Esta mañana caminaba por Providencia cuando a mi lado oí que alguien le mandaba saludos a mi mamá. Desde hace años he estado acostumbrado a que esto suceda cuando Isabel Allende me alude en televisión. Porque nunca lo hace en términos favorables y, peor todavía, me dedica toda suerte de invectivas por, supuestamente, ser yo titular de una pensión como exonerado político. Pero, como ya he explicado en este blog, jamás he cobrado una pensión de exonerado.
Sólo me cabe atribuir la odiosidad de Isabel (a quien, por otra parte, admiro, por haber sobrevivido apenas a la misma operación quirúrgica hecha por el mismo cirujano a Frei Montalva) a que yo me he referido en diversos escritos, y creo que también más de alguna vez oralmente, a los sobornos que recibió su padre, Salvador Allende, acreditados por fuentes fidedignas, como el, en su tiempo, embajador de los Estados Unidos, Edward Korry, y el agente del KGB exiliado, Dimitri Mitrokhin. El primero detalló la conversación que tuvo con el gerente de una empresa cuprera norteamericana expropiada por Allende, donde el mismo le refirió los pagos hechos al presidente a cambio de alguna indemnización; y el ex agente ruso describió, en su "Archivo Mitrokhin", los abonos que el KGB hacía a Allende desde mucho antes de que fuera presidente, y precisó tanto los montos de las remesas como la "chapa" que usaba el líder socialista como agente, que, si mal no recuerdo, era precisamente "Líder". Entonces, no deja de ser importante que el personaje ungido por votación popular como el "Más Grande de la Historia de Chile" se las haya ingeniado para lucrar al mismo tiempo a costa de las dos grandes potencias de nuestro tiempo. Sólo un "grande" podía lograr eso.
Bueno, el hecho es que averigüé si Isabel de nuevo las había emprendido en mi contra, pero fui informado que está fuera del país y que no tiene la menor gana de regresar, porque se ha descubierto que patrocinó y certificó a mil cien supuestos exonerados que no eran tales, por cuyo motivo puede hasta haber incurrido en causal de desafuero de su cargo de senadora. Así es que la declaro inocente de haberme aludido, en ésta y sólo en esta ocasión.
De modo que me quedé con la duda acerca de qué habría podido "gatillar" los saludos a mi mamá recibidos en la calle esta mañana, hasta que abrí este blog y, a través de uno de sus comentaristas, me enteré de que en su entrevista a "El Mercurio" de ayer Michelle Bachelet, cuando se le dijo: "Los diputados Guillermo Teillier y Carlos Montes mantienen el beneficio aun percibiendo sueldo", respondió textualmente: "Hay gente que está muy impresionada por Sergio Onofre Jarpa y Hermógenes Pérez de Arce. Lo más probable es que recibieron este tipo de compensación mucho antes de tener la situación actual y la ley no define que las personas al tener trabajo pierdan el beneficio".
Pero el caso es que yo nunca he recibido ningún beneficio como exonerado ni pensión alguna, y aunque admito que pueda haber, como dice ella, "gente que está muy impresionada" por mí, ello tiene que deberse necesariamente a razones diferentes del hecho de recibir una compensación, pensión, prebenda, beneficio o cariño fiscal de los que disfrutan a esta fecha 157 mil compatriotas, de los cuales cien mil, como lo probara anoche en "Tolerancia Cero" la Ministra Evelyn Matthei, nunca fueron exonerados de ningún cargo por el Gobierno Militar.
Sobre este tema hay algo que nadie ha dicho: se habla de "exonerados políticos", pero una de las tareas más urgentes que debió enfrentar la Junta convocada por la mayoría democrática civil que votó el Acuerdo de la Cámara de Diputados de 22 de agosto de 1973, fue la de terminar con la hiperinflación desatada por el gasto fiscal descontrolado y la creación de una deficitaria "área de propiedad social".
Como gran parte del armamentismo fomentado por el gobierno de la Unidad Popular (recuérdese que hasta fueron sorprendidas portando armas ilegales camionetas inscritas a nombre de la Presidencia de la República, y sólo gracias a que sufrieron accidentes de tránsito) estaba destinado a paramilitares que figuraban como funcionarios de la administración pública y empresas intervenidas, una de las medidas urgentes para restablecer los equilibrios macroeconómicos básicos fue la de reducir el personal supernumerario de todas esas reparticiones y entidades. No se trató de "exoneraciones políticas", sino de una perentoria necesidad económica de equilibrar los ingresos con los gastos públicos.
En todo caso, la útil explicación anterior no fue la que motivó este comentario, sino una sentida y resuelta petición a estas dos caracterizadas chiquillas del ambiente político local, Isabel Allende y Michelle Bachelet, en el sentido de que dejen de nombrarme para los efectos de señalar que soy un exonerado pensionado, porque no lo soy ni jamás lo he sido y porque, en consecuencia, resulta del todo injusto que en la calle deba recibir al pasar saludos a mi mamá que no tienen el menor fundamento político, económico, social ni moral.
lunes, 10 de junio de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
El Día en que la Izquierda se Volvió Loca
El evangelio oficial dice que la derecha debe dedicarse a producir, y nada más; y la izquierda a repartir, "por las buenas o por las malas", la parte mayor posible de lo que produce la derecha... y después a escribir la historia, pues es ella la encargada de esto último. Siempre la derecha le compra la versión.
OK, pero resulta que tarde o temprano sobreviene entonces una crisis, porque el socialismo funciona hasta que se le termina la plata de los demás. Sólo ahí la derecha puede volver a poner orden en el caos y a arreglar las cosas, hasta que vuelva a haber plata. No obstante, después la izquierda la acusará de variados atropellos (pues es ella la que escribe la historia). Entonces la derecha se apresurará a pedir perdón por no haber dejado a la izquierda destruirlo todo, y volverá a dedicarse a producir, hasta que la izquierda regrese a repartir lo producido. Y ahí de nuevo a la izquierda se le terminará la plata de los demás y deberá regresar la derecha a reconstruir... En fin, es una historia de nunca acabar. Léase cualquier "Historia de la Humanidad".
En estos días, acá, la izquierda se ha vuelto loca. ¿La razón? Que el Ministro de Hacienda ha dicho públicamente algo obvio: que los inversionistas han internalizado en el estudio de sus proyectos lo que la izquierda, que tiene las mayores posibilidades de quedarse con el próximo gobierno, ha anunciado que va a hacer: una Asamblea Constituyente, es decir, retrotraer a fojas uno el tema de las garantías individuales, entre ellas la que respalda la propiedad privada; una AFP estatal, primer paso para la supresión de la administración previsional privada; y un aumento de impuestos de entre cinco y ocho veces mayor que la reforma tributaria concretada por Piñera, que ya por sí sola ha hecho bajar las utilidades de las empresas. Amén de que la "Nueva Mayoría" tiene el ojo puesto en el Fondo de Utilidades Tributables, del cual ha salido gran parte de la inversión chilena del último cuarto de siglo.
¿Alguien en su sano juicio puede creer que, en vista de esas perspectivas, las empresas van a invertir lo mismo que antes? Nadie, por supuesto. Y, de hecho, la inversión se ha resentido y ya US$11.400 millones de ella han dejado este año el país.
