jueves, 3 de abril de 2014

La Calle Manda y Eyzaguirre Obedece


                Revisando ediciones pasadas de este blog, en el cual está contenida la historia del gobierno de Sebastián Piñera (pienso hacer un libro con ellas, para ponerlo a disposición de los historiadores de ese V Gobierno de la Concertación) me llamó la atención un comentario de fines de 2011, donde me refería a las peticiones de “la calle” sobre educación, que eran tres: fin del lucro, fin del financiamiento compartido y prohibición de la selección de alumnos. Es decir, exactamente los tres pilares de la política educacional anunciada por el ministro Nicolás Eyzaguirre.
                La voz de “la calle” convertida en política educacional del Gobierno. No puede ser una perspectiva más desastrosa. Primero, porque terminar con el lucro supone impedir que haya gente que emprenda proyectos educacionales y se gane la vida en eso. ¡Qué pérdida de posibilidades y capacidades para la enseñanza en el país! Y, además, prohibir el lucro es inconstitucional, porque la Carta garantiza la libertad de enseñanza y también la libertad de trabajar con una justa retribución. Es decir, la política de “la calle”, hecha suya por Eyzaguirre, atropella ambas garantías individuales. ¡Qué falta le hace al país un Poder Judicial de verdad! Si lo hubiera, se podría recurrir contra esos atropellos a los derechos de las personas. Pero todos sabemos lo que nuestra justicia de izquierda hace con las leyes.
Es verdad que inicialmente la persecución contra el lucro se limitará a los colegios particulares subvencionados que reciban fondos estatales, y, desde luego, a las universidades, que según una desafortunada ley de tiempos del Gobierno Militar (ley también inconstitucional), prohibió el lucro en  esas instituciones de educación superior.
Bueno, como siempre las revoluciones socialistas van por etapas, sería muy raro que, liquidada la enseñanza particular subvencionada, después “la retroexcavadora” no echara abajo también la particular pagada no subvencionada.
                Pero, además, el “no al lucro” es un disparate, porque la mejor educación la entregan en Chile los colegios privados, muchos de los cuales tienen fines de lucro y cuyos alumnos igualan los logros de los de países desarrollados. Y los segundos mejores establecimientos son los particulares subvencionados, entre los cuales muchos tienen fines de lucro. A éstos acuden un millón 200 mil alumnos, no pocos de los cuales han abandonado los gratuitos de la enseñanza estatal (hoy municipal), cuya matrícula ha caído.
                En seguida, el gobierno de “la calle” demanda poner fin al financiamiento compartido, para impedir que las familias mejoren, aportando recursos propios, la educación de sus hijos en los establecimientos subvencionados. Póngase atención: quieren evitar que se mejore la enseñanza. ¿Qué sucede si usted evita que algo mejore? Lo obvio, que seguirá mal o empeorará. ¿Es esto racional? Por supuesto que no, pero ¿de cuándo acá la mayoría de los chilenos (y tal vez de muchas otras nacionalidades) es racional? Recuérdese que una mayoría popular indubitable eligió crucificar a Cristo y liberar al peor asesino de su tiempo, Barrabás.
                Y, finalmente, “la calle” y su ejecutor Eyzaguirre prohibirán seleccionar alumnos. ¡Adiós, colegios de excelencia! ¡Adiós, Instituto Nacional! Un monumento histórico de nuestra cutura derribado por la retroexcavadora socialista. ¿Alguien se imagina cómo sería el fútbol profesional si se prohibiera seleccionar jugadores? No habría un Barcelona. Los jugadores de ese club habrían sido contratados, supongo, por sorteo o por orden de llegada, donde seguramente los más malos llegarían más temprano para copar las plazas que saben no podrían alcanzar por capacidad. Messi se habría ido a jugar a un país con más desigualdad.
                ¿Y todo esto para qué? Para que todos los tontilandeses seamos iguales, como en los paraísos de Cuba o Afganistán. Pero les tengo una mala noticia: donde hay más igualdad la gente es más infeliz. ¿Por qué? Porque tiene menos plata. La desigualdad genera más riqueza para todos. En las economías desiguales todos los tramos de ingreso ganan más que los mismos de las igualitarias. Es el caso de los Estados Unidos comparados con Europa. En los primeros la gente es más rica y también más feliz, según un índice publicado en la página web de la OCDE: índice 7 versus índice 6,6.
Burundi, en África, es tan igualitario como el que más de Europa, pero allí sólo el dos por ciento de la gente tiene electricidad, según un reciente estudio publicado por Libertad y Desarrollo, y no se siente muy feliz.
                Bueno, la calle manda, Eyzaguirre ejecuta y Chile “con su pan se lo coma”.

