La prensa seria y de orden no ha querido publicar la siguiente carta, pero este blog estima que usted merece saber lo que ella dice y, por tanto, la reproduce textualmente.
El caso a que ella se refiere fue comentado en la edición de ayer de este blog, pero las reflexiones y antecedentes que aporta la persona que la escribió merecen ser conocidos y meditados por los chilenos que la lean.
Tras hacerlo, más de alguno se preguntará si es éste el país en que desea vivir. Y más de alguno concluirá que la esperanza no reside en el gobierno "de centroderecha", ni en los "políticos democráticos", ni en la "prensa libre", ni en los uniformados activos, ni en el "establishment" económico-social, sino en el pueblo sano y modesto que es capaz de enfrentar a los agentes del odio en su propio terreno.
La carta no acogida por los diarios importantes dice así:
"Señor director:
"El objeto de esta carta es agradecer la nobleza y generosidad de unos héroes anónimos, buenos hombres de nuestro pueblo que sin vacilar prestaron ayuda al necesitado, sin pensar en los riesgos ni esperar recompensa.
"Las circunstancias son las siguientes. Mi marido, de 77 años y su hermano de 72 quisieron asistir a la proyección de la película sobre la obra del General Pinochet. Uno de nuestros hijos los acompañó. Asistieron a la proyección de la película y, cuando se retiraban pacíficamente, fueron atacados por una turba que los apedreó, los tiró repetidamente al suelo, donde fueron pateados y escupidos, y los persiguió encarnizadamente mientras trataban de llegar al lugar donde estaba su auto.
"Cuando ya parecía imposible librarse del acoso, y el odio manifestado por los atacantes hacía temer lo peor, unos feriantes que tenían sus puestos en una calle lateral los hicieron entrar en la calle e impidieron la entrada de los perseguidores, incluso armándose con palos para defender a los perseguidos.
"Les ofrecieron asiento, una bebida y fueron a buscar un auto para sacarlos de allí, llevándolos hasta su auto y atendiéndolos hasta que estuvieron en él y pudieron salir con seguridad del lugar. Mi marido resultó con la cara cortada y rasguñada, mi cuñado tiene la boca destrozada de una patada y a mi hijo le quebraron la nariz y tiene una pierna seriamente dañada, todos ellos están llenos de golpes, algunos de los cuales hacen temer un daño mayor.
"Ellos no han hecho mal a nadie y menos aún a las personas que los atacaron, ni siquiera se han manifestado públicamente de manera alguna. Han sido gravemente maltratados sólo porque no piensan igual que los atacantes y osaron asistir a un acto privado para ver una película que los políticamente correctos han condenado.
"La amargura que produce este panorama se ha visto compensada por la actitud de los feriantes, que representan la verdad y valor de nuestro pueblo chileno y que nos permite tener esperanzas. Para ellos mi admiración y mi eterno agradecimiento.
"María Concepción Lira Bennett
C.I. 4.208.514-6"
martes, 31 de julio de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
El Odio Cada Vez Más Recargado
La Comisión Rettig de 1991 no fue de "Verdad y Reconciliación", como se denominó, pues ocultó y desfiguró la verdad y se erigió, por eso mismo, en obstáculo a la reconciliación. De hecho, fue el precio que pagó Patricio Aylwin al marxismo-leninismo a cambio de sus votos en 1989. Ese y otros artificios político-publicitarios posteriores han lavado los cerebros chilenos, premiado a los cultores del odio y lo han mantenido vivo hasta hoy.
Por contraste, tras la Revolución de 1891, con diez mil muertos, pero ocurrida cuando todavía no se establecía en Chile la doctrina del odio, el marxismo-leninismo, los contendientes se reconciliaron en menos de tres años y, tras seis leyes de amnistía aplicadas y respetadas, dejaron atrás todos los odios. Pero tras la Revolución de 1973 y la reconstrucción material y moral del país realizada hasta 1990, transcurren casi 40 años de la primera fecha y más de veinte de la segunda, y el odio permanece vivo, mantenido por sus cultores, los marxistas-leninistas, que han impuesto su versión de la historia, han consagrado la agresión como método de acción política y, lo que es peor, lo han hecho con la complicidad de la mayoría de los que no comparten esa doctrina.
Hoy el inspirador del Plan Ahora (anular el voto a concejales el 28 de octubre en solidaridad con los presos políticos uniformados), el padre René Trincado, me ha hecho llegar un video de cinco minutos y medio en que el profesor universitario José Antonio Widow, septuagenario, y dos acompañantes, son agredidos y golpeados a lo largo de cinco cuadras por una jauría marxista, en medio de variados golpes, escupitajos, piedrazos y los más procaces insultos, por el hecho de haber querido llegar al teatro Caupolicán a la exhibición de un documental sobre el gobierno del Presidente Pinochet. El video, filmado y difundido por los marxistas, es más elocuente que mil palabras para enseñarnos cuál es el origen de la división que hubo y que hay en nuestra patria. Ver a personas de edad y civilizadas procurando transitar por una calle, procurando restañar la sangre que brotaba de sus heridas y sus narices, mientras arreciaban los golpes de la turba marxista en su contra, realmente conmueve. Todo ello a pocas cuadras de La Moneda, en total impunidad y completa ausencia de las fuerzas de orden para poner atajo a esos atentados, contrarios a los más elementales derechos humanos.
