domingo, 16 de marzo de 2014

La Derecha de Groucho Marx

El candidato supuestamente situado más a la derecha en la competencia para presidir la UDI, Ernesto Silva, ha declarado (“La Tercera”, 16.03.14, p. 3) que revisará la declaración de principios del partido, en particular el punto referido al Pronunciamiento Militar. En su texto actual éste “destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y de Orden … incluida su acción libertadora del 11 de septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”. El sello de la retórica de Jaime Guzmán sentado frente a su máquina de escribir ante una ventana que daba a la plaza Las Lilas está impreso en ese párrafo, que por lo demás expresa verdades históricas irrefutables.

Pero, ustedes saben, ni la más irrefutable de las verdades históricas resiste el martilleo de una mentira mil veces repetida, que, como enseñara Goebbels a los totalitarios de todos los tiempos, indefectiblemente pasa a ser verdad. En Chile el presidente elegido con el apoyo de la UDI en 2009 se convirtió en septiembre pasado en estación repetidora de las  falsedades mil veces proclamadas de la izquierda acerca del Pronunciamiento Militar. Implícitamente imprimió un sello delictivo al mismo, al declarar que quienes lo apoyaron fueron “cómplices pasivos” de actos supuestamente repudiables. Así Piñera se hizo, por su parte, cómplice activo de la campaña de deformación histórica de la izquierda, que ha sido de una efectividad devastadora y ha travestido a los agresores en agredidos, a los totalitarios en demócratas y a los victimarios en víctimas.

Confirmando el postulado goebbeliano, la mentira ha pasado a ser verdad y entonces la UDI se encuentra incómoda, porque sus cerebros lavados (dirigentes y militantes) han pasado a creer que ella es como la cuentan la Nueva Mayoría y Piñera y no como la versión que escribió su fundador, Jaime Guzmán.

Para ejemplificar mejor el proceso que ha tenido lugar en nuestro país, nada sirve tanto como la interminable teleserie de desfiguraciones históricas titulada “Archivos del Cardenal”, que, para comenzar, no son “del Cardenal” (Silva Henríquez), que no llevaba ningún archivo, sino del archivero de la Vicaría de la Solidaridad, José Manuel Parada. Éste era militante comunista y alto jefe del grupo terrorista de la colectividad, el FPMR. Así lo prueba el testimonio de Alfredo Malbrich, quien reveló en declaración publicada en “El Mercurio” de 28.08.86, p. A1, haber sido reclutado para el FPMR por Parada cuando la Vicaría interpuso un recurso de amparo en su favor tras ser detenido el 1° de mayo de 1979 en desórdenes callejeros, recurso gracias al cual fue liberado (lo que de paso desmiente otra falsedad, la de que en ese tiempo los tribunales no acogían recursos de amparo). Pero, claro, un canal de TV dedicado a difundir mentiras históricas sabe que no es políticamente rentable titular una teleserie como “Los Archivos de Un Jefe Guerrillero Camuflado como Archivero en la Vicaría”.

En fin, los cerebros lavados por las campañas de Piñera y la Nueva Mayoría, que son casi todos, lamentablemente incluyen a los de los directivos de la UDI, que consideran entonces indispensable “adaptar” los principios de la colectividad a estas “nuevas verdades” goebbelianas mil veces repetidas. Así nuestra derecha hace recordar al inolvidable Groucho Marx, una de cuyas citas emblemáticas era: “Estos son mis principios; pero si no le agradan, tengo otros”.

Anteayer un distinguido académico y escritor chileno residente en Australia, Claudio Véliz, autor del exitoso libro que contrasta al exitoso “zorro gótico” con el “erizo hispano”, me escribió diciéndome lo espantado que estaba de lo que le sucede a la derecha chilena, y me hacía ver la necesidad de fundar en Chile un nuevo Partido Conservador, en vista de las defecciones políticas de RN y la UDI. Efectivamente, “hay que” refundar un Partido Conservador. Pero éste es el país del “hay que”. Los poquísimos que todavía tenemos claras ideas de derecha y no hemos renunciado a defender la verdad histórica carecemos del dinamismo en la acción y de los recursos cuantiosos de otros grupos dedicados, por ejemplo, al culto de la personalidad de algún audaz caudillo populista. Y a quienes sospechen que me estoy refiriendo de una manera oblicua a “Amplitud” les respondo que tienen toda la razón.

