sábado, 7 de agosto de 2010

La Noticia del Día

Como suele suceder, la información más importante del día hoy no ganó titulares. Se encuentra en la carta a "El Mercurio" de la pediatra Verónica Valdés, de la Universidad Católica, donde afirma que un post natal de seis meses, que permitiera a la madre el cuidado y la lactancia de sus hijos, "aumentará en promedio, al menos, cuatro puntos de coeficiente intelectual de toda la futura generación de chilenos y chilenas".
¿Se dan cuenta ustedes del efecto que eso produciría? Mucho mayor, por cierto que el de la más ingeniosa reforma educacional, incluida la que yo he propuesto, consistente en suprimir el Ministerio de Educación y la regulación socialista de ésta y dar directamente a los padres el dinero que consume aquel monstruo burocrático, para que financien directamente ellos y a su libre elección la enseñanza de sus hijos en establecimientos privados dueños de diseñar sus propios programas. Con todos los beneficios que esta excelente propuesta acarrearía, no creo que pudiera aumentar en cuatro puntos el c. i. de toda una generación.
De partida, si esto se consiguiera, dentro de una generación desaparecería uno de los mayores peligros que acecha a nuestra sociedad, que es el del retorno al socialismo. Pues un electorado con cuatro puntos más de c.i. jamás lo permitiría.
Los recursos para financiar un post natal de seis meses, subsidiado por el Estado, existen actualmente, pero gran parte de ellos se dilapida en organismos burocráticos destinados a dar "pegas" a clientelas electorales. Repartir esos subsidios directamente a sus beneficiarios costaría el 0,5 por ciento de ellos; en cambio entregarlos a la burocracia para que los administre puede absorber hasta el 60 por ciento de los mismos, caso del Instituto de la Juventud, citado hace unas semanas por el ministro Felipe Kast.
El post natal de seis meses, aunque sea pagado por el Estado, representa un costo para las empresas y eso explica que beneficios similares a ése y el propio post natal que ya existe conduzcan a que las mujeres tengan sueldos líquidos menores que los hombres para una misma labor. Por eso la medida requiere un subsidio adicional.
El antecedente expuesto por la doctora Valdés justifica ampliamente dicho subsidio, que yo he recomendado también para todos los matrimonios bien constituidos, mientras ellos se mantengan. El beneficio social que representan, consistente en ser unidades formadoras de los niños, que los educan con el ejemplo y los sacan de la delincuencia y el vicio al que hoy está expuesta la mayoría de ellos (pues esa mayoría nace fuera del matrimonio), nos permitiría superar la actual situación social y moral crítica prevaleciente en nuestro medio.
Además, el referido incentivo para el matrimonio podría representar una manera de aumentar la tasa de natalidad, que hoy se encuentra bajo la llamada "tasa de reposición", cosa que significa que, con el tiempo, los chilenos vamos a desaparecer. Si bien algunos podrían estimar que eso sería para beneficio de la Humanidad, los que amamos a nuestra Patria (cuyo número no me atrevo a aventurar, pero a juzgar por conductas prevalecientes en el medio parece exiguo) debemos velar por que, cualesquiera fueren nuestros defectos, no desaparezcamos del todo de la faz de la Tierra. Sobre todo si existe la expectativa de que nos volvamos cuatro puntos más inteligentes que hoy y dejemos de perpetrar las barbaridades que tienen a nuestra moral social por los suelos.