La suprema ironía es oír a los asesinos agresores (su doctrina ha generado cien millones de muertos) gritándoles rítmicamente "asesinos" a personas pacíficas, desarmadas y de bien, que hacen lo posible por no caer en medio de los golpes y proyectiles aleves.
El odio continúa, se acentúa y se vuelve rampante en Chile, bajo un gobierno que carece de autoridad y es complaciente con él. Más aún, la película "No", un panegírico a la opción de la Concertación y la izquierda marxista en el plebiscito de 1988, se promueve a diario y varias veces en TVN, el canal cuyas autoridades deisgna el gobierno. En la promoción de esa película participa desmedidamente toda la prensa, incluida, por cierto, la que en 1988 apoyo la opción "Sí". El pasado nos divide, luego mantengámoslo vivo, pero sólo en la versión de los promotores del odio.
Entretanto, las fuerzas del mismo han hecho un particular blanco de sus ataques al único alcalde del país, el de Providencia, que procuró impedir las usurpaciones ilegales de establecimientos de enseñanza el año pasado. En su comuna, a diferencia de otras, desde la DC a la extrema izquierda sí estuvieron de acuerdo en llegar a una candidatura común con tal de derrotarlo. Esas fuerzas se volcaron en masa a trasladar sus inscripciones a Providencia para desplazar al que han declarado su "enemigo público número uno", la única autoridad del país que estuvo dispuesta a recurrir a la fuerza pública para hacer respetar la ley, en lo cual finalmente no tuvo éxito, porque la justicia de izquierda se encargó de anular todas las sanciones que los liceos de excelencia de la comuna dispusieron contra los usurpadores que provocaron daños por mas de dos mil millones de pesos.
La filmación de la "funa" contra el profesor Widow y sus acompañantes, divulgada y subida a YouTube por las propias fuerzas del odio, enseña mejor que ningún otro testimonio cuán bajo han caído el respeto, la autoridad y la legalidad en el Chile de hoy.
Por contraste, tras la Revolución de 1891, con diez mil muertos, pero ocurrida cuando todavía no se establecía en Chile la doctrina del odio, el marxismo-leninismo, los contendientes se reconciliaron en menos de tres años y, tras seis leyes de amnistía aplicadas y respetadas, dejaron atrás todos los odios. Pero tras la Revolución de 1973 y la reconstrucción material y moral del país realizada hasta 1990, transcurren casi 40 años de la primera fecha y más de veinte de la segunda, y el odio permanece vivo, mantenido por sus cultores, los marxistas-leninistas, que han impuesto su versión de la historia, han consagrado la agresión como método de acción política y, lo que es peor, lo han hecho con la complicidad de la mayoría de los que no comparten esa doctrina.
Hoy el inspirador del Plan Ahora (anular el voto a concejales el 28 de octubre en solidaridad con los presos políticos uniformados), el padre René Trincado, me ha hecho llegar un video de cinco minutos y medio en que el profesor universitario José Antonio Widow, septuagenario, y dos acompañantes, son agredidos y golpeados a lo largo de cinco cuadras por una jauría marxista, en medio de variados golpes, escupitajos, piedrazos y los más procaces insultos, por el hecho de haber querido llegar al teatro Caupolicán a la exhibición de un documental sobre el gobierno del Presidente Pinochet. El video, filmado y difundido por los marxistas, es más elocuente que mil palabras para enseñarnos cuál es el origen de la división que hubo y que hay en nuestra patria. Ver a personas de edad y civilizadas procurando transitar por una calle, procurando restañar la sangre que brotaba de sus heridas y sus narices, mientras arreciaban los golpes de la turba marxista en su contra, realmente conmueve. Todo ello a pocas cuadras de La Moneda, en total impunidad y completa ausencia de las fuerzas de orden para poner atajo a esos atentados, contrarios a los más elementales derechos humanos.
La suprema ironía es oír a los asesinos agresores (su doctrina ha generado cien millones de muertos) gritándoles rítmicamente "asesinos" a personas pacíficas, desarmadas y de bien, que hacen lo posible por no caer en medio de los golpes y proyectiles aleves.
El odio continúa, se acentúa y se vuelve rampante en Chile, bajo un gobierno que carece de autoridad y es complaciente con él. Más aún, la película "No", un panegírico a la opción de la Concertación y la izquierda marxista en el plebiscito de 1988, se promueve a diario y varias veces en TVN, el canal cuyas autoridades deisgna el gobierno. En la promoción de esa película participa desmedidamente toda la prensa, incluida, por cierto, la que en 1988 apoyo la opción "Sí". El pasado nos divide, luego mantengámoslo vivo, pero sólo en la versión de los promotores del odio.
Entretanto, las fuerzas del mismo han hecho un particular blanco de sus ataques al único alcalde del país, el de Providencia, que procuró impedir las usurpaciones ilegales de establecimientos de enseñanza el año pasado. En su comuna, a diferencia de otras, desde la DC a la extrema izquierda sí estuvieron de acuerdo en llegar a una candidatura común con tal de derrotarlo. Esas fuerzas se volcaron en masa a trasladar sus inscripciones a Providencia para desplazar al que han declarado su "enemigo público número uno", la única autoridad del país que estuvo dispuesta a recurrir a la fuerza pública para hacer respetar la ley, en lo cual finalmente no tuvo éxito, porque la justicia de izquierda se encargó de anular todas las sanciones que los liceos de excelencia de la comuna dispusieron contra los usurpadores que provocaron daños por mas de dos mil millones de pesos.
