sábado, 12 de octubre de 2013

El Estado de la Nación

El país está como de costumbre, es decir, pintoresco, desinformado y desorientado, como lo reveló el debate de quienes aspiran a conducirlo, y que ganó por gran distancia Evelyn Matthei, porque no dijo nada insensato y ofreció regalar menos que todos los demás.

De éstos sólo me quedaron chispazos: oyendo a Sfeir tuve la certeza de que si él gobernara nos quedaríamos sin luz; ME-O me hizo recordar al "Negro" Piñera, que relató haberle pedido a su hermano "un solo millón de dólares, tú que tienes tantos", pues aquél pidió a los que tienen más de un millón de dólares que le dieran "el uno por ciento, nada más que el uno por ciento", lo que, según mis cálculos, equivale a aumentar el impuesto a la renta en cincuenta por ciento; y también de ME-O recuerdo una muy buena descripción del comando de Bachelet, que "incluye desde la Camila Vallejo hasta el presidente de la Asociación de Bancos"; de Jocelyn-Holt recuerdo que estaba muy irritado por la falta de autoridad, en lo cual coincido con él; de Parisi, que tiene un problema con los Luksic, pero no me quedó claro por qué, y que le gustaría un salario mínimo más alto, pero yo sé que él piensa que sería mejor para los más pobres uno más bajo (con el actual, el 40 por ciento de los jóvenes pobres y sin educación no encuentran trabajo; ¿no los habrá visto en las esquinas de comunas populares ofreciendo limpiar vidrios o haciendo contorsiones a cambio de unas monedas?); en cuanto a la Roxana, me quedó claro que va a "meter presos a todos los ladrones de La Moneda", pero no precisó quiénes eran; de Ricardo Israel sólo recuerdo su ponderación, pero no su pensamiento; y de Marcel Claude, que hay que volver a estatizarlo todo.

A la vez, de las cincuenta medidas de Michelle Bachelet sólo se me quedó la impresión de que habrá más ministerios, superintendencias y reparticiones estatales, que naturalmente van a satisfacer la principal expectativa de todos los izquierdistas del país, consistente en "tener una pega fiscal". La candidata promete menos pobreza y más igualdad, pero en su gobierno aumentaron la una y la otra. No obstante, sigue encabezando las encuestas, tanto que el Presidente de la República manifestó a "Cosas" su impresión de que ella va a ganar la elección (¿otra "ayuda" suya a Evelyn Matthei?)

Lo más fantástico de las últimas 48 horas, en todo caso, fue que un funcionario de gobierno culpara a Pinochet de no haberse obtenido ahora la sede de los Panamericanos de 2019. Dice que el rechazo se debió a que el general hizo esperar en exceso al dirigente mexicano Vásquez Raña en 1987 y renunció a organizar esos Juegos. Lo que el país no recuerda es que el terrorismo socialista-comunista de los '80, que ha sido borrado de la memoria de los chilenos por la "Historia Oficial" y el "Informe Rettig", fue una consideración fundamental para no organizar los Juegos en los '80.

Sebastián ya tenía el avión preparado para viajar a Toronto a hacer lo que más le agrada (estar en el centro de la foto) y a atribuirse la consecución de los Juegos, no obstante que generosamente iba a decir que había sido mérito "de todos los chilenos", empleando tres sinónimos.

Otras conmociones sufridas por la "Historia Oficial" en estas últimas 48 horas provinieron de las declaraciones de Michael Townley, agente norteamericano que goza de inmunidad e impunidad en su país (éste nunca deja abandonados a sus agentes) tras haber puesto las bombas que asesinaron a Orlando Letelier y Carlos Prats.

Dijo, en efecto: "Mi firme convicción es que Pinochet no tenía conocimiento de que el asesinato de Letelier hubiera sido realizado o instruido por la DINA". Esto mismo lo había aseverado ya hace años el hijo de Letelier, Juan Pablo, el senador socialista, en entrevista dada a Raquel Correa, pero la "Historia Oficial" tampoco ha tomado nota de esto.

Y Townley, en fin, también aclaró que la fabricación de gas sarín no tenía relación con la represión interna, como dice la "Historia Oficial", pues precisó: "En esa época Perú tenía una fuerza militar muy poderosa y la idea del sarín era poder usarlo como un arma defensiva en el norte de Chile (...) ése era el origen del proyecto".

Al escribir esto estoy mirando el noticiario de TVN, que no ha mencionado ninguno de los aspectos mencionados y, al contrario, se extendió, a través de declaraciones de Caucoto, Andrés Aylwin y otros sobre el "carácter criminal" de la "red de exterminio de opositores" del Gobierno Militar.