Pero ha bastado que el Ministro de Hacienda haya dicho en público lo que toda persona medianamente informada sabe, para que el encargado del programa económico de Michelle Bachelet, Alberto Arenas, haya salido a acusar a Larraín de intromisión política, Camilo Escalona haya abandonado el "freezer" en que lo dejó su falta de votos para rasgar vestiduras y el Gran Visir del izquierdismo en "El Mercurio", Carlos Peña, haya fulminado al ministro con toda la gama de sus habituales sarcasmos dominicales.
¿Qué es lo que ha vuelto loca a la izquierda? Apenas el hecho de que no le sea posible, vista la advertencia de Larraín, proseguir con la tarea recomendada por su mentor Lenin: "engordar la vaca capitalista" antes de llevarla al matadero; y que alguien formule una voz de alerta para que los empresarios no se afanen en seguir "fabricando la cuerda con que los van a ahorcar".
Es que, a estas alturas del entreguismo de derecha, la izquierda ya no permite que nadie de las filas de aquélla se salga del papel que la corriente dominante le ha asignado: el de pedir perdón y hacer penitencia, cooperando, por ejemplo, en el directorio del "Museo de la Memoria" marxista. Hoy en "El Mercurio" el secretario general del CEP, Enrique Barros, revela que dos de los directores de este, supuestamente, instituto de derecha, Arturo Fontaine y Oscar Godoy, lo son también del Museo de la Memoria marxista. Y añade una frase que lo dice todo: "Se trata de un ejercicio de expiación que es una tarea nacional".
¡Por supuesto! ¿Quién le ha dado a la derecha permiso para apartarse de su única tarea asignada y permitida, pedir perdón? ¿Qué se ha imaginado Felipe Larraín saliéndose de ella, cuando su papel es exclusivamente presentar cuentas y hacer cálculos? ¿Desde cuándo los economistas pueden entrar a considerar "variables políticas"?
Yo les voy a decir desde cuándo: desde hace casi cuarenta años, bajo el Gobierno Benemérito, cuando los Chicago Boys impusieron la sana norma de que todos los recursos públicos debían invertirse previa Evaluación Social del proyecto respectivo. Como lo recordé el miércoles, en mi columna de "Estrategia", en los '70 yo cursaba justamente el ramo de "Evaluación Social de Proyectos", que dictaba el profesor Sergio Baeza Valdés, quien nos refirió que los expertos del gobierno habían debido analizar la instalación de un teléfono en la isla Picton, cuando los argentinos pretendían ese territorio chileno. Por supuesto, ni la TIR ni el VAN del proyecto daban para justificar el teléfono, porque su casi único uso iba a ser para cursar una llamada diciendo "¡desembarcaron los argentinos!". Pero los economistas, olvidándose de la TIR y el VAN, dieron el visto bueno a la inversión. Del mismo modo ahora, tras hacer sus cálculos sobre la TIR y el VAN de los proyectos de las empresas, no pueden menos que advertir a sus clientes: "Miren, sería bueno que también le echaran un vistazo al programa de Michelle Bachelet. Y yo que ustedes todavía no pensaría en hacer esta inversión en Chile".
Larraín se ha limitado a hacer pública dicha obvia realidad, y es eso, ni más ni menos, lo que en estos días ha vuelto loca a la izquierda.
OK, pero resulta que tarde o temprano sobreviene entonces una crisis, porque el socialismo funciona hasta que se le termina la plata de los demás. Sólo ahí la derecha puede volver a poner orden en el caos y a arreglar las cosas, hasta que vuelva a haber plata. No obstante, después la izquierda la acusará de variados atropellos (pues es ella la que escribe la historia). Entonces la derecha se apresurará a pedir perdón por no haber dejado a la izquierda destruirlo todo, y volverá a dedicarse a producir, hasta que la izquierda regrese a repartir lo producido. Y ahí de nuevo a la izquierda se le terminará la plata de los demás y deberá regresar la derecha a reconstruir... En fin, es una historia de nunca acabar. Léase cualquier "Historia de la Humanidad".
En estos días, acá, la izquierda se ha vuelto loca. ¿La razón? Que el Ministro de Hacienda ha dicho públicamente algo obvio: que los inversionistas han internalizado en el estudio de sus proyectos lo que la izquierda, que tiene las mayores posibilidades de quedarse con el próximo gobierno, ha anunciado que va a hacer: una Asamblea Constituyente, es decir, retrotraer a fojas uno el tema de las garantías individuales, entre ellas la que respalda la propiedad privada; una AFP estatal, primer paso para la supresión de la administración previsional privada; y un aumento de impuestos de entre cinco y ocho veces mayor que la reforma tributaria concretada por Piñera, que ya por sí sola ha hecho bajar las utilidades de las empresas. Amén de que la "Nueva Mayoría" tiene el ojo puesto en el Fondo de Utilidades Tributables, del cual ha salido gran parte de la inversión chilena del último cuarto de siglo.
¿Alguien en su sano juicio puede creer que, en vista de esas perspectivas, las empresas van a invertir lo mismo que antes? Nadie, por supuesto. Y, de hecho, la inversión se ha resentido y ya US$11.400 millones de ella han dejado este año el país.
Pero ha bastado que el Ministro de Hacienda haya dicho en público lo que toda persona medianamente informada sabe, para que el encargado del programa económico de Michelle Bachelet, Alberto Arenas, haya salido a acusar a Larraín de intromisión política, Camilo Escalona haya abandonado el "freezer" en que lo dejó su falta de votos para rasgar vestiduras y el Gran Visir del izquierdismo en "El Mercurio", Carlos Peña, haya fulminado al ministro con toda la gama de sus habituales sarcasmos dominicales.
¿Qué es lo que ha vuelto loca a la izquierda? Apenas el hecho de que no le sea posible, vista la advertencia de Larraín, proseguir con la tarea recomendada por su mentor Lenin: "engordar la vaca capitalista" antes de llevarla al matadero; y que alguien formule una voz de alerta para que los empresarios no se afanen en seguir "fabricando la cuerda con que los van a ahorcar".
Es que, a estas alturas del entreguismo de derecha, la izquierda ya no permite que nadie de las filas de aquélla se salga del papel que la corriente dominante le ha asignado: el de pedir perdón y hacer penitencia, cooperando, por ejemplo, en el directorio del "Museo de la Memoria" marxista. Hoy en "El Mercurio" el secretario general del CEP, Enrique Barros, revela que dos de los directores de este, supuestamente, instituto de derecha, Arturo Fontaine y Oscar Godoy, lo son también del Museo de la Memoria marxista. Y añade una frase que lo dice todo: "Se trata de un ejercicio de expiación que es una tarea nacional".
¡Por supuesto! ¿Quién le ha dado a la derecha permiso para apartarse de su única tarea asignada y permitida, pedir perdón? ¿Qué se ha imaginado Felipe Larraín saliéndose de ella, cuando su papel es exclusivamente presentar cuentas y hacer cálculos? ¿Desde cuándo los economistas pueden entrar a considerar "variables políticas"?
