viernes, 30 de junio de 2023

El Curioso Entreguismo de la Derecha

¿Por qué se entrega la derecha? Nunca he podido explicármelo. ¿Es producto realmente de una "contradicción vital"? El último contagiado por ese virus ha sido el que menos se esperaba, José Antonio Kast. La contradicción queda de manifiesto en lo que declaró al Wall Street Journal, explicando su inesperado apoyo a una nueva Constitución. Fíjense bien en lo que dijo: "Chile tuvo éxito durante muchos años, con gobiernos a la izquierda del centro, porque sus sólidas instituciones lo proveyeron de estabilidad". Es decir, reconoció el mérito de la Constitución. Y, sin embargo, sorprendentemente, añadió en seguida: "'Ese es uno de los altos objetivos de una nueva Constitución". ¡Pero si ya dijo que se consiguió con la actual!

En otra parte afirma: "Es mejor resolver estas materias, porque si no lo hacemos el problema se arrastrará por mucho tiempo". ¿Cuál problema? Preguntémosle a la gente, como lo hace la última encuesta del CEP, la número 88: el tema de constitucional está en el 16° lugar de las preocupaciones de los chilenos, mencionado sólo por el 3%. Es decir, casi nadie. Está entre las tres cosas que menos importan a los chilenos, cuya principal preocupación es delincuencia y terrorismo, mencionados por el 60 %, y siguen salud, educación y doce otros temas más importantes.

¿Quiénes insisten en una nueva Constitución? Sólo los comunistas y sus antenas repetidoras. Una infaltable es Sebastián Piñera. Acaba de afirmar lo mismo que Kast en entrevista dominical de El Mercurio: tenemos que resolver el problema para que no siga arrastrándose. ¿A quién le importa ese supuesto "problema"? Al 97 % no.

La pregunta es por qué los políticos de derecha y la propia élite se convierten en antenas repetidoras. Para mí siempre ha sido un misterio. En mi juventud vi a la principal figura de la DC, que yo creía "nueva derecha", derivar también hacia la izquierda, convencido de que ahí "estaban los votos". Pero la única vez que la DC ganó fue en 1964 porque la apoyó la derecha, siempre en pánico, naturalmente, e incluso soportando ser vejada. Pues Frei le advirtió que "no cambiaría una coma de su programa" de izquierda. Y por eso fracasó, salió Allende y él pasó a ser "el Kerensky chileno".

Entonces, el primer elemento del entreguismo es la creencia de que hay que entregarse o si no "tendremos un problema". ¡Pero no es así! Porque el problema lo tendremos si hacemos lo que dicen los comunistas, que no es lo que le interesa a la gente. Al contrario, la mayoría vota contra ellos, como lo ha hecho el 7 de mayo al favorecer masivamente al único partido opuesto a hacer lo que ellos dicen. Pero ahora sale el jefe de ese partido queriendo hacer precisamente eso.

Otro síntoma del entreguismo de la derecha es ceder a los comunistas el derecho a determinar el significado de las palabras. Por ejemplo, el "borde" constitucional que establece que Chile es un "Estado social y democrático de derecho" está contenido en la actual Carta, como todos los demás, según he probado en mi blog del 11 de mayo. Pero los comunistas dicen que un "Estado social" es el que entrega gratuitamente bienes y derechos a las personas. ¿De dónde han sacado eso? El diccionario de la RAE dice que "social" es "perteneciente o relativo a la sociedad o a las contiendas entre unas y otras clases". En ninguna parte implica dar algo gratis. La actual Constitución define a nuestro Estado social en el inciso 4° del art. 1°: "El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece". Ahí ya está el "Estado social".

"¡Pero es que los comunistas dicen que el Estado social permite tener cosas gratis!" Eso dirán, pero no funciona, porque "el almuerzo gratis" no existe. Por algo los países comunistas se cuentan con los dedos de una mano.