 

lunes, 31 de marzo de 2014

Felices Fumando Opio


                Cuando más progresó Chile (fue en el último lustro del Gobierno Militar y el primero de sus sucesores civiles, mientras todavía éstos no lograban echar a perder “el modelo”), el impuesto a la renta de las empresas era diez por ciento y se acababa de crear el FUT, Fondo de Utilidades Tributables: si usted no retiraba utilidades sino que las invertía, no pagaba el impuesto personal (global complementario), progresivo y mucho más alto. La gente se puso a ahorrar e invertir y el crecimiento llegó a dos dígitos. Porque antes de eso, cuando la plata de los altos impuestos la recogía el Estado, la dilapidaba; en cambio, cuando quedó en manos de particulares, éstos la hicieron rendir. Paradójicamente, la recaudación fiscal aumentaba año a año, gracias al crecimiento. Era el “milagro chileno”.
                Algo similar sucedió a raíz del traspaso de fondos de jubilación y de la salud previsional, de manos estatales a la administración privada. Y también a raíz de las privatizaciones de empresas estatales. Los efectos de ese traspaso fueron tan espectaculares que casi todo el mundo trató de imitarnos.
                Pero hoy se hace y se anuncia todo lo contrario. Se traspasan cada vez más recursos de particulares a la burocracia estatal. Los gobiernos posteriores a 1990 se dedicaron a subir impuestos y a aumentar el tamaño del Estado. Entonces el país empezó a crecer cada vez menos. Menos bajo Frei que bajo Aylwin; menos bajo Lagos que bajo Frei; menos bajo Bachelet que bajo Lagos. Porque porciones cada vez mayores de recursos eran sustraídas de manos de los particulares, que las empleaban productivamente, y puestas en manos de la burocracia estatal, que las dilapidaba.
                Ahora acabo de ver en “La Segunda” la foto de la Presidenta y sus ministros riendo y aplaudiendo. ¡Cómo no van a estar felices, si han presentado un proyecto para hacer pasar otros ocho mil doscientos millones de dólares de los particulares a las manos de ellos, que encabezan la burocracia estatal!
                ¿Alguien seriamente cree que esos ocho mil doscientos millones de dólares van a tener un mejor rendimiento administrados por el Estado que por empresas y agentes privados? Supongo que nadie con algo de experiencia y sentido común. Habrá ahí una pérdida social neta.
                Pero no se puede negar que han vendido bien “su pomada”. He oído incluso a gente que no es de gobierno diciendo muy seriamente: “si esos recursos son empleados para mejorar la educación, estamos de acuerdo en los mayores impuestos”. Increíble, porque la Reforma Educacional que hará este gobierno será del mismo sesgo estatista que la Tributaria: sacar a gran parte de la enseñanza que está en manos de los municipios o de particulares subvencionados, y ponerla en manos estatales. Y para ello se creará otro monstruo centralizado estatal (siendo que ya existe el Ministerio de Educación), donde serán contratados muchos miles de correligionarios de los partidos de gobierno, que están esperando ansiosos para dilapidar los ocho mil doscientos millones de dólares.
                Y eso sucede en un país en que, comprobadamente, la educación municipal o estatal es la peor. La particular subvencionada es menos mala que la anterior y la particular pagada la mejor, pues logra niveles iguales o superiores a los de países desarrollados. La receta de sentido común sería instar por una generalización de la enseñanza particular pagada, pero se hará todo lo contrario: se generalizará la estatal centralizada.
                Porque los recursos para que todos los alumnos pudieran ir al colegio particular pagado de su elección están, pero se malgastan en burocracia: trece BILLONES de pesos anuales, en este momento.
                Camilo Escalona dijo de la Asamblea Constituyente (acuérdense de mí, en eso va a terminar la Reforma Constitucional de Bachelet) que era como fumar opio. La Reforma Tributaria y la Educacional serán otro tanto. Catarsis publicitaria, Presidenta y ministros aplaudiendo y riéndose al anunciar los respectivos proyectos. El éxtasis de las primeras "aspiraciones".
Pero los que fuman opio, pasados el efecto placentero, la catarsis y los aplausos, terminan sintiéndose y estando mucho peor. Lástima que sólo tendremos posibilidad de rehabilitación en cuatro años más.

