viernes, 11 de octubre de 2019

País Sobornado Cumple Con El Que lo Compró

Los norteamericanos dicen que político honrado es el que, cuando se vende, cumple con el que lo compró. Tuve que dejar por unos días la vigilancia de este país sobornado y ahora que vuelvo me doy cuenta de que jamás lo debí haber hecho. No es que el programa de gobierno se hubiera dejado de cumplir, pues lo ha hecho al pie de la letra (ustedes saben que ese programa, el verdadero, el real, tiene una sola línea y dice: "Piñera debe estar todos los días en los titulares y en el centro de la foto y nada de lo demás importa nada")

No me refiero ya a que la derecha no mande y haya de hecho casi desaparecido de la escena, sino a que ni siquiera puede existir. A la alumna Polette Vega, que no es ni siquiera de derecha a secas ni pinochetista ni partidaria del Sí, como yo, sino perteneciente a esa cosa amorfa que llaman "centroderecha" (término inventado por los derechistas en pánico de los 60 para poder sobrevivir a la ola izquierdista que cubría al mundo), no la han dejado asistir a clases en el Piedragógico (nombre acuñado bajo el Gobierno Militar porque en el Pedagógico se atrincheraban los guerrilleros marxistas en los períodos de descanso en que no asesinaban ni volaban carros de Metro), sino que ahora es peor: como Polette no es de izquierda ni kerensky ya no puede siquiera entrar a clases. Lo anterior sólo salió en "La Segunda".

"El Mercurio", en pánico ante los rojos desde que publicó un aviso pagado el 11 justificando el 11 y su personal de izquierda se manifestó contra el diario, siguió publicando gratis medias páginas y cuartos de página de la sucursal roja Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (estos últimos, según mis cuentas, simplemente ya no existen, porque todos los paraderos de participantes en la lucha gobierno militar-terrorismo han sido precisados, pero en casi treinta años no se ha querido identificar restos, algunos de los cuales permanecen en bolsas en la propia sede de la AFDD). Y también ese diario publicó gratis otro inserto rojo, de la asociación de "ejecutados políticos", nombre que se da a los guerrilleros caídos antes de matar más militares. Como ya el propio personal de izquierda del diario había hecho una manifestación amedrentadora contra sus dueños por haber éstos admitido publicar, pagado, el inserto de derecha que remeció al país y que reproducía documentos históricos probatorios de que una gran mayoría nacional pidió la acción militar del 11 de septiembre de 1973, uno puede anticipar que el matutino va a tener mucho cuidado antes de volver a publicar algo que reivindique la verdad histórica. Ése es su actual estado de situación.

La izquierda se siente, y con razón, dueña del país. Porque ¿cómo se explica, si no, que un extremista interrogado hace casi 46 años logre meter preso a un coronel (r) sin otra base que su afirmación de haber sido torturado, lo cual le ha granjeado, además, treinta millones de pesos de indemnización judicial? Para la izquierda es cuestión de hablar y cobrar. Busqué la noticia de la condena ilegal de Labbé en los diarios del domingo y no encontré nada en "El Mercurio" y solo un referencia en "La Tercera", donde su columnista Matamala aplaudía el fallo contrario a todo derecho y la insólita condena a Labbé.

Pero ¡cuidado! No se olvide que, cuando el nombre "Cristián Labbe" apareció en una cédula electoral en 2017, sacó 70 mil votos, primera mayoría nacional de consejeros regionales, sin propaganda ni recursos. Era el hijo de Labbé, pero eso lo dijo todo sobre la base popular que tiene la imagen del Gobierno Militar, de la cual todos, pero todos los partidos, salvo Fuerza Nacional (en el cual por eso me he inscrito) huyen como del demonio.

El reinado de la izquierda se manifiesta también, como en ningún otro aspecto, en la dictadura judicial actual, que pasa por sobre todas las leyes para condenar militares, abandonados por sus camaradas activos y que, por tanto, yacen "caídos tras las líneas enemigas". Un protagonista de la dictadura judicial, el supremo Sergio Muñoz, explica así por qué él no obedece las leyes: "Yo he jurado respetar la Constitución y la ley viva, no el texto escueto de sus disposiciones, sino lo que la inspiró". Lo cual, por supuesto, puede ser cualquier cosa que a él se le ocurra. Este dictadorzuelo es, además, mentiroso, porque sabe lo que juró al asumir: respetar la Constitución y la ley a secas, no la "ley viva" que ha inventado. Es la frescura dialéctica  propia de todos los prevaricadores que mantienen a más de 200 Presos Políticos Militares tras las rejas. No es la ley la "viva". Los únicos vivos son ellos, que más encima han llenado de plata a la guerrilla izquierdista a un costo económico-social parecido al del Transantiago.

