lunes, 28 de abril de 2025
MIENTRAS HAYA DC NO HABRÁ RECONCILIACIÓN
sábado, 26 de abril de 2025
CUENTA DEL AGUA PARA UN GUINNESS
Somos tres las familias que vivimos en un inmueble propiedad de mi mujer: las de dos de mis hijos y la nuestra con otro hijo. Compartimos las cuentas de luz y agua. Yo las pago mensualmente desde hace muchos años y los hijos me reembolsan su parte. En particular, la cuenta del agua se paga a través de mi tarjeta de crédito bancaria y mis hijos me transfieren lo que les corresponde. Mes a mes, año a año.
La proveedora, Aguas Cordillera, es olímpica: no manda la cuenta o boleta o factura nunca. Y nadie se la pide. Sólo cobra y yo me entero del monto al pagar cada mes la tarjeta de crédito. Hasta ahora, cuando no pasaba de $500.000 pagábamos sin chistar. Cuando subía de eso había reclamos entre nosotros y descubríamos que se había roto una cañería o alguien había regado conversando por celular o una piscina se había rebalsado. Reclamos y retos y "aquí no ha pasado nada".
Hasta que esta semana Aguas Cordillera me cargó en mi tarjeta de crédito $3.538.757 por consumo de agua del mes pasado. Ahí "ardió Troya".
Como nosotros todavía estamos en la costa y no hemos vuelto a Santiago, les pregunté a mis hijos por este río que había pasado por nuestro medidor. Nadie había sabido de nada extraordinario. Y, sin embargo, de nuestra casa común había salido un río, una flota de camiones aljibe llenos de agua que había pasado por nuestro medidor.
Quisimos ver la cuenta, pero Aguas Cordillera no nos manda cuenta desde no se sabe cuándo. Llamamos por teléfono y nos contestaron que no podía ser, que aunque fuéramos un estadio no podríamos gastar tanta agua. Y menos si una de las tres casas ha estado cerrada desde enero.
--¡Llama a Línea Directa de El Mercurio!-- me dijo mi mujer, pues eso antes ha sido "santo remedio". Busco la dirección en el diario y ya no existe la sección Línea Directa. "¿Quién podrá defendernos?"
Viajé hoy a Santiago para revisar todas las llaves de agua de la casa. Todas perfectas. Entonces cerramos todas las llaves de las tres familias, pero el medidor siguió dando vueltas. Una de nuestras nueras dice que hay un empresario que detecta fugas de agua, pero entonces el hijo mío que no es su marido le replica que él ya una vez lo llamó, detectó una supuesta fuga, cobró un millón de pesos y después que excavaron en el lugar se dieron cuenta de que no había tal fuga.
En fin, este wikén prepararé una querella judicial "contra quien resulte responsable" de sustracción de agua suficiente para llenar una flota de camiones aljibe.
Y estudiare postular al Guinness de "la cuenta de agua más cara jamás pagada por una familia común en tiempos de paz y sin que siquiera le haya llegado la cuenta."
viernes, 25 de abril de 2025
VERDADES CHILENAS A ELECCIÓN
En Chile usted puede elegir en cuál verdad creer, porque, al menos en temas relacionados con la política, generalmente hay varias.
Por ejemplo, en el caso de la muerte del jefe del MIR, Miguel Enríquez, usted tiene la versión de quien descubrió su guarida en 1974, el brigadier (r) Miguel Krasnoff, quien dice en la biografía suya "Prisionero por Servir a Chile", de Gisela Silva, que cuando pulsó el timbre de la guarida del terrorista se le disparó desde su interior y tuvo que lanzarse al suelo para no ser herido o muerto. A raíz de ello convocó a refuerzos que, en el combate subsecuente, dieron muerte al subversivo marxista y dejaron herida a su conviviente, a quien Karssnoff envió en una ambulancia a un hospital.
También está la versión del MIR en su diario clandestino El Rebelde de octubre de 1974, donde se expresa: "Miguel Enríquez, quien inició el fuego y enfrentó heroicamente a las fuerzas represivas, fue herido gravemente en el rostro en la primera etapa del combate. Estas herides le provocaron la pérdida del conocimiento, pero después pudo recuperarse y seguir combatiendo. Ya moribundo intentó romper el cerco, pero, ya muy débil para lograrlo, cayó disparando su fusil bajo el fuego de los esbirros de la dictadura".
Y una tercera versión fue la del ministro sumariante Mario Carroza que, en 2015 y con violación de las leyes de amnistía, prescripción y cosa juzgada, condenó al entonces teniente Krassnoff por el "asesinato" de Enríquez, añadiéndole otros veinte años a los centenares que ya le habían impuesto por supuesto "secuestro" de personas que tampoco jamás vio en su vida, en virtud de la "ficción jurídica" discurrida por otro sumariante, Alejandro Solís.
