miércoles, 9 de mayo de 2012

La Encuestocracia en Crisis

Me he hecho varias veces la misma pregunta en este blog, sin encontrar una respuesta satisfactoria: ¿cómo se explica que un gobernante dedicado a dar en el gusto a las mayorías expresadas en las encuestas (o sea, un gobernante encuestocrático) tenga cada vez menor nivel de aprobación precisamente en las encuestas?

Hoy he creído avizorar una explicación, al leer la noticia de que en el aquelarre izquierdista que es la entrega de los Premios Altazor la principal galardonada, la actriz Catalina Saavedra ("La Nana") haya terminado su arenga de aceptación con las siguientes palabras: "¡Viva el teatro, viva la cultura, abajo Piñera!"

Es una expresión de odiosidad con escasos precedentes, aparentemente inexplicable, dada la dedicación del aludido a complacer a la izquierda. Pocos días atrás hizo una expresiva visita a ese templo de la desinformación histórica llamado "Museo de la Memoria", cuyo financiamiento, como el de otras iniciativas de la extrema izquierda, este gobierno ha mantenido intacto. Conocidas son sus aproximaciones a los dirigentes y parlamentarios comunistas. Las fotografías del ministro del Interior bajo el enorme retrato de Allende que hay en su despacho o en una sala anexa son de aparición periódica. Las alusiones agresivas del Presidente a los "violadores de derechos humanos", denominación derogatoria que él reserva para quienes derrotaron la asonada del terrorismo marxista, deberían haber emocionado al izquierdismo promotor de la violencia armada en Chile. Asimismo, su desconocimiento de las promesas formuladas a los uniformados procesados y presos, de velar por la legalidad y la no eternización de sus procesos y por el respeto a la prescripción de los delitos, ninguna de las cuales ha cumplido, deberían haber deleitado a la izquierda. Para qué decir la labor del medio centenar de abogados de izquierda del ministerio del Interior, dedicados a perseguir a los ex uniformados y a interponer a lo largo del país más y más querellas en contra de ellos, como ha informado en estos días el diario digital "Chile Informa". Asimismo, la supresión desdorosa que el ministro de Defensa, con pleno respaldo presidencial, ha hecho de asesorías de uniformados en retiro con alguna vinculación con la CNI o la DINA, o incluso sin ella, como fue el caso de un general (r) cuyo único delito era ser yerno de otro general (r), Manuel Contreras; la incorporación a la tarea de gobierno de ideas que no estaban en su programa, pero sí en el de la izquierda, como las alzas de impuestos, el fortalecimiento de la enseñanza estatal, la persecución contra educadores particulares; la promesa al comunismo de reformar la ley que más le incomoda, la del sistema electoral binominal... En fin, el Presidente no ha omitido esfuerzos por complacer a la izquierda y ésta le responde: "¡Viva el teatro, viva la cultura, abajo Piñera!", y ostensiblemente vota contra él en las encuestas.

Como señalé más arriba, el insultante colofón del discurso de Catalina Saavedra me sugirió una explicación: es que la gente desaprueba el que se defraude las expectativas sembradas en otros, aunque éstos sean sus peores adversarios. Ni siquiera un comunista aprueba a quien formula una promesa a un ex miembro de la DINA y luego no la cumple. Puede incluso alegrarse de que sufra el engaño y pensar que "bien merecido se lo tiene", pero eso no significa que apruebe la acción de quien lo ha engañado. Al contrario, se formará un juicio moral negativo acerca de esa persona y, llegado el momento, le expresará su desaprobación.

Y una manifestación de ello es la que ha coronado el aquelarre izquierdista conocido como "entrega de Premios Altazor".

