martes, 17 de enero de 2012

¡Qué Mal Están Lavando los Cerebros!

Como es bien sabido, el lavado de cerebros sobre la realidad histórica reciente de Chile consiste en inventar culpas del Gobierno Militar y ocultar las de la Unidad Popular, de tal manera que en la lucha armada iniciada por la izquierda a mediados de los años '60, y cuidadosamente preparada entre 1970 y 1973, para tomarse el poder total, y en la cual fue finalmente derrotada por los militares a partir del segundo de dichos años, no aparecieran dos bandos en lucha, sino uno solo, el de los uniformados, pues el otro se debe considerar esfumado y pasar ahora a designarse como el de "las víctimas".

Uno de los inventos más funambulescos de la DC y la izquierda para estos efectos ha sido "el caso Frei", fraguado a raíz de la muerte en una operación quirúrgica errónea e infortunada del ex mandatario, en 1982. Se trata de presentarlo como un crimen del Gobierno Militar. Pero todo "el caso Frei" ha sido elaborado sobre la base de patrañas, que una a una han sido descubiertas. Por ejemplo, hace algunos años se anunció que la Univrsidad de Gante, en Bélgica, había comprobado que Frei fue envenenado. La Concertación completa convocó al país a estremecerse. Eduardo Frei, hijo, proclamó que nos encontrábamos "ante el primer magnicidio de la historia de Chile"; la Presidenta Bachelet citó a la prensa nacional e internacional para expresar su consternación; la entonces ministra, Vivianne Blanlot, aportó la mejor "cuña" televisiva: "¡el horror no termina!"

Pero el vespertino "La Segunda" hizo entonces algo muy desusado en la prensa chilena: investigó en la fuente de la noticia, la Univrsidad de Gante, y allá le contestaron que nadie, ningún laboratorio, en ella, había examinado los restos de Frei
Después aparecieron y estremecieron al país unas doctorcitas que trabajaban a las órdenes de Jorge Frei en la municipalidad de Maipú, y acreditaron que habían encontrado veneno en los restos del ex Presidente. Una de ellas fue categórica: "Lo mataron". Fue la "cuña" favorita de los medios en ese momento. Las doctorcitas decían que informes norteamericanos confirmaban esa tesis. Pero entonces dos médicos investigadores chilenos, Fernando Orrego y Enrique París, examinaron los informes norteamericanos y públicamente dijeron que no había en ellos evidencia de envenenamiento y que el nivel tóxico encontrado en las muestras era menor que el de cualquier persona normal.

Bueno, el caso que remeció al país quedó de nuevo paralizado. Las dos doctorcitas, entretanto, fueron excluidas de los tanatólogos que valida el Instituto de Salud Pública; y el juez Madrid, a cargo del proceso, y que en esa coyuntura hiciera acusaciones acusatorias bombásticas contra el Gobierno Militar (como las que nunca debe hacer un juez, menos durante un sumario) ha pasado otros tres años con el expediente en sus manos. Hasta que ayer "La Segunda", con titular de primera página, remeció de nuevo al país con otra pieza que obtuvo del expediente: "Caso Frei: revelan red de escuchas telefónicas de CNI". El diario decía informar sobre la base de evidencias contenidas en el proceso. Es decir, con sólo leer el titular, "los cerebros a lavar" no podían sino concluir que la CNI tenía una red de escuchas para monitorear el envenenamiento de Frei tras su operación. Pero si usted llegó, como lo hice yo, a la página 8 de "La Segunda" de ayer y la leyó completa, y luego la 10, habrá comprobado que nada de lo que se dice ahí tiene la menor relación con "el caso Frei". Sólo revela que en un local de la CNI (y antes de la DINA) de la calle República, funcionó una consola telefónica de la Compañía de Teléfonos de Chile para oír conversaciones de 4.025 suscriptores, desde 1974 en adelante, conversaciones que transcribían 30 secretarias. Una de ellas, Armanda Zunilda de las Mercedes Robles Zúñiga, revela que entre los teléfonos escuchados estaban los de la Vicaría de la Solidaridad, del padre Raúl Hasbún y de la funcionaria de aquella, Carmen Garretón, y añade: "Desde el año 1977 se realizaban escuchas telefónicas a Eduardo Frei Montalva y existían personas al interior del partido democrataristiano que recibían pagos por parte de la DINA por la información". Interesante, salvo que en 1977 dejó de existir la DINA y fue reemplazada por la CNI. Pero nada qué ver con la operación a Frei de 1982.

