Se han dado a conocer leves progresos en los niveles educacionales en Lenguaje y Matemática. No guardan proporción con los enormes aumentos de recursos destinados a la educación. Ni tampoco guardan relación con lo que es realmente importante para que las personas sean mejor educadas.
Está bien y es útil dominar mejor el lenguaje y los números, pero ¿quién mide si los chilenos de las nuevas generaciones son mejores personas?
No hay un SIMCE para saber si son más veraces, considerados con los demás, honestos, puntuales, cumplidores de sus obligaciones, respetuosos de las leyes, de los contratos y de la palabra empeñada.
¿Son más íntegros los alumnos de los segundos medios de hoy que los del año pasado? No lo sabemos. ¿Dicen más la verdad? ¿Son más cumplidores? ¿Más respetuosos de las leyes, el orden público, la moral y las buenas costumbres? No lo sabemos.
Hay que hacer un SIMCE para medir esas cosas. No estoy seguro de si mostraría que los chilenos estamos cada día "más caballeros" o "más rotos".
jueves, 7 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
Estrategia Comunicacional
Todos los gobiernos "pautean" a los medios, o procuran hacerlo, para que éstos digan lo que ellos quieren y no digan lo que ellos no quieren... o lo digan apenas. Es una tarea difícil para los gobiernos en democracia, porque hay demasiados canales informativos: radios, emisoras de TV, diarios, revistas, periódicos digitales e infinitos blogs. Pero los medios realmente masivos son pocos: algunas estaciones de TV y algunos diarios. Las estrategias comunicacionales de los gobiernos se dirigen a controlar éstos, pero sólo mediante la "persuasión amigable", como debe ser en democracia.
El otro día, en el tráfago de informaciones que oigo, veo y leo diriamente, me enteré de que el gobierno "sabía" que la próxima encuesta Admimark-GFK, que es mensual, "venía mala" para él. Dicho sondeo suele ser la noticia más esperada del día en que aparece.
Entonces me mantuve a la expectativa, para ver cómo el gobierno iba a manejar la situación. Ayer apareció la encuesta y, una vez más, era obvio que iba a ser "la noticia del día" para la gente informada, porque dos personas con las cuales me encontré al ir a almorzar me dijeron espontánemanete, con toda precisión: "Piñera de nuevo tuvo 49 % de rechazo y 42% de aceptación".
Hasta ese momento pensé que el gobierno no iba a poder "manejar la situación", pero en la tarde compré "La Segunda" y vi que aquél sí había puesto en marcha un "control de daños" bastante eficaz: el gran titular en rojo decía que habia disminuido la victimización de los delitos en 2010 con respecto a 2009. Noticia importante y buena para el gobierno, pero no la que más interesaba a la gente. Sospeché que había habido un cuidadoso cálculo para dar a conocer en el momento oportuno los resultados de la encuesta sobre delincuencia y, posiblemente, un llamado al diario de por medio. Pero, de todas maneras, la encuesta Adimark-GFK venía mencionada en primera plana, eso sí que con titular más pequeño. Y en páginas interiores venía el detalle del sondeo.
Hoy en la mañana leí, como siempre, el principal diario, cuyo titular principal se refería también a la disminución de la victimización. Busqué en vano la noticia de más interés, la encuesta Adimark-GFK y no la encontré. ¡Imposible un "control de daños" más exitoso! Después, leyendo las páginas de crónica, hallé una breve nota de la sección "Política de Perfil", donde se decía que las ministras Evelyn Matthei y Carolina Schmidt habían ido a celebrar a La Moneda su ascenso en la encuesta, pues ambas habían mejorado respecto de la anterior. Aquí resultaba ineludible mencionar la noticia del día, de modo que en cuatro líneas se decía que el gobierno tenía un rechazo de 50 % y una aprobación de 43 %, y el Presidente 49% y 42 %, respectivamente.
Otro matutino, competidor del principal, también daba fe de que había recibido el llamado oficial y titulaba con la "noticia buena para el gobierno", la disminución de la victimización, pero por lo menos llevaba un gráfico de la encuesta Adimark-GFK en páginas interiores.
Que yo sepa, nadie ha comentado lo anterior, que pone de manifiesto la injerencia oficial sobre los principales medios y la forma cómo las noticias llegan (o no llegan) al grueso de la gente.
Este blog, que tiene 621 seguidores a esta fecha, y es visitado diariamente por 472 personas, según ayer me enteré en el sitio "sitemeter.com", el cual, además, me reveló que no menos de diez personas lo estaban leyendo en ese momento en Chicago, Illinois, garantizadamente no recibe llamados oficiales, se da cuenta de cosas como las anteriores y las comenta.
Tal vez su única gracia consista en eso.
El otro día, en el tráfago de informaciones que oigo, veo y leo diriamente, me enteré de que el gobierno "sabía" que la próxima encuesta Admimark-GFK, que es mensual, "venía mala" para él. Dicho sondeo suele ser la noticia más esperada del día en que aparece.
Entonces me mantuve a la expectativa, para ver cómo el gobierno iba a manejar la situación. Ayer apareció la encuesta y, una vez más, era obvio que iba a ser "la noticia del día" para la gente informada, porque dos personas con las cuales me encontré al ir a almorzar me dijeron espontánemanete, con toda precisión: "Piñera de nuevo tuvo 49 % de rechazo y 42% de aceptación".
