domingo, 13 de diciembre de 2015

Un País Abusado


          Un pintor de izquierda, Mario Toral, que es particularmente contumaz en su insistencia por propagar ideas revolucionarias a través de sus obras, fue encargado hace más de veinte años de pintar murales gigantes a costa, naturalmente, de una empresa del Estado, el Metro, para sus estaciones. Corría 1994 y pretendió expresar la historia reciente del país en la estación Neptuno mediante una versión izquierdista y falsa del “caso Quemados”, pero el gobierno de Frei Ruiz Tagle tuvo en tal momento la prudencia de impedir ese abuso del arte con fines de propaganda política y falseando la verdad. Seguramente se fundó en que ocho años antes la justicia había determinado que los protagonistas de “caso Quemados” habían corrido la suerte de todos conocida por una circunstancia accidental y debido a los artefactos incendiarios que ellos mismos portaban para quemar a otros. Por eso no parecía adecuado presentar en un lugar público una pintura que exhibía una versión, además de politizada, falsa, achacándole al Gobierno Militar (que por entonces todavía era llamado así y no “dictadura”) la muerte de Rojas y las lesiones de Quintana.

          Pero, naturalmente, éste hoy ya no es el país de 1994 ni el presidente es democratacristiano. Hoy vivimos en un país desorientado y convulso y la gobernante es una izquierdista extrema, devenida militante socialista sólo después de haber militado en el PAIS, conglomerado revolucionario formado en 1989 en torno al Partido Comunista. Para no hablar de su anterior vinculación al MIR y al FPMR (biografía suya de Andrea Inzunza y Javier Ortega).

          Entonces Mario Toral ha logrado que Metro, empresa pública que, en teoría “se debe a todos los chilenos por igual”, destine amplios recursos para volver a pintar el mural con el diseño que incluye su particular y falsa versión del “caso Quemados”. “Fue un hecho terrorista –dice el pintor– un ataque a la maravilla que es el cuerpo humano. Como lo que he hecho toda mi vida es pintar cuerpos, es lo que más me caló hondo por la injusticia y la gravedad dramática de este hecho”.

          ¡Qué abuso a costa de la verdad y la buena fe de los chilenos! Justamente en momentos en que el intento de reaprovechamiento político del mismo caso por parte del Gobierno ha permitido, muy contra su voluntad (“no hay mal que por bien no venga”) confirmar la verdad de lo ocurrido, que es precisamente todo lo contrario de lo que el politizado pintor de murales ha dejado plasmado a alto costo y a expensas del Metro: Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana portaban artefactos explosivos e incendiarios para emplearlos contra vehículos de locomoción y personas que viajaran en  su interior. Es decir, se preparaban para perpetrar atentados terroristas. Y cuando fueron, afortunadamente para la población inocente, interceptados por una patrulla, resultaron quemados por una situación fortuita corroborada por numerosos testigos. Ha quedado comprobado que si el caso se reabrió fue sólo por el intento de una persona de obtener un beneficio económico al divulgar una versión que culpaba a oficiales de Ejército de las quemaduras, pero todo ha terminado aclarándose, porque el resto de los ex conscriptos de la patrulla ha mantenido su versión de hace 29 años, lo que constituye una señal de que todavía se puede tener fe en la integridad de la mayoría de los chilenos que sólo viven de su trabajo, como son los ex conscriptos.

          El mural falso, llamado “Memoria de una Nación”, se exhibirá en la estación Universidad de Chile y es un abuso más a expensas de la verdad y de los recursos de una empresa pública. Una vergüenza más.

          Como la que debería también darnos al enterarnos de que Galvarino Apablaza, uno de los convictos por el asesinato del senador Jaime Guzmán y ex jefe de la asociación ilícita terrorista del PC, el FPMR, quien está hoy asilado en Argentina, se ha presentado al respectivo consulado chileno a cobrar un “bono” extra de un millón de pesos que el Gobierno y el Congreso dispensaron a todo el entorno de la izquierda guerrillera, la cual ya antes se benefició de pensiones vitalicias (lo que se ha prestado para los mayores abusos, que están siendo investigados por los tribunales) gracias a la dadivosa Comisión Valech. No contentos los casi treinta mil beneficiarios de esas pensiones, demandaron un bono adicional de diez millones de pesos. Como algunos se encontraran en huelga de hambre para obtenerlo, se dictó una ley otorgándole un millón a cada uno, a título de nada. Y resulta ahora que entre las “víctimas” de supuestos malos tratos y apremios está el cabecilla del grupo armado terrorista del PC que asoló al país en los ‘80. Porque pocos recuerdan hoy las inserciones de varias páginas completas que aparecían en los principales diarios de 1986 con los retratos de medio centenar de uniformados caídos a manos del MIR, el FPMR y otros entes guerrilleros de extrema izquierda. Las publicaciones daban cuenta de que en casi todos los casos en que los asesinos habían sido identificados, éstos contaban con la defensa judicial de la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago, a cargo del obispo Sergio Valech, que posterior y explicablemente fue llamado por Ricardo Lagos para formar una comisión que repartiera las cerca de treinta mil pensiones a los que fueron a relatarle supuestos malos tratos recibidos de los agentes encargados de combatir el terrorismo armado de extrema izquierda.