La mayoría de los medios ha ocultado los dos aspectos más arriba destacados de las declaraciones de Townley, como es natural que suceda en este país tan parecido al de la novela "1984" de Orwell.





miércoles, 9 de octubre de 2013

El Primer Cerebro Lavado de la República

George Orwell escribía, en su premonitoria novela "1984", "el que controla el presente, controla el pasado; y el que controla el pasado, controla el futuro". Chile, hoy, es singularmente parecido al país de "1984" y, por lo mismo, está teniendo lugar entre nosotros ese apotegma de Orwell. La extrema izquierda ha logrado controlar los medios de comunicación del presente y, gracias a eso, hacer prevalecer en el país su propia versión del pasado (la cual, por cierto, nada tiene que ver con la realidad). Como controla el pasado, ahora controla el futuro, tanto que ella se hará prontamente de todos los resortes del poder que le han sido brindados en bandeja por personajes de escasa personalidad, incapaces de defender la verdad, sin lealtad alguna con nadie, pusilánimes y ensimismados en su propio lucimiento. Más preocupados de flotar en la cresta de la ola de la popularidad barata y de remontar en la próxima encuesta que de cualquier otra cosa, como la lucha por la verdad o la búsqueda de un mejor destino para el país, por ejemplo.

Yo desde hace años vengo advirtiendo contra el lavado colectivo de cerebros, que comenzó a practicarse realmente en serio entre nosotros con ese instrumento, paradigma de la falsificación histórica, conocido como "Informe Rettig", merecedor de un lugar en el "Hall of Fame" de los prestidigitadores, pues hizo desaparecer por arte de birlibirloque a un ejército clandestino marxista de más de veinte mil hombres. Pero como éstos habían matado 423 personas (301 de ellas entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973), el "Informe" (que en un principio había reconocido sólo 161 de esos muertos, pero fue rectificado por la Comisión que lo sucedió) tras ardua deliberación, decidió atribuir tales muertes a entes imposibles de identificar, como "la violencia política" o "particulares actuando por motivaciones políticas", cuando todo el mundo sabía que los habían matado el MIR, el FPMR, y, algunos, los escasos guerrilleros del MAPU y la Izquierda Cristiana.

A ninguno de éstos se le podía nombrar ni inculpar, porque precisamente el "Informe" tenía por objeto atraer el apoyo comunista y socialista a don Patricio Aylwin II (pues don Patricio Aylwin I había gatillado el golpe y defendido vehementemente a los militares cuando ultimaban a 1.523 extremistas en los primeros meses tras el "11", al costo de los 301 caídos propios ya mencionados). Y así la extrema izquierda fue comprada mediante la falsificación de la historia y a expensas de enormes pagos financiados por los contribuyentes. Y ella no sólo votó por Aylwin II sino que garantizó la gobernabilidad a la centroizquierda que la sobornó, sin otros exabruptos que los de asesinar a ex agentes del Estado que habían combatido la guerrilla, a un senador que se había opuesto al amplio perdón que les brindó el mismo Aylwin II y herir gravemente a un ex miembro de la Junta y a otro general.

Pero una colección de mentiras bien urdidas puede cambiar la historia, y en este 40° aniversario del 11 el marxismo lo ha hecho. Un canal televisivo manejado por la extrema izquierda y que es propiedad de un magnate norteamericano, seguramente sólo interesado en el "profit margin", montó unas teleseries destinadas a deshonrar al Gobierno Militar en las cuales TODO es falso. Pues fue falso que la Junta tuviera siquiera noción de las muertes y entierros de Lonquén de que la inculpan; fue falso que agentes del Estado quemaran a dos jóvenes en Santiago, pues, lejos de eso, eran éstos los incendiarios y portadores de combustibles inflamables y los militares los apagaron; fue falso que el Gobierno Militar tuviera algo que ver en el degollamiento de tres comunistas y cabecillas del FPMR, uno de los cuales se había infiltrado en la Vicaría de la Solidaridad, donde reclutó a un frentista; fue falso que la comitiva del general Arellano tuviera la misión de matar sin juicio; y fue falso que el Gobierno Militar asesinara al padre Jarlan, muerto por una bala perdida y por una causa tan ajena a ese gobierno como lo es al actual la grave herida de un joven en el centro por otra bala perdida disparada por un gendarme acosado por el populacho.

Pero todas esas falsedades han sido tan bien montadas y tan ampliamente divulgadas que han hecho caer a los incautos, desprevenidos y desinformados, a la cabeza de los cuales, como de casi todo en estos tres años y tanto, ha estado el Presidente de la República. El hecho de haberse convertido en el Primer Cerebro Lavado de la República ha tenido consecuencias políticas trascendentales, pues convirtió con sus palabras y actuaciones el 40° aniversario del 11 en un verdadero "derby de demolición" de la derecha que lo llevó al poder y que fue fiel sustentadora del Gobierno Militar que salvó a Chile, lo dotó de una democracia estable y lo convirtió en una sociedad libre y próspera.