Todo se ha degenerado tanto en el país que el Colegio de Abogados, gremio en su mayoría centroderechista, ha terminado en manos de mujeres de izquierda que han entrado en pacto con el comunismo y sus entidades de fachada de familiares de supuestos detenidos desaparecidos y ahora van a darles ¡títulos de abogados! póstumos a los guerrilleros que eran estudiantes de derecho y cayeron en la confrontación exigida por Frei Montalva en 1973, cuando conminaba a los generales: "ustedes tienen las bayonetas, pero no las usan". Y cuando éstos le hicieron caso y las usaron, vean lo que les pasó.

La evolución del Colegio de Abogados ha sido pintoresca, pues su entusiasmo el 11 de septiembre de 1973 fue tan grande que su entonces presidente, el democristiano Alejandro Silva Bascuñan, promovió un acuerdo del Consejo para declarar "legítimo " al gobierno militar, mediante un raciocinio jurídico-filosófico que se publicó íntegro en la Revista de Derecho y Jurisprudencia de octubre de 1973. Deberían todos entonces llamar al GM "gobierno legítimo", en vez de "dictadura", como lo llaman hoy hasta los "centroderechistas". Pero la mayoría de derecha entre los abogados nunca sirvió para nada. Cuando un colega le preguntó a su entonces presidenta (de derecha) por qué nada decían ante la prevaricación judicial contra los militares, ella contestó: "Si planteo el tema, se quiebra el Colegio". Tal mayoría aceptó una reforma electoral para que se consagraran "cuotas de género" en su directiva y, habiendo ganado todas las elecciones la centroderecha, se encontró con que un abogado varón elegido con más votos debió dejar su cargo para que una abogada mujer resultara elegida con menos votos pero en virtud de la "cuota de género". Todo antidemocrático. Resultado: el Colegio, en manos kerenskys, ahora marcha de consuno con las asociaciones rojas de DD. HH., organismos de fachada del comunismo. Brillante logro de un electorado mayoritariamente de derecha. Esto último sólo nominalmente, porque a mí me censuraron en la Revista del Abogado un artículo que denunciaba a un colega kerensky que había prevaricado ostentosamente, como integrante de la Corte Suprema y redactor de un fallo vergonzoso. Yo publiqué mi artículo censurado por el Colegio de centroderecha en este blog, el 27 de marzo de 2015 y cada vez que lo vuelvo a citar aumentan los ya más de 2 mil lectores que lo han buscado y leído, según el registro del  blog. Quedó ahí "para perpetua memoria".

Y basta por hoy de país perdido en manos de la izquierda a través de Sebastián Piñera, como denuncian todos los que paran en protesta por eso en la Araucanía, pidiéndole "pantalones" (lo que no sale en los diarios) y son reprimidos por la policía.


jueves, 3 de octubre de 2019

Dictadura Judicial Cruza la Línea Roja

El juez rojo temuquense Álvaro Mesa, caracterizado perseguidor ilegal de ex uniformados y legítimo heredero de Alejandro Solís, el mismo que condenaba, según propia confesión ante la TV, basado en "ficciones jurídicas", ha cruzado la línea roja: condenó a tres años de presidio efectivo al coronel (r) Cristián Labbé, basado en que un señor de izquierda le aseveró que hace más de 45 años éste le aplicó tormentos en Panguipulli, para obtener su confesión de que era parte de la guerrilla de la zona, encabezada por el Comandante Pepe.

No hay prueba alguna. Sólo la afirmación del interesado. Y realmente "interesado", porque Mesa le reconoce derecho a que el Estado lo indemnice con treinta millones de pesos. ¿Qué argumenta el "interesado"? Que recuerda inconfundiblemnte a Labbé por su corpulencia y voz ronca, similares a las actuales. Pero Labbé era, en 1973, un joven oficial extremadamente flaco y su voz en caso alguno era ronca. Pero eso nada importa. Si importara no habría en Chile dictadura judicial roja.

En ningún país civilizado se condenaría a una persona a tres años de presidio por aplicación de tormentos a otra hace más de 45 años. Cualquier juez desecharía la querella por prescripción. Esta es una institución universal. En ninguna otra parte se puede, pero en Chile sí, porque hay una dictadura judicial desatada. Y el país hace como que no se da cuenta. Las naciones extranjeras también, porque habiendo acá más de 200 presos políticos (condenados contraviniendo todas las leyes y sólo por razones políticas), los Estados Unidos sancionan a Cuba por tener 100 presos políticos y nada le dice a Chile al respecto.

Como en muchos años no pudieron encontrarle nada a Cristián Labbé, ahora, aprovechando que un señor dice que en noviembre de 1973 Labbé lo interrogó, aplicándole tormentos, lo condenan a tres años. Y al "memorioso" le dan treinta millones de pesos, con cargo al Estado, naturalmente. ¡Qué negocio tan fácil!

Venían persiguiendo a Labbé hace mucho tiempo. Cuando era alcalde de Providencia y ganaba todas las reelecciones, hicieron un traslado masivo de electores para impedirle reelegirse de nuevo y lo consiguieron, poniendo a una alcaldesa izquierdista de triste memoria que ni siquiera intentó reelegirse, legando como único logro haber cambiado el nombre a la calle "11 de Septiembre" por "Nueva Providencia". Labbé ganó, como siempre, en las mesas antiguas. Pero en las nuevas, armadas por la ex UP, fue naturalmente superado por la inefable y recordada Josefa. Para tener éxito en política es cuestión de manejar las cosas bien.