jueves, 27 de marzo de 2014

Por el Honor de la Izquierda


            Con la posible excepción de Alejandro Solís, Carlos Cerda ha sido, entre los jueces chilenos,  el  más caracterizado trasgresor de las leyes con tal de encarcelar militares y, en el caso del Presidente Pinochet, también a su familia. En el llamado “caso Riggs”, referente a una cuenta que el general abrió después de dejar la Presidencia y a instancias del presidente de ese banco norteamericano, gran admirador suyo y deseoso de evitar que sus enemigos políticos lo privaran de su patrimonio, el juez Cerda quebró algunos récords, pues inició un juicio tributario sin previo requerimiento de Impuestos Internos, como lo ordena la legislación, y ordenó encarcelar a la señora Lucía Hiriart de Pinochet en calidad de cómplice, siendo ésa la primera y única oportunidad en que se ha procesado a alguien por complicidad en un juicio tributario, pues éste siempre deriva de actuaciones personales de un contribuyente.
También Cerda ordenó la prisión de Lucía Pinochet, hija del procesado, que tuvo la mala idea de buscar refugio en los Estados Unidos, porque ese país dice ser “the land of the free”, pero los norteamericanos metieron ilegalmente en una celda a Lucía, que entonces les dijo que, para ser víctima de ilegalidades, prefería caer en manos de Cerda y estar presa en Chile. Por supuesto, era una persecución política escandalosa, y en definitiva todas las aprehensiones decretadas por Cerda quedaron sin efecto y la señora Lucía y su hija pudieron demostrar que no habían cometido delito alguno y fueron sobreseídas. Pero hasta hoy el tribunal tiene embargada “la fortuna de Pinochet”, dos millones de dólares. Todo el mundo habla mal de él por haber juntado esa plata, mientras rinden homenaje al ejemplar Nelson Mandela, que dejó una fortuna de 8.500 millones de dólares (6.200 millones de euros) según informa “El Mercurio” de 26.03.14, p. A7, al detallar que su viuda rechazó los 3.100 millones de euros que le correspondían, con tal de quedarse con joyas y propiedades que obraban en su poder.
            La falta de imparcialidad de Cerda fue siempre tan evidente que hasta Gonzalo Vial se escandalizaba en sus columnas de “La Segunda” del hecho de que, cuando el primero fue a interrogar al ex Presidente en su declaración indagatoria (pues, al revés de Solís, que procesaba a militares sin tomarles declaración indagatoria, Cerda sí hizo la diligencia), sin embargo la comenzara con estas palabras reveladoras de su falta de imparcialidad, criterio y apego a la juridicidad: “A ver, cuénteme sus diabluritas”. Por supuesto, el ex gobernante, ya muy anciano y enfermo, no podía entender las intencionadas “bromas” de Cerda.
