sábado, 9 de agosto de 2025

LANZAMIENTO

En la sede del Partido Nacional Libertario se va a presentar (será su único "lanzamiento") mi último libro, "Trampantojo". Es que éste es como "la fe bautismo" o el "certificado de nacimiento" de dicho partido. Pues él nació como consecuencia de que la derecha, constituida hasta entonces por el Partido Republicano, fue abandonada por éste, al adherir, siguiendo a su jefe, José Antonio Kast, al "Acuerdo por Chile" de Piñera y Boric.

El PNL no habría nacido sin esa "vuelta de chaqueta". Y sin ésta no habría habido segundo proceso constituyente. Explicar esto es esencial en un país cuya memoria política es tan corta y en el cual el relato político está infectado por "parásitos mentales" y consignas inoculados por la izquierda marxista..
Titulé el libro "Trampantojo" (apócope, aceptado por la RAE, de "trampa ante los ojos") porque así bautizó el autor de la infausta idea de llevar a cabo ese indebido proceso, el rector-columnista Carlos Peña, al texto final de la propuesta resultante, que fuera rechazada en el último plebiscito.

Si Chile hubiera sido un país normal, regido por la "rule of law", es decir, enmarcado en un estado de derecho, no habría habido "trampantojo". Tampoco lo habría habido si Kast y el Partido Republicano no hubieran abandonado su postura contra una nueva Constitución y que convirtió a éste en la colectividad más votada el 7 de mayo de 2023. Y hoy Kast sería el único candidato del sector y Kaiser continuaría como diputado de ese único partido de derecha.
 
Pero Chile no es un país previsible y cualquier cosa puede pasar. Tanto el gobierno como la oposición de centroderecha e, imprevistamente, los republicanos siguieron el infausto consejo del rector-columnista Carlos Peña, exallendista y miembro del directorio del Museo de la Memoria, que recomendaba "lanzar lejos" la Carta de 1980, que le dio a Chile los mejores 30 años de su historia y lo convirtió en "top one" mundial en reducción de la pobreza.

Es notable que la élite contemporizadora se prosterne ante una pluma de izquierda, como la de Peña. La Universidad Andrés Bello, con dueños de derecha, lo premió. Lo mismo hizo la Asociación Nacional de la Prensa, donde los que más pesan son los diarios de derecha. Una conspicua corredora de bolsa lo eligió para ilustrar políticamente, en una conferencia, a los tenedores de carteras en ella. Un izquierdista capitanea a quienes se supondría derechistas.

La cátedra denunció a tiempo la ilicitud del segundo proceso constituyente: el profesor y miembro del Tribunal Constitucional, José Ignacio Vásquez  había advertido en El Mercurio del 17 de enero de 2023 que los poderes colegisladores no tenían facultades para dictar una nueva Constitución. Pero no le hicieron caso.

Sin embargo, el pueblo tenía algo qué decir y los castigó, porque en la elección de consejeros para redactar la nueva Carta, le dio mayoría suficiente para impedir su dictación al único partido, el Republicano, que se había opuesto a ella en la campaña para los comicios del 7 de mayo de 2023. Y ese partido podía, con 22 consejeros de 50, hacer lo que le viniera en gana, pues las nueva Carta debía ser aprobada por 3/5 de los votos, y sin republicanos no se podía alcanzar ese quórum ni acordar nada. 

Por supuesto, sí podrían haber propuesto reformas que el texto necesitaba ("quien puede lo más --proponer una  nueva Carta-- puede lo menos" --reformarla). Por ejemplo, retornar a los tres quintos de los parlamentarios para modificarla, quórum que los demagogos habían rebajado a cuatro séptimos en medio de la fiebre revolucionaria de octubre de 2019.

¿Qué podía hacer entonces la derecha de verdad, la heredera de Pinochet, si se quedaba así sin ningún partido que la representara? Fundar otro. Y eso fue lo que hizo, no sin dudas iniciales, el diputado Johannes Kaiser, a quien la permanencia en el Partido Republicano se le había hecho insostenible ante el éxodo de su jefe hacia el Acuerdo Piñera-Boric. 

Con singular eficacia Kaiser entonces formó un partido de derecha a secas, que hoy está constituido en todo el país, con más de 50 mil inscritos. Y que lo tiene a él como único candidato presidencial de derecha que no "se da vuelta la chaqueta". 

Hoy es el único que representa a la opción de volver al país legado por Pinochet, sin guerrilla ni delincuencia desatada ni conflicto en la Araucanía ni inmigración descontrolada y que crecía más del 6 por ciento anual.

No creo en el gran cambio de las encuestas que hace ocho semanas mostraban a una Evelyn Matthei invencible y un Kast muy degradado, con Johannes acercándose o superando a Kast. No creo que la ciudadanía pueda haber honradamente cambiado tanto de opinión como para que hoy Evelyn esté a punto de caer y Kast se haya elevado tanto. Me llaman personas que antes eran consultadas por las encuestas y votaban por Kaiser y me dicen que ahora no las llaman. Veo en video a un profesional al cual la firma encuestadora llamaba siempre, pero ahora lo hace y no le consulta por quién votará, lo que lo lleva a suponer que utilizarán su número, que es parte de la muestra, para marcar una preferencia distinta a la suya. No se advierte una razón para un cambio tan grande de la opinión pública en dos meses. 

Por otra parte, creo que los cinco millones de votantes obligados, apolíticos, que cuando son consultados votan 52 % por "Ninguno" (CEP) van a volver a dar una sorpresa a los encuestadores, politólogos y a la corriente periodística dominante, como lo hicieron el 7 de mayo de 2023 para dar a la única derecha el triunfo que quiso y no pudo darle en aquella oportunidad, debido a la defección de los favorecidos con el veredicto ciudadano.

2 comentarios:

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  2. Kaiser la tiene clara. Ha destacado en varias entrevistas que el combate al crimen en todas sus formas no puede ser un pretexto para someter a la población a una tiranía. Mathei y su entorno ya están hablando de combatir la "desinformación en intrrnet" es decir, censurar las ideas opuestas a lo que disponga la clase política. Ojo con eso. Terminaremos como en Inglaterra donde se persigue a quien se atreva a criticar las políticas de inmigración.

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