La filmación de la "funa" contra el profesor Widow y sus acompañantes, divulgada y subida a YouTube por las propias fuerzas del odio, enseña mejor que ningún otro testimonio cuán bajo han caído el respeto, la autoridad y la legalidad en el Chile de hoy.
domingo, 29 de julio de 2012
¿Más Piñericosas?
El gobierno dice que la encuesta CASEN que dio a conocer hace diez días es "el mismo termómetro" que representaban las CASEN de 2006 y 2009. Pero los que hemos ido al colegio aprendimos que si uno se ponía una cáscara de plátano en la planta de los pies, el termómetro marcaba fiebre y uno podía quedarse en cama y no ir al colegio, sin cambiar de termómetro. Claro, eso lo hacían sólo los más "diablos". Los "quedados" sabíamos del truco sólo de oídas.
Un columnista de izquierda de "El Mercurio", Franciso Javier Díaz, titulaba su comentario de ayer "Pobre CASEN". El ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, denunció ayer en TV: "Han 'chacreado' la CASEN". ¿Por qué dicen todo eso? Porque, la verdad sea dicha, a la última encuesta le han sucedido algunas cosas raras.
Primero, el gobierno dio un bono de diez mil pesos a cada integrante de las familias pobres, que fue catalogado de "bono sorpresa" por el propio gobierno, en noviembre pasado, justamente el mes en que se hacía el trabajo de campo de la encuesta. Como ésta pregunta por el ingreso familiar en el preciso mes del sondeo, un bono que en cada familia puede haber ido desde veinte mil a ochenta mil o más pesos puede incidir en "sacar de la pobreza" (vía "cáscara de plátano") a centenares de miles de personas.
Segundo, expertos de la CEPAL y de la Universidad de Chile que trabajaron en la CASEN han revelado cándidamente que el gobierno les pidió cambiar el cuestionario acerca de cómo se reportan los ingresos de las personas. ¿Creen ustedes que mediante las modificaciones solicitadas por el gobierno los ingresos reportados aumentaron o disminuyeron?
Por ejemplo, si el Gobierno Militar hubiera sido "más avispado", habría obtenido que la canasta de bienes de la primera CASEN no incluyera los limones, que experimentaron un alza desmesurada y extemporánea de precio, por una razón climática. precisamente cuando se hizo la primera encuesta. Pero ese régimen era "quedado" y no intervino el termómetro, de modo que cargó con centenares de miles de pobres más por el solo efecto del alza extraodinaria de los limones. En su momento los economistas de ese gobierno se quejaron de que eso hubiera sucedido, pero no intervinieron el termómetro.
Tercero, todavía no se entrega el margen de error de la encuesta. ¿Por qué? Obviamente, por el apuro en anunciar sus resultados. Hubo premura para revelar la disminución de la pobreza, la indigencia y la desigualdad. ¿Por qué? Los mal pensados, entre los cuales, desde luego, me incluyo (porque conozco el paño), creemos que intencionadamente, porque el anuncio iba a favorecer la imagen del gobierno precisamente en el período en que se estaba haciendo el trabajo de terreno de la encuesta CEP, la cual justamente contiene preguntas sobre el grado de apoyo al gobernante.
Puede haber sido una mera coincidencia, y que se hayan anticipado los anuncios, aun sin contar con el dato del margen de error, por otras razones. Pero nadie las ha dado y el
hecho es que todavía (al escribirse estas líneas), no se conoce ese margen de error, que podría determinar, con las mismas cifras dadas a conocer, que la pobreza aumentó, disminuyó o se mantiene igual. Claro, el efecto publicitario ya conseguido ha determinado que a la gente se le haya comunicado que disminuyó. Y esto, se supone, ayudará al gobernante a remontar en las encuestas.
Los romanos tenían buenas razones, cuando se trataba de identificar al responsable de algo, "¿qui bono?", "¿quién ha salido ganando?". La respuesta determinará si, en el caso de la CASEN, fueron meras coincidencias o, simplemente, otras piñericosas.
Un columnista de izquierda de "El Mercurio", Franciso Javier Díaz, titulaba su comentario de ayer "Pobre CASEN". El ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, denunció ayer en TV: "Han 'chacreado' la CASEN". ¿Por qué dicen todo eso? Porque, la verdad sea dicha, a la última encuesta le han sucedido algunas cosas raras.
Primero, el gobierno dio un bono de diez mil pesos a cada integrante de las familias pobres, que fue catalogado de "bono sorpresa" por el propio gobierno, en noviembre pasado, justamente el mes en que se hacía el trabajo de campo de la encuesta. Como ésta pregunta por el ingreso familiar en el preciso mes del sondeo, un bono que en cada familia puede haber ido desde veinte mil a ochenta mil o más pesos puede incidir en "sacar de la pobreza" (vía "cáscara de plátano") a centenares de miles de personas.
