El otro día, en carta a El Mercurio, un opinante expresaba, como muestra de un "problema" que tiene el país, que el 1 % de la población es dueño de la mitad de la riqueza.
Los "partidarios de los cambios" sostienen que ésa es una de las cosas que hay que cambiar. Y según las encuestas, la mayoría estima que ésa es una desigualdad que se debe terminar. Pero, según opino yo, ésa es una desigualdad fruto de una libertad que debemos preservar.
Seguramente la respuesta mayoritaria sería distinta cuando se preguntara si se debe despojar a Alexis Sánchez, que forma parte del 1 % más rico, de sus viñedos en Italia y de sus ganancias de millones de dólares al año como jugador, en Europa y en la selección nacional. Es seguro que la mayoría sería adversa a "igualarlo". Esa mayoría, que gana $800 mil mensuales y tiene dificultades para llegar a fin de mes, vibra con La Roja. Y ahí "entiende de qué se trata."
Podría nombrar media docena de chilenos muy ricos, cuya ausencia por ser perseguidos en razón de tener lo que tienen, generaría una mayor pobreza de la mayoría. Miren a Cuba, que hizo eso.
En cambio, si se le garantiza la libertad y el respeto por su propiedad, todos mejoramos. Pues el 99 % ciento será dueño de la otra mitad, pero será otra mitad mucho más grande.
El 1 % dueño de la mitad de la riqueza de Cuba se fue, porque lo persiguieron y lo expropiaron. Los comunistas, al hacerse dueños de la mitad de todo, dicen que la repartieron entre todos. Pero miren cómo están todos (salvo los comunistas) en Cuba hoy.
La sociedad verdaderamente libre y próspera no es la que garantiza la igualdad ni la que priva al 1 % de lo que tiene para repartirlo. Es la que garantiza el respeto del derecho a ser desigual.
¿Cuáles fueron los mejores 30 años de la historia de Chile? Aquellos en que se respetó ser desigual, bajo un clima de libertad.
Pienso en los tipos más ricos de Chile, que se cuentan con los dedos de una mano. Pienso en uno, que tenía un fundo cercano a Santiago, donde producía leche y trigo. Tuvo la idea de transformarlo en ciudad. Y lo hizo. Tenía otro fundo en la costa y lo transformó en balneario top.
Esas cosas se les ocurren a pocos. Y generan grandes riquezas que antes no existían. Pero agregan valor al país.
El presidente más intuitivo que hemos tenido dijo una vez que a los del 1 % más rico no hay que perseguirlos sino cuidarlos, para que sigan haciendo lo que mejor saben hacer: crear valor y dar trabajo. Y por eso bajo en ese gobierno se gestaron los mejores 30 años de la historia de Chile para todos. Y la pobreza se redujo más que nunca. En realidad, a los pobres les conviene que haya ricos. Pues cuanto más ricos son, es mejor para el empleo. Y como dice el ministro de Hacienda: "la mejor política social es el pleno empleo".
Entonces, el 1 % dueño de la mitad de la riqueza ¿es el problema o es la solución?
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