Hasta ese momento pensé que el gobierno no iba a poder "manejar la situación", pero en la tarde compré "La Segunda" y vi que aquél sí había puesto en marcha un "control de daños" bastante eficaz: el gran titular en rojo decía que habia disminuido la victimización de los delitos en 2010 con respecto a 2009. Noticia importante y buena para el gobierno, pero no la que más interesaba a la gente. Sospeché que había habido un cuidadoso cálculo para dar a conocer en el momento oportuno los resultados de la encuesta sobre delincuencia y, posiblemente, un llamado al diario de por medio. Pero, de todas maneras, la encuesta Adimark-GFK venía mencionada en primera plana, eso sí que con titular más pequeño. Y en páginas interiores venía el detalle del sondeo.
Hoy en la mañana leí, como siempre, el principal diario, cuyo titular principal se refería también a la disminución de la victimización. Busqué en vano la noticia de más interés, la encuesta Adimark-GFK y no la encontré. ¡Imposible un "control de daños" más exitoso! Después, leyendo las páginas de crónica, hallé una breve nota de la sección "Política de Perfil", donde se decía que las ministras Evelyn Matthei y Carolina Schmidt habían ido a celebrar a La Moneda su ascenso en la encuesta, pues ambas habían mejorado respecto de la anterior. Aquí resultaba ineludible mencionar la noticia del día, de modo que en cuatro líneas se decía que el gobierno tenía un rechazo de 50 % y una aprobación de 43 %, y el Presidente 49% y 42 %, respectivamente.
Otro matutino, competidor del principal, también daba fe de que había recibido el llamado oficial y titulaba con la "noticia buena para el gobierno", la disminución de la victimización, pero por lo menos llevaba un gráfico de la encuesta Adimark-GFK en páginas interiores.
Que yo sepa, nadie ha comentado lo anterior, que pone de manifiesto la injerencia oficial sobre los principales medios y la forma cómo las noticias llegan (o no llegan) al grueso de la gente.
Este blog, que tiene 621 seguidores a esta fecha, y es visitado diariamente por 472 personas, según ayer me enteré en el sitio "sitemeter.com", el cual, además, me reveló que no menos de diez personas lo estaban leyendo en ese momento en Chicago, Illinois, garantizadamente no recibe llamados oficiales, se da cuenta de cosas como las anteriores y las comenta.
Tal vez su única gracia consista en eso.
martes, 5 de abril de 2011
Un Cuarto de Siglo de Silencio e Impunidad
La muy justificada conmemoración del vigésimo aniversario del asesinato de Jaime Guzmán contrastó con el silencio en que transcurrió, sólo un día antes, el 25° aniversario del asesinato de un líder poblacional de la UDI, Simón Yévenes, también a los 40 años de edad, como Jaime Guzmán, ambos víctimas del comunismo.
El abogado Marcelo Elissalde ha escrito sobre este cuarto de siglo de desmemoria e iniquidad. Ha recordado que Yévenes había sido amenazado por el brazo armado comunista, el FPMR, pero el dirigente UDI había dicho que no dejaría por temor la población en que vivía. En consecuencia, un grupo de terroristas del FPMR se apersonó en su pequeño almacén, a plena luz del día, y disparó contra él, asesinándolo a sangre fría, delante de sus hijos pequeños y de su mujer, el 1° de abril de 1986.
Poco después repitieron su procedimiento, asesinando, también a sangre fría, al joven carabinero Miguel Ángel Vásquez Tobar, de 21 años de edad, tras tenderle una celada. Pero la investigación de este asesinato permitió la captura de los terroristas, Hugo Gómez Peña, José Marín Correa y Belinda Zubicueta. Su persecución dio lugar a que se descubriera que la Vicaría de la Solidaridad financiaba la atención médica de los frentistas, mediante convenios con clínicas, y también la defensa judicial de los mismos. Fueron encargados reos un médico y un abogado de la Vicaría por este encubrimiento del terrorismo. El Episcopado nunca ha pedido perdón por esto. Ciertamente, todavía es tiempo de que lo haga, como en otros casos de delitos de religiosos ocurridos en los mismos años.
Y cuando llegó 1990, el inefable Patricio Aylwin, tan severo para poner en la picota pública a quienes salvaron al país del comunismo, indultó a los asesinos de Simón Yévenes y de Miguel Ángel Vásquez Tobar, conmutándoles la pena por extrañamiento, de modo que desde entonces están libres, pues abandonaron el país, dirigiéndose a Bélgica, donde la izquierda internacional les había conseguido trabajo.
El abogado encubridor de los terroristas después fue nombrado Director de la ANI, la oficina de inteligencia del gobierno de Aylwin ¡cuya misión era perseguir a los terroristas!
El resultado de los esfuerzos de la ANI quedó a la vista y se ha recordado en estos días: están también ¡todos! libres e impunes los autores del asesinato de Jaime Guzmán. Uno de los frentistas reside en Con Con y está en libertad, por supuesto. Otro, el jefe del Frente, goza de asilo político en Argentina.