Segundo, expertos de la CEPAL y de la Universidad de Chile que trabajaron en la CASEN han revelado cándidamente que el gobierno les pidió cambiar el cuestionario acerca de cómo se reportan los ingresos de las personas. ¿Creen ustedes que mediante las modificaciones solicitadas por el gobierno los ingresos reportados aumentaron o disminuyeron?
Por ejemplo, si el Gobierno Militar hubiera sido "más avispado", habría obtenido que la canasta de bienes de la primera CASEN no incluyera los limones, que experimentaron un alza desmesurada y extemporánea de precio, por una razón climática. precisamente cuando se hizo la primera encuesta. Pero ese régimen era "quedado" y no intervino el termómetro, de modo que cargó con centenares de miles de pobres más por el solo efecto del alza extraodinaria de los limones. En su momento los economistas de ese gobierno se quejaron de que eso hubiera sucedido, pero no intervinieron el termómetro.
Tercero, todavía no se entrega el margen de error de la encuesta. ¿Por qué? Obviamente, por el apuro en anunciar sus resultados. Hubo premura para revelar la disminución de la pobreza, la indigencia y la desigualdad. ¿Por qué? Los mal pensados, entre los cuales, desde luego, me incluyo (porque conozco el paño), creemos que intencionadamente, porque el anuncio iba a favorecer la imagen del gobierno precisamente en el período en que se estaba haciendo el trabajo de terreno de la encuesta CEP, la cual justamente contiene preguntas sobre el grado de apoyo al gobernante.
Puede haber sido una mera coincidencia, y que se hayan anticipado los anuncios, aun sin contar con el dato del margen de error, por otras razones. Pero nadie las ha dado y el
hecho es que todavía (al escribirse estas líneas), no se conoce ese margen de error, que podría determinar, con las mismas cifras dadas a conocer, que la pobreza aumentó, disminuyó o se mantiene igual. Claro, el efecto publicitario ya conseguido ha determinado que a la gente se le haya comunicado que disminuyó. Y esto, se supone, ayudará al gobernante a remontar en las encuestas.
Los romanos tenían buenas razones, cuando se trataba de identificar al responsable de algo, "¿qui bono?", "¿quién ha salido ganando?". La respuesta determinará si, en el caso de la CASEN, fueron meras coincidencias o, simplemente, otras piñericosas.
sábado, 28 de julio de 2012
Cómo se Maneja la Opinión Pública
En el mismo día me enteré de dos versiones: una, que sindicaba a un sacerdote de haber cometido abusos contra una niña de seis años; otra, que sindicaba a un personaje de la política de haber acosado a una joven subordinada, la cual había debido, a raíz de ello, solicitar ayuda siquiátrica.
Confieso que, conociendo a ambos acusados, no creí ninguna de las dos versiones. Pero sí me llamó la atención que, después de emitidas ambas, la primera fue recogida con fruición por toda la prensa y se convirtió en lo que ahora se llama "trending topic" nacional. La otra no fue acogida por ningún otro medio, salvo la emisora televisiva donde se emitió. Luego, en ese caso "no pasó nada". Más vale así.
Pero en el otro sí, y mucho: el sacerdote, junto con declarar su completa inocencia, se declara "devastado". ¿Quién lo ha "devastado"? La avalancha de los medios informativos, pues la denuncia él la conocía desde hacía tiempo y sabía que era infundada. Pero los medios la han transformado. Le han dado un peso que ninguna evidencia objetiva le daba ni le da. Tanto así que un obispo, que está lejos de ser de izquierda, arrastrado por la corriente, ha comentado el caso por radio dando por efectivos los hechos y señalando que estas conductas indebidas han afectado a la Iglesia en diferentes épocas. Además, un conocido sacerdote de izquierda ha pontificado sobre el caso, desde una autoconferida superioridad moral, sin poder ocultar que la satisfacción se le reflejara en el semblante y también dando la acusación por fundada y real.
Pero en el caso no hay ninguna evidencia y ni siquiera fundamento de presunción de conducta indebida, salvo las imputaciones de la parte acusadora. El afectado niega de plano haber incurrido en la conducta que ésta le imputa. ¿Por qué dos hermanos sacerdotes suyos, una incauta y el otro intencionadamente, la validan sin más? Porque los medios han creado un clima propicio para ello.
¿Por qué no lo crearon en el otro caso? Es que no se daban los "ingredientes"; y yo digo, "menos mal que no lo crearon". Luego, a estas alturas, en ese otro caso no hay una persona "devastada" ni una institución cuestionada.
Es el poder de los medios. Pero hay, además, una coincidencia: el sacerdote cuestionado ha sido antes blanco favorito de la izquierda, sin otra razón que la de haber alcanzado cierta figuración pública y haber aparecido próximo a personalidades de derecha.
¿Quiénes tienen el poder de manejar así, en forma tan discriminatoria, a la opinión pública? No es necesario decirlo: los mismos de siempre.
Confieso que, conociendo a ambos acusados, no creí ninguna de las dos versiones. Pero sí me llamó la atención que, después de emitidas ambas, la primera fue recogida con fruición por toda la prensa y se convirtió en lo que ahora se llama "trending topic" nacional. La otra no fue acogida por ningún otro medio, salvo la emisora televisiva donde se emitió. Luego, en ese caso "no pasó nada". Más vale así.