          ¿Quiere saber usted por qué hoy más que nunca antes el país se siente víctima de la delincuencia y el terrorismo? Bueno, vaya a ver los murales financiados con platas estatales que hacen la apología de los terroristas y entérese de los beneficios económicos de que éstos gozan y que pueden cobrar legalmente aunque hayan sido los jefes de asociaciones ilícitas terroristas y tengan las manos manchadas con la sangre de un senador chileno.

          Cárcel ilegal para quienes combatieron la violencia armada. Homenajes públicos y prebendas para los que la practicaron. ¿Resultado? Chile 2015.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El VI Gobierno de la Concertación


          Sebastián Piñera ya compró su reelección. Es el único que tiene dinero para una campaña en forma y hay una sola cosa en que está dispuesto a gastarlo: en sí mismo. Y lo está haciendo. En forma relativamente silenciosa ya reclutó a los cien mejores candidatos a alcaldes de la oposición: a cada uno le dio una carpeta y un pendrive con todos los antecedentes de su respectiva comuna, cuidadosamente reunidos por la Fundación “Avanza Piñera”, nombre real, pues el oficial pero no auténtico es “Avanza Chile”.

La aceptación silenciosa de cada carpeta y pendrive constituyó un juramento “in péctore” de cada aspirante de apoyar la candidatura presidencial de Piñera.

No puede desecharse que también hayan recibido carpetas y pendrives algunos candidatos a alcaldes de la Nueva Mayoría, pero eso no se ha publicado ni se va a publicar. No importa que algunos de éstos después derroten en la elección a otros que también los han recibido; lo que importa es que todos trabajen por Piñera.

          Éste ocupa la “pole position” en la carrera presidencial, acerca de la cual hay una sola cosa segura: que el candidato de la Nueva Mayoría va a perder. El gobierno de ésta ha sido tan malo que el único término realmente descriptivo de su gestión es bastante extremo: ha “descuajeringado” al país. Las encuestas son claras para expresar el rechazo mayoritario a sus políticas. Tal vez desde que el general Ibáñez fue elegido con su simbólica escoba en 1952, con casi una mayoría absoluta (no había segunda vuelta entonces), nunca el descontento general había sido tan mayoritario. En la Nueva Mayoría se han dado cuenta y por eso no sería de extrañar una maniobra extraordinaria y de emergencia, a la cual yo he asignado una probabilidad no baja, de renuncia bastante poco voluntaria (e inducida por sus propios partidarios) de la Presidenta, tras completar su segundo año de mandato, es decir, cuando ya sea posible la designación por una amplia mayoría parlamentaria de un reemplazante, que podría ser Ricardo I, como Presidente provisional y para administrar el caos generado por el reformismo marxista revolucionario y la completa falta de autoridad ante el delito y el terrorismo rampantes que vivimos hoy.

Esta salida no le gustaría nada a Piñera, naturalmente, porque posicionaría a Lagos muy bien para 2017 y éste concitaría una gran apoyo en todos los sectores del espectro y en particular entre la numerosa “familia militar”, tan arteramente traicionada por Piñera, que se quedó con sus votos en 2009 merced a las promesas que le hizo y que no cumplió, sino, al contrario desconoció flagrantemente en perjuicio de los Presos Políticos Uniformados.

          La Concertación está perfectamente consciente de que, si no hace nada, Piñera verá caer flotando por gravitación natural sobre su regazo, la Presidencia de 2018-2022, porque a una gran mayoría le basta con saber que el nuevo gobierno va a ser distinto al actual para votar por él.

          Ningún otro aspirante a La Moneda tiene, ni de cerca, el porcentaje de conocimiento público del ex Presidente. Es cierto que ningún otro tiene un prontuario tan negro como el suyo, pero dicho factor no lo perjudica, para explicar lo cual los sociólogos deberán discurrir alguna teoría. En estos mismos días vemos cómo ME-O sufre las consecuencias de haber recaudado fondos con facturas y boletas ideológicamente falsas cobradas a SQM y eso llena páginas y comentarios; en cambio, las que extendió el entorno de Piñera, que tampoco correspondieron a servicios reales, según ha declarado el gerente de finanzas de SQM, y aun siendo de más del doble de valor que las de ME-O, no han levantado ni críticas ni escándalo periodísticos. Ni siquiera afectó a Piñera la evidencia de que usó el dinero de SQM, no para su campaña, sino para pagar bonos a ejecutivos de otra empresa suya, Chilevisión, que tenía en proceso de venta y cuyos estados financieros deseaba, por eso, fortalecer. Y el hecho de haberse visto a ME-O visitando las oficina de SQM suscita titulares, pero el de que una secretaria de la misma firma haya visto a Piñera en similares visitas apenas ganó unas líneas ocultas en una crónica a una columna. Todo se le está dando a éste. Sube en las encuestas, mientras Velasco, que cobró una boleta por asistir a un almuerzo, como tantos personajes que conozco, sufrió una caída de siete puntos en su imagen favorable, al conocerse el hecho.