Y poco antes, en el mismo proceso, el teniente coronel (r) Juan Sebastián Vizcaya aparece declarando que él ponía las transcripciones en un sobre cerrado y se las derivaba al funcionario Luis Vargas Vargas, de la Compañía de Teléfonos, que podría haber aclarado si entre los nombres de los titulares de teléfonos intervenidos estaba Frei Montalva, pero Vargas no pudo aclararlo, pues, nos dice "La Segunda" escuetamente, "se murió".

Y eso sería todo. Es decir, NADA. Ni una sola vinculación con la intervvención quirúrgica en que perdió la vida el ex Presidente Frei en enero de 1982. Pero no importa. La cosa es mantener el tema vigente. Lo mismo, si bien peor hecho, que procuró TVN con la teleserie sobre la comitiva del general Arellano de octubre de 1973 y que me mantuvo hasta las dos de la madrugada del sábado esperando que después dieran la Vuelta Ciclística, que finalmente no dio, como lo informé al país ayer.

¡Qué mal se está haciendo el lavado de cerebros chilenos últimamente! Tal vez el Presidente Piñera debería anunciar alguna nueva Superintendencia o Subsecretaría del Lavado Cerebral, para que esta esencial tarea nacional de los últimos veintidós años se hiciera con más prolijidad y eficacia.

lunes, 16 de enero de 2012

El Cultivo del Odio

El sábado leí que a la una de la madrugada del domingo TVN transmitiría la Vuelta Ciclística y, como ciclista (r), me dispuse a trasnochar un poco y ver la etapa de ese día. Pero a la una de la madrugada me encontré con que estaban transmitiendo una de esas cosas sórdidas de los continuadores de la UP, con repaso unilateral, sesgado e inexacto de las muertes atribuidas a la comitiva del general Arellano en octubre de 1973, en el norte.

Por supueto, no vi el capítulo porque de antemano sé todo lo que dice y exhibe y para dónde va toda esa propaganda; y porque soy especialista en ese tema (no soy especialista en casi nada más) y escribí un libro al respecto, fundado en el expediente ("La Verdad del Juicio a Pinochet", 1999). Pero me pregunté qué sentido tiene seguir dándole vueltas propagandísticamente, puesto que no hay una verdad judicial al respecto (no se ha dictado sentencia en el caso, abierto en 1998, como centenares de otros, tras una querella de Gladys Marín).

Sería lo mismo que si en 1930 se hubiera seguido escenificando obras de teatro, bajo el patrocinio del gobierno, sobre la Matanza de Lo Cañas durante la Revolución de 1891; o que si en 1977 se hubiera presentado en la televisión estatal una versión sesgada y condenatoria por la Matanza del Seguro Obrero de 1938. Todas esas cosas fueron amnistiadas y olvidadas por los chilenos de antes, si bien acerca de ellas se formaron su respectivo juicio. Pero los chilenos no andaban entonces removiendo esas heridas constantemente, por una razón: porque todavía no se había sembrado ni instalado el odio en el país, de modo que la planta de la odiosidad no había que estarla regando constantemente, porque no brotaba.

Pero aquí sucedió algo en los años '60: comenzó la siembra del odio, en el cual se funda la doctrina de la lucha de clases. Y ella culminó entre 1970 y 1973, cuando Chile estuvo al borde una guerra civil, que los mismos sembradores del odio pronosticaban que podría dar lugar a una cifra de muertes que hacían oscilar entre cien mil y un millón. Bueno, todos sabemos quiénes la evitaron, a un costo de tres mil vidas, es verdad (cerca de quinientas a manos de los sembradores del odio); y sabemos que esos mismos que nos salvaron de la guerra civil devolvieron a la ciudadanía un país pacificado y próspero en 1990.

