domingo, 10 de julio de 2022

¡Tú También, Camila (la Buena)!

En "El Mercurio" y "La Tercera" de hoy aparecen los siguientes y muy representativos testimonios de que profesionales y políticos chilenos cultos no entienden lo que leen: 

1) Adolfo Ruffat, economista, escribe: "Lo único que no está abierto a especulaciones es que el 78 % de los chilenos dimos una orden muy clara: cambiar la Constitución". Pero eso no fue así. Jamás el 78 % dio semejante orden. Lo que esa mayoría aprobó fue el art. 142 de la Constitución, que termina diciendo: "Si la cuestión planteada en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución". Es decir, para ese caso no dispuso cambiarla, sino dejarla vigente.

2) Los diputados de RN, entre ellos ¡increíble!, Camila Flores, de quien jamás he pensado que no entiende lo que lee, a página entera afirmaron: "No podemos seguir conviviendo al alero de una Carta Fundamental que millones de chilenos dieron por superada en las urnas hace tan solo dos años". No es cierto. No la dieron por superada. Los "millones de chilenos" votaron para que, de triunfar el Rechazo, expresamente dijeron que "continuará vigente".

3) Evelyn Matthei, alcaldesa de Providencia y la figura política mejor evaluada en la última encuesta CEP escribió: "La Constitución del 80 no nos une y mantenerla no es opción". Pero, de hecho, primero, sí nos une, tanto que el entonces presidente Ricardo Lagos dijo en 2005, tras poner su firma y la de todos sus ministros al pie de ella, que era "una Constitución democrática, acorde con el espíritu de Chile, del alma permanente de Chile. El nuevo texto constitucional se pone a la altura de todos los chilenos y hoy el país se une tras este texto constitucional". Y, segundo, sí es opción, porque continuará vigente si triunfa el Rechazo.

Vivimos en "la casa de todos" y no nos habíamos dado cuenta. El 78 % ratificó la Constitución del 80 de manera explícita si gana el Rechazo, pero ni siquiera Camila Flores, la Camila buena, la irreductiblemente leal, ni los demás diputados de RN, ni la alcaldesa Matthei entendieron el claro veredicto de la gente, contenido en el inciso final del art. 142 de la Constitución, aprobado con el voto de ese 78 % de los ciudadanos.


jueves, 7 de julio de 2022

8 Mentiras en 7 líneas

Pablo Fernández Gumucio escribe hoy en Cartas de El Mercurio 8 mentiras en 7 líneas: 

"El año 88 existía evidencia (1a. mentira) de que nos gobernaba una dictadura (2a. mentira) que torturaba (3a. mentira) y desaparecía gente (4a. mentira), que contaba con policía secreta (5a. mentira) al margen de la ley (6a. mentira), que realizaba elecciones fraudulentas (7a. mentira) (sin Sevel ni registros electorales) y donde no había poderes independientes" (8a. mentira).

No sería grave si no fuera lo que cree la mayoría de los chilenos. Pues profesores y periodistas comunistas y de izquierda lo han sembrado abundantemente en aulas y medios, de modo que se ha "naturalizado" y hasta en la derecha no falta un "hermano o hermana Ossandón" que se haga eco de ello.

La primera mentira era que existían evidencias en 1988 de las que seguían. No es verdad. No existían. Fueron fabricadas después. En 1988 se sabía la verdad. Los comunistas todavía no la habían falsificado y nadie se había "arrepentido".

La segunda, que "gobernaba una dictadura". No, hasta Aylwin reconocía que no la había. Leí sus dichos en El Mercurio. Y el presidente de la República había sido elegido por votación popular en un plebiscito, en 1980, y era gobernante constitucional por un plazo de ocho años. No "dictaba" nada, pues debía ceñirse a una Constitución aprobada por el 67 % de la ciudadanía.

La tercera mentira: "que torturaba". El primer gobierno de mi existencia personal bajo el cual se castigaron las torturas fue el de 1973-1990. Antes, en 1970, los abogados de izquierda (incluido Lagos) presentaron cien páginas de denuncias de torturas bajo Frei Montalva a la Corte Suprema y ésta no hizo ni dijo nada. Bajo Allende fueron tantas que uno de los capítulos del Acuerdo de la Cámara que pidió a las FF. AA. destituirlo era el de las torturas a opositores. Las denunciadas por Juan Luis Ossa a manos del subdirector de Investigaciones, el comunista Carlos Toro, en enero de 1972, hasta se publicaron in extenso en El Mercurio, en detalle, no obstante lo cual no pasó nada ni Allende quedó como "torturador". Al igual que Frei, tiene estatua.