viernes, 6 de agosto de 2010

Los Bolivianos Tienen Mar

Una de las posturas del candidato Piñera con que estuve de acuerdo, durante su campaña, fue la de desechar cualquier posibilidad de cesión de territorios chilenos a Bolivia. Espero que, a diferencia de otras promesas suyas, ésta no haya venido "con letra chica". El temor de que así fuera me lo suscitó la satisfacción de Evo Morales tras intercambiar palabras con nuestro mandatario anteayer, si bien dio a entender que éste había sido franco con él, lo que se debería interpretar como la advertencia de que Chile no contempla cesiones territoriales a dicho país vecino.
Desde luego, no tenemos ningún asunto territorial pendiente con él. Todo quedó resuelto al respecto en el Tratado de 1904, acordado más de veinte años después del cese de las hostilidades entre ambos países.
En seguida, la soberanía sobre un puerto no le representaría a los bolivianos ningún cambio con respecto a su situación actual, salvo el de poder decir que son dueños de un puerto. Pues en este mnomento un boliviano que quiera bañarse en el mar lo único que debe hacer es viajar a la costa y ponerse traje de baño. Ninguna restricción le afecta y en ese sentido tiene los mismos derechos de cualquier chileno.
En tercer lugar, el comercio marítimo boliviano tiene un tratamiento privilegiado en puertos chilenos, justamente por el Tratado de 1904. Y, de hecho, se desarrolla sin ningún inconveniente. Todavía más, me atrevo a decir que esos puertos lo atienden mucho mejor que si estuvieran administrados por su propio país, Bolivia, porque en esa materia Chile ha alcanzado cierto grado de eficiencia que probablemente ellos no habrían podido lograr en puertos propios que pudieran haber tenido.
Para todos los efectos prácticos, entonces, los bolivianos tienen mar. Carecen de él sólo para el efecto retórico de decir que ese mar es boliviano. Ni siquiera la falta de un mar territorial propio es manifiesta, porque si hubiera empresas pesqueras bolivianas hoy, ellas podrían operar tal como lo hacen las chilenas.
Recuerdo a ese efecto una anécdota de mi adolescencia, cuando nuestro Presidente, el general Carlos Ibáñez, que solía hacer observaciones de un sentido común aplastante, fue invitado a visitar Bolivia. Durante el paseo de estilo por La Paz en un auto descubierto, junto al Presidente boliviano, que era, según recuerdo, Paz Estenssoro, grupos organizados de espectadores gritaban rítmicamente "¡Puerto, puerto!", al paso del Presidente chileno. Otra persona que iba en el descapotable me contó que entonces el general Ibáñez musitó, intrigado:
--¿Para qué quieren puerto, si no tienen barcos?
El hecho es que los chilenos de esta generación nos hemos acostumbrado a vivir acosados por peticiones o aspiraciones de países vecinos en perjuicio de nuestros derechos. Y, si alguna conclusión hemos sacado de todo ello, es la de que siempre debemos estar muy bien armados, "por si las moscas", para emplear las palabras de un infausto personaje al cual se le han rendido y rendirán inmerecidos homenajes en estos días, a raíz de su lamentable fallecimiento.
Ahora, si Bolivia tiene una oferta de tal interés para Chile que, eventualmente, no pudiéramos rechazarla, eso ya sería otra cosa. Yo estoy muy contento con el auto que tengo y no quiero deshacerme de él, pero si alguien se presenta ofreciéndome el doble del precio que vale, por supuesto que estaría dispuesto a venderlo. Pero, mientras semejante oferta no se presente, sigo tranquilo manejándolo y sin pensar en cambiarlo.
Y espero que así siga siendo en relación con las reiteradas aspiraciones bolivianas de hacerse, sin ningún argumento valedero, de alguna parte de la costa chilena.