¡Qué contraste! Se inventan leyes inexistentes para meter presos a los uniformados que combatieron a los terroristas, pero no se hace nada y ni siquiera se aplican las leyes existentes para que estos últimos paguen por sus crímenes. Y, peor aún, cuando algo se ha hecho, después el gobierno los ha indultado.
Gracias al abogado Elissalde, por enviar su "samiszdat" (diario clandestino en la URSS) para remover la triste, acomodaticia y lavada memoria de los chilenos.
El abogado Marcelo Elissalde ha escrito sobre este cuarto de siglo de desmemoria e iniquidad. Ha recordado que Yévenes había sido amenazado por el brazo armado comunista, el FPMR, pero el dirigente UDI había dicho que no dejaría por temor la población en que vivía. En consecuencia, un grupo de terroristas del FPMR se apersonó en su pequeño almacén, a plena luz del día, y disparó contra él, asesinándolo a sangre fría, delante de sus hijos pequeños y de su mujer, el 1° de abril de 1986.
Poco después repitieron su procedimiento, asesinando, también a sangre fría, al joven carabinero Miguel Ángel Vásquez Tobar, de 21 años de edad, tras tenderle una celada. Pero la investigación de este asesinato permitió la captura de los terroristas, Hugo Gómez Peña, José Marín Correa y Belinda Zubicueta. Su persecución dio lugar a que se descubriera que la Vicaría de la Solidaridad financiaba la atención médica de los frentistas, mediante convenios con clínicas, y también la defensa judicial de los mismos. Fueron encargados reos un médico y un abogado de la Vicaría por este encubrimiento del terrorismo. El Episcopado nunca ha pedido perdón por esto. Ciertamente, todavía es tiempo de que lo haga, como en otros casos de delitos de religiosos ocurridos en los mismos años.
Y cuando llegó 1990, el inefable Patricio Aylwin, tan severo para poner en la picota pública a quienes salvaron al país del comunismo, indultó a los asesinos de Simón Yévenes y de Miguel Ángel Vásquez Tobar, conmutándoles la pena por extrañamiento, de modo que desde entonces están libres, pues abandonaron el país, dirigiéndose a Bélgica, donde la izquierda internacional les había conseguido trabajo.
El abogado encubridor de los terroristas después fue nombrado Director de la ANI, la oficina de inteligencia del gobierno de Aylwin ¡cuya misión era perseguir a los terroristas!
El resultado de los esfuerzos de la ANI quedó a la vista y se ha recordado en estos días: están también ¡todos! libres e impunes los autores del asesinato de Jaime Guzmán. Uno de los frentistas reside en Con Con y está en libertad, por supuesto. Otro, el jefe del Frente, goza de asilo político en Argentina.
¡Qué contraste! Se inventan leyes inexistentes para meter presos a los uniformados que combatieron a los terroristas, pero no se hace nada y ni siquiera se aplican las leyes existentes para que estos últimos paguen por sus crímenes. Y, peor aún, cuando algo se ha hecho, después el gobierno los ha indultado.
Gracias al abogado Elissalde, por enviar su "samiszdat" (diario clandestino en la URSS) para remover la triste, acomodaticia y lavada memoria de los chilenos.
lunes, 4 de abril de 2011
¿Por Qué Somos el País que Somos?
Fui a un matrimonio el sábado y en la fiesta un vecino de mesa me preguntó cómo era posible que la izquierda, representativa de las cosas que más daño han hecho al país, comande el debate público, fije la agenda y sea el sector al cual todos quieren complacer.
No sé si pude explicarme claramente al responderle, pero le dije que siempre ha sido así. Por miedo. Éste forma parte del ADN de la chilenidad. Allende, que dejó al país al borde de irse al tarro de la basura, sembró el odio entre chilenos y amparó el armamentismo de unos para matar a otros y hacerse del poder, es un "gran héroe nacional" y tiene una estatua junto a La Moneda. Mientras tanto Pinochet, que nos salvó de todo aquello y lo evitó; que erradicó el terrorismo y "le cambió el chip a la economía", convirtiéndonos, como reconoció Clinton (nada de amigo de Pinochet) en 1991, en "la joya más preciada de la corona latinoamericana", es repudiado y denostado por la gran mayoría.
Parece ser una ley de la política chilena.
Jacqueline van Rysselberghe es defenestrada por hacer a un grupo de pobladores un ofrecimiento que tal vez no podía cumplir y que ni siquiera era ilegal (según el decreto exento 2.186), pocos días después de que Guido Girardi es elevado a la Presidencia del Senado, la segunda mayor dignidad del país; y todos sabemos todo lo que ha hecho Guido Girardi. Pero el Presidente Piñera le pidió a "El Mercurio" fotografiarlo junto a aquél, obviamente para que esa imagen apareciera en el diario (y apareció). Quería compartir algo de la dignidad de Girardi.
Pablo Longueira dijo hace unos años que se le había aparecido Jaime Guzmán y todo el mundo se rió e hizo escarnio de él. Gabriel Valdés dijo que se le había aparecido Jaime Guzmán en plena sesión del Senado y no perdió un ápice de respetabilidad ni nadie dijo absolutamente nada.