Alguna vez la derecha tuvo menos votos y parlamentarios que ahora, pero nunca había tenido menos convicciones propias ni más vocación por abrazar las versiones de sus adversarios. Tal vez algunos repliquen que es la única manera de recuperar las votaciones perdidas. Pero si para lograrlo hay que renunciar al propio ideario y plegarse a la desfiguración histórica, es preferible dejar esa tarea a gente sin escrúpulos y permanecer en una honesta condición minoritaria, sin otro bagaje que el de los principios y la verdad y en la confianza de que tarde o temprano los unos y la otra van a prevalecer.

jueves, 13 de marzo de 2014

Del Gobierno Encuestocrático al Ineptocrático


                A través de más de un correo me llegó ayer la foto de una polera con una lectura en inglés, que se vende por e-Bay y cuya traducción dice: “Ineptocracia: Un sistema de gobierno donde los líderes menos capaces son elegidos por los individuos menos aptos para producir, y en el cual los miembros de la sociedad menos dotados para sustentarse a sí mismos o para triunfar, son remunerados con bienes  y servicios financiados por la riqueza confiscada a un decreciente número de productores.”
                ¡Sabio impresor de poleras! Pues es una definición muy acertada y que se sostiene a través de la historia de la Humanidad. Asimismo, explica las crisis actuales, recientes y pretéritas de diferentes países y continentes. En fin, predice el devenir chileno durante el “nuevo ciclo” iniciado anteayer. No es poco mérito intelectual.
                Pues en Chile venimos saliendo de un gobierno encuestocrático, cuyo único norte era permitir que quien lo encabezaba remontara en las encuestas, propósito que finalmente logró, dejando agradecidos a sus adversarios y sembrado el camino de partidarios muertos y heridos, entre ellos las colectividades que lo apoyaron y los militares que creyeron en sus promesas de debido proceso.
                Como no podía menos de suceder, por su falta de decisión en temas “impopulares” el gobernante encuestocrático dejó al país en decadencia productiva, escaso de energía y con regiones asoladas por el violentismo; y, lo peor de todo, debió entregar el poder a los mismos adversarios ineptocráticos a los cuales tanto se esforzó por complacer, algunos de los cuales se han mostrado bastante malagradecidos.
El programa fundamental de estos últimos lo dicta “la calle”, es decir, la enorme mayoría que quiere para si los frutos generados por la minoría que produce. “La calle” quiere esa riqueza y para ello necesita destruir el derecho de propiedad firmemente garantizado en la Constitución. Para eso, a su turno, necesita cambiar la Constitución por otra sin los quórums especiales propios de la democracia protegida, y en la cual todo se decida por mayoría. Además, quiere recibir gratis e inmediatamente un costoso bien de capital, que se llama “educación”. Y, por último, quiere “la plata”, es decir, “el FUT”, el gran pozo de los ahorros acumulados por la clase productiva incentivada por la exención de impuesto a la renta sobre las ganancias ahorradas y no consumidas.
El nuevo gobierno ineptocrático tiene mayoría parlamentaria y puede dar pronto los grandes zarpazos proyectados a la educación y al FUT. Los empresarios, que siempre están dispuestos a vender a sus verdugos la soga con que los van a ahorcar (Lenin), han declarado que no se van a cortar las venas por el FUT. O sea, para eso no hay problema. Pero en lo de la Constitución la Presidenta está un poco confundida, porque, para empezar, no tiene pensado nada al respecto y no sabe dónde puede ir a parar el país si la nueva Constitución la hace “la calle”. Pues el régimen ineptocrático no lo es tanto como para no darse cuenta de que toda su autoridad proviene, precisamente, de la actual Constitución, y de que si “la calle” barre con ésta también puede barrer con él.
Entonces, dando un gran suspiro, ha dicho que este tema no es para los primeros cien días, sino para, por lo menos, seis meses. Y ya para entonces puede resolverse por su receta favorita: formar una comisión.
Pero, le digo yo, ¡cuidado!, porque se ha oído de pocas lunas de miel que duren seis meses.

martes, 11 de marzo de 2014

...Y las Últimas Piñericosas...