Cuando cambiemos el actual gobierno (ojalá cuanto antes) y no la actual Constitución, que otra vez ratificará el pueblo, nuestro Estado social y democrático de derecho, en su real significado, será restablecido y recuperaremos el sitial que la sumisión al comunismo nos ha hecho perder.

martes, 27 de junio de 2023

La Defección de Kast

En entrevista con Mary Anastasia O'Grady, del Wall Street Journal, José Antonio Kast se ha manifestado partidario de una nueva Constitución. Y ha dicho que es "un buen comienzo" el texto de los "Expertos". 

Pero muchos votamos por candidatos de su partido precisamente por ser el único contrario a una nueva Constitución, que creemos innecesaria y perjudicial. ¿Cuántos más que, precisamente por eso, contribuyeron a hacerlo la mayor colectividad chilena actual y a que tuviera una mayoría relativa en el Consejo Constitucional se sentirán defraudados por el cambio de postura de su figura más representativa? 

En la misma entrevista él ha incurrido en la contradicción de considerar, por una parte, que "Chile tuvo éxito por muchos años con gobiernos a la izquierda del centro gracias a que su institucionalidad sólida proporcionó estabilidad" (reconocimiento a la Constitución de 1980), y por otra parte hacer suya la consigna de que "es mejor resolver la materia (constitucional) porque si no se arrastrará por mucho tiempo". Como si alguna vez en las encuestas el tema de una nueva Constitución hubiera sido importante para la opinión publica. 

En realidad la actual no fue obstáculo para que desde 1985 Chile viviera el mejor período de su historia en todo sentido: "el país que más disminuyó la pobreza en el mundo, top-one entre 1985 y 2015" (economista José Luis Daza); "las personas que vivían con menos de 3,25 dólares al día... cayeron de 36% en 2000 a 11% en 2020" (The Economist, citado por El Mercurio del 21.05.23). Amén de toda clase de otras mejorías, entre ellas en igualdad. 

¿No fue por defecciones de la UDI, como ésta suya de hoy, que él y muchos militantes la dejaron y se formó el Partido Republicano? ¿No fue éste el único que públicamente se opuso a una nueva Constitución y por eso triunfó el 07 de mayo y es el mayor de Chile y cuatro veces la UDI en votación?¿Cómo pudo su líder máximo cambiar así de posición?

Algún polo magnético poderoso tiene la tantas veces fracasada izquierda (en tanto gobernante) que, sin embargo, atrae a su postura a elementos naturalmente pertenecientes a su opuesto, la derecha. Y, lo peor de todo, a veces pidiendo perdón por su pasado (Lavín, Chadwick, Larraín y un largo etcétera). 

No será imitando el entreguismo de la UDI que los Republicanos mantendrán su hoy espectable posición.

domingo, 25 de junio de 2023

¿Y Qué Esperaban?

Voy a hacer una revelación tan antigua como el descubrimiento del fuego o de la pólvora: lo que más les importa a los humanos es su propio interés. Por eso el Hijo de Dios enseñó: "ama a tu prójimo como a ti mismo". Es decir, mucho. 

El ser humano se ama mucho a sí mismo. Sea empleado del Estado o no, busca su propio interés. Cuando un liberal defiende la libre iniciativa y la propiedad, es porque desea obtener ganancias fruto de ello. Y quiere que lo dejen gozarlas. Cuando no tiene nada qué ofrecer al mercado, se hace socialista, comunista o frenteamplista y defiende la actividad y la propiedad estatal, porque aspira a ser funcionario y a ganar en el Estado lo más posible. 

Es muy conocida la petición de un radical de los años '40 en Chile. Su partido, aliado con socialistas y comunistas ("Frente Popular"), llegó al poder en 1938, e inmediatamente captó las posibilidades que se le abrían. "¡Si no pido que me den", decía, "sino que me pongan donde haiga!". Podía ser ante una ventanilla, atendiendo público y diciéndoles a todos, "todavía no está el certificado, vuelva la próxima semana". Pero si alguien le pasaba un billete grande, el certificado aparecía listo altiro. Ésa es la historia del Estado: cada funcionario usa su poder para conseguir ganancias. 