Yo les voy a decir desde cuándo: desde hace casi cuarenta años, bajo el Gobierno Benemérito, cuando los Chicago Boys impusieron la sana norma de que todos los recursos públicos debían invertirse previa Evaluación Social del proyecto respectivo. Como lo recordé el miércoles, en mi columna de "Estrategia", en los '70 yo cursaba justamente el ramo de "Evaluación Social de Proyectos", que dictaba el profesor Sergio Baeza Valdés, quien nos refirió que los expertos del gobierno habían debido analizar la instalación de un teléfono en la isla Picton, cuando los argentinos pretendían ese territorio chileno. Por supuesto, ni la TIR ni el VAN del proyecto daban para justificar el teléfono, porque su casi único uso iba a ser para cursar una llamada diciendo "¡desembarcaron los argentinos!". Pero los economistas, olvidándose de la TIR y el VAN, dieron el visto bueno a la inversión. Del mismo modo ahora, tras hacer sus cálculos sobre la TIR y el VAN de los proyectos de las empresas, no pueden menos que advertir a sus clientes: "Miren, sería bueno que también le echaran un vistazo al programa de Michelle Bachelet. Y yo que ustedes todavía no pensaría en hacer esta inversión en Chile".
Larraín se ha limitado a hacer pública dicha obvia realidad, y es eso, ni más ni menos, lo que en estos días ha vuelto loca a la izquierda.
viernes, 7 de junio de 2013
El Imprevisible Juego de las Encuestas
Los periodistas de izquierda procuran "empatar" en materia de exonerados, pero disparan al blanco equivocado. Ya Tomás Mosciatti en radio Bío Bío me mencionó como receptor de una pensión de exonerado, pero no es verdad: nunca he cobrado una, y si por algún azar se aplicara la ley y me la pagaran, por haber sido cesado como diputado en 1973, se la donaré a la Fundación Pinochet para financiar los estudios universitarios de algún hijo de militar.
Reincidió en la misma "acusación" otro opinólogo de izquierda, Julio César Rodríguez, en su programa de TV "Síganme los Buenos", donde afirmó que mi supuesta pensión era de "más de un palo al mes", demostrando así que está todavía peor documentado que Mosciatti. Le mandé una carta rectificatoria al programa, pero no la leyó.
Podrá parecer inusitado mi caso, el de un "exonerado sin pensión", lo que equivale a ser tan "nerd" como un futbolista sin auto, pero es así. De hecho, he sido tan "quedado" que ni siquiera jubilé como parlamentario, cosa que podría haber hecho después de 1973, a los 37 años, y que hicieron muchos, incluido alguno menor que yo. "So much" para este tema. Pasemos a cosas más entretenidas.
Por ejemplo, las encuestas políticas. Es muy ameno hacer un seguimiento de lo que les sucede. Como son caras de realizar, las firmas que más frecuentemente las hacen son, supongo, las que tienen mejor financiamiento. De hecho, la más asidua es la de ADIMARK. Uno pensaría que el CEP podría financiar encuestas más frecuentes, pero como sus controladores, aun siendo empresarios poderosos, no tienen inclinación a gastar demasiado, hacen sólo dos al año. Lo mismo CERC. Conjeturo que, en este caso, porque sus clientes no están dispuestos a financiar sondeos políticos, sino sólo los de estricta necesidad para sus negocios. Y sus clientes políticos, no estando hoy en el gobierno, tienen poca plata para sondeos.
Sea como fuere, examinando los diversas resultados de esas mediciones, me he concentrado en la respuesta de los encuestados a una pregunta: el apoyo al Presidente. Entonces he examinado la trayectoria de los de ADIMARK, CEP Y CERC. Y es curioso lo que he comprobado.
En agosto 2012, ADIMARK le dio a Piñera un apoyo de 36%, pero luego salió la CEP, mostrando que tenía sólo 27%. ¡Nueve puntos de diferencia entre dos sondeos casi simultáneos! Entonces ADIMARK, supongo, se sintió mal, porque la CEP es la encuesta más creída, y se ajustó a la baja en septiembre, con 32% de adhesión al Presidente, una baja de cuatro puntos respecto a su anterior cifra. Después de eso ADIMARK anunció que no haría nuevos sondeos, pese a que había anunciado uno para diciembre, revelación inconfundible de mucha incomodidad.
Entonces a fin de año salieron los resultados sólo del CEP y del CERC, coincidiendo ambos en que el apoyo al Presidente era de 31%. Como ambas firmas hacen sólo dos sondeos al año, de entonces en adelante quedó ADIMARK dueña del terreno por varios meses, pues parece ser la única firma que cuenta con recursos para encuestar mensualmente. Y, así, en febrero mostró que el apoyo al Presidente aumentaba a 38%. Era sorprendente una subida de siete puntos en poco más de un mes, pero en el hecho ésa fue la voz que inspiró los análisis de la prensa seria, la cual unánimemente opinó que el Presidente estaba mejorando su nivel de adhesión.
Pero pronto fue vox pópuli que se avencinaba una nueva encuesta CEP. Como las anteriores, en 2012, ya habían dejado en posición incómoda a ADIMARK, mostrando una adhesión presidencial mucho más baja que la revelada por ésta, la misma entonces tomó recaudos, y en abril mostró que el apoyo al Presidente había caido a 34%, lo que en algo la "blindaba" frente a la crudeza de la inminente CEP.
Pero sucedió lo de Golborne y la CEP no pudo publicarse. El "trabajo de terreno" ya estaba hecho, pero se mantuvo en reserva, y se anunció la encuesta para después de las primarias. De modo que el campo quedaba de nuevo libre para ADIMARK, la única en actividad. Y, así, ella pudo revelar en mayo un gran aumento del apoyo al Presidente, llevándolo a 40%. Pues tampoco la CERC ha reaparecido (y, por lo demás, la "gran prensa", la última vez, en diciembre, ni siquiera le publicó sus resultados; yo sólo me enteré de ellos gracias a "El Mostrador").
Bueno, el hecho es que ahora la gran prensa ya ha internalizado el apoyo de 40% a Piñera y sus análisis parten de ahí... y así seguirá siendo hasta que venga una CERC (aunque no la publique) o la próxima CEP (que no podrá dejar de publicarse), y se reanude la teleserie, de nuevo con ADIMARK tratando de adaptar sus resultados ante la esporádica competencia, para evitar otra desazón; y antes de quedar otra vez dueña del mercado por algunos meses, para entonces hacer posible que el gobernante vuelva a remontar. Vea el próximo capítulo.
A todo esto, Alfonso Ríos Larraín recuerda, en "La Segunda" de anteayer 5, sin ser contradicho, que en la elección de diputados de 1993 ADIMARK dio de ganador a Allamand (RN) sobre Bombal (UDI), pero el resultado final fue Bombal 35% y Allamand 31%. Y que en las senatoriales de 1997 CERC asignó la primera mayoría a Alejandro Foxley (DC) y ADIMARK pronosticó que Allamand ganaría a Bombal. Resultado final: Bombal 26%, Foxley 24%, Estévez 21% y Allamand 17%.
Pero las teleseries político-estadísticas no por ser repetidas son menos entretenidas.
Reincidió en la misma "acusación" otro opinólogo de izquierda, Julio César Rodríguez, en su programa de TV "Síganme los Buenos", donde afirmó que mi supuesta pensión era de "más de un palo al mes", demostrando así que está todavía peor documentado que Mosciatti. Le mandé una carta rectificatoria al programa, pero no la leyó.