Krassnoff ya cumplió 30 años preso y le quedan más de mil por delante. Sus condenas le han redituado muchos miles de millones de pesos de indemnización al mundo subversivo y, por supuesto, a sus abogados y vaya uno a saber a quiénes más..
Gendarmería le ha comunicado con toda seriedad a Krassnoff que a mediados del siglo XXVI tendrá derecho a solicitar su libertad condicional.
A su turno el hijo de Enríquez, Marco Enríquez-Ominami, recibió una suculenta indemnización tras el fallo de Carroza, que le sirvió para paliar las insuficiencias de los $500 millones recibidos del Servel en su condición de candidato presidencial derrotado por cuarta vez en 2021.
Sebastián Piñera consideró tan meritoria la actuación de Carroza en su colaboración con él en la persecución de exmilitares que propuso su nombre para ministro de la Corte Suprema, en la cual fue posteriormente designado.
Usted, como chileno, tiene el privilegio del elegir entre las tres verdades antes descritas para formarse un juicio acerca de las reales circunstancias en que murió el jefe guerrillero del MIR. Y tiene todo el derecho, pues con sus impuestos los llamados "juicios de DD. HH." son "el cajero automático que usa la izquierda para sacarle plata el fisco". (Según Felipe Ward, que iba a ser nombrado ministro del Interior de Piñera hasta el momento en que éste supo que había dicho la anterior frase, que hería a su muy querida izquierda y por consiguiente revocó su nombramiento.)
martes, 22 de abril de 2025
EL 11 ERA EVITABLE
sábado, 19 de abril de 2025
LA "VERSIÓN DE HERMÓGENES"
Sebastián Edwards escribe hoy en El Mercurio (A2): "Ese día (9 de septiembre de 1973) Allende le comunicó al comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, su decisión de anunciar el referéndum el martes 11. Según una serie de analistas --incluyendo a Hermógenes Pérez de Arce--, esa información hizo que los amotinados adelantaran el Golpe del viernes al martes de esa semana".
La versión de Hermógenes Pérez de Arce, fundada en los textos de Augusto Pinochet, "El Día Decisivo" y "Camino Recorrido"; de José Toribio Merino, "Bitácora de un Almirante"; y de Sergio Arellano Iturriaga, hijo y abogado del general Sergio Arellano Stark, "De Conspiraciones y Justicia", es la siguiente:
Pinochet fue citado por Allende en la mañana, temprano, del domingo 9 de septiembre de 1973, a su mansión de Tomás Moro. Éste le dio a conocer que se proponía convocar a un plebiscito como salida a la crisis existente. Pinochet dijo haberle contestado que "eso ayudaría a descomprimir la situación y a resolver el problema en el Parlamento".
Esa tarde, en la casa de este último, en una fiesta de cumpleaños infantil, se hallaba invitado el recién designado comandante en jefe de la FACH, Gustavo Leigh.
Llegó imprevistamente el almirante Sergio Huidobro con un mensaje escrito del almirante Merino en que les comunicaba a ambos que "el día D será el martes 11 y la hora H las 06.00 a. m.", pues la Armada se proponía actuar para poner término a la crisis existente.
Les solicitaba a ambos firmar al pie del documento, en caso de estar de acuerdo, y contribuir con todas sus fuerzas o, si alguno no concordaba, expresar sus razones por escrito, al dorso del papel. Ambos firmaron en señal de consentimiento.
Merino escribió en su "Bitácora de un Almirante": "Siendo yo juez de la causa por intento de sublevación de la Marina, los responsables Garretón y Altamirano no podían ser habidos por Investigaciones, a pesar de que había orden de arresto contra ellos; sin embargo, el domingo 9 a las 11 horas estaban ambos en Televisión Nacional incitando al pueblo a la revolución. Al oír esto tomé mi lapicera y les escribí el Mensaje ya conocido al General Pinochet y al General Leigh."
El día anterior a su reunión con Allende, es decir el 8 de septiembre, Pinochet había sido informado por el general Sergio Arellano de que un "Grupo de los 15" (cinco por cada rama) se había estado reuniendo. Entre los cinco del Ejército no había acuerdo para dejar a Pinochet a la cabeza de cualquier movimiento, pues se le estimaba partidario del gobierno. Consultado por Arellano, Pinochet comunicó que no lo era ("¡no soy marxista, mierda!") y aquél se dio por satisfecho.
El presidente de la DC, Patricio Aylwin, sabía del "grupo de los 15", pero prefería no darse por enterado. Aprovechando que el hijo adolescente del general Arellano era militante de la Juventud DC, le comunicó a éste, sin entrar en pormenores ni hacer referencia a "los 15", que ya no habría más conversaciones suyas con Allende, Sergio (hijo) se lo comunicó a su padre,
Pero quien fijó la fecha de la gesta que nos libró del comunismo fue Merino.
