El discurso con que el senador republicano Ignacio Urrutia homenajeó al expresidente Augusto Pinochet en el Senado provocó tanto estupor que la izquierda hasta lo dejó hablar.
La verdad es que es un valiente. Lo ha sido siempre tanto que, como diputado, se atrevió a decir en la Cámara una gran verdad, cosa que es muy raro que se pueda lograr en el Congreso.
Se trataba de aprobar un bono especial de tres millones de pesos para los pensionados vitalicios a raíz de haber sido alguna vez interrogados como sospechosos de terrorismo. Eso motivó que 28 mil de ellos fueran premiados por la Comisión Valech como "víctimas de prisión política y torturas", a iniciativa del entonces presidente Ricardo Lagos. Tan desvergonzada era esa comisión que hasta fue severamente criticada por Gonzalo Vial, partícipe de otra comisión inverecunda, la Rettig. En esa ocasión Urrutia criticó el "bono especial para terroristas" y ello motivó ruidosas manifestaciones de la izquierda en su contra y hasta una agresión física --un violento golpe de puño en un hombro-- propinado por la diputada Pamela Jiles, que entonces todavía era de extrema izquierda. Fue grotesco, pero Urrutia lo tomó con humor y declaró públicamente haberse ya repuesto del fuerte dolor en el hombro.
Urrutia también manifestó en su discurso de ahora que el estadista más acreedor a un monumento en la Plaza de la Constitución es Augusto Pinochet. Esto es absolutamente real, puesto que fue presidente durante casi 17 años, legó un país a la cabeza del crecimiento en América Latina: el mundo lo llamó "milagro chileno", realizado "desde las cenizas" (James Whelan) legadas por el régimen de Allende, cuyo monumento Urrutia por cierto objetó. Estatua que en su tiempo fue aprobada ¡con el voto de Piñera y la centroderecha "arrepentida"!
Y no sólo eso: a partir de las políticas aplicadas por Pinochet y su ministro de Hacienda Hernán Büchi, en particular su rebaja del impuesto a las empresas a 10%, la inversión previsional privada, la privatización de empresas públicas hasta entonces perdidosas, las garantías al inversionista extranjero (después derogadas por Bachelet II) y la entrada en vigencia de la plena democracia de la Carta de 1980, dieron lugar a los objetivamente considerados "mejores 30 años de la historia de Chile", 1985-2015.
El discurso de Ignacio Urrutia se suma así a reconocimientos internacionales, como los que han brindado el autor inglés Niall Fergusson ("los militares chilenos fueron los primeros; después vinieron Thatcher y Reagan"), la unanimidad de los especialistas que hablaron del "milagro chileno", el cual además, como ha recordado José Luis Daza, logró ser "top one mundial" en reducción de la pobreza; y, en fin, confesión del mismísimo Fidel Castro que, según testimonio de un empresario de izquierda, Andrónico Luksic Abaroa, cuando le refirió a aquél el excelente estado de la economía chilena en los años 90, le manifestó, apuntándole con el dedo índice: "eso se lo deben ustedes a Pinochet".
Ignacio Urrutia hizo ver la paradoja de que ese gran gobernante no tenga una estatua en la Plaza de la Constitución. mientras figuran con monumentos Allende, que arruinó a Chile y procuró instalar una "tiranía comunista" (Aylwin I dixit); el propio Aylwin II, que traicionó y persiguió en 1990 a los militares a quienes en 1973 indujo al pronunciamiento; y Sebastián Piñera, el mayor perseguidor ilegal y prevaricatorio de los militares que salvaron a Chile.
El discurso de Urrutia, en fin, interpretó a una mayoría silenciosa que, en su fuero interno, sabe que él no ha hecho otra cosa que decir la verdad.
Creo que somos muchos más que lo que aparentamos aquellos que nos sentimos agradecidos del Gobierno Militar y en particular del Presidente Pinochet.
ResponderEliminarLa izquierda se ha dedicado a demonizar a todo el que defienda el actuar de nuestras FFAA el 11.09.1973
Aunque gracias a Dios nunca me tragué su relato mentiroso pienso que la mayoría chilena y el extranjero se los compró enterito. Pero gracias a la misma izquierda que mostró sus uñas y mal aliento con la insurrección de octubre del 2019 hizo a muchos pensar que quizás Pinochet no andaba tan equivocado cuando les quitó el poder. Así muchos han despertado.
Ignacio Urrutia, otrora valiente diputado que huyó desde la izquierdosa UDI al partido Republicano que prometía ser auténticamente de derecha (promesa hecha humo al publicar su declaración de principios en que le daba la espalda al presidente Pinochet y a su gobierno), terminó por darse vuelta la chaqueta, volver a la izquierda y apoyar y promover públicamente el proyecto comunista de Constitución el año 2023, según los mandamiento de su partido “auténticamente de derecha”.
ResponderEliminarDe arrepentidos es el Reino de Dios, dicen. Me alegro que Ignacio nuevamente se haya dado vuelta la chaqueta al derecho y se haya arrepentido de sus pecados del 2023 y de los anteriores, cuando votó a favor de leyes climáticas de Bachelet y Piñera, entre ellas, la corroboración del fraude del Acuerdo de París (París, no Parisi), que tienen en la ruina energética y económica a Chile en la actualidad.
Pero, eso sí, que no se arrepienta demasiado, mire que no vaya a ser cosa que su jefe ideológico lo expulse del partido.