En Chile los gobiernos han multiplicado por siete u ocho el tamaño del Estado entre 1990 y 2023. Hoy hay unos 500 mil empleados fiscales, pues a los 400 mil que había el año pasado se agregaron casi cien mil en éste. La Tercera del 20.11.21 publicó un muy buen reportaje, basado en cifras oficiales, según el cual la remuneración media en el Estado era de 964 mil pesos mensuales, mientras en el sector privado, la determinada por el mercado, era de 635 mil. ¿Por qué tal diferencia? Porque los políticos, funcionarios estatales, velan por su propio interés. ¡Todos gozan de sobresueldos! 

Cuando Boric asumió dijo que iba a repartir de nuevo la riqueza del país ("transformaciones"). Es decir, la iba a quitar a sus dueños y a repartirla entre todos. En ninguna parte dijo que él o los frenteamplistas no fueran a estar "entre todos". Cualquiera sabe que "el que parte y reparte se lleva la mejor parte".

Ahora los han pillado quedándose con la parte del león de una plata "para los más pobres". ¿Y qué esperaban? La imagen más conocida de Boric, antes de ser presidente, era pasando bajo los torniquetes sin pagar. Se sabía de una causa en su contra por hurto en un supermercado de Punta Arenas. Cuando era diputado llevó a una activista de los "sin casa", Doris González, a Punta Arenas para presionar al Serviu y hacerlo comprar un terreno de que era codueño su padre, venta que se logró, pagándosele al caballero y su socio 270 veces el avalúo fiscal del predio.

¿Qué esperaban entonces? ¿Que en su gobierno todos pagaran el pasaje o que el 44 % --y creciendo-- viajara sin pagar? ¿Que en el reparto de los recursos fiscales "el que parte y reparte" (Frente Amplio) no se llevara "la mejor parte" o sí se la quedara?

Chile cosecha lo que sembró. La mayoría sembró una semilla llamada presidencia de Boric y ahora está cosechando un gobierno de Boric. Cuando éste dijo que iba repartir la riqueza de los demás no dijo que una buena parte no fuera a ir a los bolsillos de su Frente Amplio. Lo sabíamos o debíamos saberlo.

Seamos responsables: a días de la última presidencial la columnista Clara Valdés Budge, de El Mercurio, escribía que "Kast no se sostiene" por ser casado una sola vez y tener muchos hijos. Su igual, Pedro Gandolfo, escribía que no se podía votar por él a raíz de que llamaba a Carabineros a reprimir a asaltantes de Lo Espejo. Bueno, ambos estaban aportando lo suyo para cosechar lo que tenemos hoy. ¿Qué esperaban si no? 

martes, 20 de junio de 2023

El Último de los Pinochetistas

Se ha corrido la voz de que soy pinochetista y, como no parece haber nadie más dispuesto a admitir esa condición, tengo mi agenda de entrevistas copada y hasta requerimientos del Reino Unido y de Francia para que explique tan insólita postura.

Desde que estallaron todos los circuitos de la política interna cuando, respondiendo al escritor de izquierda Cristián Warnken en entrevista de ICARE, el consejero constitucional republicano elegido con la primera mayoría nacional, Luis Silva, le respondiera que Pinochet había sido un estadista de significación histórica, se produjeron las siguientes reacciones escandalizadas: 

(1) La Cámara de Diputados adoptó un Acuerdo (tal como el del llamado a deponer a Allende del 22 de agosto de 1973) rechazando por 69 votos contra 52 y 12 abstenciones, el calificativo de "estadista" empleado por Silva para describir a Pinochet. (Guillermo Ramírez, UDI, ¡se abstuvo!).

(2) El presidente de la República, en un enfurecido tuit, calificó al expresidente con un rosario de epítetos injuriosos y calumniosos que nunca en la historia de Chile se habían conocido de parte de un jefe de Estado en ejercicio, referidos a un antecesor. Y el egresado de derecho terminaba con un dictum mandatorio: "Estadista, jamás".  