martes, 8 de mayo de 2012

El Estado en Todo su Esplendor

Los noticieros y la prensa nos han atosigado con el proceso por las responsabilidades (¿o irresponsabilidades?) estatales del 27/F. Supimos que había catorce teléfonos satelitales especiales para una emergencia como ésa, pero de ellos doce estaban en una bodega y sin poder usarse porque no tenían baterías, y había sólo dos habilitados, pero que los funcionarios no sabían usar; el mar entrando y arrasando en Juan Fernández, Dichato, Constitución, Talcahuano, con consecuencias desastrosas... y nadie sabía nada en el resto del país, porque la Oficina Nacional de Emergencia servía para cualquier cosa, menos para enfrentar ¡o siquiera enterarse! de esa emergencia; un Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA, al cual 9 de cada 10 chilenos llaman "CHOA" --otro día les explico por qué--) que recibe de los EE. UU. la alarma de tsunami y no la transmite, y que sabe tan poco de lo que está pasando en el océano a su cargo que ¡levanta la alerta de tsunami cuando éste estaba teniendo lugar!; un jefe de sismología universitario que, preguntado el 27/F por la Presidenta si había peligro de tsunami, le responde que no; y ahora, más de dos años después, confiesa que no tenía idea de qué responder (desde luego porque era ingeniero eléctrico y no sismólogo) y que le contestó eso a la Presidenta porque, simplemente, no podía decirle la verdad ("no sé, señora").

Pues bien, eso es Chile, pero, más específicamente, eso es el Estado, ese ente indispensable, sí, pero tan deficiente que ojalá fuera lo más pequeño posible. Hace poco publiqué en este blog un botón de muestra, presentado con sencillez en una carta al diario del gerente de la Asociación de ISAPRES, Rafael Caviedes, que lo decía todo: el Estado financia al sistema público de salud, FONASA, a un costo por afiliado del doble que el sistema privado, ISAPRES. Y ese sistema público que cuesta el doble es peor que el privado (por eso hasta los enemigos de casi todo lo privado toman su seguro de salud en las ISAPRES y no en el FONASA).

La gente reunida en la ONEMI el 27/F puso en evidencia todo eso, como estamos viendo hasta la saciedad en estos días a través del proceso judicial. Por supuesto, la casi totalidad de los chilenos que esa madrugada estábamos cerca del mar nos fuimos a las alturas sin importarnos si había o no alerta de tsunami; y si hubiéramos sabido que el SHOA y la ONEMI decían que no iba a haber uno, no les habríamos hecho caso y habríamos permanecido en las alturas, como de hecho lo hicimos hasta ya avanzado el día. Porque entre chilenos nos conocemos y sabemos qué puntos calza el Estado chileno.

Bueno, pero muchos miles salen habitualmente a las calles a pedir más Estado; a pedir que la educación sea toda pública, es decir, estatal. Y después las encuestas revelan que la mayoría de la población apoya esas peticiones. ¿Cómo se entiende eso? Se entiende si lo parangonamos con la realidad de que esa misma mayoría de chilenos, cuando se trata de elegir a cuál escuela irán sus hijos, si a la privada o a la estatal, prefiere la primera. Por eso, si bien las encuestas son un reflejo de lo que DICE la gente, no revelan lo que ella HACE cuando el tema consultado le atañe personalmente.

El espectáculo brindado por el SHOA y la ONEMI el 27/F, hoy reeditado en todos sus detalles, nos presentó al Estado en todo su esplendor. Ojalá aprendiéramos algo a partir de todo eso, aunque no lo creo, porque a cabezas duras no nos gana nadie.

lunes, 7 de mayo de 2012

Dividendos o Costos del Culto a Sí Mismo

La "Semana Política" de "El Mercurio" advertía ayer al gobierno que la hiperactividad podía resultar tan nociva como la inercia. Para comprobar por cuál había optado el ejecutivo bastaba con ver las noticias en la TV o revisar los diarios de hoy, en que el presidente aparece presentando su proyecto en favor de las trabajadoras de casa particular (ex "empleadas domésticas", ex "asesoras del hogar" y ex "nanas"); aproximándose al féretro de don Máximo Pacheco Gómez, celebrando en el estadio el triunfo atlético de su ex colegio, el Verbo Divino, y hasta como protagonista del segundo best-seller entre los libros de actualidad, "Piñericosas", aunque sospecho que este último logro es ajeno a su voluntad.