"La Doctrina Legalista de Schneider" de 1970 decía que el Ejército no debía meterse en política, pero que si otro poder del Estado se salía de la Constitución, el Ejército sí debía intervenir, porque se debe a la Nación, que es lo permanente, y no a un gobierno determinado. Y en 1973 aplicaron la "doctrina legalista de Schneider" y depusieron a Allende cuando se salió de la Constitución. Pero ahora hay otros militares, distintos a los de antes. Lo que mejor hacen es "mirar para otro lado" cuando los jueces de izquierda se salen de la Constitución y de la ley para condenar a sus camaradas.

Se supone que los militares nunca abandonan a sus caídos tras las líneas enemigas. Eso será en otros ejércitos, porque lo que es acá, los han dejado botados, sin ir a rescatarlos en nombre de la Doctrina Schneider ni ninguna otra. Y los jueces de izquierda se han dado cuenta, porque ya no se detienen ante nada.

El abuso económico de la dictadura judicial roja es enorme. El ministro "de Justicia y DD. HH." calcula que el Estado le ha dado a la guerrilla derrotada entre el 73 y el 90, US$6.200 millones. Otro Transantiago. Su subsecretaria ha declarado que le han reservado en el presupuesto otros US$2 mil millones para los próximos cinco años, es decir US$ 400 millones anuales.

Pero eso no es nada, porque el dirigente socialista de los exonerados políticos, Raúl Cerpa, le ha declarado a Tomás Mosciatti en CNN que de los 160 mil exonerados que hay, cien mil son falsos y que eso solo le cuesta al erario ¡US$ 400 millones anuales! (Véalo en You Tube). Van donde Isabel Allende (la favorita) u otro parlamentario, le piden un certificado ¡y a cobrar!

Ahora, al condenar al más expresivo exponente del Gobierno Militar que rescató a Chile del comunismo, Cristián Labbé, sólo sobre la base de los dichos de una persona más de 45 años después, la dictadura judicial ha cruzado una línea roja.

Y les añado lo siguiente: la más escandalosa comisión de subsidio a la guerrilla marxista, la Comisión Valech, creada por Ricardo Lagos (aún más escandalosa que la Rettig), dio pensiones a casi treinta mil sospechosos de vinculación con el terrorismo, por haber sido interrogados entre 1973 y 1990. Y éstos, siguiendo el ejemplo del que ahora culpó a Labbé, obviamente se están comenzando a querellar. Multiplique treinta mil por treinta millones de pesos y apróntese a financiar eso con sus impuestos.

La dictadura judicial es un cáncer en el organismo chileno, cohonestado por Piñera desde el Ejecutivo, pues es cómplice y coautor de los procesos ilegales, inconstitucionales y arbitrarios. Y como el Congreso es de mayoría de izquierda y la prensa "se pasó al otro bando", hay aquí un tumor que no va a parar de crecer y del cual casi nadie podrá defendernos.

Si Chile no se opera a tiempo del tumor rojo que tiene alojado en su organismo institucional, gracias a la alianza Piñera-Congreso con la dictadura judicial, ese organismo va a perecer debido a él. La línea roja que acaba de cruzar Álvaro Mesa es la señal de que, si no se extrae el tumor, éste consumirá al país.

sábado, 28 de septiembre de 2019

El Doble de Presos Políticos que Cuba

En "El Mercurio" de ayer viernes 27, página A 7, se informa que el gobierno de los EE. UU. ha sancionado al de Cuba por, entre otras cosas, mantener a cien presos políticos. Pero el gobierno de los EE. UU. no ha sancionado ni dicho nada al de Chile por mantener, y por muchos años, más del doble de presos políticos que Cuba. 

Como se sabe, preso político es quien ha sido privado de libertad por razones políticas y contrariando el ordenamiento jurídico. En Chile hay más de 200 personas en esas condiciones. Es público y notorio que son presos políticos porque las leyes son claras para determinar que no podrían estar condenados. El juez que más condenas políticas impuso, Alejandro Solís, reconoció ante mí públicamente, en el programa "El Informante" de TVN, que él condenaba sobre la base de una "ficción jurídica". Fueron sus palabras. Pero todo el mundo sabe, hasta los más legos, que un juez debe probar el delito y no puede "fingirlo". Todo el mundo sabe que la presunción de inocencia es un derecho humano básico. Bueno, el mismo ha sido transgredido en el caso de todos y cada uno de los más de 200 presos políticos chilenos. 