No obstante, los sembradores del odio se han preocupado durante todos estos años de mantenerlo vivo. Lo riegan con piezas de propaganda como "Los Archivos del Cardenal", que, como he dicho otras veces, no son del Cardenal, pues el Archivero que los reunió fue José Manuel Parada, un alto jefe del Partido Comunista y del Freente Patriótico Manuel Rodríguez, grupo armado terrorista de dicho partido.

Lo increíble es que en un canal que está bajo la tuición d3 un sedicente "gobierno de centroderecha" (no lo es, por supuesto, pero podría siquiera aparentar serlo) se siga cultivando el odio.

Bueno, estuve hasta las dos de la mañana, completaron la exhibición odiosa, después dieron un programa con el Dakar y con los Juegos de Invierno y no el ciclismo anunciado en el diario.

Cuando le comenté a mi mujer el fiasco, me informó que en la tarde del sábado también estaban transmitiendo las mismas sordideces en TVN. ¿Es que dedican la mayor parte del día a eso? ¿Hasta cuando?

Lo más notable, y con esto termino, como dicen los oradores que se aprestan a hablar otra media hora, es que el caso de la comitiva de Arellano, pongan atención, porque se lo dice a ustedes un especialista: NO VA A CERRARSE NUNCA. Y por una razón, que es politica (como todas las que explican las actuaciones de los poderes del Estado en Chile): porque si dictan sentencia ajustada a derecho, van a tener que reconocer en ella que ni el general Pinochet, ni la Junta, ni el general Arellano, tuvieron responsabilidad en las muertes registradas en Copiapó, Antofagasta y Calama, en los días del paso de la comitiva del último general señalado.

Ahora, si le pasan el caso al ministro Solís, ahí sí puede haber sentencia rápidamnte, en la cual va a culpar al brigadier (r) Miguel Krassnoff y, como en todos los casos en que lo ha hecho, sin tener siquiera necesidad de interrogarlo.

Entretanto ¿cuántas horas diarias más va a seguir destinando TVN al cultivo del odio?

sábado, 14 de enero de 2012

El Gobierno de la Oposición

Todos dicen que soy exagerado, y posiblemente lo soy. Y lo dicen particularmente cuando afirmo que el actual es el V Gobierno de la Concertación o el IV Presidente DC, a elegir. Pero supongo que ahora ya no me encuentran exagerado, si es que observan el panorama político del momento.

Pues el país está preocupado y hablando de que el Gobierno se ha marcado un "autogol" al propiciar reformas tributarias y políticas propiciadas por la Concertación y que, por lo mismo, no han sido acogidas por los partidos de gobierno. En concreto, éstos serían la UDI y parte de RN (porque otra parte ya se fue a la Concertación y no puede llamarse de gobierno, aunque Lily Pérez diga que lo hacen para apoyar al Presidente; pero esto último no implica apoyo al Gobierno, porque, como lo advertí días atrás, en este momento el Presidente encabeza de facto a la oposición).

Pues los regímenes de derecha siempre se han jugado por limitar el tamaño del Estado y velar por la estabilidad política, como concepto que forma parte su gran aspiración de orden en la sociedad. Los gobiernos de izquierda, en cambio, siempre se han jugado por todo lo contrario, es decir, por un Estado grande, capaz de darles cargos burocráticos a todos sus correligionarios (pues la izquierda no es buena para producir); y por un clima político de desorden, que facilite su fin último de siempre, la revolución.

Por esas razones ella ahora aboga por una reforma tributaria que le dé más recursos al Estado, cuyo engrandecimiento profesan; y por eso impulsa una reforma electoral, que termine con este clima de estabilidad de las últimas décadas, que es poco propicio para la revolución y que le parece nefasto, además, porque, como todas las cosas buenas que nos van quedanedo, formó parte del legado democrático del Gobierno Militar, o Régimen Militar, pero no Dictadura. A propósito de lo cual puedo afirmar, basado en mi memoria, que don Patricio Aylwin, a fines de los años '80, en la crónica de "El Mercurio", afirmó que el gobierno del general Pinochet "no era una dictadura". Tarde o temprano algún comentarista de este blog, espero, encontrará esa información en el respectivo diario.