Yo había dicho que no iba a escribir hasta después del cambio de mando, pero, perdónenme, no he podido resistir. Las piñericosas de estas últimas horas me sobrepasan. No puedo dejar de comentarlas. ¿Qué voy a hacer sin Piñera? Me dicen que no me preocupe, porque va a seguir en el centro de la escena, pues tiene los recursos y las ganas. Pero yo creo que, ya fuera del Gobierno, no va a tener la influencia de hoy. Pensé en eso  cuando Canal 13 informaba que, fuera del Congreso, había una manifestación violenta contra el Presidente saliente. Constanza Santa María y Polo Ramírez anunciaban que las cámaras darían cuenta del hecho. ¡Qué ingenuidad! ¿Ustedes creen que un canal de TV chileno, en el día de la transmisión del mando, día todavía monitoreado por La Moneda, alguna cámara se va a atrever a enfocar una manifestación contra el Presidente? Por supuesto, las cámaras enfocaron una manifestación, sí, pero ¡a favor de Pïñera!, de un grupito que, haciéndose pasar por “pueblo de izquierda”, voceaba: “¡Piñera, amigo, el pueblo está contigo!”. ¡Qué astucia! El grupito les “robó cámara” a los comunistas, que eran mucho más numerosos, pero, como insultaban al Presidente, no consiguieron que nadie los enfocara.
Otra piñericosa que disfruté fue una respuesta en la entrevista de tres páginas que ayer “La Segunda” le hiciera al todavía Presidente. Reproduzco la pregunta y la respuesta, sin poner ni quitar nada, y confío en que ustedes disfrutarán tanto como yo: “¿Pueden florecer todas las flores bajo la sombra de un ex Presidente que sigue en la vida pública como candidato?”. Respuesta: “Por supuesto que sí. Los Presidentes de la Concertación, ninguno se repitió salvo Michelle Bachelet, aunque algunos lo intentaron. No quiero mencionar nombres, pero hubo algunos ex Presidentes de Chile que quisieron reelegirse y no pudieron. Algunos no lo lograron porque no los nombraron candidatos, y a otros los designaron candidatos, pero perdieron la elección. Y no me estoy refiriendo ni al Presidente Aylwin ni a la Presidenta Bachelet”.
¿Cómo diablos vamos a saber de quiénes se trata?
Bueno, pero por algo en “El Mercurio” de hoy el columnista de izquierda, Eugenio Tironi, titula su comentario sobre el gobierno que termina con una sola palabra: “Aplaudo”. Y lo concluye así: “Por todo eso, yo aplaudo al Presidente Piñera en su despedida”.
Se ha ganado a la izquierda. E Isabel Allende dice hoy en “La Segunda”: “Le hago un reconocimiento porque fue capaz de cerrar el Penal Cordillera”.
Si es un “gambler”, como ha dicho otro izquierdista, es un “gambler” exitoso. Claro, algunos irredentos nos hemos acordado del general Odlanier Mena. Y de “House of Cards”. El fin justifica los medios y, como la derecha está clínicamente muerta y carece de candidato propio, bueno, ahí tiene un “gambler” exitoso. ¡Qué bajo hemos caído!
También en “La Segunda” viene una encuesta de ese diario con la Universidad del Desarrollo, donde aparece Piñera saliente con un 51% de aprobación ciudadana. Parece que la Adimark, en la cual yo no creía, al fin de cuentas tenía razón.
¿Receta para remontar? Cada vez más a la izquierda. Hoy me llega un mail indignado de un amigo marino, porque un grupo de “ex uniformados constitucionalistas” declara a “The Clinic que debe demolerse una estatua del Almirante Merino que se levanta en una dependencia de la Armada. Y que debe cambiarse el nombre de un buque bautizado en su honor. Pero ¿de dónde proviene semejante odiosa iniciativa? Adivinen ustedes: en el mismo “The Clinic” la patrocinó ya en enero pasado la diputada piñerista de RN, Karla Rubilar, hoy en “Amplitud”, el grupo escindido de partidarios del Presidente saliente. “Derechos humanos, lesa humanidad”, argumenta. Y he visto a la senadora del mismo grupo, Lily Pérez, también ex RN, proclamar en la TV su decidido apoyo a las reformas del gobierno de Michelle Bachelet.
Piñericosas aparte, ¿irá a quedar alguien en la derecha?