Esa es mi versión.
viernes, 18 de abril de 2025
MENTIRAS DE SANTIBÁÑEZ Y BORIC
Abraham Santibáñez dice, en Cartas a El Mercurio de hoy, que los primeros detenidos desaparecidos por la Junta fueron quince cadáveres hallados en hornos de una mina abandonada en Lonquén. Pero miente: la Junta era inocente. Los hechos: después del 11 de septiembre de 1973 carabineros rasos de Lonquén, junto a civiles, cobraron venganza contra gente de la Unidad Popular que había cometido robos de animales y otros atropellos. Civiles y carabineros (sin orden superior) dieron muerte a 15 personas y lanzaron los cadáveres a una mina de cal abandonada. De esto nadie supo. Ni siquiera el comisario de Lonquén. Quedó probado en el juicio.
Cuando cinco años después alguien descubrió los restos, la noticia dio la vuelta al mundo. Naturalmente, tal como lo hace Santibáñez hoy, se le cargó la responsabilidad a la Junta. Pero ésta no tenía ninguna.
También Gabriel Boric en un tuit de ayer, carga a la Junta "los asesinatos, los desaparecidos, las torturas, el exilio." Pero, como de costumbre, miente.
Pues ¿por qué nunca procesaron a la Junta por todo eso? Simplemente porque no es verdad. Hubo un solo juicio y fue contra el senador Augusto Pinochet, por el caso de la comitiva del general Arellano. Llegado a la Corte Suprema, la misma declaró por unanimidad de sus miembros que Pinochet no era autor ni cómplice, en sentencia del 8 de agosto de 2000. Pero por 13 votos contra 6 determinó que había sospechas de que hubiera sido encubridor. Tampoco lo fue. Después fue sobreseído por razones de salud.
Pues la verdad era que tampoco podía ser encubridor, porque el supuesto delito era "secuestro permanente", es decir, que supuestamente seguía cometiéndose de manera indefinida. Una "ficción jurídica". Un juez no puede fingir, debe probar. Pero en Chile no. Y además ese delito sólo puede ser cometido por particulares, como lo expresa el párrafo 3° del título III del Código Penal, y la comitiva era de funcionarios públicos. En fin, sólo puede haber encubrimiento cuando el delito ya ha sido cometido, como observó el voto de minoría de seis supremos. Y en este caso se seguía, supuestamente, cometiendo, luego no podía haber encubrimiento.
No hubo otro juicio contra la Junta o sus miembros. ¿Por qué? Porque no fueron responsables de otros delitos. Entonces, descartados los "asesinatos".
Tampoco hubo "desaparecidos". Los únicos 651 denunciados durante el gobierno de la Junta y el de Pinochet, 1973-1990, tienen hoy su paradero determinado, si se contabiliza los restos que ningún gobierno, desde el 11 de marzo de 1990, ha querido identificar. ¿Por qué no hay "desaparecidos" 1973-90? Porque unos no figuran en el Registro Civil, otros han "reaparecido", otros han sido vistos vivos, según declaración jurada ante notario; otros aparecen habiendo viajado al extranjero y, en fin, otros más, cuyos restos están en el Cementerio General o el Instituto Médico Legal o la Universidad de Chile, ningún gobierno posterior al 11 de marzo de 1990 ha querido identificarlos. ¿Por qué? Sólo Johannes Kaiser ha prometido que lo hará. Desde luego, Boric no lo ha hecho ni quiere hacerlo. Esperemos a Kaiser. Pero una cosa debe ser clara: no se puede responsabilizar a la Junta de desaparecidos denunciados después de terminado su gobierno.
De las torturas sólo puedo decir tres cosas: que el único gobierno bajo el cual se persiguieron judicialmente fue el de la Junta y hay personas cumpliendo condenas por ellas; que bajo Allende fueron denunciadas en El Mercurio del 27 de febrero de 1972, siendo el autor de las mismas el subdirector de Investigaciones de Allende, el comunista Carlos Toro, y que Allende ni siquiera rectificó o desmintió al diario. Y además Allende fue acusado de apremios ilegítimos a opositores por el Acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973. En fin, también el gobierno de Frei Montalva fue acusado de torturas en un libelo de más de 100 páginas por abogados de izquierda, en 1970 en la revista Punto Final, entre ellos Ricardo Lagos, libelo que la DC nunca ha podido desvirtuar.
Tanto Gabriel Boric (UP) como Abraham Santibáñez (DC) carecen, pues, de autoridad moral para formular acusaciones sobre torturas.