(3) El columnista de El Mercurio, Carlos Peña, también lapidó al mismo consejero Silva desde las páginas del decano, por calificar de "estadista" a Pinochet. Peña hasta se abstuvo, por una vez, de citar a varios autores, con tal de no restar énfasis a su condena.

(4) La profesora de filosofía de la Universidad de Santiago, Diana Aurenque, escribió en La Tercera: "Sueño con una derecha que no diga 'gobierno militar' y que (no) llame al dictador 'estadista'"

(5) También en La Tercera el columnista Daniel Matamala despachó una diatriba que recordaba a las de Darío Sainte-Marie y su Clarín de los años '50 a '70, cuando insultaba a adversarios políticos. Descendió al nivel de Boric e igual que éste, profirió: "asesino, ladrón, traidor, torturador, secuestrador". Obviamente lo desvirtué todo en este mismo blog ("De Matamala en Matapeor"- 5 de junio).

(6) Ha llegado a tanto la sumisión informativa interna (por llamarla de alguna manera) que la lectora de noticias Constanza Santa María, de TVN, ha sido objeto de un centenar de denuncias ante el Consejo Nacional de Radio y Televisión por haber dicho las "inaceptables" palabras "expresidente Pinochet". Se demanda una sanción en su contra.

La opinión pública, ante todo esto, reaccionó de manera inesperada, pues mostró en una encuesta a Pinochet recibiendo una aprobación ciudadana 15 puntos superior a la del presidente Boric. 

Extraño el Chile en que había plena libertad de expresión. Era otro Chile. El que nos había legado en 1990 el estadista Augusto Pinochet.

sábado, 17 de junio de 2023

Opinión Pública Democrática

Noventa individuos recurrieron ante el Consejo Nacional de Televisión protestando porque la locutora de TVN Constanza Santa María dijo "expresidente Pinochet". Seguramente preferían que hubiera dicho "dictador", cumpliendo la orden de la izquierda. Pero esto habría sido un error.

Pues ¿quién le entregó la banda presidencial a Aylwin? Pinochet. ¿Cómo le iba a transferir la presidencia si no era presidente? 

Había sido elegido como tal en el plebiscito del 11 de septiembre de 1980. ¿Que a algunos no les gustó que ese plebiscito se hubiera hecho sobre la base del Registro Civil y sin registros electorales, recortándose una esquina de la cédula de identidad para evitar la doble votación? No sería tan malo si hoy de nuevo se vota sobre la base de la inscripción en el Registro Civil.

Si a alguien todavía, sabiendo eso, no le gusta la elección de Pinochet como presidente en 1980, a la mayoría le pareció bien, pues hubo reformas constitucionales acordadas entre la Concertación y el Gobierno Militar en 1989, ratificadas por un plebiscito en que votó más del 80% del padrón y que aprobó las reformas y consolidó la validez de la Constitución por un 91,25 % de los votos. Se ratificó la presidencia de Pinochet. De paso, la actual Constitución pasó así a ser la más ratificada y legitimada por el pueblo de la historia de Chile.

¿Cómo pueden quedar 90 individuos que no sepan nada de lo anterior? Increíble. Y es peor. Pues hay muchas más personas que creen lo mismo y no recurrieron al Consejo Nacional de Televisión. No sólo es ignorancia: hay un ingrediente de violencia. Hace años fui al Café Torres del centro y en un panel tenía la lista de todos los presidentes de Chile, pero faltaba uno. Adivine cuál. Lo publiqué en este blog. El vespertino La Segunda se interesó en el tema y le preguntó al dueño del Torres por qué faltaba Pinochet. "Estaba en la lista", respondió, "pero vinieron algunos sujetos y me dijeron que si no lo sacaba me iban a incendiar el local, así es que lo saqué."