Pero en el otro sí, y mucho: el sacerdote, junto con declarar su completa inocencia, se declara "devastado". ¿Quién lo ha "devastado"? La avalancha de los medios informativos, pues la denuncia él la conocía desde hacía tiempo y sabía que era infundada. Pero los medios la han transformado. Le han dado un peso que ninguna evidencia objetiva le daba ni le da. Tanto así que un obispo, que está lejos de ser de izquierda, arrastrado por la corriente, ha comentado el caso por radio dando por efectivos los hechos y señalando que estas conductas indebidas han afectado a la Iglesia en diferentes épocas. Además, un conocido sacerdote de izquierda ha pontificado sobre el caso, desde una autoconferida superioridad moral, sin poder ocultar que la satisfacción se le reflejara en el semblante y también dando la acusación por fundada y real.
Pero en el caso no hay ninguna evidencia y ni siquiera fundamento de presunción de conducta indebida, salvo las imputaciones de la parte acusadora. El afectado niega de plano haber incurrido en la conducta que ésta le imputa. ¿Por qué dos hermanos sacerdotes suyos, una incauta y el otro intencionadamente, la validan sin más? Porque los medios han creado un clima propicio para ello.
¿Por qué no lo crearon en el otro caso? Es que no se daban los "ingredientes"; y yo digo, "menos mal que no lo crearon". Luego, a estas alturas, en ese otro caso no hay una persona "devastada" ni una institución cuestionada.
Es el poder de los medios. Pero hay, además, una coincidencia: el sacerdote cuestionado ha sido antes blanco favorito de la izquierda, sin otra razón que la de haber alcanzado cierta figuración pública y haber aparecido próximo a personalidades de derecha.
¿Quiénes tienen el poder de manejar así, en forma tan discriminatoria, a la opinión pública? No es necesario decirlo: los mismos de siempre.
jueves, 26 de julio de 2012
Lecciones de Encuestocracia
La "encuestocracia" se define como aquel régimen en que casi todo se hace con miras a que quien lo encabeza mejore en las encuestas. El actual es, como he señalado otras veces, el gobierno de, por y para Sebastián Piñera; y su propósito central de este momento es de permitirle a su protagonista remontar en los sondeos.
Hasta su amigo "el pelao", como él le decía en la memorable cinta de la grabadora Kioto por allá por 1993, el periodista Jorge Andrés Richards, se declara hoy escandalizado, en un twitter que publica "La Tercera", por la manera en que el régimen utiliza la encuesta CASEN para remontar en el sondeo del CEP, cuyo trabajo en terreno se está realizando en estos mismos días.
El gobierno ha ido adquiriendo particular pericia en el manejo de los instrumentos publicitarios. Días atrás se informó que el 81 por ciento de las apariciones del presidente en la televisión tienen una connotación favorable para él. Como es bien sabido, para mejorar en los sondeos hay que cumplir dos requisitos: primero, aparecer en los medios y darse a conocer, lo que el mandatario cumple con largueza; y, segundo, ser tratado favorablemente, porque si uno aparece sólo para ser denigrado, el amplio conocimiento sólo sirve para obtener un alto grado de rechazo.
El manejo de la encuesta CASEN por el gobierno ha sido maestro, tanto en el sentido de haber hecho cargar con las culpas por el previo aumento de la pobreza al régimen de Bachelet como por haberse atribuido a sí mismo los méritos por su reciente disminución. Claro, no faltan quienes le echan pelos a la leche, como un experto en microdatos de la Universidad de Chile que opina hoy, también en "La Tercera", que la reforma previsional aprobada bajo el gobierno anterior fue un factor decisivo en la disminución de la pobreza, al cual le atribuye 1,2 puntos porcentuales en la caída de ésta. En otras palabras, sin la reforma previsional, la CASEN 2011 habría mostrado un aumento de la pobreza de 0,5 por ciento.
El régimen actual es bastante cándido para confesar su adhesión a la encuestocracia, pues leemos en "El Mercurio", p. C4, que se van a inaugurar siete estadios el próximo año y que "en La Moneda se estima que este tipo de iniciativas va a generar, en su conjunto, un alza en el apoyo a la actual administración". Al respecto, el ministro Chadwick aparece declarando: "estamos convencidos". El antecedente que cita la crónica es que Michelle Bachelet, tras inaugurar estadios en 2009, aumentó su nivel de apoyo en las encuestas de 58,5 a 62,2 por ciento.
"¡Mi reino por un caballo!", clamaba Ricardo III, según Shakespeare. "¡Mi gobierno por unos puntos más de apoyo!", parece clamar el gobernante chileno de hoy.
Hasta su amigo "el pelao", como él le decía en la memorable cinta de la grabadora Kioto por allá por 1993, el periodista Jorge Andrés Richards, se declara hoy escandalizado, en un twitter que publica "La Tercera", por la manera en que el régimen utiliza la encuesta CASEN para remontar en el sondeo del CEP, cuyo trabajo en terreno se está realizando en estos mismos días.
El gobierno ha ido adquiriendo particular pericia en el manejo de los instrumentos publicitarios. Días atrás se informó que el 81 por ciento de las apariciones del presidente en la televisión tienen una connotación favorable para él. Como es bien sabido, para mejorar en los sondeos hay que cumplir dos requisitos: primero, aparecer en los medios y darse a conocer, lo que el mandatario cumple con largueza; y, segundo, ser tratado favorablemente, porque si uno aparece sólo para ser denigrado, el amplio conocimiento sólo sirve para obtener un alto grado de rechazo.