Podrá parecer inusitado mi caso, el de un "exonerado sin pensión", lo que equivale a ser tan "nerd" como un futbolista sin auto, pero es así. De hecho, he sido tan "quedado" que ni siquiera jubilé como parlamentario, cosa que podría haber hecho después de 1973, a los 37 años, y que hicieron muchos, incluido alguno menor que yo. "So much" para este tema. Pasemos a cosas más entretenidas.
Por ejemplo, las encuestas políticas. Es muy ameno hacer un seguimiento de lo que les sucede. Como son caras de realizar, las firmas que más frecuentemente las hacen son, supongo, las que tienen mejor financiamiento. De hecho, la más asidua es la de ADIMARK. Uno pensaría que el CEP podría financiar encuestas más frecuentes, pero como sus controladores, aun siendo empresarios poderosos, no tienen inclinación a gastar demasiado, hacen sólo dos al año. Lo mismo CERC. Conjeturo que, en este caso, porque sus clientes no están dispuestos a financiar sondeos políticos, sino sólo los de estricta necesidad para sus negocios. Y sus clientes políticos, no estando hoy en el gobierno, tienen poca plata para sondeos.
Sea como fuere, examinando los diversas resultados de esas mediciones, me he concentrado en la respuesta de los encuestados a una pregunta: el apoyo al Presidente. Entonces he examinado la trayectoria de los de ADIMARK, CEP Y CERC. Y es curioso lo que he comprobado.
En agosto 2012, ADIMARK le dio a Piñera un apoyo de 36%, pero luego salió la CEP, mostrando que tenía sólo 27%. ¡Nueve puntos de diferencia entre dos sondeos casi simultáneos! Entonces ADIMARK, supongo, se sintió mal, porque la CEP es la encuesta más creída, y se ajustó a la baja en septiembre, con 32% de adhesión al Presidente, una baja de cuatro puntos respecto a su anterior cifra. Después de eso ADIMARK anunció que no haría nuevos sondeos, pese a que había anunciado uno para diciembre, revelación inconfundible de mucha incomodidad.
Entonces a fin de año salieron los resultados sólo del CEP y del CERC, coincidiendo ambos en que el apoyo al Presidente era de 31%. Como ambas firmas hacen sólo dos sondeos al año, de entonces en adelante quedó ADIMARK dueña del terreno por varios meses, pues parece ser la única firma que cuenta con recursos para encuestar mensualmente. Y, así, en febrero mostró que el apoyo al Presidente aumentaba a 38%. Era sorprendente una subida de siete puntos en poco más de un mes, pero en el hecho ésa fue la voz que inspiró los análisis de la prensa seria, la cual unánimemente opinó que el Presidente estaba mejorando su nivel de adhesión.
Pero pronto fue vox pópuli que se avencinaba una nueva encuesta CEP. Como las anteriores, en 2012, ya habían dejado en posición incómoda a ADIMARK, mostrando una adhesión presidencial mucho más baja que la revelada por ésta, la misma entonces tomó recaudos, y en abril mostró que el apoyo al Presidente había caido a 34%, lo que en algo la "blindaba" frente a la crudeza de la inminente CEP.
Pero sucedió lo de Golborne y la CEP no pudo publicarse. El "trabajo de terreno" ya estaba hecho, pero se mantuvo en reserva, y se anunció la encuesta para después de las primarias. De modo que el campo quedaba de nuevo libre para ADIMARK, la única en actividad. Y, así, ella pudo revelar en mayo un gran aumento del apoyo al Presidente, llevándolo a 40%. Pues tampoco la CERC ha reaparecido (y, por lo demás, la "gran prensa", la última vez, en diciembre, ni siquiera le publicó sus resultados; yo sólo me enteré de ellos gracias a "El Mostrador").
Bueno, el hecho es que ahora la gran prensa ya ha internalizado el apoyo de 40% a Piñera y sus análisis parten de ahí... y así seguirá siendo hasta que venga una CERC (aunque no la publique) o la próxima CEP (que no podrá dejar de publicarse), y se reanude la teleserie, de nuevo con ADIMARK tratando de adaptar sus resultados ante la esporádica competencia, para evitar otra desazón; y antes de quedar otra vez dueña del mercado por algunos meses, para entonces hacer posible que el gobernante vuelva a remontar. Vea el próximo capítulo.
A todo esto, Alfonso Ríos Larraín recuerda, en "La Segunda" de anteayer 5, sin ser contradicho, que en la elección de diputados de 1993 ADIMARK dio de ganador a Allamand (RN) sobre Bombal (UDI), pero el resultado final fue Bombal 35% y Allamand 31%. Y que en las senatoriales de 1997 CERC asignó la primera mayoría a Alejandro Foxley (DC) y ADIMARK pronosticó que Allamand ganaría a Bombal. Resultado final: Bombal 26%, Foxley 24%, Estévez 21% y Allamand 17%.
Pero las teleseries político-estadísticas no por ser repetidas son menos entretenidas.
miércoles, 5 de junio de 2013
El Escritorio de Obama
Nuestro presidente ha conseguido un logro inédito: ha sido el único mandatario visitante de Barack Obama que le ha pedido a éste sentarse en su escritorio. La escena fue todo un éxito para los propósitos de Sebastián Piñera, pues captó las primeras páginas de los diarios acá, que habían tratado secundariamente esta enésima gira presidencial, destacando más los latrocinios de falsos exonerados y el anuncio de golpe de Estado del entorno jurídico de Michelle Bachelet, dirigido a reemplazar la Constitución por decreto. Radio Agricultura informó, el viernes, que desde Norteamérica el presidente había pedido no seguir siendo desplazado por La Moneda, que dejó a cargo de su primo Andrés, con la emisión desde Palacio de anuncios que lo relegaban a un segundo término.
Ahora recuperó definitivamente el primer plano noticioso y gráfico, que es donde le gusta estar, ocupando el sillón de un divertido y sorprendido Obama, quien, requerido por un no menos divertido Canciller Moreno, explicó que nunca antes un visitante presidencial había osado pedirle sentarse en su escritorio. Al hacerlo, vi en cámara a Piñera dando una mirada de cálculo de distancias y estoy seguro --esto es una interpretación mía-- que pensó poner los pies sobre el escritorio, como lo hacen los presidentes norteamericanos, porque allá eso es normal y no mal visto (en el escritorio propio). Pero evidentemente resolvió que el largo de las piernas no le alcanzaba. Finalmente Obama decidió de manera simpática cohonestar el exceso de confianzudez de su colega y se fotografió detrás suyo, poniéndole el brazo sobre los hombros, como a un buen amigo. Mejor considerado que Lagos, cuando le quitó el piso a Bush en la guerra de Irak, a cambio de lo cual éste se refirió después a él como "mi amigo Eduardo".
El escritorio de la oficina oval de la Casa Blanca estaba arrumbado en un subterráneo cuando asumió John F. Kennedy en 1960, pero su señora, Jacqueline Lee Bouvier, que tenía mucho sentido artístico, lo rescató, sobre todo considerando que había sido elaborado con las maderas nobles (creo que de roble) de un barco de la armada que luchó en la Guerra de la Independencia, y lo puso en el despacho de su marido.