Los terroristas de izquierda se organizaron para tomar el poder por las armas, mataron, secuestraron, incendiaron, lanzaron bombas incendiarias a los buses, pusieron explosivos en el metro, hicieron estallar autos-bombas en las calles y provocaron muertes con sus atentados. Los militares, llamados para impedirles culminar su tarea, lo consiguieron y los derrotaron. Y, además de pacificar el país, lo devolvieron reconstruido y democrático a los civiles. Pero los primeros fueron perdonados e indemnizados generosamente, mientras los segundos fueron y son perseguidos judicialmente y convertidos en presos políticos, pues están tras las rejas contra toda legalidad, sirviendo larguísimas penas y en varios casos cadena perpetua.
¿Por qué sucede todo eso?, me preguntaba mi vecino de mesa. Mi respuesta siempre ha sido la misma, pedestre, tal vez poco convincente, pero estoy seguro de que profundamente real: por miedo a la izquierda, porque es violenta, agrede, insulta, "funa", ejecuta, atemoriza y vocifera. Así impone sus términos en la sociedad. Sus adversarios la temen y procuran amigarse con ella. Y por eso el país termina diciendo lo que quiere la izquierda, aunque ésta, fracasados su doctrina, su sistema y el modo de vida que pretendía imponer por la fuerza, deba conformarse con lo único que le queda: ser temida, respetada y no contradicha por nadie... mientras recibe mucho dinero, y cargos parlamentarios regalados al PC, ya que no tiene votos, de yapa.
Y por miedo terminamos como estamos, con Allende como Gran Héroe Nacional y Pinochet como Enemigo Público Número Uno; con la Intendenta destituida y Girardi a la cabeza de un Poder Público; con Longueira recibiendo burlas y Valdés reverencias; con los terroristas libres y cobrando indemnizaciones millonarias, mientras los militares siguen presos y deben ir engrillados a recibir atención hospitalaria.
Por eso, y muchas cosas más, la izquierda impone sus términos y el resto somos el país cobarde que somos.
No sé si pude explicarme claramente al responderle, pero le dije que siempre ha sido así. Por miedo. Éste forma parte del ADN de la chilenidad. Allende, que dejó al país al borde de irse al tarro de la basura, sembró el odio entre chilenos y amparó el armamentismo de unos para matar a otros y hacerse del poder, es un "gran héroe nacional" y tiene una estatua junto a La Moneda. Mientras tanto Pinochet, que nos salvó de todo aquello y lo evitó; que erradicó el terrorismo y "le cambió el chip a la economía", convirtiéndonos, como reconoció Clinton (nada de amigo de Pinochet) en 1991, en "la joya más preciada de la corona latinoamericana", es repudiado y denostado por la gran mayoría.
Parece ser una ley de la política chilena.
Jacqueline van Rysselberghe es defenestrada por hacer a un grupo de pobladores un ofrecimiento que tal vez no podía cumplir y que ni siquiera era ilegal (según el decreto exento 2.186), pocos días después de que Guido Girardi es elevado a la Presidencia del Senado, la segunda mayor dignidad del país; y todos sabemos todo lo que ha hecho Guido Girardi. Pero el Presidente Piñera le pidió a "El Mercurio" fotografiarlo junto a aquél, obviamente para que esa imagen apareciera en el diario (y apareció). Quería compartir algo de la dignidad de Girardi.
Pablo Longueira dijo hace unos años que se le había aparecido Jaime Guzmán y todo el mundo se rió e hizo escarnio de él. Gabriel Valdés dijo que se le había aparecido Jaime Guzmán en plena sesión del Senado y no perdió un ápice de respetabilidad ni nadie dijo absolutamente nada.
Los terroristas de izquierda se organizaron para tomar el poder por las armas, mataron, secuestraron, incendiaron, lanzaron bombas incendiarias a los buses, pusieron explosivos en el metro, hicieron estallar autos-bombas en las calles y provocaron muertes con sus atentados. Los militares, llamados para impedirles culminar su tarea, lo consiguieron y los derrotaron. Y, además de pacificar el país, lo devolvieron reconstruido y democrático a los civiles. Pero los primeros fueron perdonados e indemnizados generosamente, mientras los segundos fueron y son perseguidos judicialmente y convertidos en presos políticos, pues están tras las rejas contra toda legalidad, sirviendo larguísimas penas y en varios casos cadena perpetua.
¿Por qué sucede todo eso?, me preguntaba mi vecino de mesa. Mi respuesta siempre ha sido la misma, pedestre, tal vez poco convincente, pero estoy seguro de que profundamente real: por miedo a la izquierda, porque es violenta, agrede, insulta, "funa", ejecuta, atemoriza y vocifera. Así impone sus términos en la sociedad. Sus adversarios la temen y procuran amigarse con ella. Y por eso el país termina diciendo lo que quiere la izquierda, aunque ésta, fracasados su doctrina, su sistema y el modo de vida que pretendía imponer por la fuerza, deba conformarse con lo único que le queda: ser temida, respetada y no contradicha por nadie... mientras recibe mucho dinero, y cargos parlamentarios regalados al PC, ya que no tiene votos, de yapa.