El manejo de la encuesta CASEN por el gobierno ha sido maestro, tanto en el sentido de haber hecho cargar con las culpas por el previo aumento de la pobreza al régimen de Bachelet como por haberse atribuido a sí mismo los méritos por su reciente disminución. Claro, no faltan quienes le echan pelos a la leche, como un experto en microdatos de la Universidad de Chile que opina hoy, también en "La Tercera", que la reforma previsional aprobada bajo el gobierno anterior fue un factor decisivo en la disminución de la pobreza, al cual le atribuye 1,2 puntos porcentuales en la caída de ésta. En otras palabras, sin la reforma previsional, la CASEN 2011 habría mostrado un aumento de la pobreza de 0,5 por ciento.
El régimen actual es bastante cándido para confesar su adhesión a la encuestocracia, pues leemos en "El Mercurio", p. C4, que se van a inaugurar siete estadios el próximo año y que "en La Moneda se estima que este tipo de iniciativas va a generar, en su conjunto, un alza en el apoyo a la actual administración". Al respecto, el ministro Chadwick aparece declarando: "estamos convencidos". El antecedente que cita la crónica es que Michelle Bachelet, tras inaugurar estadios en 2009, aumentó su nivel de apoyo en las encuestas de 58,5 a 62,2 por ciento.
"¡Mi reino por un caballo!", clamaba Ricardo III, según Shakespeare. "¡Mi gobierno por unos puntos más de apoyo!", parece clamar el gobernante chileno de hoy.
miércoles, 25 de julio de 2012
La Letra Chica
Así como Piñera me aplica la letra chica a mí, yo, que soy opositor de derecha, ahora se la aplico a él. Pues él prometió suprimir la rebaja de la cotización del 7% de salud que le hacen a mi pensión, y no me la rebajaron. Reclamé y me dijeron que estaba en el tramo de ingreso equivocado y no tenía derecho. Letra chica. Cuando el candidato prometió, no hizo ninguna salvedad. Después estaba contento con el bono bodas de oro y ya pensaba en cómo gastármelo (de acuerdo con mi mujercita, naturalmente; no iba a robarle su parte), pero me dijeron que no nos correspondía, pues no teníamos ficha de protección social. Cuando pedimos una, nos dijeron que no teníamos derecho. Fuera. El candidato no había hecho tampoco esa salvedad cuando prometió el bono. Letra chica. Y también les prometió a los presos políticos uniformados preocuparse de que se les aplicara la prescripción y no se eternizaran sus procesos, y ahora resulta que sus abogados del Ministerio del Interior hacen todo lo contrario y presentan centenares de nuevas querellas contra aquéllos, violando la prescripción y hasta presentando recursos para subirles las penas, también violando la prescripción. Aquí Piñera ha atropellado hasta la letra grande. Tal vez piensa que los presos políticos uniformados representan pocos votos, pero si resulta el "Plan Aora" y los concejales de derecha no salen electos porque la familia militar y quienes la apoyamos no votamos por ellos, sino que nos abstuvimos o anulamos el voto, entonces van a perder porque Piñera no respetó ni siquiera la letra grande.
En todo caso, ahora que él celebra y se autoatribuye la disminución del índice de pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso, lo que, se supone, le va a ayudar en la encuesta CEP (que siempre es la que lo trata peor y que precisamente ahora está desarrollándose en terreno) yo le aplico en represalia la letra chica a él.
Uno, porque compararse con un período recesivo, como 2009, no es gracia. Siempre empeora la pobreza cuando hay recesión y mejora cuando viene la recuperación, aunque el gobierno no haga nada. Y en Chile siempre hay menos pobreza cuando el precio del cobre sube, como lo ha hecho en estos tres años. Pues el país se ha recuperado gracias a que la crisis quedó atrás y el cobre ha subido sin que el gobierno se moviera de su escritorio.
Dos, el indicador de pobreza es de $72 mil pesos mensuales por persona pero, como dice hoy una carta de una experta en "La Tercera", resulta que muchos de los sin casa, que ahora se llaman "personas en situación de calle", revelaron tener un ingreso de más de $80 mil mensuales. Entonces, usted puede vivir en la calle y la encuesta CASEN no lo cuenta entre los pobres. No es como para celebrar.
Tres, como escribí el otro día, todavía no entregan el margen de error de la encuesta. Si la pobreza disminuyó 0,7 por ciento y la indigencia 0,9 por ciento, y el margen de error es uno o uno y medio por ciento, como suele ser, la mejoría cae dentro de ese margen y no es técnicamente significativa. Habría un "empate técnico", como dicen los encuestadores (cuando les conviene).
Cuatro, en cuanto a la distribución del ingreso, Piñera se ha jactado de que disminuyera de 46 a 35 veces la diferencia entre lo que gana el decil más rico en relación al más pobre. Pero 35 veces sigue siendo peor que todos los demás índices anteriores a 2009. Cuando el Gobierno Benemérito entregó el poder, en 1990, esa diferencia era de sólo era 30,5 veces.