Con escasa información y nula documentación nuestro lábil Jefe del Estado "cayó redondo" en la red de falsedades encabezada por Chilevisión y glosada por los columnistas DC y de izquierda, algunos manifiestamente desinformados y otros manifiestamente malintencionados. Y Piñera compró completo el balurdo de mentiras marxistas. Dado eso, y desesperado de verse siendo parte de los herederos de un régimen acusado de sanguinario, se volvió loco de angustia y atinó a tratar de salvar lo más valioso para él en este mundo, que es su propia figura. Tratando de encontrar a alguien a quién echarle la culpa, fulminó a su propia gente: "Algunos creyeron posible ignorar la conmemoración de los 40 años, hacer como que el golpe militar nunca existió o ignorar el tremendo impacto que la cobertura de los medios de comunicación tuvo sobre la sociedad chilena. Ése es el silencio de los que no tienen el coraje para enfrentar la verdad y la realidad. El Gobierno no optó por ese camino". Nótense sus palabras, equivalentes a una confesión del lavado cerebral: "...el tremendo impacto que la cobertura de los medios de comunicación tuvo sobre la sociedad chilena". Se tragó completo el cuento de las teleseries marxistas.

Por supuesto que no optó por defender la verdad, sino que "tuvo el coraje" de arrancar a unirse al adversario. "Sálvese quien pueda", gritó Piñera, y el primero que intentaba salvarse era él. De ahí a su tardía venganza contra los ancianos presos políticos de "Cordillera" había un paso, consistente en traicionar a quienes había prometido como candidato hacer valer el debido proceso y la prescripción. Lejos de eso, los insultó públicamente, tratándolos de "criminales violadores de los derechos humanos". La extrema izquierda, sorprendida de que el supuesto jefe de las huestes contrarias se hubiera tragado completo el anzuelo de sus mentiras, el cual sólo pensaba destinado al grueso, ignorante y pasivo público de las teleseries, no había creído posible que el Presidente de la República hubiera sido el exponente más representativo de esa masa ignara y fácil de engañar y manipular. Pero lo era, y eso ha cambiado el curso de la historia política del país.

Hoy leía en "El Mostrador" las declaraciones del diputado Pedro Browne, de RN, fiel exponente de la llamada "nueva derecha", convocando a sus huestes a abandonar el campo de batalla de la verdad histórica al enemigo y arrancar, siguiendo a Piñera, hacia el otro bando. "La derecha ha cometido el error histórico de defender lo indefendible", dice. ¿Qué es lo indefendible? La verdad. La da por derrotada. Es una "mochila". Que los milicos carguen con ella. ¡Qué parecido a otros que conocemos! "Esto se arregla sólo con fusiles"..."Ustedes tienen las bayonetas (dirigiéndose a un general), pero no las usan" (Frei Montalva, 1973). "Yo no me siento con autoridad para juzgar si (los militares) han sido excesivos o no, porque lo cierto es que han tenido muchas bajas y han recibido la acción (Patricio Aylwin I, 1973). "Veinte años después" metió a la cárcel a los militares, los crucificó moralmente "urbi et orbi" y hasta se olvidó de todos los llamados que les había hecho para salvar al país y de las propias cosas expresadas en su defensa "cuando los extremistas nos iban a matar a todos" (Rafael Retamal, 1974).

¿La "nueva derecha" debe hacer lo mismo? A lo mejor le conviene. Que marche, entonces, hacia el otro bando, sin "debilidad ética" alguna, con la chaqueta convenientemente virada y siguiendo el ejemplo de su jefe, este nuevo Alcalde de "La Pérgola de las Flores", que "a todos les dice que sí, pero siempre hace lo que le conviene más".

martes, 8 de octubre de 2013

El Prevaricato de Piñera

El Gobierno rechazó cinco veces la solicitud de indulto del general (r) Odlanier Mena. La primera, apenas asumió. La Presidenta Bachelet había dejado pendiente en el Ministerio de Justicia la solicitud, seguramente inclinada a otorgar el indulto en vista de la evidencia de que el general era inocente y vistos su delicado estado de salud y su edad. Pero, consciente de que ello le crearía un problema político con los agentes del odio en nuestra política, prefirió dejar el tema a su sucesor, en la certeza de que éste acogería el indulto. Pero una de las primeras medidas del nuevo Ministro Bulnes fue rechazarlo, se supone que tras consulta con el Presidente, pese a que acogerlo era una manera de comenzar a cumplir la promesa de campaña de éste a los presos políticos ex uniformados. En definitiva, Piñera ha resultado mucho peor para éstos que Bachelet, y por eso en su entorno hay quienes anuncian que prefieren votar por ella.