domingo, 9 de marzo de 2014

Legado del Segundo Kerensky Chileno


La próxima vez que escriba en este blog ya habrá otro gobierno. Con seguridad será peor que el actual, salvo en un aspecto: el de su eficacia para destruir a la derecha. Pues sólo Eduardo Frei Montalva le ha hecho más daño a ésta que su émulo Sebastián Piñera. Realmente, éste la ha demolido. A la hora de los balances, una comentarista de la Concertación, María de los Ángeles Fernández, ha reconocido piadosamente que él “fue iconoclasta frente al ideario tradicional de la derecha”, añadiendo: “La situación fue bien recogida por quien afirmó que se trataba del quinto gobierno de la Concertación”. A su turno y ahí mismo, un columnista de derecha, Axel Buchheister, hablando de la obvia ambición reelectoral del gobernante, anticipa: “Por mi parte, al menos, en ningún caso contará con mi voto, no importa lo que suceda” (”La Tercera”, 09.03.14, p. 42).
Como ha precisado otro analista de izquierda, Ernesto Ottone, Piñera es un jugador, un “gambler” de la política. Él hace “pasadas” que le dejan beneficios exclusivamente a él y poco o nada le importa a quiénes perjudican. Ahora su gobierno exhibe una encuesta según la cual termina su período con el 50% de aprobación ciudadana. Sobre la base de la misma sus panegiristas ya dan inicio a la campaña para la reelección, encabezada, por supuesto, por el mismo Piñera, que ha designado un “comando” cuya primera reunión está contemplada para el lunes 17 en su oficina de Apoquindo 3000 (“El Mercurio”, 09.03 14, C6).
Pero la misma encuesta que le da 50% a él dice que la Alianza, el pacto de gobierno, tiene una aprobación de apenas 22% y un rechazo del 64%. ¿Cómo se entiende que él tenga más del doble de aprobación que su propio gobierno? No se entiende, por supuesto, sabiéndose, como todo el mundo ya sabe, que éste es el gobierno de, por y para Sebastián Piñera. Yo creo más en otra encuesta de enero, de CERC, donde la aprobación al presidente es 36%, acusando un aumento de tres puntos con respecto a la encuesta anterior de junio. Y, muy importante, esos tres puntos porcentuales coinciden exactamente con los tres puntos que representan los que consideran como “lo mejor del gobierno de Piñera” el cierre del penal Cordillera, es decir, la tarea de denigración del Gobierno Militar y de la derecha que apoyó a este último. Obvio: ganó tres puntos mediante una jugada o pasada que le granjeó las simpatías comunistas y de la más extrema izquierda. Oportunamente en este blog destaqué los elogios que, con ese motivo, le prodigó Javiera Parada, la irreductible y más combativa representante de ese sector extremo.
Pero hubo todavía otra encuesta mucho más representativa: la elección presidencial de diciembre, donde el 62% de los chilenos dijo que no quería otro gobierno como el de Piñera (pues Evelyn Matthei se presentó como su continuadora).
Sea como fuere, los efectos de la “pasada” de septiembre en el ideario colectivo fueron devastadores. “Los 40 años del 11” constituyeron un “asesinato de la imagen” del Gobierno Militar, sobre la base de la falsificación  histórica. En los cerebros lavados chilenos se proyectó como una “película de horror” lo que concernió a dicho régimen. Todo el mundo sabe, por desinformado que esté, que la derecha y el Gobierno Militar fueron una misma cosa, pues este último recogió completo el ideario de la libertad personal, libertad política incluida, como que la misma está garantizada precisamente por la Constitución de 1980 que nos legó el referido régimen. Ergo, estigmatizarlo era destructivo para la derecha y el “lavado cerebral drástico y masivo” de septiembre la redujo a la mínima expresión que es hoy, y de la cual todos se esmeran por apartarse.
A la vez, estos cuatro años de culto a la personalidad de Piñera se caracterizaron por sus incesantes esfuerzos para congraciarse con los comunistas, retratándose sonriente con ellos en La Moneda (Teillier, Carmona y Gutiérrez), convidándolos a sus viajes internacionales, conservando el retrato de Allende en Inte rior, bajo el cual gustaba de retratarse a su brazo izquierdo, Hinzpeter, sonriente; la parafernalia de derechos humanos financiada por el gobierno (Museo de la Memoria marxista, Instituto de Derechos Humanos de la Lorena Fries, que públicamente repudio hace poco al 20% de opinión pública que todavía sostiene que el Gobierno Militar fue necesario para salvar la democracia; la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, que triplicó el número de querellas contra militares y fue, por tanto, “cómplice activa” de la prevaricación de los jueces que desconocen la legislación y las bases ancestrales del derecho penal con tal de encarcelar uniformados); y, “last but not least”, tener a un mirista confeso como funcionario de su exclusiva confianza en el estratégico Instituto Médico Legal para que recientemente  “descubriera”, tras 40 años, que el general Bachelet murió por torturas, cuando sabidamente cayó fulminado por jugar básquetbol teniendo una condición cardíaca. 
         Finalmente, Piñera, tras haber proclamado en 2011 que el movimiento comunista de “la calle” (que gobernará desde el martes) era “grande, noble, hermoso” (con tal de usar tres sinónimos es capaz de decir cualquier barbaridad), nos ha conducido al segundo acceso del comunismo al poder, tras 43 años desde que el primer Kerensky chileno, Frei Montalva, posibilitara el primero. Y recogió inmediatamente una de las propuestas de "la calle" comunista: subir el impuesto a las empresas para mejorar la enseñanza estatal, lo que no estaba en su programa y contraviene un precepto fundamental de la derecha. Pero le resultó otra "piñericosa", pues al año siguiente cayó la recaudación del impuesto a la renta en 6,1% ("El Mercurio", 17.02.14, p. B4).