En fin, como lo he señalado antes, la mayor causa de la desigualdad de ingresos en Chile radica en las políticas socialistas, que vedan encontrar trabajo a los más pobres de los pobres con medidas como el salario mínimo obligatorio, mientras que entre los más ricos hay pleno empleo, porque a ellos medidas como ésa no los afectan. Y la segunda mayor causa
es que el gasto social sea recaudado por la burocracia estatal, que se queda con gran parte de él, en lugar de hacérselo llegar íntegro a los pobres. Si se les entregara directamente a éstos, que es lo que debería hacerse, dejarían de ser pobres por gran margen. Habría pobreza cero, como seguramente se conseguirá si adviene un gobierno realmente de derecha, lo que no es imposible.
En lo que estoy de acuerdo con el gobierno es en escandalizarse por que los mayores artífices de la pobreza y las desigualdades en Chile, que son los socialistas de la Concertación, se nieguen a reconocer la mejoría que hay ahora en los índices con respecto a los que había bajo su desastrosa gestión.
En todo caso, ahora que él celebra y se autoatribuye la disminución del índice de pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso, lo que, se supone, le va a ayudar en la encuesta CEP (que siempre es la que lo trata peor y que precisamente ahora está desarrollándose en terreno) yo le aplico en represalia la letra chica a él.
Uno, porque compararse con un período recesivo, como 2009, no es gracia. Siempre empeora la pobreza cuando hay recesión y mejora cuando viene la recuperación, aunque el gobierno no haga nada. Y en Chile siempre hay menos pobreza cuando el precio del cobre sube, como lo ha hecho en estos tres años. Pues el país se ha recuperado gracias a que la crisis quedó atrás y el cobre ha subido sin que el gobierno se moviera de su escritorio.
Dos, el indicador de pobreza es de $72 mil pesos mensuales por persona pero, como dice hoy una carta de una experta en "La Tercera", resulta que muchos de los sin casa, que ahora se llaman "personas en situación de calle", revelaron tener un ingreso de más de $80 mil mensuales. Entonces, usted puede vivir en la calle y la encuesta CASEN no lo cuenta entre los pobres. No es como para celebrar.
Tres, como escribí el otro día, todavía no entregan el margen de error de la encuesta. Si la pobreza disminuyó 0,7 por ciento y la indigencia 0,9 por ciento, y el margen de error es uno o uno y medio por ciento, como suele ser, la mejoría cae dentro de ese margen y no es técnicamente significativa. Habría un "empate técnico", como dicen los encuestadores (cuando les conviene).
Cuatro, en cuanto a la distribución del ingreso, Piñera se ha jactado de que disminuyera de 46 a 35 veces la diferencia entre lo que gana el decil más rico en relación al más pobre. Pero 35 veces sigue siendo peor que todos los demás índices anteriores a 2009. Cuando el Gobierno Benemérito entregó el poder, en 1990, esa diferencia era de sólo era 30,5 veces.
En fin, como lo he señalado antes, la mayor causa de la desigualdad de ingresos en Chile radica en las políticas socialistas, que vedan encontrar trabajo a los más pobres de los pobres con medidas como el salario mínimo obligatorio, mientras que entre los más ricos hay pleno empleo, porque a ellos medidas como ésa no los afectan. Y la segunda mayor causa
es que el gasto social sea recaudado por la burocracia estatal, que se queda con gran parte de él, en lugar de hacérselo llegar íntegro a los pobres. Si se les entregara directamente a éstos, que es lo que debería hacerse, dejarían de ser pobres por gran margen. Habría pobreza cero, como seguramente se conseguirá si adviene un gobierno realmente de derecha, lo que no es imposible.
En lo que estoy de acuerdo con el gobierno es en escandalizarse por que los mayores artífices de la pobreza y las desigualdades en Chile, que son los socialistas de la Concertación, se nieguen a reconocer la mejoría que hay ahora en los índices con respecto a los que había bajo su desastrosa gestión.
martes, 24 de julio de 2012
Estado de Sitio en la Araucanía
En la Araucanía no hay un conflicto mapuche, hay más que eso: una revolución que tiene apoyo político interno y externo. ¿Necesito decir quiénes son sus inspiradores?
Y como en esa zona, tal como en el resto del país, pero en mayor medida aún, no hay propiamente gobierno, pues nadie ejerce la autoridad indispensable para garantizar una vida civilizada, los revolucionarios llevan a cabo su tarea en casi total impunidad. Ya se registran más de 500 atentados de variada gravedad. Siempre los cometen los mismos. En carta a "La Tercera" de hoy el dirigente gremial de la zona, Emilio Taladriz, dice que allá tiene lugar un atentado cada dos días.
Hay enormes extensiones de tierra fértil sin trabajar, porque un ente estatal --siempre que hay un problema grave, hay un ente estatal actuando ("el Estado no es la solución, ES el problema"- Reagan)-- la ha comprado a particulares que la hacían producir y se la ha entregado a comunidades que no la saben hacer producir.
Donde no hay propiedad, hay pobreza y retraso.