La cuarta mentira: "... y desaparecía gente". Las 650 personas (según la Vicaría) cuyos paraderos se ignoraba al término del gobierno de Pinochet fueron precisados por el ex Director de la DINA, en oficio a todos y cada uno de los jueces que investigaban esos casos (y a mi persona). Después, sucesivas comisiones politizadas "descubrieron" más, pero un número superior a los mismos han sido ubicados. Por eso nunca se formó, en más de 30 años, una "comisión investigadora". La propia izquierda sabe que ya no hay reales desaparecidos entre 1973-1970.

La quinta mentira: "contaba con policía secreta". Nunca fue secreta. Los servicios de seguridad eran fundados por mandato legal publicado en el Diario Oficial, en particular la DINA y su sucesora (al comprobarse excesos), la CNI.

La sexta mentira: "policía secreta al margen de la ley". Fue legal: los servicios de seguridad fueron creados por sendos decretos publicados en el Diario Oficial. 

La séptima, "...que realizaba elecciones fraudulentas". Hizo una consulta y un plebiscito regidos por disposiciones legales y, bajo el gobierno de Pinochet, las únicas elecciones generaron en 1989 al presidente Aylwin y al primer Congreso, que operaron en la ya plena democracia desde el 11 de marzo de 1990.

Octava mentira: "...y donde no había poderes independientes". Falso. El Poder Judicial fue siempre plenamente independiente por disposición constitucional, antes y después de 1980. Y la Junta de Gobierno lo fue desde 1973 hasta 1990.

Aunque las mentiras anteriormente detalladas se hayan impuesto en Chile, eso no las convierte en verdades.

martes, 5 de julio de 2022

Epifanía Comunista y Adiós

Un pianista comunista tocó la Canción Nacional, la alcaldesa comunista hizo de dueña de casa, el presidente de la República, que declara estar "a la izquierda de los comunistas", fue el invitado de honor; el imbunche presentado lo pergeñaron entre Marcos Barraza, comunista, y Fernando Atria, compañero de ruta. El acto fue una epifanía comunista integral en un país en que los más altos índices de rechazo en las encuestas suelen cosecharlos los comunistas, pero donde, de una u otra manera, casi siempre se termina haciendo lo que ellos dicen y casi todos, hasta la centroderecha, repiten consignas suyas. Pero el comunismo no funciona. Por eso tras "la dictadura comunista de Allende" (título del libro en prensa de Nicolás Márquez) sobrevino un intervalo lúcido nacional como el de 1973-1990.

A Boric le advierto desde ya que si gana el Apruebo el desbarajuste va a ser tal que él no va a durar ni siquiera los mil días de Allende en el poder. Pues la gente sin pan, como el '73, les va a pedir a los militares que lo echen y es probable --aunque menos que el '73, pues existe un Punta Peuco-- que vuelvan a intervenir. En cambio, si gana el Rechazo Boric tiene una buena probabilidad de terminar su mandato y entregarle la banda, esto sí es seguro, a José Antonio Kast o a Evelyn Matthei en 2026. Porque la mayoría acá será tonta, pero sólo hasta cierta fecha: Ibáñez ganó lejos tras la "revolución de la chaucha" de 1949, Jorge Alessandri ganó menos lejos, pero eso igual valió, tras la insurrección del 2 y 3 de abril de 1957; y en 1973 la Junta alcanzó su peak de popularidad tras la salida de madre marxista de Allende. La insurrección del 18.10.19 terminará fortaleciendo a la derecha. 

Dicho eso, convengamos en que la Convención ya está out, finita, nunca más. Dentro de unos días más la gente va a preguntar quiénes fueron Elisa Loncon, María Elisa Quinteros, Jaime Bassa y no sé cuánto (ya se me olvidó) Domínguez. Y cuando le contesten que estuvieron a la cabeza de la Convención va a preguntar qué Convención. La vida es así. Los ríos de tinta, sesudos debates y paneles, cuerpos aparte semanales de "El Mercurio" y programas especiales de radio y TV ya fueron a dar al mar.. 