        Dicho sea de paso, tan preponderantes son los comunistas en el gobierno entrante que su poder de veto prevalece por sobre la opinión de la propia Michelle Bachelet (caso de la subsecretaria Echeverría). Lo que no es de extrañar, pues ella misma, en 1989, pertenecía al PAIS, pacto encabezado por el PC, y no a la Concertación. Y antes, también en los ’80, ella había convivido con el vocero oficial del FPMR, brazo armado comunista, Alex Vojcovich, cuando dicha asociación ilícita terrorista estaba más activa en la tarea de asesinar a uniformados. En fin, por algo varios frentistas han reafirmado públicamente que ella también era militante activa.

         Entonces, no en vano los tres ejes fundamentales del régimen que se inicia pasado mañana son dictados por “la calle”, brazo urbano del comunismo: nueva Constitución, mayores impuestos y educación estatal gratuita, “sin lucro”.

          Frei Montalva, el primer “Kerensky Chileno”, se arrepintió profundamente de haberle pavimentado el camino al comunismo y, probablemente, también de haber sido tan funcional a la transitoria desaparición de la derecha. Es posible que, asimismo, tardíamente se haya arrepentido de su famosa frase: “Hay algo peor que el comunismo, que es el anticomunismo”. Pues ya en 1973, en medio de su desesperación, decía a quien quería oírle: “Esto se arregla sólo con fusiles” y enviaba a los que iban a manifestarle su desesperación por el destino del país a hablar con los comandantes en jefe (“Acta Rivera”).

          ¿Cómo irá a ser el Acto de Contrición del Segundo Kerensky Chileno, y cuándo irá a tener lugar?