Y por miedo terminamos como estamos, con Allende como Gran Héroe Nacional y Pinochet como Enemigo Público Número Uno; con la Intendenta destituida y Girardi a la cabeza de un Poder Público; con Longueira recibiendo burlas y Valdés reverencias; con los terroristas libres y cobrando indemnizaciones millonarias, mientras los militares siguen presos y deben ir engrillados a recibir atención hospitalaria.
Por eso, y muchas cosas más, la izquierda impone sus términos y el resto somos el país cobarde que somos.
domingo, 3 de abril de 2011
Mi Lectura de la Renuncia de la Intendenta
Bueno, cuando hasta había aparecido una justificación legal para el ofrecimiento supuestamente ilegal de la Intendenta de la VIII Región a los allegados de Nueva Aurora (la resolución exenta 2.186, que permitía incluir entre los damnificados a un porcentaje de quienes, en rigor, no lo fueran) ella ha renunciado al cargo.
¿Por qué lo ha hecho ahora y no antes? Yo no lo sé, pero tengo razones para suponerlo: lo ha hecho porque la acusación constitucional se iba a aprobar. Y se iba a aprobar porque existe ya certeza de las deserciones que se iban a producir en las propias filas de la Alianza.
Las fuerzas estaban muy equilibradas: la Concertación y la Alianza tenían 57 votos cada una. Los votos del PRI estaban divididos ingualitariamente, pero había tres indecisos; y el voto restante, del PRO, estaba indeciso.
El único factor en contra de la Intendenta era que en la Alianza había más indecisos que en la Concertación. Es decir, la Intendenta corría el riesgo de perder la votación de la acusación víctima del "fuego amigo". Una manera de describir un rasgo no infrecuente en nuestro medio y en particular en la centro-derecha: el de "darse vuelta la chaqueta".
Ella sabía que estaba bajo el "fuego amigo" (si es que puede llamarse "amigo") de RN. Pero, además, algunos hacían labor de zapa en su contra dentro de su propio partido. Y así nadie puede.
La gente cree que, ahora, la Concertación se desistirá de la acusación, pero a ésta no le conviene ni tiene por qué hacerlo. Pues la renuncia de la Intendenta no inhibe la prosecución de la acusación, así es que podría ser aprobada de todas maneras y con ello se conseguiría el alejamiento de Jacqueline van Rysselberghe de todo cargo público por cinco años, lo cual políticamente le convendría a sus adversarios, porque ella ha venido obteniendo cada vez más votos en sucesivas elecciones de alcalde (la última vez casi consiguió los dos tercios de los sufragios).
De modo que si la Concertación retira la acusación, la ex Intendenta podrá presentarse como candidata a senadora, y si la prosigue y aprueba, no.
En este momento, aun con toda la campaña en contra que ha sufrido Jacqueline van Rysselberghe, su apoyo ronda el 50 por ciento en la región.
Por consiguiente, predigo: 1) Que la oposición va a persistir en la acusación, pese a la renuncia, porque su objetivo es impedir la candidatura senatorial de la ex Intendenta, que sería ciertamente segura si no hubiera o no se aprobara el libelo. 2) Que la acusación se va a aprobar, por las deserciones y "vueltas de chaqueta" de sus compañeros de coalición, que también, por intereses políticos propios (algunos UDI) y también de su partido (todos los de RN) quieren ver desaparecer de la región a esta mujer que consigue tantos votos.
Por supuesto que puedo equivocarme, porque he hecho un análisis lógico, y con frecuencia la política nacional discurre por vericuetos ajenos a la lógica u obedientes a razones, si bien dotadas de su propia lógica, inconfesables.
¿Por qué lo ha hecho ahora y no antes? Yo no lo sé, pero tengo razones para suponerlo: lo ha hecho porque la acusación constitucional se iba a aprobar. Y se iba a aprobar porque existe ya certeza de las deserciones que se iban a producir en las propias filas de la Alianza.
Las fuerzas estaban muy equilibradas: la Concertación y la Alianza tenían 57 votos cada una. Los votos del PRI estaban divididos ingualitariamente, pero había tres indecisos; y el voto restante, del PRO, estaba indeciso.
El único factor en contra de la Intendenta era que en la Alianza había más indecisos que en la Concertación. Es decir, la Intendenta corría el riesgo de perder la votación de la acusación víctima del "fuego amigo". Una manera de describir un rasgo no infrecuente en nuestro medio y en particular en la centro-derecha: el de "darse vuelta la chaqueta".
Ella sabía que estaba bajo el "fuego amigo" (si es que puede llamarse "amigo") de RN. Pero, además, algunos hacían labor de zapa en su contra dentro de su propio partido. Y así nadie puede.
La gente cree que, ahora, la Concertación se desistirá de la acusación, pero a ésta no le conviene ni tiene por qué hacerlo. Pues la renuncia de la Intendenta no inhibe la prosecución de la acusación, así es que podría ser aprobada de todas maneras y con ello se conseguiría el alejamiento de Jacqueline van Rysselberghe de todo cargo público por cinco años, lo cual políticamente le convendría a sus adversarios, porque ella ha venido obteniendo cada vez más votos en sucesivas elecciones de alcalde (la última vez casi consiguió los dos tercios de los sufragios).
De modo que si la Concertación retira la acusación, la ex Intendenta podrá presentarse como candidata a senadora, y si la prosigue y aprueba, no.