Bueno, pero el hecho es que en el programa de gobierno de Sebastián Piñera no había propuesta alguna para subir los impuestos ni reformar el sistema binominal. En cambio, entre los postulados de su adversario, Eduardo Frei, estaban ambas aspiraciones. Y ahora resulta que tenemos al primero, que ganó, luchando por hacer realidad esos dos planteamientos de su adversario, que perdió. ¿No es de locos?

La "intelligentsia" (es sólo una manera de aludir, que no debe tomarse al pie de la letra) política del país dice ahora que hay "crisis" porque el Presidente no logra llevar a adelante esas ideas de la Concertación. Y llama "autogol" justamente al hecho de que el Presidente no haya podido hacerse un autogol. Es de no creerlo. Y los cerebros políticos más lúcidos discurren fórmulas para que el Presidente pueda hacerse tal autogol. Hay comisiones trabajando. En realidad, nunca la Concertación había tenido tanto apoyo para sacar adelante sus ideas. "El Gobierno y la Concertación unidos, jamás serán vencidos".

Yo, como parte de la única oposición que, en vista de lo anterior, va quedando, la de derecha, sólo tomo palco. Sobre todo cuando veo que la Concertación, cayendo en la cuenta de que "se las están dando", prepara ahora su apuesta lógica ante el desusado panorama, y le dice al Gobierno, públicamente: sus reformas y dos más. Era obvio que lo iba a hacer.

En consecuencia, y volviendo al plano de la racionalidad, sólo cabe decir que el momento es ridículo. El país no necesita más recursos para un Estado más grande. Las reservas que éste tiene son enormes, sesenta mil millones de dólares, sumando las del Banco Central, las del Fondo de Estabilización Económico-Social y las que respaldan los beneficios previsionales. El presupuesto de este año arrojará superávit. No hay ninguna necesidad de extraerles más recursos a los particulares, que ahorran, invierten y crean empleo y crecimiento (el mejor remedio para la pobreza) para dárselos a la burocracia que los malgasta. Menos para dárselos a la educación estatal, la peor de todas. El Estado debería devolverle la plata a la gente, para que ésta eligiera un buen colegio particular (son los que dan la mejor educación) para sus hijos.

Y nadie necesita un sistema electoral proporcional. Las democracias más estables no lo tienen, porque crea inestabilidad.

Bueno, pero ya sabemos: éste es el país que cada cuarenta años se dispara en el pie. Y estamos ya cumpliéndolos desde la última vez que nos disparamos, con la Unidad Popular.

Entonces, ya corresponde cometer otra barbaridad.

jueves, 12 de enero de 2012

Las Dos Almas de RN

Recomiendo leer hoy el artículo del senador RN, Francisco Chahuán, en "El Mostrador", abogando por un aumento de impuestos. Esa columna podría haberla escrito Ricardo Solari o cualquier otro columnista socialista, pero tal vez no Oscar Guillermo Garretón, porque no habría sido tan estatista.

El senador Chahuán sostiene que el Estado es el llamado a solucionar los problemas sociales y lo que se necesita para ello es que los particulares le entreguemos más recursos a través de mayores impuestos. ¿Cuántos recursos le hemos entregado ya, por ejemplo, para educación? Ocho veces más, en términos reales, que en 1990. ¿Y qué hay en la educación pública? Un gran fracaso. Es la peor, no vamos a decir en comparación con la particular pagada, sino con la particular gratuita y subvencionada. Y el senador Chahuán quiere que los chilenos le entreguemos todavía más recursos al Estado para que siga fracasando, los siga dilapidando, sin mejorar la educación pública.

¿Cuál es la solución? Obviamente, que el Estado devuelva esos reursos que malgasta a los particulares, no que capte más subiéndoles a éstos los impuestos. Las ocho veces más plata que recauda para educación de mala calidad debería entregarse a las familias chilenas para que ellas eligieran dónde educar a sus hijos. Y estoy seguro de que elegirían bien. Porque tendrían dinero suficiente para financiar la mejor enseñanza que hay, la particular pagada.

Hacia el final de su artículo el senador Chahuán revela la esencia de su pensamiento, que es netamente socialista: citando a Lacordaire, afirma que la libertad sirve para que el fuerte abuse del débil, y que eso debe remediarlo la ley, es decir, el Estado.