Después de ese rechazo el indulto fue solicitado en cuatro oportunidades más. En una de ellas, bajo un Ministro de Justicia de derecha, Teodoro Ribera, éste había obtenido la venia presidencial, pero un desafortunado episodio lo obligó a renunciar imprevistamente. Sucedido por Patricia Pérez, una de cuyas primeras medidas fue mandar a bodegas la Historia del Ministerio de Justicia que había encargado Ribera a la historiadora Patricia Arancibia Clavel, nada cabía esperar de ella. Pues la flamante ministra dio como uno de los argumentos para soterrar el texto de Patricia Arancibia el de que el mismo hacía referencia al "gobierno marxista" de Salvador Allende, tratamiento con el cual no concordaba; y otro era que el libro mencionaba al "Presidente Joaquín Prieto", en circunstancias que, según la cultura histórica de la ministra, se llamaba "José Joaquín". Pero esto no era efectivo, pues, como aclaró un historiador citando la respectiva fe de bautismo en carta a "El Mercurio", se llamaba sólo "Joaquín".

Pero lo notable de los sucesivos rechazos que ella le dispensó al indulto fue que su principal razón era que Mena estaba condenado por un "crimen de lesa humanidad". Esto implicó hacer incurrir al Presidente Piñera reiteradamente en la misma prevaricación o "torcida admnistración de justicia" que él se había comprometido como candidato a combatir cuando fuera electo Presidente.

Pues, en primer lugar, los "crímenes de lesa haumanidad" no existían en la legislación chilena a la fecha de las tres muertes de que, sin ningun fundamento, se responsabilizó al general (r) Mena, en octubre de 1973. Tales delitos fueron establecidos en Chile por ley de 2009, que incorporó a nuestro ordenamiento el Tratado de Roma de 1998, cuyo texto señala expresamente no ser aplicable a hechos anteriores a su vigencia.

En segundo lugar, lo sucedido en el caso de los tres elementos de izquierda que murieron en 1973 a manos de efectivos del regimiento que comandaba el general no se ajusta al tipo descrito en el Tratado de Roma. Éste dice: "Se entenderá por 'crímenes de lesa humanidad' cualquiera de los siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: a) Por 'ataque a una población civil' se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos (...) contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización".

Esa descripción se ajusta mucho mejor a las acciones que el terrorismo marxista desplegaba contra la población civil que a la tarea del Gobierno Militar de defender a ésta del terrorismo. De hecho, la Junta protegía a la población contra los "crímenes de lesa humanidad" de la izquierda. Y, además, ya he probado (léase mi libro publicado en este blog el 11 de septiembre) que la política expresa de la Junta era la de respetar los derechos de las personas, según sucesivos instructivos a todos los efectivos uniformados.

Por eso es tan ostensible la prevaricación de los jueces de izquierda contra los presos políticos militares. Sebastián Piñera, al incurrir también en ella para rechazar los indultos en nombre de que no puede perdonar "crímenes de lesa humanidad" ha incurrido a su turno en igual prevaricación o "torcida administración de justicia".

Esto revela que la repetición constante de una falsedad, en lo cual se especializan los abogados de izquierda encabezados por Eduardo Contreras (cuya risible querella contra todos los civiles que convocaron a los militares en 1973 sigue avanzando) ha hecho presa del Presidente y de su Ministra de Justicia. Ambos se han convertido en testimonio vivo de la plena vigencia del "díctum" de Goebbels: "una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad".

Más aún, tengo la intuición de que todas las actuaciones y declaraciones del Presidente en el 40° aniversario del 11 de septiembre y el 25° aniversario del triunfo del "No", y desde luego su sevicia con los ancianos presos políticos de "Cordillera", que han puesto a la derecha en estado de crisis terminal, han estado inspiradas por las convicciones que crearon en él teleseries de falsificación histórica como "Imágenes Prohibidas y "Ecos del Desierto", donde se responsabiliza a la Junta Militar del caso Lonquén, de la muerte del sacerdote Jarlan, de los "quemados", de los "degollados" y de las víctimas de la "Caravana de la Muerte", pese a que está archicomprobado que la Junta fue ajena a todas y cada una de esas situaciones.

domingo, 6 de octubre de 2013

Derby de Demolición de la Derecha

Lo más sorprendente de estos días lo he sabido en "Protagonistas" de Canal 13: el presidente del PS, Osvaldo Andrade, quiso reunirse en la Cámara con el presidente de la UDI, Patricio Melero, para expresarle su preocupación, según reconocieron ambos, por el "desfondamiento" de la candidatura de Evelyn Matthei.

Esto es de lo más extraordinario, porque la izquierda debería estar feliz de ganar lejos. Pero los izquierdistas pueden estar muy equivocados, pero no son tontos. Ellos saben que con sus ideas es posible ganar elecciones, pero no gobernar; y por eso han gobernado respetando "el modelo", si bien haciendo un "show" y poniendo el grito en el cielo porque la oposición no les deja reemplazarlo. No han podido hacerlo y de ahí el éxito de Chile a los ojos de los demás países. Y la izquierda lo sabe, aunque no lo diga.