          Sí. Piñera ya compró la Presidencia. Si la Concertación no hace algo extraordinario, aquél va a conseguir un gran éxito en las elecciones de alcaldes de 2016, pues candidatos “suyos” van a competir con ventajas sobre los demás, con carpetas, pendrives y algo más que sus competidores no van a conseguir.

Y después asumirá la Presidencia el 11 de marzo de 2018. Y en esa fecha va a iniciar el VI Gobierno de la Concertación, tras haber presidido el V y habiendo mediado un interregno de cuatro años del fracasado conato revolucionario marxista de la merecidamente impopular Nueva Mayoría.

Mientras tanto, la derecha mirará, en un silencio propio de su condición de difunta “cómplice pasiva”, el retorno al poder de su enterrador.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Diarios Pierden Juicio por los Diarios


          En Chile los “juicios por los diarios” (genérico de prensa escrita, radio, tv e internet) son mucho más importantes que los sustanciados ante los tribunales. Los primeros son los que forman la opinión  pública. De los segundos, si no son divulgados por los diarios, prácticamente nadie se entera. Cuando el juez Carlos Cerda imputó a Lucía Pinochet Hiriart una serie de desfalcos, ella fue ampliamente condenada por los diarios sin ningún fundamento legal (pues el juez tampoco los tenía). Como ella estaba en Estados Unidos, creyó eso de “the land of the free” y pidió asilo político, pero los americanos la metieron en una celda sin mayores contemplaciones. Entonces ella les dijo que prefería ser presa política en Chile y se vino. Cuando la justicia finalmente dictó sentencia absolutoria en su favor (sin perjuicio de que, con este abuso, Cerda sumó méritos para ascender a la Corte Suprema, donde está ahora) y en última instancia liberó a Lucía Pinochet de todo cargo, eso no salió destacado en ninguna parte. Los diarios que la habían condenado limpiaron su conciencia publicando brevemente su absolución en páginas interiores que muy pocos leyeron.

          Bueno, ahora “los diarios” han vuelto a perder vistosamente otro “juicio por los diarios”, al fallar la magistrada María Cecilia Morales, del 29° Juzgado Civil, en sentencia de 311 páginas, que no ha podido encontrar prueba de que la corredora Larraín Vial ni su socio principal, Leonidas Vial, un inversionista calificado y de activa participación en bolsa, fueran parte de un “esquema” para especular a expensas de las llamadas “sociedades Cascadas” que controlan a la importante minera SQM. Lo malo es que ya antes la corredora y su controlador habían sido lapidados por los medios. Pero, al menos, esta vez éstos han destacado el veredicto de inocencia más que en otras ocasiones.

          En definitiva, el único “esquema” que queda en pie en el caso Cascadas ha sido otro: el fraguado por el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, desde los comienzos de su mandato, para obligar a Julio Ponce, controlador de SQM, a fusionar las sociedades mediante las cuales éste controla a la minera nombrada. La fusión le habría significado una ganancia a Piñera como accionista de las Cascadas, pero no convenía a Ponce.

Para entender todo lo que el primero hizo, recomiendo leer mi blog anterior “Un ‘Chile Day’ a la Chilena”, publicado el 14 de octubre de 2014. Y para quienes deseen interiorizarse todavía más del asunto, recomiendo leer completa la declaración de Julio Ponce ante la Superintendencia de Valores y Seguros, publicada en el diario digital “El Mostrador” de 12 de marzo de 2013.

          En resumen, el entorno de Piñera y su fideicomiso ciego (pero no sordo ni  mudo) prepararon una acusación contra Ponce ante la SVS, que ésta finalmente hizo suya, lo que le granjeó a la misma el “Premio In-Best-El Mercurio”, discernido en el “Chile Day” de Londres, en octubre de 2014.