jueves, 5 de agosto de 2010

El Mundo al Revés

Cuando se me pide poner notas el Presidente y al Gobierno, invariablemente la que asigno al segundo es muy superior a la del primero, pues sin perjuicio de las inconsecuencias, populismos y concesiones filoizquierdistas del mandatario, estimo que, en general, su equipo es de alta calidad técnica y de una superioridad moral abismal con respecto a los antecesores concertacionistas a los cuales los nuevos jefes de servicios e instituciones públicas han venido a reemplazar.
Veinte años de Concertación no han transcurrido en vano y al término de ellos el país vive una crisis valórica y moral que se traduce en la paulatina desaparición de la célula fundamental de la sociedad, la familia propiamente tal, cuyo centro es el hogar presidido por la institución matrimonial; el auge de la droga y la delincuencia adolescente, derivada de que, a raíz de tantos "hogares disueltos", sobreabundan los "niños y jóvenes sueltos", que caen en el vicio y en el delito.
Testimonio patente de dicha crisis es el increíble episodio suscitado a raíz de un documento del Servicio Nacional de la Mujer donde se hace ver "la importancia de que los y las adolescentes comprendan que su vida sexual debe postergarse hasta el matrimonio". Esta prevención, que hace medio siglo habría sido considerada sólo una manifestación de sentido común y sabiduría moral, ahora ha provocado escándalo y ha llevado a que la vocera de gobierno manifieste que la anterior "no es una opinión que sea o que represente en absoluto la línea oficial del Sernam".
Pues bien, debería serlo y representarla. En un país asolado por el "embarazo adolescente", los hijos sin padres ubicables, las parejas que se unen y desunen anárquicamente y sin sentido alguno de responsabilidad social y moral, y en que el matrimonio se transforma en una excepción, sobre todo si ahora resulta tan fácil deshacerlo irresponsablemente, todo lo que condujera a restablecer la solidez de ese vínculo, a fortalecer la importancia de la moral sexual como base de la formación y de la vida de hogares bien constituidos y su necesaria consecuencia, personas sólidamente formadas en el respeto a valores y compromisos básicos para la moral general, debería ser aplaudido y bienvenido.
¡Y resulta que, por el contrario, es objeto de repudio, escándalo y, finalmente, retractación por parte del organismo que precisamente puso el dedo en la llaga de la crisis moral a que se enfrenta el país! Vivimos en un mundo al revés.
En una nación que, comprobadamente, tiene los recursos para poner a toda su población por sobre el nivel de la pobreza, si el gasto social no fuera dilapidado como lo es hoy entre las clientelas partidistas y las corruptelas funcionarias, sería perfectamente posible crear una institucionalidad económica que respaldara, con incentivos pecuniarios, el matrimonio de hombres y mujeres jóvenes, aunque fueran todavía estudiantes, para volver a re-crear esa base esencial del buen orden social que es el hogar bien constituido y estable, al cual llegarán hijos que recibirán de él una adecuada formación, lejos del vicio y el delito que hoy se enseñorean de calles y poblaciones.
"La importancia de que los y las adolescentes comprendan que su vida sexual debe postergarse hasta el matrimonio" es crucisl para la reconstrucción moral del país. Debería ser una de las bases de "la nueva forma de gobernar", justamente, alentar y facilitar ese matrimonio juvenil y su estabilidad en el tiempo. Esta sana fórmula, respaldada por los debidos incentivos económicos, para financiar los cuales existen hoy los suficientes recursos, sería sin duda un primer paso en la reconversión de esta sociedad que hoy se va pareciendo cada vez más a las de Sodoma y Gomorra.
Sólo en esas ciudades de la antigüedad podrìa haberse llamado a escándalo ante una proposición de tan alto significado moral como la que ha emanado del Sernam. Y sólo en ellas, poco antes de su apocalipsis, habría podido esperarse que semejante manifestación hubiera sido declarada como "no representativa en absoluto de la línea oficial".
Si esto último fuere así, sería hora de rezar un responso por semejante "línea oficial". Y por el futuro moral del país.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Un Político, No Un Técnico