Por momentos parece que el jefe del Estado estuviera dotado del don de la ubicuidad. ¿Le conviene volver a ser el "gran protagonista" de prácticamente todo, como en la mayor parte del tiempo de la primera mitad de su mandato? Sólo las encuestas nos lo van a decir. Supongo que las "trabajadoras de casa particular", como sus dirigentas han expresado desear ser llamadas en adelante, pueden estar contentas de que su jornada de labor se reduzca en 37,5 por ciento, de 72 a 45 horas semanales. ¿Qué se supone que haga un empleador o empleadora de la TCP? Estaba pagando cierta suma por 72 horas, y ahora pagará lo mismo por 45 horas. Hará seguramente lo mismo que hizo cuando se consagraron los "días Bachelet" de las TCP, días que antes se trabajaban y pasaron a no trabajarse: el próximo reajuste de sueldo a la TCP va a ser menor de lo que habría sido sin la nueva ley. No hay que olvidar que "el mercado es más fuerte" y siempre, a la larga, se ajusta. Una sola cosa es segura: la hora de trabajo de las TCP va a costar lo mismo que hoy, después de un tiempo.

Cuando yo era niño había muchos "choferes de casa particular", contratados libremente en el mercado. El gremio adquirió cierto poder político, tal como las TCP hoy, y había un gobierno populista, como hoy, de modo que se legisló para que los choferes pasaran a ser empleados particulares: sueldo garantizado, días de descanso, vacaciones, imposiciones previsionales y demás garantías. Entonces el mercado, que es más fuerte, dictó sentencia: se terminaron los choferes de casa particular. Sólo los tuvieron los empresarios que podían rebajar como gasto de su firma el costo del chofer. Creo que el efecto ahora va a ser que cierto número de empleadoras de TCP que a su vez trabajan y no han recibido un reajuste por hora de 37,5 por ciento, como el que les deberán empezar a pagar a sus TCP, tal vez concluyan que les conviene más hacer ellas mismas el trabajo de la casa y renunciar a sus empleos, sobre todo ahora en que cuesta tanto desplazarse por la ciudad.

Bueno, el presidente seguramente cree que cosechará apoyo entre las TCP con su anuncio, y posiblemente lo obtenga y eso le ayude a mejorar en las encuestas. Pero aparecer también fotografiado en el triunfo atlético del Verbo Divino y habiendo declaraciones al respecto; y además junto al féretro de don Máximo, a punto de encabezar a quienes lo transportaron, lo cual prestamente evitaron los ex presidentes Lagos y Frei, tomando cada uno una manilla en el primer lugar a cada lado, cosa que vedó el protagonismo de S. E. en este caso. Según el consejo de la "Semana Política", eso le evitó al presidente un perjuicio a su imagen.

Será la próxima Adimark-Gfk, o tal vez la subsiguiente, la que determinará si la hiperactividad protagónica y la pasmosa ubicuidad del presidente para estar en todas partes y justamente "donde prenden el cuete" (o prendiéndolo él mismo), le juega en
contra o a favor.

sábado, 5 de mayo de 2012

Lecturas Recomendadas

Comience leyendo las páginas 767 a 769 de "Human Action", de Ludwig von Mises, donde prueba que el Imperio Romano no cayó por las invasiones bárbaras, sino debido al populismo, que hoy es sinónimo de socialismo.

Luego lea a Ascanio Cavallo, en "La Tercera", donde explica por qué Sebastián Piñera adopta una medida como el alza del impuesto a las empresas, que no estaba en su programa de gobierno, para financiar una reforma educacional que tampoco estaba en su programa de gobierno y que, incluso, es diferente a la que su mismo gobierno proponía hace un año; y cómo ambas políticas ajenas a su programa le están ya permitiendo remontar en las encuestas. En otras palabras, prueba que el populismo es políticamente rentable.

En seguida lea los editoriales recientes del diario digital "El Mostrador", reafirmando que el giro de Sebastián Piñera hacia banderas de la Concertación ha sido una hábil maniobra política que le rendirá frutos al gobierno. Mismo corolario: el populismo ayuda a subir en las encuestas.