          Esta condena por los diarios condujo a que se manifestaran todas las tradicionales “lealtades a la chilena”, que se fundan en la presunción de culpabilidad, es decir, lo contrario de la presunción de inocencia: la Bolsa logró sutilmente hacer que su vicepresidente, Leonidas Vial, renunciara; la propia corredora Larraín Vial se sintió más tranquila desde que su socio principal trasladó su oficina fuera de ella; y, por supuesto, toda la opinología nacional condenó a los “acusados por los diarios” de manera unánime, si bien hubo otros sancionados por la SVS (entre ellos Banchile) que pasaron relativamente “piola”. Y, naturalmente, quien sí pasaba “piola” total era Sebastián Piñera, que había armado el cuento para hacer una pasada rentable y que hasta trató el negocio en un “comité político” en La Moneda, al que asistían, aparte de él, Andrés Chadwick, Cristián Larroulet y Julio Dittborn. En ese comité el Presidente aludió espontáneamente al tema de conseguir la fusión de las Cascadas a cambio de detener la acción de la SVS. Según la versión del abogado Patricio Phillips dada a Julio Ponce, Piñera le preguntó a su ministro de hacienda subrogante, Julio Dittborn, “¿cómo va el asunto de las Cascadas?”, a lo cual Dittborn respondió que no estaba al tanto, pero iba a averiguar. Ante ello, Piñera le señaló que él mismo se preocuparía. Pero con posterioridad todos los asistentes al comité negaron que éste hubiera tenido lugar.

Poco antes de ese comité político que dejó de existir, Piñera, Presidente, se había encontrado con el abogado Darío Calderón en una reunión social, y sabiéndolo cercano a Julio Ponce, le había preguntado por la fusión de las Cascadas y lo había instruido de la siguiente manera: “Preocúpate tú de la fusión, que yo me encargo de la Súper”. Esto se lo refirió Calderón a Ponce y es posible que también haya sido suprimido de la “historia oficial”.


Naturalmente, juicios por los diarios o no, nada de esto afecta a la candidatura presidencial de Sebastián Piñera, el único contendiente oficialmente lanzado, que reunió a un centenar de candidatos a alcalde y le entregó a cada uno una carpeta y un pendrive sobre su respectiva comuna, preparado por la Fundación  “Avanza Piñera”; y probablemente les dio a entender que si cumplen con la tarea que más interesa al donante y que todos sabemos cuál es, no tendrán nada qué temer del vacío dejado por Penta y SQM en el financiamiento de sus loables, generosos y patrióticos (tres sinónimos) empeños por ser electos en octubre del próximo año como Alcaldes de sus respectivas comunas.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Regreso Desde el País Real


          Debí dejar por unos días este país virtual del blog, internet, comentarios, divagaciones, insultos y latas exposiciones, para, obligadamente, sumergirme en el Chile real, esa mezcla de África y Europa Oriental en que vivimos.

          Así, llegué el martes al Juzgado de Policía Local de Curacaví en la fecha y hora en que estaba citado, no sin antes cruzarme, a las ocho y media a.m., con un interminable taco de vehículos a la subida del túnel Lo Prado, en el interior del cual había ocurrido una colisión múltiple.

Ingresé a una sala de material ligero del Juzgado repleta de chilenas y chilenos silenciosos y de talante neutro, en medio de los cuales se había formado una fila a la que me agregué maquinalmente, con mi papel blanco de citación en la mano. Veinte minutos después llegué a una ventanilla, donde una funcionaria indiferente me informó que había perdido mi tiempo, pues debía entregar mi papel en la puerta de enfrente, en la cual había un solo letrero, que prohibía la entrada y señalaba que la puerta debía permanecer cerrada por orden del juez.

Pero debía entregar mi citación ahí, así es que me paré frente a esa puerta mirando resignado la madera terciada color crema de que estaba hecha, esperando que sucediera algo, pues no me atrevía a abrirla sin orden del juez. Entonces un sujeto de sweater rojo, llevando revistas y chocolates, llegó de la calle y abrió la puerta (sin permiso audible del magistrado) y le pasó una de las publicaciones, la revista “Ya” de “El Mercurio”, a una funcionaria que estaba sentada ante un escritorio vacío, y dejó una barra de chocolate “Frac” en el escritorio repleto de papeles de un funcionario que los trasladaba incesantemente a otra oficina. El hombre del sweater rojo, terminado su reparto, salió y dejó abierta la puerta que debía permanecer cerrada por orden del juez, lo que aproveché para darle mi citación al funcionario que trasladaba incesantemente papeles, el cual la recibió sin comentarios.

Pasaron unos veinte minutos más, y la funcionaria del escritorio vacío terminó de hojear la revista “Ya”, tomó su cartera y abandonó el recinto, no sin antes decirnos que el juez mandaba decir que cerraran la puerta, pues permanecía abierta sin orden suya. Fue cerrada, así es que volví a quedar parado frente al panel de madera terciada color crema por otros veinte minutos más. Al fin el funcionario que trasladaba incesantemente papeles voceó mi nombre y me indicó que pasara a otra oficina, donde estaba el secretario abogado del tribunal, quien me preguntó si yo era “el escritor”, a lo cual contesté dubitativamente de manera afirmativa, sin saber si decía la verdad o no. Entonces él, sin mucho esfuerzo, me hizo confesar que el 10 de noviembre yo había pestañeado más largo de la cuenta cuando conducía por la carretera, lo que me había hecho desviarme y provocar diversos daños. Me dijo que eso era constitutivo de la infracción grave de “no conducir atento a las condiciones del tránsito”, lo cual no iba a tener  buenas consecuencias para mí.