Si no hubiera habido una oposición fuerte bajo sus gobiernos, la izquierda habría impuesto "el otro modelo" y estaríamos convertidos, tal vez no en otra Cuba, porque algo ha aprendido a golpes, pero sí en otra Venezuela o Argentina, que van camino al desastre y si no hubiera sido por sus respectivas y enormes riquezas naturales ya habrían entrado en liquidación.

Ahora la izquierda advierte que va a ganar lejos y se preocupa, porque no va a tener una oposición capaz de impedirle poner en práctica sus malas ideas, de modo que va a verse obligada a gobernar con ellas. Y sabe que eso es un desastre. De modo que Andrade llama a Melero y le manifiesta su inquietud y el deseo de buscar una solución. Necesita una oposición fuerte, y no se ve por ninguna parte que vaya a tenerla.

Hace cuatro años le pronostiqué a la derecha que esto le iba a suceder si llevaba como candidato a Sebastián Piñera. Pero entonces yo pensaba que al cabo de su gobierno ella, que para mí es básicamente la UDI, iba a sufrir un gran perjuicio. Sin embargo, nunca imaginé el grado de destrucción de su capital político a que iba a quedar expuesta. Para ella la administración Piñera ha sido un verdadero "derby de demolición". Con el activo concurso del Presidente ha quedado encajonada en un infierno político, rotulada a los ojos de la opinión pública como un hato de "cómplices pasivos" de los más atroces delitos, descritos a través de inimaginables falsificaciones y durante semanas por la televisión; y estando a la cabeza de la fulminación moral el propio candidato y hoy titular del Ejecutivo que ella misma eligió. El cual, por añadidura, con su traición a los presos políticos uniformados, le ha enajenado a las candidaturas de derecha hasta el "voto duro" de la familia militar y de la ciudadanía que ha permanecido fiel al legado del Gobierno Militar, al cual la izquierda, por lo demás, está a punto de lograr prohibir mencionar por ese nombre en los textos de estudio.

Los cineastas de izquierda, con la complicidad, recursos y aliento del Presidente de la República, han hecho un completo montaje de la falsificación histórica y a estas alturas en el terreno electoral ya no hay una competencia entre la Alianza (porque de paso la "Coalición por el Cambio" se difuminó) y la Nueva Mayoría, sino entre el "Sí" y el "No", conglomerado este último que ahora encabezan todos los Presidentes de la Concertación, es decir, Piñera y los otros cuatro; que arrasa con los restos náufragos del "Sí", al cual ya no adhiere prácticamente nadie, porque a través del lavado cerebral lo han hecho sinónimo de crimen y tortura. Y hasta Piñera se da el lujo de acusar a la candidata de su sector por haber votado "Sí", olvidando que él mismo se pasó pronto también al "Sí" cuando le convino y fue generalísimo de Hernán Büchi y no colaborador de Patricio Aylwin, que en 1989 era el candidato al cual apoyaban todas las fuerzas del triunfante "No".

Y lo peor es que la punta de lanza en toda esta estrategia de demolición la constituyen medios controlados, en teoría, por la derecha política, como el Canal Nacional, en el cual tiene obvia influencia el Gobierno; Megavisión, de un grupo económico local, en cuya pantalla acabo de ver esta noche la atribución decidida de las muertes de Lonquén a la Junta, que ni siquiera supo de eso; y de Canal 13, perteneciente a otro grupo económico que, supongo, no apoyará programas de gobierno dirigidos a su propia destrucción. A Chilevisión no me refiero, porque pertenece a un magnate norteamericano y está en la naturaleza de los medios de esa nacionalidad ser cómplices más que activos del marxismo. Recuérdese cómo elevaron al poder a Fidel Castro y cómo en 1976 su principal diario dedicó 66 editoriales a atacar a la Junta Militar chilena, bajo la cual había habido hasta entonces poco más de dos mil muertes, mientras destinaba sólo cuatro editoriales a criticar al Khmer Rouge de Cambodia, comunista, que había matado a un millón y medio de personas. (Ver las fuentes de estas informaciones en mi libro publicado en este blog el 11 de septiembre.)

Seguramente el preocupado Andrade le debe haber dicho también al anonadado Melero que cómo es posible que en semanas recientes los medios hayan mencionado 556 veces a Piñera versus sólo 158 a Matthei, cuando sería necesario todo lo contrario; pero, si se lo ha dicho, sólo ha revelado no conocer a Sebastián Piñera.