En su columna de hoy en "La Segunda" Sergio Melnick revela algo muy importante, contenido en la encuesta del CEP: dos tercios de los chilenos no saben que existe en el país educación gratuita para los niños. Todos tienen ese derecho. Lo que sucede es que la imparte el Estado y es de mala calidad, porque se dilapidan los recursos recaudados para ese monstruo burocrático que se llama Ministerio de Educación. A la gente le han sacado plata para educar gratuitamente y la gente nosabe que tiene ese derecho. Porque, de hecho, el Estado no se lo da.

Esta alma intervencionista y desconfiada de la libertad que forma parte de RN se ha manifestado en estos días con la formación de un frente de la Concertación y esa segunda alma de la colectividad, para abrazar el programa presente de la oposición: más impuestos, más Estado, reforma al sistema electoral para ayudar a la extrema izquierda, que no tiene votos, pero es la que fija la agenda (los comunistas hicieron del aumento de impuestos y de la reforma del binominal su lema, y han logrado el concurso de toda la Concertación y parte de la Alianza. ¿Tienen o no poder los comunistas en Chile?).

Esta segunda alma de RN es fuerte, sobre todo porque forma parte de ella el Presidente de la República, que, como dije en mi blog de ayer, encabeza en estos momentos la oposición a su propio gobierno, lo que ha sembrado la confusión entre sus partidarios.

Y yo creo que va a terminar derrotándolo.

miércoles, 11 de enero de 2012

El Presidente Encabeza la Oposición

Cuando el Presidente se entrevistó con los otros cuatro ex mandatarios de la Concertación, yo pensé que eso era nada más que "para la foto", pues si seriamente hubiera querido tener conversaciones de fondo con ellos, eso se habría hecho de otra manera, en prolongadas reuniones privadas, y probablemnte sin necesidad de tan amplia cobertura de prensa, radio y televisión.

Pero, como confesé en el respectivo blog posterior, me había equivocado, pues las reuniones habían redundado no sólo en la anhelada y publicitada foto con cada ex Presidente, sino en que el actual se disponía a acoger la agenda de esos antecesores, es decir, la agenda de la Concertación.

Pues bien, hoy eso ha quedado ya plenamente confirmado. Las dos principales banderas opositoras, el aumento del impuesto a las empresas y el término del sistema electoral binominal, han pasado a ser proyectos emblemáticos del Presidente Piñera. Como a la vez lo son de sus opositores, quiere decir que él se ha puesto a la cabeza de ellos. "El gobierno y la oposición unidos, jamás serán vencidos".

Hoy ha declarado enfáticamente en un discurso, durante la acostumbrada entrega de premios con financiamiento fiscal a personeros de izquierda, que "si no se ponen de acuerdo los partidos para hacer estas reformas, no habrá reformas" y estaríamos ante "la crónica de una muerte anunciada".

Pero esas reformas son tan ajenas al gobierno que ninguna de las dos, ni el aumento de impuestos a las empresas ni el término del binominal, estuvieron en su programa presidencial.

La situación es tan particular que el presidente del PS, Osvaldo Andrade, ha cerrado filas detrás de su nuevo líder, Sebastián Piñera, y ha declarado acusatoriamente que la UDI le ha "torcido la mano" al Presidente.

Por supuesto, los partidos de gobierno se encuentran en una posición muy difícil, pues, por ser tales, nunca compartieron esas iniciativas opositoras, salvo un sector de RN, que es históricamente crónico en dicho partido y que siempre ha estado tendiendo a irse hacia "el otro lado"

¿Novedad? Ninguna, al menos para mí. Siempre dije que el actual Presidente no representaba el pensamiento de los partidos que lo llevaron al poder. Ahora esto se está confirmando palmariamente. También se sabía que éste era un mandatario "encuestocrático" (término acuñado en este blog hace más de un año y que he visto reproducido en otros ámbitos del análisis político). Las encuestas dicen que la mayoría quiere aumento de impuestos y término del binominal, lo cual, por supuesto, no significa que eso sea bueno para el país. Probablemente significa todo lo contrario. Pero, si lo dicen las encuestas, lo dice el Presidente.