Es decir, a la ignorancia se suma el miedo. Así se forma la "opinión pública democrática" en el Chile actual.

miércoles, 14 de junio de 2023

Los Chilenos y la Carpeta Roja

Ha vuelto a circular un video filmado hace años en una universidad angloparlante, que da cuenta de un experimento: una profesora, sosteniendo una carpeta verde, pide a los alumnos que, apenas ingrese algún atrasado, cuando ella les pregunte a los presentes el color de la carpeta, todos respondan que es roja. Entonces entra uno que llegó tarde y la profesora les pregunta a varios de qué color es la carpeta, a lo que todos responden lo convenido, "roja". Después le pregunta al recién llegado. Éste, confuso y pese a estar viendo la carpeta verde, también responde: "roja".

Este experimento tiene que ver con una afirmación de Josef Goebbels, ministro de propaganda de Adolfo Hitler: "Una mentira mil veces repetida pasa a ser verdad." El curso repitió la mentira, "rojo", y ésta pasó a ser "verdad".

Lo mismo ha sucedido en Chile en materia constitucional. No necesitaba ni necesita una nueva Constitución, pero hace veinte años los comunistas empezaron a decir que sí y lo repitieron hasta que "el vientre blando de la política", DCs y centroderechistas, comenzaron a decirlo también.  

La gente en Chile tenía motivos para estar satisfecha, contestar "verde" y "no necesitamos otra Constitución". Porque la proporción de personas que vivían con menos de 3,60 dólares al día cayó de 36 % en 2010 al 11 % en 2020 (medida en dólares de 2017 a paridad de poder de compra) y el coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) bajó del 55 % a 44 %." (The Economist, citado por El Mercurio del 27.05.23, B 15). 

Pero, víctimas del embrujo del "rojo" repetido mil veces, cayeron El Mercurio, La Tercera, el Canal 13 y demás medios, junto con el empresariado y ChileVamos. Una convención hizo otra Constitución, pero cuando ya estábamos al borde de tener a todo el país diciendo "rojo", llamaron a votar obligadas, en el plebiscito de salida, a casi cinco millones de personas más que estaban fuera del circuito político y del ensalmo. Esa mayoría tenía sentido común y dijo "verde" porque veía verde y rechazó todo por 62 %. Chile se salvó. Pero los embrujados y el comunismo no cejaron, hicieron trampa, pues por sí y ante sí llamaron a otro proceso, nulo por falta de potestad constituyente, que es del pueblo al cual no consultaron.

Ahora CADEM anticipa que, al final, un 56 % va a votar Rechazo, es decir, En Contra. Por supuesto. Gente con sentido común, apolítica, que donde ve verde dice "verde". Gente que si hubiera entrado atrasada a la sala del experimento les habría dicho a todos los que decían "rojo", "¡Háganse ver, por favor. la carpeta es "verde!"

Gente que el 7 de mayo convirtió, al único partido que decía "verde", en el mayor del país por lejos. Pero los que dicen "rojo" lo asustaron y aquél, defraudando a su electorado, "fue sensato", cedió y dijo "bueno, ya, rojo. Hagamos otra Constitución." Gran desilusión de quienes decíamos "verde" y lo votamos. Pero "la política es sin llorar".

Vamos a volver a decir "verde" el 17 de diciembre y todo el artificio ridículo, caro y exagerado de los "Expertos", "Consejeros" y "Técnicos en Admisibilidad" quedará tan olvidado como la Loncon, Rojas Vade, la tía Pikachu, "plurichile es tu cielo azulado" y las piñericosas y boricosas de los socios del contubernio forjado al margen de la voluntad mayoritaria.

Chesterton decía hace noventa años: momento llegará en que deberemos usar nuestra arma para defender la noción de que el pasto es verde. Acá lo haremos mediante el voto. Llegará diciembre, votaremos "verde", "a trabajar" y "aquí no ha pasado nada".  Y a lo mejor para entonces también ya hay, la Patrona mediante, pajaritos nuevos.

domingo, 11 de junio de 2023

Maestros Chasquillas

Para darle en el gusto a los comunistas y sin facultad para dictar una nueva Constitución, dos tipos, Boric, que no sabe nada de nada, y Piñera, que sabe una sola cosa, hacer pasadas que lo benefician exclusivamente a él, han suscrito un acuerdo de nueva Constitución sin consultar al constituyente originario, el pueblo. Se unieron en un contubernio para hacer una nueva Constitución, pero no consultaron al pueblo y ello acarreó una nulidad de derecho público. ¿Por qué dar en el gusto a los comunistas? Porque matan, eso se sabe. Sin embargo, la nulidad torna ilegítima la vía elegida. 