El gobierno tampoco es capaz de garantizar la tranquilidad y el respeto a los derechos porque esto requeriría enfrentar con la fuerza legal a la fuerza revolucionaria ilegal, y eso podría generar alguna víctima. En este momento el gobierno está satisfecho porque hay más carabineros que terroristas heridos y eso es bueno para las encuestas. Porque si hubiera un solo extremista muerto la extrema izquierda proclamaría lo mismo que le decía Fidel Castro a Frei Montalva, que frente al caos desatado por su propia demagogia una vez tuvo que ponerse los pantalones: "Prometió una revolución sin sangre y les ha dado sangre sin revolución". Castro, por supuesto, había hecho una revolución con mucha sangre, principalmente derramada por su subordinado y asesino en serie, Ernesto "Che" Guevara. Dicisiete mil muertos le contabilizó el "Libro Negro del Comunismo", que documentó las cien millones de víctimas que este sistema provocó en el mundo.
Donde no hay justicia hay abuso y caos. Porque en la Araucanía el poder judicial se pasó al bando revolucionario.
Entonces las acciones legales no surten efecto y da vueltas la puerta giratoria. Pero ya la situación no da para más.
Lo único que cabe a estas alturas es la declaración del Estado de Sitio y la aplicación de las facultades que éste entrega al Presidente de la República: "restringir la libertad de locomoción y arrestar a las personas en sus propias moradas o en lugares que la ley determine que no sean cárceles ni estén destinados a la detención o prisión de reos comunes. Podrá además suspender o restringir el ejercicio del derecho de reunión".
Porque en el estado de sitio los tribunales politizados de la izquierda no pueden entrar a calificar las circunstancias de hecho ni los fundamentos de la autoridad para aplicar las medidas.
Desde luego, al mismo tiempo, ante la justicia se debe comenzar a invocar la legislación de seguridad interior y antiterrorista a la cual ha renunciado el debilísimo gobierno que los chilenos se dieron en 2010 ("se dieron", porque yo no fui cómplice de eso).
Llamen a todo lo anterior "mano firme", "mano dura", "régimen autoritario" o "dictadura", pero nadie podrá decir que es ilegal. Y es, además, indispensable.
Si el gobierno no lo hace, todo será para peor y terminará pagando un costo mucho más alto que si se atreviera a ponerse de una vez los pantalones frente a la revolución en curso en la Araucanía.
Y como en esa zona, tal como en el resto del país, pero en mayor medida aún, no hay propiamente gobierno, pues nadie ejerce la autoridad indispensable para garantizar una vida civilizada, los revolucionarios llevan a cabo su tarea en casi total impunidad. Ya se registran más de 500 atentados de variada gravedad. Siempre los cometen los mismos. En carta a "La Tercera" de hoy el dirigente gremial de la zona, Emilio Taladriz, dice que allá tiene lugar un atentado cada dos días.
Hay enormes extensiones de tierra fértil sin trabajar, porque un ente estatal --siempre que hay un problema grave, hay un ente estatal actuando ("el Estado no es la solución, ES el problema"- Reagan)-- la ha comprado a particulares que la hacían producir y se la ha entregado a comunidades que no la saben hacer producir.
Donde no hay propiedad, hay pobreza y retraso.
El gobierno tampoco es capaz de garantizar la tranquilidad y el respeto a los derechos porque esto requeriría enfrentar con la fuerza legal a la fuerza revolucionaria ilegal, y eso podría generar alguna víctima. En este momento el gobierno está satisfecho porque hay más carabineros que terroristas heridos y eso es bueno para las encuestas. Porque si hubiera un solo extremista muerto la extrema izquierda proclamaría lo mismo que le decía Fidel Castro a Frei Montalva, que frente al caos desatado por su propia demagogia una vez tuvo que ponerse los pantalones: "Prometió una revolución sin sangre y les ha dado sangre sin revolución". Castro, por supuesto, había hecho una revolución con mucha sangre, principalmente derramada por su subordinado y asesino en serie, Ernesto "Che" Guevara. Dicisiete mil muertos le contabilizó el "Libro Negro del Comunismo", que documentó las cien millones de víctimas que este sistema provocó en el mundo.
Donde no hay justicia hay abuso y caos. Porque en la Araucanía el poder judicial se pasó al bando revolucionario.
Entonces las acciones legales no surten efecto y da vueltas la puerta giratoria. Pero ya la situación no da para más.
Lo único que cabe a estas alturas es la declaración del Estado de Sitio y la aplicación de las facultades que éste entrega al Presidente de la República: "restringir la libertad de locomoción y arrestar a las personas en sus propias moradas o en lugares que la ley determine que no sean cárceles ni estén destinados a la detención o prisión de reos comunes. Podrá además suspender o restringir el ejercicio del derecho de reunión".
Porque en el estado de sitio los tribunales politizados de la izquierda no pueden entrar a calificar las circunstancias de hecho ni los fundamentos de la autoridad para aplicar las medidas.
Desde luego, al mismo tiempo, ante la justicia se debe comenzar a invocar la legislación de seguridad interior y antiterrorista a la cual ha renunciado el debilísimo gobierno que los chilenos se dieron en 2010 ("se dieron", porque yo no fui cómplice de eso).
Llamen a todo lo anterior "mano firme", "mano dura", "régimen autoritario" o "dictadura", pero nadie podrá decir que es ilegal. Y es, además, indispensable.
Si el gobierno no lo hace, todo será para peor y terminará pagando un costo mucho más alto que si se atreviera a ponerse de una vez los pantalones frente a la revolución en curso en la Araucanía.
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