Yo sabía que con la derecha renunciando a lo que ella representa y apoyando a Sebastián Piñera y dejándose conducir por él, todo iba a resultar mal, pero ahora me doy cuenta de que me quedé corto en mis advertencias, pues todo ha resultado no sólo mal, sino catastrófico para ella, al punto de que hasta sus más sañudos adversarios hacen votos para que no tenga lugar su completa desaparición.

sábado, 5 de octubre de 2013

¡Qué Tipos Tan Frescos!

Es lo que me digo al enterarme de las celebraciones del "No". Hoy me acuerdo de uno de los pocos DCs consecuentes que he conocido, Juan de Dios Carmona, que junto con todos sus correligionarios, salvo trece, apoyó al Gobierno Militar desde un principio. Pero después, ya derrotada la asonada armada de la UP y perdido el miedo, él no se cambió de bando, como casi todos los otros. Los que tuvieron esa honrosa conducta fueron poquísimas excepciones. Entre los más destacados recuerdo en este momento a Álvaro Bardón y Jorge Cauas. Vaya un reconocimiento para ellos.

Una vez Juan de Dios me dijo: "la DC usó a los militares para echar a los comunistas, y después usó a los comunistas para echar a los militares". Y yo le agregaba: "y después condenó a los militares y llenó de plata a los comunistas". ¡Vaya si los llenó de plata! Una vez "El Mercurio", hace años, investigó lo que se les pagaba a ex terroristas y sus familias y se acercaba a los 200 millones de dólares al año. Hace poco añadió lo que se paga a los exonerados, y son otros 380 millones de dólares al año. Indemnizar a los que querían tomarse el poder por las armas (¡por el daño que se les infirió al impedírselo!)nos cuesta a los contribuyentes casi lo mismo que ese otro engendro socialista-DC, el Transantiago, "avance" que vino a reemplazar un sistema basado en trece mil empresarios privados que generaban excedentes de 63 millones de dólares anuales y trasladaban a la gente en menos tiempo y a los lugares donde querían ir.

Bueno, cuando escribo esto están todos abrazados celebrando el aniversario del triunfo del "No" los que en 1973 se preparaban para matar y los que se morían de miedo de que los mataran. En octubre de 1973 todavía no estaban muy seguros de que sus potenciales asesinos hubieran sido derrotados, y por eso Frei, Aylwin y Cía. elogiaban a los militares "que estaban recibiendo el fuego". Ya a mediados de 1974 se les había quitado el miedo y Aylwin fue a la Corte Suprema a visitar a un ministro afín a sus ideas, Rafael Retamal, pero a éste no se le había quitado todavía, y por eso le dijo: "Patricio, dejemos que los militares hagan el trabajo sucio, después vendrá la hora del derecho. Los extremistas nos iban a matar a todos".

En realidad, el Intendente de Santiago, Jaime Faivovich, socialista de los mismos que hoy se abrazan con los DC, había dicho ante un grupo de pobladores, encabezados por el "Comandante Mickey", el 12 de diciembre de 1972: "...habría que asaltar los tribunales y masacrar a todos esos viejos momios".

Bueno, quedamos en que entonces convocaron a los militares para derrotar a los terroristas, después perdonaron a los terroristas y los llenaron de plata y tras eso condenaron y siguen condenando a los militares por no haber dejado que masacraran a todos los viejos momios, y además los metieron presos y siguen sometiendo a proceso a cada vez más de ellos.

Desde la distancia del sudeste asiático se dirige al país, para celebrar la fecha, el exprimidor de todos los beneficios del "Sí" y del "No", tras haber transitado entre ambos, pues afirma haber votado "No" en 1988 pero en 1989 ya era generalísimo del candidato del "Sí", Hernán Büchi, y no del del "No", Patricio Aylwin. Y ahora acapara las cámaras, sea cual fuere el lugar de la tierra en que se encuentre, pues "La Tercera" nos informa que entre el 10 de septiembre y el 2 de octubre tuvo 515 apariciones en los medios, contra 158 de Evelyn Matthei, por ejemplo. Un amigo mío le dice "Dios", porque está en todas partes y nadie lo puede ver.

Entretanto, los militares convocados por unos de los que hoy se abrazan para derrotar a otros de los que hoy se abrazan; y luego perseguidos y condenados por eso, son cambiados de cárcel a una peor, porque "Dios" quiere remontar en las encuestas antes de irse y es sabido que maltratar a los soldados del '73 da mucha popularidad. Por supuesto, ya no tiene el menor recuerdo de la promesa que les hizo de velar por el debido proceso y la aplicación de las leyes en sus casos.

¡Qué tipos tan frescos, todos estos del "No"! Y lo peor es que son cada vez más.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Piñericosas Mayores

Todos hemos disfrutado de las "Piñericosas", que se convirtieron en el mayor "best-seller" de los últimos tiempos. Pero hasta hace poco eran triviales, como escribir "gabiota" en su twitter, declarar muerto a Nicanor Parra o atribuir la novela "Robinson Crusoe" al actor norteamericano Willem Dafoe. Últimamente, sin embargo, han adquirido una gravedad mayor, con consecuencias políticas alarmantes y capaces de inferir al país daños sociales de largo alcance.