En este momento, aun con toda la campaña en contra que ha sufrido Jacqueline van Rysselberghe, su apoyo ronda el 50 por ciento en la región.
Por consiguiente, predigo: 1) Que la oposición va a persistir en la acusación, pese a la renuncia, porque su objetivo es impedir la candidatura senatorial de la ex Intendenta, que sería ciertamente segura si no hubiera o no se aprobara el libelo. 2) Que la acusación se va a aprobar, por las deserciones y "vueltas de chaqueta" de sus compañeros de coalición, que también, por intereses políticos propios (algunos UDI) y también de su partido (todos los de RN) quieren ver desaparecer de la región a esta mujer que consigue tantos votos.
Por supuesto que puedo equivocarme, porque he hecho un análisis lógico, y con frecuencia la política nacional discurre por vericuetos ajenos a la lógica u obedientes a razones, si bien dotadas de su propia lógica, inconfesables.
sábado, 2 de abril de 2011
A Cualquiera Puede Pasarle
Juristas, analistas, opinólogos, políticos, espcialistas y generalistas han opinado sobre la acusación constitucional a la Intendenta de la VIII Región, junto a una especie que también lo ha hecho y a la cual yo pertenezco: la de los blogueros. Y, que yo sepa, nadie ha dicho lo esencial del caso, con una sola excepción: la Intendenta.
Todos nos hemos constreñido a debatir si hay "infracción de la Constitución" o "delitos de traición, sedición, malversación de fondos públicos y concusión", que son las causales por las cuales puede ser acusado un Intendente. Y a esta altura del debate parecía que la única causal sobreviviente era la "infracción a la Constitución", pues todo el mundo estaba concorde en que "traición" no era lo que había hecho la Intendenta; tampoco "sedición", pues no pretendía alzarse contra ninguna otra autoridad; ni "malversación de fondos públicos", porque no los había manejado en el caso (a lo más podía decirse que había propuesto destinar fondos para personas que habían perdido sus casas en el terremoto, sin que las hubieran perdido; pero, en definitiva, no lo hizo); ni, en fin, "concusión", pues nadie ha dicho siquiera que hubiera ofrecido o recibido un cohecho.
En consecuencia, sólo quedaba en pie que la promesa podría ser una "infracción a la Constitución". Por cierto, el sentido común dice que no, que una infracción a la Constitución sancionable con un "juicio político", como se llama el procedimiento de una acusación constitucional, es otra cosa y de otro nivel. Pasar con luz roja también es, en último término, una "infracción a la Constitución", pero nadie diría que se puede acusar constitucionalmente al Presidente, a un Ministro o a un Intendente por pasar con luz roja. Es de sentido común.
No obstante, un senador del mismo partido de la Intendenta dijo en un diario que, si él hubiera estado en el cargo, visto lo sucedido, habría renunciado en febrero.
Hasta aquí el debate.
Yo, que leo varios diarios, varias revistas, oigo espacios políticos en la radio y los veo en la televisión (no todos, por supuesto) creía que los anteriores eran los términos del debate.
Hasta que ayer, en "La Segunda", leí una entrevista a la Intendenta de la VIII Región. Le consultan por la opinión del senador de su partido, que habría renunciado en febrero, y ella dice algo que hace toda la diferencia: está de acuerdo en que si él hubiera sido el Intendente, habría renunciado. Y explica: "por cómo es él". Pero ella es distinta, y por eso no habría renunciado en febrero ni lo ha hecho hasta hoy.
Pero eso no fue lo más importante de la entrevista. Lo más importante es de la esencia del problema y nadie lo había dicho hasta ahora (al menos, nadie entre todas las versiones y opiniones que he leído): hay una resolución exenta de Vivienda, la número 2.186, que permite a personas postular a proyectos colectivos en favor de damnificados, con un 80 por ciento de damificados. Es decir, permite postular también a personas que no hayan resultado directamente damnificadas, si forman parte del "colectivo" que ha resultado damnificado.
De acuerdo con esa resolución, lo que ofreció la Intendenta no fue "hacer una trampita", como todos (me incluyo) creíamos, sino acogerse a un procedimiento excepcional, pero perfectamente legal.
Nos hemos encontrado con una mujer fuerte, qué duda cabe. Por algo sus adversarios quieren sacarla de la escena durante cinco años y sus aliados (con algunas excepciones) la defienden a brazo partido. Pero resulta que, además, tenía una sustento legal para actuar como actuó.
Al parecer, a quienes formularon la acusación constitucional les faltó leer todas las leyes que tenían que leer antes de presentarla. "La letra chica", la resolución exenta 2.186.
A cualquiera puede pasarle.
Todos nos hemos constreñido a debatir si hay "infracción de la Constitución" o "delitos de traición, sedición, malversación de fondos públicos y concusión", que son las causales por las cuales puede ser acusado un Intendente. Y a esta altura del debate parecía que la única causal sobreviviente era la "infracción a la Constitución", pues todo el mundo estaba concorde en que "traición" no era lo que había hecho la Intendenta; tampoco "sedición", pues no pretendía alzarse contra ninguna otra autoridad; ni "malversación de fondos públicos", porque no los había manejado en el caso (a lo más podía decirse que había propuesto destinar fondos para personas que habían perdido sus casas en el terremoto, sin que las hubieran perdido; pero, en definitiva, no lo hizo); ni, en fin, "concusión", pues nadie ha dicho siquiera que hubiera ofrecido o recibido un cohecho.