Lo sospeché desde un principio y lo escribí, pero confieso que me equivoqué en una sola cosa: no creí que la bolsa de gatos fuera a producir ni siquiera el adefesio.

Tras depositarla en "el basurero de la historia", que quede para perpetua memoria: (1) La Constitución vigente no estaba muerta. Vive. (2) "El modelo" tampoco estaba muerto, tanto que hoy reacciona ante el peligro del comunismo reinante y el dólar llegó a $950. (3) El estallido nunca fue "social", pues los pobres de otras partes vinieron y vienen en masa a Chile a "sufrir" la suerte que el modelo depara a sus similares de acá. (4) Bajo cualquier indicador la economía libre y la Constitución que la ampara generaron prosperidad, democracia y libertad: antes del estallido (1990-2019) éramos democracia plena; después, "democracia defectuosa". Luego, el "estallido" ha sido, además de destructivo, antidemocrático. (5) Fueron los partidos y sus clientelas los que se quedaron con parte de la plata que era para los pobres: remuneraciones estatales son un 50 % superiores a las de mercado y si el gasto social hubiera ido a los más pobres y no a las clientelas de los partidos, no habría pobres: es preciso redistribuir desde la burocracia hacia los más pobres.

La perspectiva de hoy es que el 4 de septiembre la mayoría dirá adiós a tantos mitos. Parece que "más temprano que tarde" la plaza Baquedano y la República de Chile volverán a ser lo que fueron. 

sábado, 2 de julio de 2022

Pienso, Luego No Existo

Soy distinto a todos los demás chilenos porque pienso. Pues ellos se dividen entre los que votan "Apruebo", los que votan "Rechazo", los que votan "Apruebo para Reformar" y los que votan "Rechazo para Reformar", pero todos están de acuerdo, de izquierda a derecha, en que se debe "Reformar" para hacer "los cambios", que son una sola cosa: sacarles plata a los que tienen más para dársela a los que tienen menos. Como yo pienso, soy partidario de reformar para volver a la Carta de 1990. 

Entonces, a diferencia de todos pienso que se debe "Rechazar para Reformar", pero para "Deshacer los Cambios": disminuir la burocracia, bajar sus remuneraciones, que son un 50% más altas que en el sector privado; bajar los impuestos. ¿Alguien ha hecho eso antes alguna vez? Sí, Pinochet lo hizo cuando en 1975 su ministro Jorge Cauas echó al 30 % de la burocracia y cinco años después el país había equilibrado el presupuesto y crecía al 7 % anual.

Lo mismo hay que hacer ahora y habría hecho José Antonio Kast. Y Chile hoy iría como avión para arriba. Pero este pobre país hoy está enfermo de millenialismo, Si no, cómo se explica que la gente, mientras más estudios tiene, vota en mayor proporción por el "Apruebo" ("El Mercurio", 15.06.22). Mientras menos edad tiene, la gente vota más por Boric. 

Hay que "Rechazar para Reformar", pero restableciendo el rol de los uniformados como garantes de la institucionalidad. Pues la única garantía que dan los políticos civiles es que van a violar la Constitución. Ésta ha sido arrasada y ello ha destruido la "rule of law", mal traducida como "estado de derecho". En el Índice de Democracia de The Economist, Chile ha empeorado desde "democracia plena" a "democracia defectuosa". Aquí la Constitución ya no rige: el poder legislativo opera de facto. Por eso el senador Quintana (PPD) reconoce que vivimos bajo "un parlamentarismo de facto". El Poder Ejecutivo ha perdido, también de facto, sus principales atribuciones, que son mantener el orden público y defender la soberanía. Pregúntenle a Otto Wilde, agricultor suizo del sur que vive en un container porque su fundo de 800 hectáreas está tomado por delincuentes y el Ejecutivo no es capaz de hacerlo desocupar. No hay orden público. Ni tampoco soberanía plena, porque el Wallmapu, como lo designa la ministra del Interior, es de hecho una nación aparte desde la cual la corrieron a balazos cuando quiso visitarla.