Los políticos son los que hacen las cosas mirando las encuestas. Los técnicos son los que las hacen mirando la solución real de los problemas. Cuando el Presidente Piñera describió su programa de financiamiento de la reconstrucción habló como político, no como técnico. Los técnicos, entendiendo por tales a los empresarios, economistas y centros de estudios, estuvieron en desacuerdo con que subiera los impuestos.
El empresario Horst Paulmann (Cencosud) declaró: "Cuando hay menos impuestos, hay más inversiones, y eso es lo que necesitamos". El economista Alejandro Fernández (Gemines), declaró: " La concepción del plan de financiamiento atenta contra la lógica y la teoría económica que señala que, ante shocks transitorios (guerras, terremotos) el financiamiento debe provenir de ahorro y endeudamiento para minimizar el impacto sobre los planes de gasto de las familias y las empresas". El director del Instituto Libertad y Desarrollo, Luis Larraín, otro técnico, declaró: "Desde el punto de vista económico es un error utilizar como fuente de financiamiento de la reconstrucción impuestos que afectan la capacidad productiva... ¿Por qué el ex ministro Velasco trajo US$8 mil millones (del fondo de estabilización) y no produjo ningún descalabro en el tipo de cambio, y hoy no se puede traer la mitad?"
Pues los aumentos tributarios propuestos por el Gobierno rendirán US$3.231 millones.
Además, agregó Luis Larraín, habría espacio en el mercado local para emitir US$ 3 mil millones de deuda y para recaudar otros US$3 mil millones por mejor precio del cobre respecto del estimado en la Ley de Presupuestos. ¿Para qué subir los impuestos? Pura política. Para agradar a la izquierda y a la Concertación (que es casi lo mismo).
Hoy en "El Mercurio" el director del SII reveló que en el primer semestre la recaudación tributaria creció en US$5 mil millones respecto al año pasado. Un cincuenta por ciento más que los nuevos impuestos proyectados. Para no hablar de reasignaciones de gasto público o venta de activos estatales, como las acciones de Codelco en Edelnor (eso solo rendiría US$800 millones).
La explicación de por qué se suben impuestos en lugar de hacer algo de todo lo anterior es que el gobernante actúa como político y no como técnico. Sufre del prurito DC de siempre tratar de agradar a la izquierda, por nefasto que ello sea. Y como la derecha está políticamente muerta, lo deja hacer. Del mismo modo en que lo deja hacer cuando, para agradar a la izquierda, llama "violadores de derechos humanos" a los presos políticos ex uniformados y, sin embargo, se ufana de darse la mano con representantes comunistas --incluido el ex encargado militar del PC, Guillermo Teillier-- que organizaron grupos terroristas ( todos cuyos miembros fueron indultados e indemnizados) siendo que la Constitución declara al terrorismo como violatorio de los derechos humanos.
Es que el Presidente es, por sobre todo, un político. Se supone que, como tal, dice lo que le conviene para ganar adhesiones, no lo que piensa ni lo que le dicta su conciencia. Cree que lo que le conviene es lo que agradará a la izquierda y que eso le dará mayoría en las encuestas.
Pero las dos últimas encuestas señalan que la adhesión a nuestro gobernante desciende. ¿Por qué, si lo único que hace es esforzarse por subir en las encuestas?
Es que, atención, también todas las encuestas revelan que, a los ojos de la opinión pública, el grupo más desprestigiado es el de los políticos. Y la gente parece haberse dado cuenta de que, esencialmente, éso es lo que él es.

