad y al derecho, lo que queda de manifiesto tras leer la sentencia de 97 páginas. 

Obviamente, al hacerlo desatendieron el mandato político predominante en Chile en todos los regímenes posteriores a 1990: "hay que culpar a Pinochet". Mandato que satisfizo por completo el dictamen del fiscal judicial Norambuena, de la misma Corte de Apelaciones de Santiago. Éste no sólo no recomendaba sobreseer, sino aumentar hasta veinte años de presidio las penas de los supuestos autores, por tratarse, afirmaba, de un homicidio calificado o asesinato. Pero la sala lo desoyó. 

Recuérdese que el recurrido fallo de Madrid confesaba que "lamentablemente" (sic) no había encontrado indicios de una conspiración del régimen militar para dar muerte a Frei Montalva. Pero, no obstante eso, hasta voces DC supuestamente "moderadas" se arreglaron para escribir a los diarios "culpando a Pinochet" del supuesto crimen, como fue el caso de Sylvia Soublette (Q.E.P.D.), Marta Lagos y Mariano Fernández Amunátegui, hace dos años, cuando se publicó esa sentencia. Bastaba que el fallo dijera "alguien lo mató" para que los Catones morales concluyeran: "fue Pinochet".

Y es ese predicamento y el del dictamen del fiscal Norambuena (no así el fallo) el que representa el sentir político predominante en los partidos y en la dictadura judicial roja que impera en Chile. Corriente dominante encabezada por Piñera y los ex presidentes Bachelet, Frei Ruiz-Tagle y Lagos, todos los cuales han respaldado a dicha dictadura judicial y públicamente sostenido, en forma invariable, que Frei Montalva murió víctima de un "asesinato", palabras de todos ellos en 2019, aunque Madrid decía "homicidio simple". Buenos chilenos: no entienden lo que leen.  

De hecho, uno de los querellantes en el caso es el propio gobierno de Piñera. Ahora su vocero ha anunciado estar estudiando qué recurso interponer para dejar sin efecto este fallo que les resulta insoportablemente apegado a la verdad y la ley. Pues Piñera, en general, en sus dos gobiernos, ha sido coautor activo de la prevaricación judicial violatoria de la verdad y las leyes, en los procesos contra exmilitares, olvidando lo que les prometió siendo candidato.

Bachelet, por su parte, hizo historia en el mismo caso Frei cuando, bajo su gobierno, convocó y presidió una publicitada rueda de prensa en La Moneda para denunciar ante el país y el mundo la confirmación del supuesto envenenamiento de Frei. Afirmaba que un informe de la Universidad de Gante, Bélgica, lo habría corroborado. En esa ocasión su ministra Vivianne Blanlot ocupó el podio y lanzó la odiosa frase, lapidaria, contra Pinochet: "¡el horror no termina!", que ganó titulares. Pero todo el tinglado se les vino al suelo cuando la Universidad de Gante declaró a "La Segunda", que tomó la precaución de consultarla, que el supuesto informe confirmatorio del envenenamiento simplemente no existía. Alguien lo había inventado.

Pues este caso ha sido sólo un montaje judicial tras otro, en los cuales los escrúpulos morales se han perdido. Siempre fue tal la carencia de fundamentos serios de la tesis del envenenamiento que la primera querella sólo vino a interponerse veinte años después del fallecimiento en 1982 de Frei Montalva. Todavía diez años después de su deceso, su hijo del mismo nombre y a la sazón presidente de la República decía que los rumores sobre un homicidio eran "cosas de la Carmen" o "locuras de la Carmen", según quien fuera el interlocutor, refiriéndose a su hermana. Pero, finalmente, la conveniencia política primó sobre la exigencia moral y Frei hijo también se plegó con vehemencia a la tesis del "magnicidio" y del "primer presidente chileno asesinado", que es la que sigue sustentando incluso hoy, aun después del honesto fallo de la Corte de Santiago.

Personeros DC de prestigio, como el ex ministro del Interior de Frei Montalva y de Aylwin, Patricio Rojas, y el ex senador Osvaldo Olguín, ambos médicos, siempre desmintieron cualquier versión sobre un homicidio y detallaban las causas médico-quirúrgicas del desenlace. Pero el primero fue expulsado del partido, porque su honestidad ya era incompatible con permanecer en la DC. Nadie que profese tal culto a la verdad puede estar en ese partido. Y el segundo falleció.

Por desgracia, el honesto fallo unánime de los ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago no está destinado a prevalecer, porque es incompatible con la miseria moral chilena predominante y con la dictadura judicial roja en vigor, encabezada por el pleno de la Corte Suprema y su sala penal en particular. 

Anticipo pues que, con el mismo cinismo con que ha colmado Punta Peuco de presos políticos militares, el tribunal superior se va a arreglar para insinuar de nuevo en este caso, aprovechando los recursos que de seguro se interpondrá, una participación delictiva en el fallecimiento del expresidente, que los ministros de la Corte de Santiago, demasiado honrados para el medio, no encontraron en ninguna parte.

 

domingo, 24 de enero de 2021

Errores Nuestros de Cada Día

En Chile el 90 % ignora la verdad de los hechos, lo que explica inexactitudes públicas notables. Dos de las más recientes han generado, respectivamente, la candidatura presidencial de Ignacio Briones y los homenajes póstumos a Juan Guzmán.

