domingo, 8 de enero de 2012

La Fiesta de los Abrazos... de Fuego

Vi en la televisión la Fiesta de los Abrazos, efeméride anual comunista. En este caso, abrazos de fuego, porque sus encapuchados han aprovechado la onda ígnea y han incendiado la Araucanía, cosa que ya habían venido haciendo algunos mapuches que tienen reclutados en esos entes comunistas por antonomasia llamados "coordinadoras".

Recientemente se ha publicado un libro de Julio Bazán, un dirigente gremial muy interiorizado en el tema, publicado por Editorial Maye: "¿Es Mapuche el Conflicto?". Allí se prueba metódicamente que no es mapuche, sino obra del extremismo político y de la izquierda indigenista internacional. Los mapuches no son comunistas. Por algo en su región ganó el "Sí" en el plebisctio de 1988. Fue la única. El conflicto no es de esa etnia, sino artificialmente introducido por los comunistas y alimentado por los kerenskis chilenos, que dictaron durante la admnistración Aylwin toda una legislación para agudizar el conflicto, como lo es la que regala tierras a quienes se las tomen. ¿Y qué ha sucedido? Que cada vez se toman más tierras. Y en ese sentido, como en otros, lamentablemente este gobierno ha observado una política continuista y ha seguido haciendo lo mismo.

La región está asolada por la violencia y la producción agropecuaria y forestal en ella está en decadencia. La principal empresa regional es Forestal Mininco, la cual se ha convertido precisamente en el blanco preferido de los incendios de maquinaria, construcciones, vehículos y bosques. ¿Quiénes creen ustedes que encendieron los ochenta y tres focos desde los cuales partió el fuego que costó la vida a siete brigadistas en tierras de Forestal Mininco?. ¡Los encapuchados de siempre! Los mismos que asolaron las ciudades cada vez que los cabecillas comunistas, Camila Vallejo y Jaime Gajardo, convocaron gente a las calles ofreciéndole educación gratis.

Los encapuchados están permanentemente listos para actuar. Son siempre los mismos: MIR, FPMR, Lautaro, okupas que ponen bombas. Días atrás se produjo un conflicto porque la empresa Reconsa quiso cerrar su propiedad de las dunas de Concón. Hubo gente que reclamó, porque en Chile somos mandados a hacer para apropiarnos de lo ajeno. Protestas porque un propietario quiere cerrar su propiedad e impedir que todos entren en ella como Pedro por su casa. ¿Y qué sucedió? Que una noche incendiaron el cierre completo, kilómetro y medio de postes y rejas recién instalados, calcinados. Pregúntense ustedes quién lo hizo. Porque nadie sabe quién lo hizo. No lo hicieron los vecinos de Con Con, por supuesto. Pero yo sé quién, por mero sentido común: eran encapuchados. Actúan como comandos del fuego y la destrucción dondequiera se presente un conclicto.

Entonces en la fiesta de los abrazos estaban, naturalmente, los diputados comunistas elegidos con el apoyo infaltable de los kerenskis chilenos, pero también estaba Osvaldo Andrade, presidente del PS. Porque han sido siempre los mismos. ¿Estaba Michelle Bachelet? No, no estaba, pero mandó una carta, porque podría haber estado. Y su madre, Ángela Jeria, sí estaba. Pregúntense ustedes a qué conglomerado pertenecía Michelle Bachelet para las elecciones de 1989, cuando terminaba la transición y se restablecía la plena democracia. ¡Pertenecía al PAIS, el conglimerado comunista, y no a la Concertación! Ahí está el alma de Michelle Bachelet. Pero luego fue Presidenta y todos sabemos que "otra cosa es con guitarra". Sin embargo, ella podría haber ido a la fiesta de los abrazos y a jugar un poco con fuego. Es lo que le nace. Y, en caso de... lo que le va a nacer.