Después lea a Luis Larraín en "El Mercurio", que en su columna "La Repartija" describe críticamente las consecuencias de un alza tributaria y de abrir el apetito por apoderarse del FUT (Fondo de Utilidades Tributables de las empresas, es decir, utilidades que no pagan impuesto si no se retiran y que se convierten en producción, inversión y nuevos empleos) y que han sido fundamentales para financiar la inversión en las últimas décadas. Y después lea al economista Eduardo Engel, en "La Tercera", que es afín a la Concertación, haciendo un análisis muy razonado de por qué ha llegado la hora de apoderarse del FUT que han acumulado las empresas y traspasarlo, al menos en parte, al Estado, a través de impuestos más altos. Esto permite anticipar las consecuencias de la medida de Sebastián Piñera de abrir una "caja de Pandora", es decir, abrir la puerta al alza tributaria: primera consecuencia, que él subirá en las encuestas; segunda consecuencia, que la Concertación le responderá: "su aumento de impuestos y dos más"; tercera consecuencia, que si la Concertación gana las elecciones presidenciales dentro de 19 meses dirá "el aumento tributario anterior y cuatro más; y venga todo el FUT para acá".

En seguida lea la encuesta que publica hoy "El Mercurio", según la cual el 62 por ciento de los gerentes de empresas dice no creer que el aumento del impuesto de 17 a 20% de las utilidades conduzca a disminuir la inversión. Nótese que escribí "dice no creer", porque obviamente todos creen lo contrario, o no serían gerentes: es decir, esos dos tercios de ellos saben que si ellos disponen de $83 de cada cien para invertir, y les quitan tres pesos, van a invertir menos que si no se los quitaran. ¿Qué significa esa encuesta, entonces? Significa que el 62 por ciento de los gerentes son tan partidarios del presidente que, con tal de que él remonte en las encuestas, prefieren no decir lo que piensan, aunque tengan que pagar más impuesto, tener menos utilidades, invertir menos y propiciar que el país crezca menos.

Y cuando usted haya terminado de leer esas lecturas recomendadas, ya puede saber lo que va a pasar, sobre todo si también lee la encuesta presidencial de "La Tercera" en que Michelle Bachelet tendría 41 por ciento, seguida de Laurence Golborne con 17 por ciento, si la elección presidencial fuera hoy.

jueves, 3 de mayo de 2012

Cosas Que No le Importan a Nadie

Yo sostengo que el país se ha acostumbrado a vivir en un estado de cinismo permanente. Otra demostración de ello me ha llegado hoy por correo electrónico. Es el auto de procesamiento dictado por el ministro de fuero Miguel Vázquez Plaza en contra del brigadier (r) Miguel Krassnoff por el "secuestro calificado" del mirista Germán Moreno Fuenzalida, supuestamente ocurrido el 15 de julio de 1974.

¿Y cómo puede acusarse a un funcionario de las fuerzas armadas de secuestro, si ese delito está en el párrafo referido a los que sólo pueden ser "cometidos por particulares"? Es que si se dijera la verdad, correspondería calificar el delito como "detención ilegal", que tiene menor penalidad, que sólo puede tener lugar mientras el autor de la detención sea agente del Estado y, por tanto, debería cesar y prescribir cuando él hubiere dejado las filas. Entonces el juez debe recurrir a un "ardid": aplicarle una figura que sólo puede ser cometida por particulares. Ya se sabe que, en esos casos, los jueces superiores "miran para otro lado".

Todo lo anterior es verdad. Pero en Chile hay jueces que no aplican el derecho y NADA SUCEDE. El país mira para otro lado.

Junto con ese auto de procesamiento se me ha hecho llegar certificado de que el procesado Krassnoff, a la fecha del supuesto secuestro del mirista Moreno, se encontraba fuera del país, como miembro de la guardia de protección del entonces Presidente Augusto Pinochet en su visita a Bolivia, con motivo del "abrazo de Charaña". ¿Cómo pudo Krassnoff estar, al mismo tiempo, en Bolivia protegiendo a Pinochet y en Santiago deteniendo a Moreno? No pudo, pero al ministro de fuero Miguel Vázquez eso no le importa.

Conste que según el Código de Procedimiento Penal (tanto nuevo como antiguo) el juez tiene la obligación de investigar con el mismo celo las pruebas que inculpen a una persona como aquellas que la absuelvan. Pero este juez en particular NO HA INVESTIGADO NADA sobre loe hechos que pudieran absolver a Krassnoff, porque obviamente sería muy fácil interrogar a personas que estuvieron con el Presidente Pinochet en Bolivia para acreditar que su guardia estaba integrada, el 15 de julio de 1974, por Miguel Krassnoff. En este caso hay un abandono de deberes judiciales público y notorio por parte del juez. Pero NO SUCEDE NADA. En otros casos de delitos cometidos por jueces (pues no aplicar las leyes es un delito, que se llama de prevaricación) los diarios exhiben grandes titulares. En éste, ninguno. No dicen nada. Nadie dice nada. Los camaradas de armas de Krassnoff tampoco dicen nada. Es que el país está en un estado de cinismo permanente.