¿Por qué el gobierno de los EE. UU. no sanciona al chileno igual que al de Cuba, por permitir esa situación? Sería justificado hacerlo, porque el gobernante chileno actual es coautor de esas prisiones políticas. Por ejemplo, es el querellante que ha pedido a la justicia de izquierda que el general Héctor Orozco, de más de 90 años, con alzheimer y que ni siquiera controla esfínteres, esté preso por haber salido a preguntar, hace 46 años, al exterior de su cuartel, la razón de una ráfaga de disparos. Preguntar la razón de unos disparos nunca ha sido delito. Pero acá un ministro sumariante de izquierda le impuso al general 18 años de presidio por preguntar eso, argumentando que "debió saber" la razón de los disparos. Pasando, además, por sobre la cosa juzgada, la amnistía y la prescripción.

Todo esto es absurdo, pero público y notorio. Casi todos los chilenos, y también los gobiernos extranjeros y hasta la opinión pública internacional mayoritaria, hacen como si lo anterior no existiera. Hacen como que en Cuba está mal tener cien presos políticos y en Chile está bien tener más de 200. Es el mundo en que vivimos. Los chilenos mayoritariamente, de izquierda a derecha, han llegado al estado de ficción máximo de hacer como que la verdad no existiera. Ha sido el triunfo final de la mentira.

El país vive en la mentira. Mientras yo escribía libros, tras leer otros cien libros, en los dos últimos años, para reivindicar la verdad de la historia reciente chilena, en el país se repetían y han sido creídas predominantemente las versiones falsas y las mayores mentiras al respecto. Actualmente "funan" a cualquiera que las contradiga en público, como al profesor Juan Esteban Puga, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. 

Al terminar mis dos últimos libros, "Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990" y "Miserias Morales de la Chilenidad Actual", me encuentro con que mis compatriotas, en su gran mayoría, no creen casi nada de lo que yo he tratado de probarles fundadamente y, en cambio, sí creen las mentiras de los opositores al Gobierno Militar. Lo peor es que la cantidad de derechistas de hoy que repiten esas falsedades aumenta y no tiene precedentes, pero sí tiene consecuencias.

Hace un par de días un amigo me mandó los videos de una entidad llamada Planet Money, norteamericana, ediciones 905 y 906, dedicadas a  la economía chilena y la importancia que en ella tuvieron los Chicago Boys. Mi amigo los consideraba "basura" y muy parciales, pero a mí no me parecieron tanto, porque las mujeres norteamericanas y una chilena que los hicieron dieron muestras de objetividad, aunque al final no les resultara. Lo que sucedió fue que los testimonios chilenos de izquierda desvirtuaron el programa. En cambio los de derecha no. Por ejemplo, llevaron al ex ministro Rolf Lüders a prestar testimonio y lo hizo impecablemente. Pero luego llevaron a Juan Gabriel Valdés, ex canciller socialista, y éste derechamente mintió con tal de denigrar al Gobierno Militar. Porque dijo que éste había sido un régimen que torturaba y mataba gente, lo cual no es verdad. Citó un caso concreto: dijo que un amigo suyo, gerente de una empresa del cobre bajo Allende, había sido torturado de tal manera que lo habían desfigurado y, como no podía ser presentado públicamente, entonces lo mataron. Pero eso no es verdad. Y lo afirmo porque fue un caso que estudié y conocí y está en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet". Las entrevistadoras norteamericanas le preguntaron a Valdés el nombre de su amigo: "Eugenio Ruiz-Tagle", dijo.

La verdad es muy distinta. En los primeros días después del 11 de septiembre los militares tomaron presa a mucha gente sospechosa de haber participado en los grupos armados que organizaba la UP para tomarse el poder, según denunciaban entonces los representantes de la mayoría democrática. Los Consejos de Guerra marchaban lentamente y Pinochet encargó al general  Sergio Arellano recorrer el país para que se aceleraran, los culpables fueran condenados y los inocentes liberados. Ésa era la misión de Arellano. Pero cuando fue al norte y al pasar por Santiago desde el sur, se incorporó a su comitiva un oficial ya fallecido, y cuyo nombre no doy porque en vida tenía derecho a la amnistía, lo mismo que su sucesión hoy. Este oficial incurrió por sí y ante sí en conductas psicopáticas. Nadie sabía de ellas de antemano. Con él a bordo del helicóptero, la comitiva pasó por La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama, en el curso de dos días, mientras Arellano creía cumplir su cometido, pero sin saber que el oficial incorporado en Santiago ordenaba a otros de menor rango sacar de las cárceles, en tres de esas cuatro ciudades, a 15, 14  y 26 personas, respectivamente, para ametrallarlas, en un caso en un galpón del regimiento y en los otros dos en el desierto cercano. Eso no lo supo Arellano hasta que, llegado a Calama, se enteró de lo sucedido allí, en Antofagasta y en La Serena. Por supuesto, menos supo de ello Pinochet. Pero, para la leyenda, ésos son "crímenes de Pinochet", pues por ellos fue desaforado del Senado. En todo caso, cuando Arellano se enteró de lo de Calama, volvió de noche y con gran riesgo a Antofagasta a entregar al Jefe de Zona al psicópata responsable. Tal Jefe era a la vez el tribunal superior de guerra, general Joaquín Lagos Osorio. Pero éste se negó a juzgar al responsable, diciendo que iba a renunciar al Ejército. Después y hasta sus últimos días se convirtió en acusador público de Arellano y Pinochet.