Y, por supuesto, así como los poderes Legislativo y Ejecutivo incumplen su misión, el Poder Judicial también incurre en eso, prevarica sistemáticamente y es cómplice de extraer recursos al fisco impúdicamente, condenándolo a pagar mediante sentencias que atropellan leyes vigentes y expresas.

Hay que Rechazar para Reformar la Constitución y restablecer: 1) El rol de garantes de la institucionalidad de los altos mandos, con derecho a destituir directamente a quienes violen la Constitución. 2) Reconstituir el Consejo de Seguridad Nacional con atribución de los altos mandos de autoconvocarse. 3) Sustituir el actual sistema procesal penal pro-delincuentes por otro pro-víctimas. 4) Establecer constitucionalmente el derecho de la fuerza pública a usar sus armas de servicio ante desórdenes públicos. 5) Restablecer el art.8° de la Constitución de 1980 que ponía fuera de la ley a los totalitarios. 6) Facultar al Tribunal Constitucional para destituir a los jueces prevaricadores.

¿Nadie piensa igual? Entonces yo, que pienso así, no existo. ¿Y qué fue?

miércoles, 29 de junio de 2022

¡Adiós, Bolsa de Gatos!

El nombre se lo puso otro izquierdista, José Mujica, ex guerrillero uruguayo que después fue presidente, "quemó todo lo que adoró" en su juventud subversiva y terminó cuidando a los capitalistas. Pero, como buen izquierdista, que no traiciona a los suyos como hacen los centroderechistas, después vino para acá, desagravió a la Convención y le deseó buena suerte. Pero ésta era, de verdad, una "bolsa de gatos" y produjo, entonces, un engendro o imbunche intragable hasta para los chilenos más quedados. Ahora todas las encuestas anticipan que va a ser rechazado y de todo eso no va a quedar nada. Ni un recuerdo. Sólo un forado de 25 mil millones de pesos botados a la calle. Pues en un par de días más los gatos van a cerrar la puerta por fuera, se van a ir para sus casas con lo "comido y lo bailado" a costa nuestra y van a quedar para siempre en el más justificado olvido. Salvo los discursos de cierre de los pocos convencionales de derecha, a quienes los rojos no les hicieron ningún caso y cuyos esfuerzos por hacer un trabajo decente cancelaron por completo.

"Lo sospeché desde un principio", lo advertí y lo predije. Pero, como de costumbre, nadie me hizo caso. "El Mercurio" hasta le dedicó a la bolsa de gatos un cuerpo de diario aparte, los canales destinaron horas a paneles inútiles, como si la Convención estuviera haciendo algo trascendente. Pero en un par de días más ya no va a quedar nada de ella y el 4 de septiembre la misma mayoría que la eligió y glorificó le extenderá el certificado de defunción, si bien ya pergeña otras locuras para "arreglar" lo que funciona bien (la Constitución de 1980 y el modelo que nos dio los mejores 40 años de nuestra historia.) 

Entretanto el arrepentido Patricio Navia nos pide, a los que siempre tuvimos razón, los de la derecha pinochetista, que ni siquiera asomemos la nariz para no perjudicar al Rechazo. Pero una pobladora se convierte en trending topic en un video en que dice que necesitamos "al que enterramos" (no se atreve a nombrarlo) porque cuando él gobernaba podía andar tranquila por las calles.

Otra mala noticia para la izquierda y el entreguismo: Nicolás Márquez, autor argentino que denunció al mundo al asesino en serie conocido como "Ché Guevara", presenta su nuevo libro, "La Dictadura Comunista de Salvador Allende". Después de que se publique ya nadie podrá hablar más de "la dictadura", como hacen hasta los centroderechistas genuflexos, pues no se va a saber a qué gobierno se refiere. Un párrafo demostrativo, citado por Márquez y que nosotros teníamos a nuestra vista pero no reparábamos en él, es la respuesta del dictador Allende a la Corte Suprema porque no respetaba los fallos: "En un período de revolución, el poder político tiene el derecho a decidir en último recurso si las decisiones judiciales se corresponden o no con las necesidades históricas de transformación de la sociedad, las que deben tomar absoluta precedencia sobre cualquier otra consideración. En consecuencia, el  Ejecutivo tiene derecho a decidir si lleva a cabo o no los fallos de la justicia". ¡Flor de "demócrata"! La cita la toma Márquez del libro de José Piñera "La Casa Dividida", p. 27. Lo teníamos ante nuestros ojos y creíamos que la dictadura era la de Pinochet. Ahora la centroderecha entreguista que habla de "la dictadura", tendrá, al menos, que precisar a cuál se refiere.