De esta manera, todo ha vuelto a la normalidad, es decir, el presidente chileno de nuevo ocupando las primeras planas noticiosas y el presidente norteamericano en condiciones de volver a ocupar el sillón de su escritorio en la oficina oval.
Ahora recuperó definitivamente el primer plano noticioso y gráfico, que es donde le gusta estar, ocupando el sillón de un divertido y sorprendido Obama, quien, requerido por un no menos divertido Canciller Moreno, explicó que nunca antes un visitante presidencial había osado pedirle sentarse en su escritorio. Al hacerlo, vi en cámara a Piñera dando una mirada de cálculo de distancias y estoy seguro --esto es una interpretación mía-- que pensó poner los pies sobre el escritorio, como lo hacen los presidentes norteamericanos, porque allá eso es normal y no mal visto (en el escritorio propio). Pero evidentemente resolvió que el largo de las piernas no le alcanzaba. Finalmente Obama decidió de manera simpática cohonestar el exceso de confianzudez de su colega y se fotografió detrás suyo, poniéndole el brazo sobre los hombros, como a un buen amigo. Mejor considerado que Lagos, cuando le quitó el piso a Bush en la guerra de Irak, a cambio de lo cual éste se refirió después a él como "mi amigo Eduardo".
El escritorio de la oficina oval de la Casa Blanca estaba arrumbado en un subterráneo cuando asumió John F. Kennedy en 1960, pero su señora, Jacqueline Lee Bouvier, que tenía mucho sentido artístico, lo rescató, sobre todo considerando que había sido elaborado con las maderas nobles (creo que de roble) de un barco de la armada que luchó en la Guerra de la Independencia, y lo puso en el despacho de su marido.
De esta manera, todo ha vuelto a la normalidad, es decir, el presidente chileno de nuevo ocupando las primeras planas noticiosas y el presidente norteamericano en condiciones de volver a ocupar el sillón de su escritorio en la oficina oval.
lunes, 3 de junio de 2013
Un Día en la Vida de un Exonerado Impago
Temprano llegué a una notaría para que me autorizaran la firma. Saqué el número 97, pero iban apenas en el 55. Entonces me fui a hacer un trámite a un banco y volví a la media hora. Iban en el 73. Sonó el celular y un amigo me dice que Tomás Mosciatti, en la radio Bío Bío, había dicho que yo cobraba pensión de exonerado. Versión digna de Paulsen, porque no cobro tal pensión ni jamás me la han pagado, supongo que por ser de derecha. Porque, de ser exonerado, lo soy. Yo era diputado el 20 de septiembre de 1973 y cuando cerraron el Congreso nos exoneraron a todos. Pero confieso que yo estaba muy contento y jamás habría pensado en merecer una pensión.
Muchos años después salió la ley de indemnización a favor de quienes estaban en mi caso y yo le anuncié a la Fundación Pinochet que le donaría mi pensión de exonerado para financiar una beca universitaria de algún hijo de militar, pero en la Fundación me dijeron que eso se iba a prestar para problemas con Impuestos Internos y que no, gracias, lo cual no tuvo mayor trascendencia porque un día me llegó una notificación diciéndome que, efectivamente, yo era un exonerado político, pero no me iban a pagar ninguna pensión. Yo supuse que por ser de derecha y no pregunté nada.
No obstante eso, la senadora Isabel Allende, cada vez que el tema se ponía de moda, aparecía en la TV para decir que yo era un sinvergüenza por cobrar pensión de exonerado, siendo que ella misma había votado a favor de que se me pagara esa pensión y, más encima, que no me la pagaban. Y siempre, al día siguiente, en la calle, varios me gritaban "¡sinvergüenza!", pese a que yo tenía mucha vergüenza y a que no recibía ninguna pensión. Supongo que la senadora Allende no me quiere porque en columnas y blogs, más de una vez, he dado detalles, citando las fuentes, sobre los sobornos recibidos por Salvador Allende cuando era Presidente.
A todo esto, en la notaría había pasado otra media hora y al fin llegaron al número 97. Otros 20 minutos de espera y $9.500 mediante (por dos firmas), pude superar el trámite. Pero entonces me empezaron a llamar de otros medios, que quieren entrevistarme en mi calidad de exonerado. Y me telefonea todavía un nuevo canal, pero para que me refiera a la Asamblea Constituyente. Parece que estoy en la cresta de la ola. Nada de mal para ser un exonerado impago.
En todo caso, encuentro muy anormal que les paguen indebidamente 180 millones de dólares en pensiones a personas que no han sido exoneradas y no se la paguen a uno, como yo, que lo fue.
Bueno, como diría un futbolista, "así es el Estado".
Muchos años después salió la ley de indemnización a favor de quienes estaban en mi caso y yo le anuncié a la Fundación Pinochet que le donaría mi pensión de exonerado para financiar una beca universitaria de algún hijo de militar, pero en la Fundación me dijeron que eso se iba a prestar para problemas con Impuestos Internos y que no, gracias, lo cual no tuvo mayor trascendencia porque un día me llegó una notificación diciéndome que, efectivamente, yo era un exonerado político, pero no me iban a pagar ninguna pensión. Yo supuse que por ser de derecha y no pregunté nada.
No obstante eso, la senadora Isabel Allende, cada vez que el tema se ponía de moda, aparecía en la TV para decir que yo era un sinvergüenza por cobrar pensión de exonerado, siendo que ella misma había votado a favor de que se me pagara esa pensión y, más encima, que no me la pagaban. Y siempre, al día siguiente, en la calle, varios me gritaban "¡sinvergüenza!", pese a que yo tenía mucha vergüenza y a que no recibía ninguna pensión. Supongo que la senadora Allende no me quiere porque en columnas y blogs, más de una vez, he dado detalles, citando las fuentes, sobre los sobornos recibidos por Salvador Allende cuando era Presidente.
A todo esto, en la notaría había pasado otra media hora y al fin llegaron al número 97. Otros 20 minutos de espera y $9.500 mediante (por dos firmas), pude superar el trámite. Pero entonces me empezaron a llamar de otros medios, que quieren entrevistarme en mi calidad de exonerado. Y me telefonea todavía un nuevo canal, pero para que me refiera a la Asamblea Constituyente. Parece que estoy en la cresta de la ola. Nada de mal para ser un exonerado impago.
En todo caso, encuentro muy anormal que les paguen indebidamente 180 millones de dólares en pensiones a personas que no han sido exoneradas y no se la paguen a uno, como yo, que lo fue.
Bueno, como diría un futbolista, "así es el Estado".
domingo, 2 de junio de 2013
La Madre de Todas las Trampas
La izquierda siempre, pero siempre, hace trampa. La DC las hace a veces, pero también siempre, pero siempre, cuando no las ha hecho ella misma, después se hace cómplice de las de la izquierda. Por eso los DC son llamados "kerenskys", el apellido del ruso que pavimentó el camino a los bolcheviques.
En 1970 todas las encuestas serias anticipaban que Jorge Alessandri iba a ganar la presidencial. Y yo siempre he creído que efectivamente la ganó, pero Allende y Tomic habían hecho un pacto secreto, que a posteriori se descubrió, y es seguro que en las mesas donde no había apoderados de Alessandri (muchos derechistas no quisieron levantarse temprano a estar todo el día en una mesa, cuando "tenían ganada" la elección) se repartieron los votos de éste. Con eso, Allende ganó por apenas 39 mil votos y Tomic acortó su diferencia.