            El politizado juez no gozaba de adhesión ni siquiera entre sus pares, pero a medida que la izquierda ha tomado el control de la judicatura y ésta, por consiguiente, se ha desentendido en sus fallos de lo que dicen las leyes, las posibilidades de aquél de ascender a la Suprema se multiplicaron. Finalmente, ha obtenido el mayor número de preferencias para integrar la quina presentada a la Presidenta, que con certeza lo va a elegir a él para ser propuesto al Senado. Pero en éste la Nueva Mayoría necesita los votos de la derecha para nombrarlo… y es aquí donde viene lo mejor: el senador Espina (RN) ha dicho que, cuando el Senado aprobó el nombre del ministro Aránguiz para la Suprema, hubo un “acuerdo de caballeros” en el sentido de que, cuando se propusiera a Cerda, la derecha lo apoyaría.
            Y digo que aquí viene lo mejor porque años atrás hubo otro “acuerdo de caballeros” entre la Concertación y la Alianza, en el Senado, en el sentido de que si esta última aprobaba el nombramiento del izquierdista Haroldo Brito (un verdadero activista en la persecución ilegal contra militares), después se propondría al ministro Alfredo Pfeiffer y la izquierda votaría por él. Pfeiffer se caracteriza por ceñirse a la legalidad en sus fallos y aplicar las normas sobre amnistía, prescripción, cosa juzgada, presunción de inocencia, irretroactividad de la ley penal y principio de legalidad, todas básicas del Derecho Penal, pero que los jueces de izquierda desconocen a los militares y trasgreden habitualmente. El hecho fue que, designado Brito y cumplida por la derecha su parte del “acuerdo de caballeros”, cuando después se propuso a Pfeiffer  la izquierda lo rechazó, incumpliendo el pacto, lo que era previsible, pues sólo había caballeros al lado derecho del acuerdo y no al otro.
            Pero como yo conozco bien el paño, varias veces he vaticinado que Cerda será nombrado en la Corte Suprema con votos de la derecha, cuyos senadores, como son caballeros, van a cumplir el acuerdo contraído cuando se nombró a Aránguiz. Por supuesto, lo que realmente correspondería sería que ellos demandaran ahora el cumplimiento del acuerdo de nombrar a Pfeiffer, que fue quebrantado a mucha deshonra de la Concertación. Pues ahora Pfeiffer también está en la quina sometida a S. E. la Presidenta de la República.
            Pero, pensándolo todo mejor, yo espero, consciente de la alta investidura moral que caracteriza a la Presidencia, que su actual titular les diga a los senadores de la Nueva Mayoría: “Miren, ustedes rompieron un acuerdo de caballeros cuando votaron contra Pfeiffer hace años, pero semejante conducta contraviene mi concepto de la ética política, así es que en esta oportunidad voy a proponer precisamente a Pfeiffer, para que ustedes puedan votar por él y así volver a dejar limpio el buen nombre de la izquierda y de la Concertación, cuya honorabilidad quedó en tela de juicio cuando ustedes faltaron a su palabra de caballeros”.
            Estoy seguro de que esto bien puede suceder como lo he señalado, porque lo más sagrado para los gobernantes y parlamentarios de izquierda chilenos debería ser su honor y la solidez de la palabra empeñada.  ¿O cree alguien que puedo estar siendo un poco iluso?