De la lectura del auto de procesamiento fluye evidentemente la falsedad de los testigos de cargo que han servido para inculpar a Krassnoff, pues ellos dicen haber visto al supuestamente secuestrado Moreno en diferentes lugares: Londres 38, Tres Álamos, Cuatro Álamos, "en el norte". Es decir, no son testigos contestes, que es el primer requrimiento para que un testimonio sea constitutivo de prueba.

Además, en el auto de procesamiento se señala que Krassnoff ha prestado declaración, que es un requsito del procesamiento. Se llama "declaración indagatoria". Pero jamás Krassnoff ha sido interrogado por el ministro Vázquez. Éste ni siquiera lo conoce. Mismo caso de otros jueces, en particular Alejandro Solís, que afirma en varios procesos haber interrogado a Krassnoff, no habiéndolo siquiera visto personalmente NUNCA.

¿Cómo puede ser posible todo esto? Puede serlo, porque el país vive, a este respecto, en un estado de cinismo permanente, ante hechos graves e inaceptables, pero cuya "corrección política" (ese resumidero general de las inmoralidades) lleva a que no le importen a nadie.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Afuera Se Dan Cuenta

El comentario de María Anastasia O'Grady, en "The Wall Street Journal", tal como el reciente de "The Economist" acerca de la ineptitud política del presidente, revela que en el exterior se han dado cuenta de lo que sucede en Chile.

Si bien la atención de la opinión pública nacional ha sido enfocada por los principales medios en la descripción que la editorialista hace de Camila Vallejo como "un bebé de pañales rojos", ella también dice otras cosas que esos medios han preferido omitir, pero que más valdría se tuvieran en cuenta. Por ejemplo, que la derecha chilena, en vez de luchar contra la "invitación a la tiranía" extendida por la joven líder comunista, "a menudo le cede la supremacía moral a quienes la proponen". Y señala: "Piñera es uno de los culpables. Sus tibias medidas de respuesta, diseñadas para satisfacer a los elementos moderados de las brigadas igualitarias, están socavando la libertad chilena. También están socavando su poder (el de Piñera) al hacerlo ver débil e incompetente".

De nuevo surge el tema de la ineptitud. ¿Vamos a tener una nueva refutación del secretario general de gobierno, esta vez enfilada a un medio de este lado del Atlántico, como ya lo hiciera con uno del otro? Más valdría que no, porque podría ser una tarea de nunca acabar. Es que afuera se están dando cuenta de cosas de las cuales acá muchos no se percatan todavía.

O'Grady sitúa el problema en su justa dimensión cuando dice sobre el presidente: "Él no está convencido de que lo que está haciendo a Chile grande también es algo bueno. Piñera podría jugar un papel importante en este sentido, pero la defensa de la libertad no es su fuerte". Ahí está la clave. A continuación menciona el cierre de un proyecto eléctrico que había cumplido con la normativa legal y el proyecto de alza de impuestos en curso.

Es que no está en su naturaleza ser un estadista empeñado en una cruzada de defensa de ideas. Él es un político a la caza de oportunidades. Como está en problemas por el escaso sustento que le brindan las encuestas, lo que él busca es complacer a "la voz de la calle". ¿Que aumentar el impuesto a las empresas no estaba en su programa? A la basura el programa, lo que importa es lo que ahora pide la gente. Es la gente la que pesa en las encuestas, y no el programa. Las grandes ideas nunca han servido para mejorar en los sondeos; el populismo sí. Barrancones era necesario pero impopular. A la basura Barrancones. Sobre todo si apareció una grabación suya como candidato prometiendo que no lo iba a permitir, grabación que, por supuesto, desconocían los del grupo Tantauco dedicados a estudiar el problema del abastecimiento energético.