¿Y qué va a suceder ahora? Estamos en Chile, de modo que ya lo sabemos. Los encapuchados y sus mentores intelectuales, tras haber incendiado todo, pasaránn a ser acusadores, si es que no "víctimas". Sus acusadas son la CONAF, que trató de apagar los incendios que ellos provocaron, y Forestal Mininco, que también trató de apagarlos subcontratando a otra empresa, y que fue la gran perjudicada con ellos. Pero la extrema izquierda las está acusando de la muerte de los brigadistas por no haberlos preparado bien. Y ahí está Girardi acusando. Otro "compañero de ruta" que siempre aparece cuando hay revolución... y cámaras.

¿No les suena conocido esto de que quienes provocan el incendio resultan después los acusadores y las víctimas, y terminan siendo indemnizados, mientras quienes apagaron el fuego son condenados?

viernes, 6 de enero de 2012

Un Suave y Discreto Atentado Mirista

Todo en Chile está en manos de la izquierda, salvo la producción, porque la izquierda nunca ha servido para eso. El Colegio de Periodistas también lo está, por supuesto. Yo pertenezco a él hace 45 años. En 1966 me dio el título de Periodista, pues no estudié esa carrera, que, por lo demás, en ese tiempo no se impartía en la universidad.

Mi única relación actual con el Colegio deriva de que le pago puntualmente mis cuotas anuales. Yo creía vagamente, por otra parte, que él protegía mi libertad de expresión. Además, reconozco que me interesa un carnet que me entrega, escrito en inglés y castellano, y donde dice que se me debe dar facilidades en todas partes. Nunca lo he mostrado, pero pienso que si me pasan un parte el carabinero se puede impresionar y dejarme seguir. Pues una vez le oí a un Director del benemérito Cuerpo que al gremio al cual ellos más temían era al de los periodistas.

Bueno, ahora ya no creo que el Colegio protege mi libertad de opinión. Peor aún, hoy por hoy me la está coartando. Pues el otro día, junto con avisarme que debía pagar mi cuota anual, cosa que hice, me mandó una notificación de su presidente diciéndome que había abierto un sumario en mi contra por faltar a la ética periodística. Me comunicó que se había designado un fiscal para investigar una denuncia de un ex jefe del MIR, llamado Eric Zott, que reside en Austria. Fui citado a las 13.30 horas del miércoles pasado a una audiencia con el fiscal designado para sumariarme. Como en el mail de notificación "no se abrió" la supuestamente adjunta carta-denuncia del ex jefe del MIR, no supe de qué se trataba, aunque lo supuse e hice un dossier de las cosas que he escrito y dicho sobre Zott, que son una sola: cité parcialmente su careo informal con el brigadier (r) Miguel Krassnoff ante la ministra Gloria Olivares, en 1992, según la versión del oficial, contenida en el libro de la historiadora Gisela Silva Encina, "Prisionero por Servir a Chile", que yo presenté.

Según se lee en éste, en dicho careo Zott expresó que los interrogatorios de Krassnoff a miristas habían sido muy eficaces para desmantelar al MIR y que no había oído denunciar torturas por parte de aquel.

Zott sostiene hoy que no dijo nada de eso, si bien reconoce que el careo informal entre ambos existió y que varios temas citados por el libro de Krassnoff en su recuento de la entrevista sí se tocaron, como los relativos a la familia cosaca del oficial y a su nacimiento y radicación en Chile.

Cuando presenté la cuarta edición del libro, cité la parte del mismo que refiere el testimonio de Zott. Después reproduje en este blog ese discurso, que, a su turno, fue recogido por el diario digital "El Mostrador", sin que yo lo hubiera solicitado.

Por supuesto, yo agradezco que un mirista se limite a denunciarme al Colegio de Periodistas, pues a otras personas con las cuales los miristas se enojan les han sucedido cosas peores. Pero no comprendo que ese Colegio acepte abrir un sumario en mi contra, siendo que en la breve carta en que Zott así lo solicita no expone un solo antecedente sobre alguna falta mía a la ética, fuera de decir que es falso que él haya declarado lo que aparece manifestando en el libro de Gisela Silva.