En consecuencia, sólo quedaba en pie que la promesa podría ser una "infracción a la Constitución". Por cierto, el sentido común dice que no, que una infracción a la Constitución sancionable con un "juicio político", como se llama el procedimiento de una acusación constitucional, es otra cosa y de otro nivel. Pasar con luz roja también es, en último término, una "infracción a la Constitución", pero nadie diría que se puede acusar constitucionalmente al Presidente, a un Ministro o a un Intendente por pasar con luz roja. Es de sentido común.
No obstante, un senador del mismo partido de la Intendenta dijo en un diario que, si él hubiera estado en el cargo, visto lo sucedido, habría renunciado en febrero.
Hasta aquí el debate.
Yo, que leo varios diarios, varias revistas, oigo espacios políticos en la radio y los veo en la televisión (no todos, por supuesto) creía que los anteriores eran los términos del debate.
Hasta que ayer, en "La Segunda", leí una entrevista a la Intendenta de la VIII Región. Le consultan por la opinión del senador de su partido, que habría renunciado en febrero, y ella dice algo que hace toda la diferencia: está de acuerdo en que si él hubiera sido el Intendente, habría renunciado. Y explica: "por cómo es él". Pero ella es distinta, y por eso no habría renunciado en febrero ni lo ha hecho hasta hoy.
Pero eso no fue lo más importante de la entrevista. Lo más importante es de la esencia del problema y nadie lo había dicho hasta ahora (al menos, nadie entre todas las versiones y opiniones que he leído): hay una resolución exenta de Vivienda, la número 2.186, que permite a personas postular a proyectos colectivos en favor de damnificados, con un 80 por ciento de damificados. Es decir, permite postular también a personas que no hayan resultado directamente damnificadas, si forman parte del "colectivo" que ha resultado damnificado.
De acuerdo con esa resolución, lo que ofreció la Intendenta no fue "hacer una trampita", como todos (me incluyo) creíamos, sino acogerse a un procedimiento excepcional, pero perfectamente legal.
Nos hemos encontrado con una mujer fuerte, qué duda cabe. Por algo sus adversarios quieren sacarla de la escena durante cinco años y sus aliados (con algunas excepciones) la defienden a brazo partido. Pero resulta que, además, tenía una sustento legal para actuar como actuó.
Al parecer, a quienes formularon la acusación constitucional les faltó leer todas las leyes que tenían que leer antes de presentarla. "La letra chica", la resolución exenta 2.186.
A cualquiera puede pasarle.
viernes, 1 de abril de 2011
Aniversario de la Muerte de Jaime Guzmán
Fui a la Misa de aniversario obedeciendo a un impulso personal. Conocí a Jaime Guzmán, pero sólo fui un "amigo distante" suyo. Sólo una vez fui a una comida en su departamento y me llamó la atención lo bien servida, la autoridad que tenía sobre él una "nana" bastante mayor y, durante "la tour de propietaire" que varios concurrentes le pidieron que nos hiciera, la sorpresa de ver en su dormitorio un reclinatorio negro de fina factura, digno de una catedral gótica; y el hecho de que tuviera una calavera sobre el velador. Le pregunté por qué dormía cerca de ese objeto macabro y me respondió: "Para tener siempre presente la cercanía de la muerte".
Trabajamos juntos, a fines de los '60 y durante los '70, en el grupo Portada, que producía la revista de ese nombre y luego fundó "Qué Pasa". Cuando buscábamos un nombre para esta última, en enero de 1971, Jaime sugirió el que finalmente se adoptó. Era el de una revista española de la época.
En 1974, en uno de los almuerzos de la revista, al que asistía un escritor inglés de derecha, interesado en saber por qué no se evitaban los atropellos a los derechos humanos, Jaime dijo: "Cada vez que estoy con el general Pinochet yo le digo que debe controlar lo que hace la DINA, que se ha convertido en un Estado dentro del Estado". Creo que la cita es bastante textual. Yo en ese momento me sorprendí, porque no sabía que él tuviera tanta cercanía con el general Pinochet.
Pocos años después, en las cercanías de la consulta popular de 1978, que el Gobierno Militar ganó ampliamente, pero que después no ha sido tomada en serio y ni siquiera consignada (la consulta era bastante abrupta, pues la ciudadanía debía elegir entre la confirmación del gobierno o el retorno al estado de cosas que había antes del 11 de septiembre de 1973), me encontré con Jaime en la entrada del edificio de gobierno. el Diego Portales, encuentro del cual sólo conservo dos recuerdos: uno, personal, pues me trató de "muy apreciado amigo", de lo cual deduje que yo habría tenido posiciones de su completo agrado en el tiempo precedente (yo era, a la sazón, director de "La Segunda"); y el otro, que me dijo que la consulta popular era un expediente indispensable, "pues el Gobierno Militar estaba prácticamente caído", cosa que me sorprendió sobremanera, pues no me había percatado en lo más mínimo de ella y creo que el 99 % de los chilenos tampoco.