Y, finalmente, el "exilio" masivo, que nunca la Junta practicó. Sólo expulsó a poco menos de diez personas en casi 17 años (como Eugenio Velasco Letelier, Jaime Castillo Velasco, Renán Fuentealba, Manuel Bustos; e impidió el regreso transitoriamente a Andrés Zaldívar.) Nunca hubo exilio masivo. Los llamados "exiliados" fueron personas asiladas en embajadas que, para librarse de procesos por delitos contra la seguridad interior, pidieron, respaldados por gobiernos extranjeros, salvoconductos para viajar a otros países o conmutación de penas de presidio por extrañamiento (destierro) en el exterior.
Conclusión: ni Abraham Santibáñez ni Gabriel Boric, en esta ocasión, han dicho la verdad.
martes, 15 de abril de 2025
VARGAS LLOSA Y EL MODO SUBJUNTIVO
Conocí a Mario Vargas Llosa gracias a El Mercurio, que siempre lo convidaba a almorzar cuando visitaba Chile. Para entonces él ya no era comunista, sino de derecha. Cada vez más. Si bien nunca llegó a tanto como para reconocerle méritos a Pinochet. De hecho, en su visita de 2021 le dio su público apoyo a José Antonio Kast contra Boric. Pero esto no alcanzó, porque acá la gente estaba mala de la cabeza, el voto era voluntario y el 70 por ciento de las mujeres menores de 30 años votaron por Boric.
Un libro clásico de Vargas Llosa, que no he leído, fue su "Conversación en la Catedral". Comienza preguntando "cuándo se había jodido el Perú". Eso ha suscitado acá un intenso debate acerca de "cuándo se jodió Chile". Yo lo he dilucidado demostrando que fue el 5 de octubre de 1988, mediando una inusitada y millonaria intervención extranjera para engañar a la mayoría e impedir que Pinochet reelegido fuera el primer presidente de nuestra plena democracia instituida en la Constitución de 1980.
El único libro de Vargas Llosa que he leído fue "La Guerra del Fin del Mundo". Me costó terminarlo y lo encontré farragoso. Además, a todo lo largo de sus 400 páginas siempre escribió "hubiera" en lugar de "habría", cuando no correspondía. Error frecuente entre, incluso, nuestros letrados. No obstante ello, opino que no se le debe dar un Nobel a quien escribe, por ejemplo, "si yo hubiera sabido, no hubiera ido", en lugar de "si yo hubiera sabido, no habría ido", que es lo correcto.
Pero sabemos que el Nobel es poco serio, tanto que se lo negaron a Jorge Luis Borges tras intentar sobornarlo, pues un sueco lo llamó para comunicarle que si se desdecía de su apoyo a la Junta chilena se lo otorgarían. Pero Borges le contestó que nunca se había dejado sobornar en su vida y ésta no le parecía la ocasión de hacerlo. Y así el Nobel de literatura pasó a ser "el premio que no le dieron a Borges". Pero sí a Vargas Llosa, aunque usara el pretérito imperfecto del subjuntivo, "hubiera", en lugar del potencial simple o imperfecto del indicativo, "habría".
La última vez que almorcé con Vargas Llosa se enojó conmigo. Nos había convidado Ricardo Claro a su Viña Santa Rita un otoño de los 90 o los 2000. Fue al aire libre y caían muchas hojas. Vargas Llosa se manifestó extrañado de que acá cayeran las hojas en otoño, pues dijo creer que eso sólo sucedía en Europa.
En el curso de la conversación y con la falta de tino que me caracteriza yo dije que admiraba las políticas de libertad económica de Fujimori en el Perú, lo cual lo enfureció y me contestó (en un diapasón más alto que lo aceptable en un almuerzo cordial) que "ninguna política de una dictadura podía ser buena". Yo le repliqué que era una política económica liberal y podía traer prosperidad al Perú (como la trajo). Pero eso lo enojó aún más, así es que subió el tono para decir que nunca de una dictadura podía salir nada bueno.
En una visita más reciente a Chile Axel Kaiser le preguntó, en un seminario de la Universidad Diego Portales, si no había más libertad acá en 1986 que en la Venezuela de Hugo Chávez. Pese a lo obvio de la respuesta, el Nobel le contestó: "No te acepto la pregunta" y arremetió con una diatriba contra las dictaduras. Axel, lamentablemente, se lo dejó pasar.
Al leer reseñas de sus libros en los diarios me enteré de que "La Tía Julia y el Escribidor", basada en su amorío y matrimonio con su tía Julia Urquidi, veinte años mayor que él, había suscitado la publicación de otro libro por parte de ella, que se titula "Lo Que Varguitas Nunca Dijo". No resisto las ganas de leerlo.