El fiscal del sumario en mi contra, además de citarme a las 13.30 de un día de 36 grados a la sombra, en un edificio cuyo ascensor tiene un letrero que dice: "máximo tres personas" y frente al cual había una decena esperando, de modo que debí subir cinco pisos a pie, me manifestó que yo "debería haber chequeado la información que había dado". En realidad, yo la obtuve del libro que comentaba y he vuelto a chequear que está ahí.

Si es una falta a la ética periodística citar un párrafo de un libro al presentarlo, quiere decir que la actividad de presentador se ha vuelto muy riesgosa.

El periodista-fiscal del sumario del mirista en mi contra me dijo que mi caso pasaría a manos del Tribunal de Ética y que eso sería todo, de modo que alcancé a llegar a almorzar a la casa de mi suegra, aunque bastante atrasado, como lo hago todos los miércoles desde hace< muchos años. Eso indudablemente atenuó la gravedad del atentado extremista en mi contra.

De lo cual me doy por contento, porque en un país donde la izquierda lo maneja todo (salvo la producción, porque no es buena para eso) ésta es la forma más suave de atentado que alguien puede sufrir de manos de un sector especializado en cometerlos con mucho peores consecuencias.

Tema aparte es si vale la pena pertenecer a un Colegio Profesional que, en lugar de defender la libertad de opinión de sus asociados, se presta para acoger sumarios sin fundamento en contra de ellos y dirigidos a coartar la primera y hostilizar a los segundos.

jueves, 5 de enero de 2012

Y la Revolución Sigue Su Curso

Hace ya meses que le advertí a este V Presidente de la Concertación y IV Presidente DC que había una revolución comunista en curso en contra suya, liderada por dirigentes del partido rojo que movilizaban masas de la manera en que esto debe hacerse (ofreciéndoles cosas gratis), lo que daba ocasión a su brazo armado (encapuchados) para alterar el orden y crear un clima de ingobernabilidad. Pues el paso lógico siguiente a la ingobernabilidad es el cambio de gobierno.

Bueno, ahora la revolución se extiende hacia el sur y se intensifica. Cincuenta y dos focos de incendio simultáneos ya han costado la vida a seis brigadistas que intentaban apagarlos. Días atrás fue incendiado un helicóptero destinado a combatir el fuego.

El ex senador Francisco Prat denunciaba anteayer las quemas de casas patronales en los fundos de la Araucanía. Continuaban los incendios de camiones y maquinaria de empresas forestales. Hoy en Santiago los encapuchados quemaron un bus del Transantiago y la moto de una carabinera, que estuvo a punto de resultar ella misma víctima de las llamas. Los autores fueron sorprendidos in fraganti y apresados, pero puedo asegurar que mañana estarán libres y en pocos días más lanzarán de nuevo cocteles molotov.

El ministro del Interior ha viajado al sur y ha dicho algo insólito (en él): que va a aplicar la ley a los terroristas. ¡Porque este gobierno había renunciado a hacerlo con la Ley Antiterrorista, dictada precisamente para combatir hechos como los que están ocurriendo! Bueno, seis muertos después el régimen ha recapacitado. Y supongo que también habrá reconsiderado su decisión de no lanzarles bombas lacrimógenas a quienes alteren el orden en el sur.

Entretanto, acá nuestro sector registra nuevas deserciones. Ayer comenté la del diputado RN Cristián Monckeberg, furioso porque en los programas educacionales se dejará de describir como "dictadura" al Gobierno Militar. Hoy cerró filas junto a él la senadora RN Lily Pérez: "Fue una dictadura", dijo, haciendo coro con la Concertación y el historiador marxista Gabriel Salazar.

El que también, podría considerarse, se pasó hoy para el otro lado, si no hubiera sido porque nunca lo abandonó del todo, es el Presidente de la República, que tras reunirse con el ex Presidente Frei, declaró (lo acabo de ver y oír en la TV): "Haremos una reforma tributaria para allegar más recursos para financiar una reforma educacional".