jueves, 6 de marzo de 2014

Últimos Logros del Estado Subsidiario


Siempre trato de no meterme con el Estado, porque, si uno lo hace, de todas maneras sale perdiendo. Supongo que desde el martes 11 va a ser peor, pues la gente votó por más poder para el Estado, es decir, por un mayor predominio de “lo público” , y entonces uno, que es “privado”, va a tener todavía menos caso, pues, aquél, de ser "subsidiario", pasará a protagonista principal.
            Ayer probé unos sorbos de lo que es el poder del Estado hoy, sin los aditamentos que vienen. En efecto, ya el año pasado el fisco le había expropiado a mi mujer el terreno para una calle. Una “Comisión de Hombres Buenos”, como dice la ley, había fijado el valor de la expropiación, pero en este caso era, yo pienso,  de “Mujeres Malas”, pues determinaron una indemnización mucho menor que el valor comercial del retazo. Bueno, nos resignamos, porque en un caso anterior habíamos metido juicio y después de ya no recuerdo cuántos años se obtuvo un reajuste irrisorio, que se fue casi todo en honorarios y gastos. Entonces esta vez nos resignamos y el fisco consignó el magro valor en un Juzgado, en marzo del año pasado. El Juzgado se demoró entre marzo y agosto en girarle el cheque a la dueña, pidiendo los más variados certificados y para asegurarse, me dijo la jueza, de que no le volvieran a robar, porque varias veces antes le habían sustraído plata de la cuenta del tribunal mediante engaños.
Superada esa parte, el Estado entonces dijo que debía plantificar una torre de electricidad en otra parte del terreno y quería que le diéramos autorización. Como eso iba a destruir las siembras de un arrendatario e iba a ocupar el terreno por dos meses, solicitamos una indemnización, modesta a nuestro entender. Hubo acuerdo y entonces el Estado entró y plantificó la torre. Al final se tomó más tiempo del previsto ocupando el terreno, pero no pagó más, y tampoco pagó la indemnización prometida. Era diciembre y reclamamos ante el Ministerio. Entonces nos dijo que iba a depositar el cheque en una notaría y que fuéramos a retirarlo. Pero sólo lo depositó en febrero. Sin embargo, pasados unos días retiró el cheque antes de que mi mujer lo retirara, porque nos demoramos unos días debido a que estábamos fuera de Santiago. Cuando reclamamos, nos recomendó firmar el finiquito en la notaría diciendo que se recibía el cheque aunque no fuera verdad, y ahí lo entregarían. “Peor es ná, dijo una vieja mascando lauchas”, reflexionamos, y entonces, previo cerciorarnos por teléfono de que la notaría atendía a las 3 p. m., partimos caminando con 33° de calor, porque no había estacionamiento cerca, y llegamos a esa hora, con una carta donde se nos decía que  la señorita Kathryn recibiría la firma para que la autorizara el notario.
Pero la señorita Kathryn no estaba para esas bromas y me dijo que era su hora de colación y no podía atendernos hasta las tres y media. Entonces fui donde la funcionaria del lado de la señorita Kathryn y le pedí a ella, que no estaba en colación, que recibiera la firma del finiquito, pero nos dijo que debíamos sacar número, pues el resto de la gente ya lo había sacado y estaba esperando turno. Entonces saqué el número 103 cuando iban en el 85. Por suerte la fila corrió rápido y cuando llegó el 103 la funcionaria me atendió, pero no encontró el finiquito y me dijo que debía esperar a que la señorita Kathryn completara su hora de colación. Entonces yo proclamé ante los presentes que todo esto se debía al abuso del oligopolio de los notarios y le pedí a la señorita que no estaba en colación conseguirme una audiencia con el notario, la cual obtuve a los diez minutos. El ministro de fe me recibió muy amable y yo le dije que si la señorita Kathryn estaba en colación, el finiquito no lo estaba, y que por favor le dijera a la señorita del lado de ella que lo buscara para que mi mujer lo firmara. Entonces el notario me dijo: “El problema está solucionado”. Y, en efecto, pero tras otros diez minutos de espera, y mientras yo sentía que la señorita Kathryn me miraba con cara de “no te vas a salir con la tuya”, efectivamente pudo firmarse el finiquito, dándose mi mujer por recibida del cheque, pero sin que se lo hubieran entregado, y ante la misma señorita Kathryn que no había querido recibir la firma por estar en colación, pero que ahora, todavía en colación, la recibió por habérselo, supongo, ordenado el notario. Al final no nos cobraron nada y nos dieron el finiquito donde el notario da plena fe de que retiramos el cheque, pero sin haberlo retirado. El Estado nos promete que, presentando ese finiquito, entregará el cheque que, nadie sabe por qué, retiró de la notaría. Yo siempre pregunto: “¿qui bono?”, “¿quién se beneficia?” Supongo que alguien usa la plata mientras no cobremos el cheque.
Después, con una copia del finiquito y sin cheque, hicimos la caminata de vuelta de veinte minutos con 33° a la sombra, que nos hizo mucho bien para terminar de “bajar el almuerzo”, con la satisfacción de haber cumplido trámites perfectamente inútiles, como, presumo, los de la mayor parte de la multitud que había en la notaría, y sin haber recibido el pago que el documento ante notario, que hace plena fe, acredita que habíamos recibido, de modo que no sé para qué hicieron a mi mujer mentir ante notario, cuando cualquiera puede perfectamente hacerlo sin necesidad de un ministro de fe. Por ahora dependemos de la promesa del Estado de que, contra el documento “ideológicamente falso” que obligó a firmar, va a entregar el cheque. Y si no lo hace, no podremos hacer nada, porque ya quedó declarado ante notario que fue retirado.
            Todo lo cual es nada en comparación con los atropellos que sufren a manos del Estado los presos políticos militares, pero tal vez ayude a explicar por qué hace años en el país no aumenta la productividad.

martes, 4 de marzo de 2014

La Insinuación de Mariana


            Piñera se cree su propia encuesta, que le da 50% de aprobación, pero yo creo más en la CERC de enero, que le dio 36%, subiendo eso sí tres puntos desde junio, gracias a denigración del Gobierno Militar y al traslado de los presos políticos militares de un penal digno a otro hacinado. Pues justamente un 3% de los encuestados dice que la mejor medida de Piñera fue decidir ese inhumano traslado, que causó dos bajas de presos ancianos y enfermos. Satisfizo el odio izquierdista y ganó tres puntos.

            Ahora ha hecho un balance autocomplaciente en La Moneda frente a sus más adeptos. Su principal logro es, dice, haber creado un millón de empleos. Pero no dice que la mitad fueron creados en 2010, cuando todavía no había tenido efecto ninguna medida suya. Y si se logró esa cifra fue porque el gobierno anterior había aumentado mucho el gasto público en 2009 y porque sobrevino la superación de la crisis subprime, que había hecho caer el producto y el empleo en el mismo 2009, los cuales no podían sino recuperarse en 2010. Él prometió crear 200 mil nuevos empleos anuales, pero entre 2011 y 2013 no pasó de 160 mil. Al contrario, la última cifra ocupacional señala que el desempleo aumentó en el trimestre noviembre-enero con respecto a la cifra anterior y también con respecto a un año atrás ("El Mercurio", 01.03.14, B4).