martes, 3 de agosto de 2010

El Costo de la Demagogia

El populismo tiene, como todas las cosas, beneficios y costos. Los primeros son los votos obtenidos con las promesas demagógicas; los segundos están representados por el desprestigio del populista cuando no puede cumplir lo prometido o, si lo cumple, por el perjuicio social derivado de la medida demagógica.
El candidato Piñera prometió un post natal de seis meses. Pero es evidente que se trata de una medida populista y perjudicial para las mujeres trabajadoras. Éstas ya tienen una serie de privilegios en comparación con los trabajadores varones. ¿Y en qué se ha traducido eso? En que, a igual labor, los sueldos de los hombres son más altos que los de las mujeres y en que una proporción más alta de éstas no forma parte de la población activa empleada. El post natal de seis meses será una razón más para que la diferencia entre sueldos masculinos y femeninos se haga todavía mayor. Y también para dificultar aún más la contratación de las mujeres. El Presidente Piñera nombró una comisión para estudiar el tema y los anuncios emanados de ella revelan que el post natal de seis meses no podrá establecerse sin añadirle mucha "letra chica". No se puede cumplir la promesa del candidato Piñera tal como fue hecha.
Este último se reunió con los uniformados en retiro y les dio su apoyo explícito frente a los abusos que cometen los jueces con ellos, prometiendo velar, en concreto, por la aplicación de las leyes que éstos desconocen, en particular la que establece la prescripción. Pero el Presidente Piñera, ya obtenidos los votos de la "familia militar", se ha mostrado inmisericorde con los ex uniformados, a los cuales ahora llama "violadores de los derechos humanos". Les ha denegado indultos y anunciado que les denegará en el futuro otros que estaba en su mano otorgar, y que serían un paliativo para la ilegal no aplicación de leyes como la de la prescripción. Incluso lo rechazó en el caso de un solicitante octogenario, enfermo y, por añadidura, comprobadamente inocente, como ha sido el caso del general (r) Mena. Hasta se lo denegó a un suboficial (r) moribundo, que sólo pedía dejar este mundo en compañía de los suyos. Debió morir tras las rejas. Gendarmería, bajo el nuevo gobierno, es igualmente discriminatoria contra los ex uniformados presos que bajo la Concertación, en materia de beneficios carcelarios. Nada ha cambiado. Todo eso muy alejado de lo que prometió el candidato Piñera sobre justa aplicación de las leyes, que quedó grabado en un video y que ahora los ex uniformados han subido a YouTube... para "perpetua memoria".
El candidato Piñera prometió vender sus activos capaces de generarle conflictos de interés antes de asumir la Presidencia, y no lo hizo. En los casos de dos de tales empresas todavía no lo hace.
Dicho candidato prometió crear un millón de empleos durante su gobierno, pero después resultó que la promesa se cumpliría en cinco años y no en cuatro, duraciòn de su mandato. Ahora último ha subido la meta de 200 mil a 250 mil empleos anuales, ante la evidencia de la contradicción, aunque para ello la cantidad de contratados en los programas de emergencia de absorción de desempleados con fondos públicos haya alcanzado un nivel muy alto, según la última encuesta del INE.
El candidato Piñera prometió que los jubilados no tendrían que pagar la cotizaciòn de salud del 7 por ciento, generando aplausos (y votos) entre los pasivos. Después, el gobierno del Presidente Piñera ha precisado que para eximirse habrá que cumplir variados requisitos, en forma que muchos jubilados no podrán quedar exentos de cotizar el 7 por ciento. Es otro caso de "la letra chica" de sus promesas electorales.
La diferencia entre las promesas del candidato y el cumplimiento que les da el Presidente es lo que explica su insatisfactorio "techo" en las encuestas. El populismo da beneficios en votos, pero, pasada la elección, genera costos para la imagen del autor de las promesas demagógicas que no es posible cumplir.