martes, 25 de marzo de 2014

Incendio del Local


            Un antiguo epigrama inglés describe las sucesivas etapas de una francachela de amigos muy regada, las cuales reproduzco de memoria y sin ninguna exactitud: 1) Aumento del volumen de las voces; 2) Cantos obscenos; 3) Discursos incoherentes, abrazos efusivos y algunas reyertas; 4) Quebrazón de vasos; 5) Destrucción del mobiliario; y 6) Incendio  del local.
El tránsito entre el socialismo moderado del quinto Gobierno de la Concertación (el de Sebastián Piñera), y el socialismo real del primero de la Nueva Mayoría está quemando etapas y llegando prematuramente al Incendio del local. La primera etapa iba a ser un “cambio de ciclo” y la implantación del “otro modelo”, pero ya se pasó a hablar de “la aplanadora” y, recién, sin mediar más que unos pocos días, se retiran los proyectos educacionales de Piñera y se anuncia el uso de “la retroexcavadora” que destruirá “hasta los cimientos” del modelo anterior.
El socialismo moderado de Piñera pretendía vaciar mil millones de dólares más de mayores impuestos en ese tonel sin fondo que se llama Ministerio de Educación (lo que se transformó en otra “piñericosa”, pues la recaudación del impuesto a la renta disminuyó); y también buscaba fundar más órganos burocráticos inútiles como la “Superintendencia de Educación” (¿para qué, si ya hay un Ministerio monstruoso? Además, había una Superintendencia de ese nombre ya en los años ’50. ¿Qué se hizo?); la “Agencia Nacional de Acreditación” y el “Sistema Único de Financiamiento Estudiantil”, amén de perseguir sin misericordia “el lucro”, para que nadie pudiera ganarse la vida como emprendedor de la enseñanza.
Cada vez más burocracia y menos libertades. Y ahora vienen nuevas iniciativas de ley que nadie ha dicho qué van a proponer, pero todos lo sabemos: la ENU, Escuela Nacional Unificada, el sueño inconcluso de Allende para formar al “hombre nuevo”, individuo llamado a repetir las “verdades” que le ordene el partido único brotado de la Asamblea Popular que, a su vez, va a surgir de la Asamblea Constituyente instalada “por las buenas o por las malas”. Se espera que a futuro la repetición de las “verdades populares” oficiales no tendrá otra interrupción que la necesaria para vocear periódicamente acusaciones atroces contra el Enemigo Público Número Uno, Augusto Pinochet. Y todos los programas de la Televisión de la Verdad Única van a ser como el de anoche de la Pamela Jiles: torturas, asesinatos, secuestros de nobles muchachos idealistas.
Por supuesto, de la receta de la libertad ya nadie se acuerda. Para que no se olvide, ella recomienda: disolución del Ministerio de Educación y entrega de los billones de pesos anuales que cuesta a las familias vulnerables para que elijan el colegio o la universidad de sus hijos, en un clima de libre creación de establecimientos con o sin fines de lucro y con  amplia libertad para elaborar sus programas y métodos de estudio.
En la sociedad libre la calidad de la enseñanza daría un gran salto adelante, pues la educación particular pagada chilena ha demostrado que alcanza resultados similares a la de los países más avanzados (pero esto siempre se silencia).
Pero olvidémonos de eso. Michelle 2.0 está muy empoderada. Cuando puso al hijo de los cuatro Lexus en La Moneda, con el agravante de que se llama Sebastián, supe que se había creído el cuento.  No olvidemos que su modelo es Fidel, el irreductible. Recuerdo que cuando vino en 1972 y vio el desastre que había, casi de los alcances del de su patria, declaró: “Me voy más duro, más convencido y más marxista-leninista que nunca”.
Entonces ¿qué va quedar después del incendio del local? Tal vez haya que partir otra vez, en cuatro años más, casi desde cero, como hace cuarenta. Pero ojalá sea para aplicar la receta de la libertad y sin que en La Moneda haya ningún Sebastián.