Los DC, coautores en esa trampa, luego votaron por Allende en el Congreso Pleno y lo hicieron Presidente, no sin antes exigirle un "pacto de garantías" constitucionales. Por supuesto, Allende no pensaba cumplirlo y así se lo confesó paladinamente, poco después de firmarlo, al marxista francés Regis Debray, en una entrevista de la cual siempre se reproduce la parte menos decidora ("era una necesidad táctica") y no la más elocuente, donde Allende anticipaba que "nuestro objetivo es el socialismo marxista, científico, total" y "respecto del Estado burgués que tenemos en este momento, estamos tratando de superarlo, de derrocarlo", es decir, sus verdaderas intenciones estaban en frontal contraversión con el "pacto de garantías".
Como efectivamente después su gobierno lo quebrantara en forma reiterada, preparando el autogolpe armado con pertrechos cubanos y arruinando de paso al país, la DC junto a la derecha y parte de los radicales convocó a los militares a "poner término" a la caótica situación. Pero, después de conjurada la asonada marxista y pasado su gran susto, a su vez la DC les hizo trampa a los militares y, mediante sus jueces afines, de consuno con los marxistas, los condenaron y siguen condenando ante los tribunales por haber intervenido el '73 a pedido de ella misma y los demás partidos democráticos.
Y precisamente la izquierda y la DC, después de 1990 y durante todos estos años han hecho trampa para nombrar sólo a jueces DC y de izquierda. Como después de una reforma se requiere de 2/3 de los senadores para designar integrantes de la Corte Suprema, en 2008 la Concertación, por una parte, y la derecha, por la otra, hicieron un "pacto de caballeros". Se iba a nombrar un izquierdista, Haroldo Brito (un reconocido activista judicial en los procesos contra uniformados), y a un derechista, Alfredo Pfeiffer, que respetaba las leyes de amnistía, prescripción y cosa juzgada y no condenaba sin pruebas. En la primera vacante que se produjo se nombró, entonces, a Brito, pero en la siguiente los "caballeros" DC y de izquierda dijeron que Pfeiffer era "un nazi" y lo rechazaron. Desde entonces éste aparece en todas las quinas, pero este gobierno, menos que ningún otro, jamás se atreverá a proponerlo ni lo va a proponer.
Después hubo otro "pacto de caballeros" para nombrar ministro de la Suprema, en el caso en que se designó a Lamberto Cisternas, un ex subsecretario del Gobierno Militar que se pasó "con camas y petacas" al enemigo y nunca respeta las leyes en los procesos contra uniformados (r), y el Ejeutivo retiró el nombre de Juan Manuel Muñoz, que alguna vez ha sido sorprendido acatándolas y aplicando la prescripción, y que apareció votando a favor de un amparo a favor de algunos procesados políticos en el caso Frei Montalva, fallecido a raíz de la operación que le hiciera el doctor Larraín Orrego, la misma que casi mató a Isabel Allende, según ha reconocido paladinamente ésta, que no cree en la fábula del "asesinato" del ex Presidente. El hecho es que volvió a incumplirse el "pacto de caballeros", con el agravante de que uno de los incumplidores, Eduardo Frei (hijo), anunció su rechazo al ministro Muñoz por su fallo en la causa en que él mismo tiene interés directo y la cual él aspira, obviamente, a que termine en una jugosa indemnización a expensas del "Papá Fisco", acostumbrado a pagar por todas las trampas de la izquierda, con o sin concurso o complicidad de la DC (la una y la otra ahora metidas hasta el cuello en una trampa muy rentable: el fraude de los falsos exonerados políticos).
Entonces, en cumplimiento de su sino político histórico, ahora la izquierda se apresta a consumar "la madre de todas las trampas", consistente en derogar la Constitución mediante un decreto de la futura Presidenta Michelle Bachelet que establezca una "Asamblea Constituyente". No vale la pena perder tiempo en demostrar la magnitud de tal disparate jurídico. En Chile lo que menos importa hoy día es el derecho.
¿Qué saldrá de ahí? Cualquier cosa. Lo que grite "la voz de la calle". Y al que discrepe, los "encapuchados" se encargarán de darle su merecido y silenciarlo. ¿Por qué creen ustedes que los inversionistas han retirado US$11.400 millones de dólares del país este año y el dólar rompió la barrera de los quinientos pesos el viernes?
En 1970 todas las encuestas serias anticipaban que Jorge Alessandri iba a ganar la presidencial. Y yo siempre he creído que efectivamente la ganó, pero Allende y Tomic habían hecho un pacto secreto, que a posteriori se descubrió, y es seguro que en las mesas donde no había apoderados de Alessandri (muchos derechistas no quisieron levantarse temprano a estar todo el día en una mesa, cuando "tenían ganada" la elección) se repartieron los votos de éste. Con eso, Allende ganó por apenas 39 mil votos y Tomic acortó su diferencia.
Los DC, coautores en esa trampa, luego votaron por Allende en el Congreso Pleno y lo hicieron Presidente, no sin antes exigirle un "pacto de garantías" constitucionales. Por supuesto, Allende no pensaba cumplirlo y así se lo confesó paladinamente, poco después de firmarlo, al marxista francés Regis Debray, en una entrevista de la cual siempre se reproduce la parte menos decidora ("era una necesidad táctica") y no la más elocuente, donde Allende anticipaba que "nuestro objetivo es el socialismo marxista, científico, total" y "respecto del Estado burgués que tenemos en este momento, estamos tratando de superarlo, de derrocarlo", es decir, sus verdaderas intenciones estaban en frontal contraversión con el "pacto de garantías".
Como efectivamente después su gobierno lo quebrantara en forma reiterada, preparando el autogolpe armado con pertrechos cubanos y arruinando de paso al país, la DC junto a la derecha y parte de los radicales convocó a los militares a "poner término" a la caótica situación. Pero, después de conjurada la asonada marxista y pasado su gran susto, a su vez la DC les hizo trampa a los militares y, mediante sus jueces afines, de consuno con los marxistas, los condenaron y siguen condenando ante los tribunales por haber intervenido el '73 a pedido de ella misma y los demás partidos democráticos.
Y precisamente la izquierda y la DC, después de 1990 y durante todos estos años han hecho trampa para nombrar sólo a jueces DC y de izquierda. Como después de una reforma se requiere de 2/3 de los senadores para designar integrantes de la Corte Suprema, en 2008 la Concertación, por una parte, y la derecha, por la otra, hicieron un "pacto de caballeros". Se iba a nombrar un izquierdista, Haroldo Brito (un reconocido activista judicial en los procesos contra uniformados), y a un derechista, Alfredo Pfeiffer, que respetaba las leyes de amnistía, prescripción y cosa juzgada y no condenaba sin pruebas. En la primera vacante que se produjo se nombró, entonces, a Brito, pero en la siguiente los "caballeros" DC y de izquierda dijeron que Pfeiffer era "un nazi" y lo rechazaron. Desde entonces éste aparece en todas las quinas, pero este gobierno, menos que ningún otro, jamás se atreverá a proponerlo ni lo va a proponer.