¿Qué va a pasar? Me llega la grabación del concejal Harry Álvarez, de Algarrobo, porque se están tomando casas de veraneo en El Quisco. "Si se instalan, el juicio dura cinco años", advierte. Ya no es sólo "la macrozona sur". Y Boric, como Allende, no prestará la fuerza pública. Márquez cita otro libro chileno, "Mil días, mil por ciento", de Pablo Baraona y otros. Acá se viene de nuevo lo mismo. La gente recién aprovechó la baja del dólar gracias a la venta que hizo Marcel, para comprar más y lo hizo subir de nuevo. ¿Es que la izquierda no aprenderá nunca? Nunca, por supuesto. Pero el ciudadano medio sí. Aprontémonos, que podríamos tener que volver a resucitar al país antes de lo presupuestado. Ya en Iquique están lanzando maíz a los regimientos. "Ellos" y nosotros, como la otra vez y de nuevo con el aplauso mayoritario. Los kerenskys están perplejos otra vez con sus bases arrancando hacia la derecha. La historia, aunque la mayoría no aprenda de ella, insiste en repetirse.

domingo, 26 de junio de 2022

Secuestro de la Memoria de Manolo Montt

En su prurito por apropiarse de lo ajeno, la izquierda ahora está perpetrando el "secuestro permanente" y para sus propios fines del recuerdo del recién fallecido fundador y exrector de la Universidad Diego Portales, Manuel Montt Balmaceda.

El rector actual, Carlos Peña, escribió en "El Mercurio" una columna en su memoria que hace aparecer a Manuel como opositor a Pinochet, lo que nunca fue. A raíz de ésa y otras consideraciones erradas de dicho rector escribí una carta al diario, que éste no publicó y que decía lo siguiente:

"Señor Director: Hay dos temas en la columna de Carlos Peña sobre Manuel Montt Balmaceda en que se aparta de la verdad. Uno, cuando afirma: "logró mantener una irónica distancia frente a la dictadura, sin nunca dejarse confundir con ella". Desde luego, Manolo nunca la llamó "dictadura" y seguramente estaba de acuerdo con el presidente del Colegio de Abogados, Alejandro Silva Bascuñán, que públicamente calificaba de "legítimo" a ese régimen. Y además, él mismo lo representó año a año, como delegado en las asambleas anuales de la OIT. El otro error: Manuel escribió, como recuerda Carlos Peña, un opúsculo titulado "Yo No Asesiné a Jimmy Carter", pero lo hizo porque el coronel Contreras, director de la DINA, le comunicó haber sido informado por la CIA de que un terrorista con pasaporte chileno a nombre de Manuel Montt Balmaceda se dirigía a lugares que iba a visitar Jimmy Carter para asesinarlo, y pretendía darlo de baja. Seguramente el verdadero nombre del impostor hoy figura en las listas de "detenidos desaparecidos". El entonces coronel Contreras, llamó a Manuel para ponerlo al tanto de la situación. Por eso escribió el libro, todo lo cual él mismo me refirió humorísticamente, aunque la situación lo preocupó bastante. Fue un gran amigo y siempre lamentó que la Universidad, cuyo Consejo presidió, hubiera finalmente caído en manos de una mayoría de docentes y un rector de izquierda. Hermógenes Pérez de Arce Ibieta".

En los años '80 Manuel me había llamado angustiado, pidiéndome ayudarlo en la tarea de rescatar la Universidad Diego Portales, ex Instituto de Publicidad y Ventas (IPV), de manos de la izquierda. Había sido fundada por un grupo de empresarios encabezados por Agustín Edwards Eastman, aprovechando una de las muchas libertades que consagró el gobierno del presidente Pinochet en favor de los chilenos. (Hasta los comunistas fundaron la suya, "Arcis").