Eso había sucedido veinte días antes, pero nadie de los responsables de hacer algo al respecto (la compañía de seguros y la concesionaria) había hecho nada, de modo que me dijo que no me iba a devolver mi carnet y me dio otro papel blanco en reemplazo del que llevaba, añadiendo que podía manejar con él hasta el 1° de marzo y que volviera en esa fecha. Es decir, mi proceso seguía a fojas uno (no “cero”, como dicen los chilenos, pues la foja cero no puede existir.)

          Al regresar a Santiago soporté por una hora y media más el taco del túnel Lo Prado, que no había disminuido nada desde las ocho y media, de modo que llegué a grabar un comentario a Bío Bío TV a las 12.30, tras lo cual tomé mi auto y demoré una hora completa en llegar al estacionamiento bajo La Moneda para ir al Club de la Unión del centro a almorzar con un antiguo amigo, colega y ex compañero de curso en Leyes. Había pasado más de tres horas de una mañana dentro de un auto, había perdido mucho tiempo y trabajado muy poco, pero me dije que todo eso es mucho mejor que lo que vive todos los días el 90 por ciento de la gente que usa el Transantiago y el Metro, viaja horas de pie, hace colas en el Registro Civil o en centros de atención de salud y tiene que someterse a frecuentes trámites que terminan en nada.

          Y a propósito de África, todos estamos volviendo para allá. La gratuidad en la educación superior me recordó mis tiempos de universitario y a Shafik Handal, un agitador comunista salvadoreño que usaba abrigo de pelo de camello y que iba a la gratuita Escuela de Derecho exclusivamente a provocar desfiles y desórdenes, siguiendo las instrucciones de su jefatura, el Comintern de la URSS. Nosotros, “jóvenes e indocumentados” y con toda la carga de estupidez propia de los dieciocho años, salíamos a la calle a sus instancias a interrumpir el tránsito y cuando aparecían los carabineros levantábamos los brazos gritando rítmicamente “¡libertad, libertad!”. Creo que Shafik al fin se tomó el poder treinta años después en El Salvador, o por lo menos trató de tomárselo. Nissim Sharim, otro dirigente rojo que asistía gratuitamente a Leyes, devenido actor después de su paso por los corredores de la escuela, no las aulas, nos había prohibido entrar a clases, bajo amenaza de “destrozarnos el cráneo” (sic), así es que muchos preferían irse al casino a comer un lomito con el cráneo intacto. Frutos de la gratuidad, gigantesco disparate, pues la entrega gratuita de ningún bien económico, como lo es la educación, puede traer consecuencias positivas. Y sigo pensando, como siempre lo he hecho, que la solución está en una enseñanza plenamente libre en todos sus niveles, con vouchers de pago y libre elección para los pobres, a quienes deben asignarse los ocho billones de pesos anuales que malgasta el monstruo burocrático llamado Ministerio de Educación, cuya supresión debe ser el primer paso para que Chile pueda contar con una educación de calidad para todos sus niños y jóvenes. Justamente la libertad y el lucro llevaron a un millón de chilenos a la universidad después de 1981. La gratuidad los había excluido. Suprimidos la libertad y el lucro, toda una industria de la enseñanza ha entrado en crisis, con un costo económico sideral en pérdidas de capital para los inversionistas que creyeron en el modelo chileno de enseñanza libre.

          Y no digo nada de los “observadores” de la reforma constitucional, bajo el liderazgo moral del dueño del “Clinic”. Esto último lo dice todo. El atiborrado recinto del juzgado de Curacaví va a parecer un paradigma de civilización y orden en comparación con el Chile que nos van a legar Bachelet 3.0 y su “Comisión de Observadores” onda “The Clinic”.


Y, todavía peor, si nuestro destino va a quedar en manos de uno de dos insignes productores de boletas y facturas para SQM, como Piñera y ME-O, que se aprestan a debatir entre sí como titulares de las respectivas  “pole positions” presidenciales, entonces todos mejor que pensemos lo mismo que el agricultor Redlefsen, de Paillaco, que llegó de Alemania en 1979 a un país de orden, trajo capitales y trabajo y prosperó, pero hoy vive acosado por la barbarie y busca un mejor lugar sobre la tierra, “out of Africa”, donde mandarse cambiar. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Lo que No se Dijo en Enade


          Enade es una de esas ocasiones ceremoniales de lo “políticamente correcto” y, por consiguiente, nada sustantivo para la marcha del país surge de ahí, porque las soluciones reales son siempre muy “políticamente incorrectas”, como, por ejemplo, defender a los carabineros que disparan o lanzan chorros de agua a presión a los delincuentes, y no a éstos.