lunes, 2 de agosto de 2010

Honestidad Derrotada

Alguien me dijo cierta vez que el peor de los sacerdotes era menos malo que el mejor de los seglares, y a lo largo de los años le he dado muchas vueltas a ese aserto, pues encierra mucha verdad.
Hace algunas semanas los obispos, entre los cuales hay algunos que, según mi parecer, junto a no pocos sacerdotes, emiten juicios muy dañinos sobre temas seculares e, incluso, sobre materias eclesiales, decidieron dar un paso que requería mucho valor cívico: proponer un indulto que, entre otros, favoreciera a ex uniformados.
Ese solo hecho demostró un principio de honestidad y coraje político entre ellos, porque vivimos en una país sometido a una sistemática desinformación sobre el tema de los derechos humanos, que ha trastocado el juicio de la opinión pública al respecto y torna temeraria y repudiable, a ojos de la mayoría, toda idea de perdón en favor de quienes nos libraron del terrorismo propiciado por las ideologías totalitarias.
La mayoría de los obispos se inclina a la izquierda y no vaciló en agravarle al Gobierno Militar los enormes problemas que debió superar, comenzando por el de la amenaza terrorista. Sin embargo, todos tienen una conciencia moral.
Pero, consumado el desenlace que resultó tan favorable para los destinos de Chile y cumplida la misión del régimen castrense, los prelados no han podido menos que tomar nota de muchas cosas: primera, que a los iniciadores de la guerrilla terrorista, por sangrientos que hubieren sido sus crímenes, se les perdonó a todos; segunda, que los ex uniformados fueron llamados a una tarea y no acudieron por vocación personal ni sed de sangre a luchar contra los terroristas, sino que lo hicieron cumpliendo un deber de carácter público y de protección social; tercera, que si no hubieran sido asignados a esta tarea, ellos habrían sido ciudadanos de antecedentes intachables, como lo habían sido antes de la confrontación y lo han sido después; cuarta, que pública y notoriamente se les ha privado del derecho, que asiste a todo ciudadano, de que las leyes se les apliquen no sólo en lo que les sea adverso, sino también en cuanto los favorezcan, como en el caso de las de amnistía, prescripción y cosa juzgada, entre otras; y quinta, que también pública y notoriamente han sido juzgados por magistrados de notorio sesgo político, lo cual se ha traducido en que éstos hayan dejado de observar no sólo el derecho, sino la verdad de los hechos, dictando condenas inicuas, cosa fácilmente comprobable, pese a lo cual nadie las objeta.
Hasta al peor de los sacerdotes, mejor que el más impecable de los civiles, y a diferencia de éstos, llegó un momento en que la injusticia y la iniquidad se le hicieron intolerables. Simplemente, por una razón moral, dictada por su convicción religiosa. Porque hasta el peor de los sacerdotes comprende que Cristo habría considerado intolerable lo que ha sucedido entre nosotros a este respecto.
Por eso, y sólo por eso, la Iglesia se atrevió. Pero, claro, ha resultado que los prelados son mejores que los laicos, pero, al igual que éstos, no son héroes. Ante la violenta reacción extremista a raíz de su propuesta, les sucedió lo mismo que a las autoridades civiles: se asustaron. Y quedaron muy mal, porque debieron faltar a la verdad, declarando que nunca habían pensado en que el perdón alcanzara a los bautizados por la propaganda de izquierda como "violadores de derechos humanos". Porque, claro, esa propaganda nos convenció de que los guerrilleros que ella armó para matar chilenos, ya perdonados todos, no eran "violadores de derechos humanos". Los que les impidieron matar chilenos, sí lo eran y lo son.
Entonces los prelados, que habían lanzado la piedra de un indulto sin discriminaciones, después escondieron la mano y dijeron que nunca habían pensado en un perdón a los ex uniformados. Su penosa retractación los dejó a la altura de un político civil cualquiera. Y no necesito nombrar al más eximio representante de éstos.
Hubo, eso sí, un principio, o mejor dicho un conato, de honestidad moral de parte del episcopado y ello se le debe reconocer. Por un momento los obispos se alzaron contra la iniquidad. Después el extremismo los amedrentó. La honestidad moral quedó, una vez más, derrotada en nuestro medio, con amplio apoyo mayoritario de una opinión pública que tiene el cerebro lavado.
Pero sirva de consuelo saber que no todas las conciencias morales en el país están muertas. Sólo hemos comprobado que quienes las mantienen vivas, los peores de los cuales son menos malos que el mejor de los seglares, tuvieron el mismo miedo que éstos a la virulencia extremista. Y entonces los prelados debieron volver al mutismo que no les permitía tener la conciencia tranquila.

