Chilenas y chilenos, no
me vengan con cosas. A ustedes los conozco de memoria. A ustedes la ética no
les importa nada ni hacen nada por razones éticas. Lo que los comanda es la
apariencia, la imagen, “el qué dirán” y todas ésas las maneja la propaganda,
los medios, “los juicios por los diarios”.
A Matte lo
crucificaron, no por lo que hizo una de sus empresas, sino porque se armó un
escándalo por los medios. Éticamente era superior llegar a un acuerdo con sus competidoras para no desatar una guerra de precios que desatar esta
última y quedarse con todo el mercado interno. Pero el país ha rasgado
vestiduras porque la ley prohíbe los acuerdos y lo llama “colusión”. “¡La ley
es sagrada!”, dicen todos, rasgando vestiduras. Una abogada estremecida
escribió al diario porque se había violado la ley. Pero no escribió al diario nunca
ninguna de las veces que los jueces de izquierda atropellaban no sólo una sino
varias leyes y faltaban a la verdad impúdicamente en sus sentencias (“secuestro
permanente”) en juicios contra militares (r). ¿Por qué? Porque, simplemente, no se
había armado escándalo. No había habido “juicios por los diarios”. Entonces no
salgo al ruedo, porque no está en juego mi imagen.
Días atrás,
a raíz de la muy publicitada situación de Sergio Jadue en la ANFP, se puso de
actualidad nuevamente la factura ideológicamente falsa que la empresa insignia
de Sebastián Piñera, Bancard, le pidió a un ex ejecutivo de éste en Chilevisión
(Mario Conca, hoy dirigente de la ANFP) para pagarle un bono por desempeño. También Bancard le pagó en igual
forma al otro ejecutivo principal del canal, Jaime de Aguirre. El monto
conjunto era cercano a los $300 millones. Éticamente impresentable, sobre todo
porque Piñera había pedido ese dinero para su campaña del 2009 y lo gastaba en
pagar deudas de una empresa suya. Pero no hubo escándalo. Sólo sueltos de
prensa que casi nadie leyó. Cuando don Francisco (y nadie más, salvo este blog,
por supuesto) tuvo el coraje de preguntarle sobre el asunto a Piñera en horario prime (después pidió disculpas), éste
dijo que “no sabía nada”. Y todos le creyeron. Cuando Matte dice que no sabía
nada, se arma un escándalo nacional y nadie le cree y hasta la SFF y José
Zalaquett, director del CEP, le clavan puñales en la espalda. Todos, pero
absolutamente todos, dicen que su episodio fue “indignante”. Y el país está moralmente
indignado con Matte, pero no con los numerosos episodios de Piñera,
que encabeza las encuestas presidenciales e incluso aparece como el más votado,
según la de la Universidad Diego Portales que detalló “Qué Pasa” en su último número,
no sólo entre la gente de derecha sino entre los simpatizantes de la Nueva
Mayoría. ¡Sus atropellos a la ética (porque no me vengan a decir que Piñera no
sabe lo que hace Bancard) no sólo no merecen repudio escandalizado alguno, sino
que lo ponen en la “pole position”! Es que nadie hace escándalo y eso es lo que
importa, que no se haga escándalo. La ética no importa nada.
Bueno, si es
por eso, Piñera salió ya elegido Presidente en 2010 tras haber sido sorprendido
y sancionado por comprar acciones con información privilegiada. A la gente no
le importó, pero cuando lo hicieron Juan Bilbao y Tomás Hurtado el país entero
rasgó vestiduras. Es que era inaceptable que los hubieran sorprendido en los
Estados Unidos, dejando en mal pie el nombre de Chile. Pero cuando a otra
empresa controlada por Piñera la sorprendieron y castigaron por colusión,
también en Estados Unidos, nadie dijo nada… nadie dijo nada.
Chilenas y
chilenos casi todos, córtenla con el rasgar de vestiduras: a ustedes la ética
no les importa nada. Lo único que les importa es el “qué dirán”, el escándalo,
la imagen, lo que dicen los diarios, la radio y la televisión, "cómo quedo yo en el escenario". Ahí sí que se
levantan en defensa de “la moral”, la “majestad de la ley”,
el “estado de derecho”. Pero si se logra barrer toda la basura debajo de la
alfombra, nada de eso preocupa y lo único que a ustedes les importa es ganar.
Viéndolos, el antipoeta
centenario seguramente les está diciendo, a estas alturas, “a otro Parra con
ese hueso”.