Piñera
siempre se ha reído de los chilenos, pero últimamente lo está haciendo a
carcajadas. Todo el mundo sabe –lo publicó Forbes-- que tiene 2.700 millones de
dólares y entonces él, como debe hacer una declaración de intereses y patrimonio
para participar en las primarias, ahora le confiesa al país que sólo tiene 650
millones de dólares y que su mujer tiene otros 160 millones (“La Tercera”,
19.05.17). Escamotea dos tercios de sus haberes de la vista de los chilenos y
afirma que “está yendo más allá de lo que la ley le exige”. ¿No es eso reírse de
todos a carcajadas?
Y antes le
debe haber dado mucha risa cuando en 2010 nos aumentó los impuestos a los giles
que tenemos el patrimonio acá y él aprovechó para llevarse 1.800 millones de
dólares de la venta de LAN, Colo Colo y Chilevisión a paraísos fiscales del exterior.
Vendió obligado, porque se había comprometido durante
la campaña del 2009 a vender si era elegido presidente, pero no cumplió. Entonces,
cuando lo pillaron (siempre lo pillan y hasta una vez, en los ’80, tuvo que
andar 23 días prófugo por eso) tuvo que vender esas empresas en 2010, porque sus amigos le
deben haber dicho, “Chato, hasta cuándo te sigues riendo de los pobres chilenos”.
Pero no quiso parar de reírse y afirmó acá que estaba dedicado “en cuerpo y
alma” a gobernarnos y hacernos obras como el puente Cau Cau que después no
funcionó o “mejorar” el Estadio Nacional, que disminuyó su capacidad de 80 mil
a 45 mil. Todo eso le debe haber dado también mucha risa. No tanta como cuando
dijo en la campaña de 2009 que el gobierno de Pinochet había sido peor que el
de Allende (cosa que su hijo Sebastián repite aún hoy en twitter, según me llegó) y
se debe haber muerto de la risa pensando en que los “cómplices pasivos” no
tenían otra opción que votar por él. (Ahora tenemos otra).
Sea como fuere, cuando
gobernaba nos tenía convencidos de que un “fideicomiso ciego” manejaba sus
negocios y él no sabía nada de ellos, mientras acosaba a Julio Ponce para
obligarlo a fusionar las Cascadas y así “hacer una pasada” con las acciones que sabía que tenía en una de ellas. ¿”Fideicomiso ciego”?: más de dos tercios de su
patrimonio estaba en paraísos fiscales y se manejaba con los ojos muy abiertos,
tanto que en su amor por la cultura antigua fundó la sociedad “Ilíada” en
homenaje a Homero, con seis nietos suyos que aportaron, pese a su corta edad,
un millón de pesos cada uno y eso no fue nada, porque luego esa sociedad aportó
500 millones de dólares (¿de dónde?) a otra, llamada “Odisea” (otro homenaje a
Homero) que era de sus hijos. Estos últimos la habían formado aportando 4.495 millones
de pesos cada uno (¿de dónde?) y es dueña de todavía otra más que, en homenaje
a Virgilio, bautizó cono Eneida y está constituida en un paraíso tributario más
sofisticado que Islas Vírgenes Británicas, el de Luxemburgo, según comprobó una
investigación de Ciper, no desmentida hasta ahora y publicada en “El Mostrador”
y no en “El Mercurio” ni “La Tercera”, por supuesto, que son los diarios que
lee la G. C. U. que vota por Piñera aunque éste se ría de ella (y de ellos) todo
el tiempo.
Pero muchos chilenos realmente
merecen que él se ría de ellos, porque se enteran de todo lo que el personaje hace
y, sin embargo, lo mantienen a la cabeza de las encuestas. Supongo que es
porque tiene de generalísima de su campaña a Michelle Bachelet, que ha frenado
al país en tales términos que una porción importante del electorado, cuyo 90 %
no sabe ni entiende nada de nada, sólo quiere que por fin se vaya y deje de
hacer leseras y lo único que recuerda es que antes había gobernado Piñera frenando
mucho menos al país, pues sólo cayó del 30° al 34° en el ranking de
competitividad mundial, aumentó en 50 % su endeudamiento y disminuyó su
inversión pública, pero se podía vivir con eso y no con el caos del aumento de
impuestos, cero inversión, menos de 2 % de crecimiento, huelgas por doquier,
delincuencia desatada, gratuidad universitaria desfinanciada y Araucanía en
llamas que ha generado Bachelet.
Por mi
parte, siempre les digo a los que votan por Piñera: “¡qué agradable es tener un
candidato probo, de derecha y que no se ríe de uno, como José Antonio Kast!” Y
estoy seguro de que casi siempre diviso un destello de envidia en su mirada.