Años después, al presentar Hernán Büchi su renuncia como candidato presidencial representativo de las fuerzas que apoyaban al Gobierno Militar, un grupo de amigos insistió en que yo debía tomar esa bandera. En el hecho, tomé la bandera, pero casi nadie, fuera del referido grupo de amigos, me siguió en la gesta, con dos excepciones: el Presidente Pinochet, que declaró públicamente ante la prensa que apoyaba mi postulación, cosa que la prensa se preocupó de mantener bastante oculta, posiblemente con buenas razones; y Jaime Guzmán, que llegó a arriesgarse a expresar en un programa político de televisión que veía con buenos ojos la posibilidad de que yo sucediera a Hernán Büchi, porque apreciaba similitud de puntos de vista entre ambos.
Recordé lo anterior mientras esperaba que comenzara la ceremonia de esta mañana. A la entrada saludé al presidente de la UDI, senador Coloma, a quien pregunté si me iba a permitir el ingreso, a lo cual contestó afirmativamente, con bastante generosidad. Observé cuando entró Joaquín Lavín por el pasillo central de la Catedral; luego hubo una explosión de aplausos y transitó Pablo Longueira. Finalmente hubo un aplauso tibio y cortés e hizo su ingreso el Presidente de la República, a quien Jaime ciertamente no admiraba, como se encargó de hacerme saber reiteradamente, cuando me instaba a aceptar ser candidato a senador por Santiago Oriente junto con Piñera, con la precisa misión de derrotarlo, encargo que estuve muy lejos de cumplir.
Este país habría sido muy diferente, y por cierto peor, si no hubiera existido Jaime Guzmán. Y también ha sido muy distinto, y también ciertamente peor, por el hecho de que el brazo armado comunista lo haya asesinado.
Trabajamos juntos, a fines de los '60 y durante los '70, en el grupo Portada, que producía la revista de ese nombre y luego fundó "Qué Pasa". Cuando buscábamos un nombre para esta última, en enero de 1971, Jaime sugirió el que finalmente se adoptó. Era el de una revista española de la época.
En 1974, en uno de los almuerzos de la revista, al que asistía un escritor inglés de derecha, interesado en saber por qué no se evitaban los atropellos a los derechos humanos, Jaime dijo: "Cada vez que estoy con el general Pinochet yo le digo que debe controlar lo que hace la DINA, que se ha convertido en un Estado dentro del Estado". Creo que la cita es bastante textual. Yo en ese momento me sorprendí, porque no sabía que él tuviera tanta cercanía con el general Pinochet.
Pocos años después, en las cercanías de la consulta popular de 1978, que el Gobierno Militar ganó ampliamente, pero que después no ha sido tomada en serio y ni siquiera consignada (la consulta era bastante abrupta, pues la ciudadanía debía elegir entre la confirmación del gobierno o el retorno al estado de cosas que había antes del 11 de septiembre de 1973), me encontré con Jaime en la entrada del edificio de gobierno. el Diego Portales, encuentro del cual sólo conservo dos recuerdos: uno, personal, pues me trató de "muy apreciado amigo", de lo cual deduje que yo habría tenido posiciones de su completo agrado en el tiempo precedente (yo era, a la sazón, director de "La Segunda"); y el otro, que me dijo que la consulta popular era un expediente indispensable, "pues el Gobierno Militar estaba prácticamente caído", cosa que me sorprendió sobremanera, pues no me había percatado en lo más mínimo de ella y creo que el 99 % de los chilenos tampoco.
Años después, al presentar Hernán Büchi su renuncia como candidato presidencial representativo de las fuerzas que apoyaban al Gobierno Militar, un grupo de amigos insistió en que yo debía tomar esa bandera. En el hecho, tomé la bandera, pero casi nadie, fuera del referido grupo de amigos, me siguió en la gesta, con dos excepciones: el Presidente Pinochet, que declaró públicamente ante la prensa que apoyaba mi postulación, cosa que la prensa se preocupó de mantener bastante oculta, posiblemente con buenas razones; y Jaime Guzmán, que llegó a arriesgarse a expresar en un programa político de televisión que veía con buenos ojos la posibilidad de que yo sucediera a Hernán Büchi, porque apreciaba similitud de puntos de vista entre ambos.
Recordé lo anterior mientras esperaba que comenzara la ceremonia de esta mañana. A la entrada saludé al presidente de la UDI, senador Coloma, a quien pregunté si me iba a permitir el ingreso, a lo cual contestó afirmativamente, con bastante generosidad. Observé cuando entró Joaquín Lavín por el pasillo central de la Catedral; luego hubo una explosión de aplausos y transitó Pablo Longueira. Finalmente hubo un aplauso tibio y cortés e hizo su ingreso el Presidente de la República, a quien Jaime ciertamente no admiraba, como se encargó de hacerme saber reiteradamente, cuando me instaba a aceptar ser candidato a senador por Santiago Oriente junto con Piñera, con la precisa misión de derrotarlo, encargo que estuve muy lejos de cumplir.
Este país habría sido muy diferente, y por cierto peor, si no hubiera existido Jaime Guzmán. Y también ha sido muy distinto, y también ciertamente peor, por el hecho de que el brazo armado comunista lo haya asesinado.
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