Yo había confiado en que estas entrevistas con los ex Presidentes de la Concertación tenían propósitos publicitarios y buscaban alimentar la sed de protagonismo de S. E. ¡No! ¡Me equivoqué una vez más! ¡Era para hacer lo que ellos, los ex Presidentes, dicen!

Entretanto el mirista Hugo Marchant Moya, autor del asesinato del Intendente Carol Urzúa y dos de sus acompañantes y de múltiples atentados con explosivos (en uno de los cuales murió un niño), mirista oportunamente indultado por Patricio Aylwin, que le conmutó la pena por extrañamiento en Europa con trabajo garantizado, ha sido readmitido "por razones humanitarias" por un juez de izquierda y declara que "la lucha continúa" (lo estamos viendo). Hasta fue agasajado en el Congreso Nacional, donde una sola voz se ha levantado en protesta, la de una nujer, la diputada María Angélica Cristi.

Dicho lo anterior, quedo a la espera de nuevas deserciones de "nuestro sector", nuevos atentados que son parte de la revolución en curso y nuevas manifestaciones presidenciales que fortalezcan el discurso y los propósitos de sus ¿adversarios?

miércoles, 4 de enero de 2012

No Fue Dictadura, Por Supuesto

En carta a "El Mercurio" de ayer, el lector Nicolás Camino reprodujo una cita del libro "Chile Entre el Sí y el No", de las periodistas Florencia Varas y Mónica González, en que se reproduce una entrevista a Ricardo Lagos hecha antes del plebiscito de 1988, en la que él afirmaba: "Los dictadores no se van porque pierden una elección. Si así fuera, ya no serían dictadores, serían demócratas". Pinochet perdió el plebiscito de ese año y se fue en los términos contemplados para ese caso. Ergo, fue un demócrata. Ricardo I dixit.

Como en la historia hay coincidencias, el hallazgo de Nicolás Camino coincidió con la noticia de que el Consejo Nacional de Educación, órgano transversal, acogió el señalado edicto de Ricardo I y acordó que en las bases curriculares de los textos de historia ya no se dirá "dictadura militar", sino "régimen militar".

Hoy me sorprendió ver en el noticiero de TVN que las reacciones más vitriólicas contra ese cambio provenían del presidente del PS, Osvaldo Andrade, y del diputado de RN, Cristián Monckeberg. No pude menos que recordar la epifanía que este último experimentó hace un par de años, después de visitar el Museo de la Memoria marxista.

Pero ese cambio de lenguaje de los textos de enseñanza no sólo corresponde a la verdad histórica, sino que es el primer gesto real de reconciliación que se ha manifestado en Chile después de 1973, de parte de sectores de izquierda (al menos de los que integran el Consejo Nacional de Educación).

Veamos lo primero, la verdad histórica: el régimen militar nació de una convocatoria de la mayoría política representativa de la mayoría popular en la Cámara de Diputados, que convocó, por Acuerdo del 22 de agosto de 1973, a los militares a "poner término a la situación de hecho existente" en el país. Luego, no hubo imposición de una dictadura, sino delegación excepcional de facultades de los representantes del pueblo en el régimen militar, por razones de subsistencia de la paz y la independencia de la nación.

Y luego, en 1980, el pueblo votó un mandato de ocho años para el Presidente Augusto Pinochet, por amplia mayoría. De modo que durante este período, con mayor razón, tampoco hubo dictadura. Tan poco la hubo que al perder la votación plebiscitaria que le habría significado la continuidad en el poder, Pinochet, como demócrata (según Lagos) lo abandonó.