lunes, 24 de marzo de 2014

El Maletín de von Mühlenbrock


Hermann von Mülehnbrock dijo que si suben los impuestos habrá menos inversiones, pues quienes estén en condiciones de hacerlas van a preferir otros países donde haya menos impuestos. Eso es obvio, pero en el Chile del “nuevo ciclo” (o sea, del “viejo socialismo”) usted ya no puede decir semejantes cosas, aunque sean evidentes, y Osvaldo Andrade se ha puesto furioso.
Entonces, que no vayan a contarle a él que si las dueñas de casa ven subir el pan en una panadería y en otra no, compran en esta última, pues las va a amenazar públicamente. Y yo me guardaré muy bien de que llegue a sus oídos que me preocupo de averiguar en cuál bomba la bencina está más cara y en cuál más barata, prefiriendo esta última, pues no sé qué cosa me podría pasar.
La naturaleza humana es racional, pero tipos como Maduro y Osvaldo Andrade, que son socialistas, no lo soportan. Porque no hay nada más opuesto a la naturaleza humana que el socialismo.
Por esa razón el segundo ha declarado a “El Mercurio” (22.03.14, p. C2): “Empezó la campaña del terror de la peor manera”… agregando: “La última vez que escuché esa frase fue por ahí por el año ‘72”. (¿No le dice eso algo?). Y, refiriéndose a von Mühlenbrock: “Cada vez que salga del país va a haber que empezar a mirar qué es lo que lleva en el maletín este caballero”. En fin, termina proclamando: “Aparece este caballero, que es del viejo momiaje, a decir esta locura. Yo pensé que se habían terminado los momios”.
¡Sorpresa! Quedaban algunos.
            Todo típico socialismo real, como el que ha vuelto y empieza a imponerse en Chile, deja como primera víctima a la libertad personal y, en particular, la libertad de elegir. Si usted pretende ejercitarla, le van a mirar “qué es lo que lleva en el maletín”.
            “No es casual –agrega Andrade—que los propios empresarios hayan salido a desmentirlo”. Y en eso tiene razón, no es casual, pues entre los empresarios hay de todo. Una vez hace años aplaudieron de pie a Eyzaguirre en Casapiedra porque, en medio de un discurso sobre el estado de la economía y pese a él (como supimos después) considerarlos a todos unos idiotas (o tal vez por eso), les confesó que había sido miembro de las Juventudes Comunistas. Éstas, en los ‘80 pasaron a integrar el FPMR y eran muy eficaces para asesinar militares. Pero los militares, al estilo norteamericano o israelí, también los mataban a ellos, y Eyzaguirre entonces se emocionó hasta las lágrimas al recordar que él también podría haber caído. Y a pesar de que los jóvenes idealistas del FPMR, aparte de asesinar uniformados, también secuestraban a hijos de empresarios (Cruzat, Edwards) los hombres de negocios de Casapiedra se conmovieron tanto que le brindaron la “standing ovation” referida. Es que, mal que mal, a los terroristas en Chile se les perdona todo, en particular si llegan a Ministros de Hacienda y no suben mucho los impuestos (pues Eyzaguirre hasta se resistió a crear el royalty). Y aunque los suban, como señala Andrade, siempre hay empresarios que aplauden y a veces “les quitan el piso” a quienes critican el alza, porque creen que se puede “rodear” a los socialistas o piensan que entregando la mano se puede salvar el brazo. Toda historia muy conocida en Chile porque ya la vivimos. Por algo Andrade se ha acordado de 1972. Los chilenos que vivimos la UP somos "gatos escaldados".
            En todo caso, distinguido inversionista nacional o extranjero, si cuando le suban el impuesto de 20 a 25% o, a través de la supresión del FUT, al 40%, usted encuentra más rentable invertir en otro país en que no hayan subido los tributos o los vayan a disminuir (por ejemplo, he oído en la TV española al Ministro de Hacienda de allá anunciar que los va a bajar), no se lleve la plata en un maletín, porque ahí va a estar Andrade para hacérselo revisar.

sábado, 22 de marzo de 2014

¿Señal de "Buen Corazón"?