Briones ha sido un aceptable ministro de Hacienda, pese a que terminó 2020 con el déficit presupuestario mayor desde 1973, bajo la UP. Pero no fue su culpa. Fue tan serio que se opuso, sin éxito, a los retiros del 10 % del ahorro previsional.

Ahora ha sido proclamado candidato presidencial exclusivamente porque dijo: "En Estados Unidos Julio Ponce habría ido preso". "La Tercera" seleccionó a ésa como "la frase de la semana". Todos los demás medios la destacaron y el partido de Briones, Evópoli, se excitó tanto que lo proclamó su candidato presidencial. Pero en La Moneda la frase no cayó bien, porque, seguramente por ignorancia política (propia de muchos economistas) "mencionó la soga en la casa del ahorcado."

Y lo que dijo, además, no es verdad. El "Caso Cascadas", por el cual la justicia condenó a Julio Ponce, se originó en que Sebastián Piñera tenía acciones de sociedades controladoras de SQM y quería obligar a Ponce a fusionarlas, porque así subirían de precio y él haría una "pasada" sin "moverse de su escritorio". Entonces lo presionó, pero aquél se negó a fusionar. Visto eso, la firma que corría con las inversiones de Piñera preparó una denuncia ante la Superintendencia por las compraventas de acciones que Ponce había realizado. La Superintendencia acogió la acusación e inició procesos. Piñera, no obstante, enviaba continuos mensajes a Ponce, incluso durante un "comité político" (que después tuvo que hacer "desaparecer") en La Moneda, en el sentido de que, si fusionaba las sociedades, él "hablaría con la Superintendencia". Entretanto, la mayoría de los demás querellados por similares operaciones bursátiles fueron sobreseídos, por no considerarse que hubieran cometido delito. Una jueza seria, María Cecilia Morales (no llegará a ninguna parte en este Poder Judicial), en un fallo de 311 páginas dejó sentado que no había podido encontrar evidencia del "esquema" delictual denunciado por la Superintendencia. Pero el juicio contra Julio Ponce estaba ante otro tribunal y, además, éste era culpable de otro delito imperdonable: haber sido yerno de Pinochet. Entonces otro juez, con estándares "distintos" a los de María Cecilia Morales, lo condenó. Y la propaganda de izquierda se ha ensañado con él, pero a Piñera, que hizo las mismas operaciones bursátiles y, además, ejerció las anteriores presiones indebidas, lo dejó "pasar piola" en este caso. 

La mayor verdad sobre la materia, publicada en "El Mostrador" de 12.03.13, la dijo Julio Ponce: "si Sebastián Piñera no hubiera tenido acciones de las Cascadas, no habría habido 'caso Cascadas'". Fue un típico "juicio por los diarios". En conclusión, así como en la mayoría de los juicios contra otros operadores éstos resultaron absueltos, es probable que en los Estados Unidos tampoco hubieran podido encontrar el "esquema delictual" y Ponce no hubiera sido condenado.. Pero la frase "para la galería" de Briones prendió y será candidato presidencial gracias a ella. 

Para quienes deseen saber mayores detalles del "caso Cascadas" los remito a mi blog del 14.10.14.

Otra gran inexactitud nacional la constituyen los homenajes al recién fallecido juez Juan Guzmán, famoso por haber procesado a Pinochet, lo que le acarreó el favor de la izquierda chilena y mundial. Pero en el "caso Caravana", por el cual lo procesó, el expresidente no tuvo nada que ver y ni siquiera supo de los acontecimientos. Yo escribí el libro "La Verdad de Juicio a Pinochet" probando esto último y el historiador Gonzalo Vial, que no simpatizaba con Pinochet, pues éste le había pedido la renuncia como ministro de manera abrupta, reconoció, sin embargo: "Hermógenes Pérez de Arce publicó un lúcido y provocador análisis jurídico de las irregularidades legales y procesales cometidas (afirmaba) por el ministro Guzmán en el juicio Pinochet. Nadie recogió el guante. No era el derecho el tema fundamental que se disputaba". ("Pinochet, la Biografía", p. 693.)

No era el derecho el tema, pues quien condujo ese proceso de principio a fin fue el abogado comunista y hoy diputado Hugo Gutiérrez. Manejó a Juan Guzmán como quiso. Paradójicamente, el juez simpatizaba con Pinochet, tanto que, cuando era presidente y había pasado por Talca, donde Guzmán era ministro de Corte, éste le pidió a una hija del mandatario que consiguiera con él autografiar la foto donde ambos aparecían juntos. Pero la perspectiva de ser mundialmente famoso encandiló a Guzmán, que hizo todo lo que Gutiérrez le propuso. Por eso fue este último quien, desde la plaza Montt-Varas, anunció al país y al mundo el infundado auto de procesamiento del expresidente y entonces senador. 

Pero Guzmán puso una lápida a su prestigio judicial cuando declaró públicamente que le daba a Pinochet la oportunidad de "probar su inocencia", siendo que éste estaba amparado constitucional y judicialmente por la presunción de inocencia. Justamente la principal obligación de Guzmán como juez y según el código era probar la culpabilidad de Pinochet, cosa que nunca hizo. Pero eso no es obstáculo para que la actual justicia chilena condene a militares. Esa supina y confesa ignorancia jurídica de Guzmán no obstó a que obtuviera el premio internacional izquierdista "Xifras Eras". Entonces, sin perjuicio de mirarse con respeto su fallecimiento, elevarlo a los altares judiciales parece más que excesivo.

Ha sido otra de las inexactitudes nacionales de cada día.