Y lo segundo: por una razón de urbanidad básica de la democracia, los entes políticos, llámense gobiernos, partidos o alianzas, tienen derecho a ser aludidos en los textos de enseñanza con el nombre que ellos mismos se han dado o que las disposiciones o normas generalmente aceptadas les atribuyen. No sería correcto, en esos textos escolares, designar al gobierno de Salvador Allende como "el régimen marxista-leninista" o "el gobierno totalitario", pese a que hay argumentos para sostener el fundamento real de esas denominaciones. Pues nadie medianamente informado duda, en su fuero interno, de que Allende pretendía instaurar un régimen al estilo soviético, como que él mismo denominaba a la URSS "nuestra hermana mayor". La mejor anécdota confirmatoria de su vocación totalitaria tuvo lugar cuando recibió a un periodista alemán, creyéndolo proveniente de la RDA comunista, pero siendo la realiedad que venía de la RFA occidental. Y cuando el periodista le habló de las próximas elecciones en Chile, Allende, festivamente irónico, le replicó: "No sea tan pesimista, camarada". Pues su aspiración genuina era la de que no hubiera otra elección presidencial en Chile, como no la había habido nunca bajo los socialismos reales que eran su paradighma de gobierno. El diario alemán occidental publicó festiva y alarmadamente la "gaffe", pero ella ha sido silenciada por la conspiración de los lavadores de cerebros, con la aquiescencia de los cerebros lavados.

Era tanto el apoyo político mayoritario que tenía en sus inicios el régimen militar, que el presidente del PDC, Patricio Aylwin, el 4 de enero de 1974 (cuando ya había caído casi el 60 % de todos los muertos que se registraron en sus 17 años, como resultado de la confrontación entre los uniformados y el ejército guerrillero marxista) le dirigió una carta a la Junta Militar "ofreciéndole cooperación y recomendándole no caer en el error de gobernar por un período demasiado corto". Esto se publicó en "La Tercera" de 4 de julio de 1999, página 6, y hasta la fecha no se ha sabido que don Patricio lo haya desmentido.

Entonces, "para verdades, el tiempo", y ahora el Consejo Nacional de Educación lo ha reconocido: hubo régimen militar y no dictadura, y está bien que así se les enseñe a nuestros niños desde sus primeros cursos de historia.

martes, 3 de enero de 2012

Listos Para el Tiro en el Pie

Un empresario norteamericano que vivió muchos años en Chile, requerido para que describiera a Chile, dijo: "Es un país que, cuando está listo para despegar, se pega un tiro en el pie". Álvaro Bardón le puso plazo al diagnóstico y precisó que el país, cada cuarenta años, se pega ese tiro en el pie.

Yo esto lo he escrito muchas veces, y si bien aquí nadie me hace caso, muchos me imitan. Por eso los políticos hablan frecuentemente del "tiro en el pie". Porque todos me leen, si bien a escondidas. Y no lo confiesan.

Bueno, ahora estamos de nuevo listos, apuntándonos con el revólver al pie. Nos toca en el 2013, porque la última vez fue en 1973, si bien el 11 de septiembre de ese año nos sanaron de la herida y comenzamos a caminar, rengueando al principio, pero después corriendo a toda velocidad, hasta transformarnos en "la joya mas valiosa de la corona latinoamericana" (Bill Clinton, 1991, cuando don Patricio, con la colaboración de Sebastián Piñera en el Senado, comenzó a subir impuestos, a echar a perder la legislación laboral y a aumentar el tamaño del Estado, lo que ha reducido el crecimiento a la mitad; todo ello aparte de perseguir a los militares a los cuales había convocado en 1973 para salvar a Chile).