            Pues la verdad es que Piñera nos ha entregado un país con crecimiento decreciente: tras superarse el  5% entre 2010 y 2012, caímos a 4 % en 2013 y este año será entre 3,5% y 3,8%. Pero complació a sus adversarios políticos, aumentando el tamaño del Estado, creando nuevos ministerios, subsecretarías y superintendencias y subiendo los impuestos, en 2010 y 2012: resultado, menos crecimiento y más desempleo. Aplausos comunistas para él, sobre todo cuando aumentó el royalty a la minería. Lástima que el país ha caído 22 lugares este año entre los mejores destinos para la inversión minera . Y lástima que tras haber subido el impuesto a las empresas, la recaudación del gravamen sobre la renta disminuyo 6,1% ("El Mercurio", 17.02.14, B4). Salió el tiro por la culata.

            También nos va a dejar sin luz, porque, para no perder popularidad, logró anular la central eléctrica de Barrancones. Y por el mismo motivo ha “chuteado para adelante” Hydroaysén. Que no le vengan a él con iniciativas que lo puedan hacer bajar en las encuestas. Total, la luz va a escasear bajo el gobierno de su sucesora.

            Crecimiento decreciente, energía cara y escasa, desempleo que vuelve a subir. No importa, él está libre de crítica. Sus partidarios no la formulan porque les da vergüenza poner en evidencia la manera en que fueron “pasados por el aro”. Y sus adversarios tampoco, porque hizo lo que ellos querían, y, en particular, lo que más anhelaban: sembrar nacionalmente el odio hacia el Gobierno Militar. Lo expresan de diferentes maneras, como la de Mariana Aylwin en “La Segunda” de hoy: “su mayor logro (de Piñera): haber roto con la indiferencia o complicidad de la centroderecha frente a las violaciones a los derechos humanos”. En realidad, Mariana no puede sino elogiar a Piñera por eso, porque fue muy similar a lo que hizo su padre al respecto. Ambos ofrecieron su respaldo a los militares cuando los necesitaron y, una vez jugados estos y obtenido de ellos lo que esperaban (Aylwin el derrocamiento de Allende y Piñera la votación de la “familia militar”), los denostaron y crucificaron.

            Supongo que alguien incorporará al pasivo del balance de Piñera el “derby de demolición” de los partidos de derecha que lo llevaron al poder y que él encabezó.  Aprovechando su transitoria adhesión al “No” de 1988 (porque ya en 1989 él se había trasladado al “Sí” como generalísimo del candidato presidencial gobiernista de entonces), se sumó a la hemorragia publicitaria desatada por la izquierda con motivo de los 40 años del 11. Hemorragia que ya nada puede detener, pues esta mañana oí  a un actor marxista de la teleserie “Los Archivos del Cardenal” (archivos que no fueron del cardenal, sino confeccionados por un alto jefe del FPMR que era a la vez archivero de la Vicaría de la Solidaridad –complicidad por la cual la Iglesia de Santiago nunca ha dado la menor explicación— y ese actor decía que la nueva entrega de los “Archivos…” se basará en (cita no textual) “la enfermiza dedicación de la DINA a exterminar al FPMR”. ¡Qué enfermiza vocación para un servicio de seguridad, la de querer exterminar a la principal banda criminal terrorista del país!

            La relación causal entre la campaña publicitaria anti-Gobierno Militar instrumentada por la izquierda y encabezada por Piñera en septiembre y el rotundo fracaso electoral de la UDI y RN en las elecciones parlamentarias y presidenciales de fines del mismo año es inocultable: ambos partidos víctimas de la conjura formaron parte del Gobierno Militar, muchos de sus diputados, senadores y alcaldes sirvieron a ese régimen y la gente lo sabe perfectamente. Luego, enlodando a ese gobierno, lo que se lograba era alejar a la opinión pública lo más posible de dichas colectividades. Y de ahí la derrota de 62% vs. 38% en los comicios. Tal vez en agradecimiento a eso es que el benévolo comentario de Mariana Aylwin en “La Segunda” termina con estas prometedoras palabras: “No será el mejor Presidente de la historia… pero podrá irse expectante para volver a intentarlo”.

            ¡Tus verdaderos correligionarios te lo están ofreciendo en bandeja, Sebastián! Ya no necesitas de los partidos de derecha. Puedes dejarlos irse al destino que les buscaste, el cementerio político nacional. Y entonces se levantarán de sus sepulcros para ir a votar por ti en 2017 argumentando, una vez más, a falta de un líder propio, lo del "mal menor". 

 

sábado, 1 de marzo de 2014

¡Al Fin Chile Está Plenamente Reconciliado!