El caso citado por Valdés en Planet Money fue precisamente el de un ejecutivo sacado arbitrariamente de la cárcel de Antofagasta y posteriormente ametrallado sin forma de juicio, en la noche, en el desierto cercano, por orden del antes referido oficial psicópata y sin conocimiento de los generales Arellano y Lagos Osorio, que a esa hora cenaban en la casa del segundo. Por supuesto, todo eso ocurría con todavía menos conocimiento de Pinochet ni de la Junta.



Nadie torturó a Eugenio Ruiz-Tagle para desfigurarlo y después matarlo, como dijo Valdés a Planet Money. Pero, por cierto, tras ser ametrallado, su cuerpo y su rostro recibieron variados impactos y resultó completamente desfigurado.


Fue uno de los  episodios que, judicialmente manipulados por el abogado comunista Hugo Gutiérrez, sirvió para acusar a Pinochet. De hecho, como antes se dijo, por eso se le desaforó del Senado y se le procesó, pero no tuvo nada qué ver en ello. Ni menos tuvo que ver la Junta.

Fue una típica circunstancia que se presenta en un país cuando los políticos civiles, impotentes ante la inminencia de un golpe comunista, urgen a los militares a enfrentar la situación con sus armas ("ustedes tienen las bayonetas y no las usan", "esto se arregla sólo con fusiles", alegaba Frei Montalva, antes del 11. Aseguraba habérselo dicho a un general indeciso.) Y, típicamente, después de arregladas las cosas, los políticos vuelcan todas las culpas sobre los militares. Una vez que se apropiaron de "la más preciada joya de la corona latinoamericana" (Clinton), mandaron presos a quienes la hicieron posible.  

¿Alguien lo habría podido hacer mejor en 1973, sin contar con planificación ni preparación previa, al mando de elementos que a veces no se ceñían a los reglamentos y ni siquiera a las órdenes recibidas? Nadie. Arellano, en cada lugar al que fue, dirigió la palabra al personal local recomendando respeto a las normativas. Pero "después de la batalla todos son generales" y hoy se castiga a los que acudieron al llamado de los civiles e hicieron lo que había que hacer, lo cual los políticos civiles no eran capaces de hacer.

Además, cuando el caso que cita Juan Gabriel Valdés sucedió, tanto Aylwin como Frei Montalva apoyaban públicamente el proceder de los militares y los defendían ante la prensa internacional, a veces casi con desesperación (declaración de Frei al ABC de Madrid). "Después", sabemos, todos cambiaron, absolutamente todos. Pero no por eso las mentiras han dejado de ser tales, aunque hoy las repitan hasta las personas de derecha que hace no mucho defendían al Gobierno Militar.


En definitiva, existe una gran "ficción jurídica", nacional e internacional, que explica por qué los EE. UU. sancionan a Cuba por mantener a cien presos políticos y nada dicen a Chile, que comprobada, desleal y traicioneramente mantiene a más de doscientos.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Piñera y Greta Thunberg en Tontilandia

Piñera y la niñita sueca enfurruñada sostienen lo mismo: que el ser humano está envenenando la atmósfera con CO2 y eso está provocando un calentamiento global que amenaza a la especie. Chile mayoritariamente opina lo mismo y ha subido sus impuestos, creado controles y organismos burocráticos y establecido restricciones a la producción, aumentando el precio de su energía eléctrica. Pero Chile no genera casi nada de CO2 y éste, además, no provoca el calentamiento global. Muchos por eso le dicen a Chile Tontilandia. 

Prestigiados científicos y hasta un Premio Nobel de Física sostienen que, en el hecho, el calentamiento global antecede al aumento del CO2 en la atmósfera y el enfriamiento también precede a la disminución del CO2. Sostienen que siempre ha sucedido al revés de lo que postulan Greta y Piñera.

A su vez, los Gases de Efecto Invernadero (GEI), a los cuales se culpa del deterioro del aire, representan el 1 % de la atmósfera. Y el CO2 es sólo el 3,6 % de los GEI; el 1,4 % de los GEI está constituido por otros gases y el 95 % restante es vapor de agua no originado en el hombre.

De ese 3,6 % del 1 %, sólo es responsabilidad de los chilenos el 0,24 %. El 3,6% del 1 % es un 0,036 %. El 0,24 % de eso es 0, 0000864 % o "la nada misma", menos de nueve partes por cada diez millones. Los chilenos no somos culpables de prácticamente nada de la carbonización, no obstante lo cual la consigna del "calentamiento global" nos ha gravado con impuestos adicionales (verdes), nos ha llenado de regulaciones que encarecen los proyectos y nos ha condenado a tener una energía eléctrica más cara. Por tanto, nuestra economía es menos competitiva y crece menos. Luego, el nivel de vida de los chilenos también mejora menos. 