A Enade acude la Presidenta y hace “como si” fuera la impulsora del progreso de la empresa privada convocante, cuando lo que se propone –todos lo sabemos, comenzando por ella misma, gran admiradora del “modelo RDA”-- es arrasarla. Acuden también presidentes, gerentes y mandos medios de empresas cuyos cerebros están cuidadosamente lavados (de modo que a ninguno se le habría ocurrido u ocurrió ir el día antes a conmemorar el centenario del estadista más importante del país en el siglo XX, y a quien le deben todas las libertades empresariales que están a punto de perder). No se olvide la “standing ovation” que le prodigaron hace años a Nicolás Eyzaguirre cuando les reveló haber formado parte del FPMR.

Y, en fin, la sumisa concurrencia oye recitar metódicamente los lugares comunes emanados de los “juicios por los diarios” que modelan la “verdad oficial” del momento y cuyo “villano de turno” es ahora la Papelera, cuyo único defensor conocido soy yo, puesto que ni siquiera se defiende a sí misma.

          En medio del rasgar de vestiduras de ayer nadie menciona, por supuesto, que el mercado de los papeles tissue fue siempre competitivo y abierto, pues cualquiera podía y puede producir o importar dicho producto, y de hecho el que quiere lo hace. O sea, el gran “logro” de la Fiscalía de la Libre Competencia fue armar un escándalo en un mercado en que hay y había plena y libre competencia. Supongo que si alguien hubiera dicho esa verdad en Enade, lo echan.

Y como una ley chilena no escrita establece que siempre se debe ser desleal con los pares en desgracia, los empresarios de Enade escogieron cuidadosamente dotar a todos los baños de Casapiedra, durante su evento anual, de papel de Kimberly Clark, competidora extranjera de la Papelera. Todo en la misma línea del comité de ética de la SFF que, apenas caída en desgracia su empresa asociada por sentencia de “los diarios”, la “suspendió” vistosamente, haciendo “pendant” con la puñalada en la espalda que el izquierdista designado consejero del CEP, José Zalaquett, le propinó a Eliodoro Matte apenas iniciado el escándalo publicitario.

A propósito, ninguno de los periódicos principales ha publicado la sentencia judicial que declaró inocente a Leonidas Vial y la corredora Larraín Vial de haber vendido o comprado irregularmente acciones Cascadas. Antes, ambos habían sido ampliamente condenados por ello “en los diarios”, que ahora no publican su exculpación.

          Tampoco nadie mencionó en Enade el testimonio del ex gerente de la Papelera-tissue en el sentido de que su competidora PISA se hallaba al borde de la quiebra cuando le propuso a la primera llegar a un acuerdo, circunstancia que enmarca el convenio en un contexto constructivo y de caballerosidad y no en uno de violación legal dirigida a una depredación colusiva o a un lucro desproporcionado.

          Por supuesto que, en fin, tampoco nadie mencionó en Enade, ni se habría atrevido a hacerlo, que el mayor perjuicio generado hasta hoy por el “escándalo de la colusión” deriva de la denuncia de la Fiscalía, que ha hecho perder largo más de mil millones de dólares al patrimonio bursátil de la Papelera, lesionando de paso a los fondos de pensiones que tienen acciones de ella. Ningún otro perjuicio ha habido ni puede ser acreditado, porque los consumidores podían y pueden voluntariamente elegir entre papeles nacionales o importados, de diferentes calidades y precios. El daño ha provenido exclusivamente de la acción funcionaria estrictamente apegada a la letra de la ley, no de la operación del mercado. “Summum jus, summa injuria”.

Es decir, la esencia del libre mercado no fue afectada en modo alguno por el acuerdo que permitió a PISA mantenerse produciendo y después venderse a la sueca SCA.

          Pero ya a estas alturas ningún raciocinio es válido. Lo único que reina es la consigna: “¡colusión!”. La sentencia en los “juicios por los diarios” es definitiva, inapelable y condenatoria. Y entonces ahora casi todos esos ínclitos “guardianes de la ética” que aplaudieron la condena en Enade ya están listos (en un 77%, dicen las encuestas) para brindar su apoyo para la elección de 2017 al candidato cuyo prontuario es el más oscuro de cuantos se aprestan para enfrentarse en la liza presidencial.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Esto No Sale en los Diarios


          Tras los “juicios por los diarios”, como el del “caso Cascadas”, las sentencias judiciales que desmienten las acusaciones voceadas en ellos no salen en los mismos diarios. Pero a eso ha hecho excepción “La Segunda” del jueves 19, que ha dado a conocer el rechazo de la demanda interpuesta ante el 21° Juzgado Civil por la AFP Provida contra la corredora Larraín Vial y su controlador Leonidas Vial, por presuntos perjuicios sufridos por dicha AFP debido a compraventas de acciones de las “Cascadas”.