Después hubo otro "pacto de caballeros" para nombrar ministro de la Suprema, en el caso en que se designó a Lamberto Cisternas, un ex subsecretario del Gobierno Militar que se pasó "con camas y petacas" al enemigo y nunca respeta las leyes en los procesos contra uniformados (r), y el Ejeutivo retiró el nombre de Juan Manuel Muñoz, que alguna vez ha sido sorprendido acatándolas y aplicando la prescripción, y que apareció votando a favor de un amparo a favor de algunos procesados políticos en el caso Frei Montalva, fallecido a raíz de la operación que le hiciera el doctor Larraín Orrego, la misma que casi mató a Isabel Allende, según ha reconocido paladinamente ésta, que no cree en la fábula del "asesinato" del ex Presidente. El hecho es que volvió a incumplirse el "pacto de caballeros", con el agravante de que uno de los incumplidores, Eduardo Frei (hijo), anunció su rechazo al ministro Muñoz por su fallo en la causa en que él mismo tiene interés directo y la cual él aspira, obviamente, a que termine en una jugosa indemnización a expensas del "Papá Fisco", acostumbrado a pagar por todas las trampas de la izquierda, con o sin concurso o complicidad de la DC (la una y la otra ahora metidas hasta el cuello en una trampa muy rentable: el fraude de los falsos exonerados políticos).
Entonces, en cumplimiento de su sino político histórico, ahora la izquierda se apresta a consumar "la madre de todas las trampas", consistente en derogar la Constitución mediante un decreto de la futura Presidenta Michelle Bachelet que establezca una "Asamblea Constituyente". No vale la pena perder tiempo en demostrar la magnitud de tal disparate jurídico. En Chile lo que menos importa hoy día es el derecho.
¿Qué saldrá de ahí? Cualquier cosa. Lo que grite "la voz de la calle". Y al que discrepe, los "encapuchados" se encargarán de darle su merecido y silenciarlo. ¿Por qué creen ustedes que los inversionistas han retirado US$11.400 millones de dólares del país este año y el dólar rompió la barrera de los quinientos pesos el viernes?
sábado, 1 de junio de 2013
Del "Pato Cojo" a Nuestro 22 de Junio de 1789
Tenía que ir a un banco en el centro, así es que, para llegar en menos de dos horas, elegí salir después de la hora "peak", pero de todas maneras no me libré del "taco" y me demoré más de una hora. Sin embargo, me resultó útil: me entretuve con Radio Agricultura y disfruté cuando informó del reclamo presidencial desde Canadá, ante el protagonismo de su primo, el Vicepresidente, y de la vocera de gobierno, que con sus anuncios sobre el escándalo de los 180 millones de dólares indebidamente cobrados por falsos "exonerados políticos" (a la cabeza, en número, los certificados por la senadora Isabel Allende, con más de mil), captaron todas las cámaras y los titulares, en desmedro del Único Protagonista Autodesignado.
Nadie como la izquierda para esquilmar al fisco chileno. Durante la UP se multiplicaron las plantas del sector público, creando burocracia inútil y dando empleo a cuadros guerrilleros, en términos de que cualquier gobierno posterior que pretendiera terminar con la hiperinflación no iba a poder hacer otra cosa que reducir las plantas sobrecargadas de ministerios y servicios. El Gobierno Militar debió hacerlo, para poder encaminar al país por la senda de la estabilidad y el crecimiento. Pero después de 1990, y justamente aprovechando la prosperidad que generó el modelo instaurado por ese gobierno, se crearon las pensiones para los supuestos "exonerados políticos", las que ilícitamente se hicieron extensivas a personas que ni siquiera habían sido funcionarios. El país entero se escandalizó y la noticia hizo pasar a segundo plano el protagonismo del Presidente, quien ha reaccionado y ordenado a su primo, el Vice, que termine con esto y se acuerde de que éste es el gobierno de, por, para y sobre un sonriente Sebastián Piñera y nadie más. ¿O quieren convertirlo en un "pato cojo"?
Pero las trampas de la izquierda son de tal magnitud que prometen acaparar cámaras y titulares. Porque al caso de los exonerados ha seguido el anuncio revolucionario del comando de juristas de Michelle Bachelet, en el sentido de que ya tienen preparado su resquicio para saltarse la Constitución e instalar, por decreto supremo de la futura mandataria, una Asamblea Constituyente.
Yo me he venido esforzando por alertar a los chilenos acerca de la Revolución de Izquierda en curso. Y he comparado su desarrollo con el de la Revolución Francesa, que definitivamente se desató a partir del 22 de junio de 1789, cuando el Estado Llano se saltó la legalidad e instaló una "Asamblea Nacional" no contemplada en el ordenamiento jurídico existente. Luis XVI habría podido poner orden y arrestar a los cabecillas que subvertían el orden institucional, pero no tuvo ni el coraje ni la decisión para hacerlo, tal como aquí no lo tiene ni lo tendrá el actual Primer y Único Protagonista. Aquí es cuestión de "tomarse" lo que sea, exigir beneficios y "pasar por caja". La más reciente en la serie de exacciones fue la perpetrada en Quellón, que se alzó de la misma manera que lo habían hecho antes Calama, Aysén y Magallanes para obligar al gobierno a entregarles más recursos. Y ahora el proceso va hacia una culminación y por fin se revela la manera de cumplir el sueño no alcanzado de los revolucionarios: reemplazar la Constitución. Porque ésta es la que impide a cualquier mayoría ocasional arrasar con la actual, que brinda la solidez y la estabilidad en las cuales se ha fundado el progreso de las últimas décadas.
Uno de los juristas asesores de Michelle Bachelet había anunciado que debía reemplazarse la Constitución "por las buenas o por las malas". Y la semana pasada quedó en evidencia que lo harán "por las malas": la futura gobernante dictará un decreto supremo, estableciendo una "Asamblea Constituyente". Como ella tendrá, se supone, mayoría en la Cámara y en el Senado, éstos no tendrán quórum para recurrir al Tribunal Constitucional para invalidar el audaz "decreto". Ese Tribunal, en consecuencia, no podrá declarar la inconstitucionalidad, por manifiesta que ésta sea, envuelta en derogar la Constitución vigente por decreto. Y habrá, entonces, "Asamblea Constituyente", de la cual surgirá cualquier cosa, menos bases estables para el progreso del país. Será el punto de partida para nuestra propia "Revolución Francesa" o "Bolivariana" o "Kirschnerista". Cualquier mayoría ocasional podrá arrasar con todo.
Es una reedición de los "resquicios legales" concebidos por el jurista máximo de la Unidad Popular, Eduardo Novoa Monreal, que le permitieron al régimen marxista apoderarse sin pago de empresas particulares. Ahora la "Revolución Michelliana" podrá hacer lo mismo o cualquier otra cosa, fundada en el texto que apruebe la "Asamblea Constituyente".
¿Que esto no tiene nada que ver con el Estado de Derecho? Por supuesto. Es sólo otro "ardid" izquierdista.
