Me acabo de "enterar por la prensa" de que el art. 91 del Reglamento del actual segundo proceso constituyente ordena que el texto redactado por el Consejo sea aprobado por los 3/5 de los votos. En caso contrario no habrá nueva Constitución ni plebiscito el 17 de diciembre.
El Reglamento era sólo un detalle. Se confirma que "el Diablo está en los detalles".
Los Republicanos se opusieron a una nueva Constitución. Y sin sus votos no habrá nueva Carta.
Es una "noticia-bomba", de primera página. Por supuesto, no ha salido en primera página. La prensa de la corriente dominante, partidaria y creadora del artificial segundo proceso, seguro desearía que tal noticia no existiera. Pero existe y al menos la publicaron en la crónica. Así y todo, estalló como una bomba.
Pues si los Republicanos tienen 22 de los 50 consejeros y los 3/5 para aprobar un texto requieren 30, ellos están en condiciones de poner término a este proceso inconstitucional, espurio e impopular, al cual se opusieron antes de la elección del 7 de mayo.
Justamente por eso, porque la ciudadanía mayoritaria tampoco quería otro proceso, obtuvieron un sorprendente 35 % de los votos, erigiéndose en el primer partido del país y cuadruplicando a los que le siguen de más cerca
Si los Republicanos cumplen su promesa de oponerse a una nueva Constitución, como deberían hacerlo, no habrá texto constitucional propuesto ni plebiscito. Con mayor razón si se les añaden algunos o todos los votos de derecha de Chile Vamos. El proceso espurio y nulo (de nulidad de derecho público) se habrá terminado, Y con ello cesará la incertidumbre constitucional actual.
Es lo que se espera de los consejeros de derecha. Si no están a la altura requerida yo, al menos, jamás volveré a votar por Republicanos. Y espero que la mayoría ciudadana tampoco.
En tal caso deberá insistirse en que se funde un verdadero partido de derecha, que reconozca el legado del gobierno militar, reivindique la verdad histórica y constituya la real vanguardia intransigente, no entreguista y no repetidora de consignas de la izquierda que necesita el espectro político chileno.