Y ahora estamos tan listos para el balazo, que Michelle Bachelet, que en la encuesta CEP aparece, lejos, como el personaje mejor evaluado por los chilenos (82 % de aprobación y 5 % de rechazo) tras entrevistarse con Sebastián Piñera (28 % de aprobación y 41 % de rechazo, el más alto de todos, junto a Camilo Escalona), prometió para cuando vuelva a la Presidencia: uno, reformas políticas para derogar el sistema binominal que le ha dado estabilidad al país y reemplazarlo por otro, "más equitativo y representativo", léase el proporcional que tuvimos hasta 1973 y condujo al desastre; dos, "mayor gratuidad en la educación", es decir, una embestida contra la libertad educacional que le permite a cualquiera abrir colegios y universidades (esto ahora último es relativo); y una tonificación del monstruo burocrático y con tendencias mnonopólicas que es el Ministerio de Educación; y, tres, "una reforma tributaria que permita allegar más recursos", es decir, aumentos de impuestos más allá de los que han consagrado sus cinco predecesores.

¿Cómo era el país que iba como avión durante diez años de alto crecimiento y era puesto como ejemplo ante todos los demás? Era un país donde se había liberalizado la educación (bastaba presentar los estatutos de una universidad para crearla), donde se había establecido un sistema electoral estable, con dos grandes tendencias políticas, evitando el caos del sistema proporcional de partidos chicos que negociaban sus votos y anarquizaban la legislación y la política; y donde un sistema tributario de impuestos bajos, especialmente a las empresas (diez por ciento), que posibilitaba el ahorro, la inversión y el crecimiento (siete por ciento promedio anual durnte diez años, nuestra década dorada).

Bueno, todo eso fue bastante echado a perder y lo sigue siendo, por los cinco gobiernos de la Concertación que hemos tenido después de 1990, pero ninguno se había resuelto a pegarnos el balazo en el pie. El caso es que ahora Michelle lo ha precisado claramente; en el sexto gobierno de la Concertación, ella lo hará.

¿Que puede evitarse, que Golborne tuvo 66 % de aprobación y 11 % de rechazo en la misma CEP, que la Carolina Schmidt tuvo 79 % de aprobación en la encuesta Adimark Gfk? Sí, pero 66 y 11 son peor que 82 y 5. Y Carolina Schmidt ni siquiera apareció en la evaluación de personajes públicos de la CEP.

No tengo una bola de cristal ni he sido favorecido con el don de la clarividencia, sino que me guío por las encuestas serias. Y éstas, hoy, me indican que Bachelet va a volver a gobernar; y lo que ella dice me indica que ahora va a hacer lo que realmente le nace y siempre le ha gustado, que es el socialismo.

Luego, al borde del despegue, otra vez nos vamos a pegar el tiro en el pie, como decía el empresario norteamericano. Y lo haremos justo a cuarenta años de la vez anterior, como decía Bardón.

Digan lo que quieran, pero ése es el futuro por delante que tenemos hoy.

lunes, 2 de enero de 2012

Derecha e Izquierda; Derechos y Deberes

La distinción básica entre una persona de derecha y una de izquierda es que la primera siempre propicia que la gente tenga mayor libertad y la segunda casi siempre propone medidas para conculcarla o reducirla.

Por eso en el debate abierto a propósito del voto voluntario me ha sorprendido ver a personas de derecha, como Sergio Melnick y Cristóbal Orrego, defendiendo el voto obligatorio, siendo que el voto voluntario es un gran triunfo de las ideas de derecha, porque amplía el margen de autodeterminación de las personas y, por tanto, la esfera de sus libertades.

Las tendencias políticas tradicionalmente contrarias a la ampliación de éstas bregan por la obligatoriedad del sufragio. Y tal vez no sólo lo hacen porque está en la esencia de su pensamiento dirigista, sino por conveniencia electoral, pues temen que la gente más ignorante (que, suponen, mayoritariamente adhiere a la izquierda) no acuda a votar si no es obligada a ello. El pensamiento de derecha, que favorece el libre albedrío de las personas, es partidario por principio de que el sufragio sea voluntario, si bien cabría suponerle también un móvil electoral, derivado del mismo pronóstico que hace la izquierda sobre la conducta de las personas menos letradas.