          Este caso nació de que el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, tenía acciones de esas sociedades controladoras de SQM, y quería obligar al socio dominante de ellas, Julio Ponce, a fusionarlas, lo cual le permitiría a Piñera obtener una interesante ganancia. Entonces envió a diversos emisarios, que Ponce individualizó ante la Superintendencia, a amenazarlo con una denuncia ante el mismo organismo si no hacía la fusión. Pero Ponce resultó imprevistamente duro. 

          A raíz de ello, sociedades vinculadas al fideicomiso “ciego” (pero no sordo ni mudo) que administraba las acciones de Piñera, prepararon una denuncia contra Ponce y otras personas que habían comprado y vendido acciones de las Cascadas, entre las cuales estaba Leonidas Vial. La Superintendencia hizo suya la tesis y terminó condenando a multas sin precedentes (US$164 millones) a diversos operadores que habían comprado y vendido esas acciones y también a la corredora Larraín Vial y otra, Banchile, que no lo habían hecho, sino sólo intermediado operaciones; e incluso a dos gerentes de la primera, Manuel Bulnes y Felipe Errázuriz, que tampoco habían operado personalmente, no obstante lo cual les impuso multas ruinosas para sus respectivos patrimonios individuales.

          Los diarios condenaron de antemano a todos los acusados, y en el curso de hacerlo se cumplieron todas las características propias de esas campañas comunicacionales, que en Chile son: primera, se aplica la presunción de culpabilidad, en lugar de la presunción de inocencia propia del derecho ancestral, de modo que toda la sociedad y los medios de comunicación condenan de antemano a los afectados y dan escasa o nula cabida a sus defensas; segunda, los pares de esos afectados les dan vuelta la espalda (esto es muy chileno) y se suman al oprobio de los mismos desatado en el “juicio por los diarios”, de modo que, en este caso, Leonidas Vial debió dejar la vicepresidencia de la Bolsa de Comercio y alejarse de su propia firma; y en el más reciente de la colusión del papel, la Sociedad de Fomento Fabril suspendió a la Papelera en su calidad de socia del organismo; tercera, una verdadera jauría de los que ven la posibilidad de “hacer leña del árbol caído” se desata en acciones para obtener un beneficio económico a costa de éste, para lo cual hay siempre disponible un equipo de abogados que, además de patrocinar las respectivas demandas y querellas, tienen amplio acceso a los medios para reafirmar sus acusaciones y darles contornos escandalosos; y, cuarta, toda la gente que aparece opinando en los medios, pero absolutamente toda, condena a los acusados y rasga vestiduras por el supuesto atropello a la ética nacional, como si ésta existiera, profiriendo las descalificaciones más duras contra los condenados en los “juicios por los diarios”.

          Pero a poco andar, en el “caso Cascadas”, aparecieron breves y reducidos sueltos de prensa informando que Leonidas Vial y la corredora Larraín Vial presentaban escritos al tribunal exponiendo que, pese al transcurso de los meses, no se había presentado una sola evidencia ni prueba de alguna conversación, carta, correo electrónico, comunicación telefónica u otro medio evidenciando que hubieran participado en algún “esquema” para comprar o vender acciones de las Cascadas, sino que lo habían hecho cumpliendo todas las normes bursátiles. Algo similar expuso la corredora Banchile. Pero esto no hizo sino desatar la furia de los abogados querellantes y demandantes, que entonces acusaron de “inacción” al fiscal del Ministerio Público, al cual consiguieron cambiar por otro que, suponían, iba a hacer surgir pruebas de alguna parte. Sin embargo, han transcurrido los meses y las mismas tampoco han aparecido. “Ni la Superintendencia, en el marco del procedimiento probatorio, ni la actora (demandante, Provida) han sido capaces de precisar y menos demostrar con hechos concretos, cuáles son los elementos o aspectos ilegítimos o engañosos de que adolecerían las operaciones impugnadas”, ha dicho la defensa; y el tribunal ha acogido su tesis y rechazado la demanda.

          Pero esto no aparece en los diarios que hicieron de cabeza en el “juicio”, sino sólo en “La Segunda”, porque aquéllos ya dictaron sentencia y los acusados fueron condenados en sus páginas y han quedado en calidad de tales ante la opinión pública. Fruto de la persecución así desatada, hoy día hasta Julio Ponce se ha ablandado y parece dispuesto a ceder, de modo que el activo candidato Sebastián Piñera puede entonces aspirar a obtener lo que se propuso como Presidente, la fusión de las Cascadas y la ganancia que esperaba de ella, concretando así finalmente una enésima y rentable “pasada” en su propio beneficio, como las que han caracterizado toda su existencia, sin otros tropiezos que la quiebra del Banco de Talca, un par de insolvencias más por todos olvidadas y la imprevista revelación de una conversación conspirativa contenida en una grabadora Kyoto.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La Caja de Pandora


          Sostuvieron los antiguos griegos que cuando Pandora llevó una hermosa caja de regalo a Epimeteo, éste la abrió y de ella salieron todos los males que después afligieron a la Tierra, con tan mala fortuna que, cuando la volvió a cerrar, no alcanzó a salir el único bien que había en ella, la Esperanza.