            Veo un mal futuro para Chile. Todo lo que se está proyectando va dirigido a demoler lo bueno que queda del modelo que se construyó bajo el gobierno que “le cambió el chip al país”, hoy innombrable hasta en las Declaraciones de Principios de los partidos que lo apoyaron. Ese modelo fue posteriormente preservado por casi un cuarto de siglo con sólo daños secundarios, algunos “rayones en la pintura”. Y ése fue el verdadero “milagro chileno”: que los izquierdistas no lo echaran todo a perder durante casi un cuarto de siglo. Pero ahora está en curso una revolución de izquierda que, como todas las de esa índole, pretende cambiar el modelo por completo, cosa que traerá consigo mucho retraso y sufrimiento.
            Pues “la calle”, es decir, una masa primitiva e ignorante, está al mando. A su turno, las élites están ciegas o confundidas. Terriblemente confundidas. El otro día leí con interés en “La Tercera” una entrevista a un escritor e intelectual habitualmente lúcido, Arturo Fontaine Talavera, describiendo el tránsito de Chile hacia la izquierda y haciendo una afirmación inaudita: tras recordársele que alguna vez él había declarado que Sebastián Piñera era muy inteligente, pero debía demostrar que tenía corazón, se le pregunta si ahora ha demostrado que lo tiene, y contesta que sí, “con los derechos humanos, al hablar con ocasión de los 40 años del Golpe y al cerrar el Penal Cordillera”.
            Es decir, la jugada política fría, despiadada y cruel del ex Presidente, en el curso de la cual traicionó la palabra empeñada, falsificó la historia, denostó a quienes lo llevaron al poder y castigó y vejó a militares ancianos y enfermos (al costo del suicidio de uno y la muerte del más enfermo de todos), es descrita por este intelectual como prueba de que aquél “tiene corazón”. ¿Es que está la élite aún más ciega que “la calle”?
            Pues nadie tiene menos corazón que quien abusa para propio beneficio (remontar en las encuestas) a expensas de los más débiles de nuestra sociedad, como sabidamente lo son los soldados del ’73.
El abogado Adolfo Paúl Latorre, que ha escrito un libro sobre los atropellos al derecho cometidos por los jueces contra esos desventurados, me ha informado de algo que ellos mismos le revelaron: uno de los ministros sumariantes que los procesan ilegalmente les dijo con crudeza: “Ustedes no tienen cómo zafar, porque están solos, no los apoya nadie, ni los activos, ni los retirados, ni los políticos, ni los empresarios, ni las iglesias, ni nadie en Chile ni en el extranjero”. La verdad en toda su crudeza. El Chile de hoy.
Desde luego, se ve que ese ministro conoce a la justicia chilena, ésa que va a “cenas republicanas” bien servidas, en las cuales se hace un elevado recuento y elogio, sin el menor ánimo de rectificación, de las (malas) prácticas políticas y judiciales imperantes, muchas de ellas inconstitucionales, por cierto.
Se ha perdido tanto el sentido de la más elemental decencia y compasión que Teletrece ha exhibido tres veces el penoso y vejatorio traslado a un presidio peor de las desventuradas víctimas de la traición oficial. Familiares de éstas protestan en cartas al diario por la reiteración del vejamen. Pues les resulta doloroso el espectáculo de sus deudos, personas ancianas, algunas de ellas con dificultades para desplazarse (que en cualquier país civilizado habrían obtenido su libertad por razones de edad o salud) siendo sacadas del Penal Cordillera bajo las piedras e insultos de los comunistas oportunamente avisados para funarlos; y luego encerrados en un presidio bajo peores condiciones.
El diario digital “Chile Informa” ha revelado que esa filmación fue obra del gobierno de Piñera y no del Canal 13 que la exhibió, la voz de cuyo locutor fue posteriormente incorporada para presentar la pieza propagandística destinada a asegurar al calculador político, al inspirador de todo, mejoría en las encuestas gracias a la adhesión de los portaestandartes del odio, los adherentes del partido rojo (cuyo emblema de la hoz y el martillo Gendarmería, debidamente autorizada, naturalmente, admitió que se izara en el portón del Penal cuando salían los vehículos trasladando a los desventurados).
¿Qué se puede esperar de un país en que hasta las mentes más lúcidas confunden la perfidia y el cálculo con el buen corazón? ¿Y en que todo el mundo permanece impasible cuando se hace escarnio de la ley, la justicia y la compasión?

miércoles, 19 de marzo de 2014

No Fue Porque Yo lo Dijera, Pero...