En fin, la única sorpresa la constituyen el entusiasmo, la energía y la decisión (tres sinónimos) con que el nuevo líder de la oposición se ha puesto a la cabeza de ella.

martes, 10 de enero de 2012

¿Qué Piensan los Chilenos?

Algunos discutirán la idea de que los chilenos, como colectivo, realmente "piensen". Pues es probable que no lo hagan, sino que siempre opinen lo que más oyen decir. En ese sentido, para influir sobre ellos lo mejor debe ser estar siempre en todos los medios. Cuando lo hacen más los de una tendencia que los de otra, entonces se forma una corriente de opinión dominante. En Chile la Concertación gestó una corriente de opinión dominante, en particular tratándose del tema de la historia reciente (últimos 40 años) del país. Prácticamente nadie se le opuso y por eso los chilenos piensan al respecto algunas aberraciones, como, por ejemplo, que los juicios inicuos y contra todo derecho de que se ha hecho víctimas a los uniformados están bien. Ha sido tan incontrarrestable el veredicto público a ese respecto que muchos partidarios de la Alianza piensan de eso lo mismo que la Concertación.

En otras materias, lo que piensan los chilenos se debe a razones "del corazón". Por ejemplo, en cuanto a preferencias por personalidades públicas, ¿qué explica el sostenido 82 % de apoyo a Michelle Bachelet y el 66 % a Laurence Golborne, ambos con el menor porcentaje de rechazo y muy lejos del siguiente (Andrés Velasco, 47 %)? Simplemente sentimientos de simpatía. Si usted le cae bien a la gente porque sí, está listo. Si usted se esfuerza por caerle bien y no tiene "porque sí", puede ser contraproducente. Sebastián Piñera lo hace visiblemente y, sin embargo, está en el 19° lugar de las preferencias y suscita el mayor porcentaje de rechazo de todos los personajes sometidos a evaluación, junto con Camilo Escalona (41 %). Si uno no "lo" tiene, no saca nada con tratar de conseguirlo.

En algunas materias es imposible saber qué quiere la gente. Por ejemplo, todas las encuestas coinciden en que el nivel de aprobación de la Concertación es menor que el de la Coalición por el Cambio. En la última encuesta CEP ésta obtiene un 20 % y aquélla un 16 %. Eso lo muestran todas las encuestas. ¡Gana la Coalición por el Cambio! ¡Cuidado! Cambie la pregunta: el mismo sondeo CEP preguntó: "De las siguientes tendencias políticas, ¿con cuál se identifica o simpatiza más?". La respuesta es que el 20 % se pronuncia por la Concertación y el 13 % por la Coalición por el cambio. ¡Ganan ellos! El único consuelo, para quienes estamos más cerca de ésta (es decir, somos opositores al V Gobierno de la Concertación) es que el comunismo, o sea el Pacto Juntos Podemos, que es el que dicta la agenda pública en Chile, sólo tiene un 4 % de adhesión y viene bajando desde hace un año y medio, cuando obtenía el 7 %. Es decir, los comunistas son el grupo más importante, pues fija los temas a los que se van a dedicar la Concertación y el Gobierno, pero es cada vez más impopular. ¿Cómo se explica eso? Yo creo que porque los comunistas nos hacen pensar como ellos quieren ("nos" se refiere a la mayoría, no a mí, por supuesto), pero los métodos que utilizan son repudiados por esa misma mayoría.

Ahora, hay otras materias más intrigantes. ¿Cómo puede ser que dos sondeos hechos a nivel nacional den resultados tan distintos? El de CEP dice que el apoyo a Sebastián Piñera es de 23 %; el de Adimark Gfk dice que es de 34 por ciento. ¿Cómo se explica tamaña diferencia? No se explica. Lo único en común de ambos sondeos es que muestran una caída respecto al anterior del respectivo ente encuestador. Pero en eso irrumpe CERC, que también hace sondeos periódicos, y afirma que Sebastián Piñera ha subido 11puntos con respecto a su sondeo anterior, a 34 %. ¿Cómo puede ser eso? Estamos hablando de firmas serias, cuyos resultados anteriores al menos coincidían en las tendencias, y aquí resulta que uno contradice la tendencia de los otros dos y arroja un quiebre abrupto de la misma en favor del Presidente.