          El Fiscal Nacional Económico abrió la Caja de Pandora en Chile al descubrir una “ilegalidad” en un mercado que funcionaba perfectamente bien, del cual nadie se había quejado y en que cualquiera podía competir vía emprendimiento o importación.

Resultado: la principal empresa del sector ha perdido ya largo más de mil millones de dólares de patrimonio bursátil, lo que ha perjudicado a los fondos de pensiones que tenían acciones de ella. Y se ha levantado una ola de indignación moral en la población, azuzada por los medios, los políticos y los opinólogos, no obstante que jamás nadie se había dado cuenta del abuso a que supuestamente estaba siendo sometida. En fin, la abogada de los accionistas minoritarios se apresta a iniciar multimillonarias demandas y querellas contra los controladores de la empresa por un supuesto perjuicio derivado de la colusión (y pese a que, hasta ahora, el perjuicio ha provenido exclusivamente de la acción del Fiscal Económico).

Y entonces ahora las organizaciones de consumidores sienten abrirse su apetito y sacan del sombrero un gigantesco daño del cual nunca nadie se había quejado al comprar papeles higiénicos en un mercado que les ofrecía numerosas alternativas de precio y calidad. El alcalde Gebauer, de Melipilla, en medio de su repentinamente suscitada indignación, demanda la devolución de dinero por las grandes cantidades de papeles que su municipio adquirió libre y voluntariamente durante muchos años. A lo mejor lo seguirán otros de las 343 comunas del país y la suma de las indemnizaciones solicitadas puede llegar a ser gigantesca.

          También al abrirse la Caja de Pandora apareció un economista afirmando que ya la Universidad de Chile estimó en US$800 millones el daño inferido a los consumidores. Adicionalmente, surge un fiscal afirmando que “aquí hay delito” y también abogados afirmando que proceden acciones por estafa, alteración fraudulenta de precios y asociación ilícita. Si los jueces de izquierda procesan a Labbé por pertenecer a una “asociación ilícita” llamada “Ejército de Chile”, ¡cómo no va a serlo el acuerdo entre CMPC y SCA!

          A todo esto ¿en qué quedó la libertad de precios? Pues si se puede descubrir retroactivamente que los que creían ejercerla estaban, en realidad, cometiendo delito y ex post un juez fija el precio y dice cuánto se podía cobrar como máximo por un bien, significa que también dejó de existir esa libertad esencial para asignar los recursos correctamente en la economía.

          En los EE. UU., donde también se prohíbe por ley la colusión, las empresas oligopólicas se han dado cuenta de que no necesitan ponerse de acuerdo sino que basta dejar que funcionen las leyes del mercado. En su libro “Economía”, 4ª. Edición, Wonnacott y Wonnacott expresan, en la pág. 608: “Por tanto, aunque no exista colusión, el resultado puede ser el mismo: las empresas llegan al precio que maximiza sus beneficios, sin llegar a acuerdos ilegales, sino simplemente siguiendo al líder. A esto se le denomina, en ocasiones, colusión tácita”.

Es lo que ha acontecido en los mercados farmacéutico y de los pollos. Es por eso que el Fiscal Nacional Económico, preguntado por “La Tercera” sobre cuál había sido el resultado de sus denuncias y persecuciones implacables de empresarios en ambos mercados, secamente se negó a responder. Porque, si lo hubiera hecho, habría debido reconocer que todo funciona igual que antes, es decir, bien. Hay, como siempre, libertad de entrada al respectivo rubro, competencia amplia y cualquiera puede abrir nuevas farmacias o criar pollos o importarlos, lo mismo que remedios o papel tissue. Hasta algunos empresarios querellados y suficientemente difamados fueron al final judicialmente sobreseídos, en medio de la molestia general.

“Cuando algo funciona  bien, no lo arregles”, dice la sabiduría popular. Pero aquí nos gusta “arreglarlo”.

          Y ahora le tocó sufrir a la empresa más respetada de todas, la Papelera. Hasta su presidente confiesa: “he pecado”, como el Cardenal Midzsenty después de suficiente lavado de cerebro por sus cancerberos comunistas en Hungría. Sus pares también bajan el pulgar en el coliseo romano donde ha sido llevado. La plebe estalla en aplausos, sedienta de la sangre de los caídos.

          Pero, terminada esta enésima cacería de brujas, todo seguirá igual. Porque, como alguien dijera visionariamente hace ya años, en una columna de “El Mercurio”, “el mercado es más fuerte”, aunque los despojos de sus cultores más débiles (y sus respectivas honras) vayan quedando botados por el camino.