Ha sido el caso de su explícita declaración, en "El Mercurio" de ayer, de haber sido decisivamente influido por las publicaciones de los medios a 40 años del Pronunciamiento para adoptar las decisiones de los últimos días. Ha confesado: "Algunos creyeron posible ignorar la conmemoración de los 40 años, hacer como que el golpe militar nunca existió o ignorar el tremendo impacto que la cobertura de los medios de comunicación tuvo sobre la sociedad chilena. Ese es el silencio de los que no tienen el coraje de enfrentar la verdad y la realidad".

Eso es increíble, pero lo dice todo. La izquierda allendista se propuso en este 40° aniversario llevar a cabo un lavado cerebral masivo sobre el 11 y su significado, pero el efecto más notorio fue que lavó el cerebro del Presidente de la República. Y eso explica el insólito giro de sus opiniones y sus políticas, insultando a sus partidarios y tratándolos de "cómplices pasivos", por el solo hecho de haber sido adeptos al Gobierno Militar, como si él mismo no hubiera iniciado su carrera política en medio de ellos, en su calidad de generalísimo de la candidatura de Hernán Büchi, que agrupaba a las fuerzas del "Sí", en lugar de plegarse a las fuerzas del "No", cuyo candidato era Patricio Aylwin. Él mismo se convirtió así en "cómplice pasivo", calidad que imputa hoy, completamente olvidado de esa etapa de su pasado, a los colaboradores suyos que no hicieron otra cosa que seguir sus mismos pasos, procurando la continuidad del Gobierno Militar en 1989, pero ya en el contexto de la plena democracia.

Esa amnesia política presidencial y ese "tremendo impacto de la cobertura de los medios" lo han llevado a cambiar sus convicciones y a considerar a los militares como "asesinos y violadores de los derechos humanos". El viraje consiguiente lo llevó a redestinar a una decena de presos políticos uniformados, en su mayoría ancianos o enfermos, a un penal alejado y con condiciones más rigurosas que el que Ricardo Lagos les había dispensado; y a rechazar por cinco veces la solicitud de indulto de un general (r) octogenario, enfermo y sabidamente inocente del delito que le imputó la justicia de izquierda.

La gravedad de todo esto no es que Sebastián Piñera se haya dejado lavar el cerebro por la campaña de desinformación que exitosamente emprendió la extrema izquierda a 40 años del Pronunciamiento, sino que él haya abandonado u olvidado sus propias promesas a los presos políticos uniformados, de velar por un debido proceso para ellos. En estos días "La Tercera" ha detallado los cinco rechazos de Piñera al indulto pedido por el general (r) Mena. Lo notable de esos rechazos es su fundamento: que lo atribuido a Mena es un delito grave y "de lesa humanidad". Es decir, el titular del Ejecutivo se transforma en vocero ratificador de las prevaricaciones de los jueces que él prometió remediar. Pues es público y ultrasabido que el general (r) Mena no participó en forma alguna en la muerte de tres elementos de extrema izquierda por parte de personal de su regimiento en Arica, en 1973. Eso lo estableció el juez del proceso, que sólo lo condenó por una supuesta "responsabilidad del mando", implicando con ello que Mena no tuvo participación y sólo debía ser condenado por haber sido comandante del regimiento. De hecho, Mena ni siquiera supo del crimen, pues durante años se atribuyó oficialmente la triple muerte al desbarrancamiento de un vehículo.

Asimismo, el rechazo del indulto una y otra vez obedeció a que el gobierno de Piñera atendió a que se trataba de, supuestamente, "un delito de lesa humanidad", lo que lo sitúa en la exacta posición de los jueces prevaricadores cuya acción él mismo, como candidato, se comprometió a rectificar. Pues los "delitos de lesa humanidad" sólo se incorporaron a la legislación chilena en 2009, y la Constitución garantiza que "ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley promulgada con anterioridad a su perpetración", norma crónicamente violada por los jueces prevaricadores de izquierda en sus sentencias y que ha transgredido por cinco veces consecutivas el presidente Sebastián Piñera al rechazar con ese mismo fundamento inconstitucional el indulto al general (r) Odlanier Mena. Y ha pasado a llevar así el principio ancestral de la irretroactividad de la ley penal. Además, la propia tipificación de dichos delitos en la ley de 2009 se aparta de las características de las tres muertes de Arica de 1973.