¿Qué piensan los chilenos, entonces? La respuesta mía es que distinto a mí, pero qué es precisamente eso, es muy difícil de dilucidar.

domingo, 8 de enero de 2012

Las Cosas Que Escribo

Me gusta escribir este blog porque las cosas que escribo a veces importan. E importan porque las leen personas importantes. Pues esas personas asimilan las cosas que leen. Cuando son leseras, luego las olvidan, pero cuando no lo son, las adoptan y promueven.

Cuando yo era columnista de "El Mercurio", que lo fui hasta hace tres años, descubrí algo que nadie había notado o, por lo menos, nadie había dicho públicamente: que entre los más pobres de los pobres, según la encuesta CASEN, el desempleo era cercano al 50 por ciento, es decir, uno de cada dos de esos pobres estaba cesante. Entretanto, entre los más ricos de los ricos TODOS tenían empleo, pues su tasa de desocupación era dos por ciento, que indica más que pleno empleo. Y yo sostuve y sostengo que ésa es la razón básica de la desigualdad en el ingreso. Y lo he reiterado en múltiples oportunidades en este blog.

¿Y por qué existe tanta desigualdad en el empleo, que es la causa básica de la gran desigualdad en el ingreso? Por la legislación socialista que encarece la contratación de personas pobres y las deja cesantes.

Eso que yo decía hace un lustro o más y he seguido repitiendo lo dicen hoy las personas más autorizadas de nuestro medio en estos temas. Lo dice el ex ministro y candidato presidencial Andrés Velasco en su reciente libro, en que pone énfasis en la creación de empleo para combatir la desigualdad. Lo dice hoy en "El Mercurio" el ex ministro Hernán Büchi, que precisamente cita a Andrés Velasco como alguien que comparte la misma idea.

Y Büchi dice hoy otra cosa muy importante: que en Chile la ola política la ha creado el Partido Comunista y que los líderes de todos los demás sectores, léase bien, TODOS los demás sectores, están dedicados a "surfer" esa ola.

¿Cuántas veces no han leído los lectores de este blog, en él, la afirmación de que la agenda política en Chile la fija el Partido Comunista? Decenas de veces. Y hoy las únicas figuras públicas que se atreven a decir estas cosas son Hernán Büchi y el senador Jovino Novoa, que también aparece frecuentemente defendiendo los mismos principios.

Hace un par de días escribí, citando al Presidente de la República, a quien ví y oí en la TV expresar lo siguiente, tras reunirse con el ex Presidente Eduardo Frei: "Haremos una reforma tributaria para recaudar más fondos con el fin de financiar una mejor educación". Me puedo equivocar en algún término, pero eso es lo que dijo. Pues bien, busqué la cita en los diarios al día siguiente y no apareció. ¿Por qué no apareció? Porque es "surfear la ola comunista" trepándose a ella. Quien dijo eso es un gobernante "encuestocrático" que habla y se mueve en función del próximo sondeo, porque las mismas encuestas señalan que una mayoría de la gente opina que hay que subir los impuestos para tener mejor educación estatal. Y en eso consiste precisamente la ola creada por el Partido Comunista: quitarles recursos a los particulares para dárselos al Estado, porque el Estado es lo que manejan ellos.

En su entrevista a "El Mercurio" de hoy, Hernán Büchi ha puesto el dedo en otra llaga, aparte de la anterior: ha señalado la improcedencia de concentrarse en reemplazar el sistema binominal por uno proporcional, también tratando de "surfear la ola" creada por el Partido Comunista. Que la ha creado porque cuenta con pocos votos y sólo puede aspirar a tener parlamentarios si hay un sistema que se los dé a los partidos con pocos votos, que es el proporcional. Por ahora sólo tienen tres diputados gracias a los kerenskis chilenos, los DC, que toda su vida han puesto la alfombra para que por ella transite el comunismo al poder, en este caso, al Poder Legislativo.

Las cosas que escribo tienen por objeto poner en el ámbito público ciertas ideas, para que personas importantes las asimilen, si las consideran dignas de asimilarse.

Nada más que por eso escribo. Y por eso lo seguiré haciendo.