Al respecto se ha abierto en las cartas a "El Mercurio" un debate bastante extenso, pero inconducente, pues bastaría leer el Diccionario de la Real Academia de la Lengua para restarle base. Pues todos parecen dar por hecho que el sufragio es a la vez un derecho y un deber. En tal predicamento, Álvaro Fischer defiende la voluntariedad del voto, mientras Ignacio Walker, Sergio Melnick y Cristóbal Orrego favorecen su obligatoriedad.

Pero derecho y deber son cosas antinómicas. Nada puede ser, a la vez, un derecho y un deber. Y si la antigua Constitución establecía el derecho a sufragio y luego consagraba su obligatoriedad, quiere decir que contenía una contradicción y estaba equivocada; y que afrotunadamente ha dejado de estarlo.

El ya citado Diccionario de la Real Academia de la Lengua define "deber" (en la acepción pertinente), como "aquello a lo que está obligado el hombre por los preceptos religiosos o por las leyes naturales o positivas". Y define "derecho" (en la acepción pertinente) como "la facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor o que el dueño de una cosa nos permite en ella". Y, en fin, define "facultad" como "poder para hacer alguna cosa". Obviamente, ese poder implica también la atribución de no hacerla.

Es decir, así como una pera no puede ser a la vez una manzana, un deber no puede al mismo tiempo ser un derecho, porque el primero envuelve la obligación de cumplirlo, en tanto que el segundo implica la facultad de ejercerlo o no. Si el voto fuera un deber, no sería un derecho, una facultad, sino una obligación. Y si fuera un derecho, implicaria la facultad de su ejercicio y no podría, por lo mismo, implicar la obligatoriedad, porque dejaría de ser una facultad.

Como suele suceder con algunos debates públicos de alto coturno, la solución del diferendo suele estar en el diccionario. En este caso, es así. Lo único que cabe lamentar en él es que personalidades de derecha se sumen a la corriente de izquierda y defiendan la idea de impedir el ejercicio de una facultad personal, la abstención, que en los países más democrática a veces es ejercitada por una mayoría de la ciudadanía, sin que ello jamás haya constituido un problema para nadie, porque esos países son respetuosos de la libertad personal.

Hoy los chilenos la hemos conquistado; ojalá no nos sea arrebatada.

domingo, 1 de enero de 2012

Universidades de Derecha Persiguen a la Derecha

Cuando en la Universidad Católica se inició una persecución ideológica contra su profesor Gonzalo Rojas, por una columna suya en "El Mercurio" en que osó recordar que la izquierda inició la violencia política armada en Chile, cosa que la corriente de opinión dominante ha erradicado de la memoria histórica del país, sucedió lo siguiente: 44 profesores de esa universidad apoyaron la libertad de expresión en favor de Rojas y 144 profesores, en cambio, apoyaron a quienes no sólo pretendían censurar sus opiniones, sino marginarlo de la universidad.

La Universidad Católica fue, en su origen, una universidad de derecha, pero, en observancia de una ley histórico-política de la chilenidad, ella ha pasado a manos de la izquierda. La plata, como siempre, la puso la derecha, pero quien la administra es la izquierda. Y el que lo dude, que mire las cifras anteriores: 144 versus 44.

En esa universidad no puede siquiera llevarse a cabo un acto de significancia derechista, porque es funado. Tan funado, que el único orador de ese acto --orador completamente extemporáneo, por cierto, porque ha declarado no ser de derecha, pero así es la derecha-- el Presidente de la República, no pudo concurrir, por temor a su integridad física. Y, a lo mejor, porque "no le nacía" hablar en un homenaje a un mártir de la derecha.