Un ejemplo sintomático: el Metro de Santiago fue obligado a abastecerse con "energías limpias" y, por tanto, más caras, y eso le significó un aumento de 220 % en el precio de la electricidad que consume, exceso que pagamos los usuarios y también los contribuyentes, por la vía de los subsidios estatales que demanda la operación deficitaria del Metro.

Estos antecedentes me los ha dado el ingeniero experto en clima Douglas Pollock, pero él no es responsable de mis conclusiones ni cálculos.

En síntesis, estamos pagando, por culpa de consignas políticas sin fundamento y como supuestos "culpables", siendo que generamos nada más que el 0,24 % del "problema". Problema que no es tal, porque el CO2 no tiene que ver con el calentamiento global sino que deriva de él.

¿Y los verdaderos "culpables"? El 66% de las emisiones de CO2 proviene de diez países. Los cinco mayores generadores de carbono (China, los EE. UU., India, Rusia y Japón) ¡no participan en el multimillonario programa de la ONU contra el cambio climático ni van a venir a la COP 25 en diciembre! Esos países no quieren encarecer su energía ni su producción ni sacrificar su crecimiento con más impuestos, burocracia y controles. Por contraste con ellos, nuestra energía eléctrica está entre las más caras en el ámbito hogareño y de la producción. 

Pagamos más impuestos, soportamos numerosas regulaciones y cuentas de luz más altas por, supuestamente, generar CO2 que casi no generamos. Ni éste tampoco genera el calentamiento global ni el cambio climático. 

¿Se justifica entonces o no que nos llamen Tontilandia?

lunes, 23 de septiembre de 2019

"¡Es el Estado, Estúpido!"

Es un trámite aparentemente sencillo: firmar para que se constituya Fuerza Nacional, cuya Declaración de Principios coincide con los míos, pues rinde tributo al legado del Gobierno Militar y condena a la dictadura judicial que mete presos a quienes derrotaron a los hoy esfumados terroristas de izquierda. 

Si formar un partido fuera un asunto entre privados, bastaría un correo electrónico comunicando mi adhesión y hasta un llamado por teléfono ("esta conversación podría ser grabada".) Pero aquí "¡es el Estado, estúpido!" El Servicio Electoral me informa que, para firmar por el partido, antes tengo que obtener "clave única". 

Clave única, partido único, Big Brother, hombre nuevo, todo difícil y escaso: es decir, socialismo. Y para tener "clave única" tengo que ir personalmente al Registro Civil, en un país donde lo más difícil es ir personalmente a cualquier parte, porque toma dos horas. Y sospecho que donde más se espera, salvo las urgencias de los hospitales públicos y las cajas para cobrar un cheque en un banco, es en el Registro Civil. Me resigno mascullando "¡es el Estado, estúpido!"

Voy entonces a una oficina del Registro Civil con una de esas amplias plateas de "pacientes" que esperan. Uno del público, al entrar, murmura, "están llegando los personajes", sin buena onda, pero le agradezco con la mirada. En la desgracia (o sea, la espera) todos los chilenos somos iguales. Busco la pantalla para sacar un número, esperando que me dé el A60 cuando van en el A30. Pero no tiene la alternativa "Clave Única", que es la que yo necesito. Me repito a mí mismo "¡es el Estado, estúpido!" y miro en derredor sin saber qué hacer. Entonces diviso un letrero que dice "CLAVE ÚNICA", ante el cual hay una fila de haitianos con uno que otro chileno entremedio, y simplemente me sumo a la cola. Avanza rápido. En el letrero dice, además de CLAVE ÚNICA, "Zuamgepeyel chillka", en un idioma que en Chile nadie conoce pero es políticamente correcto; y también dice "certificates", debiendo decir "universal code" o "unique code" o algo así. 

Llego a la ventanilla y un funcionario me pide el carnet e imprime una hoja en que ¿me da mi clave única? No, por supuesto, no puede ser tan fácil: "¡es el Estado, estúpido!". En la hoja hay un código para que en mi casa consulte www.claveunica.gob.cl/activar y, se supone, la obtenga.

Pero llego a casa, voy al indicado sitio del Servel y me piden una contraseña. Y luego me piden que la escriba de nuevo. Y también aparecen un círculo y una figura, bajo los cuales dice "no soy un robot". Sin estar muy seguro de no serlo, hago clic ahí. Luego dice, junto a un cuadrado: "aceptar los términos del convenio", pero no hay ningún convenio. "¡Es el Estado, estúpido!", me digo. Hago clic en el cuadrado sin saber qué convenio estoy aceptando. 

Hago clic en "continuar" y entonces el Estado me felicita, porque ya tengo mi clave única. Pero no la veo por ninguna parte. Hay sólo dos alterativas, "Activar clave única", que es lo que acabo de hacer, o "Recuperar clave única". Hago clic en ésta. Entonces me dice que han mandado un código a mi correo electrónico y lo use. Voy al correo, copio el código y vuelvo a claveunica.gob y lo escribo, pero entonces me dice que no es el código correcto. Intento seis veces saber mi clave única y las seis veces me mandan otro código y luego me dicen que no es el correcto. Entonces, convencido de que el estúpido soy yo, voy a tener que esperar a que alguna nieta o nieto rescate mi Clave Única y me la dé a conocer. 