Estas cosas, dice O'Grady, hacen ver al gobernante como "débil e incompetente". Débil, porque no sólo no es capaz de defender sus ideas, sino tampoco de garantizar el orden público. Incompetente, porque no esgrime ideas propias, sino que se asila en las de sus adversarios. ¿Quién se acuerda, a estas alturas, de "las soluciones privadas para los problemas públicos"? Casi es de mal gusto traerlas a cuento. De lo que hoy se trata es de lo contrario: más Estado, más impuestos: soluciones estatales para los problemas, y no sólo los públicos; para todos los problemas.

¿Para eso se quería terminar con los gobiernos de la Concertación? Absurdo. Y afuera ya se están dando cuenta.


martes, 1 de mayo de 2012

Un Gran Triunfo de la Concertación

El último gobierno de derecha que hubo en Chile fue el del Presidente Augusto Pinochet. Elegido por amplia mayoría en 1980, asumió en marzo de 1981 y gobernó hasta igual mes de 1990. Derrotó al terrorismo, impuso la ley y el orden, fomentó la propiedad y el ahorro, fundó el capitalismo popular y restableció una democracia plena, que es la que hoy nos rige. Un exitoso gobierno de derecha. Bajo él se gestó la década de mayor prosperidad en la historia de Chile, gracias a las reformas que fortalecieron la libertad de los mercados y la propiedad.

Pivotes fundamentales de ese progreso fueron la libertad de elegir de los chilenos, consagrada en el ahorro previsional privado, las instituciones de salud previsional privadas y el fomento del ahorro de los particulares. Los trabajadores chilenos pasaron a ser dueños importantes de las empresas, a través de las AFPs. Pudieron elegir entre la salud estatal y la privada, afiliándose a las ISAPRES. Hoy la cotización a éstas es la mitad de la que demanda la salud estatal, FONASA, y la atención que entregan es mucho mejor. Por eso los políticos enemigos de las ISAPRES cotizan en ellas y no en el FONASA.

El ahorro privado fomentado por ese último gobierno de derecha se fundaba en una Ley de la Renta que establecía un bajo impuesto a las utilidades de las empresas (diez por ciento) si eran retiradas, pero no si no lo eran; y un alto impuesto progresivo personal, si las utilidades de las empresas eran perccibidas por sus dueños, del cincuenta por ciento en el tramo de mayor ingreso personal.

Ese conjunto de iniciativas, junto con el respeto a la ley y al orden, "cambiaron el chip" del país, que comenzó a vivir una etapa de extraordinario crecimiento. Éste, como es sabido, es el mejor remedio contra la pobreza.

Pero los adversarios de centroizquierda e izquierda del gobierno de Pinochet, reunidos en la Concertación, lo derrotaron en el plebiscito de 1988 y llegaron al poder en 1990. Sabedores de que el modelo socioeconómico era el que había posibilitado la prosperidad, evitaron sustituirlo, pero se dedicaron a cambiarlo. Subieron el impuesto a las empresas a primero a 15 y luego a 17 por ciento, aplicable a las utilidades devengadas y no sólo a las retiradas; y bajaron el de las personas, primero a 45 y luego a 40 por ciento en su tramo más alto, debilitando el incentivo al ahorro. Como éste financia la inversión, ésta disminuyó y el país comenzó a los pocos años a crecer cada vez menos. En el origen de esos cambios fue activo el entonces senador Sebastián Piñera, cuya cuna política estaba en la DC pero que fuera elegido senador por RN, uno de los partidos que apoyaba a Pinochet. Piñera hizo una labor de zapa en la derecha y convenció a algunos en ella de votar por los cambios retrógrados que debilitaron el incentivo al ahorro, y así los hizo posibles.

Con los años fue elegido presidente el mismo senador Piñera y ha hecho lo que ha caracterizado su pensamiento y su acción: impulsar las ideas de la Concertación. Ayer ha anunciado otro aumento del impuesto a las empresas y otra reducción del que grava a las personas, debilitando todavía más el incentivo al ahorro. También interpretando fielmente a la Concertación, ha declarado que el producto de su aumento tributario irá en apoyo a la educación estatal, que es la de peores resultados. Y ha logrado el apoyo de amplios sectores de derecha para este nuevo impulso del ideario concertacionista, que la propia Concertación se apronta a profundizar en el debate parlamentario de los proyectos.

Piñera la está llevando a renacer de sus cenizas.