¿Ustedes creían que las únicas víctimas de la ilegalidad iban a ser los presos políticos uniformados, condenados contra toda ley y pasando por sobre la Constitución, sin que siquiera el juez que les impone, a algunos de ellos, condenas de centenares de años de presidio, los haya interrogado? Si lo creían, entonces ustedes no han aprendido nada, ni de la historia de Chile ni de la de ninguna parte. Quiere decir que olvidaron al pastor Martin Niemöller, quien, cuando los nazis lo fueron a buscar para mandarlo a un campo de concentración, escribió: "Primero vinieron por los socialistas, pero yo no dije nada, porque no era socialista; después vinieron por los dirigentes sindicales, pero yo no dije nada, porque no era dirigente sindical; luego vinieron por los judíos y tampoco dije nada, porque no era judío; y ahora que vienen por mí, no queda nadie para defenderme." ¿Ustedes creían que no diciendo nada ante los atropellos a los militares (r) se iban a ganar el perdón de los transgresores? Estaban muy equivocados. Teniendo a nuestro propio Luis XVI, sabemos que nada va a suceder tampoco ahora, cuando se sucedan las "tomas" y el país sea puesto en ebullición. Y tampoco nada va a suceder después, cuando un decreto declare instalada la "Asamblea Constituyente"; ni cuando ésta vaya consagrando, una tras otra, barbaridades que ustedes no habrian creído posibles. Porque ya para entonces la Revolución Chilena, la que va a "completar el legado de Allende", como rezaba el letrero en el escenario desde el cual hablaba Michelle Bachelet, hace un par de días, habrá superado su propio 22 de junio de 1789 y nada la va a poder contener.
Nadie como la izquierda para esquilmar al fisco chileno. Durante la UP se multiplicaron las plantas del sector público, creando burocracia inútil y dando empleo a cuadros guerrilleros, en términos de que cualquier gobierno posterior que pretendiera terminar con la hiperinflación no iba a poder hacer otra cosa que reducir las plantas sobrecargadas de ministerios y servicios. El Gobierno Militar debió hacerlo, para poder encaminar al país por la senda de la estabilidad y el crecimiento. Pero después de 1990, y justamente aprovechando la prosperidad que generó el modelo instaurado por ese gobierno, se crearon las pensiones para los supuestos "exonerados políticos", las que ilícitamente se hicieron extensivas a personas que ni siquiera habían sido funcionarios. El país entero se escandalizó y la noticia hizo pasar a segundo plano el protagonismo del Presidente, quien ha reaccionado y ordenado a su primo, el Vice, que termine con esto y se acuerde de que éste es el gobierno de, por, para y sobre un sonriente Sebastián Piñera y nadie más. ¿O quieren convertirlo en un "pato cojo"?
Pero las trampas de la izquierda son de tal magnitud que prometen acaparar cámaras y titulares. Porque al caso de los exonerados ha seguido el anuncio revolucionario del comando de juristas de Michelle Bachelet, en el sentido de que ya tienen preparado su resquicio para saltarse la Constitución e instalar, por decreto supremo de la futura mandataria, una Asamblea Constituyente.
Yo me he venido esforzando por alertar a los chilenos acerca de la Revolución de Izquierda en curso. Y he comparado su desarrollo con el de la Revolución Francesa, que definitivamente se desató a partir del 22 de junio de 1789, cuando el Estado Llano se saltó la legalidad e instaló una "Asamblea Nacional" no contemplada en el ordenamiento jurídico existente. Luis XVI habría podido poner orden y arrestar a los cabecillas que subvertían el orden institucional, pero no tuvo ni el coraje ni la decisión para hacerlo, tal como aquí no lo tiene ni lo tendrá el actual Primer y Único Protagonista. Aquí es cuestión de "tomarse" lo que sea, exigir beneficios y "pasar por caja". La más reciente en la serie de exacciones fue la perpetrada en Quellón, que se alzó de la misma manera que lo habían hecho antes Calama, Aysén y Magallanes para obligar al gobierno a entregarles más recursos. Y ahora el proceso va hacia una culminación y por fin se revela la manera de cumplir el sueño no alcanzado de los revolucionarios: reemplazar la Constitución. Porque ésta es la que impide a cualquier mayoría ocasional arrasar con la actual, que brinda la solidez y la estabilidad en las cuales se ha fundado el progreso de las últimas décadas.
Uno de los juristas asesores de Michelle Bachelet había anunciado que debía reemplazarse la Constitución "por las buenas o por las malas". Y la semana pasada quedó en evidencia que lo harán "por las malas": la futura gobernante dictará un decreto supremo, estableciendo una "Asamblea Constituyente". Como ella tendrá, se supone, mayoría en la Cámara y en el Senado, éstos no tendrán quórum para recurrir al Tribunal Constitucional para invalidar el audaz "decreto". Ese Tribunal, en consecuencia, no podrá declarar la inconstitucionalidad, por manifiesta que ésta sea, envuelta en derogar la Constitución vigente por decreto. Y habrá, entonces, "Asamblea Constituyente", de la cual surgirá cualquier cosa, menos bases estables para el progreso del país. Será el punto de partida para nuestra propia "Revolución Francesa" o "Bolivariana" o "Kirschnerista". Cualquier mayoría ocasional podrá arrasar con todo.
Es una reedición de los "resquicios legales" concebidos por el jurista máximo de la Unidad Popular, Eduardo Novoa Monreal, que le permitieron al régimen marxista apoderarse sin pago de empresas particulares. Ahora la "Revolución Michelliana" podrá hacer lo mismo o cualquier otra cosa, fundada en el texto que apruebe la "Asamblea Constituyente".
¿Que esto no tiene nada que ver con el Estado de Derecho? Por supuesto. Es sólo otro "ardid" izquierdista.
¿Ustedes creían que las únicas víctimas de la ilegalidad iban a ser los presos políticos uniformados, condenados contra toda ley y pasando por sobre la Constitución, sin que siquiera el juez que les impone, a algunos de ellos, condenas de centenares de años de presidio, los haya interrogado? Si lo creían, entonces ustedes no han aprendido nada, ni de la historia de Chile ni de la de ninguna parte. Quiere decir que olvidaron al pastor Martin Niemöller, quien, cuando los nazis lo fueron a buscar para mandarlo a un campo de concentración, escribió: "Primero vinieron por los socialistas, pero yo no dije nada, porque no era socialista; después vinieron por los dirigentes sindicales, pero yo no dije nada, porque no era dirigente sindical; luego vinieron por los judíos y tampoco dije nada, porque no era judío; y ahora que vienen por mí, no queda nadie para defenderme." ¿Ustedes creían que no diciendo nada ante los atropellos a los militares (r) se iban a ganar el perdón de los transgresores? Estaban muy equivocados. Teniendo a nuestro propio Luis XVI, sabemos que nada va a suceder tampoco ahora, cuando se sucedan las "tomas" y el país sea puesto en ebullición. Y tampoco nada va a suceder después, cuando un decreto declare instalada la "Asamblea Constituyente"; ni cuando ésta vaya consagrando, una tras otra, barbaridades que ustedes no habrian creído posibles. Porque ya para entonces la Revolución Chilena, la que va a "completar el legado de Allende", como rezaba el letrero en el escenario desde el cual hablaba Michelle Bachelet, hace un par de días, habrá superado su propio 22 de junio de 1789 y nada la va a poder contener.
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