Mi firma para que exista Fuerza Nacional, la única colectividad cuyos principios coinciden con los míos, tendrá que esperar. 

El sistema se llama "democracia" y pienso que en él el único que está bien es "¡el Estado, estúpido!".

domingo, 22 de septiembre de 2019

Trump, Bolsonaro y Yo

Somos los tres tipos que vamos quedando en el mundo y que sostenemos que Chile está en deuda con Pinochet por habernos salvado del comunismo, sin agregar nada, especialmente nada como "sí, pero violó los derechos humanos". Acá muy pocos se atreven a reconocerle eso sin el agregado, que es una falsedad exigida por los comunistas para no lapidar al opinante.

Chile actual es un excelente ejemplo de que Gramsci tenía razón. Él decía que había que apoderarse de los medios y hacer que ellos dijeran lo que uno quiere. Y con eso basta, pues entonces todos empiezan a repetir lo que dicen los medios. Acá sucedió eso. La izquierda se apoderó de ellos y, como consecuencia, he leído en los últimos días que Teresa Marinovic dice que los militares violaron los derechos humanos, José Antonio Kast dice lo mismo y añade que no es pinochetista y "El Mercurio" describe al gobierno 1973-1990 como un período caracterizado por "graves atropellos".

¿Ustedes se imaginarían a la Carmen Hertz reconociendo que Allende violó los derechos humanos o a Camilo Escalona declarando "yo no soy allendista" o a "El Siglo" afirmando que Cuba se caracteriza por "graves atropellos" a las personas? Jamás lo harían. Son ellos los que hacen decir a sus adversarios lo que ellos quieren. En eso consiste el gramscismo.

Esta mañana en "El Mercurio" se destaca que el diario "O Globo" de Sao Paulo consagra a Piñera "como un líder moderado" de la región, por haber criticado declaraciones de Bolsonaro recordando la derrota comunista en Chile el 73 y el pasado izquierdista del padre de Michelle Bachelet. "O Globo" está digitado por la izquierda y aprovecha así de desacreditar a Bolsonaro, valiéndose de la mano e ignorancia histórica de Piñera.

Pues la  verdad de los hechos fue que el padre de Michelle Bachelet estaba comprometido en el complot de la FACH (léase "Itinerario de una Traición", del periodista DC Ricardo Boizard, detallando los procesos de la FACH). Iban a tomarse la base El Bosque en connivencia con el MIR y dar de baja a los oficiales que se les opusieran. Entre los conspiradores estaba el general Bachelet, que siempre lo negó en el proceso, pero fue delatado por personal del Banco del Estado, que acreditó su concurrencia a las reuniones, encabezadas por el presidente del Banco, Carlos Lazo, socialista. Eran parte del autogolpe descrito en el Plan Z. En rigor, eran socialistas y miristas, pero obviamente actuaban de consuno con los comunistas.

El gramscismo chileno enquistado en los medios ha hecho desaparecer esa parte de la historia. Como también domina los organismos internacionales, llegó al extremo de "anular" ante la Corte Interamericana de DD. HH. las sentencias de los procesos de la FACH, por supuesto que indemnizando a los conspiradores. Michelle Bachelet hasta nombró Subsecretario de Aviación en su primer gobierno a uno de ellos, Raúl Vergara. Porque la izquierda, cuando se hace del poder, lo ejerce.

O sea, lo que dijo Bolsonaro era rigurosamente histórico, pues el general Bachelet (que, entre paréntesis, murió por jugar básquetbol teniendo una afección cardíaca y no asesinado por torturas) formaba parte de la conspiración socialista-mirista. Y Piñera, que ignora todo esto y ha comprado completo el paquete propagandístico de la izquierda, le dio respaldo a Bachelet ante el recuerdo de Bolsonaro, comprometiendo nuestra tradicional, firme y continuada alianza con Brasil, que cuando Argentina iba a invadirnos en 1978 movilizó hacia el sur varias divisiones que pusieron de manifiesto la posibilidad de que el conflicto andino fuera una gran conflagración (otro país amigo, Ecuador, también movilizó tropas a la frontera con Perú, que estaba también listo para aprovecharse de la agresión argentina.)

Gramsci le ha permitido a la izquierda conseguirlo todo en Chile. Tiene al país diciendo lo que ella quiere. Maneja la prensa, sometida a todas las consignas rojas.