           El 5 de junio del año pasado publiqué una columna en “Estrategia”, donde decía que seguramente los economistas encargados de evaluar los proyectos de inversión en Chile, hallándose “en presencia del proyecto de Asamblea Constituyente que, por definición, trae todo el tema de los derechos básicos, entre ellos el de propiedad de esas inversiones, a fojas uno” iniciativa surgida “en el seno de la candidatura que, según las encuestas, lleva la delantera en la elección presidencial, y (habiendo) uno de sus juristas diseñado un resquicio legal para establecer tal Asamblea por decreto, lo cual hoy por hoy es inconstitucional, ¿qué les estarán diciendo los evaluadores de futuras inversiones a sus clientes?” Mi columna concluía que, seguramente, les recomendarían “no invierta por el momento”.
            Al día siguiente el entonces Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, por una de esas coincidencias que  veces se producen en la vida pública, declaró lo mismo respecto al futuro de la inversión, y sus palabras levantaron una gran polvareda. Recibió la crítica inmisericorde de los políticos de la Concertación, que lo acusaron de provocar una “campaña del terror”, en circunstancias que tal campaña la estaban haciendo ellos, al anunciar que harían tabla rasa de la garantía al derecho de propiedad en Chile.
            Bueno, hoy día “El Mercurio”, pág. B6, informa que la inversión  en Chile cayó en 1,5% en el tercer trimestre de 2013 y 12,3% en el cuarto, lo que redujo el crecimiento de la economía a 4,1% en el año.
            No sucedió porque yo lo dijera, sino porque el sentido común lo anticipaba así. Y la situación no ha cambiado. Hoy es un hecho que nadie puede predecir qué va a ser del derecho de propiedad en Chile, pero una cosa es segura: se va a debilitar. Porque justamente la coalición gobernante ha señalado como principal crítica a la Constitución de 1980 la de que ella es muy difícil de reformar y establece quórums muy altos. Y el más alto de todos es el que protege, entre otras garantías individuales, a la del derecho de propiedad: dos tercios de los diputados y senadores en ejercicio.
            La Nueva Mayoría no tiene ese quórum y probablemente no lo podrá conseguir jamás, así es que el derecho de propiedad estaría a salvo en Chile, a menos que la actual Constitución fuera burlada. Pero los chilenos vemos que actualmente la Constitución es burlada con enorme facilidad. Sin ir más lejos, hay 57 presos políticos uniformados en Punta Peuco, y algunos más presos en otros recintos, que constitucionalmente y si se respetaran el debido proceso, el texto de la Carta y el de la ley penal no podrían estarlo. Sin embargo lo están. Desde el Presidente y la Presidenta de la República para abajo, pasando por el Presidente de la Corte Suprema y las mayorías parlamentarias, y, podríamos añadir, casi toda la prensa y la opinión pública, han cohonestado esa inconstitucionalidad. ¿Por qué, entonces, no van a cohonestar esa otra, consistente en desconocer el derecho de propiedad sin respetar el quórum constitucional que lo ampara? Puro sentido común.
            Escribí el 5 de junio del año pasado lo que iba a suceder y sucedió. No porque yo lo dijera, sino por su propio sentido común, el Ministro de Hacienda de la época advirtió que sobrevendría lo mismo. Y sobrevino. Lo cubrieron de críticas, pero el tiempo ha probado que tenía razón.
            Entonces, el titular de hoy de “El Mercurio”, revelando la caída en la inversión, implícitamente lo anuncié yo el 5 de junio del año pasado, en mi columna de “Estrategia”. ¿No sería hora de que los chilenos empezaran a hacerme algún caso?