Estas gravísimas Piñericosas se añaden a otros rasgos de este régimen que lo apartan por completo de lo que sus partidarios creyeron elegir, como las evidencias de que tiene un funcionario de su exclusiva confianza perteneciente al MIR (Patricio Bustos, a cargo nada menos que del Instituto Médico Legal), el financiamiento de organismos filomarxistas como el Museo de la Memoria y el Instituto de Derechos Humanos, y la permanencia de un equipo de abogados en el Ministerio del Interior con la específica misión de perseguir judicial e ilegalmente a militares (r), tarea que ha cumplido triplicando el número de querellas contra ellos que existía bajo el gobierno de Michelle Bachelet, que ha terminado siendo mucho más favorable para los mismos que el de Sebastián Piñera.

El vendaval de Piñericosas mayores desatado últimamente ha ido en directo perjuicio del sector que lo eligió, de los militares a los que les prometió legalidad y justicia y de las esperanzas de verdad y reconciliación de la gran mayoría del pueblo chileno.

martes, 1 de octubre de 2013

La "Fortaleza Ética" de Hinzpeter

El Ministro de Defensa parece creer que por haber comprado él, íntegro, el balurdo histórico-político de la Nueva Mayoría y haber sucumbido en el torrente de falsificaciones propagandísticas que se ha volcado sobre la opinión pública chilena en los 40 años del Pronunciamiento, su persona ha adquirido una estatura moral superior, así que endosa el calificativo de "debilidad ética" a los que todavía no nos hemos cambiado de bando en el grado en que lo ha hecho él.

Recordemos que su enfermedad no es nueva. Ya durante la campaña presidencial de 2009 había anunciado ("Qué Pasa") la victoriosa estrategia de "abrazar las banderas de la Concertación", tránsito hacia el otro lado que simbolizó gráficamente con sus satisfechas fotografías posteriores bajo el retrato de Allende, que conservó decidoramente en sus oficinas de Interior.

Digno seguidor de su jefe actual y de años, ahora ya está plenamente incorporado a las huestes del "No", y aprovecha la coyuntura de haber defraudado a los militares procesados, a los cuales se había prometido debido proceso, adecuada aplicación de tratados internacionales, aceleración de los juicios y vigencia de la prescripción, para cubrirlos de vituperios tales como "asesinos y violadores de derechos humanos", añadiendo así la injuria al daño de haberlos trasladado a un penal peor, lejano de los centros hospitalarios a que deben ir los presos políticos más ancianos y próximo al hacinamiento. ¡Qué ético ha sido todo esto! ¡Qué poco éticos somos los que lo criticamos!

Pero la ética de Hinzpeter tiene algunas peculiaridades, pues no tuvo reparos en ser generalísimo de un candidato presidencial que compraba acciones de LAN con información privilegiada. ¿Renunció Hinzpeter al comando por "ética" cuando eso se descubrió? Ni soñarlo. Pero eso quedó todo convenientemente olvidado. No hubo "derechazo". ¿O a lo mejor hay debilidad ética real?

Y luego resulta ahora que en su recurso de protección contra la resolución de cambiar a los presos políticos militares a un penal más riguroso, uno de éstos, el general(r) Manuel Contreras, ha recordado que prestó refugio durante un mes al entonces (1982) prófugo de la justicia por quiebra fraudulenta de un banco, Sebastián Piñera; y que el mismo general (r) hizo desaparecer las evidencias que incriminaban a aquél. De ser todo ello cierto, como lo afirma el ex oficial condenado ¿en qué quedaría la exigente "ética" de Hinzpeter? ¿No experimentará ni el más ligero detrimento al haber apoyado a un candidato con esos antecedentes?

Y ahora resulta que correligionarios suyos parecen recordar que el propio Hinzpeter fue un votante del "Sí" en 1988. ¿Qué sucedía con su "ética" por esos años? A todo esto, su actual jefe, que ha proclamado a los cuatro vientos haber votado "No" en aquella oportunidad; y que no se pondrá a la cabeza de la celebración de los 25 años del triunfo de dicha alternativa sólo porque tiene un viaje al exterior que no podía retrasar, resultó que en esa oportunidad, hace 25 años, ese mismo prohombre del "No" muy pronto transitó hacia el "Sí", pues fue generalísimo de la campaña del candidato de esas fuerzas en 1989, Hernán Büchi. ¿Qué le sucedió a Sebastián Piñera entre 1988 y 1989? ¿Sufrió un desfallecimiento ético y se corrompió transitoriamente, trabajando por el triunfo del candidato del Gobierno Militar? ¿Y por quién votaba entonces Hinzpeter? ¿Por Aylwin, o no fue capaz de salvaguardar su "ética" y volvió a votar en 1989 junto con las fuerzas que la tienen debilitada?

Parece que la "fortaleza ética" de que se cree exponente este nuevo Catón de nuestro tiempo exige un grado de consecuencia (o de mala memoria) que él no ha logrado alcanzar.