¿Quiénes quedan en el mundo para consagrar la verdad histórica de que Pinochet y la Junta salvaron a Chile de ser otra Cuba y no sólo lo hicieron bien sino que devolvieron a la civilidad y a la democracia un país mucho mejor del que recibieron cuando los políticos civiles los llamaron de urgencia bajo el lema de "esto sólo se arregla con fusiles? Trump, Bolsonaro y yo. En ese orden. Acá casi todos los demás han defeccionado, salvo un partido, "Fuerza Nacional", que se ha atrevido --caso único-- en su Declaración de Principios a declararse continuador del legado de la Junta y ha prometido perseguir y condenar a los jueces prevaricadores de izquierda. Partido a cuya existencia contribuiré, espero, mañana, una vez que el Registro Civil me entregue mi "Ficha Única" o "Firma Única", y al cual también adherirían Trump y Bolsonaro, estoy cierto, si fueran chilenos.

viernes, 20 de septiembre de 2019

De una Parada a Menos de Media

Hoy, en "Hace Treinta Años", el diario dice que en la Parada de 1989 desfilaron más de 20 mil hombres y se mostró material blindado nuevo, en parte construido en Chile. El país era otra cosa y crecía a más del diez por ciento. Hoy lo hace a la cuarta parte. Había sido salvado del comunismo y no estaba en manos de él, como hoy, en que vivimos bajo una dictadura judicial roja que llena las cárceles de militares y de dinero los bolsillos comunistas, en contubernio con un coautor de la prevaricación de los jueces, Piñera, quien triplicara a partir de 2010 las querellas contra uniformados.

Éstos se han dejado pasar a llevar, pero ayer emitieron dos destellos de coraje: en la mañana, personal de la Armada desfiló por las calles de Valparaíso a los sones de la marcha de homenaje a la Junta Militar de 1973. En la tarde los verdaderos patriotas quisimos encontrar algún significado a la frase del general Guarda, a cargo de las fuerzas en la Parada, cuando pidió a Piñera autorización para iniciar el homenaje a "todas" las Glorias del Ejército, escena que ha sido destacada en los whatsapp.

Entre todos los partidos políticos, existentes y en formación, hay uno solo cuya Declaración de Principios adhiere al legado del gobierno militar y denuncia la prevaricación roja contra los Presos Políticos Militares: Fuerza Nacional. En vista de eso, quise adherir sin tardanza a él para, con mi firma, contribuir a su existencia. Pero el Servicio Electoral me respondió que requiere mi presencia personal en el Registro Civil para inscribir allí mi "Firma Única". Sin ella no puedo contribuir a la existencia del único partido del "Sí" a Pinochet en nuestro decaído panorama político, caracterizado por la fuga y el entreguismo de la derecha, la nula reacción de las Fuerzas Armadas frente a la persecución ilegal de la justicia roja contra sus hombres y el espectáculo indignante de las cárceles llenas de personas a las cuales la Patria tanto les debe.

A todo esto, me llegó un video desde los Estados Unidos, donde la injusta persecución a los militares acá comienza a suscitar preocupación, pues en ese país los hombres de armas no admitirían resignadamente, como en Chile, que se abandonara a sus caídos tras las líneas enemigas. No soy capaz de reproducir ni de indicar las coordenadas del video, pero sí de copiar su texto, que va matizado por imágenes alusivas. Dice así:

"Año 2050. Varios grupos hoy celebran la sentencia condenatoria dictada contra seis oficiales que durante la guerra en Afganistán combatieron y ejecutaron a miembros de Al Qaeda. Los oficiales dicen que en ese tiempo seguían órdenes y se les había informado que las víctimas eran peligrosos terroristas.

"¿Ustedes creen que esto es ridículo? Por supuesto que es ridículo e ilógico, pero es lo que sucede hoy en Chile contra soldados que combatieron a los terroristas hace treinta años.

"Un antiguo enemigo ha aprendido que por las armas no puede subyugarnos. Ahora ha elegido destruir nuestro espíritu de lucha, castigando a la gente que peleó por su país y lo defendió.

"Soldados ejemplares que reflejan todos los valores militares son condenados. Con esto quieren debilitar a las generaciones futuras para que no se atrevan a obedecer la orden de combatir. El enemigo está aprendiendo y los efectos se ven en países que ya no luchan, sino que se someten, sin combatir por su libertad. Este problema, que se presenta todavía lejos, está acercándose y si no lo detenemos afectará a nuestras tropas también.

"Sí, somos soldados y estamos orgullosos de hacer lo que hacemos. No somos asesinos, cumplimos órdenes y tenemos reglas y valores. Respetamos la dignidad y los derechos humanos. Odiamos la injusticia, los cobardes y los corruptos. Somos soldados y combatimos juntos. Compartimos un modo de vida. No dejamos a nadie caído tras las líneas enemigas y no olvidamos.

"Comparta este video para detener este abuso y apoyar a los soldados que han sido injustamente condenados".

Los norteamericanos se dan cuenta de lo que los chilenos no. Pues nuestros soldados sí abandonan a sus "caídos tras las líneas enemigas", cosa que allá no harían jamás. Y, peor, los de acá olvidan... o se hacen los que olvidan.

La Parada de 1989 no tenía nada qué ver con la Parada de 2019. Ésta era menos de la mitad. Y el Presidente de 1989 no tenía nada qué ver con el de 2019. También éste era menos de la mitad. Y aquél defendía a los soldados que habían salvado al país del comunismo, en vez de entregarlos en manos de éste, como el actual.