domingo, 1 de agosto de 2010

Negociaciones Estilo Chileno

En "La Tercera" de hoy, Patricio Navia, columnista de izquierda que, a diferencia de sus conmilitantes de la misma tendencia, suele ser sorprendido con inusitada frecuencia diciendo la verdad (hábito poco chileno, probablemente adquirido en sus años en los Estados Unidos), hace un balance del cumplimiento dado por Sebastián Piñera al compromiso contraído con él durante la campaña presidencial, a cambio de su apoyo, en el sentido de que el primero se lo daría si el segundo cumplía tres condiciones: no designar a pinochetistas en altos cargos, dejar de lado el elitismo en sus nombramientos y deshacerse, antes de asumir, de los activos patrimoniales que le significaran conflictos de intereses.
Ahora Navia da por cumplido el primer compromiso. Lo hace de manera generosa, a mi juicio, pues considera suficiente que los pinochetistas que sí han sido designados hayan abjurado de esa condición después de 1990. Si por "pinochetistas" se entendiera a los que lo fueron antes, sólo un muy escaso número de las principales designaciones cumpliría el requisito. Desde luego, no lo satisfaría ni siquiera el Ministro del Interior, quien ha confesado que votó "sí" en el plebiscito de 1988, lo que hoy califica, por supuesto, como "un pecado de juventud".
La segunda exigencia de Navia no se ha satisfecho en absoluto, pese a que él la da, también con excesiva generosidad, por parcialmente cumplida. Pues las designaciones han sido netamente "elitistas", es decir, han favorecido a elementos que indudablemente pertenecen a la crema y nata del país por diversos conceptos, no excluido el social. Y eso es bueno, porque ésos son los elementos más capacitados y confiables en sus respectivas áreas. Tanto que habría sido grave para Chile que Piñera hubiera cumplido esta promesa hecha a Navia. Afortunadamente para el juicio sobre el grado de cumplimiento de aquél, éste la da por parcialmente satisfecha.
Y la tercera, y esto sí que el mismo Navia lo certifica, tampoco fue cumplida en absoluto, pues Piñera no se deshizo de sus activos representativos de conflictos de interés antes de asumir, y todavía no termina de hacerlo. Incluso ha manifestado su propósito de mantener indefinidamente uno de ellos bajo su dominio (las acciones de Blanco y Negro S. A.), pues el venderlas abriría una herida en "su corazón" o "su alma" (no recuerdo bien), cosa notable, desde que él toda su vida fue hincha de la UC.
El hecho es que Navia bien podría haber hecho un juicio más severo del que formula hoy, ante la evidencia de que todo cuanto entregó a cambio de lo que no recibió ya no lo puede recuperar. Hay que saber con quién se negocia.
Y un comentario final ilustrativo: cuando se cerró el trato Navia-Piñera, el primero confiaba en que ello no se difundiría, pues a nadie le gusta aparecer desertando de las filas en que ha militado siempre; pero el segundo, obviamente, sí quería que se supiera, pues con ello aparecía ampliando la base de sus partidarios con un elemento destacado de la intelectualidad concertacionista, en detrimento de su principal adversario. Y, en consecuencia, lo dio a conocer, pero, a su vez, prefirió no revelar las condiciones comprometidas, pues éstas implicaban anunciar la marginación de su futuro gobierno de partidarios suyos representativos de, posiblemente, una mayoría de su electorado potencial, constituida justamente por el pinochetismo. (Que éste era la mayoría lo demostró el hecho de que el partido más cercano al pinochetismo, la UDI, obtuvo el doble de diputados que el más alejado, RN). Por eso he sostenido que Piñera fue Presidente gracias al voto pinochetista, a cuyos representantes más conspicuos se comprometió con Navia a marginar de su gobierno.
El candidato prefería, por eso, que esas condiciones no se supieran.
Pero Navia, al ver publicada su adhesión a Piñera, necesitó, en defensa de su buen nombre, dar publicidad a la integridad de la negociación que había tenido con Piñera y que le permitía "salvar la cara", no quedando como un simple desertor por motivos no explicados. Y entonces publicó todos los correos intercambiados entre ambos, a página entera en "La Tercera". Pero ellos aparecieron nada más que en "La Tercera", pues otros órganos partidarios de Piñera consideraron preferible no revelar los detalles de la "desconocida" del candidato a la mayor parte de su electorado (el pinochetismo). Y también los medios adeptos a la Concertación preferían, a su turno, no dar eco a una deserción tan significativa.
Todo esto ya es historia. Probablemente sólo "petite histoire". Pero ya que uno de sus protagonistas ha publicado hoy un balance de la negociación que protagonizó, un breve trabajo de "auditoría", que haga presentes todos los hechos de dicha negociación, puede ser de utilidad para su debida constancia en la ya demasiado trajinada memoria colectiva.