Pero al menos hay plebiscito de salida: el pueblo "omitido" puede votar "En Contra". Es lo que yo, como parte de él, voy a hacer.

Y también hubo otra oportunidad de votar: el 07.05, para elegir Consejeros Constitucionales. Había que aprovecharla. Voté por los republicanos, porque decían ser, como yo, contrarios a una nueva Constitución. Pero ahora que triunfaron, y como suele suceder en Chile, se cambiaron de bando, "se dieron vuelta la chaqueta" y se unieron al contubernio. 

Sin embargo, van a tener problemas, porque el contubernio preparó un mecanismo complejo para hacer algo simple, que podrían haber hecho gobierno y parlamentarios: modificar la Constitución. Los ministros (el presidente no, por evidente incapacidad), los diputados y los senadores, que ya nos cuestan bastante caros. Pero siempre lo fácil se puede hacer de manera difícil, lo que se puede decir en quince minutos se puede decir en dos horas y media, lo que puede obtenerse sin pagar demás puede hacerse pagando $3 millones 700 mil mensuales a c/u de 50 consejeros, $1 millón 784 mil a c/u de 24 "expertos" y $936.750 a c/u de 14 "comisionados técnicos de admisibilidad". Estos últimos encargados de la "difícil misión" de ver si lo que dice un texto no contradice otro, muy corto. Nadie sabe qué tiene eso de "técnico". Sólo hay que cumplir el requisito (escaso) de entender lo que se lee.

¡Qué manera de enredar las cosas y botar plata! Todo eso nada más que para darle en el gusto a los comunistas y que no esté un nombre: Pinochet. Pues tenemos una muy buena Constitución, "a la altura del espíritu de todos los chilenos", como dijo Lagos la última vez que la reformó para dejarla peor. Pero, como es de izquierda, se le perdona. Y se le considera un "republicano", aunque es socialista. Lo verdaderamente malo es que todo esto lo han hecho puros "maestros chasquillas".

Por ejemplo, dicen que los "expertos" se unirán a los "consejeros" para discutir el texto y, si no están de acuerdo, formarán una "comisión mixta". Todo esto, repito, inútil e innecesario, pues deberían haberlo hecho Ejecutivo y Parlamento, que para eso les pagamos. Pero (Murphy) "siempre todo puede ser peor": ¡no funciona! ¡Lo hicieron puros parlamentarios, que ganan diez palos mensuales más gastos pagados, en total veinte!

Porque la "comisión mixta" tendrá doce miembros, seis consejeros y seis expertos, pero estos últimos no tienen derecho a voto. Sin embargo, tienen que adoptar acuerdos por 3/5 de sus miembros, que son 7,2 votos, es decir, 8 personas. Pero si seis de las doce no tienen derecho a voto, nunca podrán llegar a acuerdo, porque nunca habrá 8 votos. ¡No funciona!

Bueno ya, supongamos que les dan derecho a voto a los expertos (pese a que la Constitución dice que no lo tendrán). En ese caso llegarían a 8 votos. Pero 8 votos, entre 12, son no sólo 3/5, sino también 2/3. O sea, nunca puede haber 3/5, Está todo mal hecho. No cuadra.

Que es lo que quienes votamos por los republicanos pensamos y creímos que éstos también pensaban, pero se "dieron vuelta la chaqueta" y se unieron  a los maestros chasquillas.

A mí no me importa, porque desde un principio (y por un tema de principios), iba a votar En Contra. El problema de los maestros chasquillas ahora es del contubernio. Allá ellos. Que se las arreglen como puedan.

Entretanto, "paga Moya". Es decir, usted, yo y los demás "sufridos contribuyentes", a quienes los políticos, para poder seguir haciendo tonterías como éstas o peores, nos quieren subir cada vez más los impuestos.