A raíz de ese episodio se ha trabado un interesante e interminable debate entre un columnista y rector de otra universidad que pertenece a la derecha pero es de izquierda, Carlos Peña, y dos senadores de la UDI. La Universidad Diego Portales, de la cual es rector Peña, nació del Instituto de Publicidad y Ventas (IPV), fundado por el Grupo Edwards. Se transformó en universidad y su primer rector fue de derecha, Manuel Montt Balmaceda. Cuándo éste se alejó del cargo, dejó a otro rector de derecha, Francisco Javier Cuadra, secundado por un brillante abogado y profesor de izquierda, Carlos Peña. En apariencia contemporizaron bien. Pero en alguna oportunidad Cuadra expresó juicios políticos inaceptables para la izquierda, y dentro de la Universidad Diego Portales apareció algo que nadie sabía que se había formado, un "soviet de los profesores", que exigió la salida de Cuadra por razones políticas. El consejo de esa universidad de derecha era también, todavía, mayoritariamente de derecha, pero no apoyó a Francisco Javier Cuadra y éste tuvo que irse. Para todos los efectos prácticos, esa universidad ahora es de izquierda y tiene un rector de izquierda, si bien escribe en un diario de derecha, del cual es, probablemente, el columnista más leído.

Tengo que decir, y esto es un paréntesis, que me une cierta amistad con Carlos Peña, pues empatizo personalmente con él, debido a que ha presentado un libro mío y soportado los silbidos de parte de la concurrencia (concurrencia de derecha recalcitrante). Y, en particular, le guardo gratitud a raíz de que una vez la escritora de izquierda, Marcela Serrano, envió una carta a "El Mercurio" solicitando que yo fuera marginado del diario en vista de la inaceptabilidad política de mis opiniones, ante lo cual la única persona que salió públicamente en defensa de mi permanencia en el diario fue Carlos Peña. Gestos como ése yo no los olvido. Pero que es un hombre de izquierda, qué duda cabe, lo es.

El otro día en este blog refuté una columna de Ascanio Cavallo en "La Tercera". Y ahí, al releerla para objetarla, reparé en que Ascanio es decano de una facultad de otra universidad de derecha, la Adolfo Ibáñez. ¿Cómo puede una universidad de derecha tener decanos de centro-izquierda? Del mismo modo que otra universidad de derecha tiene mayoría de profesores de izquierda, y otra más tiene no sólo eso, sino un rector de izquierda. Porque la derecha chilena es así. Quiere aparecer pluralista, democrática, abierta, liberal, amistosa, y acoge a los cuervos que después le van a sacar los ojos y que nunca van a ser pluralistas, democráticos, abiertos, liberales ni amistosos con la gente de derecha, como demuestra lo sucedido a Gonzalo Rojas y a Francisco Javier Cuadra.

De paso, el principal adalid defensor del proyecto que penaliza como delito contradecir la "verdad oficial histórica" de lo acontecido en el Chile reciente, que es la verdad sostenida por la izquierda, es otro profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, Gonzalo Bustamante. ¡Qué diría don Pedro Ibáñez, si viviera! Ahora comprendo por qué se alejó de ella (porque nunca me lo ha dicho) Carlos Cáceres, quien fuera en ella brazo derecho de don Pedro.

A propósito de todo esto, recuerdo nuestra sorpresa en "El Mercurio", el 5 de septiembre de 1970, cuando el CUP (Comité de Unidad Popular) del diario, que nadie sabía que existía, prácticamente "se lo había tomado" al día siguiente del triunfo de Allende. El CUP estaba encabezado nada menos que por el Jefe de Crónica del diario. ¡Había adentro un soviet de los periodistas y nadie se había percatado! Muy de derecha todo eso.

Escribo lo anterior en este primer día del año porque creo que 2012 se caracterizará por mostrar durante su curso todos los frutos de esta peculiaridad de la derecha chilena: el completo entreguismo, el poner a disposición de sus enemigos (porque no son "adversarios", son enemigos) todos los medios para que después la aplasten y liquiden. Y, lo que es peor, porque es realmente peor, eso de, cuando alguien finalmente la salva "in artículo mortis", traicionar a sus salvadores. Militares que agonizan hoy sin derecho a indulto en presidio, mientras el mirista Hugo Marchant Moya, condenado por múltiples muertes y atentados, pero indultado, recorre libremente el país reactivando al MIR.