                El libro más importante del año pasado, “Procesos Sobre Violación de Derechos Humanos: Inconstitucionalidades, Arbitrariedades e Ilegalidades”, del abogado y marino (r) Adolfo Paúl Latorre, agotó su primera edición de mil ejemplares, lo que dará lugar al lanzamiento de la segunda esta semana, en medio del temor de que la izquierda se dé cuenta y “fune” el acto, obligándonos a los asistentes a salir del local (cuya ubicación no daré, por el peligro que ello implica para los que concurran) en medio de la protección policial y bajo piedrazos, salivazos, empujones y golpes de las brigadas marxistas, como ha sucedido otras veces en que el minúsculo grupo de los casi inexistentes actuales partidarios del Gobierno Militar ha querido reunirse públicamente. Pues Chile está casi unánime y completamente reconciliado en la idea de condenar a ese Gobierno y no admitir que su recuerdo sea defendido por nadie. Incluso hay una moción de ley para tipificar como delito semejante conducta y es seguro que la Nueva Mayoría del Congreso pronto lo aprobará. El propio libro que he calificado de tan importante no ha tenido casi publicidad, pues de él apareció un solo comentario, en “El Mercurio”, expresando que estaba destinado a no ser leído por nadie. De modo que yo, es decir, nadie, lo estoy leyendo.

            Entonces, supongo que está claro por qué Chile está reconciliado, pero añadiré otras explicaciones "a mayor abundamiento”. En una frase, lo está porque todos aquellos cuya opinión tiene alguna significación han llegado a opinar lo mismo que la izquierda sobre el pasado histórico que en algún momento anterior nos dividió. Puede quedar todavía alguien, como el autor de este blog, que opine distinto, pero, como me dijera en un foro de televisión con tanta gracia el director de “The Clinic”, Patricio Fernández, soy un personaje insignificante, digno de figurar sólo en un insectario que contenga bichos prehistóricos raros, sin ninguna relevancia presente.

Bueno, en el curso de mi lectura a marchas forzadas del libro, antes del lanzamiento de su segunda edición (no es tarea breve, pues ésta tiene 718 páginas, es decir, 82 más que la primera) cada vez me sorprendo más, y en particular me ha llamado la atención el capítulo 9 y su párrafo “Algunas miradas sobre la reconciliación”, donde se cita extensamente otro libro, lanzado el año pasado por el senador Hernán Larraín Fernández y el ex senador Ricardo Núñez Muñoz, ambos completamente reconciliados entre sí y que piensan lo mismo, es decir, condenan al Gobierno Militar: Larraín, porque se ha declarado arrepentido de haberlo apoyado y ha pedido público perdón por esa grave falta (que en breve puede constituir delito); y Núñez, que ha sintetizado su pensamiento en la siguiente frase para el bronce del “Hall of Fame” de las reconciliaciones: “Mientras haya algunos que justifiquen el Golpe, la reconciliación no se hace posible”.

            Pero, de hecho, ya nadie “justifica el Golpe”. Ninguna entre las “Voces de la Reconciliación” citadas en el libro de Larraín-Núñez lo hace. La que llega más lejos es la del diputado chileno-sueco Mauricio Rojas, que hoy se declara “más que arrepentido” de haber formado parte de un grupo extremista armado de izquierda, durante la UP, pero no por eso deja de condenar al régimen que la derrocó.

            Más aún, los que fueran baluartes del Gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden ya lo han condenado explícitamente. “El Mercurio”, uno de ellos, ha pasado a opinar oficialmente así, en su primer editorial de 1° de julio de 2012: “El Gobierno Militar cometió las violaciones de los derechos humanos que el Informe Rettig estableció como verdad consensuada”.

            Y nada menos que el propio Comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, declaró el 10 de diciembre de 2004: “El Ejército de Chile tomó la dura pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables el pasado”.

            ¿Qué más reconocimiento quieren? ¿No les basta con la condena de “El Mercurio” al Gobierno Militar ni con la rendición incondicional del Ejército? ¿No se cumple así la exigencia de repudio de Núñez, o la que posteriormente hizo el prohombre socialista Ricardo Solari (“La Segunda”, 29.08.13) de “un repudio generalizado, y sólo entonces la sociedad mirará ese período con otra perspectiva”.

            Bueno, el “repudio generalizado” ya se ha producido. El o los disidentes que pueda todavía haber están clavados en un insectario, completamente inermes e inanes. Todo el país está de acuerdo, ha elegido un gobierno que está de acuerdo y también el gobierno saliente de Piñera está de acuerdo, como lo manifestó al encabezar el repudio al Pronunciamiento con motivo de su 40° aniversario.

            ¡Chile entero condena al Gobierno Militar! Entonces, es hoy un país cabal, completa y totalmente reconciliado. ¿Qué más se podría pedir? Y, sin embargo, hay gente que todavía no está satisfecha. Vaya uno a entenderla. ¿O querrá que se destruyan hasta los insectarios?