Con Manuel semanalmente nos reuníamos en el pre-parlamento pluralista de los miércoles, creado por Willie Arthur. Estaba sobrepasado por la cantidad de docentes de izquierda que, de hecho, controlaban la nueva universidad. Pero no pude aceptar ni ayudarlo. Él y el consejo manejaron con habilidad la situación y designaron a un rector de derecha, el ex ministro del presidente Pinochet, Francisco Javier Cuadra. Pero los izquierdistas no cejaron y habían formado lo que yo en mis columnas de "El Mercurio" denominé un soviet para desbancarlo. Prepararon una verdadera intriga político-publicitaria, y lo lograron. 

El soviet colocó a su hombre en la rectoría, Carlos Peña. Manuel Montt y el consejo directivo tuvieron que acomodarse a esta "nueva realidad", la misma que a la postre ha permitido a la izquierda hacerse del país y reescribir su historia y la de la propia universidad a su manera. Hoy todo Chile está tratando de acomodarse.

Entretanto, también aprovechándose del secuestro permanente de la memoria de Manolo, hoy otro exrector de izquierda y excolumnista de "El Mercurio",  a quien éste sí le publica su carta, Agustín Squella, exacerba el abuso y escribe: "Manuel Montt, valiente y visionario fundador de la UDP cuando declararse pluralista (1982) era bastante riesgoso". Eso es casi un chiste, dado que la lucha de Manolo y el consejo era para impedir que la izquierda les tomara la universidad.

Supongo que desde el Más Allá Manolo estará mirando humorísticamente la situación. Aunque reírse resulte cada vez más difícil, vistos la defección de la Armada en el caso del monumento al almirante Merino, los radiopatrullas de Carabineros pintados con la bandera del orgullo gay y la propia captura de la memoria y recuerdos de Manolo por el soviet, que ahora hasta reinventa su historia personal y lo presenta como un cuasi "perseguido político" del gobierno al cual siempre apoyó y defendió.

jueves, 23 de junio de 2022

Se lo Dijimos Desde un Principio

Mario Waissbluth, un ingeniero químico ex MAPU, que votó "Apruebo" igual que el 78 % en 2020, ahora, arrepentido, llama a votar "Rechazo" en un muy buen video de análisis del desastre que significaría adoptar la fotocopia de la Constitución boliviana (ver cartas al director de "El Mercurio" de hoy) que a gran costo --muy por sobre el valor cobrado por cualquier fotocopiadora-- nos impondría la Convención.

Pero las primeras palabras de Waissbluth en su divulgado video son: "El dictador me exilió durante 14 años...". Para aparecer como políticamente correcto, supongo. Pero es una completa falsedad, porque él se hallaba fuera de Chile el 11 de septiembre de 1973 y mal podía ser exiliado. Pertenecía al MAPU, que prohijaba la subversión armada, según confesión de Altamirano a Patricia Politzer, colectividad que recomendaba entre sus "técnicas de acción de masas", documentadas por el historiador Víctor Farías, el uso del laque, "el más efectivo de los elementos para el combate cuerpo a cuerpo, permite liquidar la guardia del enemigo quebrándole los antebrazos de un golpe fuerte". Así es que es probable que Pinochet, no "dictador" sino presidente elegido en 1980 por ocho años, haya juzgado prudente prohibirle su reingreso a desplegar las señaladas técnicas. Sólo un Piñera lo habría dejado regresar. 

Con el voto de marxistas arrepentidos como Waissbluth el "Rechazo" tiene alta posibilidad de ganar, lo que sólo aleja a Chile de un colapso total casi inmediato, como lo representaría el triunfo de "Apruebo". Pero bajo esta Constitución y todo, el gobierno seguirá siendo marxista y arruinando al país con negocios como la venta por Enami de Ventanas, firma estatal insolvente y de patrimonio negativo, a Codelco en 400 millones de dólares, cantidad que disminuyó los traspasos de esta última al fisco para financiar programas socialistas. Los gobiernos, entonces, nos subieron los impuestos a los contribuyentes, que fuimos quienes terminamos haciendo la pérdida generada por ésa y otras genialidades socialistas como el Transantiago, ideado por ese, hoy, verdadero héroe "republicano" (es que le dicen), Ricardo Lagos. 

Entonces, bienvenidos los arrepentidos del "Apruebo", a condición de que al manifestar su contrición no falten a la verdad.